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BLOQUE 5. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN (1788-1833).
LIBERALISMO FRENTE AL ABSOLUTISMO
1. EL REINADO DE CARLOS IV 1788-1808
Su reinado estuvo condicionado por la débil personalidad del monarca (que delegó el gobierno
en manos de su mujer María Luisa de Parma y su valido Manuel Godoy) y la crisis económica,
en el sector textil pero especialmente en el ámbito agrícola, lo que provocó una crisis de
subsistencia, una subida de precios y el malestar social. Cuando el rey Carlos IV llegó al trono
de España, inmediatamente saltó la Revolución Francesa en el país vecino (1789) de modo que
por miedo a que llegara aquí su influencia el Rey, quitó las reformas iniciadas por Carlos III
bajo el despotismo ilustrado así como a los ministros promotores como Jovellanos.
Así la primera reacción fue el establecimiento de una especie de “cordón sanitario” para que no
llegara nada de Francia que pudiera resultar revolucionario (por ejemplo se establecieron índices
de libros prohibidos) y el aislamiento respecto a este país. No obstante, la muerte de Luis XVI
acabará por decidir a España para entrar en guerra contra Francia, aliándose con otras
monarquías absolutas. La Paz de Basilea (1795) constituyó una gran derrota para España y el
giro de su política hacia las alianzas con Francia. Así, recurriendo a los antiguos Pactos de
Familia, en 1796 se firma el tratado San Ildefonso, por el cual España se convertía en aliada de
Francia. Estas alianzas van a desembocar en la enemistad con Inglaterra, cuyo máximo ejemplo
va a ser la batalla de Trafalgar que desembocó en un gran desastre naval para España.
El desastre de Trafalgar acentuó la crisis de la Hacienda real. En estos momentos, Carlos IV,
tras haber tenido en el gobierno a ministros de la talla de Floridablanca y el Conde de Aranda,
había delegado su poder en el ministro Godoy, militar de prestigio muy cercano a él y a la reina
y odiado por la alta nobleza y la Iglesia por su origen plebeyo y sus intentos reformistas, pero
sobre todo, por el príncipe heredero que veía en él a un competidor. De hecho, el príncipe
heredero ya dio muestras de sus intenciones en la conjura del Escorial, complot para destronar
al Rey que fue descubierto.
La labor de Godoy se centró en reformas interiores como intentos de desamortizaciones de
tierras de la Iglesia para lograr recursos para el Estado, reducir el poder de la Inquisición,
aumentar las contribuciones,…medidas ineficaces que le valieron una oposición aún mayor por
parte de los sectores privilegiados y del campesinado que soportaba duras condiciones
económicas. En el exterior, a pesar del desastre de Trafalgar, Godoy continuó con la alianza con
Francia y por su mediación se llegó al Tratado de Fontainebleau por el cual España permitiría
a las tropas francesas atravesarlas para atacar Portugal, (aliada de Gran Bretaña), previendo un
futuro reparto del país entre ambos y el propio Godoy.
No obstante, la entrada masiva de los franceses y la desconfianza del pueblo ante una posible
invasión del país por los franceses provocó un motín en Aranjuez, donde estaban los reyes.
Este motín pretendía la destitución de Godoy y la renuncia del Rey a favor de su hijo, Fernando.
El motín triunfa y ante ello, Carlos IV pide ayuda a Napoleón para mantener su trono pero éste,
al ver la inestabilidad del país sin un rey reconocido por todos, se decide a invadirlo realmente
y traza una estratagema mediante la cual logra que Carlos IV y Fernando VII acudan a Bayona.
En esta localidad, ambos renuncian a la Corona de España que queda en manos de Napoleón,
cediéndola a su vez éste a su hermano José.
Napoleón consideraba al régimen español anticuado y su hermano intentó emprender una serie
de reformas para acabar con el Antiguo Régimen: desamortizó parte de las tierras del clero,
desvinculó los mayorazgos y las tierras de las manos muertas y abolió el régimen señorial. En el
Estatuto de Bayona, que seguía estas ideas, se reconocía la igualdad de los españoles ante la
ley, los impuestos y el acceso a los cargos públicos.
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Sin embargo, contó con escasos apoyos e incomprensión generalizada y sus actuaciones estaban
subordinadas a las necesidades militares de la conquista y las violentas actuaciones de las tropas
napoleónicas (con detenciones y fusilamientos) pusieron al grueso de la población en su contra.
En este contexto, los españoles pensaban que Fernando VII estaba secuestrado por Napoleón, de
modo que mientras ocurrían los hechos de Bayona, el 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid
se levantó contra la presencia francesa y la partida del resto de la familia real hacia Bayona.
Aunque la represión francesa, al mando de Murat fue tremenda, sirvió de ejemplo para que en
toda España empezaran a producirse movimientos de resistencia ante las tropas francesas.
2. GUERRA DE LA INDEPENDENCIA:
2.1. DEFENSA Y DIVISIÓN DE LA POBLACIÓN
El pueblo, ante la pasividad de parte de las élites desconcertadas por las abdicaciones de Bayona
y la ausencia del rey Fernando unido a la imposición de un nuevo monarca extranjero, va a
comenzar a organizarse siguiendo la estela del 2 de Mayo madrileño. Desde estos primeros
levantamientos empiezan a surgir las Juntas de Armamento y Defensa. De ser juntas locales,
pasaron a organizarse provincialmente y a asumir la soberanía en ausencia del Rey, declarando
la guerra a Napoleón.
Estas juntas enviarán representantes a Aranjuez tras la derrota de Bailén, para formar la Junta
Suprema Central para coordinar la lucha y regir el país. Las juntas estaban integradas por
representantes de la autoridad anterior -obispos, militares- y figuras cuyo prestigio se basaba en
el valor mostrado ante la ocupación. Esta Junta reconocía a Fernando VII como el rey legítimo y
con el trascurso de la guerra pasó a trasladarse a Sevilla y posteriormente, en 1810 a Cádiz,
única ciudad que resistía el asedio francés.
Extraoficialmente, surgieron las guerrillas, instrumento de lucha del pueblo llano frente al
invasor, aunque acabaron siendo reguladas por la Junta Central. Hacían frente al ejército francés
desde la retaguardia. Destacan guerrilleros como Espoz y Mina, El Cura Merino y el
Empecinado. Además, el levantamiento popular y espontáneo sorprendió al ejército francés que
no pudo ocupar ciudades como Gerona, Zaragoza o Valencia, cuyo sitios fueron famosos por su
resistencia frente al invasor.
División de la población:
Ante esta situación, de la población española se dividió en dos grupos:
●
Afrancesados: una minoría que apoyaba a José I, porque vean en él un verdadero
ilustrado y creían en sus reformas modernizadoras, controladas desde el poder
(Despotismo Ilustrado). Socialmente, hablamos de intelectuales, altos funcionarios y
parte de la nobleza. Al final de la guerra, los que no fueron detenidos tuvieron que
exiliarse.
●
Patriotas: la mayoría de la población formó el frente patriótico, oponiéndose a la
invasión pero con posiciones diferentes. Así, la nobleza quería la vuelta de Fernando
VII y restauración de sus privilegios del Antiguo Régimen. Algunos ilustrados como
Jovellanos, burguesía y sectores liberales veían la posibilidad de convertir a España en
un sistema liberal-parlamentario (soberanía nacional, división de poderes, constitución
y abolición de privilegios estamentales y gremiales). Finalmente, muchas personas no
tenían ideología clara y vieron la guerra como una invasión extranjera, luchando por la
vuelta de Fernando VII y defendiendo todo el sistema que lo acompañaba de privilegio.
Es un grupo muy influido por la Iglesia.
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2.2. ETAPAS DE LA GUERRA
Desde el punto de vista bélico, el ejército español no podía oponerse a las fuerzas francesas,
superiores en número y armamento así que optaron por dos modalidades para impedir su
avance. Los sitios (las ciudades cercadas por los franceses resistían la falta de alimentos, agua y
los bombardeos con tal de desgastar al ejército francés) y la guerrilla (partidas espontáneas de
lucha formadas por gente diversa (campesinos, sacerdotes, burgueses,…) organizadas en torno a
un jefe que solía proceder de las élites culturales. Éstas tenían como ventaja el conocimiento del
terreno y el poyo de la población y actuaban mediante incursiones que desgastaban a los
franceses impidiendo un enfrentamiento en campo abierto.
1ª Etapa: 1808-1809
Al comienzo de la guerra, Napoleón concibió la invasión de toda la Península disponiendo
estratégicamente sus tropas en Barcelona, Vitoria y Madrid y no esperaba encontrar resistencias
en un pueblo e instituciones atrasados y sin monarcas, con lo cual los primeros sitios como el de
Zaragoza les provocaron enormes retrasos en su plan. Profundo impacto tuvo la derrota de
Bailén (Julio 1808), que impidió la conquista de Andalucía y obligó a los franceses a replegarse
al norte del Ebro y a José I a abandonar Madrid. Napoleón tuvo que replantearse la guerra y
envió un ejército de 150000 hombres bajo sus órdenes directas.
2ª Etapa: 1809-1812
Ante tal situación, el propio Napoleón se desplazó aquí y desde el otoño de 1808 avanzaron con
un gran despliegue de hombres hasta el sur peninsular. (Hay que recordar el traslado de las
Cortes a San Fernando y finalmente a Cádiz). El ejército francés habiendo reforzado sus filas se
impuso sobre el español, ocupando todo el territorio con la excepción de Cádiz y Alicante. En
apoyo a las tropas peninsulares llegó a la península el ejército inglés dirigido por el duque de
Wellington.
3ª Etapa: 1812-1814
La situación internacional de las guerras napoleónicas, especialmente la campaña de Rusia,
obligó a Napoleón a retirar tropas de España y a centrar su atención en otras zonas de Europa.
Esto fue aprovechado por las tropas en españolas, con el Duque de Wellington reconocido
como comandante en jefe de los ejércitos españoles tras las batallas de Ciudad Rodrigo y
Arapiles. Las últimas victorias españolas, en Vitoria y San Marcial, obligaron al ejército francés
a abandonar la península. Napoleón, al borde de la derrota en Europa, firmó con Fernando VII
el tratado de Valençay /diciembre de 1813) con el que finalizaron las hostilidades entre España
y Francia. Fernando VII era repuesto en su trono
2.3. Consecuencias del conflicto
España quedó destrozada tras la guerra: 300.000 muertos y enormes destrucciones y expolios de
los franceses al patrimonio nacional. Además económicamente teníamos la agricultura
arruinada, ciudades e industrias destrozadas, etc… Finalmente, socialmente, tras el
enfrentamiento entre los grupos ideológicos citados anteriormente fue tan grande que tras el
final de la guerra, muchos deberán partir al exilio, perdiendo España gran parte de intelectuales,
artistas y funcionarios.
Quedará también de la guerra un fuerte sentimiento de odio al francés, alentado por la Iglesia,
una mayor participación de lo militares en la vida política, una conversión de algunas cuadrillas
en bandoleros rurales y el inicio ideológico del proceso independentista americano, como
veremos en algunos artículos de la Constitución de 1812. No obstante, no hay que olvidar que
fue el primer intento de llevar a cabo la revolución liberal y acabar con el Antiguo Régimen.
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3. LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
Para ver el origen de las Cortes, hay que remontarse a la constitución de la Junta Suprema
Central Gubernativa del Reino, que asumió todo el poder y empezó a tomar decisiones en
nombre de Fernando VII durante su ausencia como la alianza con Gran Bretaña, la creación de
un impuesto extraordinario de guerra o la formación de un nuevo ejército. Su principal decisión,
será, la convocatoria a Cortes con la esperanza de lograr una Constitución.
La trayectoria de la guerra hizo que esta junta fuera itinerante pasando desde Ocaña a Sevilla y
de ahí, a la Isla de León, donde ante el avance francés y las continuas críticas, sus miembros
dimitieron y se designó un Consejo Supremo de Regencia, presidido por el general Castaños.
Este Consejo organizó la reunión en Cortes, siendo los diputados elegidos por sufragio universal
indirecto y acudiendo representantes del territorio peninsular y colonial. Debido a la guerra,
gran parte de la nobleza y jerarquía eclesiástica no consiguió llegar y se les buscó suplentes
entre la poblaciòn gaditana. Cádiz se había convertido durante la guerra en refugio de
intelectuales y burgueses liberales, lo que explicaría en parte el sesgo liberal de la
Constitución, máxime cuando entre los diputados predominaron las clases medias con
formación intelectual.
Las Cortes se inauguraron en la Isla de León y desde el primer momento, se aprueba que en
ellas resida la soberanía nacional y acuerdan mantener la monarquía de Fernando VII. Con los
poderes legislativo y ejecutivo (tras desavenencias con el Consejo de Regencia), se terminan
trasladando a Cádiz ante el complicado asedio francés al que se ven sometidas.
En relación a las Cortes hay que señalar que a nivel social estaban compuestas por un elevado
número de eclesiásticos, nobles y clases medias urbanas -abogados, funcionarios, profesiones
liberales, a nivel territorial, había representantes de todas las regiones, incluso América y a nivel
ideológico había mayoría liberal, aunque también había absolutistas.
En cuanto a su labor legislativa, podemos destacar: Ámbito político: establecieron soberanía
nacional; Ámbito social: buscaban la igualdad ante la ley, para lo que abolieron los privilegios,
los señoríos jurisdiccionales y el mayorazgo, así como la Inquisición; Ámbito económico: el
objetivo era fomentar el desarrollo económico, mediante la libertad de industria, comercio y
agraria. Suprimieron la Mesta y los gremios. Además inician la desamortización eclesiástica.
Estas Cortes fueron Asamblea Constituyente desde el 24 de septiembre de 1810 hasta el 19 de
marzo de 1812, día que se aprobó la Pepa. En este tiempo, los diputados se dividieron en tres
tendencias: jovellanistas (a favor de mantener el rey y las Cortes como instituciones
tradicionales), los liberales (quieren reformas radicales y creen en la soberanía nacional,
identificando tercer estado con nación) y los absolutistas (defienden el poder absoluto del Rey).
Será una Comisión en el seno de las Cortes, en las que destacó Argüelles, la que recibiendo
propuestas, redacte el texto constitucional.
La Constitución de 1812
Conocida popularmente como La Pepa, trató de aunar las tradiciones hispánicas con un espíritu
más liberal, inspirándose en las ideas de la Ilustración -igualdad, justicia, progreso…-, las
mismas ideas que habían inspirado la Revolución Francesa y la Declaración de Independencia
de Estados Unidos.
A) Tiene raíces medievales como se señala en el preámbulo donde se alude a Dios como
autor y se señala claramente que la soberanía junto a éste recae en la nación, lo que
supone un gran paso al recaer antes en el rey.
B) Se recoge una declaración de derechos entre otros: libertad civil y derecho a la
propiedad, libertad de imprenta, igualdad ante la ley,…
C) Religión católica: se reconoce como verdadera y se prohíbe otra.
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D) El régimen político es monarquía moderada y hereditaria y hay división de poderes:
legislativo (Cortes unicamerales y el Rey pero teniendo la última palabra las Cortes),
ejecutivo (rey ejerciéndolo a través de sus Secretarios de Estado) y judicial (tribunales).
E) Se establece el sufragio universal e indirecto, pero para ser elegido diputado se requería
ser propietario, excluyéndose asalariados y campesinos sin tierras.
F) El Rey, asesorado por un Consejo de Estado, es sagrado e inviolable y tiene veto
suspensivo a las Cortes pero tiene hasta 12 limitaciones como no disolver las Cortes,
contraer matrimonio sin su permiso o imponer impuestos.
G) Los tribunales se organizan según una misma ley, aparte el militar y el eclesiástico.
H) Enseñanza común y extensiva en primaria a todos los pueblos.
I) Deberes de los ciudadanos (obligación de contribuir a los gastos del Estado según
bienes, obligación de defender a la Patria,…)
J) Creación ejército permanente regulado por las Cortes y Milicia Nacional.
La Constitución de 1812 tiene especial especial trascendencia por ser la primera Constitución
española y el primer intento de poner fin al Antiguo Régimen para establecer el liberalismo
politico y economico, aunque tuvo escasa aplicación (1812-1814, 1820-1823, 1836-1837). La
Pepa fue modelo para las constituciones de los años 20 de Francia, Italia y Alemania, así como
las nuevas constituciones americanas, además de un referente para las constituciones españolas
del siglo XIX.
4. EL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)
EL SEXENIO ABSOLUTISTA (1814-1820)
Tras el Tratado de Valençay, Fernando de Borbón volvió a España desembarcando en Valencia.
El pueblo español tenía puestas en él todas sus esperanzas. Sin embargo, miembros de la
nobleza y el clero, en el Manifiesto de los Persas, pedían al monarca volver al Antiguo
Régimen. Mediante el decreto del 4 de mayo de 1814, Fernando VII suprimió las Cortes y la
Constitución, amparado en el contexto europeo contrarrevolucionario imperante tras el
Congreso de Viena.
Poco después, se trasladó a Madrid, e inició la persecución a liberales y afrancesados, mediante
la cárcel, el destierro o la pena de muerte, lo que impulsó el primer gran exilio español.
●
A nivel político va a ser una etapa de inestabilidad y abandono del Gobierno en manos
de hombres de confianza, que restauraron el absolutismo y los privilegios. Se implantó
de nuevo la Inquisición, el antiguo Concejo de la Mesta, los gremios y el régimen
señorial. Además, se devolvieron los bienes que habían sido amortizados por las Cortes
de Cádiz.
●
A nivel socioeconómico, en el campo se restituyeron los bienes y derechos
jurisdiccionales a los privilegiados, lo que creó tensiones a nivel popular; en las
ciudades, se hundió la industria y el comercio colonial, aumentando el paro. También se
produjo una crisis financiera del Estado, puesto que a los gastos ordinarios se unieron
los gastos de reconstrucción tras la guerra y los gastos militares producidos por la crisis
en las colonias, que buscan independizarse. La posible solución a la crisis, que los
privilegiados pagas en impuestos, parecía imposible de imponer.
●
Finalmente, en esta etapa también va haber una relación tensa con el ejército, puesto
que no se sintió recompensado tras la guerra. Su salario era bajo y llegaba tarde y se les
obligaba a ir a América a defender las colonias.
Esta situación llevará a una reorganización clandestina liberal apoyada por algunos militares, a
pronunciamientos y levantamientos fallidos y finalmente al éxito el pronunciamiento de Riego
en Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820.
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EL TRIENIO LIBERAL (1820-1823)
El levantamiento fue secundado por militares y civiles que obligaron al rey a jurar la
Constitución de 1812.
Los objetivos eran imponer una estructura liberal del Estado, poniendo en vigor la Constitución
y aprobando una legislación reformista para acabar con el Antiguo Régimen. En el terreno
agrario querían retomar las desamortizaciones y reducir el diezmo a la mitad. En el terreno
religioso se obligó al clero a jurar y predicar la Constitución y se impuso la ley de supresión de
monacales. Además se suprimió definitivamente la Inquisición. En el terreno económico, el
objetivo era recortar los gastos, aceptar créditos extranjeros y establecer impuestos sobre la
propiedad de la tierra.
Sin embargo, la división de los propios liberales (moderados y radicales) y la presión de
absolutistas del clero y la nobleza, llevaron a una situación de inestabilidad; Fernando VII acabó
pidiendo ayuda a la Santa Alianza. Los Cien Mil Hijos de San Luis, provenientes de Francia,
entran en la Península en abril de 1823 devolviendo a Fernando VII su poder absolutista.
LA DÉCADA OMINOSA (1823-1833)
Con la ejecución del general Riego se ponía fin a la etapa liberal y se iniciaba la Década
Ominosa, considerada como uno de los periodos más negros de nuestra historia.
Los primeros años fueron de acentuada represión política, persiguiendo a todos aquellos de
carácter liberal. Un cuerpo de “voluntarios realistas” hacía la labor opuesta a la Milicia
Nacional, y unas Juntas de Fe heredaban la misión de la Inquisición.
Sin embargo, la mala situación del país llevó a una alianza de la monarquía con la burguesía:
Fernando VII cedía en algunos aspectos de carácter político, a cambio de su apoyo económico.
Ante esta situación, frente a los absolutistas moderados fieles al rey -que admitieron algunas
reformas- surgieron los ultrarrealistas o carlistas, defensores de la intransigencia del hermano
del rey Carlos María Isidro. Llegando al final de su reinado, después de cuatro matrimonios,
ningún hijo y su mujer embarazada, Fernando VII aprobó la Pragmática Sanción. Con ella
eliminaba la ley Sálica, de forma que las mujeres pudieran reinar. En octubre de 1830 nacía la
futura Isabel II. Estos hechos desencadenaron en 1832 los Sucesos de la Granja. Fernando
VII, enfermo y presionado por los carlistas, anulaba la Pragmática. Poco después, volvió a
aprobarla, desencadenando tras su muerte la Guerra Carlista.
5. LA EMANCIPACIÓN DE LA AMÉRICA ESPAÑOLA
El vacío de poder provocado por la invasión francesa determinó el inicio del proceso de
independencia de las colonias americanas, en las cuales se había empezado a desarrollar una
conciencia de identidad propia desde finales del siglo XVIII. El proceso se inició en 1810 y se
prolongó hasta 1824. Podemos distinguir fundamentalmente 3 factores impulsores del
independentismo americano:
Económicos, como la reivindicación de una libertad comercial (era un mercado cautivo) que se
otorga en 1796, aunque ya es demasiado tarde
Políticos, puesto que el reformismo borbónico aumenta el centralismo y los criollos se ven
desplazados de los puestos de gobierno por la metrópoli, que se concedían a peninsulares.
Ideológicos, que tomando el ejemplo de la independencia de las colonias británicas de
Norteamérica, y con la extensión de las ideas liberales europeas, influyeron en las élites criollas
ilustradas.
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El proceso de independencia se lleva a cabo en dos etapas.
Durante la Guerra de Independencia (1810 – 1814) se formaron juntas leales a Fernando VII,
pero en ellas el elemento criollo fue desplazando al peninsular, y entre abril y agosto de 1810 las
juntas de Caracas, Buenos Aires y Santa Fe de Bogotá proclamaron su intención de separarse de
España, contagiando a otros territorios como Venezuela, Uruguay, Paraguay, Ecuador y
América Central, pero el envío de tropas españolas tras la guerra paralizó temporalmente los
triunfos americanos, salvo en los casos de Paraguay y Venezuela, que se independizaron en
1811.
La segunda fase (1815 – 1824) tendrá lugar tras la Guerra de Independencia. La lucha estuvo
más organizada con campañas militares a gran escala, en las que destacaron importantes
militares como José de San Martín, Simón Bolivar y Antonio José Sucre, que en pocos años
consiguieron independizar la mayor parte de los territorios americanos, quedando en 1824 tan
sólo Cuba y Puerto Rico en poder de la metrópoli.
Las consecuencias del proceso emancipador fueron de diversa índole. Por un lado, España deja
definitivamente de ser una potencia internacional, lo que se agravará en el interior de la
Península por la crisis de la Hacienda Real y la pérdida de los mercados americanos. Por otro
lado, en América supuso la desmembración del continente en diferentes países y continuas
guerras entre ellos por ampliar sus fronteras, pasando además a depender económicamente de
Inglaterra, Francia y los EE.UU. En los nuevos países también se producirá una fragmentación
social, con una élite criolla que ocupará el poder y una mayoría de población autóctona que
sufrirá penurias económicas.
6. GOYA
Es un pintor excepcional imposible de clasificar que vivió entre los S. XVIII-XIX, sirviendo a 4
reyes: Carlos III, Carlos IV, José Bonaparte y Fernando VII. Dominó todas las técnicas, pintura
mural y caballete, cartones para tapices y el grabado y abundó en todo los géneros: retrato,
bodegón, cuadro religioso e histórico y escena costumbrista. Su primera etapa conocida en
España está vinculada a la Real Fábrica de Santa Bárbara donde diseña los cartones para tapices
que decoran las casitas de los Príncipes y refleja el mundo pintoresco y costumbrista: toreros,
tonadilleras, actrices, gente del pueblo,… con los famosos majos y majas castizos. Igualmente,
realiza para la aristocracia madrileña cuadros de diversión como La cucaña, El quitasol o El
columpio.
No obstante, el género que le dará la fama será el retrato. Pintó a los intelectuales ilustrados
como Jovellanos o a la nobleza femenina como las condesas de Chinchón y de Haro o la
duquesa de Alba en La Maja desnuda y La Maja vestida. Retratando con maestría a condes,
marqueses y duques es nombrado primer pintor de cámara de Carlos IV de quien realizará el
retrato familiar, refugiándose el artista en la penumbra del cuadro como hiciera Velázquez.
La invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia se reflejan en Los desastres y en los
cuadros históricos de las jornadas del 2 y 3 de mayo de 1808 en Madrid. Recoge las espantosas
impresiones de la contienda. En la misma línea patriótica, bajo encargo del Consejo de la
Regencia, realizará dos obras para conmemorar las acciones del pueblo heroico. La carga de los
mamelucos en la Puerta del Sol , muestra la violencia del estallido popular ante la caballería
africana que auxiliaba a Napoleón y Los fusilamientos de La Moncloa, donde se ve la represión
francesa a los patriotas.
Desencantado por los desmanes de la guerra y la posguerra, Goya se traslada a una finca que
será conocida en su honor como la “Quinta del sordo” donde se retira y cuyas paredes decorará
con un mundo de aquelarres, brujas,…y el duelo a garrotazos entre españoles, donde está la
semilla del odio. Son las expresionistas Pinturas negras y Los disparates, una colección de
pesadillas que reflejan lo absurdo de la existencia como en El Aquelarre.
En 1812 los Cien Mil Hijos de San Luis restauran la monarquía absoluta de Fernando VII y
Goya lo retrata aunque tiene en su trayectoria la Alegoría de la villa de Madrid donde aparecía
José Bonaparte y es acusado de obsceno por la Maja desnuda así que debe exiliarse en Francia
donde pintará La lechera de Burdeos, adelanto del Impresionismo.
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