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4º AÑO MEDIO UNIDAD 2: EL PROBLEMA MORAL
DEPARTAMENTO FILOSOFÍA L-1
El problema moral
Aprendizajes esperados
Las alumnas:
• Comprenden la Moral como distintos sistemas de normas morales.
• Comprenden que la evaluación moral supone la Moral.
• Distinguen la Moral de la Ética.
• Comprenden que las preguntas morales pueden tener más de una respuesta correcta.
• Conocen el papel de los sentimientos en la Moral.
.
1.- ¿QUÉ SON LOS DILEMAS MORALES?
Un dilema moral es una narración breve en la que se plantea una situación problemática que
presenta un conflicto de valores, ya que el problema moral que exponen tiene varias soluciones
posibles que entran en conflicto unas con otras. Esta dificultad para elegir una conducta obliga a un
razonamiento moral sobre los valores que están en juego, exigiendo una reflexión sobre el grado de
importancia que damos a nuestros valores.
Un ejemplo de dilema moral lo tenemos en el siguiente caso, bastante frecuente en la vida de todo
estudiante:
En la clase se ha roto el cristal de una ventana, como consecuencia de la mala conducta de un
alumno. El profesor pregunta quién ha sido, diciendo que si el culpable no aparece toda la clase
tendrá que pagar su reparación, además de sufrir otros castigos. Un grupo de alumnos sabe quién
es el responsable, pero deciden no decir nada, porque el alumno causante del problema es amigo
de ellos, y no quieren ser acusados de “soplones" ni "traidores". Además, quieren evitarse los
problemas y molestias que les causaría su confesión.
En consecuencia, toda la clase es castigada. ¿Ves correcta la conducta de esos alumnos? ¿Tú qué
harías en un caso similar?
Los dilemas morales son un excelente recurso para formar el criterio ético, a la vez que les ayudan
a tomar conciencia de la jerarquía de valores personal. Al proponerles la resolución de un caso
práctico, que con frecuencia podría ocurrirles --o les ha ocurrido--, la discusión de dilemas es más
motivadora y estimulante que la mera exposición de principios éticos teóricos.
Entre los objetivos del trabajo con dilemas estarían los siguientes:

Conocer la propia escala de valores, estableciendo una jerarquía entre ellos.

Desarrollar la habilidad social de la "empatía", que consiste en saber ponerse en el lugar de
otra persona.

Respetar las opiniones y conductas ajenas, desarrollando la tolerancia ante principios y valores
contrarios a los nuestros.

Favorecer el diálogo razonado, el intercambio de opiniones sobre distintos puntos de vista.

Formar el juicio moral, motivando el desarrollo de la lógica discursiva aplicada a la ética de la
conducta.

Fomentar el cultivo de lo que viene llamándose "inteligencia emocional", integrando
razonamientos, sentimientos y emociones en la resolución de conflictos.

Razonar las conductas y opiniones propias, utilizando la razón para estudiar la complejidad de
las conductas humanas.
2.- CLASES DE DILEMAS

DILEMA DE ANÁLISIS: Es aquel dilema en el que el protagonista de la historia ya ha tomado
una decisión y ejecutado una conducta, y se trata de que el participante emita juicios de valor sobre
esa solución que se le ha dado al caso. Son, pues, dilemas cerrados. Como ejemplo, transcribimos el
siguiente texto de Paulo Coelho:
Un tiempo atrás, mi mujer ayudó a un turista suizo en la zona de Ipanema, que decía
haber sido víctima de ladronzuelos. Hablando un pésimo portugués con acento extranjero,
afirmó estar sin pasaporte, dinero ni lugar para dormir.
Mi mujer le pagó un almuerzo y le dio el dinero necesario para que pudiera pasar la
noche en un hotel hasta ponerse en contacto con su embajada, y se fue. Días después, un
diario de la ciudad informaba que el tal “turista suizo” era en realidad un sinvergüenza muy
creativo, que fingía acento extranjero y abusaba de la buena fe de las personas. Al leer la
noticia, mi mujer se limitó a comentar: «Eso no me impedirá seguir ayudando a quien
pueda».
Profesora: Luisa Quiroz U.
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
DILEMA DE SOLUCIÓN: El problema se plantea abierto, es decir, que se limita a exponer el
caso y sus circunstancias, pero sin presentar una solución concreta, para que el participante sea el que
tome la decisión sobre el curso de acción más correcto a su entender.
Un dilema de este tipo podría ser el siguiente:
Hace algunos años, la prensa internacional denunció que grandes empresas multinacionales
(entre ellas, algunas de las grandes marcas de ropa y zapatillas deportivas) utilizaban a
niños en sus fábricas instaladas en países del Tercer Mundo.
Según los reportajes publicados, las condiciones de explotación laboral que se producían en
esas fábricas eran escandalosas. De esa manera, las empresas conseguían fabricar el
producto a un precio mucho menor que el que tendrían que pagar si esas prendas se
hubiesen fabricado en países con legislaciones respetuosas con los Derechos Humanos y
protectoras de los derechos laborales y sindicales de los trabajadores.
Algunas de estas multinacionales se justificaron, argumentando que ellos no fabricaban
directamente las prendas, puesto que concedían la patente a empresas nacionales de esos
Estados (es decir, subcontrataban la fabricación), las cuales se encargaban de todo el
proceso. Según ellas, ignoraban que en esas fábricas trabajasen niños y que fueran
vulnerados sistemáticamente los derechos laborales; al parecer, se enteraron por la prensa
de la explotación económica y personal de sus trabajadores.
Si tú tuvieras constancia de que una empresa multinacional de ropa deportiva acude a esas
prácticas, ¿comprarías ropa de esa marca, aunque fuese más barata y te gustasen
especialmente las prendas que fabrica? Justifica moralmente tu opción.
Como se ve, la implicación del participante en el dilema se realiza planteando la pregunta: "¿Tú
qué habrías hecho en esa situación?"
Según el mayor o menor grado de realidad que posean, los dilemas también se suelen clasificar en
dos tipos fundamentales:

DILEMAS HIPOTÉTICOS: Son los que plantean problemas que no es probable que les
sucedan a los participantes, pues proponen situaciones abstractas o muy generales, alejadas de la
realidad

DILEMAS REALES: Plantean situaciones conflictivas sacadas de los problemas de la vida
cotidiana, casos que les pueden pasar a los alumnos --es más, sería aconsejable procurar extraer
estos dilemas de casos reales que les hayan ocurrido a ellos--. Al basarse en hechos reales, son
más motivadores para el trabajo en el aula, pues los alumnos pueden hacer intervenir su
experiencia al lado de la lógica discursiva para tomar sus decisiones.
Según el grado de exhaustividad con el que presenten la información, podríamos distinguir
entre:

DILEMAS COMPLETOS: Son aquellos que informan con amplitud de las diversas
circunstancias que influyen en el problema, con el fin de que quien va a emitir un juicio sobre el
mismo disponga de la mayor cantidad posible de información, hecho que contribuirá a que la toma
de decisión sea más ajustada a criterio. Al tener todas o casi todas las variables, el juicio moral será
más razonado y correcto.
Esta modalidad es la que deberemos utilizar al comienzo de nuestro trabajo con dilemas,
por ser la más sencilla para los participantes no familiarizados con este tipo de actividades.

DILEMAS INCOMPLETOS: Son los que no proporcionan una información completa sobre
las circunstancias concurrentes en el dilema, limitándose a plantearlo a grandes rasgos, sin
detalles. Ante esta falta de definición, los participantes tendrán que hacer un esfuerzo reflexivo para
discernir ellos mismos bajo qué circunstancias tomarían una decisión en un sentido u otro. Es decir,
que en este tipo de dilemas el debate tiene como objetivo, además de buscar la solución, investigar
las variables que orientarían la elección en un sentido u otro.
Al suponer un mayor esfuerzo discursivo, estos dilemas habría que utilizarlos para alumnos
de mayor edad, o que ya estuvieran familiarizados con la técnica de los dilemas.
Ejemplos de dilemas incompletos serían los siguientes:
- Condenar a una persona inocente para salvar a un pueblo.
- Si por alguna casualidad de la vida, sorprendieras a dos famosos en actitud íntima, cariñosa y
comprometedora para su honor, y tuvieses a mano una cámara fotográfica o de vídeo, ¿los
fotografiarías e intentarías vender esas imágenes a alguna revista que te pagase un buen montón
de dinero por ellas, o al contrario, respetarías su derecho a la intimidad?
- ¿Serías capaz de mentir sobre tu cualificación profesional para conseguir un trabajo, aun cuando
con esa mentira perjudiques a otros candidatos al puesto de trabajo? Si te encontraras en esa
situación: ¿dirías la verdad u optarías por intentar alcanzar ese trabajo a toda costa? En este último
caso, ¿cómo justificarías moralmente tu conducta?
Profesora: Luisa Quiroz U.
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3.- ELABORACIÓN DE LOS DILEMAS
Para elaborar dilemas morales que podamos debatir en el aula, hemos de tener en cuenta algunas
recomendaciones, en cuanto a sus elementos, y en cuanto a las fuentes de donde podemos
extraerlos.
A).- ELEMENTOS

El personaje principal que protagoniza el problema debe aparecer claramente delineado, para
favorecer la identificación con él.

Las circunstancias: para que el juicio ético sea ponderado, el dilema debe explicar claramente
todas que concurren en el caso planteado, pues si el alumno no posee suficiente información, su
decisión corre el peligro de ser errónea. Aunque, como ya indicamos, esto no sucede con los dilemas
incompletos.

Clase de dilema: Es preferible elegir dilemas reales al comienzo de nuestra práctica, ya que, al
ser más cercanos a nuestros alumnos, esta mayor implicación les facilita que puedan contar con su
experiencia como elemento de juicio, al lado del razonamiento discursivo. Su mayor grado de realidad
los hace, evidentemente, más fáciles de trabajar. Cuando dominen ya la práctica, podremos plantear
dilemas más hipotéticos y abstractos. Estos dilemas reales podremos sacarlos de la propia vida
cotidiana de los alumnos, de los medios de comunicación, de textos con valores como los que
expusimos más arriba, etc.

Alternativas: es necesario plantear claramente todas las posibles soluciones y su grado de
legitimidad.

Naturaleza: Los sucesos deben estar centrados claramente sobre cuestiones de valor moral.

El profesor debe asegurarse de que los alumnos entienden claramente la naturaleza del
dilema, sus circunstancias y las posibles respuestas que propone.

Toma de decisión: El dilema debe plantearse con preguntas del tipo: ¿Es correcta la decisión
de X?, o ¿Qué habrías hecho tú en el lugar de X?

Dinámicas de grupo: Podemos utilizarlas para favorecer el intercambio de opiniones, pero
teniendo en cuenta que no estamos ante una terapia de grupo, y lo que realmente importa no es la
vida personal de los participantes
B).- FUENTES

TEXTOS CON VALORES:
Muchos textos con valores (cuentos, fábulas, parábolas, poemas, etc.) pueden ser utilizados
como verdaderos dilemas, si nos interrogamos por el mensaje ético que plantean. Por ejemplo, el
siguiente texto de Berthold Brecht plantea un dilema centrado en el conflicto entre dos valores
igualmente factibles y defendibles: el valor de la seguridad, y el valor de la solidaridad. La pregunta
clave del texto puede ser algo así como: ¿Estás dispuesto a arriesgar tu seguridad para ayudar a
los demás?
Primero se llevaron a los negros,
pero a mí no me importó, porque yo no lo era...
Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó, porque yo tampoco lo era.
Después detuvieron a los curas,
pero como yo no soy religioso, tampoco me importó.
Luego apresaron a los comunistas,
pero como yo no soy comunista, tampoco me importó...
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.

CASOS DE LA VIDA REAL
Indudablemente, los dilemas inspirados en hechos de la vida cotidiana, o extraídos directamente de
ella, son los mejores para plantear, por su cercanía emocional y sentimental, además del
conocimiento previo que tienen de estos dilemas por su propia experiencia, les favorece la
necesaria "empatía" para involucrarse más en su resolución.
En el reglamento de un centro de enseñanza tenían este artículo sobre los deberes de los
estudiantes: "El alumno que sea sorprendido copiando durante un examen, será expulsado de la
escuela".
Juzgando que esta norma era demasiado estricta, la dirección quiso hacerlo más suave, y pasó una
encuesta a los alumnos para conocer su opinión... Pero éstos se negaron a cambiarla: decían que
copiar era una traición y un engaño a los alumnos que habían estudiado.
¿Qué opinas tú?

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Profesora: Luisa Quiroz U.
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Los medios de comunicación nos pueden proporcionar también casos basados en la realidad,
aunque ésta sea más lejana a la que vivan nuestros alumnos, que en muchos casos será
improbable que experimenten esos conflictos. Sin embargo, el hecho de que hayan ocurrido
realmente les añade una motivación extra sobre aquellos dilemas más abstractos e hipotéticos.
4.- RESOLUCIÓN DE DILEMAS
Como los dilemas morales muestran una serie de actos humanos cuyo juicio depende de una
escala de valores, y como esta jerarquía es algo estrictamente personal, distinta para cada
participante en la resolución de un dilema, es fácil concluir no existen reglas precisas, ni fórmulas ni
recetas que puedan aplicarse a la generalidad de los dilemas.
Sin embargo, la ética, como ciencia de la conducta humana, nos puede proporcionar algunos
principios válidos que nos pueden orientar a la hora de elaborar un juicio crítico sobre un dilema,
ayudándonos en la toma de una decisión lo más ajustada posible a los criterios de lo que podemos
denominar "verdad ética".
A).- FACTORES DE LOS ACTOS HUMANOS:

el objeto: es el contenido o "tema" de la conducta.

las circunstancias: son los diversos factores o modificaciones que afectan a la conducta
que se juzga, influyendo en la decisión final que se adopta. Estas variables pueden atenuar o
agravar la moralidad del acto.

la finalidad: es la intención con que se realiza la conducta. Puede coincidir o no con el
objeto de la acción.
Se considera que un acto es bueno cuando son buenos el objeto, las circunstancias y el fin.
Por ejemplo, renovar para repartir el dinero entre los pobres es un acto condenable porque, a pesar
de que la intención es buena, el objeto (robar) es siempre condenable. Como dice la famosa frase,
"el fin no justifica los medios".
Ayudar a los demás para después presumir de ser buena persona también es condenable,
porque, a pesar de que el objeto (ayudar) es correcto, la intención no es buena.
En este sentido, la lógica dice que es mejor una acción buena con intención poco recta, que
una mala con intención buena, ya que lo que realmente importa es lo que se plasma en la realidad
y afecta a otras personas o al que realiza la acción. Como dice el refrán: "obra son amores, y no
buenas razones".
B).- CARACTERÍSTICAS DE LOS ACTOS HUMANOS:
Para que un acto pueda calificarse de "humano" es decir, para que una conducta pueda calificarse
de "moral: son precisas dos condiciones:

Conocimiento: la ignorancia es ausencia de conocimiento de la moralidad de un acto. Hay
tres clases:
- Invencible: es la que precede a la acción.
- La que acompaña a la acción
- Vencible: por ejemplo, alguien se encuentra una cartera y no quiere enterarse de quién
es con el fin de apropiársela.
Ejemplo de dilema relacionado con el conocimiento: accidente causado por desconocer las normas
de circulación.

Voluntad libre: origina responsabilidad. Según esta características, hay tres clases de
actos morales:
- Forzados: se hacen bajo coacción, sin libertad, por lo cual no
tienen
responsabilidad. Por ejemplo, ¿cómo calificarías la conducta de un
soldado
que mata a un enemigo durante una guerra?
- Voluntarios directos: se busca el efecto.
- Voluntarios indirectos: no se busca el efecto. Por ejemplo, un
accidente causado por conducir bajo los efectos del alcohol.
¿Es lícito realizar un acto del que se siguen dos efectos, uno bueno y otro malo?
Condiciones necesarias:
Que la acción sea buena en sí o indiferente: no es lícito mentir, aunque de ellos se deriven efectos
buenos.
Que el efecto primero e inmediato sea el bueno, y no el malo: publicar datos para salvaguardar el
bien común, aunque siga el desprestigio de algunas personas: el bien común es superior al
personal.
Que busque el efecto bueno y se limite a permitir el malo
C).- LAS REALIDADES ÉTICAS:
Profesora: Luisa Quiroz U.
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
La conciencia:
Actuar éticamente quiere decir actuar en conciencia. Hay varias clases de conciencia:
·
Verdadera: está de acuerdo con la ley moral.
·
Errónea: cree que un acto bueno es malo, y viceversa.
Ejemplo de dilema: pienso que beber alcohol, aunque sea moderadamente, es malo. Me ofrecen
una bebida alcohólica. Si bebo hago algo malo, porque actúo en contra de lo que dicta mi
conciencia.
·
Cierta: es categórica, es decir, que no tiene duda.
·
Dudosa: vacila sobre la moralidad de un acto.
Sólo es norma de moralidad la conciencia cierta si además es verdadera. De ahí la importancia
de la formación de la conciencia.

La ley moral:
La conciencia recta o verdadera es la que juzga de acuerdo con una norma, aplicando a la práctica
la ley general.

La cultura:
Cada cultura tiene su jerarquía de valores, su visión de la vida y del mundo. Viene a ser un modo
de comportarse de la sociedad en su conjunto, una manera de entender la realidad.
Esta jerarquía cultural de valores se transmite a través de las instancias educativas, y crea
condicionamientos para actuar de una manera determinada, por lo cual nos quita libertad.

La conducta de una persona depende de tres factores fundamentales:
· El temperamento: viene determinado en gran parte por la naturaleza biogenética.
· Los condicionamientos: son las conductas aprendidas en el proceso socializador y educativo.
· La experiencia: las vivencias que experimentamos y las consecuencias de los actos que
realizamos influyen en nuestras conductas futuras.

El bien: la felicidad
La verdadera moral consiste en un sentido de la vida, en una determinada visión del mundo, más
que en un código de obligaciones. Así como el acto humano se ejecuta en función de una finalidad
o "bien", la vida humana se vive en función de un bien supremo, que es la felicidad que.
Todo cuanto hacemos, lo hacemos desde un proyecto, con vistas a un fin. Este fin está ya desde el
principio, en la intención.
Lectura de la selección de La experiencia moral de Humberto Giannini Responder las siguientes
preguntas:
1) ¿cuál es el “privilegio propio” de la Ética?
2) ¿podría existir un “saber objetivo” acerca del bien y del mal?
3) ¿por qué renunciar al saber ético, más bien que humildad, representaría “la renuncia a la
condición de sujeto”?
Entregar sus respuestas por escrito
Humberto Giannini. La experiencia moral (1992)
Nuestro tema específico es ahora el de la experiencia moral. Digamos por lo pronto que llamaremos
“experiencia moral” a los significados de “bueno” y “malo” tal como se entienden en el espacio civil
[...]
El sujeto sigue siendo, pues, el hombre en ese su modo habitual, sostenido de ser: nosotros
mismos en nuestra re-iterada circulación por este “mundo de la vida”. Hay un privilegio propio de
ese espacio y que alcanza a la Ética, y sólo a ella, a tal punto de dejarla en virtud de ese don, por
encima de cualquier otra disciplina sistemática, racionalmente organizada, en torno a un campo
específico de intereses.
Vamos a suponer que estos rasgos generales de sistematicidad y de organicidad racionales propios
de cualquier disciplina científica también los posee la Ética, disciplina cuyo interés específico
consistiría en investigar “objetivamente” los principios [...] por los que una conducta luce cierta
cualidad o, por el contrario, “denuncia” cierta deuda de ser determinada. En otras palabras: “lo
bueno” y “lo malo” de las acciones por las que el ciudadano muestra su modo de habitar el mundo y
de recoger su propio ser de él.
Supongamos por un momento la existencia de un saber objetivo acerca de la existencia humana.
Esto equivaldría a afirmar que contamos con algunas pocas personas sabias y expertas en asuntos
de vida, así como existen algunos pocos expertos en biología molecular u otros, en egiptología u
otros [...] Pero esta hipótesis lleva a uno de los conflictos más crónicos e insolubles entre teoría y
práctica, entre el ámbito de las razones especulativas y el de las convicciones operantes. Entre
filosofía y vida.
Porque ocurre, en este punto, que el hombre común, que reverencia a veces hasta niveles
desmedidos
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la autoridad de los sabios, de los expertos, apenas el conocimiento de éstos roza ciertos puntos
neurálgicos de su propia realidad personal, entonces, dando un salto atrás, se pone en guardia
contra “las razones”, por muy bien fundadas que sean, y contra “la observación rigurosa de los
fenómenos” y no reconoce ventaja alguna al juicio científico respecto del valor de sus propias
opiniones. Una de las zonas “sensibles”, la más sensible, es la del saber moral, incluido ahí el
político. Y preferimos seguir llamando a este saber “experiencia moral” a fin de presentarlo en una
oposición visible al conocimiento distanciado de la Ética.
Es un hecho que en este territorio nadie estará dispuesto a renunciar a lo que su experiencia
dictamine o a lo que “su vida le ha enseñado” como bueno o como malo, como justo o injusto, a
despecho de cualquier “simple teoría”. Este es el reducto intransable de la experiencia [...]
Por el momento, plantearemos el conflicto de la siguiente manera: el campo propio de la Ética es la
experiencia. Sin embargo, tal experiencia “no reside” en un sujeto que otro sujeto, el “sujeto
científico”, pueda objetivar -“pues, entonces, no podríamos hablar de “experiencia”-. Reside, por el
contrario, en una colectividad de sujetos morales; y estos sujetos no pueden perderse en el
traspaso de la práctica a la teoría sin que se derrumbe ipso facto el sentido de la investigación. En
otras palabras: no es posible que la Ética hable de cosas que de alguna manera pudieran pasar
inadvertidas o ser inalcanzables para la experiencia común, como ocurre respecto de la generalidad
de las otras ciencias; por el contrario, es a la Ética que le va su ser en que los hechos a los que
apunta como sujeto de su investigación, sean hechos radicados en una realidad no determinados
causal, directamente, por otros hechos externos. Le va su ser en que sean realmente “hechos
subjetivos”.
Si miramos las cosas, ahora desde el otro lado de la contraposición: esa experiencia que aparecía
tercamente irreductible al juicio distanciado de la ciencia, corresponde a un saber que no es
simplemente uno más entre otros saberes posibles, sino ese saber preciso y único por el que el que
[sic] el portador de la experiencia acredita su condición de sujeto inobjetable. De modo que,
someter este saber a una decisión final del juicio docto, no representaría como en cualquier otro
caso, un simple acto de humildad sino la renuncia a la condición de sujeto. Renuncia que tal
experiencia intuye como degradante (mala) [...] En definitiva: como aquel individuo indiferenciado
que soy; en mi calidad de empleado, de padre de familia, de ciudadano, soy también ese ser que
no puede delegar en ningún otro ser humano ni divino aquel saber cualitativo que configura mi
experiencia moral: aquel saber por el que constantemente estoy evaluando mis acciones y las del
próximo. Un saber que no puedo delegarlo. Sin embargo, se trata de un saber ganado en actos
transitivos al interior de mi mundo. Y esto es lo que llamamos “experiencia moral”.
Humberto Giannini. La experiencia moral (Universitaria, Santiago de Chile, 1992).
LA TEORÍA DE LAWRENCE KOHLBERG
Kohlberg comparte con Piaget la creencia en que la moral se desarrolla en cada individuo
pasando por una serie de fases o etapas. Estas etapas son las mismas para todos los seres
humanos y se dan en el mismo orden, creando estructuras que permitirán el paso a etapas
posteriores. Sin embargo, no todas las etapas del desarrollo moral surgen de la maduración
biológica como en Piaget, estando las últimas ligadas a la interacción con el ambiente. El desarrollo
biológico e intelectual es, según esto, una condición necesaria para el desarrollo moral, pero no
suficiente. Además, según Kohlberg, no todos los individuos llegan a alcanzar las etapas superiores
de este desarrollo.
El paso de una etapa a otra se ve en este autor como un proceso de aprendizaje irreversible en el
que se adquieren nuevas estructuras de conocimiento, valoración y acción. Estas estructuras son
solidarias dentro de cada etapa, es decir, actúan conjuntamente y dependen las unas de la puesta
en marcha de las otras. Kohlberg no encuentra razón para que, una vez puestas en funcionamiento,
dejen de actuar, aunque sí acepta que se produzcan fenómenos de desajuste en algunos individuos
que hayan adquirido las estructuras propias de la etapa de un modo deficiente. En este caso los
restos de estructuras de la etapa anterior podrían actuar aún, dando la impresión de un retroceso
en el desarrollo.
El desarrollo moral comenzaría con la etapa cero, donde se considera bueno todo aquello que se
quiere y que gusta al individuo por el simple hecho de que se quiere y de que gusta. Una vez
superado este nivel anterior a la moral se produciría el desarrollo según el esquema que
presentamos a continuación.
Piaget: Autonomía-Heteronomía
De un modo muy general, Jean Piaget distinguirá tan sólo estas dos etapas en el desarrollo moral
del ser humano:
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Heteronomía moral: es la propia del niño, que necesita que los demás le den las normas. Piaget
habla del “realismo moral” propio de los niños, para los que las normas y deberes son
prácticamente algo objetivo, que existe por sí mismo e independientemente de la conciencia del
individuo. Para el niño las normas y valores se imponen como algo realmente existente: es la
heteronomía del deber: hay que cumplir las normas porque lo manda la autoridad, sin que quepa
una discusión al respecto. Las reglas existen de un modo absoluto, sin matices o interpretaciones
posibles.
Autonomía moral: gracias a la cooperación del adulto, el niño comienza a darse cuenta de que las
normas son flexibles y que siempre pueden estar sujetas a interpretación. El orden moral se
descubre, no como algo objetivo y absoluto, sino muy al contrario, como algo sobre lo que el propio
individuo puede reflexionar y que puede ser incluso objeto de crítica. En consecuencia, la acción
moral no debe ajustarse siempre a las normas, sino que conviene buscar criterios propios de
acción.
Kohlberg: etapas y estadios de desarrollo moral
Kohlberg continuará con la investigación de Piaget, y, profundizando en este enfoque, establecerá 3
etapas fundamentales divididas cada una de ellas en dos estadios diferentes. Básicamente las
etapas que distingue Kohlberg son las siguientes:
Etapa preconvencional
Aquel en el que el individuo actúa según sus intereses concretos. La norma es concebida como
algo exterior y coercitivo, que se obedece tan sólo en función de sus consecuencias. Las decisiones
y acciones del niño se dirigen a evitar el castigo o a lograr algún tipo de recompensa o premio. El
mundo se divide en grandes categorías: bueno-malo, mentira-verdad, correcto-incorrecto…La
norma es puramente instrumental. Dentro de este nivel cabe distinguir estos dos estadios:
Estadio de la obediencia para evitar el castigo: El premio o el castigo se convierten en los
criterios de actuación, sin que haya un cuestionamiento de los mismos o una valoración de sus
causas o legitimidad.
Estadio de la orientación instrumental relativista: Es bueno lo que ayuda al niño a satisfacer sus
intereses y necesidades. El niño instrumentaliza el mundo y el orden moral según sus gustos y
preferencias. Es la etapa en la que se realiza un cálculo moral (echar cuentas para determinar
quién me ayuda y cuánto me ayuda)
Etapa convencional
El individuo va adoptando el punto de vista de ser un miembro de la sociedad. El grupo (sea la
clase, los amigos…) se convierte en la referencia moral permanente: lo bueno es vivir de acuerdo a
los estereotipos que marca el grupo. El niño (o el adolescente) logra interiorizar la moral del grupo
para convertirse en uno más del mismo: se trata de la moral de la imitación y la socialización. Los
estadios de este nivel son los siguientes:
Estadio de consideración convencional referido al otro concreto: aquí lo importante es
ajustarse a las imágenes sociales de lo bueno en todos los órdenes: ser un buen hijo, un buen
amigo, un buen compañero. Se busca la aprobación o la simpatía del grupo, y se comienza a
apreciar valores morales como la gratitud o la lealtad. A la vez, se empieza a juzgar las acciones
por la intención de las mismas.
Estadio de la orientación a la ley y el orden: se valora el mantenimiento del orden social global.
Se valora positivamente la autoridad que termina casi sacralizada. Lo bueno es siempre cumplir la
ley, ajustarse a las normas, hacer lo que se debe, que vendrá marcado por la autoridad o el código
social.
Etapa postconvencional
Es la etapa de la autonomía moral. El sujeto intenta regirse por principios morales universalmente
válidos y por razones distintas de la mera tradición, la costumbre o la autoridad. Se buscará en todo
caso una legitimación y unos motivos para la decisión o acción emprendida. Ahora decide el propio
individuo, y no una instancia exterior al mismo. Se supera un comportamiento que se ajuste a las
leyes o las normas exteriores. Los dos últimos estadios serían:
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Estadio del contrato social y la utilidad: el individuo cree que hay un conjunto de valores y
derechos que son válidos independientemente de lo establecido por una sociedad cualquier en un
momento determinado. Dichos valores forman parte de lo que podría entenderse como un pacto
social fundamental, cuya legitimidad última puede ser la utilidad. Las leyes pueden cambiarse y si
se mantienen es porque conviene a todos los individuos de la sociedad. La utilidad (personal y
social) de las leyes justifica su validez.
Estadio de los principios éticos universales: se supera el plano legal del estadio 5, para adoptar
un punto de vista ético, con aspiraciones universales. En este estadio, se aceptan los principios de
un modo reflexivo, como algo bueno o valioso desde un punto de vista racional, no exclusivamente
legal o jurídico. La conciencia moral autónoma (y no la ley) decide qué es lo justo y qué no lo es. El
sujeto se da las normas a sí mismo, y reflexiona sobre conceptos de contenido moral como justicia,
libertad, igualdad, respeto, dignidad… Se aspira a encontrar principios éticos universales desde los
que tomar las decisiones y actuar.
ACTIVIDAD : ¿A qué etapa del desarrollo moral según Kohlberg corresponden las siguientes
frases?: "Te doy para que me des", "no quiero que me castiguen", "tenemos que casarnos, todo el
mundo sabe que estamos juntos", "es necesario mantener el orden social", "no debes defraudar a
tus padres", "no me conviene hablar todavía", "hice lo que debía", "todos tenemos unos derechos".
Justifica tus respuestas
“Trata a los demás como quieres que te traten”
Este es el principio moral por excelencia que se ha mantenido desde hace milenios y en las
diferentes culturas. Algunos ejemplos. Platón decía: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo
quisiera que me hicieran a mi”. Confucio: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. En
el cristianismo: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también
haced vosotros con ellos”, etc. Tras este principio tan simple hay una escala de valores, una moral
que pone como punto más alto a la coherencia y da sentido a la vida personal y social.
Hoy, las relaciones entre las personas están contaminadas por la desconfianza, el cálculo, el
aislamiento y el individualismo. La antigua solidaridad fue reemplazada por la competencia salvaje
a la que no escapa ni la propia familia ni los amigos más cercanos. Pero si se reconstruyen las
relaciones en base al ideal de tratar al otro como quisiera ser tratado se abren las puertas a una
nueva sociedad. Pero este cambio no puede ponerse en marcha por medios violentos,
imposiciones, fanatismos o leyes externas, sino por medio de la opinión y la acción de todas las
personas que viven con nosotros.
“Trata a los demás como quieres que te traten”
En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y
el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
a) El trato que uno requiere de los demás.
El deseo común es a recibir un trato sin violencia y a reclamar ayuda para mejorar la propia vida.
Esto es válido aún entre los más grandes violentos y explotadores que piden la colaboración de
otros para sus intereses injustos. El trato requerido es independiente del que se está dispuesto a
dar a los demás.
b) El trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
Se suele tratar a los otros utilitariamente como se hace con los objetos, con las plantas y con los
animales. No hablamos del trato exagerado y cruel porque, después de todo, no se destruye a los
objetos que se desea utilizar. En todo caso, se cuida de ellos, siempre que rindan alguna utilidad
hoy o mañana.
Sin embargo, hay algunos “otros”: son los llamados “seres queridos”, en los que su sufrimiento y su
alegría nos produce fuertes conmociones. En ellos se reconoce algo de uno y se los tiende a tratar
del modo en que se quisiera ser tratado. Hay pues una diferencia entre los seres queridos y
aquellos otros en los que uno no se identifica.
Profesora: Luisa Quiroz U.
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4º AÑO MEDIO UNIDAD 2: EL PROBLEMA MORAL
DEPARTAMENTO FILOSOFÍA L-1
c) Las excepciones.
Con referencia a los “seres queridos”, se tiende a darles un trato de ayuda y cooperación. También
sucede con aquellas personas extrañas con las que nos identificamos, porque la situación en que el
otro se encuentra hace recordar la propia situación, o porque se especula y el otro podría “ser de
ayuda” para uno. En todos estos casos se trata de situaciones particulares donde no son iguales
todos los “seres queridos” y no nos referimos a todos los extraños.
d) Ejercicio:
¿Qué trato uno requiere de los demás?
Observe qué requiere uno en la relación con su medio inmediato, con su familia, con su pareja, con
sus amigos, en su trabajo, etc.
¿Qué trato uno está dispuesto a dar a los demás?
Igual que en el punto anterior, observe qué trato uno está dispuesto a dar a los demás en su medio
inmediato, con su familia, con su pareja, con sus amigos, en su trabajo, etc.
Compare los puntos anteriores y saque conclusiones con otros partícipes.
e) Las simples palabras no fundamentan nada.
Uno desea recibir ayuda, pero ¿por qué habría de darla a otros? Palabras como “solidaridad” o
“justicia” no son suficientes; se dicen falsamente, se dicen sin sentirlas. Son palabras que se suelen
utilizar para obtener la colaboración de otros, pero sin darla a otros. Esto puede llevarse más allá
todavía, hacia otras palabras como “amor”, “bondad”, etc. ¿Por qué se habría de amar a alguien
que no es un ser querido?
La Regla de Oro no puede convertirse en una nueva moralina hipócrita, útil para controlar el
comportamiento de los otros. Cuando una “moral” sirve para controlar en lugar de ayudar, para
oprimir en lugar de liberar, deber ser superada por la necesidad de crear nuevas formas de trato
entre las personas.
La Regla de Oro no impone una conducta, ofrece un ideal y un modelo a seguir, al mismo tiempo
nos permite conocer nuestra propia vida.
Esta actitud tan simple, de la que puede salir una moral completa, nace del ser humano sencillo y
sincero.
f) Propóngase cambios de conducta en el trato con las otras personas. Mire en su medio
inmediato y propóngase cambios en el trato con su familia, con su pareja, con sus amigos,
con sus compañeros de trabajo, etc. Orientando la propia vida por este principio se pueden
experimentar grandes y positivos cambios en la vida de uno y de quienes nos rodean
propiciando así el avance la no-violencia y la solidaridad.
Profesora: Luisa Quiroz U.
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