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Prevención de la infección cruzada:
Inmunización. Barreras.
Recomendaciones de organismos
internacionales. Normativa española
por Beatriz Díaz, Javier Díaz, Ignacio Díaz, Sara García y Paula Escaladas
PREVENCION DE LA INFECCIÓN CRUZADA
Se define como infección cruzada a la transmisión de agentes infecciosos entre
pacientes y el personal que le ofrece asistencia clínica. Esto se da por contacto directo
(persona a persona) o bien indirecto a través de fómites (objetos contaminados).
Para evitar que se produzca en nuestra práctica diaria hay una serie de prevenciones:
inmunización y barreras. Además, está regulado por la normativa española y hay
ciertas recomendaciones de organismos internacionales.
INMUNIZACIÓN
La inmunización es el proceso de inmunidad artificial frente a una enfermedad.
También se puede definir como la administración de un agente a un organismo para
generar una respuesta inmune.
Hay dos tipos de inmunización:
1. Inmunización pasiva
2. Inmunización activa
Inmunización pasiva:
Es aquella que involucra anticuerpos los cuales se producen en el cuerpo de otra
persona. Esto suele ocurrir en los lactantes los cuales nacen con los anticuerpos que
les transfiere la madre a través de la placenta, estos anticuerpos tienden a desaparecer
entre los 6 y 12 meses. La gammaglobulina es otra forma de obtener inmunidad pasiva
la cual consiste en una solución de anticuerpos, los cuales se obtienen a partir del
plasma de donantes sanos y cuya protección es temporal.
Inmunización activa:
Este tipo de inmunización es a través de vacunas, preparados antigénicos atenuados
con el fin de generar una memoria inmunitaria consistente en la formación de
anticuerpos protectores contra el antígeno al que se está expuesto.
VACUNAS
El objetivo de las vacunas en la infección cruzada es proteger al sanitario de
contagiarse con el paciente infectado y viceversa.
A efectos de la vacunación, se considera personal sanitario como todas las personas
que remuneradas o no trabajan en un centro sanitario y pueden entrar en contacto
tanto con pacientes como con materiales infectados.
El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) y el Comité Asesor sobre
Prácticas de Control de la Infección Hospitalaria (HICPAC) de Estados Unidos
establecen tres categorías de vacunas según su interés para los sanitarios:
1. Vacunas recomendadas específicamente para el personal sanitario.
2. Vacunas con indicación limitada a ciertas circunstancias.
3. Vacunas recomendadas para todos los adultos.
Tabla 1.1
Hepatitis B



Es la infección de adquisición más frecuente en los trabajadores de la salud.
La prevalencia se incrementa en relación a los años de ejercicio profesional.
El riesgo de adquirir Hepatitis B es de 10 1 20 veces mayor en los
profesionales de la salud que en la población general.
A efectos legales, solo será obligatoria la vacunación cuando exista un peligro
inminente y extraordinario de salud pública. Y aún en ese caso, las medidas que se
tomen serán siempre temporales, hasta la desaparición del peligro que las motivó.
Esto se debe a que la obligación de vacunarse vulnera el derecho a la libertad personal,
la integridad física y la intimidad personal.
ESPECÍFICAS
ESPECIALES
GENERALES
GRIPE
ENFERMEDAD MENINGOCOCA
DIFTERIA
HEPATITIS B
FIEBRE AMARILLA
NEUMOCOCO
TOSFERINA (TDPA)
FIEBRE TIFOIDEA
TÉTANOS
TRIPLE VÍRICA (SRP)
HEPATITIS A
VARICELA
POLIOMIELITIS
BARRERAS
Son todas las técnicas utilizadas para reducir al máximo el riesgo de exposición directa
a fluidos orgánicos, y proteger tanto al paciente como al clínico de los
microorganismos patógenos.
Se centran fundamentalmente en dos vías:
1) Prevenir la diseminación por la boca del paciente
Dado el reducido campo de trabajo del que dispone el odontólogo y su
complicada manipulación, es imposible conseguirlo, aunque puede verse
mejorado con el uso de:
- Dique de goma
Usado en la mayoría de técnicas de odontología
restauradora y endodoncia. También nos
proporciona un mejor campo de trabajo (limpio,
visible), previene la broncoaspiración; aunque
puede provocar limitaciones respiratorias, alergias a
los materiales que lo conforman (normalmente
látex) o lesiones en la colocación.
- Antisépticos previos al tratamiento
La utilización de enjuagues antisépticos, como de base de clorhexidina, nos
ayudará a tener un campo de trabajo relativamente libre de gérmenes,
evitando por ejemplo bacteriemias en cirugías menores.
2) Prevenir la diseminación fuera de la boca
Es la más efectiva y la que mejor evitará las infecciones cruzadas entre el
personal clínico y el paciente.
Las barreras a utilizar son:
- Guantes
Protegen del contacto de posibles patógenos presentes en la tener el clínico en
las manos, aunque no sean visibles; y a los pacientes de los microorganismos
que pueda haber en las manos del clínico, y que tienen en la cavidad oral del
paciente múltiples vías de entrada. Preferiblemente los utilizaremos de nitrilo,
dado el creciente número de reacciones alérgicas al látex por la mala calidad de
fabricación de éste, a fin de abaratar costes.
- Mascarillas
Evita la contaminación de los pacientes y clínicos por microorganismos
presentes en el tracto respiratorio del enfermo, y para evitarla contaminación
del clínico por partículas en suspensión, gotas o salpicaduras a través de las
mucosas de nariz y boca.
- Gafas protectoras
Además de proteger la conjuntiva y el globo ocular de productos derivados de
materiales usados en la práctica odontológica, como amalgamas o acrílicos,
protege de la infección por salpicaduras y sangre que pueden causar
infecciones por hepatitis B o herpes.
- Indumentaria protectora
Evitan contaminaciones de zonas corporales como el tórax, los brazos o el pelo,
que pueden tener heridas no visibles que sirvan de entrada a una posible
infección.
La indumentaria debe ser de manga larga con elásticos en los puños para
garantizar un correcto aislamiento; sin bolsillos para evitar la acumulación de
gotas o salpicaduras en ellos y con un color claro para ver rápidamente si hay
contaminación.
- Lavado de manos
Es fundamental para eliminar
el mayor número de
patógenos posible, y la
reducción de la microbiota
que coloniza la piel, para
que, en caso de problemas
con los guantes, los riesgos
de infección al paciente sean
los menos posibles.
- Técnicas inocuas de inyección
Controlando factores como reducir las inyecciones a lo
estrictamente necesario, usar agujas estériles y desechables si
es posible reduciremos los riesgos cuantiosamente.
- Prevención de la transmisión por el medio ambiente
Dada la existencia de contaminación del entorno de trabajo por gotas,
suspensiones y material orgánico, éste deberá estar correctamente limpio con
agua hirviendo y desinfectantes, tanto del entorno como del equipo usado con
el paciente, correcta ventilación del
ambiente de trabajo…
RECOMENDACIONES DE ORGANISMOS INTERNACIONALES:
La desinfección y esterilización del instrumental dental es fundamental para evitar la
transmisión de enfermedades infecciosas. La Asociación Dental Americana (ADA) junto
con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Infecciosas (CDC), la
Administración de Seguridad en Salud Ocupacional (OSHA) y otros organismos
europeos, han establecido una serie de medidas para la prevención y control de
infecciones en Odontología, enfocados a disminuir los riesgos de transmisión cruzada
que existen en la clínica.
Se debe comenzar con una correcta desinfección y limpieza, los desinfectantes son
generalmente agentes químicos que destruyen agentes patógenos aunque no las
esporas y deben cumplir unas propiedades básicas. Los más usados por sus
características y eficacia son:




Alcohol
Clorhexidina
Glutaraldehído (capacidad esporicida)
Hipoclorito




Formaldehído (capacidad
esporicida)
Compuestos de amonio
cuaternario
Derivados fenólicos
Iodóforos
La indicación de un producto dependerá de su mecanismo de acción tal y como se
especifica en la tabla 1 según la Asociación Dental Americana, así que elegiremos el
adecuado para el material que vamos a desinfectar.
La limpieza y desinfección puede ser mecánica o manual, siendo la mecánica
automatizada más recomendada, porque reduce el riesgo de exposición a la sangre y
de producción de lesiones en la piel por penetración de objetos punzantes, y su
objetivo es la eliminación de los desechos del instrumental.
Recomendaciones para la limpieza manual:
1. El material usado debe estar inmerso en una solución de glutaraldehído y agua.
2. Cepillar con agua y un agente tensioactivo minuciosamente el material:
 El agua para la limpieza manual debe estar tibia, el agua caliente
favorece la coagulación de las proteínas y el agua fría solidifica a los
lípidos presentes en los contaminantes.
 Se debe emplear un detergente líquido ligeramente alcalino y no
abrasivo, que es mucho más eficaz que un detergente neutro en la
extracción de sangre y sustancias grasas.
 Uso de un cepillo de mango largo para eliminar los residuos y evitar
lesiones causadas por instrumentos cortantes.
 Deben utilizarse guantes de limpieza para no estar en contacto directo
con el instrumental y otros dispositivos contaminados.
 Uso de máscara, gafas de protección y vestimenta adecuada.
3. Enjuagar bien para eliminar restos químicos.
Finalmente, se debe inspeccionar el material, para asegurar que todas las superficies
de todos los instrumentos estén limpias
Limpieza mecánica:
1. Limpiadores ultrasónicos
2. Lavadoras de instrumentos
Para la preparación y embalaje del instrumental, éstos deben ser inspeccionados,
secados y envasados. Se debe colocar un indicador químico interno o externo en cada
paquete para realizar un control del esterilizado.
La esterilización de los instrumentos dentales tolerantes al vapor, generalmente, se
hace mediante:



Vapor a presión (autoclave).
Vapor químico no saturado.
Calor seco.
Según la CDC, todos los métodos de esterilización se deben realizar mediante el uso de
equipos de esterilización médica aprobados por la FDA. El tiempo de esterilización, las
temperaturas y otros parámetros de funcionamiento deben ser los recomendados por
el fabricante, así como las instrucciones para el correcto uso de los indicadores
químicos y biológicos. Los kits de instrumentos deben permitir el secado en el interior
de la cámara del esterilizador antes de retirarse y manipularse. Los paquetes no deben
ser tocados hasta que estén frescos y secos, porque los paquetes calientes absorben la
humedad.
Se recomiendan las siguientes temperaturas:


121º-124ºC: rotatorios, plásticos.
134º-138ºC: instrumentos metálicos.
El instrumental crítico y semicrítico sensible al calor y otros dispositivos se puede
esterilizar por inmersión en líquidos germicidas químicos registrados por la FDA como
esterilizantes. Cuando se utiliza un germicida químico líquido para esterilización,
ciertos procedimientos post-esterilización son esenciales. El instrumental debe ser:



Tratados con agua estéril después de la eliminación de los residuos tóxicos o
irritantes.
Manejados con guantes estériles y secados con toallas estériles.
Entregados en el punto de uso, de forma aséptica.
Estos productos químicos son esporicidas:



Glutaraldehído
Ácido peracético
Peróxido de hidrógeno
Son muy tóxicos, siendo fundamental el estricto cumplimiento de las instrucciones del
fabricante (en relación con la dilución, tiempo de inmersión, temperatura y seguridad).
Los guantes médicos no son una barrera efectiva frente al glutaraldehído, debido a la
falta de resistencia química que presentan.
Otro método es la esterilización a baja temperatura con óxido de etileno, pero para la
clínica dental por los tiempos de esterilización de 10 a 48 horas y por lo difícil de la
penetración del gas en los rotatorios, no es aconsejado su uso
Recomendaciones para la desinfección de otros materiales odontológicos:
Tabla 2.Guía para la desinfección de Prótesis. ADA (Asociación Dental Americana)
El desinfectante más polivalente para prótesis son los iodóforos como la povidona
yodada.
Tabla 3. Guía para la desinfección de Materiales de Impresión. ADA (Asociación Dental
Americana)
El desinfectante más polivalente para los materiales de impresión es el hipoclorito de
sodio.
Prevención de la infección cruzada: Normativa española.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) es en la actualidad la norma que regula
todos los aspectos relacionados con los riesgos laborales en el lugar de trabajo. Esta ley
promulgada en 1995, con un posterior reglamento en 1997 y revisada recientemente,
nació con la intención de cumplir el mandato constitucional del artículo 40.2 de la
Constitución Española: «los valores públicos velarán por la Seguridad e Higiene en el
trabajo». La LPRL explica los derechos y deberes de los empresarios, de los trabajadores,
de los agentes sociales y de los poderes públicos. En esta norma, de obligado
cumplimiento, se refleja que todo profesional o empresario es el responsable de su
propia salud y de los trabajadores que están a su cargo. Cuando el odontólogo está
trabajando con su paciente, debe ser consciente de que tan importante como la
seguridad del procedimiento que está realizando, es la prevención y el mantenimiento
de su salud y del personal que está colaborando con él. Como en toda actividad laboral,
el ejercicio de la Odontología lleva parejos riesgos inherentes para la salud.
La ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales tiene como objeto promover la
seguridad y la salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas y el
desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del
trabajo. A tales efectos, esta Ley establece los principios generales relativos a la
prevención de los riesgos profesionales para la protección de la seguridad y de la salud,
la eliminación o disminución de los riesgos derivados del trabajo, la información, la
consulta, la participación equilibrada y la formación de los trabajadores en materia
preventiva. Se aplica a relaciones reguladas en el Estatuto de los Trabajadores y afecta,
en consecuencia, a las relaciones habituales en el ejercicio de la Odontología.
Esta ley recoge que “Los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia
de seguridad y salud en el trabajo”. El citado derecho supone la existencia de un
correlativo deber del empresario de protección de los trabajadores frente a los riesgos
laborales. Este deber de protección constituye, igualmente, un deber de las
Administraciones públicas respecto del personal a su servicio.
Los derechos de información, consulta y participación, formación en materia preventiva,
paralización de la actividad en caso de riesgo grave e inminente y vigilancia de su estado
de salud, en los términos previsto en la presente Ley, forman parte del derecho de los
trabajadores a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo.
En cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar la seguridad
y salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el
trabajo.
-
El empresario desarrollará una acción permanente de seguimiento de la
actividad preventiva con el fin de perfeccionamiento continuo.
-
También en el capítulo III, la Ley establece cuales deben ser los principios de la
acción preventiva. “El empresario aplicará las medidas que integran el deber
general de prevención con arreglo a los siguientes principios generales”.
-
Evitar los riesgos.
-
Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
-
Combatir los riesgos en su origen.
-
Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción
de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de
trabajo y de producción con miras, en particular, a atenuar el trabajo monótono
y repetitivo y a reducir los efectos del mismo sobre la salud.
-
Tener en cuenta la evolución de la técnica.
-
Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
-
Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la
técnica, la organización y las condiciones del trabajo, las relaciones sociales y la
influencia de los factores ambientales en el trabajo.
-
Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
-
Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.
-
El empresario tomará en consideración las capacidades profesionales de los
trabajadores en materia de seguridad y salud en el momento de encomendarles
las tareas.
-
La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones
imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador.
-
Por último de este breve repaso y con relación a la salud de los trabajadores, el
artículo 22 de la Ley establece que el empresario garantizará a los trabajadores
a su servicio la vigilancia periódica de su estado de salud en función de los riesgos
inherentes al puesto de trabajo.
Dentro de la enfermedad profesional podemos distinguir tres causas: riesgos físicos,
riesgos químicos y riesgos biológicos.
A nosotros nos interesan en este caso los riesgos biológicos, de gran interés también
en el ejercicio de la odontología por su continua presencia y por la probabilidad de
grandes daños para la salud. En España la legislación en esta materia es profusa,
destacando por su especificidad el RD 664/1997, sobre protección de los
trabajadores frente a los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos
durante el trabajo.
También el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo nos facilita un
gran número de Notas Técnicas de Prevención sobre la materia.
En el Real Decreto de enfermedades profesionales, el mencionado, y dentro del
capítulo de enfermedades profesionales infecciosas y parasitarias, se hace mención
al personal que se ocupa de la prevención, asistencia y cuidados de enfermos y en la
investigación. Los trabajos de toma, manipulación o empleo de sangre humana o sus
derivados y aquellos otros que entrañen contacto directo con estos enfermos
pueden dar lugar a enfermedad profesional.
Los cuadros clínicos posibles y más frecuentes en odontología por la exposición a
agentes biológicos son la infección ocular (bacteriana, viral…), la infección dérmica
(estafilocócica, estreptocócica, viral…), la infección respiratoria (coriza, bronquitis…),
las hepatitis víricas y el S.I.D.A.
Las medidas de prevención más habituales son las siguientes:
-
Empleo sistémico de gafas, guantes y mascarillas que protejan la nariz y la boca.
-
Vacunación anti-gripal.
-
Limpieza mecánica del instrumental para eliminar físicamente los residuos de
fluidos orgánicos (sangre, saliva, pus…).
-
Empleo sistemático de agujas y material desechable.
-
Anamnesis para detección de casos de hepatitis y S.I.D.A.
-
Inmunidad activa: vacunación anti-hepatitis B.
-
Realización adecuada de vigilancia de la salud.
-
Formación del personal.
-
Cumplimiento de la legislación específica vigente.
Bibliografía
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http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=47966
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Diciembre 2016).
http://www.prevenciondocente.com/lprl.htm: Javier Pérez Soriano () Ley de
Prevención de Riesgos Laborales 31/1995, Available at:
http://www.prevenciondocente.com/lprl.htm (Accessed: 8 Diciembre 2016).