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Transcript
LA FENOMENOLOGÍA COMPRENSIVA Y SU ENVISTE
FURIOSO Y DECIDIDO CONTRA EL PENSAMIENTO
FUNDACIONALISTA
Advertencia: Por su naturaleza, este trabajo contiene errores. Se pueden hallar -incluso- más de los normales, unidos
a diferentes vacíos. Deben atribuirse en primera instancia a
las limitaciones en nuestros conocimientos, aumentados
por la magnitud misma del tema tratado y la necesidad de
reducir las palabras contenidas y su extensión.
A pesar de esto, confiamos en que se haya podido cumplir
el propósito central de este trabajo: colaborar en la comprensión de diversos términos, expresiones y hechos de
frecuente uso en la literatura fenomenológica.
Wilson Soto
Gustavo Moreno
Desde Hasper a Heidegger, desde Kierkegaard a Chestov ,
desde la fenomenologìa hasta Scheler, en el plano lógico
y en el plano moral , toda una Familia de espíritus, en estrecho
parentesco de nostalgia, opuestos por sus métodos o sus objetivos, se han empeñado en obstaculizar el camino real de la razón y en volver a encontrar los
rectos caminos de la verdad.
Albert Camus
PREFACIO
La fenomenología reflexiva como estudio de las esencias o formas,
es decir como puro ser en la conciencia, conduce por solución de
continuidad, a la conciencia monológica. Esta conciencia monológica convierte el mundo objetivo en correlato de su intencionalidad. En consecuencia, el mundo objetivo es uno con la conciencia
monológica; el mundo objetivo no se percibe como distinto de la
1
conciencia, tanto más cuanto que el sujeto es considerado como
conciencia y, la conciencia a su vez, como “todas la vivencias”.
El mundo objetivo, más aún, la creación del objeto, corre a cargo
de la intencionalidad, ya que es la intencionalidad quien crea y da
origen al objeto en la conciencia del sujeto. Así las cosas, la conciencia intencional (lo propio de la conciencia intencional –noesis,
según Husserl– es consistir en un haz de intenciones o actos proyectados hacia objetos) define la proyección del objeto (noema).
Pues bien, esta fenomenología reflexiva conduce, indefectiblemente, a una serie de aporías en el sujeto que terminan fragmentándolo
en una miríada de actos según una ilustración sucesiva e incoherente, tanto más cuanto que en dicha sucesión de actos que caracterizan la conciencia, no es posible establecer el primado de un
acto que por su capacidad de dar cuenta del mundo objetivo y
subjetivo se erija como principal, como fundacional. Antes bien,
las funciones de aprehensión a través de las cuales proyectamos los
objetos son equivalentes. Así por ejemplo, las funciones de
aprehensión cognoscitiva, emotiva y volitiva son jerárquicamente
iguales. Así es que ”...a las diversas clases de actos de la conciencia
corresponden diversas clases de intenciones. Querer captar algo
con la intención distanciadora del conocimiento es solamente
una de las posibles formas de conciencia intencional. Junto a
esta intención, con la que en forma tan frecuente como falsa se
identifica el fenómeno de la conciencia, hay muchas otras modalidades de intención,... un mismo `objeto ´ es otro objeto para la
conciencia según que yo lo capte con curiosidad, con esperanza,
con ansiedad, con intención ya practica, ya teórica”. Esto según
Husserl, citado por R. Safransky.
Desde aquí se van perfilando con más claridad las aporías del sujeto de la reflexión fenomenológica que venimos comentando. Por
un lado, tenemos al sujeto trascendental encerrado en su conciencia monológica, para quien la comunicación y la constitución de
sentido del mundo se hacen desde sí mismo -evidente manifestación de un claro solipsismo monològico.
2
Del otro lado, una fenomenologìa que alcanza –como a dicho
Camus– al pensamiento absurdo en su afirmación inicial de que no
hay verdad, sino solamente verdades – evidente manifestación de
un sujeto que vive en sí mismo un pluralismo descentrado e inconsecuente de sus actos o intenciones que caracterizan su conciencia.
Ahora bien: somos sujetos que pensamos, queremos, deseamos,
simpatizamos, amamos, etc; es decir, el mundo nos importa como
objeto de conocimiento para indagar por sus propiedades, sus leyes, sus transformaciones, etc., pero también nos importa como
objeto de deseo, como móvil de la voluntad.
Si bien todas las funciones psíquicas son intencionales, no podemos olvidar la preeminencia y precedencia de la función aprehensiva cognoscitiva, ya que a partir de dicha función se refleja correctamente el objeto; Y lo volitivo y lo emocional operan sobre el
discernimiento cognoscitivo. Es más, recordemos que el entendimiento (correspondiente a la función cognoscitiva) analiza, discierne y conoce el objeto que se le pone presente y sobre el cual el
hombre vacía su voluntad. La voluntad, en consecuencia, se adhiere a lo aprendido por el entendimiento; por tanto, la voluntad apetece lo que es conocido. Así marcha la razón: conociendo, explicando las propiedades, las leyes y transformaciones de los objetos.
Negar esta certeza fundamental es, sin lugar a duda, desposeer –
mal intencionadamente- a los saberes humanos (fundamental mente el filosófico) de su status fundacional.
El corolario de fondo que nos va quedando, podría ser: Que tanto
sujeto trascendental y su conciencia monológica, como el paradigma de la acción comunicativa que retoma la propuesta fenomenológica ( la constitución de sentido del mundo ), desean ser únicamente una descripción de las vivencias de la conciencia por un
lado, y un discernimiento de las pretensiones de validez sobre la
constitución de sentido del mundo por el otro.
Así las cosas, la tarea que se impone es, ¿cómo superar las aporías
en que irremediablemente cae el sujeto de la fenomenología reflexiva cuyo foco de atención son las esencias o formas de la con3
ciencia?. Pues bien, resulta que para la puesta en obra que la fenomenologìa requiere, se necesita un cambio de paradigma. Es decir,
“pasar de la conciencia monológica a la razón discursiva dialogal
entre mundo de la vida y acción comunicativa... O sea, retomar la
propuesta fenomenológica desde el paradigma de la comunicación”. Así la “filosofía puede a sumir su tarea: No ya desde la conciencia y la reflexión, desde la epistemología y la teoría del conocimiento, sino desde la acción comunicativa, el dialogo razonable y
la participación publica” (según Guillermo Hoyos Vásquez. En
Razón Pura versus Razón Practica: Un debate contemporáneo en
la enseñanza de la filosofía. En: cuadernos e filosofía latinoamericana. # 74 – 75. Enero – Junio de 1999).
Desde aquí el termino acción comunicativa (J. Habermas) se utiliza
para aquellas expresiones (lingüísticas y no lingüísticas) con las que
sujetos capaces de habla y acción asumen relaciones con intención
de entenderse acerca de algo y coordinar así sus actividades; a su
vez, el mundo de la vida es un mundo en perspectivas donde toda
situación remite a otra, toda opinión puede ser relativizada por
otra.
Si bien es cierto que la propuesta fenomenológica (...) que se retoma desde el paradigma de la acción comunicativa representa un
avance respecto de la fenomenología que se toma desde la conciencia y la reflexión, no menos cierto es que dicha propuesta retomada desde el paradigma de la comunicación – al reivindicar la
pretensión de validez sobre la verdad no ya desde el sujeto, sino
desde los sujetos - , puede representar un retroceso, en tanto en
cuanto
La fenomenología comprensiva se puede encuadrar como método
de pensamiento anti-fundacionalista,1 método que niega expresamente la posibilidad sensata y legitima de establecer el fundamento
último del saber filosófico. Esta tesis viene rubricada por el hecho
mismo de que para la fenomenología lo que realmente cuenta es la
intención de la consciencia o consciencia intencional, cuyo reducto
4
irreductible es la consciencia pura, es decir, (todo esta encerrado en
el ámbito de la consciencia, sitio donde se dan los hechos humanos; Espacio espiritual, del cual el otro, el espacio real, no es mas
que su imagen encarnada). Así las cosas, para la fenomenología, la
única tarea del auténtico conocimiento es la investigación de la
estructura de la consciencia pura, esto es, el análisis de los fenómenos de la consciencia como tal,2 análisis que implica -a través de la
reducción fenomenológica como método formal- descartar todo lo
empírico, es decir, lo concretamente real, lo existente, en aras de
lo lógico formal sin contenido material, o sea, se omite la consideración de todos los conceptos sobre la realidad objetiva. A resultas
de lo anterior, se sedimenta la certeza indubitable del cogitare (pura actividad de la consciencia), cuyos modos o cogitationes (percepción, juicios, recuerdos, etc.,) no sólo constituyen las cosas,
sino que se decreta la imposibilidad misma de establecer un orden
jerárquico, determinante, entre las cogitationes del cogitare. En
efecto, si esto acontece con las cogitationes del yo de la Apercepción trascendental , otro tanto acontece -por extensión- con los
ámbitos o esferas de la cultura que son objeto de comprensión y
valoración plural, excéntrica, desarticulada e inorgánica 3 . Pues
bien, de la mano de esta critica de claro cuyo fenomenológico, se
termina dándole pábulo a un pluralismo indiferente y amorfo.
Ahora bien, -se nos dice- esta critica o dibling sólo es posible en
un individuo que no vive ni siente ya una rigurosa jerarquía ontológica de sus facultades - y en un mundo plural y heteróclito donde
se mezclan, cruzan, contraponen, complementan y solapan las
diversas esferas o ámbitos culturales a los que pertenece (religioso,
político, familiar, nacional, profesional) y entre los que puede hacerse un espacio personal 4 .
5
Así la cosas, la doctrina fenomenológica a través de Husserl plantea que la consciencia es siempre un estar dirigido a algo. A esta
estructura fundamental de la consciencia él le da el nombre de
intención. A las diversas clases de actos de la consciencia corresponden diversas clases de intenciones. Querer captar algo con la
intención distanciadora del conocimiento es solamente una de las
posibles formas de consciencia intencional. Junto a esta intención,
con la que en forma tan frecuente como falsa se identifica el fenómeno de la consciencia, hay muchas otras modalidades de intención, o sea, formas de estar dirigido a algo. Y a este respecto, la
cosa no se comporta como si un objeto primero fuera captado
neutralmente, para luego, en un acto adicional, ser querido, temido,
amado, etc,. El querer, el valorar, el amar, tienen en cada caso su
relación enteramente propia con el objeto. En esos actos el “objeto” está dado respectivamente bajo formas distintas por completo.
Un mismo “objeto” es otro objeto para la conciencia según que yo
lo capte con curiosidad, con esperanza, con ansiedad, con intención ya práctica, ya teórica 5 .
A partir de esta argumentación en clave fenomenológica, se opera
un desbancamiento de la ontología clásica, ontología que percibía
el ser como presencia permanente, presencia revestida con los caracteres del devenir6. En consecuencia, el ser visto como presencia
permanente implicaba el mostrarse de algo desde las propiedades
que constituyen a ese algo como tal. Con la ontología moderna (
descartes, kant, hegel), pero fundamentalmente con la posmoderna
el presentar (mostrar de las cosas) se hace desde la subjetividad
(permanencia constante) que fundamenta lo existente desde la
Apercepción trascendental (conciencia pura), dando lugar a un
estado de pura transitividad de la conciencia, transitividad que elimina la posibilidad de constituir el ser de los entes desde la presencia (propiedades) permanente (realidad objetiva). Así las cosas,
6
estamos ante una epistemología “pura” que se traduce en un auténtico dumping ontológico, es decir, el quebrantamiento de las
estructuras fuertes y estables del ser; Estamos ante un aberrante
caso de deficiencia ontológica, deficiencia donde al ser ya no se lo
piensa como plenitud, presencia, fundamento, sino, por el contrario, fractura, ausencia de fundamento, 7...
Ahora bien, sólo nos queda hacer de la falta de fundamento el
fundamento mismo, o, como suele campear en estos tiempos de
nitroglicerina conceptual posmoderna, hacer de la “falta de sentido
el sentido mismo”, hasta el extremo de proferir -según la posteridad nietzscheana  - que el arte puede decir lo que dice porque el
ser mismo en su lánguida debilidad y generosidad, es que acepta
esta definición, y disfruta de verse visto como mudable, soñador,
extenuadamente vigoroso y victoriosamente débil 8 .
Desde la fenomenología, por tanto, ya no podrá hablarse del ser
como objeto de ciencia (to on), ni mucho menos de su esencia
(quididad) en términos de lo que el ser es establemente. En efecto,
las recusaciones en torno a la esencia del ser (estancia del objeto)
adquieren un tono liberal, nihilista y hasta neoconservador, puesto
que se apunta a pensar la disolución y fragmentación de la tradicional concepción del ser del mundo y de la historia unitaria.
Así las cosas, la Vulgata de la cantinela fenomenológica se podría
sintetizar en los siguientes términos:
1. Pérdida de peso de las grandes palabras que movilizaron a
los hombres y mujeres...(verdad, libertad, racionalidad, justicia), por el desencanto, en suma, ante nociones como la
razón, la historia, el progreso o la emancipación.
2. Ahora predomina mayormente la identidad por referencia
a pequeños grupos cercanos, los consensos locales, coyun-
7
turales y rescindibles, las visiones fragmentadas, escépticas
de la realidad.
3. Las concepciones objetivas, rigurosas, huyen avergonzadas
con la razón... Y son sustituidas por la episteme más plástica y flexible de la diferencia, la discontinuidad, la deconstrucción...
4. La cuestión fundamental que nos planteamos es si tenemos
la posibilidad de fundar unos principios orientadores de
nuestras convicciones y afirmaciones que trasciendan los
contextos locales.
5. Nos hallamos ante el problema de inventar una humanidad
capaz de existir en un mundo en el que la creencia en una
historia unitaria, dirigida hacia un fin (la salvación, la racionalidad científica, etc,.), ha sido sustituida por la perturbadora experiencia de la multiplicación indefinida de los sistemas de valores y de los criterios de legitimación 9 .
Este es, en último término, el sujeto fenomenológico de la hermenéutica deconstruccionista y del pensamiento débil que, sin lugar a
duda, somete a los sujetos individuales y colectivos de la historia a
una cura de adelgazamiento, cura que se opera a través de la multiplicación de horizontes de sentido, de sistemas de valores compartidos y criterios de legitimación. Éste, en consecuencia, es el sujeto
pelado, vaciado de categorías constitutivas (históricas), fundacionalistas. Pues bien, hermeneutas y fenomenólogos nos anteponen,
como paradigma de la acción y del pensamiento, el sujeto deleznable, A-histórico y “globalizado” , es decir, el sujeto diseñado por
los intelectuales orgánicos del imperialismo planetario, el imperialismo de las instancias académicas regentadas por esa especie de
Leviatán filosófico (las autoritas del campo determinante de la
producción filosófica misma).
Suficiente razón tenía el pensador francés Albert Camus –a propósito de lo que venimos diciendo-, cuando afirmaba que “jamás
8
quizá en ningún tiempo como en el nuestro el ataque contra la
razón ha sido más vivo”.
Pues bien, acordémonos que allí donde el Leviatán aparece, crece
insaciablemente, y crece imponiéndose como tirano interior y exterior. Así las cosas, la fenomenología - así lo nieguen sus portavoces- es una corriente de pensamiento que sirve los intereses de la
burguesía en el poder; Es una “ciencia” puramente descriptiva de
las formas de la consciencia que, desde la Apercepción trascendental diseña y legisla sobre la realidad objetiva - y ello, a pesar de la
pretendida neutralidad de la reducción fenomenológica misma –
Acordémonos que la epoje fenomenológica se efectúa, precisamente, para hallar las esencias requeridas, y que una vez encontradas, se constituyen en fundamento de lo existente mismo  .
El yo de la Apercepción trascendental -podemos decir- tiene el
mundo en la cabeza, pero esa cabeza ya no esta propiamente en el
mundo. No obstante, ejerce (el yo de la Apercepción trascendental) efectos astringentes -la actitud fenomenológica exige desprendernos de los prejuicios y, en consecuencia, atender al simple ver,
reteniendo lo visto, pero - según husserl - sin la pregunta curiosa
de qué ha de hacerse, emprenderse, con ello. Ahora, esta “objetividad” sin prejuicios del fenomenólogo, -continua husserl- es tan
difícil porque el hombre tiene centrada su existencia en lo artificial,
en lo engañoso, en aquello con lo que nos engatusan siempre 10 .
Desde esta avenida del pensamiento ya no se puede creer en una
historia humana como historia universal de la emancipación 11 . Así
las cosas, esto no es más que el embiste furioso y decidido contra
las vigencias universales, el marxismo, por ejemplo.
En último término, se niega valor a los conceptos universales y
sólo se afirma el precio absoluto de lo particular y concreto, esa
especie de micrología que atomiza el acontecer humano en pequeños relatos. En consecuencia, la ventaja del relato -nos dice lyo-
9
tard- es que puede suponer en sí mismo una multiplicidad de familias heterogéneas de discursos 12 ... De modo que no puede haber –
según la cantinela fenomenológica - una fórmula (metarrelato)
universal. No la puede haber en política, en literatura, en religión,
es decir, en nada. Y no la puede haber en nada porque no hay fundamento vinculante común, en otros términos, no es posible -al
decir de popper- centralizar las conciencias ni las voluntades. El
mundo y el proyecto que lo hace significativo no depende -en lo
sucesivo- de un fundamento vinculante; Antes bien, con la fenomenología el mundo pasa a depender de los procesos mentales,
esto es, de la conciencia intencional. Harto suficiente razón tenía el
fundador del psicoanálisis (S. Freud) cuando decía que nuestros
conocimientos debían apoyarse en la realidad objetiva13,De no ser
así, se cae, indefectiblemente, en el idealismo subjetivo, idealismo
que asocia el mundo real con un mundo de ideas a priori  que
existen por sí mismas; Idealismo que hace del proceso de pensamiento (la idea) el creador de lo real, lo real que pasa a ser un simple apéndice, una escueta manifestación de la idea.
Cuando la fenomenología -en otro de sus giros- haga depender la
realidad objetiva de los juegos de lenguaje y las maneras de vida,
establecerá que lo que confiere significado a los lenguajes concretos -al decir de wittengenstein- es su uso en el seno de una forma
de vida, en la que están indisolublemente entretejidos actividades
sociales, comprensión del mundo y usos lingüísticos . Estas formas de vida son múltiples e irreductibles a una forma de vida o
juego de lenguaje último. Esto significa -en clave fenomenológica, un claro rechazo del fundamento vinculante, del principio fundacionalista. Y no puede haber un juego de lenguaje último, ya que la
realidad - por efecto de transfiguración de lenguaje- es convertida
en pluralidad de formas de vida y juego de lenguajes heterogéneos
sin una autoridad, supra autoridad -nos dice Lyotard- que ponga
10
limites y marque funciones. Sí bien esto es así para los fenomenólogos, no podemos caer en la “esquizofrenia”, y olvidar que “cualesquiera que sean -como dice camus- los juegos de palabras y las
acrobacias de la lógica, comprender es ante todo unificar”, unificación que se cristaliza en y a partir de la razón objetiva, de la razón
como fundamento de la res extensa.
Aquí podemos apreciar en toda su real dimensión el embiste furioso y decidido en contra de las vigencias universales -la posible reglobalización de la política desde el marxismo, por ejemplo 14 .
Entendámonos, para la fenomenología, como para la hermenéutica, cuyo propósito ha cambiado, se trata de establecer conocimientos y juegos del lenguaje que sean comprensivos más que explicativos. Esto acontece cuando la hermenéutica de epistemológica pasa
a convertirse en comprensiva. En efecto, “la hermenéutica tiene
una preocupación fundamentalmente epistemológica: Trata de
constituirse en un saber de auténtico rango científico. Esta primera
etapa de generalización da paso a una de radicalización, en la que
comprender deja de ser un modo de conocer para convertirse en
una manera de ser y comportarse respecto de los entes y del ser” 15.
Con la etapa de radicalización de la hermenéutica, de lo que se
trata es de renunciar al saber científico16. De nuevo nos encontramos con la ya clásica formulación fenomenológica: “ A las diversas
clases de actos de la consciencia corresponden diversas clases de
intenciones. Querer captar algo con la intención distanciadora del
conocimiento es solamente una de las posibles formas de consciencia intencional”. Así pues, para la fenomenología, la intención
distanciadora del conocimiento es sólo una modalidad de intención, entre otras . En consecuencia, hermenéutica y fenomenología ya no se constituyen como un saber de auténtico rango científi-
11
co; Antes bien, se constituyen como comprender, o sea, una manera de ser y comportarse respecto de los entes y del ser. Ahora bien,
resulta que el ser es, sino y destino; Acontecer -según Heideggerque sencillamente se da. Y es este ser el que lleva al hombre al encuentro de su propio ser; Por ende, el hombre pertenece al acontecer. Si comprender es comportarse..., no queda otra posibilidad
que plegarse a la zaga del acontecer, es decir, la existencia individual y colectiva queda inmersa, imbricada, en el acontecer de la
comunidad, del pueblo -adviértase el marcado tinte corporativista
que encierra dicha formulación.
El comprender como comportarse, implica, para el hombre, un
estar ahí sin más, cuyo destino consiste en adaptarse a su condición de estar dado. Esto lo podemos emparentar con la sentencia
de los hermeneutas y fenomenólogos, a saber: “Jamás podemos
poner el acontecer ante nosotros como algo que este delante ni
como algo abarcante”. Hermeneutas y fenomenólogos llegan –
como dice León Vallejo- a la misma receta: No podemos conocer
el mundo, dejemos las cosas como están”.
Si como dice Safransky, es merito de la fenomenología haber mostrado cuan sutil y multiformemente trabaja de hecho nuestra conciencia, también es cierto que esa multiformidad se erige como un
obstáculo para la constitución de una auténtica jerarquía ontológica
respecto de las modalidades de la conciencia; Es un obstáculo, ya
que se establece el primado de la conciencia intencional sobre la
realidad objetiva. Por ende, Establecemos un claro rechazo respecto de la actitud fenomenológica de volver a buscar un acercamiento enteramente nuevo a las cosas 17 . En efecto, dicho acercamiento sumado a la idea de desprenderse de los prejuicios y el atender
al simple ver, reteniendo lo visto, aleja de todo horizonte la posibilidad de transformar la realidad, de incidir en su devenir histórico.
No se pude incidir, ya que la fenomenología toma como punto de
partida las distintas modalidades de la conciencia, modalidades en
cuya constitución se excluye toda intervención del sujeto histórico.
12
El sujeto histórico no interviene, puesto que la epoje fenomenológica (suspensión del juicio) prescribe que con lo “retenido en el ver
no se puede hacer ni emprender nada”. En último término, no
puede haber innovación ontológica. Fenomenologicamente, somos
sujetos que únicamente intervenimos en la historia como elemento
estructural, como mera función dependiente, funcional, o como
posibilidad de adaptación de las modalidades de la conciencia. Bien
podríamos asignarle al método trascendental la infundamentacion
histórica del hombre desde la fenomenología como ideología de la
burguesía .
Si la fenomenología y la hermenéutica comprensiva campean en
los círculos académicos, es porque el universo social en el cual se
producen así lo determina. Y así lo determina, puesto que la intención expresiva de los fenomenólogos no cuenta con la censura
ejercida por el universo social en el cual debe producirse.
Desde este universo social -necesario es repetirlo- se decreta un a
dios a la ciencia, ciencia articulada a la historia humana como historia universal de la emancipación de los pueblos del mundo.
De fenomenólogos y hermeneutas se podría decir -por extensiónlo que kant sentenciaba respecto de los sofistas: “son una especie
de nómadas que aborrecen toda construcción duradera”. Más aún,
la doctrina de los fenomenólogos puede ser concebida como un
escepticismo corrosivo que no deja en pie nada de lo que el hombre intenta construir sobre bases firmes en el terreno del conocer y
del obrar 18 .
Al negar la razón y su poder integrante, la fenomenología termina
sacrificando el intelecto, sacrificio que lo deja impotente para explicar el mundo y realizar lo trascendente. Esto hace que la fenomenología alcance al pensamiento absurdo en su negación de la
razón.
13
Veamos: Examinare únicamente el tema de la “intencionalidad”,
puesto de moda por Husserl y los fenomenólogos. Ya se ha hecho
la alusión a él. Primitivamente el método husserliano niega la marcha clásica de la razón. Repitámonos. Pensar no es unificar, hacer
familiar la apariencia bajo el rostro de un gran principio. Pensar es
aprender a ver, a dirigir la conciencia, a hacer de cada imagen un
lugar privilegiado. Dicho de otro modo, la fenomenología se niega
a explicar el mundo, quiere ser únicamente una descripción de lo
vivido. Alcanza al pensamiento absurdo en su afirmación inicial de
que no hay verdad, sino solamente verdades. Desde el viento de la
tarde hasta esta mano sobre mi hombro, cada cosa tiene su verdad.
Es la conciencia lo que la ilumina mediante la atención que le presta. La conciencia no forma el objeto de su conocimiento,, fija solamente, es el acto de atención, ..., se parece a un aparato de proyección que se queda parado repentinamente en una imagen. La
diferencia es que no hay un guión, sino una ilustración sucesiva e
inconsecuente. En esta linterna mágica, todas las imágenes son
privilegiadas. La conciencia pone en suspenso en la experiencia los
objetos de su atención. Con su milagro los aísla. Desde entonces
están fura de todos los juicios. Es esta “intención” lo que caracteriza a la conciencia. Pero la palabra no implica ninguna idea de
finalidad; Esta tomada en su sentido de “dirección” : No tiene más
valor que el topográfico...
Si el tema de la intencionalidad no pretende ilustrar más que una
actitud psicológica , mediante la cual sería agotado lo real en lugar
de ser explicado, nada le separa, en efecto, del espíritu absurdo.
Trata de enumerar lo que no puede trascender. Afirma únicamente
que, en ausencia de todo principio de unidad, el pensamiento puede encontrar todavía su alegría en describir y en comprender cada
rostro de la experiencia. La verdad de que se trata entonces para
cada uno de estos rostros es de orden psicológico...
Pues husserl habla también “de esencias extratemporales” que la
intención alumbra, y cree uno estar oyendo a platón. No se explican todas las cosas con una sino con todas. Ciertamente que no
veo la diferencia. En efecto, no se quiere todavía que estas ideas o
estas esencias que la conciencia “efectúa” al cabo de cada descrip14
ción, sean modelos perfectos. Pero se afirma que ellas están presentes directamente en todo acto de percepción. Ya no hay una
idea única que explique todo, sino una infinidad de esencias que
dan un sentido a una infinidad de objetos. El mundo se inmoviliza,
pero se ilumina... Aquí el pensamiento se arroja en un politeísmo
abstracto. Todavía mejor : Las alucinaciones y las ficciones forman
parte también de las “esencias extratemporales”... Para el hombre
absurdo, había una verdad al mismo tiempo que una amargura en
esta opinión puramente psicológica de que todos los rostros del
mundo son privilegiados. El que todo sea privilegiado equivale a
decir que todo es equivalente... Se le enseña, en efecto, que toda
imagen supone una esencia igualmente privilegiada. En este mundo ideal sin jerarquía, el ejército formal está compuesto solamente
de generales. Sin duda había sido eliminada la trascendencia19”...
Ahora bien : “ Si cada cosa tiene su verdad”, nada raro que el capitalismo triunfante y el “neoliberalismo” se impongan como fórmulas en la “aldea global”, fórmulas para el bien de la humanidad;
Nada raro que el fatalismo de la cantinela fenomenológica, imponga, con todo su peso, el recetario según el cual :
 “No podemos conocer el mundo, dejemos las cosas como
están”.
 “Todo es equivalente”.
 “Hay muchas modalidades de intención”.
 “No se puede creer en una historia humana como historia
universal de la emancipación”.
 “Ventaja de la multiplicidad heterogénea de discursos”
 “Nada de autoridad, supra autoridad que imponga limites
y marque funciones”.
15
 “La sociedad no es ni la creación de la historia...; Es un
campo de conflictos, de negociaciones y mediaciones”.
(Alain, Turaine).
 “Afirmar el primado de una concepción, concepción necesariamente parcial y relativa es ideoligizar el discurso”.
 “La neurosis de nuestro tiempo es la agorafobia” (exigencia de dar cuenta y de suministrar razones en común)”.
 “Impulsar una comunicación sin coerciones” (Habermas).
 “Las actitudes y prácticas sociales sólo pueden definirse en
actos de deliberación y de consenso”.
 “No es posible centralizar las conciencias ni las voluntades” (Popper) 20 .
He ahí en toda su extensión una metafísica apropiada para uso
de verdugos : El leviatán que tan pronto se impone como tirano exterior como interior.
Parafraseando la quimera del oro de Ch. Chaplin respecto de la
fenomenología, podríamos establecer el siguiente símil:
“ y mientras nuestros adormilados héroes dormían...
... durante la tormenta, ...
el destino los guiaba ...
... hacia un lugar en donde
todo estaba tranquilo.
Dichosa ignorancia
“ y mientras nuestros adormilados fenomenólogos
dormían ...
... Durante la tormenta...
la fenomenologìa los guiaba...
hacia el capitalismo salvaje en donde
todo estaba “tranquilo”
dichosa matanza.
16
NOTAS
1. El filosofo, Bengoa Ruiz Azúa, comenta:
“ Desde sus orígenes mas remotos, el pensamiento filosófico ha
buscado la fundamentación última del saber humano. En la tradición racionalista, descartes encuentra este fundamento en la certeza indubitable del cogito. Kant da a esta exigencia de fundamentación última la forma clásica de una filosofía trascendental que investiga las condiciones de posibilidad de todo conocimiento y de
toda acción...
Frente a este proyecto filosófico prácticamente unánime ha aparecido en las ultimas décadas algo verdaderamente nuevo: En la actualidad predominan corrientes de pensamiento que no se limitan a
discutir la validez de las distintas soluciones propuestas, sino que,
de forma mas radical, discuten la legitimidad misma del proyecto
de búsqueda de una fundamentación ultima del saber. En el origen
de esta nueva comprensión de la filosofía están, sin duda, las obras
de heidegger y wittgestein”. Bengoa, Javier. De Heidegger a Habermas. Editorial Herder.
2. Véase, I. Blauberg y otros. Diccionario Filosófico Marxista.

La Apercepción trascendental se puede denominar como un estar en si mismo, cuyo “si” mismo acontecen las
vivencias. Aquí tenemos al hombre ensimismado, al
hombre que rechaza el origen externo de su conciencia,
y que surge únicamente cuando se percibe así mismo.
Mas aun: el punto de partida del conocer y del obrar lo
constituye la subjetividad del individuo, es decir, “el captarse así mismo sin intermediario”, como expreso sartre.
Ahora bien: es perfectamente legitimo estudiar en si
mismo lo que es la conciencia y sus modalidades, pero a
condición de no hacer abstracción de su condiciona17
miento y de su historia. En efecto, recordemos las insustituibles palabras de Marx en las tesis sobre Feurbach y
la ideología alemana.
“Los individuos siempre y en todas las circunstancias
han partido de si mismos, pero como no eran únicos en
el sentido de que no necesitaran mantener relación alguna los unos con los otros, con sus necesidades y , por
tanto, su naturaleza, y el modo de satisfacerlas, los relacionaba entre si (...), necesariamente tenían que entrar en
relaciones. Y como, además, no entraban en intercambio
como puros Yos, sino como individuos en una determinada etapa de desarrollo de sus fuerzas productivas y sus
necesidades, tenemos que era cabalmente el comportamiento mutuo en cuanto tales individuos, lo que creaba
y volvía a crear diariamente de nuevo las relaciones existentes(...)”.
En las tesis sobre Feurbach podemos leer : “... pero la
esencia humana no es algo abstracto inherente a cada
individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”.
Desde aquí se fortalece la tesis según la cual, la esencia
del hombre reside en su carácter social, y no en su “naturaleza física abstracta”. Esto es de capital interés, puesto que equivale a historizar y relativizar el concepto
mismo de “naturaleza humana”. Así las cosa, es del todo
imposible que el hombre pueda constituirse como un islote solitario, inaccesiblemente solitario.
3.
De Eventos Xavier. Kant responde a Habermas. El viejo
topo; # 63. El filosofo italiano Gianni Vattimo tiene unas
tesis que vienen a complementar la concepción del mundo que venimos comentando. En efecto, “no hay verdad
– nos dice – si no como interpretación, y la interpretación
implica que lo que decimos no es sino la pura y simple
18
descripción del hecho, y tiene que reconocerse como una
entre otras interpretaciones.
Mas adelante profiere: “ me parece muy importante que
una parte de los filósofos se sientan socráticos, como intelectuales con la función social de presentar discusiones
sobre valores, sobre cuestiones que no se resuelven... La
filosofía presenta problema, invita a la gente a intentar resolverlos, discutirlos, comprenderlos, pero no los resuelve.
Y remata diciendo que “me parece que la libertad es sobre todo libertad de tener diferentes posibilidades, no solamente una, que se pretende auténtica, absoluta, verdadera “.
Cf. U. de A. Periódico Alma Mater.# 483 Medellín, noviembre de 2000.
4.
Ibid.
Desde aquí se desvanece la posibilidad de establecer el yo. Antes bien, lo que se da es la disolución del yo, la fragmentación del
mismo en una multiplicidad de modalidades. Por tanto, en el sujeto hay tantas verdades como modalidades de la conciencia existen. Ya no se trata de que cada cual tenga su verdad; No. Tanto
mas cuanto que en un mismo sujeto existen muchas verdades, verdades que son todas equivalentes, equivalencia que elimina la posibilidad de que haya un guión entre las modalidades. Antes bien, lo
que hay, por fuerza, es una especie de ilustración continua e incoherente. esto nos sume en una autentica “locura”, incertidumbre
e incredulidad.
Ahora bien: forzando un poco el epígrafe que precede uno de los
ensayos de A. Camus, podríamos proferir lo siguiente: “ Si los fenomenólogos creen , no creen que creen. Si no creen, no creen que
creen”.
Demonios.
19
5.
Husserl, citado por Safransky, Rudiger. Un Maestro de
Alemania. Editorial Tusquets. Pág., 107 y siguientes.
6.
Entendemos por devenir el movimiento, el cambio, la
transformación, la contradicción; En último término, la
historia como dirección y destino del movimiento de la
lucha de clases.
Las distintas épocas que marcan la imagen del mundo determinan
una especifica toma de posición respecto del ser de lo existente
como tal. Veamos:
EPOCAS DE LA IMAGEN DEL MUNDO
1
1
2
33
1-
Antiguos: se determina el ser del mundo desde el subyetum (subjetidad).
2-
Medieval: se determina el ser del mundo desde Dios.
3-
Modernos: se determina el ser del mundo desde el subyetum(subjetividad).
Antiguos: subyetum (hipokeimenon): lo que permanece (las
cosas: Astro, mineral, planta, animal, hombre) como presencia
constante, frente a los cambios de sus propiedades accidentales
– propiedades de las cosas: Volumen, peso, tamaño, longitud,
masa, etc,.- . El ser viene a estar constituido por los entes.
20
Modernos: Subjetum ( Sujeto – yo) : Lo que permanece es el
sujeto como Ego – Cogito. La presencia constante es el Ego –
Cogito. El ser viene a estar constituido por el yo.
7.
El filosofo Italiano, Gianni Vattimo, nos ofrece un claro
rechazo de lo que podría ser una argumentación del ser
como presencia permanente, como fundamento. Su monumental jerga filosófica apuesta por una ontología regida
por categorías débiles; Por una concepción del ser mismo
como suspensión, como substracción. Véase, Eco Humberto. Kant y el ornitorrinco. Editorial Lumen. Cáp. 1.
Esto es algo como decir – en el seno de la filosofía misma
que la vida es un fenómeno
básicamente por fuera y mas allá de toda forma de juicio humano.
O sea, la vida es neutra entendida como mas allá o mas acá de la
racionalidad que nos caracteriza como especie, tanto mas cuanto
quelo humano es inseparable del juicio moral, político u otro. La
fenomenologìa, el ultimo termino, abogapor lo que nietszcheanamente se conoce como inocencia del devenir.
8.
Ibíd.,
9.
Mardones, José María. El Neoconservadurismo de los
Posmodernos. En: Gianni Vattimo y otros.
 El fundamento de lo existente desde el cogito, necesariamente va a parar en el abstraccionismo más abstruso. En efecto, el
abstraccionismo de los fenomenólogos pone su producción mental
en lugar del fenómeno a quien remplaza. Por eso mismo el abstraccionismo situado al comienzo del conocer reemplaza y desvirtúa el fenómeno mismo que se quiere conocer.
La reducción fenomenológica, como método Purificador “
es la reducción eidética, la cual Pone entre paréntesis la facticidad
de lo dado Y la reduce a la esencia... lo que estudia esta Psicología
fenomenológica no es, p.ej., la Serie de procesos sico-físicos en
21
que se Produce una percepción en la trabazón del yo Con el mundo, sino la esencia de la percepción en general, la cual vale a priori
para todo hecho síquico perceptivo.
“en la reducción eidética, como lo indica su nombre, el
reducendo es lo eidético y lo reducido lo síquico como algo fáctico, algo individual y temporal; Es, pues, mi percepción en este
momento y con una figura determinada: La percepción de este
árbol. Pues bien, para llevar a cabo la reducción considero
otras percepciones reales... en tales variaciones hago a un lado
lo variante: lo especifico de cada percepción individual, y retengo lo invariante: lo común a todas ellas. Lo que resulta de
esta operación es la esencia de la percepción en general, o sea,
su eidos. Lo mismo se puede hacer con todos los fenómenos
síquicos (...). Mediante este nuevo paso los fenómenos síquicos
quedan desligados de su facticidad y se comienza a considerarlos eidèticamente, es decir, desde el punto de vista de las
esencias, que son el reino de lo universal, intemporal, apodíctico y a priori...”.
Para una mayor comprensión, véase: Cruz Danilo. Filosofía sin supuestos. Safransky, op. Cit. Pág. 107 y siguientes.
10.
Lyotard, Jean. La posmodernidad Explicada a los niños.
Editorial Gedisa. Pág. 29.
11. Lyotard, op. Cit. Pág. 42.
Esa multiplicidad de familias heterogéneas de discursos
termina, bajo el supuesto de negar e ir en contra de los
“grandes relatos”, en la instalación de microrrelatos fragmentarios . Una cosa es negar los grandes relatos historiográficos oficiales, expoliadores y encubridores, y otra
muy distinta es – en nombre de la multiplicidad de familias heterogéneas de discursos – escamotear la necesidad
de una narrativa histórica que reconstruya el sentido de
las luchas pasadas, presentes y futuras de los pueblos del
mundo. Mas aun, esa narrativa histórica que reconstruye
el sentido histórico de las luchas..., supone una cierta vi22
sión del mundo donde los problemas que en él se plantean tiene por meta el protagonismo y trascendencia de
las colectividades y sus necesidades que marcan el avance
histórico de la humanidad.
Lejos de nosotros, pues, la utilización e imposición de la
categoría de diseminación (Jaques Derrida) como la resistencia de la escritura a dejarse reducir a un centro temático y de sentido. En efecto, con la diseminación el significado se dispersa, en tanto se da origen a una corriente
diversa de fuerzas distintas de significación, fuerzas que
van a parar en una multiplicación de direcciones de sugerencias que se emparentan con la indeterminabilidad del
contorno – así las cosas, la diseminación se torna en tuerca y tornillo del proceso de desmontaje teórico de elaboración de estructuras unitarias para determinar un sentido
histórico universal.
El planteamiento filosófico
de la fenomenologìa no
permite elaborar una narrativa histórica que trascienda
los microrrelatos fragmentarios. Ahora bien, junto al pensamiento complejo y el interpretativismo Rortyano, viene
a formar parte de ese movimiento profundo y lento cuyo objetivo es desposeer a la filosofía de su status fundacional.
En ultimo lugar, pues, el status fundacional de la filosofía
y la ciencia es objeto del embiste furioso y decidido desde
el planteamiento filosófico de la fenomenologìa comprensiva, el interpretativismo Rotyano y, como si fuera
poco, desde las numerosas visiones de la complejidad.
Veamos:

Autoconsistencia. No aparecen principios ni fundamentos ni jerarquías definidas. Los sucesos y las
relaciones adquieren al menos la misma importancia...

Constructivismo. Observador, fenómeno observado y proceso de observación forman una totali23
dad. El organismo constituye la realidad en el lenguaje... no hay datos, leyes de la naturaleza, objetos externos, la legalidad y certeza de los fenómenos naturales son propiedades del que describe.
La lógica del mundo es la lógica del la construcción del mundo. Estamos atrapados en una paradoja: No sabemos si lo que conocemos es valido
ni podemos saberlo.

Correlación. No existen causas únicas... parece
haber mas bien una correlación , una ocurrencia
de fenómenos entre los cuales es difícil determinar los importantes.

Rizomas... El rizoma es un sistema acentrado, no
jerárquico y no significante...
Cf. J. V. Rubio. Principios o características de la
complejidad. Revista Latinoamericana de Filosofía. # 74-75. enero junio de 1999.
12.
“ Si los conocimientos que poseemos no se distinguirán
de otras ideas nuestras por el hecho de corresponder a la
realidad, sería lo mismo construir los puentes de cartón
que de piedra, o inyectar a un paciente un decigramo de
morfina en lugar de un centigramo” . Freud, citado por
Osborn, Reuben. Marxismo y Psicoanálisis. Ediciones
Peninsular. Pág. 151.
 Si bien estas ideas a priori se relacionan con la realidad objetiva,
no obstante se considera que dichas ideas no son el reflejo de la
realidad. Antes bien, las categorías del entendimiento son el punto
de partida del conocimiento, o sea, el mundo es puesto por los
conceptos del entendimiento. Posmodernistas y fenomenólogos,
bandidos a la moda de los salones de la burguesía y de las aulas de
seminarios – según peter Mclaren-, no deberían olvidar que “si la
verdad es abstracta, no es verdadera. La sana razón humana tiende
hacia lo concreto (...). La filosofía es lo mas antagónico a la abstracción, conduce a lo concreto”. Ha dicho Hegel.
24
 De ahora en adelante el conocimiento versará sobre proposiciones y no sobre objetos. Así las cosas, lo que realmente interesa es
la posibilidad de fundar la verdad de nuestras proposiciones sobre
los objetos, y no las condiciones del conocimiento, condiciones
como el conjunto de los objetos de la experiencia. El conocimiento ya no estará modelado sobre la percepción, lo estará a partir de
las proposiciones.
Lo que aquí venimos comentando tiene una relación directamente
proporcional con el positivismo lógico, tanto mas cuanto que las
tesis del positivismo lógico hacen depender la realidad objetiva de
la relación entre los conceptos. P.ej., el positivismo lógico dirá: el
mundo es un conjunto de hechos y no de cosas. Por hechos se
entiende determinados estados de la conciencia, o sea, el ya clásico
enunciado de modalidades de la conciencia ( sensaciones, emociones, representaciones).
La filosofía debe ocuparse de la investigación del conocimiento
científico en si mismo; Es decir, estudiar la estructura lógica de las
teorías científicas, cómo se construyen las tesis de la ciencia, cuál
es la relación entre ellas. En ultimo lugar, estudiar e indagar el
idioma de la ciencia, los conceptos que se utilizan, los signos y
símbolos.
Ahora bien: esto es de suyo importante. El problema es que los
positivistas lógicos (así mismo los fenomenólogos) no ven que en
la relación entre los conceptos y las tesis de la ciencia hay un vínculo con las cosas objetivamente existentes, cosas que se reflejan en
las teorías científicas. Más aún, los positivistas lógicos no advierten
el hecho de que las teorías científicas son el reflejo de la realidad
objetiva existente.
13.
Es V. I. Lenin Quien, de forma científica y sistemática,
pone al descubierto las posturas agnósticas y subjetivas de
los filósofos idealistas, ya que demuestra que la verdad
objetiva existe independientemente de nosotros, es decir,
de las formas ideológicas, de las formas organizadoras de
la experiencia humana. Vease, V. I. Lenin. Materialismo y
25
Empirocriticismo. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Pekín. Págs. 146 a 158.
14. Bengoa, op. Cit. P. 88.
15. Vallejo, León. Por otros Medios. Capítulos 9-10.
 La “intención distanciadora del conocimiento”, (el pensamiento),
es sola una modalidad de intención. Y lo es puesto que la fenomenologìa hace del pensar un aprender a ver, a dirigir la conciencia,
a hacer de cada cosa algo enteramente distinto. En efecto, la fenomenología se muestra renuente a explicar el mundo, tan solo
desea ser “únicamente una descripción de lo vivido”.
16. Con la “ muerte” del poder trascendente de la razón,
muerte decretada por la fenomenología comprensiva, se
niega la posibilidad de establecer el fundamento último
vinculante del saber humano y, en particular, el del saber
filosófico. El filósofo y literato francés, Albert Camus,
comenta : “En un plano distinto, el del método, por sus
exigencias mismas, Husserl y los fenomenólogos restituyen al mundo su diversidad y niegan el poder trascendente de la razón. El universo espiritual se enriquece con
ellos de manera incalculable. El pétalo de la rosa, el mojón cuentakilómetros o la mano humana, tienen tanta importancia como el amor, el deseo o las leyes de la gravedad. Pensar no es ya unificar, hacer familiar la apariencia
bajo el rostro de un gran principio. Pensar es volver a
aprender a ver, a estar atento, es dirigir la conciencia, es
hacer de cada idea y de cada imagen, a la manera de
Proust, un lugar privilegiado. Paradójicamente, todo es
privilegiado... Vase Albert Camus. Obras Completas, tomo 2 : Ensayos. Págs. 130 a 144.
 Desde aquí se desvanece la idea de fundamentación histórica,
puesto que el fundamento que debe fundamentar todo es él mismo infundamentado, reposa en el sinfondo, o abismo, y por tanto,
rechaza toda fundamentación. Acordémonos que el vacío de que
se trata es el vacío sin fondo que nada puede llenar.
26
Ahora bien: lo que interesa a la fenomenologìa de cuño comprensivo no es, pues, adaptar los estados de la conciencia a los fenómenos, sino al revés, adaptar los fenómenos a los estados de la
conciencia. Se trata, en ultima instancia, de tener consigo las intenciones de la conciencia y ver a través de ellas lo existente – de
modo que si los fenómenos no se comportan según nuestra construcción a partir de los estados de la conciencia, peor para ellos.
17. Con la fenomenología, se hace del principio de incertidumbre, el “paradigma” incuestionable de toda orientación. De ahora en adelante, los principios constitutivos de
la formación histórica del sujeto pasan por categorías como el vacío, lo desconocido, la ausencia de metas, etc.,
En último término, los fenomenólogos imponen la falta
de control y predicción en materia de conocimiento, como si fuera el postulado fundamental del hacer ciencia.
O sea, se pretende hacer de la ausencia de ciencia, la ciencia misma. Esto es algo idéntico alo que plantea el utilitarismo en palabras de uno de sus más connotados representantes. “ La neurosis de nuestro tiempo es la agorafobia; A los hombres les aterroriza la desintegración y la ausencia de dirección; piden, como los hombres sin amo de
hobbes en estado de naturaleza, muros para contener la
violencia del océano , orden, seguridad, organización, una
autoridad claramente delimitada y reconocible, y se alarman ante la perspectiva de una libertad excesiva que les
arroje a un inmenso y desconocido vacío, a un destino sin
caminos, mojones ni metas”. Vease Mill, Jhon. Sobre la
Libertad. Madrid : Alianza Editorial, Pág. 41.
 Trascendente como superación de lo establecido, y acceso a
nuevas posibilidades. En consecuencia, superación continua
de una realidad que obstaculiza el desarrollo de las facultades
humanas. Así las cosas, el poder trascendente de la razón tiene
que ver necesariamente, con el protagonismo y trascendencia
27
de las colectividades y sus necesidades que marca el avance
histórico de los pueblos del mundo.
desde aquí se desvanece la posibilidad de que la actitud racional de cuenta de lo real; en su lugar se ante pone la actitud sicológica, actitud que pone la sensación como “fundamento”
explicativo – Acodémonos que la sensación es y sigue siendo
subjetiva, provisional y contingente.
18. Camus, Op. Cit. Pág. 154-56.
la aldea global (globalización) no pasa de ser un eufemismo mas.
En efecto, como afirma Peter Mclaren “la globalización representa
una fachada ideológica que camufla las diversas y variadas operaciones del imperialismo..., el concepto de globalización ha reemplazado efectivamente el termino imperialismo en el léxico de la
èlite gobernante con el propósito de exagerar el carácter global
del capitalismo como un poder totalmente acompasado e infatigable que aparentemente ninguna Nación- Estado tiene los medios
para resistir u oponer”. Véase globalización del capital, pedagogía
critica y consecuencias del once de septiembre: Entrevista con
Peter Mclaren universidad de bajo California.
19. Véase Moran, Posmodernidad y ética comprensiva. Correo Pedagógico; Nov. 2005. Año 13. # 45.
Es, pues, la fenomenologìa compresiva una doctrina
pseudocientifica, apologética de la armadura del imperio,
imperio que niega una filosofía ciencia de los valores universales. La fenomenologìa podría tipificarse como una
disciplina auxiliar del proceso de expansión del imperialismo. Al respecto, son ilustrativas las palabras que José
vasconcelos (1932) pronunciara como critica al positivismo, y que bien podrían ser aplicadas a la fenomenologìa
como comprensión. Veamos: “ Pocas son las filosofías
válidas universalmente, ..., el platonismo, el aristotelismo,
el idealismo y el realismo parecen polos eternos de la
conciencia. Al lado de estos, hay doctrinas de ocasión,
28
hechas para justificar una política o corolarios de planes y
de prejuicios temporales “.
Citado por Villegas Abelardo en panorama de la filosofía
Iberoamericana.
ADDENDAS

Hemos podido apreciar que el yo de la reflexión fenomenológica (Husserl), al privilegiar la conciencia del sujeto
trascendental, reduce el mundo objetivo a simple correlato
de una conciencia monològica. Aun mas, la tematizaciòn
del mundo objetivo desde el análisis fenomenológico, conduce a la conciencia de un sujeto, de suerte que el análisis
fenomenológico queda inmerso en un sujeto, es decir, se
hace desde un sujeto – evidente manifestación de un claro
solipsismo monològico.

La superación del sujeto trascendental y su conciencia
monològica, necesita de un cambio de paradigma de la filosofía , esto es, “de la conciencia monològica a la razón discursiva dialogal entre mundo de la vida y acción comunicativa”.”Donde el mundo de la vida se nos da intencionalmente como horizonte de horizontes, en el que aparecen
también los diversos objetos en situaciones y vivencias
subjetivas, es un mundo en perspectivas, donde toda situación remite a otra, toda opinión puede ser relativizada por
otra”.
Guillermo Hoyos Vásquez (Razón Pura versus Razón
practica: un debate contemporáneo en la enseñanza de la
filosofía. En : cuadernos de filosofía latinoamericana. # 7475. enero-junio de 1999.)de cuya obra citada tomamos estos y otros datos, nos servirá para ilustrar el cambio de paradigma de la filosofía.
29
Así las cosas, la teoría del actuar comunicativo se resuelve
por un uso comunicativo del lenguaje. Esto es , “ invitación a participar en la constitución de sentido del mundo y
en la discusión con razones y motivos de las pretensiones
de validez de expresiones con sentido, las cuales conforman la cultura...”. se aboga, en ultimo termino, a partir del
uso comunicativo del lenguaje, por la búsqueda de comprensión y reconocimiento mutuo.
Ahora bien, la Intersubjetividad actuante en el mundo ha
de llevarse a cabo desde el paradigma de la comunicación
en clave fenomenológica, es decir, desde “ la acción comunicativa, el dialogo razonable y la participación publica”.

Queda claro que la esencia de la reflexión filosófica no hay que
buscarla en el ego cogito y res cogitans, ni mucho menos en la
conciencia monològica del sujeto trascendental. Antes bien ,
dicha esencia, hay que buscarla a partir de la racionalidad discursiva dialogal, o sea, desde el poder argumentativo del lenguaje o de la racionalidad comunicativa. Desde aquí la verdad
es entendida como el producto de la racionalidad critico discursiva, critica de la multiplicidad de perspectivas en dirección
a la creación de un equilibrio entre los hombres y los ámbitos
de la razón, equilibrio mediatizado por la racionalidad discursiva dialogal.
Se trata, pues, de que las racionalidades en pugna puedan ser
conciliadas a través de la razón critico discursiva dialogal con
la epoché fenomenológica. “Pero esta epoché fenomenológica
ya no conduce a la conciencia de mis vivencias, sino a las posibles pretensiones de validez, propias de los actos de habla en
actitud comunicativa”. Desde aquí, la actitud de mas propia es
la apertura a las múltiples perspectivas del mundo y de los modos de vida. De ahí que lo mas propio sea “ fortalecer los procesos de comprensión y reconocimiento de situaciones, contextos y diferencias culturales”.

Si bien la síntesis ( consenso) a partir de las racionalidades en
pugna, tiene por principio la racionalidad discursiva dialogal,
30
no menos cierto es que la multiplicidad de perspectivas en
pugna que se sintetizan a partir de la racionalidad discursiva
dialogal, se constituye en una estrategia cómplice y maliciosa
que termina por escamotear el concepto de lucha ideo-política
como escenario principal de resolución de las contradicciones
principales del pensamiento y la sociedad. De ahí que “por
todas partes – según Jorge Child – se hable de acuerdos sobre
lo fundamental y de la posibilidad de resolver por consenso
pluri partidista y multi clasista todos los problemas de la sociedad... no podemos olvidar que, precisamente, el consenso solo
es posible cuando la confrontación ideológica ha llegado a su
mas bajo perfil “. (J.Child. fin del estado).
Así las cosas, el consenso pluri partidista y multi clasista de la
mano de la racionalidad discursiva dialogal, se torna en pieza
clave del fortalecimiento y consolidación de las relaciones sociales de producción capitalista. Relaciones que, frente al panorama de miseria y los bolsones de pobreza que genera, es objeto – escasamente – de critica por parte del pensamiento reformista, pensamiento que consiste en el discernimiento de la
racionalidades en pugna por un lado, y fortalecimiento de las
tendencias que estimamos mejores por otro. En consecuencia,
se trata, pues, como se ve, de optar por el reformismo como
camino expedito para advenimiento de la sociedad sin clases.
Así las cosas, nada raro que “el protagonismo de masas con su
escenario de manifestaciones callejeras y de luchas sindicales,
se sustituya por la protesta cívica inmediatista y multi clasista
para pedir la prestación adecuada de los servicios públicos. Ya
no se trata de luchar por el cambio del sistema... ya no es sólo
el fin de la historia, sino el fin de las confrontaciones y la era
del consenso”. (J.Child.Ibid).
Desde aquí, lo que impera es el consenso, la desfundamentacion y el pluralismo de puntos de vista, sin una perspectiva
central ordenadora. Mas aún : El posmodernismo francés y su
rechazo decidido frente a lo universal cae indefectiblemente
en los anegosos pantanos de la reacción en política. Así es que
“como critica de la universalidad en la línea de Nietszche la fi31
losofía de Deleuze se caracteriza como un pensamiento de singularidades y, como tal, puede ser un instrumento óptimo para
el pensar de las minorías sin someterse a los grandes modelos
“. (Roberto Machado, citado por J. Child. Ibíd.).

No se crea que el asunto termina ahí ; todo lo contrario. La
racionalidad discursiva dialogal con la anuencia de la diseminación de juegos de lenguaje contribuye a la tarea disolutoria de
la necesidad de construirlo todo – como dijera Freud – sobre
un fundamento mas sólido y duradero. Así , Lyotard a firma
que “en esta diseminación de juegos de lenguaje, el que parece
disolverse es el propio sujeto social. El lazo social es lingüístico, pero no está hecho de una única fibra (...) o sea que la ciencia juega su propio juego y no puede legitimar a los demás juegos del lenguaje”. (Lyotard, Jean. Citado por J.Child. Ibíd.).
Va quedando que, la fenomenología en su conjunto la mueve
la intención profunda de neutralizar las cristalizaciones de un
pensamiento como marxismo, p.ej,. marxismo como ideología
del proletariado que hace entrar en la historia al hombre nuevo. proceso que a su vez se cristaliza a través de las confrontaciones de clase, y no del consenso mecanicista, critico discursivo dialogal y pluri partidista. Va quedando sumamente claro
que la fenomenología se erige como un método de pensamiento antifundacionalista. Así, los teóricos del pensar fenomenológico, son los agentes del oscurantismo filosófico. Y lo son,
puesto que su finalidad se orienta a:
1. Debilitar las estructuras fuertes .
2. Reducir las pretensiones.
3. Hacer caer las centralidad y la Hegemonía política.
4. Arribar a la verdad como consenso, escucha y participación publica en una empresa común.
5. Rechazo de afirmación de principios científicos o adhesión a modelos científicos de sociedad.
32
6. Propender por una filosofía de la universalidad secularizada, pero debilitada, que argumenta, discuta e incomode.

Pensamos – no vaya a ser – que con la racionalidad discursiva
dialogal se le este dando pábulo irresponsable a la propuesta
de desposeer a la filosofía de su status fundacional. Desposesión que implica invertir la tarea fundamental de la filosofía :
De fundamentadora que es, es decir, la filosofía como pensar
original de inventar, fabricar y formar conceptos universales,
pase a ser la mediadora – según Guillermo Hoyos – de la racionalidad comunicativa, o sea, la filosofía como animadora de
la comunicación entre los diversos ámbitos de la razón.
La filosofía, creemos, - siguiendo a Althusser - , “representa la
lucha de clases en la teoría. Por tanto, es una lucha fundamentalmente política: lucha de clases”.
Así las cosas, la tarea de la filosofía consiste en luchar por palabras. Ya que “las realidades de la lucha de clases son `representadas´ por las `ideas`, las que a su vez son representadas por
`palabras`...
En los razonamientos científicos y filosóficos, las palabras(conceptos, categorías) son `instrumentos` de conocimiento . pero en la lucha política, ideológica y filosófica las palabras
son también armas: explosivos, calmantes o venenos...
La filosofía, hasta en sus largos trabajos más abstractos, más
difíciles, combate al mismo tiempo por palabras: contra las palabras – mentira,... por las palabras justas...”(althusser, Louis y
Balibar, Etienne. Para leer el capital).
Filosofía y ciencia son, básicamente, construcción de conceptos universales; conceptos que son abstraídos y organizados de
acuerdo con unos intereses y en un sentido determinado – o
sea, según una determinada concepción del mundo.
La realización de la abstracción, no es pues, ingenua ni mucho
menos neutral. Es decir, los conceptos de la abstracción no
son “ meros instrumentos de conocimiento”, sin más. El qué
33
creado por la abstracción resulta del sentido inscrito en una determinada concepción del mundo. Por eso, la aprehensión
epistémica por un lado, o racional discursiva dialogal por otro,
no son las únicas direcciones en búsqueda de qué y por qué de
la realidad. Antes bien, la lucha política constituye una aprensión de qué y por qué de la realidad en términos de producción de posibilidades a partir de la historia. A resultas de lo anterior, esta tarea de la filosofía ( eminentemente política ) constituye su autentica y más fundamental decisión en medio de la
existencia histórica como tal.

Ahora bien: pensamos que la racionalidad discursiva dialogal
con la filosofía como animadora de la comunicación entre los
diversos ámbitos de la razón, no solo se resuelve a establecer y
animar el juego equilibrado entre las distintas esferas de la razón; antes bien, dicho juego equilibrado tiene por finalidad ordenar racionalmente las condiciones sociales de vida. Pues
bien, por su parte, se deben crear las condiciones materiales de
vida que hagan posible el juego equilibrado por un lado, y la
comunicación entre las partes por otro. En consecuencia, es
necesario transformar – más que reformar – la servidumbre, la
injusticia, la explotación y la mentira, para que la comunicación
universal de los hombres entre sí y los ámbitos de la razón
sean posibles.
Para asegurar, por tanto, la justicia o la libertad de los hombres
y los ámbitos de la razón entre si, no basta con proponer o establecer – sin coerciones – el acuerdo mutuo entre las partes;
no se trata de un asunto de falta de comunicación , más aún, de
racionalidad discursiva dialogal. No. Se trata, por el contrario,
de transformar la estructura política, económica, social y cultural, del capitalismo monopólico, que, desde el campo determinante de la producción científica y filosófica, obstaculiza el libre desarrollo de la comunicación sin coerciones. Racionalidad
comunicativa que debería servir de fundamento para ordenar
racionalmente las condiciones de vida.
34
Es necesario, pues, modificar las circunstancias a partir de la
praxis humana, y no tanto a partir de la acción comunicativa
exenta de coerciones, en aras de la justicia o libertad de los
hombres y los ámbitos de la razón entre si. En efecto “... la
coincidencia – profirió Marx – de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana solo puede concebirse y
entenderse racionalmente como practica revolucionaria “. (C.
Marx. Tesis sobre Feuerbach. la negrilla es nuestra).
Aún más :”... el litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la practica, es un problema puramente escolástico”. (C. Marx. Ibíd.).
35