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Función de los términos adyacentes
Tú ya has visto que en la mayoría de los casos, el verbo se ve acompañado por una serie de estructuras, los términos
adyacentes, que especifican el significado del verbo, y por lo tanto enriquecen la información que da la oración. Aquí estudiarás
sus principales características y las funciones que desempeñan.
Términos adyacentes exigidos y no exigidos
Como recordarás, el verbo conjugado, al contener la relación predicativa (la información del sujeto en la terminación verbal, y
aquello que se dice de él en la raíz verbal), es el núcleo de la oración, lo cual implica que pueda conformar él solo una oración.
Pero, dependiendo del contexto, puede ser necesario que este vaya acompañado de ciertos términos adyacentes para que la
información dada por la oración sea clara y completa.
"Cuando decimos Juan dio, la expresión no queda completa: puede dar muchas y diversas cosas. Si decimos Juan dio una
limosna, precisamos más el concepto expresado; y si decimos Juan dio una limosna a nuestro vecino, todavía lo precisamos más,
y más aún si decimos Juan dio una limosna a nuestro vecino ayer, donde se ven los distintos complementos que puede tener el
verbo, y que, por cierto, no son todos de la misma índole." 1
Vamos a analizar el último ejemplo. Así, si en él eliminamos el término adyacente conformado por "ayer", perdemos
información, pero el enunciado sigue siendo claro y comprensible. Por eso decimos que es un término adyacente no exigido:
A) [(Juan dio una limosna a nuestro vecino).]
Si el término adyacente es exigido por el verbo que nuclea la oración, no podemos eliminarlo:
*B) Juan dio a nuestro vecino.
Aquí estudiaremos primero los términos adyacentes no exigidos, y luego los exigidos.
El sujeto léxico
Este es el único adyacente que concuerda en persona y número con el verbo conjugado (en cuya terminación se encuentra
dicha información, a la que llamamos sujeto gramatical). Si uno cambia, debe cambiar el otro, de lo contrario, el resultado es
agramatical:
*C) Juan dimos una limosna a nuestro vecino ayer.
Podemos reconocerlo fácilmente ya que es el único término adyacente que, cuando está consabida la información que aporta,
puede ser sustituido por los siguientes pronombres personales: Yo, tú, vos, él, ella, nosotros, ustedes, vosotros, ellos, ellas:
D) [(Él dio una limosna a nuestro vecino ayer).]
Se caracteriza también por poder ocupar distintas posiciones dentro de la oración:
E) [(Dio Juan una limosna a nuestro vecino ayer).]
F) [(Una limosna Juan dio a nuestro vecino ayer).]
G) [(A nuestro vecino dio una limosna Juan ayer).]
Finalmente, debemos reafirmar su característica de término adyacente no exigido por el verbo (al contener este, en su
terminación, la información de número y persona, no es necesario que el sujeto léxico aparezca siempre):
H) [(Dio una limosna a nuestro vecino ayer).]
El adyacente circunstancial
Este es un término adyacente que expresa las circunstancias en las que ocurre la situación que presenta la oración. Estas
circunstancias suelen ser de tiempo, modo, lugar o cantidad; afirmación, negación, duda, etc. El mismo hecho de dar
1
Tomado del Capítulo 3.4.3 del "Esbozo de una nueva gramática de la lengua española" de la Real Academia Española.
Editorial Espasa, 1973.
1
información acerca de estas "condiciones" hace que este sea un término adyacente no exigido por el verbo. Al igual que el sujeto
léxico, puede ocupar distintos lugares dentro de la oración:
I) [(Juan dio ayer una limosna a nuestro vecino).]
K) [(Ayer Juan dio una limosna a nuestro vecino).]
L) [(Juan dio una limosna ayer a nuestro vecino).]
El objeto directo
Este es uno de los términos adyacentes exigidos. Ahora bien, esto no quiere decir que todos los verbos, o incluso un mismo
verbo en distintas oraciones, necesiten un objeto directo. Llamamos transitivos a los verbos que aceptan este tipo de términos
adyacentes. Los que no, se llaman intransitivos.
Para reconocer un objeto directo, podemos realizar las siguientes pruebas: si lo eliminamos de la oración, sin reponer nada a
cambio, esta pierde sentido:
*B) Juan dio a nuestro vecino.
Cuando está consabida la información que aporta, puede ser sustituido por los pronombres personales lo, la, los, y las (de
acuerdo al género y número del objeto directo), entre otros. Estos pronombres deben ir antepuestos al verbo del cual depende
el término adyacente:
M) [(Juan la dio).]
Cuando el objeto directo refiere a persona, siempre va encabezado por la preposición "a":
N) [(Carlos vio a Juan).]
O) [(Carlos lo vio).]
En algunos casos, el objeto directo, y el pronombre personal que lo representa, pueden convivir en la misma oración:
P) [(Carlos lo vio a Juan).]
El objeto indirecto
Este es otro de los términos adyacentes exigidos por el verbo. Nuevamente, solo algunos verbos, y en algunas oraciones,
exigirán su presencia. Al igual que el objeto directo, al ser eliminado de la oración, por considerarse consabida la información
que aporta, es sustituido por los pronombres personales le y les (de acuerdo al número del objeto indirecto), entre otros. Estos
se ubican delante del verbo:
Q) [(Juan le dio una limosna).]
Como el objeto directo, ocurre que en algunos casos el término adyacente, y el pronombre que lo representa, pueden
convivir en la misma oración:
R) [(Juan le dio una limosna a nuestro vecino).]
A diferencia del objeto directo, que va encabezado por la preposición "a" solamente cuando refiere a persona, el objeto
indirecto va siempre encabezado por dicha preposición:
S) [(Juan dio una limosna a nuestro vecino).]
Finalmente, cabe señalar que, cuando el objeto directo y el indirecto aparecen representados por sus respectivos pronombres
personales en la misma oración; el pronombre del objeto indirecto cambia a "se":
*T) Juan le la dio.
U) [(Juan se la dio).]
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Ejercicios:
1) Te proponemos a continuación reconocer en el siguiente texto la función de los términos adyacentes encuadrados. Señala a
qué verbo complementan. En caso de ser posible, sustitúyelos por el pronombre personal correspondiente.
Como todos los días, me dispuse para ir al liceo. Tomé mis libros, caminé hasta la parada y esperé el ómnibus. La gente que
viajaría conmigo comentaba con visible apasionamiento los sucesos de la mañana. Seguramente, habían oído las noticias por la radio
o leyeron los matutinos, y todos sentían la misma necesidad de comentar lo ocurrido.
Tomado de "Detrás de la puerta, un mundo"
Ignacio Martínez
Editorial Tae
Montevideo, 1992
2) Uno de los términos adyacentes que acabas de estudiar no aparece entre los ejemplos recuadrados. ¿Cuál es? Escribe una
oración que continúe el fragmento, en la cual aparezca dicho término adyacente.
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