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Estrella de Belén wikipedia, lookup

Transcript
JESÚS
Y
LOS MAGOS DE ORIENTE
MIRADA A LA VIDA
Si miramos nuestro entorno, a nuestra
realidad, enseguida descubrimos
una serie de tópicos que, sin duda
alguna, muestran claramente el sentir
y el pensar de esa cultura nuestra. Por
ejemplo, que la fe, la conciencia
recta, los asuntos de Iglesia… son asuntos de personas sencillas, de
coitados, de gente de segundo orden. Y es que está de moda renunciar
fácilmente a los valores que sostienen el edificio de la vida de la
persona. Es un hecho que se constata fácilmente y que crea interrogantes
serios de cara la mañana.
Así, se cree que las personas sencillas fácilmente aceptan las verdades
de fe y otros aspectos de la vida; al contrario, los sabiondos solo aceptan
lo que sus conocimientos alcanzan a entender y, desde esa óptica, sólo es
válido aquello que es demostrable y con garantías científicas. Es la
constatación de un hecho o de una realidad que está ahí y que se supone
como válida.
Pero este “principio” de nuestra cultura, no es verdad del todo ni
mucho menos. En el caminar de la historia, siempre ha habido personas
que, con toda la carga de sus conocimientos, han alcanzado la plenitud
de su vida y también de su fe. Hombres y mujeres que han buscado,
con ahínco, la luz y la verdad de los misterios de la vida, sin fiarse del
todo de los logros alcanzados.
Aquí nos encontramos en la escena que hoy contemplamos: hombres
“Sabios” que buscan con honradez, que se han encontrado con la
“estrella” que les ilumina en su caminar, y que se postran,
humildemente, ente el Niño que ha encontrado y a quien le ofrecen sus
regalos más valiosos, llenos de simbolismo, cargados de vida. Son los
REYES SANTOS, que dicen que vienen de Oriente, en ese su afán de
búsqueda honesta.
Abrir los ojos y el corazón es la forma de ver y contemplar esta escena,
cargada de tantos sentimientos y emociones en este contexto cultural
nuestro. Pero es necesario ir “más allá” para captar cuanto nos está
ofreciendo.
A LA LUZ DEL EVANGELIO
EVANGELIO: Mateo 2, 1-12
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
preguntando:
- «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos
visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él;
convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les
preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
- «En Belén de Judea. Porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú,
Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las
ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi
pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos para que le
precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó
a Belén, diciéndoles:
- «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo
encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la
estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a
pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se
llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con
María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después,
abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a
Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
HOY Y AQUÍ
La estrella, la búsqueda, el camino, los amigos, la Biblia, los regalos… son
los “signos” que apuntan y señalan el lugar donde es posible el
ENCUENTRO CON JESÚS, un encuentro que realiza, cumplidamente, el
objetivo de los Sabios de todos los tiempos. El esfuerzo ha merecido la
pena; las dificultades han sido superadas, aunque han formado parte del
caminar y de la búsqueda. Y quienes han llegado ahí, ahora vuelven a su
lugar de origen, a su realidad “por otro camino”. Y vuelven llenos de
gozo, plenos en su fuero interno, y convencidos de que ha merecido la
pena.
Siempre ha habido quienes ha buscado con fidelidad ese momento y
ese encuentro. También hoy en día, a pesar de las “ofertas” diferentes de
nuestra cultura, hay personas que se empeñan; también hoy, hombres y
mujeres, jóvenes y adultos BUSCAN a Jesús. Acaso sean más de los que
nuestro entorno cree. Es muy posible que sean gente sencilla, o con
conocimientos más profundos, pero son personas que se han encontrado
con Él. Las palabras que expresan esa experiencia no tienen nada de
particular: “Entonces comencé a ser realmente cristiano…”; “Desde
entonces, yo le siento a Jesús caminando a mi lado…”; “Desde entonces,
fulano es otra persona…” son nada más que una muestra de esa realidad
que está ahí, que es palpable, a pesar de los pesares. ¡Cuestión de tener los
ojos y el corazón abiertos!
También nosotros, ante este cuadro evangélico, somos invitados a esa
búsqueda, a realizar ese camino. Ya sea en grupo; o desde la lectura y
profundización de la Palabra en la Biblia; o desde un encuentro de
Oración… Seguro que Él mismo nos ha puesto en camino; seguro que
Él mismo nos saldrá al encuentro.
Y es desde ahí como podré ser “ESTRELLA” para las personas que
buscan y, por eso mismo, caminar hacia el ENCUENTRO. Seguro que
este día y esta escena evangélica, alegra el corazón de todos los
“BUSCADORES DE DIOS”. ¡Ojalá, también nosotros, estemos entre
ellos!
ORACIÓN
Es tu Espíritu, Padre bueno,
el que nos pone en camino
hacia el ENCUENTRO con Jesús,
tu mayor regalo para nosotros.
Además, ese mismo Espíritu
nos ilumina en los momentos de oscuridad.
Pero eres Tú mismo quien ha sembrado en nosotros
la sed de encuentro de Jesús.
¡Gracias, Padre, por este regalo!
Que no nos cansemos en esa búsqueda,
para que, siguiendo a Jesús,
encontremos en Ti el descanso pleno y definitivo.
AMÉN.
PLEGARIA
REYES
Señor, Tú has puesto en el corazón
de todo hombre una semilla tuya y,
cuando alguien la encuentra te busca.
Y Tú, Señor, no escondes la mano
al que la quiere estrechar
para caminar contigo.
¡Bendito y alabado seas, Señor!
que esperas con infinito amor
que cada hombre te busque
para darle el mayor y más hondo abrazo.
Los Reyes vieron la estrella
y se llenaron de alegría.
Manifiéstate también a nosotros
y a todos los que desesperan.
Que descubramos la estrella
de tu presencia en nuestra vida diaria:
en el encuentro con el amigo,
en ése que nos infunde ánimos,
en quien nos presta atención
o nos pide que compartamos nuestro pan.
CANTO
LOS MAGOS
NO SÉ SI ERAN REYES,
NO SÉ SI ERAN TRES.
LO MÁS IMPORTANTE
ES QUE FUERON A BELÉN (bis).
Ellos vieron la estrella,
un extraño resplandor,
y por ella descubrieron
al rey de la creación.
Y la estrella les condujo
hasta el Dios que hizo la luz,
y su ciencia encontró al punto
sentido y senda en Jesús.
Con la estrella y con los magos
por la senda de la fe,
para hallar al Dios nacido
debemos ir a Belén.
Cada hombre a cada instante
una estrella ha de seguir.
Si seguimos nuestra estrella
a Dios tenemos que ir.
(José Olivar / Carlos Montero – Disco: “En Belén”. Ediciones
Paulinas)