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Hospitalidad 4 – Recibamos a Jesús como Rey
Buenas noches, sean todos bienvenidos.
En esta época celebramos la primera venida de Jesús. El vino para salvarnos y su
propósito era morir en la cruz para el perdón de los pecados.
Hemos venido hablando del tema de hospitalidad: el amor por el extraño, el acoger
al necesitado.
Hoy vamos a tener el último de estos temas y quisiera primeramente hacer un
repaso. Trataré de ser concreta en consideración de quienes han escuchado ya por
varias semanas los sermones del tema:
-
Dios preparó un lugar hermoso para que el hombre habitara ahí. Vemos
comunión perfecta con el Señor. Gen 1
Jesús está preparando morada y al final de los tiempos todos sus hijos serán
recibidos en esta ciudad hermosa para vivir en eterna comunión con él.
o
-
-
Apo 21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de
Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y
Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Dios es nuestro pastor, pero también es un Rey que prepara un banquete
para su huésped y le hace justicia para con sus enemigos.
En este banquete la persona es refrescada con perfume, el Señor le rodea de
amor y bondad y finalmente se queda por largos días en esta morada. Sal 23
(Cuando alguien vive con alguien – eso es comunión)
Dios preparó en medio de su pueblo un lugar donde él habitaba: El
tabernáculo / el templo para recibir a todo aquel que viniera a buscar
comunión con él, aún el extranjero era bienvenido.
El mensaje de acoger a los más necesitados está en toda la escritura. Acoger
significa amar y también discernimiento.
Jesús recibía a los pecadores que venían en arrepentimiento y los hacía parte
de su reino. Un Matero por ejemplo, no sólo llegó a ser discípulo, sino
también apóstol y escribió un evangelio que fue clave para la iglesia
primitiva. Jesús comía y tenía comunión con todas estas personas.
Hoy quiero referirme a Jesús como Rey.
En tres de los evangelios hay relatos de su primera llegada:
- En Mateo nos cuentan de los magos y cómo honraron a Jesús. De cómo Dios
preservó la vida de Jesús.
-
-
Lucas habla del anuncio a María, de los pastores, de Ana y Simeón. Vale la
pena decir que no había lugar para ellos, no por falta de hospitalidad, sino
porque no había espacio. Posiblemente una fiesta o algo a típico hizo que
todo estaba lleno. Culturalmente la hospitalidad y recibir a los viajeros era
algo sumamente importante.
Juan narra su llegada un poco diferente, no se refiere a su nacimiento en sí,
sino al acontecimiento. En el 1er capítulo habla de Jesús como la Palabra
(palabra de Dios), la vida y la luz.
Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a
los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen
de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de
Dios. Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su
gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad.
(Juan 1:11-14)
-
Vino a lo que era suyo: El, como Rey y como Luz vino a los suyos, pero estos
no le recibieron. Muchos de los judíos no lo recibieron, otros sí. Pero, en
general el mundo no le recibió.
Sin embargo, a cuantos lo recibieron les da la potestad de ser hijos de Dios.
o A quienes lo quisieran a él y creyeran lo que él dijera de sí mismo, y
que hagan lo que él diga.
Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad
humana: No son hijos por voluntad humana, sino por voluntad de Dios.
Tenemos la genética de Dios
o Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque
todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.
Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que
todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a
Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la
promesa. (Gálatas 3:26-29)
Recibidos en la familia celestial, en este reino que no es de este mundo:
- Jesús tiene un reino que no es de este mundo. El pone las normas. Estamos
bienvenidos a formar parte de este reino pero implica acomodarnos a estas
normas y a su voluntad. El desea que todos los seres humanos vengan a este
reino y tengan comunión con él.
o
-
Jua 18:36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera
entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
El vino como salvador, pero también como Rey. No podemos entrar a su
reino si él no es también nuestro SEÑOR.
Por qué me llaman Señor si no hacen lo que yo les digo?.
-
Hay un autor llamado René Padilla. El toca el tema del evangelismo:
precisamente traer personas al reino de Dios. En sus libros él deja claro que
es acoger personas en el Reino de Dios y por eso, el verdadero evangelismo
inicia con la crucifixión del evangelista. Sólo con una vida rendida a Jesús,
donde morimos a nosotros mismos, es que podemos ser canales de
bendición.
Hay absoluta hospitalidad y adopción en el corazón del Padre para todos aquellos
que le buscan de todo corazón.
- Está en nosotros recibirle de todo corazón y hacer espacio para su señorío.
En estas fechas celebramos que El vino. El dejó su trono y su gloria para venir a
salvarnos. Esta es una oportunidad para celebrar su venida y, como cualquier
cumpleaños, estar seguros que le ofrendamos todo nuestro ser. No sólo un pedacito,
sino todo.
Darle nuestro corazón, abrirnos a su voluntad.
Apo 3:20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré, y cenaré con él, y él conmigo.
Oremos todos juntos en voz alta:
Señor, quiero ser luz y testificar de tu gloria y tu salvación. Por eso, re-dedico mi
vida a ti en este día. No como yo quiera Señor, sino como tú digas. Yo confieso y
reconozco que soy pecador, que necesito salvación. Reconozco y confieso que
Jesucristo murió por mí, que Dios le levantó de entre los muertos y que él viene
pronto. Te abro mi corazón para que entres a morar y poder tener comunión
contigo. Vísteme con tus ropas blancas y dame entendimiento de lo que significa ser
adoptado, recibido y acogido dentro dentro de tu reino.
Lord, I want to be light and testify to your glory and your salvation, so today I re-dedicate
my life to you. Not as I please, Lord, but as you command. I confess and recognize that I
am a sinner and need salvation. I recognize and confess that Jesus Christ died for me,
that God raised him from the dead and that he is coming soon. I open my heart so you
can enter in to dwell and I can have fellowship with you. Dress me in your white robes
and help me understand what it means to be adopted, received and embraced in the your
kingdom.