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ANALIZAR LA EXCLUSIÓN SOCIAL PARA ACOMPAÑAR EN LOS PROCESOS
DE INCLUSIÓN SOCIAL
Autores:
Esther Raya Diez ([email protected]) Universidad de la Rioja
Manuel Hernández Pedreño ([email protected]) Universidad de Murcia.
Resumen
En este trabajo se desarrolla una herramienta para el estudio y análisis de la exclusión social, a
partir del uso de indicadores sociales y su aplicación en el proceso de acompañamiento en los
procesos de inclusión social. La herramienta parte de la conceptualización del carácter multidimensional y dinámico de la exclusión social. En primer lugar, se define el concepto de exclusión social utilizado y sus principales características, así como su aplicación a diferentes
metodologías (cualitativas y cuantitativas), ya sean de corte transversal o longitudinal. A continuación, se presentan los resultados obtenidos en dos trabajos donde se ha analizado la exclusión a partir del establecimiento de indicadores. Después, se explicita la utilidad de las
herramientas utilizadas en sendos estudios, desde el punto de vista del conocimiento de la
realidad y desde la intervención social. Y, finalmente, se aboga por una mayor imbricación
entre Sociología Analítica y Trabajo Social, con el fin de mejorar los procesos de trabajo con
las personas.
Palabras clave: exclusión social, procesos de inclusión, itinerarios de inserción, herramienta
de diagnóstico, intervención social
1. Introducción
Las Ciencias Sociales en general y la Sociología y el Trabajo Social en particular desarrollan
su objeto de estudio e intervención construyendo el conocimiento sobre bases movedizas. A
pesar de la profusión de estudios realizados en los últimos años en torno al concepto de exclusión social, todavía nos encontramos con dificultades para utilizar un concepto unívoco entre
los diferentes actores que participan en la gestión de las políticas públicas y programas sociales e incluso entre los investigadores de lo social.
En los últimos años se han realizado numerosos trabajos en torno al concepto de exclusión,
que han permitido desarrollar estudios empíricos sobre la población afectada por problemas
de exclusión social. Desde el enfoque de la Política por evidencias (Evidende Based Aproach)
resulta esencial definir y delimitar los indicadores que aporten información suficiente sobre
una determinada realidad para intervenir en ella. Este enfoque se ha desarrollado ampliamente
en otros ámbitos del conocimiento, como la medicina o la enfermería, y, en menor medida en
Sociología y Trabajo Social.
1
En este sentido, consideramos esencial el papel de la Sociología Analítica que no se limita a
estudiar los fenómenos complejos, sino que busca los mecanismos causales que explican su
aparición, y todo ello, con el objetivo, desde el Trabajo Social, de intervenir en la realidad
social para mejorarla, no solo con buenas intenciones sino sobre todo con instrumentos analíticos contrastados y validados.
El objetivo de nuestro trabajo es presentar una herramienta de estudio de la exclusión social a
través del uso de indicadores sociales y su aplicación en el proceso de acompañamiento en los
procesos de inclusión social. La herramienta parte de la conceptualización del carácter multidimensional y dinámico de la exclusión social. Por ende, la aproximación a este fenómeno
debe ser sensible a tales aspectos.
En primer lugar, se define el concepto de exclusión social utilizado y sus principales características, así como su aplicación a diferentes metodologías (cualitativas y cuantitativas), ya
sean de corte transversal o longitudinal.
En segundo lugar, se presentan los resultados obtenidos en dos trabajos donde se ha analizado
la exclusión a partir del establecimiento de los indicadores. El realizado en el País Vasco por
la Federación Sartu a través del Observatorio de procesos de exclusión y de incorporación
social y el del Observatorio de la Exclusión Social de la Universidad de Murcia (OES), llevado a cabo en la Región de Murcia. En ambos estudios se definen los ámbitos vitales considerados y los indicadores utilizados; se describe la metodología utilizada para la aproximación a
la realidad social objeto de estudio y se presentan los principales resultados obtenidos.
En tercer lugar, se explicita la utilidad de las herramientas utilizadas en sendos estudios, desde
el punto de vista del conocimiento de la realidad y de la intervención social en la misma.
Finalmente, se aboga por una mayor imbricación entre Sociología Analítica y Trabajo Social,
con el fin de mejorar los procesos de trabajo con las personas.
2. El concepto de exclusión social y su operatividad
Se atribuye el acuñamiento del concepto exclusión social al francés René Lenoir en su obra
“Les Exclus: un Français sur dix” (1975), donde estimaba que uno de cada diez franceses podía considerarse excluido, identificando incluso los grupos sociales en cuestión (Tezanos
1999: 52; Raya, 2006: 20; Subirats, 2006: 30).
La influencia de la Unión Europea en la generalización del concepto de exclusión social ha
sido subrayada por numerosos investigadores sociales, así como la primera aparición del término en 1989 en el II Programa Europeo de Lucha contra la Pobreza (Renes, 1993; Subirats y
Gomà, 2003; Moreno, 2000; Arriba, 2002; Raya, 2005; Tezanos, 1999; Abrahamson, 1997).
2
La Unión Europea impulsó el debate sobre la pobreza y las nuevas formas de desigualdad
social. Desde finales de los años ochenta y principios de los noventa la Comisión Europea se
planteó como objetivo establecer una dimensión social para la política de la Unión Europea,
mediante el impulso del debate, la acción y la investigación de la pobreza (Subirats y Gomà,
2003: 21). No obstante, no será hasta 1991 cuando se fije el término exclusión social en el
“Programa de la Comunidad Europea para la integración económica y social de los grupos
menos favorecidos” (Pobreza 3) y las indicaciones del Observatorio de Políticas Nacionales
de Lucha Contra la Exclusión Social (Subirats y Gomà, 2003: 22).
Progresivamente, el término exclusión social se va consolidando en documentos como el Libro Verde y el Libro Blanco (Comisión Europea, 1993 y 1994, respectivamente). En el primero se enfatiza el carácter estructural de los procesos de exclusión social. El segundo caracteriza a la exclusión social por su dinamicidad y multidimensionalidad; destacando su conexión,
no sólo con las situaciones de desempleo y rentas insuficientes, sino con los problemas de
vivienda, los niveles y oportunidades educativas, la salud, la discriminación, la ciudadanía y
la integración (Moreno, 2000: 52). De esta forma, la Comisión Europea toma conciencia de la
necesidad de superar la visión economicista de la pobreza y, a pesar de convivir durante un
tiempo ambos conceptos, como ha señalado Abrahamson (1997: 131), la tendencia es a la
sustitución por el de exclusión social.
Esta renovación progresiva, desde finales de los años ochenta y principios de los noventa, ha
producido abundantes aportaciones sobre la distinción o similitud de ambos conceptos. Una
de las más referidas diferenciaciones entre pobreza y exclusión social es la realizada por Tezanos (1999:32).
El concepto de exclusión matiza al de pobreza, al destacar la multidimensionalidad de ámbitos vitales afectados por el proceso de exclusión, frente a la variable económica utilizada como única referencia en el concepto de pobreza. La exclusión no es sólo la falta de recursos
económicos, estar por debajo de la media (o mediana) de los ingresos de un territorio; la exclusión es una falta de participación en lo social con consecuencias en términos de salud, vivienda, educación, relaciones sociales.
La situación de exclusión social tampoco es equivalente a la de marginación. Mientras que
ésta última connota una ruptura cultural con el grupo social más amplio, la exclusión social se
produce dentro de la sociedad, siendo uno de sus rasgos característicos la invisibilidad, tanto
de quien la padece como de quien la produce (Estivill 2003, Zubero 2003). Estar excluido
significa no contar, y ahí radica la dificultad para el empoderamiento de quienes se sitúan en
los márgenes de la integración.
3
Entre las muchas definiciones del concepto de exclusión, destacamos la que la define como
una acumulación de procesos concluyentes con rupturas sucesivas que, arrancando del corazón de la economía, la política y la sociedad, van alejando e “interiorizando” a personas, grupos, comunidades y territorios respecto a los centros de poder, los recursos y los valores dominantes (Estivill, 2003:20).
Por tanto, aunque en el lenguaje cotidiano se utilicen todos estos términos a modo de sinónimo, y en la práctica podamos aceptar que, en términos generales, están relacionados entre sí.
De tal modo, que sea frecuente escuchar opiniones como “las personas en situación de exclusión social viven en la pobreza”; “los pobres están marginados”; u otras similares. Debemos
señalar que desde un punto de vista técnico y profesional para el Trabajo Social cada uno de
los conceptos implica situaciones claramente diferenciadas que requieren políticas y metodologías de intervención acordes con la naturaleza de las mismas. De ahí la necesidad de profundizar en diseños conceptuales y metodológicos que permitan operativizar conceptos complejos con la finalidad del estudio de la realidad y de la intervención en la misma.
El primer paso es definir y consensuar el concepto de exclusión, qué entendemos por ello, puesto
que como señalará Karsz, “Las situaciones que pueden ser clasificadas en esta categoría [exclusión social] parecen no tener fin: entre la exclusión del sentimiento amoroso y la exclusión
del poder, todo es posible…” (Karsz, 2004:153). Tras varios años de políticas europeas y planes nacionales de inclusión social, parece haber cierto consenso en torno al concepto, pero
todavía sigue siendo resbaladizo, puesto que cuanto más ambiguo sea más posibilidades hay
de justificar desde el punto de vista de las políticas sociales que todo lo que se haga vale para
el objetivo de inclusión. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, es necesario disponer
de criterios objetivos para determinar el alcance de la intervención.
La generalización de la expresión “exclusión social” y su creciente uso en la definición de
políticas sociales ha fomentado los esfuerzos por dotar a este concepto de mayor precisión.
Los elementos comunes que presentan la mayor parte de las aproximaciones realizadas (Subirats, 2004 y 2005; Cabrera, 1998; Raya, 2006; Laparra y otros, 2007; Hernández Pedreño,
2008a; García Luque y Hernández Pedreño, 2011) la caracterizan como un fenómeno estructural, dinámico, multifactorial, multidimensional y heterogéneo, que incluye un componente
individual y que es abordable desde las políticas públicas.
a) La exclusión social es un fenómeno estructural. La exclusión es entendida como un fenómeno que acontece por causas estructurales y no meramente individuales o causales, es decir,
por las transformaciones económicas y sociales que vienen caracterizando a las sociedades del
conocimiento. Estos cambios han minado la capacidad integradora de la sociedad, cuestio4
nando la completa ciudadanía. Principalmente los cambios en el mercado de trabajo, en la
familia, en las relaciones sociales y en los niveles de cobertura del Estado del Bienestar (Subirats y Gomà, 2003: 19; Laparra y otros, 2007: 30; Tezanos, 1999: 31; Hernández Pedreño,
2008a).
En consecuencia, la exclusión social es el resultado de una determinada estructura social, política, cultural y económica. Por tanto, es relativa, depende del contexto. Como han señalado
diversos autores (Tezanos, 2001: 204 y Bauman, 2000: 11), el significado y las consecuencias
de ser pobre o excluido son distintos según cada contexto específico; es decir, según el contenido social que se de a la pobreza y a la exclusión social en un espacio-tiempo determinado.
b) La exclusión social es un proceso. Muchas voces han destacado el carácter dinámico y no
estático de la exclusión (Castel, 1992 y 1995; Subirats, 2005 y 2006; Estivill, 2003; Moriña
Díez, 2007; Laparra y otros, 2007; Raya, 2006; Hernández Pedreño, 2010). La exclusión social es un proceso, es una trayectoria social y personal; es un conjunto de procesos, más que
una situación estable. No afecta a grupos predeterminados concretos, sino que afecta de modo
cambiante a colectivos y personas en función de su ecuación individual de vulnerabilidad respecto a las dinámicas sociales de riesgo y marginación, situándose en un continuo exclusiónintegración.
La exclusión es un proceso dinámico que conduce a los sujetos por diferentes estadios, por
tanto, existen diferentes grados de exclusión (vulnerabilidad, precarización, exclusión leve,
moderada o grave). Se trata de un itinerario que tiene un principio y un final y en el que se
pasa por fases distintas, si bien no lineales (inicio, recuperación, deterioro, cronificación,…).
La ubicación en una fase u otra vendrá determinada por el ritmo e intensidad de la acumulación de desventajas sociales, entendida ésta como un alejamiento de las situaciones de integración.
Una de las concepciones más referidas sobre este proceso es la desarrollada por Castel (1997),
a partir de su análisis sobre la “metamorfosis de la cuestión social”. Según el autor, la quiebra
del modelo de integración social, basado en el empleo asalariado y en las relaciones de solidaridad familiares y comunitarias, ha conllevado la generación de tres espacios sociales diferenciados. Para Castel (1992, 1995, 2004) estos espacios sociales surgen de la combinación de
los ejes integración-exclusión laboral e integración-exclusión en el entorno social, en los que
se distribuyen los riesgos de exclusión de forma desigual. Los tres espacios posibles de organización social son: una zona de integración (donde trabajo y relaciones son fuertes), una zona de vulnerabilidad (caracterizada por una precariedad en relación con el trabajo y por una
5
fragilidad de los soportes relacionales) y una zona de exclusión (de gran marginalidad, de
desafiliación, en la que se mueven los más desfavorecidos).
Esta graduación propuesta por Castel ha sido empleada en varios estudios en España en diferentes comunidades autónomas: Andalucía, Asturias, Cantabria (Pérez Yruela et at, 2002,
2004 y 2008), Región de Murcia (Hernández Pedreño, 2008b).
Otras investigaciones proponen graduaciones diferentes, como la realizada por el VI Informe
FOESSA (Renes, 2008), en donde clasifica los diferentes espacios sociales en cuatro: integración, integración precaria, exclusión moderada y exclusión severa. Por su lado, el Observatorio de procesos de exclusión y de incorporación social del País Vasco (Raya, 2002) se centra
más en la exclusión proponiendo cuatro espacios: no exclusión, exclusión leve, exclusión moderada y exclusión grave.
Sea cual sea el criterio elegido para el análisis de la exclusión social, es claro que esta característica dinámica dificulta su medición, pues requiere el empleo de indicadores dinámicos y no
sólo de medidas estáticas (Hernández Pedreño, 2008a; Serrano, Benito y Hernández, 2011);
así como la preferencia por estudios longitudinales y no solo transversales.
c) La exclusión social es multifactorial y multidimensional. En la exclusión social convergen
múltiples factores interrelacionados entre sí (Tezanos, 1999; Brugué, Gomà y Subirats, 2002;
Subirats, 2005; Raya, 2006 y 2010; Hernández Pedreño, 2008a y 2010;). La exclusión social
no se puede explicar en función de una sola causa ni desde una única esfera vital, todo lo contrario, se trata de un cúmulo de circunstancias interrelacionadas entre sí.
Los factores de exclusión afectan a diferentes ámbitos vitales, por lo que se dice que la exclusión social es multidimensional. En este sentido han sido determinantes en España las aportaciones realizadas por Subirats y colaboradores (Brugué, Gomà y Subirats, 2002; Subirats y
Gomà, 2003; Subirats, 2004; y Subirats, 2005), destacando siete dimensiones de la exclusión
social (económica, laboral, formativa, socio-sanitaria, residencial, relacional y participativa).
La definición de las áreas vitales en las que pueden tener incidencia los procesos de exclusión
es determinante para avanzar en su estudio y compresión. Estos siete ámbitos han sido consensuados por un gran número de investigadores españoles en un trabajo conjunto (Laparra y
otros, 2007) y se han visto ratificados en la práctica, empleándose en el VI Informe FOESSA
de 2008 (Renes, 2008).
No obstante, es preciso señalar que varios de los autores mencionados incorporan en el análisis de la exclusión social, además de las siete dimensiones, los cuatro ejes de desigualdad social (el género, la edad, la raza/étnia y la clase social), que como es lógico van a condicionar
la situación de cada persona en los distintos ámbitos contemplados.
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d) La exclusión social es un fenómeno heterogéneo. La multifactorialidad y la multidimensionalidad de la exclusión conllevan que sea un proceso muy heterogéneo que afecta a muchos y
diversos grupos; sobre todo, entendida como proceso, que puede ser continuado en el tiempo
desde una o varias áreas vitales.
Varios estudios han destacado los principales grupos de riesgo de exclusión social: Gaviria,
Laparra y Aguilar (1995: 170-186); Brugué, Gomà y Subirats (2002: 15); Fundación Luis
Vives (2007: 31); Renes (2008); Hernández Pedreño (2008b). De ellos se desprende que son
muchos los colectivos que acumulan desventajas sociales, lo que confirma la heterogeneidad
de la exclusión, así como los distintos criterios de clasificación y denominación de las personas que la viven.
e) La exclusión social es abordable desde las políticas públicas. La exclusión social no debe
entenderse como una realidad fatalista e irremediable en las sociedades más avanzadas. Cada
sociedad es responsable de sus riesgos de exclusión, de sus déficits de inclusividad, de la gestión de su bienestar social. Como han señalado Subirats y Gomà (2003: 30), la exclusión social es susceptible de ser abordada con medidas colectivas y desde la práctica institucional.
Al ser un fenómeno estructural, es posible abordarlo de forma estratégica, a través de políticas
efectivas que promuevan las prácticas de inclusión, ya que en muchos casos la exclusión social es consecuencia de políticas ineficaces (Moriña Díez, 2007: 15). A partir de actuaciones
integrales que repercutan en los diferentes ámbitos (laboral, formativo, económico o social) y
en los múltiples colectivos, se puede reducir la cantidad e intensidad de la vulnerabilidad.
f) La exclusión social tiene un factor subjetivo/individual/personal. La exclusión social es un
proceso personal y, por tanto, no se puede obviar la incidencia de ciertos factores individuales
relacionados con la subjetividad y la atribución de sentido a la propia situación de precariedad, vulnerabilidad o exclusión. Diversos autores corroboran la necesidad de tener en cuenta
los factores personales a la hora de explicar los procesos de exclusión (Laparra y otros, 2007:
47; Raya, 2006: 33; López-Aranguren, 2005: 193).
Ante situaciones de riesgo, precarización o vulnerabilidad el sujeto actúa según los recursos
personales (posición social, estudios, vivienda, estado civil,…) por lo que no van a existir dos
trayectorias de exclusión idénticas. La exclusión es un proceso personal, único; aunque los
estudios cualitativos desvelan puntos comunes en los itinerarios de exclusión, al analizar distintos casos mediante el empleo de las historias de vida (Pérez Yruela, Rodríguez Cabrero y
Trujillo Carmona, 2002; Pérez Yruela, Sáez Méndez y Trujillo Carmona, 2004; Subirats,
2006).
7
Los factores individuales inciden en la salud de las personas, en sus habilidades cognitivas y
en su rendimiento escolar, todo ello además está determinado por su posición en el mercado
de trabajo. En definitiva, como señala López-Aranguren (2005: 193), en el ámbito personal
son muchas las variables que comportan riesgo de exclusión social (minusvalías, discapacidades, enfermedades físicas y mentales, adicciones de diverso tipo), en tanto que la buena salud
y la percepción por otros de cualidades socialmente estimadas son variables de integración.
Además del avance conceptual, en los últimos veinte años, diferentes autores han avanzado en
operativizar el concepto de exclusión, lo que ha permitido pasar de la representación conceptual a dimensiones empíricamente observables. Estudiar la exclusión social, y por tanto intervenir con este sector de población, requiere tener en cuenta todos los aspectos esenciales del
mismo.
En España se cuenta ya con un relevante número de investigaciones sobre exclusión social,
realizadas con metodologías diversas (cuantitativa, cualitativa y mixta), lo que ha supuesto un
importante avance en el conocimiento de este fenómeno social y en su medición (Hernández
Pedreño, 2010). En este sentido, queremos destacar en este trabajo dos experiencias investigadoras que permiten captar la interrelación de los distintos aspectos que caracterizan la exclusión social. Se trata de los estudios realizados por dos instituciones regionales: por un lado,
el Observatorio de Procesos de Exclusión y de Incorporación Social del País Vasco (Raya,
2002) y por otro, el Observatorio de la Exclusión Social de la Universidad de Murcia en la
Región de Murcia (Hernández Pedreño, 2008b).
3. Herramientas para el estudio de la exclusión social de dos observatorios regionales.
3.1. El Observatorio de procesos de exclusión e incorporación social del País Vasco
El Observatorio de procesos de exclusión e incorporación social del País Vasco se creó en el
año 2002, de forma pionera en España. La iniciativa surgió de la Federación Sartu, entidad del
tercer sector que trabaja en la Comunidad Autónoma Vasca, con la finalidad de promover la
incorporación social y laboral de personas en situación o riesgo de exclusión.
El Observatorio se estructuró en torno a tres áreas o ejes de actuación: a) eje de trayectorias de
incorporación social; b) eje de proyectos de incorporación social; c) intercambio de información y buenas prácticas.
Nos interesa especialmente el primero de ellos, centrado en los procesos de incorporación de
las personas en situación de exclusión.
Los objetivos del eje de trayectorias se definieron en los siguientes términos:
-Comparar la evolución de la posición social de las personas entrevistas, con relación a un
sistema de indicadores de exclusión social a lo largo del periodo de estudio.
8
-Identificar las trayectorias de incorporación social desarrolladas por la población objeto de
estudio, estableciendo itinerarios tipo, de acuerdo a la posición social inicial, la movilización
de recursos sociales y personales y la posición social final.
-Explorar los elementos presentes en los procesos de incorporación social, prestando especial
atención a la participación en programas de incorporación social.
Desde el punto de vista metodológico se optó por un estudio longitudinal mediante la técnica
de panel, por un periodo de cuatro años, a una muestra representativa de personas usuarias de
servicios de la Federación Sartu1.
El estudio de las trayectorias se centra en dos cuestiones el proceso de incorporación y la posición social de las personas, medida en diferentes momentos, aunque fundamentalmente al
inicio y al final del periodo. Atendiendo al carácter multidimensional de la exclusión, se creó
una batería de indicadores, a partir de la revisión bibliográfica de estudios anteriores, avanzando un paso más, en un doble sentido. Por un lado, se estructuran los siete ámbitos vitales
en un gradiente exclusión- integración, generando la variable posición social, y por otro lado,
se interrelacionan entre sí, pudiendo identificar las diferentes combinaciones de situaciones de
exclusión grave, moderada, leve o no-exclusión.
Tabla 1. Indicadores exclusión-integración y su graduación social. Observatorio de procesos de
exclusión e incorporación social
Intensidad
Ambitos vitales
Empleo
Primer nivel
Situación
mica
Vivienda
econó-
Exclusión Grave
Exclusión mercado laboral
Carencia gastos
básicos
Exclusión acceso
a vivienda
Exclusión Moderada
Acceso precario
Dificultades con
gastos básicos
Precariedad y
gasto excesivo en
vivienda
Exclusión Leve
Exclusión empleo
estable
Dificultades con
otros gastos
Privación de equipamientos básicos
Deficiente cualificación
Cronicidad por
Exclusión acceso
Precariedad por
Salud
carencia de red
a la salud
salud
social
Carencia o conCarencia o conCarencia o conflictividad de
Integración social
flictividad relaflictividad de red
alguna de las
y familiar
ciones primarias
de apoyo
dimensiones anteriores
Conductas delicti- Conductas asocia- Conductas delictiRelación social
vas o asociales y
les o conflicto
vas, asociales o
conflicto familiar
familiar
conflicto familiar
Fuente: Observatorio de procesos de exclusión e incorporación social, Federación Sartu.
Desescolarización
Acceso limitado
Segundo nivel
Educación
1
Universo de estudio lo componían 2.477 personas, por lo cual la muestra debería ser de 333 (asumiendo p=0.90
y q=0,10) con un nivel de confianza de 95% y un error muestras de 3%. Para prevenir el riesgo de erosión de la
muestra se incrementó en el primer año, asumiendo una pérdida anual de muestra del 25%)
9
La batería de indicadores se puede ver de forma resumida en la Tabla 1 de doble entrada. En
las filas aparecen los ámbitos vitales relacionados con la exclusión, dando mayor peso a los
relacionados con dimensiones estructurales de la exclusión (ingresos, empleo, educación, vivienda); y en las columnas se recoge en el grado de intensidad según los diferentes indicadores.
Con estos indicadores se creó una encuesta cerrada que recogía información suficiente sobre
todos los aspectos. La recogida de información se realizó mediante cuestionario a un grupo de
personas vinculadas a los servicios sociales y se analiza su posición social en función de un
sistema de puntuaciones creado ad hoc, con el fin de establecer la intensidad de la situación
de exclusión.
3.2. El Observatorio de la Exclusión Social de la UMU (OES) en la Región de Murcia
El origen del OES de la Universidad de Murcia es una iniciativa conjunta de la Plataforma
contra la Exclusión Social y la Universidad de Murcia en 2005. La finalidad del observatorio
es llenar el vacío existente en el estudio de la exclusión social, profundizando en el conocimiento de las distintas realidades de exclusión en el ámbito de la Región de Murcia, y promover la investigación, la divulgación y el debate sobre los procesos sociales y las distintas intervenciones de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Dichos objetivos se llevan a
cabo mediante el desarrollo de tres grandes proyectos o áreas de trabajo: a) El Seminario
Permanente; b) El Centro de Recursos y c) El Centro de Investigación, que tiene como finalidad llevar a cabo investigaciones, proyectos e informes sobre la exclusión social de la Región
de Murcia. Desde esta área se solicita un proyecto de I+D a la Fundación Séneca de la Región
de Murcia, proyecto realizado durante 2007-2008 y publicado con el título Exclusión social
en la Región de Murcia. Aproximación cuantitativa y cualitativa (Hernández Pedreño,
2008a). Este proyecto sirvió para consolidar la metodología de trabajo del observatorio, que
se puede dividir en dos herramientas complementarias de aproximación a la realidad social de
la exclusión en la Región:
a) El Registro de Usuarios de ONG colaboradoras del OES.
b) El análisis de las trayectorias de exclusión social de los usuarios de servicios de apoyo social en la Región de Murcia.
a) El Registro de usuarios de ONGs del OES se implanta en 2007 y su objetivo es la obtención de los perfiles sociales de las personas en riesgo/situación de exclusión en la Región de
Murcia; su ubicación, según las distintas dimensiones de la exclusión, en los tres espacios
sociales de integración, vulnerabilidad y exclusión; así como su evolución en el tiempo.
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El Registro de Usuarios de ONG se basa en una Ficha común de usuario que cumplimentan
las ONGs colaboradoras del OES y que fue diseñada conjuntamente entre miembros de la
Universidad de Murcia y representantes de las ONGs colaboradoras. La principal ventaja de
cumplimentar una ficha común en las ONG es la posibilidad de agregar los datos de todas
ellas.
Los principios que rigen la confección de la ficha común fueron: utilizar como base el cuestionario empleado en la encuesta de Personas sin Hogar del INE en 2005, con el fin de poder
comparar los resultados de ambos estudios; recoger información de los distintos colectivos
usuarios de las ONG; hacer sencilla su cumplimentación por parte de los técnicos o voluntarios de las ONG, procurando que fuera clara y, a la vez, no demasiado extensa; y, sobre todo,
incluir aspectos del mayor número de dimensiones o áreas vitales de exclusión que fuera posible (ingresos, trabajo, educación, salud, vivienda, relaciones sociales y participación). La
estructura del cuestionario se divide en ocho bloques, que incluyen las siguientes cuestiones
en cada dimensión:
-Datos de identificación personal: edad y sexo.
-Dimensión participación: país de procedencia.
-Dimensión relacional: estado civil y personas a su cargo.
-Dimensión formativa: nivel de estudios alcanzado.
-Dimensión ingresos: volumen total de ingresos mensuales.
-Dimensión laboral: situación laboral y fuente principal de ingresos.
-Dimensión vivienda: residencia habitual.
-Dimensión salud: consumo de alcohol y de drogas, y padecer enfermedad física/psíquica.
Aunque la mayoría de preguntas son objetivas, las relacionadas con la salud (física y psíquica) de los usuarios deben ser contestadas según la observación de la persona que cumplimenta
la ficha, que habitualmente es un técnico o voluntario de la ONG.
Las fichas se recogen periódicamente a través de varios procedimientos, principalmente a
través de una base de datos virtual.
Las dieciséis ONGs que vienen proporcionado sus datos de usuarios ofrecen servicios de muy
diversa índole (acogida, asesoramiento, inserción laboral, entre otros) y a grupos sociales en
precariedad/exclusión de distinto perfil (personas sin hogar, mujeres, familias, inmigrantes,
por ejemplo). Como zona de actuación, predomina el municipio de Murcia, si bien varias de
ellas prestan servicios a escala regional.
11
Es necesario matizar, no obstante, las siguientes limitaciones del Registro de Usuarios del
observatorio para obtener una completa visión del perfil de las personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social en la Región de Murcia:
-No recoge a los usuarios de los centros públicos, ni se aplica en el total de las ONG de la
Región de Murcia.
-Hay formas de exclusión cuyos sujetos no son usuarios de los centros de apoyo social,
sean públicos o privados.
-La ficha no puede recoger aspectos subjetivos o personales de la exclusión (cómo se vive
o cómo se llega a ella), metas sólo alcanzables a partir de metodologías cualitativas, como
la entrevista en profundidad o la historia de vida.
La explotación y depuración de duplicidades de usuarios de todas la fichas recogidas se realiza anualmente. Actualmente se está realizando el análisis longitudinal (2007-2012), especialmente de la duplicidad de los sujetos como usuarios –ya sea en el mismo centro o en centros
distintos–, que permitirá realizar un seguimiento de los usuarios y estudiar los itinerarios seguidos por las distintas ONGs.
Por último, cabe decir que también se realiza anualmente una clasificación de los usuarios en
los tres espacios sociales definidos por Castel (1997) –integración, vulnerabilidad y exclusión– y en cada una de las siete dimensiones. La graduación de estos tres espacios se lleva a
cabo teniendo en cuenta diversos estudios revisados por Esther Raya Díez (2006), así como
los avances en este campo realizados por los miembros del OES. No obstante, se considera
que la graduación realizada puede ser útil para aproximarnos a la influencia y casuística de las
distintas áreas vitales de exclusión, según el perfil de los usuarios. Los criterios seguidos en la
graduación se pueden contemplar en la Tabla 2, junto a los empleados en la segunda herramienta de análisis, es decir la perspectiva cualitativa.
b) La segunda herramienta metodológica de análisis de la exclusión social del OES es cualitativa, ya que a través de entrevistas biográficas e historias de vida se estudian los procesos e
itinerarios de exclusión social de un relevante número de usuarios de los servicios de apoyo
social en la Región de Murcia. Por tanto, el objetivo de esta herramienta es analizar el proceso
en sí que conduce a la exclusión social (sus etapas, los recursos que se tienen/pierden, los
puntos críticos o puntos de inflexión, etc.) a partir de la experiencia de distintos itinerarios
vitales de sujetos que viven, o han vivido, en situación de exclusión.
En cuanto a las entrevistas biográficas a las personas en situación de exclusión social, se han
realizado 24, teniendo en cuenta los perfiles sociales obtenidos en el Registro de Usuarios. No
obstante, no se ha seguido un criterio de proporcionalidad estadística, sino de representativi12
dad, diferenciando al máximo las posibles casuísticas. El guión de la entrevista se ha estructurado en ocho bloques: los siete primeros correspondientes a la situación del entrevistado en
las siete dimensiones de la exclusión (ingresos, trabajo, salud, educación, vivienda, relaciones
sociofamiliares y participación); el octavo bloque se refería a la evolución de la situación personal del entrevistado. La captación de las personas entrevistadas se realizó a través de técnicos de centros de apoyo social (ONGs y Ayuntamientos).
En cuanto a las historias de vida, se han realizado 12 y la búsqueda y selección de los informantes se han seguido criterios similares a los entrevistados, en cuanto a representatividad de
los perfiles seleccionados y la búsqueda de informantes clave. El tipo de historia de vida realizada ha sido el de relatos en paralelo, es decir, de individuos que no se conocen entre sí,
aunque comparten una determinada situación de vulnerabilidad o de exclusión social. El
guión seguido durante las entrevistas abarcaba toda la vida del sujeto, si bien estructurada
inicialmente en tres grandes etapas: infancia/juventud, madurez y vejez.
Es posible analizar, no sólo las trayectorias vitales de los sujetos a los que se realizó su relato
de vida, sino también las de los entrevistados, debido a la inclusión en la entrevista de un bloque de preguntas sobre la evolución de la situación personal. Así, con ambas técnicas se analiza la acumulación de desventajas sociales que se produce en el tiempo y se relaciona con
determinados acontecimientos o cambios en la vida de una persona. La mayor acumulación de
situaciones de desventaja o riesgo social se produce en los denominados puntos críticos o de
inflexión. Los momentos críticos obtenidos en el caso de los entrevistados se han encontrado
de nuevo, y en gran medida, en las personas a las que se realizó su historia de vida. La mayoría de dimensiones de la exclusión social estaban muy relacionadas, lo cual dificulta en algunos casos determinar qué ámbito se deterioraba antes en el tiempo.
En muchos de los casos analizados, la acumulación progresiva de desventajas sociales conlleva la ubicación en la exclusión social, en otros en la vulnerabilidad y en los menos suponía un
ascenso, en general, hacia la vulnerabilidad, desde la exclusión.
La información recabada con ambas técnicas ha sido determinante para seleccionar los hechos
significativos en el proceso de inclusión-exclusión de los 36 casos en su conjunto; haciendo
más fácil la valoración del grado de exclusión que estas condiciones implicaban, procurando
tener en cuenta qué niveles de carencias o problemas podían considerarse de integración, vulnerabilidad o exclusión.
En definitiva, con la definición de momentos críticos realizada, y partiendo del hecho de que
una persona ha de encontrarse dentro de un espacio social determinado por su estatus en gran
parte de las siete dimensiones analíticas, se han confeccionado a tal fin una clasificación en
13
nueve trayectorias “tipo” en los que se puede incluir los itinerarios de exclusión-integración
de cada uno de los 36 sujetos entrevistados/biografiados.
A modo de ejemplo, en la Figura 1 se ofrece la trayectoria vital de uno de los usuarios entrevistados. En este gráfico se observan las diferentes etapas vitales, los puntos de inflexión y el
posicionamiento social del sujeto en cada espacio social a través de su itinerario vital.
Figura 1. Ejemplo de representación gráfica de trayectorias de exclusión-inclusión
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del OES.
La representación gráfica de las trayectorias vitales se ha realizado siguiendo el denominado
Diagrama de Lexis, que permite relacionar mediante el eje de abscisas y ordenadas los tres
espacios sociales con el calendario o edad de un sujeto. Este tipo de gráficos han sido utilizados para el estudio de trayectorias vitales en diversos grupos sociales (Hernández Pedreño,
1999) y en particular en colectivos en riesgo de exclusión (Pérez Yruela y otros, 2002 y
2004).
En las tablas 2 y 3 se incluyen los indicadores empleados en la graduación en las siete dimensiones, seguido en las dos fuentes de análisis empleadas.
Tabla 2. Indicadores de graduación en las dimensiones laboral, ingresos, educación y vivienda,
comunes al Registro de usuarios y a entrevistas e historias de vida
Laboral
Ingresos
Integración
Con empleo o jubilado
Más de 600€
Vulnerabilidad
Trabajo irregular o en
situación de invalidez
Entre 401 y
600€
Estudios primarios
Exclusión
Parado o en busca de
primer empleo
Menos
400€
Sin estudios
de
Educación
Estudios secundarios o universitarios
Fuente: Observatorio de la exclusión social. Universidad de Murcia.
14
Residencial
Vivienda en propiedad o alquiler
-Pensión
-Albergue
-Piso/casa de acogida
-En la calle
-Chabola
-Piso/casa ocupado
Tabla 3. Indicadores de graduación en las dimensiones relaciones sociofamiliares, salud y participación diferentes en el Registro de usuarios y en entrevistas e historias de vida.
Herramienta
Integración
Vulnerabilidad
Exclusión
Relaciones sociofamiliares
-Casado/con pareja sin personas a su cargo
-Casado/con pareja, con personas a su cargo y con apoyo familiar
Salud
Nunca han consumido alcohol ni
droga, ni padece
enfermedad psíquica
ni física
Entrevistas e
Historias de
vida
Alto grado de relación con su
entorno socio-familiar
Carecer de enfermedad o adicciones
Carecer de limitaciones en derechos sociales
Registro de
usuarios de
ONGs
-Casado/con pareja, con personas a cargo sin apoyo familiar
-Soltero/Viudos/Separados/
Divorciados sin personas a
cargo
-Soltero/Viudos/Separados/
Divorciados con personas a
su cargo y con apoyo familiar
Consume alcohol o
drogas ocasionalmente o padece
enfermedad física
Extranjeros comunitarios
Entrevistas e
Historias de
vida
Escasa relación con su entorno socio-familiar
Registro de
usuarios de
ONGs
-Soltero/Viudos/Separados/
Divorciados con personas a
su cargo y sin apoyo familiar
Registro de
usuarios de
ONGs
Entrevistas e
Ausencia de relación con su
Historias de
entorno socio-familiar
vida
Fuente: Observatorio de la exclusión social. Universidad de Murcia.
Tener enfermedad
leve o en proceso de
deshabituación
Consume alcohol o
drogas diariamente
o padecer enfermedad psíquica
Padecer enfermedad
grave o adicciones
Participación
Españoles
Leve limitación
de derechos sociales
Extranjeros extracomunitarios
Alta limitación
de derechos sociales
En la tabla 2 se incluyen las dimensiones que tienen criterios comunes en las dos herramientas
empleadas y en la tabla 3 se diferencias los indicadores según la técnica de recogida de información empleada: Registro de Usuarios o Entrevista/Historia de vida.
Por último, decir que en 2013 se van a realizar de nuevo las historias de vida a los 12 biografiados, con el fin analizar la evolución de sus trayectorias desde 2008, contemplando así los
efectos de la actual crisis económica en los procesos de exclusión.
4. Herramientas y aplicaciones para la intervención social
Una de las carencias acusadas por los trabajadores/as sociales es el grado de ambigüedad existente en la aplicación de la legislación en materia de renta básica, particularmente respecto a
la delimitación del concepto de exclusión y con ello de los criterios para establecer el acceso
/denegación de la prestación (Piñero, 2012). Unido a ello, está la dificultad para demostrar la
validez del proceso de intervención desarrollado con personas que suman carencias múltiples
y de difícil inserción máxime en un contexto de recursos escasos como el actual.
Por ello es necesario disponer de herramientas técnicas que faciliten el trabajo del profesional
en los diferentes momentos del proceso de intervención. La aplicación de una escala, como
15
las presentadas en el apartado anterior, permiten obtener, por un lado, estadísticas descriptivas
para caracterizar el perfil sociodemográfico del colectivo de estudio/ intervención; y, por otro
lado, una medida de la intensidad de la exclusión respecto a cada uno de los ámbitos vitales y
para la globalidad a nivel de individuo (o grupo familiar) y de colectivo, pudiendo aprehender
la multidimensionalidad del fenómeno objeto de estudio.
Más allá del uso de las herramientas en los contextos concretos de la realización de los estudios anteriormente presentados, hay que destacar cómo, desde diferentes equipos profesionales, se ha valorado el interés por adaptarla a su contexto de intervención social. Este es el caso
concreto del Equipo de Trabajo de los profesionales de la Prestación Canaria de Inserción,
que en el año 2010, por iniciativa técnica, constituyen un grupo de trabajo en el seno del Colegio profesional, para “crecer como profesionales y mejorar su intervención” (Piñero,
2010:4). Este equipo tras la revisión bibliográfica y documental sobre la materia, concluye
que “ los ámbitos básicos a valorar para determinar y llevar a cabo un diagnóstico de la exclusión social son el económico, laboral, vivienda, educación, salud y relaciones sociales,” y
se decantan por el instrumento elaborado por Raya (2010), al considerar que ofrece “ mayores ventajasy cualidades para las y los profesionales del trabajo social que actúan en el ámbito
específico de la PCI” (Prestación Canaria de Inserción) (Piñero, 2010:18).
5. Reflexiones finales
Una de las consecuencias del Estado de las Autonomías y de la configuración de la política
social en España es la descentralización. Esta característica que, permite la adaptación de las
políticas al territorio, implica en muchos casos, como el tema que nos ocupa, la actuación
parcelada de los profesionales. Cada Comunidad Autónoma ha legislado en materia de inserción social, y cada equipo técnico está trabajando con sus metodologías propias, sin generar
sistemas de información unificados. Consideramos que es momento de avanzar de forma
coordinada en la elaboración de instrumentos técnicos constratados con la intervención en la
realidad sobre esta materia, con el fin de diseñar y consensuar una herramienta al servicio del
análisis y de la intervención social.
A modo de cierre, se resumen a continuación una serie de reflexiones y propuestas de debate ,
que a la luz del trabajo realizado en estos años, en las experiencias expuestas más arriba consideramos deberían abordarse en los próximos años, con el fin de avanzar, tanto en operativizar el concepto de exclusión social, como en su aplicación a la intervención social.
a) Es importante seguir avanzando en la sistematización de la graduación social, procurando
complementar la teoría existente con las aplicaciones que se están realizando en la intervención social. Así, se propone avanzar en los siguientes aspectos:
16
• ¿Cuántos
espacios sociales se contemplan?
• ¿Qué espacios
• ¿Cómo
sociales serían?
se delimitan y definen los espacios sociales?: ¿Qué es integración, vulnerabili-
dad, exclusión? o ¿Qué es exclusión leve, moderada o grave? ¿se pueden unificar los
conceptos operativos para la intervención social?
• ¿Cuántas
•
dimensiones se analizan? (dos, seis, siete) ¿Cuáles son las prioritarias?
En la graduación global del usuario, ¿Tienen igual valor todas las dimensiones implicadas?
• ¿Qué indicadores
• ¿Cada
emplear para medir?
cuánto tiempo se debe medir?¿en qué momentos del proceso de intervención so-
cial?
b) En cuanto a los itinerarios y procesos, tanto desde la conceptualización como desde la intervención, también proponemos continuar avanzando en los siguientes aspectos:
•
Importancia del origen social del usuario en su trayectoria global (“mochila personal”).
• Relevancia
• Detectar
del tiempo en cada espacio social (cronificación, inestabilidad,…)
la cronificación en vulnerabilidad, exclusión o alternativamente en ambos, sus
causas, los recursos de apoyo,…
• Puntos
críticos o de inflexión más frecuentes: ¿Qué problemas y en qué dimensión?
¿Qué origina o inicia un punto de inflexión?
•
Relevancia de los factores de riesgo y de apoyo social (recursos personales).
• Importancia del
contexto social de referencia (local, regional, nacional,…)
c) También es preciso evaluar los puntos fuertes y débiles de cada técnica aplicada en la construcción de la herramienta, con el fin de minimizar los aspectos que la debilitan, ya sea ésta de
corte cuantitativo o cualitativo:
Por último, desde el punto de vista de la intervención social interesa no sólo conocer el número de personas en situación de pobreza y/o exclusión social, sino cómo atenderlas; qué tipo de
actuaciones son más adecuadas; qué resultados se obtiene de la intervención efectuada. En
este nivel todavía hay un gran camino por recorrer en la investigación desde el Trabajo Social.
Este tipo de herramientas resulta de utilidad para aplicarlo en el marco de los procesos de intervención social con el objetivo no sólo de conocer los procesos de exclusión y de incorporación social sino sobre todo para visibilizar los logros obtenidos en el proceso de trabajo con la
persona, tanto en la evaluación (o devolución) hacia la misma persona como hacia la administración y la sociedad. En la sociedad de la información y el conocimiento no resulta suficiente
con justificar los procesos de intervención social con buena voluntad o buen saber de los pro17
fesionales. Hay que mostrar con evidencia el resultado de la intervención y para ello es necesario partir de conceptos, indicadores y variables precisas, que permitan demostrar con datos
el resultado obtenido e identificar las lagunas y carencias. Además, es preciso que el diseño
de la herramienta sea de fácil aplicación para el profesional, que le permita ubicar a la persona
sin realizar complejas operaciones estadísticas o matemáticas.
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