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EL SISTEMA NERVIOSO
Un organismo pluricelular con un cierto nivel de complejidad, formado por diferentes sistemas, es
decir, grupos de células que desempeñan una función importante para el conjunto, ha de poseer un
sistema especializado en coordinar al resto entre sí y en su relación con el medio externo; esta es la
función del sistema nervioso. Su actividad principal consiste en recibir, procesar información y dar
órdenes en función de ella. Para llevar a cabo sus funciones permanece en contacto constante con los
órganos receptores externos e internos, que le proporcionan información del mundo exterior
(exteroceptores) y del interior: del estado de las vísceras (interoceptores) y de los músculos esqueléticos y
tendones (propioceptores). La información discurre por los nervios periféricos hasta la vía central, la
médula, que dirige toda la información hacia el centro de operaciones que es el cerebro. Allí se procesa,
analiza, ordena, integra e interpreta esa información y en función de ella el cerebro emitirá ciertas órdenes
que llegarán a las distintas zonas del cuerpo por la vías periféricas de salida (nervios periféricos )
dirigiendo la actividad del organismo.
Se suele diferenciar el sistema nervioso central (SNC) del sistema nervioso periférico (SNP). En el
sistema nervioso central se incluyen la médula y el encéfalo. Al sistema nervioso periférico corresponden
los nervios que salen de la médula y el tronco o los que vuelven a ellos y recorren todo el organismo.
Dentro del sistema periférico se distingue el sistema somato-sensorial y el sistema nervioso autónomo. El
sistema somato-sensorial se encarga de la información de los exteroceptores y de los músculos
esqueléticos y las articulaciones, y de controlar los movimientos voluntarios. El sistema nervioso
autónomo pone en comunicación el SNC con los músculos lisos de las vísceras. Es el encargado de
mantener al organismo en funcionamiento: regula el consumo y la distribución de energía según las
necesidades del cuerpo.
La información llega desde los nervios hasta el SNC por las neuronas aferentes, que son las
neuronas de entrada, mientras que los mensajes que envía el SNC a los músculos y órganos, discurren
por las neuronas eferentes o de salida.
LAS CÉLULAS NERVIOSAS: NEURONAS Y CÉLUCLAS GLIALES
NEURONAS
Una neurona es una célula nerviosa que recibe, procesa y transmite información.
Está formada por un cuerpo celular o soma que contiene en su citoplasma los orgánulos propios de
cualquier célula viva y en el núcleo el ADN de la célula. Del soma salen las dendritas, prolongaciones
cortas, normalmente ramificadas, que reciben la información, y una prolongación más larga, no
ramificada, el axón, que se inicia en una zona del cuerpo celular llamada colina axónica o cono axónico, y
acaba en los botones terminales, unos engrosamientos en los que se encuentran las vesículas que
contienen los neurotransmisores. Las dendritas reciben información de distintas neuronas, que suman sus
efectos, esta información se integra y procesa en el cuerpo celular, el axón transmite esta información y
funciona según la ley del “todo o nada”: se dispara o no se dispara, en función de que la señal llegue a un
cierto umbral. Sólo si se dispara se produce la transmisión del impulso nervioso, transmisión que es
eléctrica dentro de la neurona y que se convierte en una transmisión química entre neuronas, dado que
éstas no están unidas entre sí de modo continuo, sino que la conexión se realiza por las zonas de máximo
acercamiento, las sinapsis dejando entre ellas un espacio ( el espacio intersináptico o hendidura
sináptica) al que se libera el neurotransmisor por parte de la neurona presináptica y que es recogido por la
postsináptica.
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La transmisión eléctrica dentro de la neurona se produce por el desplazamiento de iones (
sustancias cargadas eléctricamente) a través de la membrana. El interior y el exterior de la neurona tienen
distintas concentraciones de iones que marca una diferencia de potencial de -70 mV. En el exterior hay
mayor concentración de iones positivos, en concreto la concentración de sodio, Na+, es casi 10 veces
mayor que en el interior. Cuando las dendritas de la neurona reciben la señal de otra neurona la
estructura de la membrana se modifica dejando pasar a los iones Potasio o Sodio a su través, para los
que antes permanecían “las puertas cerradas” (canales).
Si salen iones K+, el interior se vuelve aún más negatrivo de lo que ya era ( hiperpolarización), lo
que hace más difícil que esa neurona se dispare, es decir, que se produzca en ella un impulso nervioso,
inhibe, pues, su actividad, por eso al potencial que tiene tal efecto se le llama potencial inhibidor.
Si entran iones Na+ al interior, éste se vuelve menos negativo ( despolarización), se aleja del valor 70mV, y hace más fácil que la neurona se dispare en un potencial de acción o impulso nervioso. A este
tipo de potencial se le llama potencial excitador.
Estos potenciales que se producen en las dendritas y cuerpos neuronales, recorren un espacio muy
corto de la membrana y son de amplitud pequeña y variable. Son los llamados potenciales locales y
graduales.
Al sumarse e integrarse la acción de estos potenciales, si la señal llega a la colina axónica y la
despolaricación debida a la entrada de Na+ alcanza un punto crítico o umbral de -40mV, entones se
dispara un potencial de acción de una amplitud constante de 110 mV ( el interior se vuelve positivo , 50
mV ) y con una determinada frecuencia de disparo, que será importante para discriminar el tipo de
información que se transmite.
El potencial recorre todo el axón hasta alcanzar los botones terminales, tenemos entonces el
impulso nervioso. Al llegar a este punto no puede continuar, salvo algunas excepciones, la transmisión
directa a la otra célula, por lo que la señal eléctrica tiene que dar lugar a una señal química: al llegar el
potencial de acción a los botones terminales altera la membrana celular abriendo los canales de entrada
del ion calcio, Ca++, cuya concentración es mucho más alta en el exterior, entra, entonces, a la neurona y
facilita que las vesículas sinápticas se unan a la membrana de la neurona y libere su contenido, el
neurotransmisor, al espacio sináptico. Las moléculas del neurotransmisor se distribuirán en él por difusión
y alcanzarán la membrana de la neurona post-sináptica que, como consecuencia de la acción de las
sustancias captadas, se activará.
La transmisión entre neuronas, pues, se realiza a través de las sinapsis, que son los puntos de
conexión entre dos neuronas en los que no se produce el contacto entre ambas células, sino que media
siempre un pequeño espacio llamado espacio sináptico o intersináptico.
En la sinapsis encontramos tres elementos:
La neurona presináptica, que transmite el mensaje liberando el neurotransmisor contenido en las
vesículas sinápticas de sus botones terminales.
El espacio sináptico, el espacio entre neuronas al que se liberan las partículas de la sustancia
transmisora.
La neurona post-sináptica, cuyos receptores captarán el neurotransmisor y será, de este modo,
activada.
Los neurotransmisores liberados en las sinapsis son sustancias químicas que han de cumplir los
siguientes requisitos: tienen que ser sintetizadas por la propia neurona, contenida en los botones
terminales en una concentración suficiente para ejercer una acción sobre la célula post-sináptica una vez
haya sido liberada, y debe existir un mecanismo específico para retirar el neurotransmisor del espacio
sináptico para que su acción no se prolongue en el tiempo.
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Algunos de los neurotransmisores más frecuentes e importantes son:
La acetilcolina, que activa las células musculares produciendo su contracción. En enfermos de
alzheimer se han observados niveles anormalmente bajos de este neurotransmisor y de las neuronas que
funcionan con él.
Las endorfinas, que amortiguan el dolor, son como opiáceos endógenos del organismo.
La dopamina, presente en las conexiones entre grupos de neuronas de ciertas zonas del tronco y
zonas del cerebro como el estriado o áreas del sistema límbico como el septum y ciertas vías que van a la
corteza cerebral. Algunas de estas zonas están implicadas en la actividad motora o en las emociones.
El exceso de dopamina se relaciona con los síntomas agudos de la esquizofrenia, pues al inhibir su
acción por medicamentos específicos, el cuadro mejora.
El defecto de dopamina puede llevar a cuadros como el parkinson.
La serotonina, que es el neurotransmisor del bienestar.
GLÍA ( o células gliales)
Son células nerviosas que tienen funciones de apoyo y mantenimiento del tejido nervioso, aunque
en los estudios más recientes se desprende que cumplen también un papel en la “limpieza” de las señales
que se transmiten y en su rapidez, lo que contribuiría notablemente a una mayor capacidad de
aprendizaje y procesamiento de la información.
Existen distintos tipos de células gliales con distintas funciones:
Los astrocitos (astroglía) llamados así por su forma estrellada, rodean a las neuronas y a los
capilares sanguíneos, formando entre ellos la barrera hematoencefálica, a través de la cual pasan los
nutrientes disueltos en el torrente sanguíneo, pero no pasan ciertas moléculas que pudieran resultar
dañinas, por ejemplo, ciertas drogas o anticuerpos. La astroglía sirve también de soporte físico a las
neuronas y las aísla eléctricamente unas de otras.
Algunos tipos de astroglía actúan como fagocitos ingiriendo y digiriendo aquellos restos de
neuronas que por cualquier causa, vejez o lesión, hayan muerto.
Un segundo tipo de células gliales, la microglía, tiene la misión de limpiar los desechos que se
encuentran entre las neuronas.
Estos dos tipos de células gliales tienen también funciones inmunológicas.
El tercer tipo son los oligondendrocitos que envuelven los axones de las neuronas del cerebro y
de la médula, formando una densa capa en espiral llamada vaina de mielina. Esta misma función en el
sistema periférico la llevan a cabo las células de Schwann. La vaina de mielina es una sustancia grasa
que envuelve los axones de las neuronas. La envoltura no es continua, se interrumpe en ciertos puntos,
dejando zonas del axón libres. Esta forma de recubrimiento permite una velocidad de transmisión del
impulso nervioso más rápida que en los axones no mielinizados, pues la membrana no ha de
despolarizarse a lo largo de todo el axón, por lo que salta de nódulo a nódulo.
La mielinización del SNC en la especie humana no está acabada en el momento del nacimiento,
sino que tardará meses o incluso años en terminarse el proceso en función de las estructuras.
En enfermedades como la esclerosis múltiple en las que las neuronas sufren una desmielinización,
la transmisión nerviosa se enlentece y las personas que padecen la enfermedad tienen graves problemas
musculares y de visión.
SUSTANCIA GRIS, SUSTANCIA BLANCA
Se suele distinguir dos tipos de materia en el SN la materia gris y la blanca:
Los cuerpos neuronales se agrupan formando la sustancia gris, que puede presentarse en capas como
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en la corteza o agrupada formando núcleos. Los axones se unen en haces y constituyen la sustancia
blanca. En el cerebro la sustancia gris está por fuera y la blanca en el interior, en la médula es al revés, la
sustancia blanca es la más externa y la interna es la materia gris.
SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO
Lo forman todos los nervios que parten de la médula o del tronco y relacionan las distintas partes
del cuerpo con el sistema nervioso central.
Pueden diferenciarse el sistema nervioso somatosensorial y el sistema nervioso autónomo.
El sistema somato-sensorial recibe los mensajes que proceden de los distintos receptores
sensoriales y los conduce a la médula a través de los nervios espinales sensitivos, o al tronco, por los
nervios craneales sensitivos, desde allí ascenderán a las zonas adecuadas del encéfalo. Por los nervios
motores, craneales o espinales desciende la información motora que se envía desde las zonas superiores
hasta los músculos esqueléticos y las articulaciones, lo que hace posible los movimientos voluntarios y
algunos automáticos.
El sistema nervioso autónomo lo componen los nervios que comunican el sistema nervioso
central con las vísceras y las glándulas del cuerpo.
Controla de manera automática y no consciente para el individuo las funciones esenciales para la
supervivencia: el latido cardíaco, la digestión, la respiración, la activación sexual, las respuestas de
orientación y de estrés, etc. Interviene también en la regulación de las emociones, enviando mensajes a
las vísceras que al ser activadas se disponen según el estado que requiera cada emoción.
Está implicado, asimismo, en el control de los estados motivaciones como el hambre o la sed.
Se compone de dos divisiones o ramas con acciones que son complementarias o, incluso,
contrapuestas: la simpática y la parasimpática.
A su rama simpática le corresponde la función activadora de la mayoría de los sistemas, con
excepción del digestivo y del sexual, que se activan por la acción del parasimpático, que para el resto de
los sistemas tiene funciones restauradoras.
Así, el simpático tiene como función principal preparar al organismo para una reacción de
emergencia, distribuyendo los recurso en función de las necesidades del momento. Mientras que el
parasimpático se encargará del restablecimiento y mantenimiento del equilibrio.
Los nervios de la rama simpática salen de las zonas dorsal y lumbar de la médula y van a parar a
los ganglios que en forma de cadena discurren paralelos a la columna vertebral, allí hacen sinapsis con
los que llevarán la información a las vísceras y glándulas.
Los nervios de la rama parasimpática salen del tallo cerebral y de la zona sacra de la médula y
llegan a los órganos que activan bien directamente ( los que salen de la médula) bien haciendo conexión
con ganglios independientes entre sí ( los del tallo), lo que permite una acción más específica sobre cada
órgano que la que lleva a cabo el simpático, pues al estar los ganglios conectados unos con otros su
acción es más difusa.
EL SISTEMA CENTRAL
Se compone de la médula y el encéfalo.
MÉDULA ESPINAL
Constituye la parte más antigua del sistema nervioso central y es el producto de la evolución del
tubo neural en su parte caudal o posterior.
Es una especie de cordón que discurre por el interior de la columna vertebral, de longitud en el
adulto de unos 45 cm, con un diámetro de 1 cm. En su parte superior está limitada por el bulbo raquídeo y
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en la inferior acaba en el cono medular a nivel de la vértebra lumbar nº 2.
Si cortamos transversalmente este cordón observamos la sustancia gris en el centro en forma de
mariposa, en donde se agrupan los cuerpos neuronales, rodeada de sustancia blanca formada por los
distintos haces de fibras o fascículos que ascienden o descienden portando la información. La función
principal de la médula es poner en relación el cerebro con el cuerpo. A la médula llegan las fibras
nerviosas con información sensorial de la periferia del organismo y por ella ascienden (formando haces
grandes o fascículos) hasta las zonas del cerebro que analicen y respondan a esta información. De tales
zonas parten las fibras, que también en forma de fascículos, bajan por la médula llevando la información
motora o de activación del sistema nervioso autónomo, que llegará a los músculos esqueléticos o a las
vísceras respectivamente, provocando la respuesta adecuada.
Los nervios que salen y entran a la médula recogiendo la información sensorial y distribuyendo la
información motora son los nervios raquídeos o espinales.
Los fascículos que ascienden o descienden por la médula se decusan o cruzan en un 80% de sus
fibras a nivel del bulbo raquídeo, lo que implica funcionalmente que la información sensorial de la mitad
del cuerpo la recibe la mitad contraria del cerebro. Lo mismo ocurre con el control del movimiento. Así,
por ejemplo, una lesión en las zonas motoras del hemisferio derecho afectará a la zona izquierda de
nuestro cuerpo.
Además de esta función básica de relacionar cerebro y cuerpo, la médula constituye un centro de
procesamiento simple, con una entrada sensorial, un análisis y procesamiento simple y rápido de la
información y una salida motora. Funciona con cierta independencia de los centros superiores, aunque
siempre permanece vinculada a ellos. Esta manera de funcionar le permite realizar algunas tareas
básicas como evitar estímulos muy dolorosos o controlar algunos movimientos simples como los reflejos.
ENCÉFALO
Parte del sistema nervioso central contenida dentro del cráneo .
Estructuralmente está compuesto por el cerebro, el cerebelo y el tronco o tallo cerebral.
TRONCO CEREBRAL: Región comprendida entre la médula y los hemisferios cerebrales, que
deriva de la evolución del rombencéfalo. Estructuralmente lo componen el bulbo raquídeo y la
protuberancia, sobre los que se sitúa el mesencéfalo o cerebro medio.
Por el tronco ascienden y descienden los fascículos que vienen desde la médula y llevan o traen
información que pone en contacto el cerebro con el mundo. Además hay 10 pares de nervios, de los 12
pares craneales, que se sitúan en el tronco. Estos pares tienen una rama sensitiva, que recibe
información sensorial de cuello y cara, y una rama motora que inerva los músculos de estas zonas.
El bulbo raquídeo participa en las funciones vitales más básicas, contiene sistemas de neuronas
que garantizan la ritmicidad respiratoria, la cardíaca y la presión arterial
Desde la médula hasta la protuberancia se extiende, dentro del tronco, una estructura con sus
fibras en forma de red que se llama formación reticular, que en su tracto descendente interviene en la
coordinación de los movimientos corporales y la prensión fina, y en su tracto ascendente (S.A.R:A.)
desempeña importantes funciones: proporciona información al cerebro del estado general del cuerpo,
interviene en el estado de atención y alerta, facilitando que el organismo se prepare para una situación de
intensa actividad, or último tiene un papel importante en el sueño y la vigilia. Se cree que algunos
anestésicos, como el éter o los barbitúricos, bloquean este sistema ascendente.
CEREBELO: órgano que se halla en la parte posterior del tronco y debajo de los hemisferios
cerebrales. Estructuralmente está compuesto por una capa de sustancia gris, la corteza cerbelosa que
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recubre la totalidad del cerebelo, bajo la que se sitúa la sustancia blanca, formada por axones
mielinizados, dentro de la cual se encuentran agrupaciones de sustancia gris: los núcleos cerebelosos.
El cerebelo recibe información de todo el cuerpo: ojos, piel, tendones, músculos, articulaciones etc
que no es para nosotros consciente, es decir, no se convierte en sensación, sino que es utilizada para
regular la postura, el equilibrio y los movimientos corporales sin que nosotros tengamos noticia de ello ni
control sobre ello.
También le llega información desde las zonas motoras del cerebro. La información, tanto del
organismo como la que le envía la corteza desde las áreas motora y premotora le llega al cerebelo por el
tronco cerebral, en concreto por los núcleos del puente o pontinos. Y el cerebelo envía información a la
corteza motora y sensorial pasando por el tálamo.
Funcionalmente está implicado en los mecanismos de regulación del equilibrio, la postura y el tono
muscular, y en la coordinación automática de los movimientos voluntarios, que aunque han sido
aprendidos, se han automatizado por la práctica, y no dependen ya del sistema cortical que necesita la
retroalimentación por lo que resulta un proceso sumamente lento y costoso para que sea el rector de tales
movimientos. Gracias a esto podemos aprender habilidades como tocar un instrumento musical con cierto
virtuosismo, jugar con soltura al baloncesto, bordar primorosamente o simplemente escribir.
Cuando las personas sufren lesiones en el cerebelo les es difícil regular la fuerza, velocidad,
dirección o estabilidad de acciones rápidas. Pueden presentar también problemas en la marcha.
CEREBRO: Además de ejercer el control sobre los movimientos voluntarios, en él, se asientan
funciones como la percepción, la imaginación, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la toma de
decisiones y la conciencia, es decir, su funcionamiento hace posible la vida mental del individuo.
Se considera al cerebro como la estructura más compleja del universo conocido: el número de
neuronas que lo componen es del orden de 100.000 millones, cada una de las cuales puede ser de 1000
tipos diferentes y pueden establecer de 1000 a 10000 conexiones con otras neuronas.
El cerebro está dividido de delante a atrás en dos hemisferios: izquierdo y derecho, comunicados
bidireccionalmente por un importante haz de fibras nerviosas, el cuerpo calloso, que recorre
longitudinalmente la base de los dos hemisferios. Los hemisferios cerebrales presentan una asimetría
estructural que se ha considerado responsable de su distinto modo de funcionamiento y, por tanto de la
lateralización de diferentes funciones. Tradicionalmente se ha considerado que el hemisferio izquierdo es
el “listo” porque es, en un alto porcentaje de los sujetos, el que domina el lenguaje y el razonamiento
lógico y abstracto. Se dice que este hemisferio actúa de forma analítica y serial, analizando
secuencialmente la información, por eso es el hemisferio razonador, lógico y parlante. El hemisferio
derecho, de antiguo considerado el “tonto”, trabaja holística o globalmente, por tanto, de forma más
rápida. Las tareas en las que domina son de tipo espacial, perceptivo y musical. Lo que le ha dado la
categoría de “ hemisferio artístico”. Lo cierto es que en cualquier actividad funcionan conjuntamente
ambos hemisferios y que uno u otro son igualmente importantes y competentes, aunque domine uno
sobre otro según la tarea a realizar o intervengan en aspectos distintos de la misma, por ejemplo en el
lenguaje los aspectos formales o gramaticales tienen mayor asiento en el hemisferio izquierdo ( para los
diestros y un gran porcentaje de los zurdos), mientras que los elementos prosódicos y los aspectos
emocionales del lenguaje tienen que ver con el hemisferio derecho.
Estructuralmente el cerebro se compone de distintas partes: la corteza cerebral o neocorteza que
recubre toda la masa del cerebro; En el interior y en la parte central se hallan la corteza antigua o corteza
límbica formada por distintas estructuras por lo que se habla de sistema límbico, y los cuerpos
neuronales agrupados en los núcleos o ganglios basales.
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DIENCÉFALO
Lo componen dos estructuras: el tálamo y el hipotálamo.
TÁLAMO
Está formado por un conjunto de núcleos bien definidos que se sitúan sobre el tronco del cerebro
en posición anterior o cefálica.
Funciona como un centro de coordinación y distribución de la mayoría de la información que llega a
la corteza: algunos de sus núcleos ( llamados extrínsecos) comunican la corteza con los sitemas de
entrada sensorial o de salida motora. Los núcleos intrínsecos establecen conexión exclusivamente con la
corteza, a la que envían y de la que reciben información.
Pero el tálamo no funciona sólo como una estación de relevo, en realidad el relevo no es
estrictamente necesario, la información podría llegar directamente a corteza sin ninguna parada. Si la
información entra al tálamo es porque en éste sufre una transformación relevante: modifica la información
sensorial que va a enviar a las zonas superiores por lo que el tálamo modula el estado de la corteza. Y
transforma también la información que desde la corteza sale hacia la periferia, modulando la respuesta.
Está implicado, en colaboración con otras estructuras, en el registro de la información (tiene una
función muy importante en el procesamiento de la información visual), en la dirección de la atención hacia
sucesos importantes, en la activación o integración de funciones lingüísticas y en el control del sueño y la
vigilia.
HIPOTÁLAMO
Como su nombre indica, está situado bajo el tálamo. Es un conjunto de núcleos que entre todos no
superan el tamaño de una almendra, pero cuya importancia en la regulación de las funciones destinadas
a mantener las condiciones óptimas para la vida es tan importante que en ocasiones se le ha llamado “el
guardián del cuerpo”
Su función principal es la regulación del medio interno: es el encargado de mantener el equilibrio de
todos los ”niveles” del organismo (homeostasis). Si esos niveles sufren un cambio el hipotálamo actúa en
dos aspectos: conductualmente, motivando conductas destinadas a restablecer el equilibrio perdido, y
fisiológicamente, activando el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino.
El hipotálamo está implicado en las siguientes tareas:
Funciona como un termostato que capta, controla y regula la temperatura del cuerpo. (Núcleo
preóptico)
Recibe señales de la concentración de sal en el medio interno y aparece la sensación de sed, que
mueve al organismo a buscar líquido. Regula, pues, la ingesta de líquido.
Es, también, el máximo responsable de la sensación de hambre y saciedad.
Controla y regula las pulsiones y conducta sexuales y algunas conductas maternales de lactancia.
Prepara al organismo para responder ante las emergencias, principalmente activando el simpático
para que los recursos energéticos internos puedan distribuirse óptimamente.
Está implicado, en conjunción con el sistema límbico, en las conductas de agresión y huida.
Y en estados emocionales como el miedo, la docilidad etc
Por otra parte, al controlar la actividad de la hipófisis, glándula que segrega hormonas de gran
importancia para el organismo, el hipotálamo preside casi todas las regulaciones endocrinas.
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SISTEMA LÍMBICO
Sistema del cerebro anterior formado por un grupo de estructuras interconectadas entre sí: la
corteza cingulada o circunvolución del cíngulo, el septum, la amígdala, los cuerpos mamilares y el
hipocampo. Éstas, en coordinación con áreas diencefálicas, como tálamo e hipotálamo y con algunas
zonas del neocórtex, por ejemplo la corteza prefrontal o la parietal, según los casos, intervienen en el
comportamiento emocional, la toma de decisiones, la atención, la memoria, la respuesta de orientación y
el estrés.
La función del sistema límbico es regular y modular las emociones: cuando el individuo se
encuentra en una situación determinada y le llega una información cualquiera, se modula la respuesta
emocional en función del valor que se conceda a las mismas en referencia al contenido almacenado en la
memoria del sistema. De este modo las respuestas emocionales y el conocimiento del sujeto estarán de
acuerdo con su experiencia individual.
Las emociones surgen como mecanismos de supervivencia que evolucionaron para hacernos
escapar del peligro y para impulsarnos hacia metas beneficiosas. Estos mecanismos son
fundamentalmente reacciones corporales. El sentimiento que va unido a la emoción es sólo una parte de
ella, la parte mental o consciente. Para sentir una emoción necesitamos: La activación del sistema
límbico, la conexión de éste con el área prefrontal que es la que da significado a la emoción y regula el
comportamiento y la expresión en función de la interpretación y la conexión del cerebro y el cuerpo: es
necesario hacer una interpretaciñón del estado del cuerpo para dar sentido a las emociones.
Caso de Elliot : desconexión L.F. – Sist Límb.  Siempre estaba sereno siempre describiía
cualquier escena como un espectador desapasionado... No había ninguna pista de su propio sufrimiento.
No registraba emociones. Esta frialda emocinal pdría parecer buena para elegir, para tomar decisiones
desapasionadmente, objetivamente. Nada más lejos, le era imposible tomara la decisión más simple, y no
podía llevar a cabo el más mínimo plan. Podía generar posibilidades de solución, pero no podía evaluar
no inclinaarse por la mas adecuada, ni perveverar en el plan una vez puesto en marcha.
La lesión en zonas como la amígdala, la cingulada o el septum cambia el estado emocional del
organismo y la conducta a él asociada. Por ejemplo, la persona siente agresividad o miedo, cólera o
docilidad, y se comporta de manera agresiva, temerosa, iracunda o sumisa.
Lesiones de otras estructuras producen problemas de memoria: la lesión del hipocampo suele
producir problemas para almacenar información nueva ( amnesia anterógrada), en trastornos como el
síndrome de Korsakov, que el daño se produce en los cuerpos mamilares, la amnesia anterógrada puede
acompañarse de una importante amnesia retrógrada que borra parte de la vida pasada del paciente.
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GÁNGLIOS BASALES ( o núcleos de la base )
Grupo de núcleos subcorticales situados en el interior de los hemisferios cerebrales que intervienen
en el control de la postura y la motricidad gruesa.
Los núcleos que componen este conjunto son: el estriado ( caudado y putamen), globo pálido,
núcleo subtalámico y sustancia negra.
Establecen conexiones con otras zonas motoras, como las áreas motoras de la corteza cerebral, el
cerebelo, el tronco cerebral y la médula espinal
Su lesión produce alteraciones en la motricidad.
CORTEZA CEREBRAL
Capa de neuronas de 1.5 a 3 mm de espesor según las zonas, que cubre los hemisferios
cerebrales, cuya superficie extendida mide aproximadamente 1,5 metros cuadrados, pero que aparece
8
plegada, para ocupar el menor espacio posible. A los valles de estos plegamientos se les llama surcos o
cisuras y la zona que se halla entre dos surcos es la circunvolución o giro.
El surco central o interhemisférico divide longitudinalmente la corteza en dos hemisferios de
estructura más o menos simétrica, aunque no idéntica. Ambos hemisferios están unidos, como ya se ha
mencionado, por el cuerpo calloso, que conecta bidireccionalmente los dos hemisferios cerebrales de
modo que ambos funcionan conjuntamente al realizar cualquier actividad. Cuando se secciona el cuerpo
calloso se habla de “cerebro dividido”.
La cisura de Rolando “corta” transversalmente el cerebro, la parte anterior es el lóbulo frontal, la
posterior el lóbulo parietal. La cisura de Silvio separa el lóbulo temporal de los dos anteriores, frontal y
parietal. En la parte posterior de cada hemisferio se halla el lóbulo occipital, sin una separación
morfológica clara, si bien lo separa del lóbulo parietal el surco parieto-occipital.
La estructura citoarquitectónica de la corteza cerebral es laminar, es decir, las neuronas se
disponen en 6 capas, considerando la capa I la más externa y la VI la más interna. Dentro de las capas
las neuronas se agrupan en columnas, de modo que las células de cada columna se dedica a una función
concreta, es decir, presentan el mismo patrón de respuesta. La capa I, la más externa, apenas hay
cuerpos neuronales, es una red de proyecciones dendríticas. La mayoría de las conexiones de las
neuronas de la neocorteza son internas a la misma, es decir, la corteza es una enorme red donde las
neuronas “hablan” con ellas mismas. Sólo un 1% de los axones salen o entran de la sustancia gris
conectando ésta con estructuras subcorticales.
Tradicionalmente se ha dividido la corteza en distintas áreas funcionales. Aunque actualmente se
entiende que para cualquier función y, sobre todo, para las más complejas, han de intervenir distintas
áreas tanto corticales como subcorticales, resulta útil localizar ciertas zonas relacionadas con funciones
específicas.
Se pueden distinguir diferentes tipos de áreas:
Áreas primarias: donde se lleva a cabo la recepción y tratamiento de la informaciòn específica de
una modalidad sensorial o información motora.
Áreas secundrias: a las que llega la información de las áreas primarias y se integra y organiza dicha
información.
Áreas terciarias o de asociación: coordinan información que procede de distintas zonas de la
corteza y de distinta modalidad ; por ejemplo información visual y táctil, pero también zonas visuales con
zonas de memoria o de lenguaje.
Si nos situamos en los distintos lóbulos podemos establecer la distintas funciones en las que cada
uno está implicado:

El lóbulo occipital
Tiene como función principal la recepción y el procesamiento de la información visual, en él se sitúa
el área visual primaria que recibe la información procedente de la retina y las áreas visuales sencundarias.
Pero también participa en funciones más generales de procesamiento de la información.
Las lesiones en este hemisferio producen las agnosias visuales, en función de la zona afectada
puede perderse la capacidad para interpretar cualquier información visual o, por el contrario, para un tipo
de datos muy específicos, por ejemplo, se vuelve imposible reconocer caras, o no resulta sumamente
dificultoso identificar la forma de los objetos, o su color,etc

Los lóbulos parietales
Reciben y procesan información somato-sensorial: tacto, presión, temperatura y también el
9
movimiento y la posición de los músculos, son los encargados de la propiocepción, la información gracias
a la cual podemos sentir el cuerpo como nuestro, y saber en cada instante aun sin reparar en ello, dónde
y en qué posición se hallan las distintas partes de nuestro cuerpo. Esta información es importante para
formar una idea de nosotros mismo.
Implicado en:

Tratamiento de información espacial

Atención

Cálculo (HI: cálculo exacto, HD: cálculo estimado)

Los lóbulos temporales
Son, junto con los frontales, las estructuras más nuevas del SNC, y entre ellos se hallan
interconectados de manera compleja compartiendo varias funciones.
En ellos se sitúa la corteza auditiva primaria, que registra lo que se oye.
Tienen un papel muy importante en la memoria humana. En su parte interior se halla el hipocampo,
una de las estructuras fundamentales de la memoria.
También interviene en funicones lingüísticas, pues en el lóbulo temporal de hemisferio izquierdo se
encuentra el área de Wernicke implicada en la comprensión del significado de las palabras.
Tiene también una función evaluadora de las experiencias como agradables o desagradables,
positivas o negativas, por lo que participa en la formación de las emociones.
Las lesiones en este lóbulo pueden dar lugar a afasias, amnesias o agnosias auditivas.
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Los lóbulos frontales
Como se ha señalado ya, son nuevos evolutivamente hablando, y en concreto el área anterior, más
cercana a la frente, llamada prefrontal, está presente sólo en los seres humanos.
En ellos, justo en la circunvolución anterior a la cisura de Rolando, se halla el área motora primaria,
de donde parten los impulsos nerviosos con información motora para mover los músculos esqueléticos. El
área premotora se sitúa en la circunvolución inmediatamente anterior a ella, es la zona donde se
programan los movimientos que se van a ejecutar. Estas áreas son las responsables del control motor
voluntario y consciente.
Los lóbulos frontales, fundamentalmente en su área prefrontal, tienen un papel privilegiado en los
procesos mentales superiores: son los principales responsables del pensamiento abstracto, de la
interpretación y análisis de la información que se presenta secuencialmente, y son el asiento de lo que se
ha denominado funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son funciones de organización y dirección,
metafóricamente hablando, de liderazgo, como las llama Elkonon Goldberg, “El líder –dice GolDbergmanda a otros a la acción en lugar de actuar él mismo”. Organiza y dirige la acción de los subalternos, la
supervisa y controla, pero a cierta distancia, sin estar inmerso en ella. Tal es el papel de un director de
orquesta, un general o un ejecutivo empresarial de alto nivel. Sólo las organizaciones complejas requieren
el papel de un líder. El cerebro es una de las estructuras más complicadas del universo, formado por
múltiples componentes con diferentes funciones, que han de ser coordinadas e integradas en una unidad
de acción y de organización en relación con el contexto. El área prefrontal de los lóbulos frontales no
tienen una función específica; percepción, memoria, lenguaje, emociones, éstas se llevan a cabo en otras
zonas. Ellos son los responsables de integrar estas funciones de modo que el individuo organice una
conducta con sentido. Lezak fue la primera en utilizar el término, y define las funciones ejecutivas como
las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada
socialmente.
Para crear una unidad compleja y organizarla en una conducta, es preciso tener una visión unitaria
de la situación, del mundo circundante, que tenga sentido, pero no basta esto, es preciso tenerla también
de uno mismo actuando sobre el mundo, y sobre las representaciones mentales acerca del mundo, por lo
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que ha de tenerse una idea del “yo” como unidad que actúa (La representación interna de uno mismo: Yo
pienso, Yo quiero, Yo necesito.... ) Se ha de poseer una imagen global de la situación, de lo que es
relevante en ella y de las distintas opciones posibles de acción. Se precisa, asimismo, una representación
del fin o sea, de los objetivos que se persiguen, que no están aún presentes, sino como proyecto en el
futuro, hacia el que el sujeto se orienta y dirige (estructuración temporal de la conducta). Teniendo en
cuenta todo esto, se ha de tomar la decisión que se considere adecuada, trazar el plan para llevarla a
cabo y evaluar la trayectoria hacia las metas para reorganizarla si fuera preciso. El dirigirse a una meta y
no perderse en la telaraña de EE e impulsos que nos asaltan, requiere la inhibición de respuestas
guiadas por tales estímulos externos o internos y por impulsos o automatismos.
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En definitiva, las FE serían antes metacognitivas que cognitivas, pues no se refieren a ninguna
habilidad concreta, sino que ofrecen una organización jerarquizada de todas ellas.
Lo lóbulos frontales están, también, implicados en memoria (memoria de trabajo, memoria
proyectiva y memoria temporal) y en lenguaje : en el lóbulo frontal, en el hemisferio izquierdo, se halla el
área de Broca en la que se produce la planificación de la frase que se va a producir.
Las lesiones en este lóbulo, según la zona lesionada y el hemisferio de que se trate, pueden dar
lugar a ciertos tipos de afasias, amnesias, cambios emocionales y de personalidad, y a la incapacidad
para tomar las decisiones correctas o conducirse hacia los fines pretendidos.
ALGUNOS PROBLEMAS QUE SURGEN POR UNA LESIÓN EN EL SISTEMA NERVIOSO
La ciencia que se ocupa de este tema es la Neuropsicología que se define como:
La disciplina científica que se ocupa de las relaciones entre el cerebro y la conducta. Considera que
un cerebro que funciona correctamente es la base del desarrollo correcto y el ejercicio adecuado de las
funciones superiores, que son las que le interesan a esta ciencia.
La neuropsicología clínica se ocupa de las personas que sufren una lesión con el objetivo de
ayudar a su recuperación, y si ésta no fuera posible por la gravedad de la lesión, a su readaptación. Para
esto es imprescindible hacer un diagnóstico correcto a partir del cual programar la rehabilitación.
La neuropsicología experimental estudia tanto personas con lesiones como sujetos sanos y
también animales. Su objetivo es conocer las zonas del cerebro que se hallan implicadas en la realización
de las distintas tareas y el desarrollo de las diferentes capacidades humanas.
APRAXIA: Se denominan praxias a un tipo de funciones cerebrales superiores que consisten en
realizar habilidades motoras complejas aprendidas, aunque en la mayoría de los casos no requieren
enseñanza, sino sólo que el sujeto viva en sociedad, y desde luego no son pautas innatas de
comportamiento.
Si el sujeto pierde la capacidad para realizar tales conductas motoras como pudieran ser peinarse,
vestirse solo o dibujar , porque ha perdido el manejo del espacio, se dice que sufre apraxia y,
posiblemente ha sufrido una alteración en la zona premotora del lóbulo frontal y en las zonas de
asociación del lóbulo parietal.
Si lo que se pierde es la capacidad para realizar gestos con carga simbólica, como decir adios con
la mano, o pedir silencio con el dedo en la boca etc se habla de apraxia ideomotriz
AGNOSIA: dificultad o imposibilidad para percibir o identificar, al menos de manera consciente, un
objeto teniendo intactas las vías nerviosas y los receptores sensoriales. Se pueden diferenciar las
agnosias perceptivas de las asociativas:
En las agnosias perceptivas la lesión se halla en las zonas de recepción de una modalidad
específica, pertenecen a este tipo la agnosia visual en la que no se pueden reconocer los objetos aunque
la información visual llegue al cerebro; la agnosia auditiva, en la que sin alteración del oído ni de las vías
auditivas se da una imposibilidad para reconocer los sonidos; la prosopagnosia o dificultad para reconocer
caras; la acromatopsia o ceguera al color; la astereognosia o incapacidad para reconocer la forma de los
objetos...etc
En las agnosias asociativas la lesión se halla en las zonas de asociación o integración de un cierto
tipo de información perceptiva con información de distinta modalidad. Por ejemplo en la agnosia del color,
que no hay que confundir con la acromatopsia, no se pueden asociar objetos y colores, se ha producido
una desconexión entre áreas visuales y de memoria; en la anomia del color lo que no se puede es
nombrar los colores, aunque se sea capaz de reconocerlos, existe, pues, una desconexión entre áreas de
memoria y de lenguaje.
AFASIA: Debido a una lesión cerebral en zonas específicas del cerebro se produce la pérdida de
ciertas capacidades lingüísticas que el sujeto tenía previamente adquiridas.
Existen distintos tipos de afasia, con patrones de alteración del lenguaje diferentes, en función del
área cerebral lesionada. Los dos tipos más importantes son:
La afasia de Broca o afasia expresiva o afasia de producción, que es consecuencia de un daño
neurológico en el área de Broca, situada en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo del cerebro y
supuestamente implicada en la producción del lenguaje. Los sujetos afectados por afasia de Broca pierden la
capacidad para codificar el lenguaje, se trastornan los mecanismos automáticos que permiten la organización o
programación del habla, de las secuencias que se van a producir. Su habla es telegráfica, omiten las palabras
que no tienen un contenido, aquéllas que sólo tienen un valor gramatical ( preposiciones, artículos...etc)
característica que se llama agramatismo. Paralelamente surgen otras dificultades en lectura, escritura y
cálculo. Y como las personas que sufren el trastorno son conscientes de sus dificultades pueden presentar en
ocasiones una intolerancia hacia el mismo, manifestar cierta agresividad e irritabilidad e, incluso, depresión.
La afasia de Wernicke también llamada afasia semántica o de comprensión, se produce por lesión en el
area del mismo nombre situada en el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo y que está implicada en la
comprensión del lenguaje. Las personas que presentan este trastorno no reconocen ni pueden reproducir los
sonidos del habla. Producen mucho lenguaje, pero sin ningún orden ni significado. Su habla está plagada de
neologismos, farfulleos, circunloquios...y a diferencia de los afásicos de Broca abusan de los términos
gramaticales omitiendo o sustituyendo los términos con significado propio, con contenido, como nombres y
verbos (paragramatismo)
Psicológicamente no son conscientes del trastorno, por lo que no padecen los problemas adicionales de
la afasia de producción.
SÍNDROMES DISEJECUTIVOS
Algunas personas tienen una lesión focal en el lóbulo frontal, conservan todas las capacidades
intelectuales intactas, son capaces de hablar, calcular, tienen memoria, conservan su inleligencia –superan los
test neuropsicológicos a los que son sometidos- pero se ve afectada de manera profunda su funcionamiento en
la vida cotidiana, sus emociones, toma de decisiones, responsabilidad y comportamiento social. Algo que es el
núcleo de la “humanidad” se altera. Se trataría de lo que se llama el funionamiento ejecutivo. Y según sea la
zona afectada se manifiesta con un patrón diferente, pero siempre se altera algo profundo, que toca la
personalidad, pues los lóbulos frontales tienen más que ver con nuestras “personalidades” que cualquier otra
zona del cerebro:
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Síndrome dorsolateral ( Pseudodepresión)
Las personas que sufren un daño en la zona dorsolateral del área prefrontal suele manifestar los
siguientes síntomas:
- Inercia extrema e incapacidad para iniciar un comportamiento
- Afecto plano y sensación de indiferencia : la persona no está triste ni feliz, en cierto sentido no
tiene ningún estado de ánimo.
- Muestran también una falta casi total de impulso, de iniciativa, de fuerza interna par perseguir
metas, o para iniciar cualquier actividad o trazarse un plan. Y una vez iniciada la actividad,
imposibilidad para pararla o cambiarla.
- Sufre también cambios de personalidad: pérdida de energía e interés. Abandonan las
relaciones sociales y acaban en el aislamiento casi total.
- No son capaces tampoco de anticipar las consecuencias de sus acciones ni de asumir sus
responsa bilidades.
- No poseen el control interno de su conducta sino que están a merced de los EE, muestran un
comportamiento dependiente del ambiente, de los estímulos que aparecen, sean o no relevantes. En
ocasiones esta dependencia toma la forma de imitación directa ( ecolalia o ecopraxia) .
- Muestran, asimismo, un señalada falta de flexibilidad tanto mental como de acción.
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Síndrome Pseudo-Psicopático” ( órbito-frontal)
- Los sujetos semuestran emocionalmente desinhibidos: su tono afectivo oscila constantemente
entre la euforia y la rabia. Escaso control del impulso a veces nulo.
- Son incapaces de inhibir la urgencia de obtener gratificación inmediata: hacen lo que les
apetece hacer cuando les apetece hacerlo, sin preocupación alguna por normas sociales o morales.
- No tienen previsión de las consecuencias de sus acciones.
- Los pacientes con este síndrome se muestran egístas, fanfarrones, pueriles, obscenos y
sexualmente explícitos. Llevan a cabo conductas de riesgo: sexuales, agresivas, conducción
temeraria, consumo de drogas, etc.
- Presentan lenguaje verborreico,
- Personalidad inmadura.
- Aprenden con dificultad porque dejan de temer al castigo.
- Problemas sociales y morales: la capacidad de coportamiento volitivo, libre, depende de
laintegridad funcional de los lóbulos frontales. Gracias a ellos somos consciente de lo que pdemos
hacer y de plantearnos si debemos o no hacerlo, así como elegir entre actuar o no. Las personas con
lesión órbito-frontal, aunque son capaces de distinguir teóricamente entre lo correcto de lo erróneo,
son incapaces de usar este conocimiento para regular su conducta.
TÉCNICAS DE EXPLORACIÓN DEL CEREBRO
TOMOLOGÍA AXIAL COMPUTERIZADA (T.A.C.) Técnica de exploración que permite obtener imágenes
del cerebro al hacer pasar a su través un haz de rayos X en un rastreo circular. Los diferentes tejidos absorben
los rayos X en distinta cantidad por lo que aparecerán con tonos diferentes en la reconstrucción que se lleva a
cabo con los datos del rastreo que han sido almacenados en un ordenador. Se obtienen, a partir de estos
datos, imágenes bidimensionales del cerebro.
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RESONANCIA MAGNÉTICA NUCLEAR (R.M.N.) Técnica de exploración de tejidos que permite
obtener en el caso de la exploración del cerebro imágenes tridimensionales del mismo. Se somete al
cerebro a un campo magnético y posteriormente a una onda de radiofrecuencia. Esto provoca un cambio
de posición de las neuronas. Cuando se deja de emitir la onda, las neuronas de las distintas estructuras
vuelven a su posición con distinta velocidad. Esto se registra en un ordenador y a partir de esos datos se
reconstruye la imagen. Es una técnica de gran fiabilidad y precisión para detectar tanto la anatomía de los
tejidos nerviosos como su funcionamiento, pues también se puede detectar el nivel de oxígeno de los
vasos sanguíneos, lo que supone mayor flujo sanguíneo y, por tanto, mayor actividad en la zona.
TOMOGRAFÍA POR EMISIÓN DE POSITRONES (P.E.T.) Técnica que permite estudiar los
cambios fisiológicos que sufre el cerebro al realizar ciertas actividades mentales. Cuando el cerebro está
realizando una determinada función altera su metabolismo de forma local: el consumo de glucosa es
mayor en la zona que está activada en ese momento y, por tanto, la afluencia de sangre aumenta.
Cuando se va a llevar a cabo un P.E.T. al sujeto se le inyecta o se le hace inhalar, un compuesto
marcado con un radioisótopo que emite positrones, partículas semejantes a los electrones pero cargadas
positivamente. Al combinarse un positrón con un electrón próximo, emiten rayos gamma que son
detectados por los dispositivos adecuados con lo que se localiza el origen y, por tanto, la zona en
actividad es aquella en la que hay mayor afluencia de sangre en ese momento y emite más positrones.
Las diferentes zonas del cerebro se reproducen en una imagen coloreada en función de su nivel de
actividad.
ELECTROENCEFALOGRAMA: instrumento para medir la actividad eléctrica del cerebro, las
diferentes ondas que se producen en él en función del estado de actividad en que se halle.
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