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Anzhelika Suprun
Grupo B, curso 2014-2015
El Templo de Cristo Salvador, historia
de un patrimonio recuperado.
y formas de intervención sobre el patrimonio cultural: la Historia del
Arte como
y
Técnicas artísticas y formas de intervención sobre el patrimonio
El presente trabajo intenta acercarse a este mundo de la recuperación del
patrimonio que parecía perdido. Como ejemplo para ilustrar el proceso de la
recuperación del patrimonio elegí la historia de la reconstrucción de la catedral de
Cristo Salvador en Moscú. La catedral de Cristo Salvador es uno de los más
majestuosos templos cristianos de Moscú, la mayor catedral de la Iglesia Ortodoxa
Rusa. El edificio tiene la historia realmente única que se contiene en sí mismo los
elementos del drama histórico. El proceso de la construcción de la iglesia abarca el
reinado de tres emperadores rusos. En la historia de la construcción y de la destrucción
del templo se refleja arquitectónicamente la historia de Rusia ya que el edificio está
entre los mayores símbolos ideológicos del país. Los arquitectos, los escultores y los
pintores que participaban en la construcción de la Catedral de Cristo Salvador querían
plasmar en el templo la idea de la unidad inseparable entre la fe ortodoxa y la historia
del estado. El templo fue concebido como un símbolo del patriotismo y de la idea
nacional. La destrucción del templo es una muestra del abandono o simplemente del
damnatio memorie de la historia nacional que no encajaba dentro de la ideología de los
“constructores del comunismo”. La recuperación del dicho monumento consistió en su
reconstrucción sin modificar la idea original de la obra manteniendo los principios de
reconocimiento y respeto por la obra artística.
Basándose en lo anterior dicho los objetivos del presente trabajo son:
El estudio de la historia de la construcción del monumento que nos ocupa.
El análisis de los procesos de la construcción, de la destrucción y de la
reconstrucción del templo.
El estudio de las condiciones que hacen posibles el fenómeno de la construcción
del simulacro de un edificio original.
El análisis de la reconstrucción de un edificio original dentro del paradigma
“conservación-restauración”.
Para hacer posible el cumplido de los objetivos del trabajo cabe emprender como
punto de arranque la consulta de toda la bibliografía existente sobre el edificio.
I. Historia del proyecto de la construcción del templo.
La historia de la construcción del templo es compleja y dramática. El edificio
fue concebido en el año 1812, una de las épocas clave en la historia del país que había
logrado expulsar las tropas de Napoleón. En el entorno los generales del ejercito
vencedor se gestionó una idea acerca de la construcción de un templo en la memoria de
los héroes de la guerra. El emperador Alejandro I, que estaba en el poder en este
momento, se entusiasmó con la idea. De inmediato se decidió construir el templo en
Moscú, que se había llevado la peor parte de la invasión de Napoleón y tuvo la papel
principal en la derrota decisiva del enemigo.
Según la concepción del emperador en la antigua capital, que todavía yacía en
ruinas, había que construir una grandiosa iglesia-monumento. La idea de construir una
iglesia conmemorativa fue transmitida al pueblo a través de un manifiesto del zar y
recibió un apoyo muy fuerte en todos los niveles de la sociedad rusa, a pesar de ser
inusual para su época.
El siglo XVIII había dejado muchos monumentos de victorias militares rusos,
pero eran monumentos seculares: arcos triunfales, pirámides, obeliscos y columnas. La
guerra de 1812, que fue llamada la Primera Guerra Patriótica exigió otro tipo de
monumento. Solo un templo podría convertirse en tal monumento.
La idea de construir una iglesia conmemorativa resucitó la antigua tradición de
los templos votivos que se levantaron como una señal de gratitud a Dios por darle la
victoria al pueblo y como un recuerdo eterno de los muertos. Esta tradición se había
conocido desde el período pre-mongol: Yaroslav el Sabio había construido la Catedral
de Sophia erigida en el sitio de la batalla con los pechenegos. En Moscú, en memoria de
los caídos en las guerras se construyó la Iglesia de Todos los Santos. De las victorias
militares y las víctimas de la guerra recuerda la iglesia de San Basilio en la Plaza Roja,
construida durante el reinado de Iván el Terrible para conmemorar la victoria sobre el
kan de Kazán, y la catedral del icono de la Madre de Dios de Kazán, levantada para
conmemorar la liberación de Moscú de los invasores polaco-lituanos.
Para la creación de una iglesia conmemorativa se celebró dos concursos. El
primer concurso contó con la presencia de destacados arquitectos rusos D. Quarenghi,
A. Voronihin, A. Melnikov, A. Vitberg, V. Stasov. En el segundo participaron K.
Tone, F. Shestakov, A. Tatishchev, A. Kutepov, I. Tamanskiy y muchos otros
arquitectos de renombre de la época. En primer concurso competían 20 proyectos de
diseño del templo. En el año 1817 emperador aprobó el proyecto presentado por el
arquitecto A. Vitberg (1787-1855).
El proyecto del templo-memorial en honor de la victoria de la Guerra Patriótica
de 1812 elaborado por A. Vitberg respondía por entero al tipo arquitectónico de
alegoría grandiosa en unas formas clásicas. Concebido como un mausoleo a los héroes
de la guerra, debía comportar tres niveles: una cripta o “templo del cuerpo”, un “templo
del alma” rectangular en el centro, arriba un “templo del espíritu” en forma rotonda
rematada por una cúpula. El programa comprendía elementos tomados de la simbología
masónica.
Vitberg proponía hacer un mausoleo a los soldados rusos caídos en la guerra en
la parte inferior de la iglesia y así crear un monumento a la Primera Guerra Patriótica.
Se requería una montaña natural para excavar en ella un templo-tumba. Por eso se
decidió construir el edificio en el lugar más elevado de Moscú que se llamaba las
Colinas del Gorrión, donde en octubre 1812 fue el último reducto de Napoleón.
Implantado en el monte de los Gorriones, el templo estaba concebido para ser visto
desde lejos, lo cual explica la enormidad de sus dimensiones: la altura del edificio debía
ser de 237 metros, en comparación, la altura de la iglesia de San Pedro en Roma - 141,5
m. Cuando Alejandro I comenzó la construcción del templo se le compararon con el
rey Salomón que había construido el templo en Jerusalén.
El día 12 de octubre 1817, cinco años después de la invasión de los franceses a
Moscú, se colocó solemnemente la primera piedra de la Catedral de Cristo Salvador en
las Colinas del Gorrión. Pero los planes grandiosos de Vitberg no cobraron vida, el
suelo comenzó a asentarse bajo el peso del edificio construido, debido a la proximidad
de las aguas subterráneas. Además, Vitberg resultó un mal gestor: la construcción duró
demasiado tiempo y la comisión especial del emperador denunció el saqueo del dinero
de los fondos previstos para la construcción.
Después de la muerte de Alejandro I el nuevo zar Nikolai I ordenó a suspender
el proyecto de Virberg. En el año 1826, la construcción se detuvo. Nicolás I era un
ferviente seguidor de la Iglesia Ortodoxa, y el proyecto Vitberg que se caracterizaba por
un profundo simbolismo era inaceptable para él por las razones ideológicas.
El 10 de abril de 1832 el emperador Nicolás I aprobó un nuevo proyecto del
templo, creado por el arquitecto K. Ton. Ton concibió un templo de cinco cúpulas
al estilo ruso-bizantino, con un campanario grande central y cuatro angulares. El
aspecto de la catedral se basa en la tradición bizantina pero al mismo tiempo mantiene
el rigor y la simetría de del clasicismo académico. Emperador eligió personalmente el
lugar para la construcción de la Catedral de Cristo Salvador, a las orillas del río
Moscova, no muy lejos del Kremlin, y en 1837 creó una comisión especial para
construir un nuevo templo. El Monasterio Alexeevskiy y la iglesia de Todos los Santos
que estaban en el lugar donde se iba a construir la Catedral de Cristo Salvador, fueron
destruidos. El día 10 de septiembre de 1839 se celebró la colocación de la primera
piedra del nuevo templo.
El edificio que había de construir era tan grande, y los trabajos de tan alto coste
que la construcción duró durante décadas, y sólo el 10 de abril de 1883, durante
la coronación del emperador Alejandro III tuvo lugar la consagración del templo.
II. El contexto histórico-cultural.
A partir del siglo XVIII puede decirse que Rusia se convierte en el país de la
arquitectura clásica por excelencia. Hacia fines del siglo XVIII, la arquitectura rusa
decididamente clásica ya por su estilo, se divide en dos escuelas, en dos corrientes
distintas: la de San Petersburgo, solemne y austera, y la de Moscú, dotada de un carácter
más íntimo. Perdido su pretérito rango de capital del país, para convertirse en una
simple capital de provincia, Moscú seguía teniendo preponderante importancia en la
vida rusa, con su sentido y sus concepciones privativas, no solo de vida en general sino
también de arte. La secular Moscú se alzaba frente al joven Petersburgo,
contraponiéndose al el en le campo de la arquitectura.
Sin embargo, la arquitectura del estilo Imperio ya era portadora de los gérmenes
de la crisis. Uno de los síntomas había sido el mayor lugar otorgado en los proyectos al
elemento conceptual, puras abstracciones a las que las formas del clasicismo servían de
ilustración. La megalomanía era uno de los síntomas de la decadencia del estilo
neoclasicista. Llevaba a la perdida del sentido de las proporciones en provecho de un
efecto de enormidad del conjunto. El proyecto de Vitberg ilustra esta tendencia
arquitectónica.
Los años 1830-1850 ven el abandono de las tradiciones clásicas en la
arquitectura rusa mientras se elaboran los principios nuevos del eclecticismo. Uno de
los ingredientes esenciales de la composición de los nuevos estilos emergentes ha sido
lo que se denomina el estilo neo ruso. Se había vuelto a recuperar los motivos de la
arquitectura anterior a Pedro el Grande. En la emergente sociedad de la época estaban
claras las tendencias de buscar formas nacionales en la literatura y en el arte y el interés
por los monumentos antiguos en los que se veía los modelos a seguir. El espíritu
imperante en el reinado de Nicolás I planteó el problema de la creación de un estilo
arquitectónico rigurosamente nacional. El primer proyecto del templo, creado por
Vitberg fue rechazado precisamente porque no expresaba la idea de Rusia y no fue
creado en las tradiciones de la arquitectura rusa tradicional.
Hacia 1870 surge y se impone la tendencia a resucitar las formas arquitectónicas
nacionales, caídas en completo desuso y olvido durante la época de florecimiento del
neoclasicismo ruso. El estilo neo ruso que se desarrollo a partir de los años 1830 fue
ampliamente utilizado en los edificios urbanos del prestigio, las iglesias y los palacios y
estaba apoyado por un programa, por una ideología. Uno de los maestros de ese estilo
fue K.A. Ton.
A. Ton (1794-1881), arquitecto que gozó de enorme fama en su tiempo, se
ofreció a resolver el problema, acometiendo la empresa de restaurar, ennoblecer y
perfeccionar la arquitectura religiosa rusa. Construidos a partir de sus proyectos, el Gran
Palacio del Kremlin (1838-1849) y el Palacio de las Armaduras (1844-1851)
combinaron una regularidad de planta clásica y motivos decorativos tomados de la
arquitectura rusa antigua. Del mismo modo Ton introdujo el nuevo estilo en la
construcción religiosa. Un decreto imperial dispuso que los arquitectos rusos se
atuviesen en los sucesivo, en cundo se tratasen de edificar nuevas iglesias a los modelo
y planos trazados por el innovador.
III. La construcción.
La construcción de la Catedral de Cristo el Salvador duró durante casi 44 años.
En 1841 se finalizó la cimentación del edificio; en 1846 se empezó la construcción de la
gran cúpula. Tres años más tarde, se completaron las paredes exteriores y se comenzó
la instalación de techos de metal y la construcción de las cúpulas menores. El cuerpo de
la gran cúpula fue terminado en 1849. En 1860, los andamios en el exterior del edificio
fueron desmantelados, y la Catedral de Cristo el Salvador apareció por primera vez
antes de los moscovitas en toda su grandeza. En 1862, se instala en el tejado una
balaustrada de bronce, ausente en el proyecto original. De 1878 a 1881 estaban
terminando el trabajo en el área alrededor de la terraza del templo. En 1881 se
completaron los trabajos de la edificación de una plaza frente al templo, así como se
instalaron los primeros faroles eléctricos de Moscú. Por ese tiempo, llegaron a su final
los trabajos en el interior del templo.
El proyecto de Ton suponía la construcción de una majestuosa iglesia de cruz
griega con cinco cúpulas-cabezas en estilo ruso-bizantino, es decir, en las antiguas
tradiciones de la arquitectura eclesiástica rusa, profundamente arraigadas en la tradición
del Imperio Bizantino del que Rusia adoptó la fe ortodoxa y heredó el papel histórico.
En el proceso de la creación del templo participaron los mejores arquitectos,
constructores y artistas de la época.
En el revestimiento de gran parte del exterior del templo fue empleado el
mármol blanco sin pulir, similar a la piedra blanca, el material favorito de los
arquitectos antiguos rusos, cuyos tradiciones trataban de seguir los creadores del
templo.
El templo nacional requería sólo los materiales de construcción nacionales, pero
luego esta condición se suavizó un poco. Todo el acabado exterior del templo con
estatuas en la fachada estaba hecho de mármol blanco “Protopopovskiy” procedente de
la mina cerca de la villa Protopopovo del distrito Kolomna. En la construcción del
porche se empleó el granito rojo finlandés. La catedral solía ser llamado el Museo
Mineralógico por la diversidad y riqueza de los materiales utilizados en el acabado
interior. Para las paredes, donde no había las pinturas, se utilizaron labrador oscuro de
color verde de la provincia de Kiev, el pórfido de la provincia de Olonets y mármol
italiano de cinco variedades. Doce columnas de jaspe decoraban los portales del templo.
La decoración escultórica y pictórica de la catedral de Cristo Salvador es de una
unidad única que tenia que expresar todas las gracias que el Señor había enviado a
Rusia por las oraciones de los justos durante nueve siglos de su historia. Por lo tanto, en
todas las paredes del templo se colocaron figuras de los santos patronos de la tierra rusa,
de los hombres famosos del estado que se empeñaron en difundir la fe ortodoxa y de los
príncipes de las ciudades-estado rusos, que entregaron sus vidas por la libertad y la
integridad de Rusia.
El tiempo también cumplía, a través de su decoración escultórica, la función de
ser una crónica viva de la lucha del pueblo ruso contra la conquista napoleónica y los
nombres de los héroes de la guerra fueron inscritos en las losas de mármol que se
encontraban en la galería inferior del templo. Entre las dobles paredes del edificio se
encontraban los pasillos que como en las antiguas catedrales rusas recorrían todo el
edificio. En estos corredores se han colocado 177 placas conmemorativas de mármol
con descripciones de los acontecimientos de la guerra de 1812 y las campañas rusas de
los años 1813-1814 en orden cronológico.
Entre los autores de las esculturas de las fachadas destacan los famosos
escultores de la época P. Klodt, N. Ramazanov, A. Loganovsky. Todas las doce puertas,
como el numero de los apóstoles, eran de bronce, decorados con unos imágenes de los
santos creados basándose en los bocetos del conde F. P. Tolstoi.
Durante los años 1860-1880 fue llevado a cabo el proceso del diseño interior del
templo. El proyecto definitivo perteneció a A. Rezanov, quien fue el ayudante del
arquitecto K. Ton, y después de su muerte asumió el cargo del arquitecto principal de
las obras. La decoración del interior del templo era no menos impresionante que la del
exterior. La parte inferior de las paredes estaba decorada con los mármoles y los
mosaicos. Por encima en la parte superior se les dio un lugar para las pinturas murales.
La ubicación de las pinturas murales, su relación entre si, los adornos empleados en le
interior del templo, del mismo modo que los muebles y los utensilios; todo el aspecto
interior del edificio fue la obra de los arquitectos tan destacados como L.Dal, L.Benua,
D.Grim, A. Kaminsky, D.Zhilyardi, entre otros.
En la creación de las pinturas murales del templo participaron en total 38
artistas, entre ellos los pintores tan destacados como V. Vereshchagin, V.Surikov, A.
Makovsky, K. Bruni, S. Turín, V. Sedov, N.Kramskoy, A.Semiradsky. En la decoración
del interior del templo ocupaba un lugar especial la bronce cubierta del pan de oro que
se había empleado en las barandillas del coro, en la enorme lámpara, en los candelabros,
las cruces del altar, en los marcos para los iconos. El iconostasio principal se hizo en
forma de una hermosa capilla octogonal de mármol blanco, con dosel de bronce
cubierto con pan de oro.
Para las cúpulas, las cruces y las barandillas de la cubierta se necesito 176
toneladas de cobre y para dorarlas - 422,2 kg. de oro. La iglesia tenía 14 campanas, la
mayor de las cuales pesaba 27 toneladas
Desde punto de vista urbanístico la ubicación del nuevo templo fue todo un
éxito. Se encontraba lo suficientemente alejado del conjunto de Kremlin, así la nueva
iglesia no competía con él, al mismo tiempo, su relación con el antiguo conjunto se veía
bien. Catedral de Cristo el Salvador se convirtió en el segundo núcleo mas importante
de la ciudad, junto con la Plaza Roja y el Kremlin, el templo era visible desde cualquier
punto de Moscú, y la proximidad al Kremlin hizo hincapié en el vínculo innegable de la
nueva iglesia con la historia y la cultura rusa.
En el año 1912 en un parque cerca del templo fue erigido el monumento
dedicado a Alejandro III – un trabajo del profesor de arquitectura A. Pomerantsev y del
escultor A. Opekushin, un monumento de existencia corta ya que en 1918 fue destruido.
Con la destrucción del monumento comienza el proceso de la decadencia paulatina de la
catedral que se culminó con su destrucción física.
IV. El destino del templo durante la época soviética.
La política ideológica del nuevo gobierno de los bolcheviques dejaba pocas
posibilidades de sobrevivir a la vieja Rusia. Las trágicas estadísticas de los primeros
años de la revolución nos hablan del asesinato de los sacerdotes, la confiscación de los
bienes eclesiásticos, la apertura de las santas reliquias, la prohibición de las procesiones
religiosas, la profanación de iglesias y monasterios, su cierre.
En los años 20 se creó en Rusia la “Liga de los Ateos Militantes” que tuvo el
papel principal en el proceso de las demoliciones masivas del patrimonio eclesiástico.
Las primeras demoliciones de los templos se justificaban tímidamente por la necesidad
de la extensión de las calles con el fin de resolver el problema del tráfico. Ya en la
primera mitad del 1929 en el país se habían cerrado más de 400 templos, y el proceso
iba en aumento: solo en agosto del mismo año se cerraron otros 103 templos. 1929 fue
un punto de inflexión también en otro aspecto. Se había cambiado la tecnología de la
destrucción de edificios, comenzaron a utilizar los explosivos para ese propósito. Con
razón temiendo la ira del pueblo, la Liga llevó a cabo una recogida de firmas para la
organización de un museo en la catedral, esa táctica de la distracción tuvo un éxito.
En el 1930 se llevaron a cabo dos campañas – anti-pascua y anti-navidad bajo
el lema “Moscú sin Dios”. Y en este contexto, en la atmósfera de la histeria antireligiosa, la dirección soviética decide demoler la catedral de Cristo Salvador y
construir en su lugar un grandioso Palacio de los Soviets. La propuesta de erigir un
Palacio de los Trabajadores y los Campesinos fue hecha por S. Kírov en el I Congreso
de los de Diputados Soviéticos, que tuvo lugar en el 1922. El gran edificio debía ser a
la vez un monumento a Lenin, a la Internacional y a la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas.
Para poner en práctica la propuesta relativa a la creación del Palacio el gobierno
demoró casi 10 años. En mayo de 1931, se organizó el primer concurso para la
construcción del Palacio de los Soviets. La mejor zona para la construcción de este
edificio fue la zona donde se hallaba la catedral de Cristo Salvador. La demolición del
templo era una cuestan inevitable. El día 2 de junio 1931 finalmente se decidió la suerte
del templo– por la orden personal de Stalin la Catedral del Salvador fue destinado a la
demolición para construir en su lugar, “el edificio principal del país” - el Palacio de los
Soviets. Para la construcción del edificio fue elegido el proyecto del arquitecto B. Iofan.
De acuerdo con el proyecto inicial, la altura de la torre gigante sería 450 metros, la
anchura de 250 y la longitud de más de 500 metros. El remate de este edificiorascacielos sería una estatua de Lenin de 100 metros de altura y un peso de 6.000
toneladas. Se suponía que sería no solo el edificio más alto de Moscú, sino de todo el
mundo.
Los académicos de la arquitectura opinaban públicamente que la catedral no
tenía ningún valor artístico y no era una obra de arte. Como resultado, solo los pequeños
fragmentos de las pinturas murales, una pequeña parte de vasos sagrados y varios
relieves fueron valorados como los objetos artísticos y trasladados a los museos. Todo
lo demás se perdió irremediablemente. En 1931, la iglesia se cerró para el publico y se
comenzó a saquearla. Era un asunto de carácter rutinario. Al igual que los monumentos
de la Roma antigua sirvieron para los nuevos edificios durante la Edad Media la
catedral, así como muchos otros monumentos históricos únicos de Moscú, se ha
convertido en una fuente de materiales de acabado para las nuevas construcciones. Las
placas con los nombres de los héroes de la guerra fueron arrancadas y colocadas en
otros lugares, hasta en los baños públicos.
El día 5 de diciembre 1931 la iglesia memorial de la gloria militar, el templo
principal de Rusia fue destruido. Se publicaron numerosas testimonios que hacen un
análisis gradual de la destrucción del templo. Tuvieron que repetir el procedimiento de
la explosión varias veces para derrocar definitivamente la catedral que había sido
construida para los siglos. Las pocas esculturas sobrevivientes de la fachada del templo
fueron montadas posteriormente en la pared del monasterio Donskoy.
La apertura del Palacio de los Soviets iba a celebrarse en 1933, pero sólo para
desmantelar los restos del Templo, se tardó casi un año y medio. La construcción del
Palacio de los Soviets sólo se comenzó en 1937. Sin embargo, el proyecto de la
construcción del Palacio de los Soviets finalmente no cobró vida. Los planes de la
construcción del edificio fueron interrumpidos en el 1941 por el comienzo de la
Segunda Guerra Patriótica. En la década de los 60 el proyecto de la construcción del
Palacio de los Soviets se cerró definitivamente.
Durante muchos años después de la explosión en el lugar de la majestuosa
catedral se encontraba un enorme agujero monstruoso. Finalmente el foso excavado
para la construcción del Palacio fue utilizado para una piscina al aire libre. La
construcción de la piscina “Moscú” se comenzó en el año 1958. El diámetro de la
piscina era más de 130 metros, la profundidad máxima era de 6 metros. La piscina entró
en funciamiento en el año 1960.
Sin embargo, mucha gente atesoraba la memoria del templo en su corazón. Y al
final de la década de 1980 surgió un movimiento social compuesto por los miembros
prominentes de la Iglesia Ortodoxa Rusa, los científicos, los escritores, los artistas y los
creyentes de todo el país para la restauración de la Iglesia, desde este momento
comienza la nueva historia del templo.
V. La recuperación del patrimonio perdido.
La iniciativa de reconstruir el templo contó con el apoyo del primer presidente
de Rusia moderna, Boris Yeltsin, y del alcalde de Moscú de aquella época, Yuri
Luzhkov. El dia 31 de mayo de 1992 el Gobierno de Moscú, en consulta con el
Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa había tomado la decisión de iniciar la reconstrucción
del templo. Para atraer y recoger las donaciones voluntarias de los ciudadanos y las
organizaciones destinadas a de la reconstrucción fue creado un fondo. En el año 1994
la piscina Moscú fue cerrada y en enero de 1995 tuvo lugar el solemne acto de
iniciación de las obras de la reconstrucción del templo.
Se llevó a cabo una compleja tarea: habría que construir un monumento cuyas
dimensiones, el aspecto exterior y la decoración interior deberían ser exactamente las
mismas que tenía el edificio antes de su destrucción, utilizando las mismas materiales,
basándose en lo que quedaba del proyecto original de Ton, sus bocetos, las fotografías
del templo y la documentación. El trabajo coordinado de los arquitectos, los
constructores, los pintores y los escultores hizo posible la recreación del templo.
El diseño arquitectónico del complejo de Cristo Salvador fue desarrollado por la
oficina de Mosproekt 2 junto con el Patriarcado de Moscú. El director del proyecto y
arquitecto principal fue el académico M. Posokhin, en coloboración con los arquitectos:
A. Obolenski, D. Solopov, A. Denisov. La tarea de la recreación pictórica del interior
del edificio fue ejecutada por la Academia de Bellas Artes de Rusia, encabezada por su
presidente –Z. Tsereteli, en ella participaron 23 organizaciones de los pintores. La
recreacion de la decoración escultórica de las fachadas del templo fue lograda por
escultores encabezados por el académico Y. Orejov.
Hoy en día el templo de Cristo Salvador es la catedral más grande de la Iglesia
Ortodoxa Rusa, que tiene capacidad para 10 000 personas. En corte horizontal
del templo nos evoca una cruz equilátera, de una anchura de más de 85 metros.
La altura general de la construcción es de 103 metros, la altura de la cúpula con la cruz
es de 35 metros, el espesor de las paredes alcanza los 3,2 metros, el volumen
del edificio comprende 524000 metros cúbicos. El área de los murales es de más
de 22000 metros cuadrados, de ellos más de 9000 metros es una doradura en oropel.
En un plazo record el templo fue reconstruido casi en su aspecto original. La diferencia
del templo original consiste mayoritariamente en es el uso de tecnologías y materiales
de construcción modernos. Las paredes y las estructuras de soporte del templo son de
hormigón reforzado con el ladrillo de revestimiento posterior. El cuerpo enorme de la
gran cúpula es de uno de los mejores logros en el campo de la arquitectura rusa
moderna. Las cúpulas están hechas del acero inoxidable recubierto con nitruro de
titanio, cubierto a su vez por una fina capa de oro con empleo del método de la
pulverización catódica de iones. Para la mejor protección contra las inclemencias del
tiempo las cúpulas fueron cubiertas con una fina capa de polvo de diamante (diamantes
industriales).
Además, a diferencia del edificio inicial, el templo moderno tiene una planta
baja, donde se ubica la Iglesia de la Transfiguración del Señor, las dependencias del
sínodo sagrado y la Academia de formación espiritual, la sala de concillos plenarios y
una serie de otros servicios. A nivel de los campanarios fue añadido un mirador.
Después de su renacer la iglesia de Cristo Salvador se nos presenta en varias funciones.
En primer lugar no es solo la iglesia principal de Moscú sino de todo el país, es un
centro espiritual de la iglesia ortodoxa rusa. Durante las grandes fiestas religiosas se
realizan aquí las misas presididas por el Patriarca de Moscú y de toda Rusia. En le salón
de los consejos eclesiásticos se reúne el consejo de obispos y otros foros de la iglesia.
Mientras tanto la Iglesia de Transfiguración del templo vive la vida normal de una
parroquia, la gente viene aquí por los sacramentos del bautismo y la boda, a confesar,
para decir el ultimo adiós a sus seres queridos.
Toda materia sigue un proceso de alteración, degradación o descomposición
según su estructura química y el medio ambiente al que ha estado sometido. Las
amenazas naturales de las obras de arte, son las propias del ciclo continuo de
desintegración y reconstrucción que tiene lugar en la tierra. Estos peligros aumentan
cuando la insensibilidad, la ignorancia, el vandalismo o el propio desarrollo de la
civilización afecta a los bienes culturales. La conservación y la restauración, son dos
actividades creativas emparejadas, que tratan de salvar el patrimonio histórico-artístico.
Sin embargo muchas veces nos chocamos con el facto de la perdida definitiva del objeto
artístico. La cuestión es si seria correcto recrear su aspecto original basándose en la
documentación existente? Si el simulacro obtenido tendrá el mismo valor artístico que
el original? Se sostiene que cada obra de arte es el producto de unas circunstancias
particulares. Estas circunstancias dejan una huella en la obra. Algo parecido venía a
decir Walter Benjamín con su célebre concepto del aura. Entonces, la reconstrucción de
un original lleva a perdida de la esencia de la obra. Sin embargo hay casos especiales
cuando una obra artística se convierte en un símbolo ideológico del pueblo y su perdida
deja una laguna irrecuperable en la mentalidad colectiva. La obra artística puede ser
victima de la lucha ideológica y ser destruida para privar las futuras generaciones de su
patrimonio. En este caso la reconstrucción del original parece ser una solución válida.
La reconstrucción del templo tuvo como objetivo atenuar los efectos de la destrucción
de la herencia del pasado que privo varias generaciones del país de un poderoso legado
cultural. La reconstrucción del templo formó parte de una voluntad más amplia de poner
fin a la persecución de la Iglesia Ortodoxa, un acto de asimilación de las lecciones de la
historia y del arrepentimiento. Es uno de los ejemplos del restablecimiento de la
unidad de la obra de arte sin cometer una falsificación artística, ni histórica.
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