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Transcript
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CIENCIAS
POLITICAS y SOCIOLOGIA DEPARTAMENTO DE ECONOMIA APLICADA
V
INTEGRACION DESIGUAL: EL CASO DE MEXICO EN EL TRATADC DE
LIBRE COMERCIO DE NORTEAMERICA.
TESIS DOCTORAL
VICTOR ACUÑA SOTO MADRID, 1997
A mis padres, Víctor y Guillermina
INDICE GENERAL
PROLOGO
I
INTRODUCCION
III
I. LA TEORIA DEL INTERCAMBIO DESIGUAL
2
1.
2.
3.
4.
5.
6.
La teoría de Arghiri Ernrnanuel
Las críticas de Bettelheim a la teoría de Ernrnanuel
Samir Amin y el desarrollo desigual a nivel mundial
Prebisch y el deterioro de los términos del intercambio
Udry y la lógica de la acumulación de capital
Palloix, intercambio y desarrollo
II. LA TEORIA DE LAS VENTAJAS ABSOLUTAS
1. La teoría del valor-trabajo en el comercio internacional
2. Shaikh y la crítica a la teoría del intercambio desigual
3. A manera de conclusión: la ley del valor en el comercio
internacional
III. LA CONTROVERSIA LIBERALISMO-PROTECCIONISMO EN LOS PROCESOS DE
INDUSTRIALIZACION DE MEXICO y ESPAÑA
1.
2.
3.
4.
5.
La controversia en España
Protección y librecambio en México
Liberalismo-proteccionismo. Una reflexión
Estrategias de una empresa: PEMEX
Conclusiones
5
25
36
49
53
58
68
68
90
119
127
132
150
171
178
204
IV. EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO MEXICO-ESTADOS UNIDOS-CANADA 207
1.Antecedentes del Tratado de Libre Comercio
2.Significado del TLC para los países involucrados
a)El impacto en Canadá
b)Importancia para Estados Unidos
c)La situación en México
3. Sectores y aspectos estratégicos
a)Agricultura
b)Industria
c)Inversión Extranjera Directa
d)Servicios financieros
e)El sector de los hidrocarburos
4. Conclusiones
212
216
216
218
22
232
232
239
252
258
268
281
V.LAS CRISIS EN LA ERA DE LA ECONOMIA GLOBAL.
LA TORMENTA FINANCIERA EN MEXICO
1.
2.
3.
4.
Desregulación, crisis y tormentas financieras
Las causas de la crisis financiera en México
Una nueva era de crisis
Conclusiones
VI. AMERICA LATINA: ¿INTEGRACION O BALCANIZACION?
1. Los fundamentos de la integración de América
Latina: cooperación para la industrialización
2. Los organismos propiamente latinoamericanistas:
ALALC, ALADI, SELA, Cumbre Iberoamericana
3. Los organismos regionales: GRAN, MCCA, Mercosur
4. La Iniciativa de las Américas como subsunsión
de bloques
5. El Nuevo Orden Económico Internacional
6. Conclusiones
VII. LAS CONTRADICCIONES DEL NEOLIBERALISMO
1. La crisis del intervencionismo estatal en México
2. El control sobre las masas para el control de la
economía
3. Neoliberalismo y agotamiento del desarrollo
4. Ingobernabilidad de las masas y el control de las
finanzas para el control del gobierno
5. Conclusiones
285
288
312
333
347
352
352
382
392
400
414
427
434
434
438
446
453
499
CONCLUSIONES GENERALES
502
BIBLIOGRAFIA
506
ANEXO
524
INDICE DE CUADROS
1
2
3
4
5
Población ocupada por sectores
Ingreso nacional
Reservas Probadas de Petróleo
Exportación e importación de mercancías respecto al PIE
Cobertura de barreras a la importación en el sector
agrícola
6 Índice de productividad del petróleo y derivados, y de
la petroquímica básica
7 Carga tributaria de PEMEX 276
8 La economía mexicana y la OCDE
9 Distribución del ingreso familiar en México
10 Distribución del ingreso y pobreza en México, E.U. y
Canadá
11 Indicadores sociales. México comparado con E.U. y Canadá
12 Comercio de México con Estados Unidos
13 Orientación geográfica del comercio del TLC
14 Balanza comercial de México con Estados Unidos
15 Balanza de pagos
16 Balanza de pagos
17 Déficit de la cuenta corriente en relación al PIB
18 Inversión extranjera en México
19 Deuda interna gubernamental
20 Comercio de México por zonas geográficas y principales
países
21 Tasa media anual de crecimiento del PIB y del comercio
internacional
22 Participación en las exportaciones mundiales
23 Participación de los países latinoamericanos y de los
asiáticos en el comercio mundial
24 Deuda externa de México y países seleccionados de
América Latina
25 Estructura y dimensión del sector paraestatal en 1984
26 Estructura y dimensión del sector industrial
manufacturero paraestatal en 1984
27 Carácter jurídico de las empresas y organismos del
sector paraestatal en 1984
28 Periodos de creación o incorporación de las entidades
del sector paraestatal existentes en 1984
29 Empresas públicas en México
30 Principales privatizaciones en México y su comprador
31 Ingreso acumulado por la venta de empresas públicas
32 Coste unitario de la mano de obra en la industria
manufacturera de México y Estados Unidos
33 Tasa media de explotación en México y Estados Unidos
34 Saldo comercial de la industria manufacturera de México
35 Comercio exterior de México
36 Correlación entre el PIB per cápita y el saldo comercial
de México
37 Desarrollo y saldo comercial en los países de la OCDE
38 Correlación entre el PIB per cápita y la cobertura de
las exportaciones de México
152
160
189
223
237
275
312
315
317
317
322
324
325
326
327
328
329
335
384
415
421
422
462
467
467
468
469
470
471
472
481
482
485
491
492
493
494
39 Correlación entre el saldo comercial y la cuota
salarial relativa en México
495
INDICE DE GRAFICAS
1
2
3
4
Distribución del ingreso familiar en México
Comercio de México con Estados Unidos
Financiamiento de la inversión
Índice bursátil de los mercados emergentes durante
la crisis del efecto tequila
5 Empresas públicas en México. 1982-1993
6 Salarios por hora en la industria manufacturera
7 Costo unitario de la mano de obra
8 Tasa de explotación. Industria manufacturera
9 Salario obrero por hora
10 Tipo de cambio oficial (1982-1995)
11 Nuevo peso mexicano-dólar Estados Unidos (1994-1996)
12 Precios al consumidor (tasa de crecimiento). México
Estados Unidos y Canadá
315
323
331
340
470
479
481
483
486
487
488
489
PROLOGO
La elaboración de una Tesis de Doctorado puede ser un mero
requisito, pero también puede responder a causas más profundas,
nosotros creemos ubicarnos en esta última situación. Cuando se
empezó a correr la especie de rumor de que entre México, Estados
Unidos y Canadá se firmaría un tratado de libre comercio,
concretamente en el año de 1991, nosotros nos interesamos porque
éramos conscientes de la trascendencia de dicho proceso. A seis
años de distancia podemos decir que nuestra apreciación era
correcta. Y tanto más cuanto muchos de nuestros compatriotas
abrigaban esperanzas en el sentido de que de este proceso de
integración México resultaría beneficiado de tal forma que podría
superar su estado de subdesarrollo. En aquel entonces como ahora
pensamos que el camino para superar el subdesarrollo no era ese.
Difícil es que la gente se dé cuenta de los errores de apreciación
en que cae si los fenómenos no le oponen la prueba de los hechos,
creemos que la crisis de diciembre de 1994 en este sentido es una
prueba irrefutable. Sin embargo, todavía existen muchas dudas
acerca de si el TLC traerá más beneficios que perjuicios a nuestro
país. Ello vino a reforzar y animar el desarrollo del tema que
seleccionamos como investigación: la integración económica en
general y el TLC en particular. Creemos que las cosas han quedado
un poco más claras, si así es sentimos que hemos cumplido con
creces nuestro cometido.
Se ha dicho mucho, pero no por ello deja de ser cierto, que ningún
trabajo es individual, que siempre se dan una serie de influencias
que determinan que el curso de las investigaciones, o las simples
opiniones, se vean enriquecidas, y hasta modificadas, y nuestro
caso no es la excepción. Las influencias favorables han sido
muchas y aquí sólo quisiera dejar constancia de mis "deudas" más
evidentes en este sentido. Sin las constantes observaciones de
Myrna Alonzo, mi compañera, seguramente muchas de las tesis
sustentadas serían más débiles. Diego Guerrero, como director de
tesis, se convirtió en una de las más certeras orientaciones de un
trabajo que seguramente habría adolecido sobre todo de cuestiones
relacionadas con la economía clásica de no haber sido por sus
observaciones siempre críticas. A otro nivel los cursos recibidos
en el Departamento de Economía Aplicada V, así como los de Pablo
Bustelo, José
I
Déniz y Antonio Palazuelos enriquecieron enormemente R 1 contenido
de mi trabajo. A todos deseo expresar mi agradecimiento y sólo
espero que la forma Rn que tomé algunas de sus sugerencias no
demerite en función del planteamiento final que adquirieron ~n mi
trabajo, que como siempre sólo es responsabilidad mía.
Es necesario señalar que diga lo que se diga México siempre deberá
a España más de lo que se expresa, y si nuestros connacionales son
capaces de entender esto se darán cuenta de que la integración
económica tiene que darse con los países que, tanto en Europa como
en América Latina, comparten la cultura iberoamericana.
Finalmente quiero dejar constancia de mi reconocimiento al
CONACYT, institución que hizo posible con su financiamiento la
realización de esta investigación.
Madrid, 1997
II
INTRODUCCION
Hemos elegido como la categoría central en la explicación de las
hipótesis de nuestro trabajo la de "integración desigual", y es
que esta "representación de la realidad" es una forma de expresar
el resultado al que necesariamente conduce un proceso de
integración entre economías tan dispares como la mexicana, por un
lado, y la canadiense¬ norteamericana, por otro lado, dentro de un
acuerdo que para nada atiende a la necesidad de disminuir tales
disparidades, esto es, de garantizar un desarrollo sustentable y
equitativo para un país como México que se encuentra en clara
desventaja frente a los otros dos "socios".
Las categorías que son síntesis de abstracciones, (Lenin decía que
eran como los nudos de esa inmensa red que era el conocimiento
humano)
por
medio
de
las
cuales
queremos
representarnos
determinados fenómenos de la realidad, muchas veces no alcanzan a
expresar toda la riqueza que contienen esos fenómenos, y en el
caso de los procesos de integración no podía darse la excepción,
máxime si se trata de procesos que como el de Norteamérica lleva
apenas tres años, con lo cual muchas evidencias empíricas propias
al proceso ni siquiera se conocen. Sin embargo, con lo que sabemos
nos podemos atrever a caracterizar a ese fenómeno como un caso de
integración desigual, proceso en el que la superioridad económica
de uno de los socios es más que manifiesta, lo cual le permite
concentrar absolutamente todos los beneficios del proceso, y eso a
pesar de las argumentaciones en sentido contrario que nos quieren
hacer creer las partes interesadas.
Y ciertamente existen partes interesadas, principalmente los
gobernantes y las élites económicas a las que representan. Sin
embargo, en relación a la pertinencia o no del TLC, surgieron una
serie de opiniones que fueron favorables al proceso dentro de
quienes no podían considerarse parte interesada, tal es el caso de
un gran número de intelectuales y muchos otros que no son tan
intelectuales pero que perciben las opiniones y los puntos de
vista de estos, que se sumaron a las posiciones favorables a la
integración de México con Estados Unidos y Canadá. Nos estamos
refiriendo al caso concreto de Carlos Fuentes y Cuauhtémoc
Cárdenas en México y gran numero de intelectuales sobre todo en
Estados Unidos, ¿por qué asumieron estas posiciones? La verdad es
que siempre ha sucedido que desde México se identifica a los
Estados Unidos como la "tierra prometida" en el sentido de que
cuando
III
nuestros trabajadores pasan por situaciones de extremo apure
económico es casi obligado emigrar a los Estados Unidos para
encontrar mejores condiciones de trabajo y de vida. Esto aunado al
hecho de que la teoría en relación al tema de la integración se
encuentra poco desarrollada en México hace que exista una gran
confusión al respecto y que por lo tanto se asuma como positiva
esta integración sin reparar demasiado en las consecuencias que
para el desarrollo pueda traer a nuestro país.
Es ésta la razón más importante por la cual nos decidimos a hacer
del tema de la integración de Norteamérica el objeto de nuestra
investigación de Doctorado, y creemos que se ha visto justificada
con creces dada la confusión que existe acerca de este proceso,
confusión que es cuidadosamente fomentada por los medios que
controlan la opinión pública tanto de México, como de Estados
Unidos y Canadá. Inclusive no han sido pocas las dificultades para
interpretar adecuadamente ciertos parámetros, ciertas estadísticas
que parece que han sido deliberadamente "maquilladas" por los
organismos oficiales de estadística para que no se llegue al
verdadero fondo de los problemas.
Pero aun así la verdad nunca podrá ser ocultada, sobre todo si
tiene unas implicaciones tan grandes como es el caso de los
procesos de integración a los que nos referimos.
Y de ahí la importancia de que se logre exponer una teoría
científicamente exacta que explique las principales tendencias que
se originarán de este proceso de integración. y la razón por la
cual parece muy obvia la caracterización de desigualdad del
proceso de integración al cual nos referimos es que en el
desarrollo capitalista mismo desde sus orígenes se han producido y
reproducido los fenómenos de desigualdad: ¡justamente en eso
consiste el desarrollo del capitalismo!
En Marx ya encontramos una caracterización muy exacta de este
fenómeno al hacer el estudio de las leyes generales del desarrollo
de la historia en general, y del capitalismo en particular. Ya
Marx decía que en el desarrollo de la sociedad inevitablemente
tendía a producirse un desfase a causa de que las fuerzas
productivas, que constituían la base o estructura, tenían un
carácter dinámico mientras que las relaciones sociales de
producción, que se desarrollaban como superestructura de aquéllas,
tendían a mantenerse retrasadas respecto de las primeras. Aquí
tenemos un desarrollo desigual
IV
al nivel más general, al nivel de la historia.
Justamente cuando esas desigualdades tenrl1an a hacerSE demasiado
grandes es que era necesaria la acción de "igualación" que
correspondía a la revolución social: "en la producción social de
su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e
independientes de su voluntad, relaciones de producción, que
corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas
productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción forma la estructura económica de la sociedad, la base
sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a
la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El
modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la
vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia
del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser
social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una
determinada fase de desarrollo, las fuerzas materiales productivas
de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de
producción existentes, o, lo que no es más que la expresión
jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las
cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de
las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas
suyas. y se abre así una época de revolución social." (Marx:
"Prólogo a la contribución a la crítica de la economía política")
El proceso de desarrollo del capitalismo es una fuente inagotable
de diferencias. Se producen diferencias entre la ciudad y el
campo; entre los países que en la di visión internacional del
trabajo ocupan el centro y los que ocupan la periferia; entre las
distintas clases sociales; entre los distintos regímenes de
producción que coexisten aun dentro del mismo modo de producción,
etc.
Marx en su trabajo "Futuros resultados de la dominación británica
en la India", demostraba cómo es que la incorporación de este país
a la esfera del desarrollo capitalista liderado por Inglaterra,
irremediablemente lo condenaba a una condición de atraso y de
dependencia de la cual no se podría librar mientras existieran las
condiciones bajo las que se había dado esa división internacional
del trabajo. Este es un claro ejemplo de la desigualdad en el
desarrollo a nivel de las relaciones económicas internacionales,
desigualdad que persiste hasta nuestros días.
V
En El Capital es sobradamente claro que el modo de producción
capitalista no cesa de producir desigualdades. Uno de los
objetivos fundamentales de nuestro trabajo es retomar algunas de
las tesis fundamentales de esta gran obra de Marx en el sentido de
que es en el libre cambio en donde se tiene la fuente de
desigualdades más importante desde el punto de vista del
desarrollo. Esta tesis la señala con mucha claridad Shaikh.
En la obra de Lenin El desarrollo del capitalismo en Rusia, se
muestra cómo es que la profundización del desarrollo capitalista
en las condiciones de una economía y sociedad relativamente
atrasada, como era la rusa, termina por imponer todas las leyes
del funcionamiento del capitalismo pero al mismo tiempo incorpora
esas formas atrasadas dando lugar a los regímenes de producción
que persistirán como evidencia de la existencia de modos de
producción anteriores, de esta forma coexisten resabios de otros
modos de producción pero adecuados a las nuevas necesidades del
capitalismo. Este fenómeno constituye por sí mismo un claro
ejemplo de desarrollo desigual.
El fenómeno claramente dominante era el capitalismo, y en este
sentido el objeto de la investigación de Lenin era demostrar que
en Rusia era posible el desarrollo del capitalismo, y esto en
clara referencia a las tesis populistas que negaban esta
posibilidad, pero al mismo tiempo el desarrollo del capitalismo en
un país en el que se combinaban una serie de resabios no podía
darse de forma pura, esto es, necesariamente tenía que producirse
un fenómeno de adecuación de aquellos regímenes atrasados.
En El imperialismo de Lenin se alcanza un nuevo nivel en las
desigualdades del desarrollo, y esto porque con la aparición de
los monopolios a las desigualdades producidas por las leyes del
mercado se vienen a añadir las desigualdades que se producen por
la gran concentración y centralización de los capitales, aquí el
desarrollo desigual viene a ser impulsado por ese nuevo fenómeno
al que dan lugar las empresas transnacionales que se disputan
fieramente las áreas de influencia económica.
La desigualdad del desarrollo en Lenin es claramente una
derivación de las leyes del capitalismo descubiertas por Marx.
Lenin demuestra cómo es que el propio desarrollo de esas leyes
conduce a un nivel más alto de desigualdad. y esto debe tenerse
como una demostración de lo más aleccionadora,
VI
sobre todo ahora que en muchas partes del mundo se ha querido
identificar al desarrollo del capitalismo, es decir de] mercado,
como el agente de igualación por excelencia. Y es que esta tesis
cobró un gran impulso a raíz de la llamada "globalización"; es
decir, con el retroceso que sufrieron los llamados países
socialistas en virtud de la puesta en práctica de su política de
reformas, léase Perestroika, el capitalismo, las leyes del
mercado, encontraron un espacio, el espacio cedido por el bloque
socialista, para expandirse. Entonces qué mejor para el mundo que
la economía de mercado para lograr un desarrollo igual, armónico,
en democracia. Pero como le replicaban a Don Juan Tenorio: "los
muertos que habéis matado gozan de buena salud".
Nada más alejado de la realidad que estos planteamientos. Y la
realidad es terca. Nosotros demostramos en nuestro trabajo que con
la expansión del mercado, con las desregulaciones de la economía,
no se ha producido otra cosa que desigualdades, desigualdades que
abarcan todos los campos, el económico y el social, el
internacional, el nacional, y aun el regional. Ahora más que nunca
se ha ampliado la brecha que separa a los países desarrollados de
los subdesarrollados.
El término subdesarrollo sirve para caracterizar al conjunto de
países que ocupan el papel de proveedores de materias primas y de
mercados de las manufacturas dentro de la división internacional
del trabajo. Por una serie de circunstancias algunos autores se
han opuesto al uso de este término, sin embargo para nosotros es
adecuado para expresar la que quizá sea la fuente de las más
grandes desigualdades a nivel del desarrollo. En concreto quienes
más popularizaron el término "subdesarrollo" fueron los teóricos
de la CEPAL: Osvaldo Sunkel, Pedro Paz, Raúl Prebisch, etc. En
todo caso es un concepto más científico y preciso que el de países
en vías de desarrollo", que crea deliberadamente la falsa idea de
la homologación.
Sin embargo hasta aquí las desigualdades se habían producido por
el desarrollo del capitalismo bajo Sus formas más conocidas, es
decir, expansión del mercado, desarrollo de los monopolios, etc.
Pero luego vendrían otras fuentes de desigualdad, nos referimos
concretamente al fenómeno de la integración que es el que más nos
interesa y sobre el cual existen las más grandes tergiversaciones,
al grado de tender a identificarlo con el desarrollo, es decir, la
integración económica se tiene por una especie de llave para el
VII
desarrollo.
Esto se puede ver muy claramente en los gobiernos de los distintos
países que se encuentran próximos a determinado~ procesos de
integración y que conforme se ha ido popularizando la idea de los
bloques se han replanteado su lejanía respecto a estos procesos,
tal es el caso de las sucesivas incorporaciones de los nuevos
miembros de la Unión Europea, Austria, Suecia y Finlandia, y Chile
y el Caricorn en América respecto al TLC.
Seguramente nada ni nadie convencerá a los gobiernos de estos
países de que la integración en las condiciones que se plantea
muchas veces no producirá los beneficios esperados, porque en
estos, y como siempre, así como hay ganadores y perdedores dentro
de cada país, hay ganadores y perdedores a nivel de los países que
se integran. Sin embargo, si determinadas élites económicas se
encuentran al frente de los gobiernos, serán los intereses de
éstas los que tiendan a prevalecer y en función de los cuales se
justifica
una
u
otra
decisión
de
integración,
yeso
independientemente de que resultasen determinados efectos no
deseados desde el punto de vista del desarrollo.
No obstante, a pesar de que se ha vivido una cierta euforia a
favor de los procesos de integración sin reflexionar mucho en sus
efectos globales, o tomando sin crítica los argumentos de la
teoría económica neoclásica, es verdad que existen una serie de
aportaciones en relación a los distintos tipos de integración, a
sus efectos diferenciados y a las posibles vías de integración
para obtener mejores resultados de estos procesos. Nos referiremos
concretamente a cuatro autores que han bordado sobre estos
tópicos: Seers, Vaitsos, Tironi y De Grauwe.
Seers y Vaitsos coordinaron un obra que se titula Integración y
desarrollo desigual.1 En este libro se analiza especialmente la
experiencia de la CEE, en donde desde que se admite a paises como
Grecia, Irlanda, España y Portugal, se plantean una serie de
desigualdades en el efecto que tiene el proceso de integración,
(cuando se escribe el libro aún no se incorporaban España y
Portugal).
Para Seers el proceso de desarrollo industrial, que es uno
1 Seers y Vaitsos: Integración y desarrollo desigual, Banco Exterior de España,
Madrid, 1980.
VIII
de los objetivos básicos de todo proceso de integración, trae más
asimetrías sobre todo en el ~aso de los países subdesarrollados.
Así resulta que uno de los objetivos fundamentales de los países
subdesarrollados que comprenden las dos terceras partes del globo,
es salir del subdesarrollo a través de la industrialización sin
embargo, resulta que cuando de alguna manera se ha logrado, como
en el caso de países como México, Brasil y Argentina que
alcanzaron un cierto grado de industrialización, acompañado de una
serie de distorsiones, en un momento determinado de su desarrollo
ese proceso retrocedió a causa de su aguda dependencia respecto a
los centros de generación de tecnología y de suministros de
productos imprescindibles para la sustitución de importaciones.
Para Vaitsos la desigualdad surge a causa de la concentración y la
centralización del capital que se produce en el proceso mismo de
integración, esto es, que el propio proceso de integración trae
implícito el movimiento de mercancías y de capitales que va a dar
lugar a relocalizaciones de los flujos de capitales de acuerdo al
principio de la máxima ganancia. Se van a producir inversiones en
determinadas ramas, industriales, de servicios o de otra índole,
que invariablemente se van a ver beneficiadas en función de las
ganancias que reporten, pero que irremediablemente van a producir
el abandono de otras ramas, sectores o regiones.
Y ni qué decir que quienes deciden esto son precisamente las
transnacionales que son las que poseen la gran masa de recursos
susceptibles de ser invertidos. Es másr en gran número de
ocasiones las transnacionales decidirán hacia dónde van los
recursos en función de las características políticas de los
destinos, esto es, que si cierta región o cierta rama se
caracteriza por la combatividad de su clase obrera, pues
simplemente los estrategas de estas transnacionales decidirán no
invertir allí, tal es el caso de los mineros de Gales, los de
Asturias y los trabajadores de la industria del metal francesa.
Tironi, que también colabora en este texto de Vaitsos y Seers,
pone énfasis en el hecho de que los beneficios que se obtienen de
un proceso de integración están en función directa de la fortaleza
económica de los países que participan en él. Así, y para el caso
que distrae su atención, serán las empresas de Alemania, de
Francia y en menor medida las de Inglaterra, las que se verán
beneficiadas de las condiciones que ofrece la integración esto es
la
IX
libre movilidad de mercancías y de capitales.
Pero quien a nuestro parecer aporta los elementos más contundentes
en el sentido de mostrar las desigualdades que se pueden producir
en un proceso de integración de carácter capitalista es Paul De
Grauwe con su pequeña obra maestra Teoría de la integración
monetaria.2 En este trabajo se demuestra, como es de todos sabido,
que la mayor productividad y eficiencia de Alemania haría que sus
productos fueran más demandados que, por ejemplo, los productos
franceses, y sólo el instrumento devaluatorio haría que Francia no
se viera perjudicada viendo abarrotados sus anaqueles con
productos alemanes y cerrando las empresas perjudicadas. Sin
embargo, si el instrumento monetario se pierde es muy poco
probable que se pueda hacer frente a problemas como el diferencial
de productividades entre los distintos países que acuden al
proceso de integración, porque se pierde, entre otras cosas, la
posibilidad de devaluar. Luego, en contrapartida, se dice que
Alemania tendría que aceptar inflación proveniente de Francia por
ser menos fuerte el franco y sin embargo concedérsele un tipo de
cambio que no es real.
Y aquí es justamente donde entra en acción el instrumento fiscal
que va a impedir que se transfieran costes económicos de un país a
otro, en este caso de Francia a Alemania, a causa de los
diferenciales inflacionarios, y esto se lograría aplicando un
determinado impuesto tratando de subsanar las diferencias que ya
de por sí existen a nivel de distintas productividades. Se trata,
pues, de hacer que el instrumento fis cal impida que se hagan
explícitas diferencias que no pueden ser borradas fácilmente, y
como dato baste señalar que en la Unión Europea las cargas
fiscales a la operación del capital son realmente elevadas. Si se
tuviera que dar una definición de una zona monetaria óptima
diríamos con De Grauwe: "Una unión monetaria entre dos o más
países será óptima si se satisface una de las condiciones
siguientes: a) existe suficiente flexibilidad en los salarios, b)
existe suficiente flexibilidad en el factor trabajo. "(De Grauwe
1994: 21) Se entiende que estas dos condiciones obedecen sobre
todo al hecho de que existen asimetrías en el desarrollo de los
países que acuden a formar una unión monetaria, y que estos dos
mecanismos sirven como compensación a las disparidades que se van
generando como
2 Paul de Grauwe: Teoría de la
Economistas, 1994, Madrid, España.
integración
monetaria,
ed.
Colegio
de
X
consecuencia de la integración. Sin embargo no parece que estos
mecanismos compensadores hayan funcionado muy eficazmente, porque
se da el caso de que en la Unión Europea teóricamente existe libre
movilidad de personas y flexibilidad en el mercado de trabajo y en
ningún caso se ha garantizado que las migraciones que se producen
obtengan como premio a su esfuerzo el trabajo deseado, además de
las barreras corno el idioma u homologación de títulos, y por el
otro lado no se ha dado en los hechos flexibilidad para la
obtención de salarios de acuerdo a la valorización de la fuerza de
trabajo, es decir los salarios se han mantenido bajo la constante
presión de las fuerzas capitalistas.
En el caso del TLC no existe libre movilidad del factor trabajo y
tampoco se puede hablar de flexibilidad salarial, por oposición lo
único que se da es un mecanismo por medio del cual es
perfectamente posible que se eche a la gente al paro sin la más
mínima consideración. y ni qué decir que en el proceso de
integración representado por el TLC se dan una serie de
disparidades que no se tendría ni siquiera que discutir la
necesidad de la libre movilidad del factor trabajo, sin embargo
los Estados Unidos siempre se han opuesto a tratar el tema de la
libre circulación de personas. En el año de 1996 se aprobó en
Estados Unidos la famosa Enmienda 187 del estado de California en
la que se establece el retiro de cualquier prestación social a los
inmigrantes que no tengan legalizado su status.
Por supuesto lo que el gobernador William Pitt de California
pretende es que esta ley se erija en un modelo a adoptar por el
resto de los estados de la Unión Americana. Luego vendría, a
principios de 1997, la ley antiinmigrante que habla abiertamente
de expulsar a todos aquellos que no tengan legalizada su estancia
en los Estados Unidos. Esta ley ha sido calificada como un acto de
agresión a la nacionalidad mexicana3 y levantó una serie de airadas
protestas, sin embargo parece que la sola visita de Clinton a
México a principios de mayo de 1997 disipó muchas de las
hostilidades de la opinión pública mexicana respecto a la medida.
Y ni qué decir respecto a los salarios. Los diferenciales entre
México y Estados Unidos son históricos, y no parece que los
rígidos controles que existen en México para mantener los salarios
deprimidos se vayan a liberalizar para acercarlos
3 Se estima en tres millones el número de mexicanos ilegales en E.U., de un
total de 17 millones que viven en aquel país.
XI
a los estadounidenses. La explicación de esta situación es
sencilla: el gobierno y los empresarios mexicanos se encuentran
impedidos para permitir a Izas salariales precisamente porque los
bajos salarios son la precondición para que los productos
manufacturados de México sean capaces de competir contra los
productos canadienses y norteamericanos.
Los gobernantes mexicanos se muestran incapaces de exigir las
medidas pertinentes para compensar las enormes diferencias que a
nivel de las fuerzas productivas existen entre México y Estados
Unidos, pero los estadounidenses no se limitan en cuanto a tomar
medidas unilaterales como el bloqueo de los productos mexicanos
aduciendo pretextos del tráfico de vehículos o sanitarios, o la
Enmienda 187 y la ley antiinmigrante, y el gobierno mexicano no
parece capaz de oponer medidas que impidan la aplicación de tales
leyes.
Como está perfectamente claro, es desigual el proceso de
integración, son desiguales sus efectos y las medidas tomadas por
uno y otro gobierno y, para colmo, son desiguales los flujos de
capital y de tecnología que están produciendo una concentración
industrial. Lo peor de todo no es sólo que se produce un fenómeno
de concentración industrial entre distintas economías gracias a la
libertad de movimientos de capitales, ya que aquellas zonas donde
se ubica la industria se verán poderosamente tentadas a la
reubicación si es que existen condiciones para lograr más altas
tasas de ganancia en otra zona o lugar geográfico. Indudablemente
un número muy grande de industrias se relocalizó cuando hubo la
oportunidad de trasladarse a México y disfrutar de unas muy altas
tasas de ganancia, pero estas ventajas se esfumaron cuando la
economía mexicana empezó a experimentar una serie de alteraciones
en su comportamiento que hizo que la rentabilidad fuera mayor en
otras zonas del mundo, entonces de ser México una de las economías
emergentes más atractivas súbitamente dejó de serlo pasando a ser
más apetitosas para los capitalistas zonas como las del sudeste
asiático, Chile, la India, etc. Entonces, y frente a una serie de
movimientos
especulativos
generalizados
del
capital
que
convirtieron en más atractivas otras zonas del planeta, es hacia
allá a donde fluyen los capitales. Esto, de una manera muy
sintética, fue lo que sucedió con la crisis de la economía
mexicana y de su ya célebre "efecto tequila".
Y ante una situación de asimetría agudizada por el desarrollo
desigual de la integración se cayó en la tentación de abusar
XII
de la salida que ofrecía variar el tipo de cambio. Esta es, en
efecto una de las medidas más importantes de política económica
para tratar de incidir en los desequilibrios que se originan por
el libre cambio. La devaluación, aunque sólo es eficaz en
determinadas condiciones, es un instrumento de política económica
que ofrece una protección y permite el desarrollo y preservación
de determinadas industrias. Si no se hiciera uso de medidas de
protección como ésta nos enfrentaríamos al hecho de que la
competencia más eficaz de otras economías podría fácilmente
terminar con la existencia de las industrias débiles y entonces sí
se daría una relocalización de industrias de un país en que
desaparecen a otro país en el que se expanden.
El hecho de que se den una serie de desigualdades en el proceso
mismo de la integración hace que se impongan ritmos de desarrollo
a varias velocidades, esto es que algunas economías se vean
lanzadas al arroyo del lento crecimiento mientras que otras
capitalizan posibilidades de expansión y crecimiento mucho
mayores. Esto se ve claro en Europa, pero se ve todavía más claro
en el caso del TLC de Norteamérica, porque es necesario tener en
cuenta que el polo de atracción más importante es la rentabilidad
a la que operan los capitales y esto explica su movimiento. Sin
embargo, siendo este un fenómeno que existe desde hace mucho
tiempo, de hecho desde la propia existencia del capitalismo, es
importante señalar que de la apreciación que se tenga de él es
como se podrá explicar la causa u origen de las asimetrías, su
evolución y persistencia. Este es un ingrediente nuevo que añade
cambios muy importantes a los fenómenos del capitalismo hoy día.
Para empezar ese movimiento de capitales se lleva a la práctica
sin ningún tipo de cortapisas y determina frecuentemente que las
balanzas de pagos de las economías que importan capitales se vean
afectadas de acuerdo con la voluntad de quienes manejan los flujos
de capital, y esto es doblemente cierto si se tiene en cuenta que
el sistema financiero está en manos de una serie de corporaciones
que fácilmente pueden trasladar sus capitales sin ninguna
cortapisa a casi cualquier parte del mundo. Eso por un lado. Por
otro, hay que decir que se ha dado un proceso de desregulación
global y el desarrollo de una sofisticada "ingeniería financiera"
que posibilitan los movimientos masivos de capital y la obtención
de ganancias especulativas en lapsos de tiempo muy pequeños.
Existen dos formas de realizar un ajuste ante choques asimétricos
en la economía: devaluación y movilidad del
XIII
trabajo, y esta última, donde existe, ha demostrado ser, en
general, más eficiente que la primera. Para ilustrar esto De
Grauwe presenta los ejemplos de Bélgica y Michigan. Se utiliza el
caso de Bélgica como país que se vio gravemente afectado por las
asimetrías de la integración (recuérdese que Bélgica es uno de los
países europeos con una planta productiva más obsoleta): "En el
caso de Bélgica, el proceso de ajuste se produjo principalmente
vía tipos de cambio real [...]. Podemos observar que Bélgica
ajustó su economía a la mala situación económica mediante una
depreciación real de su moneda entre un 20%-25%, lo que ayudó a
restaurar la competividad e inició un proceso de recuperación
gradual del empleo, reduciendo el diferencial con la CE, de forma
que a finales de la década de los ochenta este diferencial había
desaparecido completamente. Cerca de la mitad de esta deprecación
real se produjo mediante devaluaciones nominales y la otra mitad a
través de un crecimiento de precios y costes inferiores en Bélgica
al de sus principales socios comerciales.
"Se debe señalar que las depreciaciones reales de comienzos de los
años ochenta comenzaron a tener efectos sobre la tasa de paro en
Bélgica con algún retraso. Esto contrasta con la experiencia de
Michigan, donde la emigración reaccionó de forma bastante rápida
al empeoramiento de la situación del empleo. En el caso de
Michigan sólo hubo una pequeña depreciación real pues, según
Eichengreen, los cambios regionales en el tipo de cambio real de
los EE. UU. se limitaron a unos pocos puntos porcentuales en este
periodo (véase Eichengreen (1990:7) y téngase también en cuenta
que estas variaciones regionales sólo se pueden producir debido a
evoluciones distintas de los precios en diferentes regiones). En
Bélgica, por el contrario, tan sólo una parte muy importante del
ajuste se hizo en forma de emigración de los trabajadores en
paro." (De Grauwe 1994:100-101)
Reubicación de las industrias, pérdida del control sobre el
instrumento monetario, ineficiencia de las medidas relativas al
tipo de cambio, etc., son algunas de las consecuencias que más
rápidamente se dejan sentir en una unión monetaria. Hay que decir
que también se pierde el control sobre el instrumento fiscal, y
sin embargo la cuestión no se detiene ahí, sino que luego vienen
los correctivos, esto es, las contra tendencias que aminoran un
poco
estos
efectos,
que
tienen
que
ser
contrarrestados
necesariamente a partir de dos movimientos fundamentales: 1) la
devaluación del tipo de cambio que permitiría reconquistar un
mercado que se pierde por falta de competitividad, ya que no
existen las
XIV
condiciones necesarias y suficientes para que un país determinado
sea capaz de superar su falta de competitividad en relación a las
otras economías desarrolladas, este es el recurso que más utiliza
México4; 2) la movilidad de la fuerza de trabajo que en una
situación de reajuste j traslación de las industrias jugaría el
papel de escape poblacional hacia aquellas zonas de mayor
dinamismo.
Este último recurso se puede encontrar en muchos ejemplos sobre
todo en uniones en las que existe un gran diferencial, como es el
caso de España y Portugal respecto a Alemania, y de México
respecto a Canadá y Estados Unidos. Pero habría que preguntarse si
estos flujos migratorios se dan en la proporción y condiciones
equivalentes, ya que a los obstáculos reales como las diferencias
de lenguas y culturas en la Unión Europea se suma en el caso de
México la política antinmigratoria de los Estados Unidos.
Aunque la profundización del proceso de integración económica
apunta hacia la pérdida del instrumento monetario y también del
fiscal, los estados nacionales se pueden "agarrar" de este
resquicio, la política fiscal, para poder recuperar alguna porción
de soberanía sobre las variables macroeconómicas. y justamente es
el instrumento fiscal la herramienta fundamental para poder
regular los fenómenos de inestabilidad financiera, fenómenos que,
de manera necesaria, cobran en estas uniones trascendencia
fundamental. Nos referimos concretamente a la libre movilidad de
capitales. Imponer una cierta carga fiscal a la movilidad de los
capitales en interés de que no se produzcan fugas especulativas,
gravamen a las ganancias que salen como remesas, el IVA, el
impuesto sobre la renta, la progresividad de los impuestos, etc.,
son sólo algunas de las atribuciones que tiene el instrumento
fiscal y que en una unión económica juega un papel fundamental
porque de hecho es el último reducto de soberanía económica que
les queda a los estados nacionales.
Justamente esta es la razón que explica que se hable de la
supremacía del instrumento fiscal sobre el instrumento monetario
ya que éste último tiende a perderse
4 En la relación entre México y Estados Unidos sólo se habla de un tratado de
libre cambio, sin embargo es tal el grado de integración que en muchos sentidos
existen elementos de una unión monetaria, por lo cual gran parte de los
postulados válido5 para esta unión son vigentes para el TLC.
XV
irremediablemente en el proceso de la unión económica.
Y el hecho de que se pueda tener cierto manejo sobre los fenómenos
financieros, devaluaciones sucesivas, "flexibilidad" salarial, o
libre movilidad de la fuerza de trabajo, para nada cuestionan el
hecho de que de cualquier forma las diferencias que se producen en
un proceso de integración entre economías de diferente nivel de
desarrolle persisten y tienden a agravarse. Porque la solución a
las desigualdades no es el liberalismo económico. Este es el caso
concreto de México en el TLC. Lo que sucede es que México ni
siquiera tiene parcelas mínimas de soberanía sobre cuestiones tan
fundamentales como la movilidad de capitales, y una cuestión a la
que debería aspirar mínimamente es a poder "regular" las fugas
especulativas que tan devastadoras consecuencias han tenido para
nuestro país, pero esto de ninguna manera quiere decir que se
detenga el ahondamiento de las diferencias que se producen en un
proceso de integración que nosotros hemos llamado desigual. Para
poder detener el crecimiento de estas diferencias, antes sería
necesario replantearse el lugar de un país subdesarrollado,
México, dentro de la división internacional del trabajo, pero para
que esto suceda es necesario un cambio de esencia respecto al
subdesarrollo,
es
decir,
superar
el
carácter
de
nación
perteneciente a la periferia capitalista.
XVI
Quien dice unión económica dice unión
política.
El pueblo que compra manda, el pueblo
que vende-sirve; hay que equilibrar el
comercio para asegurar la 1ib-Ertad;
El pueblo que quiere morir, vende a un
solo pueblo y el que quiere salvarse
vende a más de uno.
El influjo excesivo de un país en el
comercio de otro se convierte en
influjo político.
La política es obra de los hombres que
rinde sus sentimientos. Cuando un
pueblo fuerte da de comer a otro se
hace servir de él.
Cuando un pueblo fuerte quiere dar
batalla a otro, compele a la alianza y
al servicio a los que necesitan de él.
El pueblo que quiera se libre, sea
libre en negocios. Distribuya sus
negocios entre otros países igualmente
fuertes. Si ha de preferir a algunos
prefiera al que 10 necesite menos.
José Martí
Capítulo 1
LA TEORIA DEL INTERCAMBIO DESIGUAL
El problema fundamental al que nos enfrentamos en este capítulo
primero es el de determinar si es que la ley del valor tiene
vigencia a nivel de las relaciones económicas internacionales, si
el planteamiento original de Marx en El Capital, del cual el
análisis de las relaciones económicas internacionales sería sólo
continuación y parte del conjunto de su obra por realizar, es
aplicable a este ámbito. A esta interrogante la respuesta de
quienes comparten la teoría del intercambio desigual fue de alguna
manera negativa, es decir, que no se intercambian equivalentes,
por una serie de circunstancias que ellos han tratado de explicar
cómo es el caso de la diferenciación de los salarios (Ernmanuel),
las distintas composiciones orgánicas de capital (Palloix), la
estructura dual de las exportaciones (Amíny, la existencia de los
monopolios (Baran y Sweezy), etc. Cuestión que es una de las
principales conclusiones e implicaciones de la teoría de los
costes comparativos de Ricardo. Sin embargo, una serie de teóricos
plantea que la ley del valor regula las relaciones de intercambio
entre países, y que si acaso existiera el \'intercambio desigual"
sería no por la ausencia sino por la presencia de esta ley, o más
en general, del capitalismo competitivo. Tal es el caso Shaikh y
Bettelhei~. En este sentido tratamos de hacer una revisión, de
ningún modo exhaustiva, de las teorías que han surgido de lo~ años
sesenta
para
acá
sobre
este
problema,
de
encontrar
las
convergencias y las divergencias teóricas de autores como
Emmanuel, Amin, Bettelheim, Palloix, Udry, Prebisch, etc.
Quizás la primera vez que el marxismo ofreció una teoría propia
sobre el comercio internacional sea ésta, y si bien es cierto- que
antes se había discutido sobre el problema de los mercados
externos, como en la polémica entre los populistas y Lenin o entre
Bujarin y Rosa Luxemburgo, la cuestión siempre se ceñía a la
pertinencia o no de los esquemas de reproducción de Marx aplicados
a escuela internacional. Sin embargo la primera vez que el
marxismo aborda el problema del mercado internacional atendiendo
al campo de operatividad de la ley del valor es justamente con la
polémica del intercambio des-igual, lo que da la pauta para que se
discutan cuestiones tan fundamentales como la teoría de las
ventajas comparativas de Ricardo y la de las ventajas absolutas de
Smith, las transferencias de valor y la
3
formación de los precios en el mercado mundial, las consecuencias
del proteccionismo y el librecambio, el problema del endeudamiento
y el de la movilidad de capitales. La polémica no se dio por
finalizada porque hubiese aparecido una aportación que sintetizara
las elaboraciones anteriores y diera a cada quien el lugar que se
merecía, pero es claro que con los trabajos de Anwar Shaikh se
avanzó bastante en este sentido.
Y es que nadie niega que existan unas relaciones de intercambio
después de las cuales ciertos países siempre se encuentran en una
posición desventajosa respecto a los otros, pero si sostenemos que
lo que se da no es intercambio desigual ¿qué es lo sucede en el
intercambio de mercancías en el plano internacional? ¿Qué sucede
en el comercio entre las naciones?, y sobre todo ¿qué sucede en el
intercambio entre naciones de distinto desarrollo?
Ciertamente que entre ramas productivas se dan las transferencias
de valor. Emmanuel (1969) ha trasladado estos juicios sustituyendo
las ramas productivas por las naciones. Pero su análisis es
parcial y equivocado. Al suponer que cada país es el único
productor
de
lo
que
exporta
limita
su
análisis
a
las
transferencias
interindustriales.1
Lo
que
en
Marx
son
transferencias de valor entre ramas en virtud de que las distintas
composiciones orgánicas del capital hacen que los valores
individuales puedan estar por arriba o por abajo del precio de
producción,2 y en consecuencia la plusvalía fluya de las ramas de
baja composición orgánica (e/v) a las de alta, para Emmanuel es
una
transferencia
de
los
países
subdesarrollados
que
se
especializan en productos de baja composición orgánica hacia los
países desarrollados (con productos producidos con una alta CaC)
pero en virtud de diferencias en la retribución de la fuerza de
trabajo, y es esto lo que va a explicar el intercambio desigual,
el desarrollo desigual entre países y su constante agravamiento.
Pero una transferencia que en Marx se explica por el intercambio
de equivalentes, Emmanuel la acepta al interior de una nación,
mientras que entre naciones la explica por el intercambio de no
equivalentes. Luego entonces, se acepta el intercambio igual entre
ramas productivas, pero se habla de intercambio desigual entre
economías. Y ya que Emmanuel se apoya continuamente en Marx para
presentar su versión de los
véase Shaikh (1990).
2 véase Marx, El Capital. Vol.III, cap. IX.
hechos, nosotros tomaremos al Marx más pertinente en relación a
estos problemas, es decir, al Marx del capítulo V y VI de: tomo
III de El Capí tal en el que se analiza el capital constante y sus
variaciones respecto a la tasa de ganancial y dentro de estas
variaciones el papel del capital circulante, y dentro de éste el
de las materias primas. Ah~ vamos a ver que el precio de las
materias primas está en función de los ciclos de la acumulación de
capital, esto es, que dependiendo de las necesidades de la
acumulación y de la~ disponibilidades de materias primas es que se
establecerá el valor de estas últimas, de acuerdo a las
necesidades sociales de ese tipo de trabajo expresadas a través
del mercado, que es el aspecto que completa el concepto de tiempo
de trabaje socialmente necesario. No es que las materias primas SE
intercambien por menos de su valor, sino que su valor SE establece
en función de las leyes de la acumulación capitalista.
Ya Marx decía que se había propuesto estudiar el sistema
capitalista en tres etapas. La primera se refería a la produccióncirculación-cambio, la segunda al comercie internacional y la
tercera al Estado. Como es sabido Marx no alcanzó a desarrollar
las partes segunda y tercera de su investigación, sin embargo,
para la posteridad y por las enseñanzas de su método, está claro
que pensaba hacer girar toda su argumentación en cualquiera de
estos campos3 en torne a la ley del valor, cuestión que no es
difícil entender pero que para evitar equívocos es conveniente
tener en cuenta sobre todo cuando se refiere al comercio
internacional en el que, como otros muchos problemas, dentro del
mismo campo del marxismo aparecen teorías como la del intercambio
desigual, que no consiguen hacer claridad y terminan por asumir la
propuesta ricardiana,4 donde la teoría del valor trabajo es negada
en el ámbito internacional. Y es por esa razón que comenzamos
nuestra tesis refutando estas teorías. Haremos un análisis crítico
de cada uno de sus grandes exponentes así como de sus opositores y
finalmente una evaluación de las aportaciones de los clásicos al
problema de la operatividad o no de la ley del valor en el
comercio internacional.
3 Un trabajo en el que se demuestra cómo es que la teoría del valor se
encontraba en la base de la argumentación de toda la construcción teórica de
Marx es el de Felipe Martínez Marzoa (1983) La filosofía de "El capi tal", ed.
'l'aurus, Madrid.
4 Shaikh hace un excelente análisis sobre estas contradicciones.
Véase A. Shaikh (1960) Valor, Acumulación y Crisis. Cap.4.
1. LA TEORIA DE ARGHIRI EMMANUEL5
Comienza Ernmanuel su trabajo señalando que las críticas y
refutaciones hechas a la teoría ricardiana de los costes
comparativos han versado muchas veces sobre cuestiones que le son
ajenas o se han debido a una interpretación incorrecta, como
soslayar que para esta teoría no importa tanto el coste de
producción de una mercancía producida en dos lugares diferentes,
sino la “diferencia de los costes de producción de dos mercancías
en cada uno de esos lugares. (Ernmanuel 1969:4) y por otra parte
no se ha refutado su hipótesis fundamental, que es, según
Ernmanuel, la de la inmovilidad de los factores, única manera de
explicar por qué el valor de las mercancías no se forma de la
misma manera en el mercado internacional que en el nacional. De
acuerdo con Ernmanuel este no funcionamiento de la ley del valor
en la esfera internacional ha servido para refutar su validez
general, para "negar la teoría del valor-trabajo", aprovechando el
reconocimiento de su no aplicabilidad universal por parte de su
propio fundador (Ricardo). (Ernmanuel 1969:8) Y al decir esto va
implícita su aceptación de la concepción ricardiana, en el sentido
de que la formación del valor en el mercado internacional obedece
a leyes distintas que a las de los mercados nacionales, aunque su
propósito declarado haya sido el demostrar que ciertos fenómenos
del comercio exterior sólo pueden ser explicados a partir de las
premisas de la ley del valor. (Ernmanuel 1969:38)
Emmanuel dice refutar la teoría del valor-trabajo de Ricardo
cuando que en realidad la teoría que "refuta" es la del valortrabajo de Marx. Pero veamos con más detalle cuál es su
argumentación. Si existe una especialización derivada de las
ventajas comparativas y si es posible la libre movilidad de
capitales que tenderían a fluir hacia aquellas producciones más
ventajosas, es lógico que el supuesto de especialización se vendrá
abajo, sin embargo el mundo está organizado de acuerdo a la
existencia de estados nacionales, estados que no van a permitir la
movilidad absoluta de los factores. (Ernmanuel 1969:11) Para
Ernmanuel, como los factores no son igualmente móviles en el
exterior que en el interior de un país, hay una "especificidad del
valor internacional", que requiere "una teoría particular del
valor internacional",
y fue Ricardo quien, sobre la base de la inmovilidad de los
factores, la elaboró por vez primera. y esta es precisamente la
teoría de los costes comparativos.
Pero la realidad contemporánea, dice Ernmanuel, no corresponde al
caso ricardiano de inmovilidad de los factores, sino al de la
movilidad del capital e inamovilidad del trabajo. Mientras que la
nivelación de la tasa de ganancia se efectúa entre países, la
perecuación de los salarios se vuelve imposible a nivel
internacional, y es esto lo que va a explicar las diferencias
entre los valores nacionales y los internacionales, que los
precios de producción no puedan aplicarse sin modificación. Aquí
surge su teoría del intercambio desigual, que en su formulación
más sencilla consiste en explicar porqué "una cierta categoría de
países, independientemente de lo que produzcan y de lo que
exporten, cambian siempre una mayor cantidad de trabajo nacional
por una menor cantidad de trabajo extranjero." (Ernmanuel 1969:34)
Son entonces las diferencias de salarios las que determinarán las
diferencias de precios. Como veremos más adelante, Ernmanuel está
dejando de lado el problema de la productividad, que junto con los
salarios va a determinar la eficiencia, los costes unitarios y los
precios.6 y cuando la considera, deja de lado las variaciones en
las tasas de explotación.
De hecho se está aceptando que existe una especie de fuerza que
impide que se formen precios correspondientes a los valores
verdaderos. Aquí de inmediato nos encontramos con instituciones
como el monopolio que impiden, según la argumentación de
Ernmanuel, que se de la operatividad de la ley del valor, esto es,
que finalmente los productos se vendan por su valor.7
Los que postulan que en el librecambio todos salen ganando, o en
el peor de los casos nadie pierde, olvidan que después de siglos
de
esta
libertad
de
comercio
(impuesta
muchas
veces
unilateralmente a ciertos países) los estragos a que han dado
lugar las diferencias de carácter productivo han modelado un mundo
en el que se concentra un polo de riqueza ofensivo
6 véase Diego Guerrero (1995) Competividad: teoría y política.
Ariel, Barcelona, Cap.l.
frente a otro polo de la miseria más desesperante, y siendo así es
perfectamente válido postular la necesidad del proteccionismo que,
por otro lado, han practicado y practican intensivamente países
como los Estados Unidos. Los economistas se han preocupado por
ello, dice Ernmanuel, de los mecanismos de la distribución
internacional del ingreso, y entre ellos el de la relación de los
precios del intercambio. y cita, entre otros autores que
cuestionan el libre comercio, a J. Strachey8 quien plantea que "
...
una
sociedad
subdesarrollada
simplemente
no
se
puede
desarrollar si se sujeta a tal política <de laisser faire>... [
... ] Bajo el régimen de laisser faire y del libre comercio entre
países que se hallan en etapas desiguales de desarrollo, existe
una tendencia avasalladora a que la distancia que media entre un
país desarrollado y otro subdesarrollado aumente indefinidamente".
(Emmanuel1969:20)
En las relaciones comerciales internacionales se ha constatado que
mientras los precios de los productos industriales aumenta, el de
ciertos productos primarios disminuye (hecho observado a partir de
la segunda posguerra y dramáticamente sobre todo después de la
guerra de Carea), y con ello se ha reducido la capacidad de
importación de los países subdesarrollados. De allí la importancia
de explicar los términos del intercambio. (Ibid.)
Considerando que es a través de los términos del intercambio que
puede transferirse riqueza de un país a otro comenta los factores
que se ha dicho que influyen en estos términos: los aranceles
aduaneros,
los
cambios
en
la
demanda
por
las
distintas
elasticidades de los productos y la situación de la balanza de
pagos.
Señala Emmanuel que un asunto muy importante en la política
económica de los países capitalistas ha sido el de lograr
beneficios en el comercio internacional a través de una balanza
comercial positiva. Este saldo positivo puede darse vendiendo lo
más posible a precios bajos o aumentando los precios lo más
posible. En el primero de los casos se tendría como principal
objetivo elevar la actividad interna. Pero "dentro de la realidad
de empleo pleno de estos últimos años" y cuando no hay riesgo de
depresión interna, (¿qué explicación daría en las condiciones
actuales?) lo importante es lo segundo, "vender a los mayores
precios posibles". (Emmanuel
8 John Strachey, End of Empire, Londres, 1961.
1969:27)
Para Emmanuel planteamiento de los clásicos ya anticipaba el
intercambio desigual, pero al revés: "10s clásicos han sido,
probablemente, los más categóricos en esta previsión universal de
alza constante de los precios de los productos primarios. 1a han
situado en la base de su ley de aumento perpetuo de las rentas y
de baja constante de la tasa de ganancia, por el efecto del
aumento del costo de la subsistencia y de los salarios. De este
modo, John Stuart Mill ha podido declarar:
<Los valores de cambio de los artículos manufacturados, comparados
con los productos de la agricultura y de las minas, a medida que
progresa la población y la industria, tienen una definida
tendencia a disminuir.>
"Malthus ha suscrito esta idea en la sección séptima del capítulo
11 y en la sección sexta del capítulo 111 de sus Principios. Se
encuentra la misma posición en Ricardo:
<A
causa
de
que
con
el
progreso
social
los
artículos
manufacturados bajan continuamente y los productos naturales
suben, tan grande desproporción se crea a la larga en sus valores
relativos,
que
un
trabajador,
en
los
países
ricos,
con
desprenderse sólo de una cantidad muy pequeña de sus alimentos, le
es posible proveerse abundantemente para todas sus necesidades
restantes>". (Emmanuel 1969:31)
Prebisch, desde una perspectiva bastante menos clásica que la de
los grandes economistas, habla ya de que en el periodo previo a la
crisis del 29 el aumento de los precios de las materias primas
corría parejo al de los productos manufacturados, pero que a
partir de esta crisis el de las manufacturas crece más rápido que
el de las materias primas. Como es sabido a este último fenómeno
le llama deterioro de los términos del intercambio. Este va a ser
el tema de nuestra discusión. Sorprende un poco que alguien, y en
concreto los clásicos, haya afirmado que el precio de las materias
primas crecía más rápido que el precio de las manufacturas. Quizá
esta afirmación se deba a que se tenía en aquella época la idea de
que la agricultura era la única rama verdaderamente importante de
la economía y la única que producía valores, es decir la vieja
idea de los fisiócratas, o que en la base esté la teoría de la
renta de la tierra ricardiana según la cual los productos eran
cada vez más caros porque las tierras que explotan van siendo cada
vez las peores. Emmanuel dice que en cierta medida Marx compartía
el "pesimismo" de la escuela ricardiana en cuanto al precio de los
productos manufacturados, sin mencionar que -como
veremos más adelante-lo que Marx señala es el aumento creciente
del valor de las materias primas dentro del valor total de los
productos manufacturados y, precisamente por esto, los esfuerzos
de los capitalistas para hacer bajar los precios de las materias
primas.
Sin embargo este fenómeno, dice Emmanuel, no se da entre productos
primarios en general y productos manufacturados en general, sino
entre los productos producidos por los países subdesarrollados y
los producidos por los industrializados, independientemente de que
el producto en cuestión sea materia prima o manufacturado.
(Emmanuel 1969:34) Pero si los precios de las materias primas de
los países desarrollados no sufren un deterioro en relación a los
productos manufacturados es porque existen una serie de mecanismos
que hacen que esas materias primas sean requeridas en el proceso
de la acumulación capitalista, lo cual lleva a un incremento de su
precio. Si sucede que son menos los requerimientos de la
acumulación, disminuirá su precio y el país desarrollado en
cuestión dejará de producirlas. En cambio en el caso de los países
subdesarrollados esto último no puede pasar simplemente porque no
pueden abandonar una cierta producción y dedicarse a otra con la
misma facilidad que lo hacen los desarrollados. Ellos, los
subdesarrollados, están indisolublemente ligados a la producción
de materias primas (o productos manufacturados de bajo desarrollo
técnico) y en la división internacional del trabajo no existe otro
espacio para estos países. La pregunta es entonces ¿por qué no se
puede romper esta especialización-relación de productores de
materias primas dentro de la división internacional del trabajo?,
para responder a esto es necesario tener en cuenta antecedentes de
carácter histórico y de relaciones de clases, y analizar cómo fue
que se integró la economía mundial como resultado de la revolución
industrial. Justamente aquí es donde reside el secreto del
surgimiento de una relación a nivel internacional, la división
internacional del trabajo, que determinó que una parte del mundo
se organizara básicamente como productora de productos primarios y
mercado de los productos industrializados que producen los países
desarrollados, mientras que otra parte del mundo se organizó como
productora de bienes industrializados.
Para Emmanuel el deterioro de los términos del intercambio no es
problema de productos, sino de países, por ello es que se busca
una variable analítica que le permita explicar la~ diferencias en
la formación de los precios.
Una de las más notables paradojas que se presentan cuando
analizamos el trabajo de Emmanuel es descubrir una clara vocación
de este autor por Ricardo, y si no prestemos atención a la
siguiente
afirmación:
"
...
el
intercambio
de
mercancías
representa, en último análisis, un intercambio de factores".
(Emmanuel 1969: 42) A partir de allí su análisis tendrá como base
la remuneración de los ~factores de producción", en vez de
remitirse al trabajo como determinante del valor,9 con lo cual los
conceptos que maneja dejan de corresponder a su significado dentro
de la teoría marxista. La ventaja de la terminología marxista es
que nos remite directamente a la teoría del valor-trabajo, es
decir, la representación del coste de producción corno c+v
(capital constante más capital variable) es el trabajo retribuido;
el valor como c+v+p (capital constante más capital variable más
plusvalía) es el trabajo invertido en la mercancía, tanto trabajo
retribuido como no retribuido (valor individual). El precio de
producción como c+v+g, donde g (ganancia) es c+v multiplicado por
la ganancia media o cuota general de ganancia, representa el
trabajo social medio.
Dice Emmanuel que " ... Smith no pudo señalar en forma conveniente
el paso del valor de cambio según la cantidad de trabajo, al valor
de cambio según los costos de producción, porque en su primera
forma, la teoría del valor-trabajo oscilaba ya entre los dos
determinantes". (Emmanuel1969:60) Sin embargo, Srnith es más fiel
que Ricardo a la teoría del valor trabajo en la explicación de los
intercambios internacionales. A decir verdad el gran mérito de
Srnith en relación al comercio exterior estriba en el hecho de que
considera la teoría de las ventajas absolutas como el eje
vertebrado del mercado internacional, donde lo decisivo son los
costes de producción de cada mercancía y esto es lo que va a
determinar el precio. Curiosamente es la teoría del valor de
Ricardo llevada al comercio internacional. Para Emmanuel Ricardo
es más coherente porque introduce la influencia de los salarios
sobre los precios: "<También pueden combinarse de varias maneras
las proporciones en que el capital sostiene al trabaj o y en que
se invierte en herramientas, maquinaria y edificios. Esta
diferencia en el grado de durabilidad del capital fIJO y esta
variedad en las
sobre las conoccuencias de definiL ~l valor ~ través de propiedades disLintan ~l
~rabajo, v~ase: Diegv Guerrero "Un Marx imposible: ~l marxismo ~in t~nrtd
ldboral dél valor", prBocntado en las V JOrnadaR dR Economia Critica, Santiago
de Compogtela, mayo de 199ú.
proporciones en que ambas clases de capital pueden combinarse
introducen otra causa, además de la cantidad mayor o menor de
trabajo necesario para producir los bienes para las variaciones de
su valor relativo: dicha causa es el aumento o reducción del valor
del trabajo {léase salario} ... El grado de alteración del valor
relativo de los bienes, ocasionado por un aumento o una
disminución de los salarios, dependerá de la proporción del
capital global empleada como capital fijo>". (D. Ricardo en
Emanuel 1969:61) Ricardo está considerando el impacto diferenciado
de un aumento (disminución) generalizado de salarios en el precio
de los productos según la composición del capital empleado en su
producción.
Entonces los precios dependen del tiempo de trabajo que incluye al
capital variable y factores como el desgaste del capital
constante, es decir, consumo de las máquinas y de los otros
componentes (auxiliares y circulantes) que intervienen en la
producción, y de su composición. Ya se ve que el argumento va
hacia la introducción de los salarios como determinante de costes
y precios.
Con los clásicos no se presentaba el problema de la diferenciación
salarial porque el salario estaba determinado por una "ley
biológica" y demográfica que lo reducía siempre al mínimo de
subsistencia; si el salario nominal cambiaba estaba claro que era
por las condiciones de la producción y no por efectos del mercado.
Pero esto cambia con la concepción marxista que introduce
elementos históricos y sociológicos en su determinación, dice
Ernmanuel, y se puede pensar que son los precios los que
determinan los salarios. "En una economía de libre competencia
ext; capura, en la que los salarios y las ganancias pudieran
fluctuar sin límites de O a 100%, parece que nada se opondría -al
menos teóricamente- para admitir que sean los precios los que
determinan los costos de producción y no ] los costos de
producción los qué determinan J os precios". (Errunanuel 1969:69)
Pero esto es imposible. No son los precios de las mercancías los
que determinan la remuneración de los factores, sino ésta la que
determina aquellos. Los precios varían de acuerdo con las
composiciones orgánicas de capital: "Cualquiera que sea el signo o
la medida de la variación de los precios, un artículo variará
tanto más, en uno u otro sentido, cuanto su composición orgánica
esté más alejada de la composición orgánica media.
“hay pues una ley precia al mercado, que liga los artículos por
grupos y esos grupos se definen sin ninguna
referencia a las necesidades de los consumidores. No existe, por
lo demás, ninguna razón para que las variaciones de las
necesidades sigan la misma ley". (Ernmanuel 1969:72)
Critica el supuesto de que puedan darse combinaciones infinitas de
cac, como el de la teoría marginalista, pero sin embargo acepta la
teoría neoclásica del precio relativo de los factores como
elemento básico de la sustitución de trabajo por capital y por
tanto del aumento de la cac: "Al escoger su técnica, el empresario
no busca igualar el precio de costo10 al precio de venta, sino
minimizar el primero. Cualquiera que sea el precio de venta [ ...
] la empresa buscará la combinación óptima de los factores y esta
optimización no depende de los precios de los productos sino de
los precios de los factores• (es claro que Ernmanuel está
ignorando totalmente la productividad) y a continuación dice:
"Quizá cabría, basándose en esta consideración, modificar el
teorema clásico y decir que una modificación de la tasa general de
salarios no tendría como efecto únicamente el modificar los
precios de los productos en cada uno de los grupos, sino también,
y según el caso, modificar la composición orgánica de las ramas
que a ellos pertenecen y, algunas veces, hacer pasar una rama de
un grupo a otro. Pero, antes como después, los salarios y las
ganancias no son ya directamente dependientes de los precios, sino
indirectamente, mediante las composiciones orgánicas." (Ernmanuel
1969:73) Mientras que en Marx primero es el aumento en la
intensidad del trabajo a través de la mecanización -que es una
palanca para elevar la explotación del trabajo-, luego el aumento
de la productividad y luego el aumento de salarios.” El aumento de
la cae es una tendencia inherente
10 Emmanuel entiende "<precio de costo> de la misma manera que Pareto, o sea
incluyendo en él la ganancia del capital". (Emmanuel 1969:73) Mientras que en
Marx precio de costo es igual a coste de producción, o sea c+v, sin incluir la
ganancia.
11 "Aunque Marx sugiere que la tendencia secular hacia una producción más
intensiva en capital puede tender a ser acelerada por el aumento de las tasas de
salarios, este argumento no debe ser confundido con la teoría neoclásica donde
el precio relativo de los factores es considerado como el determinante principal
de la elección técnica. En la economía neoclásica el aumento secular de las
tasas de salario real es utilizada con frecuencia para explicar el aumento
secular de la intensidad del capital. En Marx, sin embargo, la explicación para
estas tendencias seculares es claramente la inversa. Es el aumento de la
intensidad de capital el que conduce al incremento de la productividad del
trabajo. Y […]
al capitalismo. Ciertamente las diferencias de cae alargan ventaja
en el mercado internacional a los países más desarrollados, porque
gozan de una productividad y una eficiencia mayores. Y esto es así
a pesar de que paguen salarios más elevados y no a causa de ello.
Pero el argumento de Enunanuel lleva a concluir que son los
"precios de los factores", concretamente el de la fuerza de
trabajo, lo que modifica las composiciones de capital y por lo
tanto los precios de las mercancías. Esto explicaría la variación
de los precios en el comercio exterior, que por los al tos
salarios serían más elevados en los países desarrollados y al
mismo tiempo tendrían menos valor, por la elevada COCo En cambio
un país que en el comercio internacional ofrece determinados
productos que son producidos en condiciones de una composición
baja, no tendrá la capacidad de vender sus productos por arriba de
su valor, sino más bien por abajo. Esto explicaría el intercambio
desigual, porque los productos de los países desarrollados se
estarían llevando una parte de valor generado en los países
subdesarrollados.
Está claro que el capital una vez que ha conquistado el mercado
interno se lanza a conquistar el mercado externo, y busca en el
exterior la movilidad que no tiene en el interior, las razones
para esto, además, se ven reforzadas por el hecho de que el
capitalismo tiene una sobre acumulación de medios y de recursos en
lo interno y no puede obtener las tasas de ganancia adecuadas a
sus expectativas. El capital, dice Lenin, tiene que buscar otras
áreas en las cuales ser rentable.
Aquí Ernmanuel dice que como de acuerdo a la teoría de las
ventajas comparativas los países se especialización en aquello en
lo que tienen mas ventajas, entonces la movilidad del capital sale
sobrando porque los capitales encuentran en sus propias naciones
la mayor fuente de ganancias. Este planteamiento nos parece que es
extraordinariamente confuso y bien a bien no sabemos si es una
interpretación aquí vacada de Ricardo o gaIlds de decir algo
novedoso.
El análisis de Emmanuel parece así correr paralelo al de Ricardo,
pero en vez de la negación de la perecuación de la tasa de
ganancia por la inmovilidad del capital postula la
Es este incremento de la productividad el que entonces crea las
bases potenciales para aumentos limitados del salario real”.
(Botwinick (1993:80-81)
imposibilidad de la perecuación de la tasa de salarios por la
inmovilidad del trabajo, y por tanto, la concurrencia entre
trabajadores. Además concede razón a Ricardo al señalar que sus
hipótesis eran válidas para su época, mientras que los neoclásicos
tienen que hacer malabares para explicar que a pesar de la
movilidad de capital esta no es suficiente para negar la noconcurrencia en el plano internacional y por tanto la tesis de los
costes comparativos. Pero no sólo la teoría económica convencional
ha sostenido el principio de las ventajas relativas.
Señala que los economistas marxistas en general han tenido, en el
mejor de los casos, una actitud neutral y benévola frente a esta
teoría. y esto es cierto. Contra lo que pudiera parecer, fue el ex
bloque socialista una de las áreas de la tierra en las que más
entusiastamente
se
adoptó
el
criterio
de
las
ventajas
"comparativas" (en el sentido de prescripción que señala Shaikh,
tema que abordaremos en otro punto), y ésta fue la justificación
de la di visión socialista del trabajo. Esta idea, como lo señala
correctamente Emmanuel, era sorprendentemente popular entre los
teóricos del ex bloque socialista, y con base en este principio se
decidieron estrategias de desarrollo perjudiciales para muchos
países. Es el caso, por ejemplo de Cuba, que se especializó en la
producción de azúcar. Durante 30 años Cuba decidió especializarse
en
este
producto,
mientras
recibiría
de
los
países
más
desarrollados dentro del bloque los productos de mayor complejidad
técnico científica. ¿Para qué iba a producirlos Cuba si le saldría
más caro? Y si esa especialización era ya de por sí desventajosa
dentro del bloque socialista, demostró ser desastrosa cuando la
perestroika y la "globalización" se impusieron como modelo único
mundial. Pero no se crea que no hubo oposición. Ya el Che Guevara
planteaba la necesidad de que la isla desarrollase otro tipo de
industrias, de alta tecnología. Y durante cierto periodo, mientras
estuvo el Che en el Ministerio de Economía, se tomaron medidas en
ese sentido. Así señalaba en 1964: "Hasta ahora el desarrollo
industrial alcanzado se puede calificar de satisfactorio, si se
tienen en cuenta los problemas que causa el bloqueo norteamericano
y el cambio radical en nuestras fuentes abastecedoras externas
ocurridas en sólo tres años. El año pasado la producción azucarera
se redujo de 4.8 a 3.8 millones de toneladas métricas, pero en
cambio este descenso fue compensado, en Términos generales para el
sector, por un crecimiento del 6% en la industria no azucarera.
Para este año de 1964, dada una solidez mayor en nuestra
organización
productiva interna y nuestra mayor experiencia en las relaciones
comerciales con los nuevos mercados abastecedores, el crecimiento
industrial debe ser más elevado que el señalado." (Guevara
1967:622-623) sin embargo parece ser que la posición de los
soviéticos pesó más que las previsiones del Che. Ahora la historia
le ha dado la razón, y Cuba está buscando desarrollar actividades
como las que sugería el Che que se desarrollaran, tal es el caso
de la producción de medicinas, la biotecnología, etc. Otro caso de
estas aberraciones es la actitud de la izquierda mexicana ante el
TLC. Ciertamente hubo críticas acertadas, pero el partido de
oposición más importante en aquel entonces, el PRD, simplemente no
tenía una posición clara al respecto. No sólo en el discurso se
recurría constantemente al concepto de ventajas comparativas sino
que en los documentos más importantes se asumía que un buen
tratado podría acarrear ventajas para todos: "Estamos en favor de
un amplio pacto continental de comercio y desarrollo que considere
de entrada el libre comercio entre México, Estados Unidos y
Canadá, y que corresponda, al mismo tiempo, al interés del
desarrollo de México y no afecte las normas de bienestar de EU o
de Canadá. ,,12 Un pacto imposible, diríamos nosotros. Se asumía
que el problema no era el acuerdo en sí mismo sino el riesgo de un
mal acuerdo: "Una liberalización comercial concebida y conducida
en el marco de una alternativa real de desarrollo movilizará el
entusiasmo y el compromiso de numerosos grupos sociales en México
que hoy se ven excluidos de todo beneficio. Estamos obligados a
tener éxito en esta oportunidad de lograr un progreso auténtico y
una cooperación fructífera entre nuestras nacionesfl•13 Realmente
una joyita. Quedaría por saberse a quien debemos dar las gracias,
si a Bush o a Salinas.
12 Cuauhtémoc Cárdenas, "TLC: Una propuesta alternativa", Revista Nexos N°162,
julio de 1991, México, p.51. Existe además confusión en los conceptos, pues se
toma la ventaja absoluta como "comparativa", error frecuente, como señala Diego
Guerrero (1995), por el hecho de que las condiciones de un país tienen que
compararse con las de otro, porque la ventaja es necesariamente en términos de
otro. Se puede leer en el mismo documento: "México no puede transformarse en el
depósito de desechos químicos y el basurero de las industrias americanas o
canadienses que tratan de dar la vuelta al cumplimiento de las restricciones
ambientales en sus países. La laxitud en el cumplimiento de las leyes en la
materia en México, debe cesar como una ventaja comparativa para las compañías
que invierten en nuestro país. “(P.54)
La parte medular de la teoría del intercambio desigual de
Enunanuel reside en el argumento de que las diferencias salariales
entre los países desarrollados y los países subdesarrollados es lo
que explica que los productos con los que comercian uno sean
sobrevalorados en relación a los productos de los otros, que
estarían en general subvaluados. Porque las diferencias persisten
aún teniendo en cuenta el grado de intensidad: "si examinamos no
tanto lo que el obrero gana, sino lo que su hora de trabajo cuesta
a la sociedad, podemos asegurar que estamos dentro de la realidad
si concluimos que, teniendo en cuenta las prestaciones sociales
directas e indirectas, el salario promedio de los países
desarrollados es de alrededor de 30 veces mayor que el de los
países atrasados y, teniendo en cuenta la diferencia de intensidad
del trabajo [de dos a uno], alrededor de 15 veces mayor".
(Emmanuel 1969: 89) Pero ¿quiere esto decir que los obreros de los
países subdesarrollados son 15 veces más explotados que los de los
países desarrollados? Además, ciertamente los trabajadores en las
sociedades desarrolladas son pagados mucho mejor, en general, pero
esto no sólo depende del coste diferente de la fuerza de trabajo,
sino de los sectores en que se ubica la fuerza de trabajo, y
también de la organización. Existe una transferencia de valor
porque a los subdesarrollados les cuesta más producir un mismo
producto, a pesar de los bajos salarios, ya que se emplean fuerzas
productivas más rudimentarias, y luego en el intercambio se ve que
se ha invertido más tiempo de trabajo del socialmente necesario.
Sin embargo a esta transferencia no le podemos llamar intercambio
desigual, por mucho que cueste producir un mismo producto (o los
productos que se intercambian, si son diferentes) en un caso,
subdesarrollados, y por poco que cueste en el otro. La diferencia
en la argumentación teórica puede parecer una sutileza, pero es
una de esas sutilezas, utilizando una figura de Marx, que separan
a la mecánica clásica de la física cuántica; es una de esas
diferencias que pueden determinar que se siga una política de
defensa de los precios como respuesta al intercambio desigual, o
una política de industrialización al estilo de los nuevos países
industrializados asiáticos para no depender de la producción y
venta de materias primas, (que por supuesto se pueden y deben
seguir produciendo, pero no depender exclusiva o abrumadoramente
de ellas).
Debería
hacerse
un
esfuerzo
por
aplicar
correctamente
metodología de Marx en el sentido de tratar de descubrir
aspecto decisivo y determinante del comercio internacional,
la
el
17
o más concretamente, cómo es que funciona la ley del valor a este
nivel. Para Emmanuel la desigualdad de los salarios provoca la
desigualdad del intercambio: "... la desigualdad de los salarios
como tal, siendo las demás cosas iguales, provoca por si misma la
desigualdad del intercambio". (Emmanuel 1969: 103-104), porque
considera al salario "la variable independiente del sistema" y
responsable del aumento de los precios. Pero, como dice shaikh,
Ernmanuel esta confundiendo la enfermedad con sus síntomas.
Como el menor salario determina una tasa mayor de explotación, el
intercambio desigual se debe a las diferentes tasas de plusvalía:"
Fuera de toda alteración de los precios que resulte de una
concurrencia imperfecta en el mercado de las mercancías, el
intercambio desigual es la relación de los precios de equilibrio
que se establece en virtud de la perecuación de las ganancias
entre regiones con tasas de p1usva1ía 'instituciona1mente'
diferentes -dando al término'institucíona1mente' el significado de
que esas tasas, por razones que sea, son restadas a la perecuación
concurrencial en el mercado de los factores, e independientemente
de los precios relativos". Emmanuel 1969:104) Hay que recordar que
es necesario considerar las diferencias conjuntas de productividad
y salario. Pero además el salario como expresión del valor, con
todos sus determinantes. Habría que analizar el distinto valor de
las fuerzas de trabajo en los distintos países, y la distinta
relación entre trabajo necesario y trabajo excedente.
Derivar el intercambio desigual de las diferencias salariales a
nivel internacional lleva a la conclusión de que siempre existirá
intercambio desigual hasta que no se igualen los salarios en todas
las ramas de la producción a nivel mundial. y de aquí surge la
pregunta ¿es acaso que la ley del valor no funciona a nivel
internacional puesto que todo lo que se produce se hace con
diferencias notables de salarios lo cual produce intercambio
desigual y por lo tanto el no funcionamiento de la ley del valor?
Y si se igualaran los salarios (no habría ya intercambio desigual
ni
desarrollo
desigual?
Marx
planteaba
que
el
comercio
internacional era sólo una esfera del modo de producción
capitalista, que de ninguna manera escapaba a la vigencia de las
leyes fundamentales del sistema. Y si hemos de hablar de una ley
que es fundamental, esa ley es la de la determinación del precio
por el valor, y del valor en función del tiempo de trabajo
socialmente necesario. Siempre como tendencia y no
en los casos individuales.
Que
los
salarios
se
mantengan
deprimidos
en
las
áreas
subdesarrolladas
no
es
ninguna
rareza,
es
una
de
las
características principales del capitalismo en estos países. Sin
embargo, y aún cuando la plusvalía obtenida tienda a crecer a
costa de estos bajos salarios, de esto no se desprende que en el
comercio internacional se dé un intercambio desigual entre los
productos producidos por los subdesarrollados y los producidos por
los desarrollados, pues aunque la explotación fuera la misma en
todos lados, los salarios no serían iguales, y aunque los salarios
fueran iguales no desaparecerían las desigualdades del desarrollo.
Los bajos salarios se deben en primer lugar, aunque no
exclusivamente, al bajo nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas .14 En todo caso lo que se puede afirmar:' es que se
colocan distintos productos en el mercado internacional que han
costado cuotas de trabajo muy diferenciadas en función del
distinto desarrollo de las fuerzas productivas en cada caso, y
esto efectivamente representará transferencias de valor de los que
intercambian productos menos sofisticados a los que producen
mercancías más sofisticadas, con mayor incorporación técnica y
científica: " ... la demostración del intercambio desigual entre
países con estructura económica diferente que pretende realizar
Emrnanuel, se basa esencialmente en las transferencias de
plusvalía que se producen por el solo hecho de realizarse el
intercambio comercial, intercambio que debe ajustarse a los
precios de producción que aseguren la igualdad de las tasas de
ganancia." (Vidal Villa 1976: 239). Lo determinante es la media
social que cuesta producir determinado producto y no los salarios
altos o bajos que se pagaron durante el proceso de producción, y
aquí, como dice Marx, es el "estómago de la sociedad" el que va a
determinar si un producto se llevó más horas de trabajo de lo
necesario; si se llevó más horas de
14 Como dice Shaikh: "El nivel de vida (el salario real) de los trabajadores en
cualquier país debe estar limitado, al fin de cuentas, por el nivel de
desarrollo de sus fuerzas productivas. ¿por medio de qué magia podrá el
trabajador de la India alcanzar el mismo nivel de vida que el trabajador
norteamericano? El producto social total per cápita en la India -usando
cualquier índice- es más bajo que el salario real del trabajador norteamericano.
Incluso si los trabajadores de la India consumieran su producto social entero,
las diferencias de salario real no serían eliminadas -pero naturalmente el
capital de la India lo sería. Asi el incentivo para la inversión extranjera –las
diferencias salariales- permanecería. Mientras que la competencia
–los
capitalistas locales- ¡habría desaparecido hace mucho tiempo!”. (Shaikh
1990:208)
trabajo ese producto aunque tenga más valor individual contenido
en su materialidad, será un producto que en el mercado no podrá
intercambiarse mas que por su equivalente según la media social, y
no solamente puede transferir plusvalía, sino, como dice Marx, en
algunos casos puede que ni siquiera recupere el coste de
producción. Y esta es precisamente la forma en que las mercancías
encuentran su equivalente en el mercado internacional.
"La industrialización prematura en un mundo 'subdesarrollado'
aseguraba a Inglaterra el monopolio del comercio exterior".
(Emmanuel 1969:159) Y esto lo hizo con bajos salarios, dice
Emmanuel, (lo que va incluso en contradicción con su propia teoría
de los salarios elevados en los países más avanzados), pero no
dice que es
que gracias al librecambio Inglaterra logró
concentrarse en las actividades industriales mientras que el resto
del mundo le servía como abastecedor de materias primas y mercado
de sus productos manufacturados.
Pero para Emmanuel el diferencial de salarios es lo que actúa
sobre los precios produciendo un diferencial de desarrollo: "es la
desigualdad de estos salarios la que actúa sobre los precios y
sobre el desarrollo económico". (Emnlanuel 1969:167) Llegando al
extremo de proponer que para desarrollarse lo que debe hacer un
país es aumentar ]os salarios, y de allí los precios. Lo que no
significa que no haya influencia de los salarios en el proceso de
modernización de las empresas, y que los bajos salarios puedan
desestimular la mecanización, pero, como hemos dicho antes, esto
no es al estilo neoclásico. Ni al estilo de Emmanuel: "Supongamos
que el día de mañana los sudafricanos exterminan a los bantúes, en
vez de emplearlos como obreros a bajo salario y los remplazan por
colonos blancos con altos salarios; ciertamente que, en la medida
en que la operación se haga más o menos brutalmente, habrá
conmociones, quiebras, fricciones de conversión y ajuste, un
periodo transitorio muy difícil de pasar, pero el resultado final
será un salto hacia adelante de África del Sur, que alcanzará
rápidamente a los países más desarrollados". (Ermnanuel 1969:164)
¡Cómo si el salario determinara el valor social y no a la inversa!
La relación es al revés: el desarrollo mayor permite mayores
salarios. Lo que no significa que los trabajadores de los países
subdesarrollados deban esperar impasibles el desarrollo económico
para obtener aumentos salariales.
Ciertamente esta es una versión muy sui géneris del
desarrollo desigual. Quizás a Emmanuel le sirva de consuele el que
Marx no contemplara la posibilidad de que se generasen dos áreas
en el mundo con diferencias progresivas en su desarrollo como
producto de la distinta integración de las naciones en la división
internacional del trabajo. Así es que en este sentido no tenemos
muchas sugerencias de Marx, pues inclusive en el prólogo de El
Capital Marx habla de que los países desarrollados no hacían mas
que poner el espejo de su propio desarrollo a los menos
desarrollados.
Y cuando Emmanuel habla de la interacción entre desarrollo
económico y salarios cae en el fatalismo de que una vez que un
país toma ventaja comienza "por mediación del intercambio
desigual, a hacer pagar el excedente de sus salarios a los demás
países. [ ... ] En el mismo momento el país pobre queda unido al
nivel de subsistencia fisiológica elemental. Transfiriendo por su
exportación no-equivalente una gran parte de su excedente hacia
los países ricos, se priva de los medios de acumulación y de
crecimiento. La exigüidad y el estancamiento de su mercado
desaniman a los capitales que lo desertan, lo que hace que, a
pesar de la baja cae y los bajos salarios, una parte considerable
de su mano de obra no encuentre comprador". (Emmanuel 1969:170171)
La movilidad de los capitales ahora es muy dinámica, es decir, se
han creado una serie de condiciones que hacen que los capitalistas
lleguen con una insospechada facilidad a un determinado país y que
luego de la misma forma lo abandonen, sin embargo los bajos
salarios pueden ser perfectamente atractivos para los capitalistas
si se cumplen ciertos requisitos, como la oferta abundante de
materias primas y fuerza de trabajo (además de las condiciones
técnicas
que
le
permitan
funcionar
con
mayor
eficiencia
productiva) .
Para Emmanuel el secreto para poder aumentar los salarios y
resistir a la libre competencia es el proteccionismo. Y pone el
ejemplo de los Estados Unidos, donde inclusive ése fue "y es" el
objetivo de la política arancelaria: "proteger los altos salarios
en las ramas atrasadas". Y estos altos salarios fueron los que
provocaron en última instancia "un aflujo de capitales que desató
el proceso de desarrollo". (Emmanuel 1969: 172) Estamos de acuerdo
en que el proteccionismo fue determinante en su desarrollo, pero
los altos salarios fueron consecuencia, que no causa. Además esto
no fue suficiente, fue necesario que se desarrollase una
revolución democrático burguesa que diera como resultado tanto la
reforma agraria capitalista, bajo la vía de
desarrollo farmer, como la liberación plena y total de la fuerza
de trabajo y de las potencialidades capitalistas, esto es, la
revolución en la producción agrícola que permitiera canalizar
todos los recursos a la industria, luego vendría el americanismo,
pero esto sucede cuando Estados Unidos es ya una potencia. Esto
es, tuvo que liquidar a la oligarquía agroexportadora del sur por
medio de la guerra civil y convertir a esta vasta zona en un
territorio industrialista para hacer posible su "despegue" al
desarrollo.
La división internacional del trabajo puede ser una especie de
monopolio, sin embargo es necesario dejar bien claro cómo es que
se llegó a tal división. Y aquí Ernmanuel no es suficientemente
claro, por el contrario, es absolutamente confuso, parece que las
naciones favorecidas con el lugar que ocupan dentro de la di
visión internacional del trabajo llegaron a ella por accidente, y
como "la riqueza engendra riqueza" y "la pobreza engendra pobreza"
ya más nunca abandonaron esa posición.
Hemos dicho que existe una transferencia de valor, de los países
que producen empleando más tiempo de trabajo del que era necesario
para la producción de ciertos productos y que después depositan
bajo la forma de valor en las arcas de aquellos países que
producen con mejores fuerzas productivas y emplean menos tiempo de
trabajo que el necesario. Sin embargo transferencia de valor no es
lo mismo que intercambio desigual. La diferencia para Emmanuel es
que mientras las transferencias basadas en la cae se dan "aun en
un modelo de competencia perfecta", el intercambio desigual se
debe a la diferenciación de salarios que "se atiene a una
competencia imperfecta del factor trabajo en razón de las
distancias y de las fronteras políticas y es a la medida de las
imperfecciones de esta competencia". (Emmanuel 1969:198) Es "un
factor institucional". Y mientras que las transferencias de valor
están en consonancia con la ley del valor, "dudamos mucho de que
la diferenciación de salarios en el plano geográfico esté
igualmente de acuerdo con la ley del valor". Si operara todo de
acuerdo a la ley del valor, reconoce Emmanuel, -aludiendo a un
aspecto de la crítica que acertadamente le hace Bettelheim- todo
el intercambio sería igual. Y llegamos así a descubrir al culpable
de todos los males: el monopolio, y además: ¡el monopolio de los
obreros de los países ricos! (Ernmanuel1969:205)
Si hay salarios diferentes dice Emmanuel es que la competencia no
es perfecta y se ha infringido la ley del
valor. Y "lo que impide que la competencia sea perfecta es, antes
que nada, el hecho político de la división del mundo en estados"
(como si al interior de una nación no hubieran diferencias
salariales).
La
competencia
perfecta
debería
provocar
la
nivelación salarial: la fuerza de trabajo debería tener en todas
partes el mismo precio, dice Emmanuel. Algo que hemos visto que
_es imposible, lo que no quiere decir que la fuerza de trabajo no
se venda por su valor, lo que sucede es que hay valores
diferentes. Aquí nuevamente hay una confusión en los niveles de
abstracción y del desarrollo del concepto de valor.
Pero Emmanuel va más allá al señalar que el intercambio desigual
es una realidad gracias al monopolio de salarios que establecen
los trabajadores de los países ricos: "En la base del intercambio
desigual existe un monopolio, pero no es el de las mercancías [
... ] sino el de los obreros de los países [desarrollados]".
(Emmanuel 1969: 205) (Aquí es necesario
aclarar que en la edición de Siglo XXI dice "subdesarrollados",
sin embargo está claro que Emmanuel, por toda la argumentación
previa y posterior se refiere a los desarrollados) . Esta
argumentación nos recuerda el tercermundismo de los años 60, en el
que se decía que la culpa de la situación de pobreza de las
grandes masas del tercer mundo era la situación de privilegio de
los obreros de los países desarrollados. De hecho se decía que la
clase obrera de los países desarrollados era copartícipe de la
explotación a que sometían los capitalistas de los países
desarrollados
a
los
países
subdesarrollados,
(de
este
planteamiento participaron desde teóricos como Franz Fanon,
pasando
por
Regis
Debray,
hasta
Gunder
Frank).
Y
este
planteamiento proliferó, entre otras cosas, porque en su obra
Lenin habla de la aristocracia obrera. Pero es evidente que ni
toda la clase obrera de los países desarrollados es aristocracia
obrera, ni todos los habitantes del tercer mundo son explotados,
ni los países subdesarrollados son "naciones proletarias". Hizo
falta que pasara el tiempo para que las aguas recobraran su nivel.
Emmanuel enfatiza: "Si nuestra tesis es justa será necesario, por
ejemplo, decir que no es porque exporta madera por lo que Suecia
tiene el más alto nivel de vida de Europa, sino que la madera es
cara porque se produce -entre otros países de altos salarios- en
un país en donde la clase obrera, debido a determinadas
circunstancias histórico-políticas que no tenemos por qué analizar
aquí, ha realizado notables conquistas sociales”. (Emmanuel
1969:209)
Respecto a los costes comparativos la conclusión de Emmanuel es
que mientras existan disparidades regionales de salarios el
resultado del libre comercio no puede garantizar el óptimo mundial
ricardiano. Lo que ha hecho, tal como reconoce, es cambiarle las
hipótesis a Ricardo, pero no demostrar la falsedad de su teoría:
"Partiendo de la doctrina clásica y marxista del valor-trabajo,
hemos modificado la hipótesis fundamental del teorema ricardiano
del comercio internacional. En lugar de salarios iguales y tasas
de ganancia desiguales, hemos adoptado la hipótesis de salarios
desiguales y de ganancias sujetas a la perecuación y tendentes a
la igualdad. Esas premisas nos han llevado a tomar en todos los
puntos
lo
contrario
a
la
teoría
oficial
del
comercio
internacional". (Emmanuel 1969:298) La división internacional del
trabajo no asegura pues ventajas para todos, sino para unos a
costa de otros.
Pero ni los países se especializan de acuerdo a esta ley ni los
resultados son de armonía, incluso aunque siguieran este principio
pues no hay ningún mecanismo que garantice, en condiciones de
libre intercambio, los movimientos compensadores. Y aquí es
necesario dejar claro cómo es que fueron derribadas todas las
"murallas chinas", para emplear las palabras de Marx, y se
abrieron economías vírgenes a la acción del capitalismo expansivo
y deseoso de acceder a cuantiosísimas riquezas.
A decir verdad la teoría de las ventajas comparativas vendría a
poner un velo sobre relaciones objetivas que han sido resultado
del desarrollo del capitalismo y sus leyes de la acumulación. Sin
embargo, una vez consumado el hecho histórico, la teoría de las
ventajas
comparativas
ha
servido
para
la
justificación
y
aceptación de ese hecho.
Como conclusión podemos afirmar que pese a todo su esfuerzo, que
es mucho, en sus planteamientos centrales Emmanuel no consigue
romper con Ricardo. Si bien cambia los supuestos, las conclusiones
relativamente a la operatividad de las ventajas comparativas si se
dieran
determinadas
condiciones
deja
en
pie
el
principio
ricardiano. Sin embargo Emmanuel condena correctamente el modelo
al que dio lugar la división internacional del trabajo: "Cuando se
considera que la mayoría de los productos tropicales, entre los
que hoy aparecen como los más tradicionales, pertenecen a culturas
trasplantadas, muy a menudo a continuación de simples accidentes
históricos; cuando se considera que la especialización más
formidable de todos los tiempos, la de
Inglaterra
en
sus
tejidos,
fue
una
operación
enteramente
voluntarista, ya que los tejidos de algodón habían estado
floreciendo en otros continentes antes que en Europa y en muchos
países de Europa continental antes que en Inglaterra; que nada
señalaba a este país para esta especialización; que Inglaterra no
tenía en el siglo XVIII ni materia prima ni ninguna experiencia en
tejidos, aparte de la lana; que esta última industria había sido
implantada a su vez, muy artificialmente, siglo y medio antes, por
medio de una prohibición draconiana de la exportación de la lana y
llegando hasta a cortar los brazos de los infractores, ya que la
industria de Flandes era tanto más productiva que podía, a pesar
de los gastos de transporte, ofrecer por la lana inglesa un precio
superior al de los mismos manufactureros ingleses; que en seguida
fue, gracias a la protección arancelaria y a la coerción
legislativa directa, como Inglaterra hizo de la India su
abastecedora de algodón y de Australia su tienda de lana -lo cual,
dicho sea de paso, tuvo como efecto arruinar a la India para
enriquecer a Australia, lo que es una prueba más de que el pacto
colonial no tiene en sí un gran efecto de empobrecimiento si no se
combina con salarios bajos en el país colonizado-; cuando se
considera todo esto, se puede abrigar legítimamente algunas dudas
sobre el valor intrínseco del modelo actual de la división
internacional del trabajo" . (Emmanuel 1969: 300). Emmanuel hace
un análisis correcto de la estructura que condena a algunos países
al papel de subdesarrollados, pero concluye que lo determinante no
es esta estructura mundial de la di visión internacional del
trabajo sino la estructura de salarios que le acompaña. Lo que nos
parece ya obsesivo.
Algo curioso es que la alternativa que propone Emmanuel es la
diversificación de la producción. Se diría que esto no tiene
lógica dentro de su argumentación pues independientemente del
producto la relación desigual continuaría hasta que no se
igualasen
los
salarios.
Pero
propone
una
producción
antimportaciones y desarrollo hacia adentro, esto es, una política
de sustitución de importaciones. Algo que de cualquier manera no
es la conclusión que se deriva de su teoría, de la que en cambio
se desprendería una propuesta de defensa de los precios de los
productos que exportan los países subdesarrollados y medidas
tendentes a la homologación de los salarios mundiales.
2. LAS CRITICAS DE BETTELHEIM A LA TEORIA DE EMMANUEL15
Bettelheim principia su disertación planteando el objeto de
estudio del libro que atrae su atención: "El problema fundamental
que este libro se propone resolver es, en definitiva, el de las
desigualdades económicas entre naciones y las razones de su
agravamiento". (Bettelheim 1969:305) Pero dice, no hay que olvidar
que lo decisivo para un país son las contradicciones internas, y
que en los países subdesarrollados, aunque sean dominados por los
imperialistas, existe una explotación interna, es decir, no se
tiene que recurrir al argumento de que los trabajadores son
explotados desde fuera. Sin embargo, admite que el problema del
crecimiento de las desigualdades entre las naciones es crucial, y
de allí que promueva el debate sobre el tema.
Ciertamente desde hace ya bastantes años uno de los fenómenos que
más han preocupado a las ciencias sociales es el acrecentamiento
de las diferencias entre países pobres y ricos, para ser más
exactos, entre subdesarrollados y desarrollados. Esto, con el
tiempo ha acarreado una serie de consecuencias que retroalimentan
y reproducen en escala ampliada las relaciones de desigualdad,
como es el caso de la creciente influencia de los fenómenos
financieros y comerciales que han impuesto un grillete de control
en las economías subdesarrolladas. Los países desarrollados han
logrado que las ventajas comerciales se conviertan en mecanismos
de control financiero. Las formas son cada vez más sofisticadas,
pero la esencia es la misma: los desbalances del intercambio (que
no
intercambio
desigual)
conducen
a
déficit
comerciales
permanentes que se saldan con el uso de deuda e inversiones de
capital, lo cual pone a los países subdesarrollados entre la
espada y la pared. Sobre este problema, que desarrolla en forma
brillante
Anwar
Shaikh
(1990),
tendremos
oportunidad
de
extendernos en el curso de la argumentación de nuestro trabajo y
sobre todo cuando analicemos el caso de México.
Dice Bettelheim que "(una de las principales conclusiones de esta
obra es que el crecimiento de las desigualdades económicas entre
las naciones tiene su fundamento en el <intercambio desigual>.
Esta expresión se emplea para decir
15 Charles Bettelheim: "Observaciones teóricas". Anexo a la obra de Emmanuel
(1969) El intercambio desigual, Ed. Siglo XXI, México, 1972.
que, en el mercado mundial, las naciones pobres están obligadas a
vender el producto de un número relativamente grande de horas de
trabajo para obtener a cambio de las naciones ricas el producto de
un número más reducido de horas de trabajo. Es evidentemente
importante notar desde el principio que la expresión <intercambio
desigual> designa en términos ideológicos un fenómeno que está
lejos de reducirse a un simple <intercambio>". (Bettelheim
1969:306) Pero no es que el intercambio sea "desigual", y de no
equivalentes, porque el intercambio de equivalentes es la forma
que acompaña al valor en todas sus metamorfosis. La expresión
además denota que se cree que el intercambio capitalista pudiera
ser de otra manera: "[la denuncia de la injusticia de un
intercambio implica la ilusión del <intercambio justo>, del
<precio justo>". (Bettelheim 1969:307)
La ley del valor no significa cambio de cantidades iguales de
trabajo: "Lo que la ley del trabajo produce es un cierto reparto
de gastos de trabajo bajo el efecto de las relaciones de
producción; si -como veremos- la ley del valor aparece sufriendo
una transformación en el marco mundial, es que ella opera en el
seno de las relaciones internacionales de producción teniendo
características específicas". (Bettelheim 1969:307) Ciertamente
Emmanuel y también Bettelheim se ocupan de establecer estas
características específicas, sin embargo no creemos que sean
capaces de ofrecer una explicación convincente de cómo es
supuestamente violada la ley del valor a nivel internacional. Pero
este problema lo abordaremos a lo largo del capítulo. El hecho de
que se intercambien mercancías de diferentes valores, no implica
intercambio desigual. Lo que es desigual es el soporte de las
fuerzas productivas que producen determinada mercancía, y esto es
lo que determina que tengan más o menos valor, y también es lo que
determina que determinado tipo de producción sea superior en
términos de valor que otro. Pero en el mercado lo que se
intercambia son horas, reducidas a la expresión más simple, de
trabajo
que
costó
producir
una
mercancía,
y
siempre
se
intercambian equivalentes de esta cantidad de horas.
Otro señalamiento crítico es que el énfasis no debe ponerse en la
"explotación comercial", sino en las relaciones de producción,
pues es allí donde está la raíz del problema: "El concepto de
<explotación> no se puede situar a nivel del <intercambio>, sino a
nivel del <proceso de producción>. El concepto <explotación>
expresa, pues, una relación de producción. De aquí que, la noción
de <explotación de los países pobres por los países ricos> carezca
de sentido, por
cuanto no se trata de unidades homogéneas -país pobre o país ricosino de unidades heterogéneas, articuladas en torno a una
determinada estructura que les es propia." (Vidal Villa 1976:
247).
Todos salen ganando, es la máxima de la economía clásica en
relación al comercio exterior, y a través de la justificación de
la división internacional del trabajo se justifican las relaciones
sociales de producción existentes. Todos deben conformarse con el
lugar que les corresponde dentro de la división internacional del
trabajo, tal y como el obrero y el capitalista, dentro de cada
país, tienen que estar satisfechos con el lugar que les
corresponde en el proceso de la producción capitalista. Como si
estos fueran resultados naturales y no históricos. Un gran mérito
de todo el debate sobre la teoría de fue echar por tierra estos
argumentos. Aunque en la demostración el éxito fuera muy relativo.
Durante cierto tiempo en los círculos marxistas hubo una gran
discusión alrededor de la transformación de valores en precios. De
esta discusión parece que se sacaron pocas cosas en claro y no
siempre se logró avanzar más de lo que Marx ya lo había hecho,
inclusive hubo quien señalara que todo giró realmente en torno de
un problema falso. Nos parece que Emmanuel emplea las premisas que
se dieron en esta discusión para plantear que del diferencial de
los factores que intervienen en la formación de los precios,
marcadamente de los salarios, se desprenden relaciones de
intercambio desigual entre mercancías. Pero esto es algo que se
escapa al ámbito del problema de la transformación de valores en
precios para extrapolarse al de las relaciones económicas
internacionales. En verdad los marxistas se metieron en una serie
de problemas de los cuales salieron poco airosos. Y para no
quedarse atrás Emmanuel hizo el intento de tener más fortuna que
sus contemporáneos marxistas.
Entre valores y precios existe la misma relación que entre las
categorías de esencia y fenómeno, en donde el fenómeno, precio,
sólo expresa los movimientos más profundos y verdaderos de la
esencia, valor. En este sentido la esencia y el fenómeno, sin ser
exactamente iguales, tienen correspondencia, y lo que es más, la
esencia es lo que expresa la relación más fundamental, es decir la
ley del valor, que es la más importante del modo de producción
capitalista, lo cual quiere decir que es una relación propia de
todas las fases por las cuales atraviesa el capitalismo; la ley en
general, y la del valor en particular, es el
vinculo necesario general y estable que existe a través de todas
las fases del fenómeno, el capitalismo. Si Emmanuel habla de la
existencia de dos leyes del valor, es que no tiene ni idea de lo
que está diciendo, pues resulta que en los distintos grados de
desarrollo del modo de producción capitalista se estarían dando
tantas leyes del valor como distintos grados tenemos, y esto es
verdaderamente errático. Si existe una ley propia a un fenómeno
dado, en este caso el capitalismo, esa ley no puede ser otras
tantas leyes como fases del fenómeno encontremos, es decir, no
podemos tener una ley del valor para el mercantilismo, una ley del
valor para la fase capitalista propiamente dicha, otra ley del
valor para la fase monopólica, etc., etc. La ley del valor es la
misma a lo largo del fenómeno del capitalismo, y esa ley
desaparecerá cuando éste desaparezca. Diego Guerrero16 habla del
absurdo de diferenciar las distintas concepciones del valor según
sean los factores que intervienen en su determinación, así se
tendría una ley del valor
triguera, otra arrocera, etc.
Bettelheim, quien es un gran conocedor de Marx, precisa el
planteamiento de la operatividad de la ley del valor, señalando el
error de Emmanuel al postular que existen dos: "¿ Por qué entonces
A. Emmanuel, refiriéndose explícitamente a Marx, cree poder
razonar como si existiera no una sola ley del valor sino más bien
dos, la que lleva este nombre y la que representaría la <ley de
formación de los precios de producción>?". La ley del valor es una
sola, la formación de los precios de producción no constituye una
ley diferente sino su desarrollo. Prosigue Bettelheim:
"Parece que hubiera una razón teórica profunda para esto. Ante los
ojos de A. Emmanuel, la teoría del valor, tal como se desarrolla
en el libro 1 de El Capital, es una teoría que se <aplica> a un
<modo de producción mercantil simple>, pero que no se <aplica> a
un modo de producción capitalista. [ ... ] Emmanuel parece poder
invocar un texto de Engels (el prefacio de Engels al libro 111 de
El Capital). Pero la autoridad del texto de Engels no es
suficiente. En efecto, una tesis semejante está en contradicción
con la estructura teórica en el interior de la cual está
construido el concepto de precio de producción, es decir, con la
teoría del valor fundada sobre el tiempo de trabajo socialmente
necesario. Ella conduce, como se ve claramente en el libro de A.
Emmanuel, a <representarse> el precio de producción no como una
forma transformada de valor, sino -en convergencia con los
16 Diego Guerrero: "Un Marx imposible: El marxismo sin teoría laboral del
valor", Ponencia presentada en las Jornadas de Economía Crítica, Santiago de
Compostela, 17-18 de mayo de 1996.
conceptos que Marx siempre combatió- como la suma de un conjunto
de <factores>". (Bettelheim 1969: 312)
Vaya que si no ha hecho estragos esta concepción de los factores
que acuden a la constitución del valor, tesis esencialmente de
Sraffa según la cual el valor no es más que una canasta
constituida por un conjunto de factores u otras mercancías que no
haría sino expresar el valor de una mercancía por canastas de
otras mercancías. Este argumento lógico gusta mucho de la
utilización de matrices que expresan una mercancía por otra
mercancía, "producción de mercancías por medio de mercancías",
pero esto termina por negar la teoría del valor, para la cual el
factor
determinante
es
simplemente
el
tiempo
de
trabajo
socialmente necesario: "todo parece <ocurrir> como en los modelos
econométricos, es decir, en el seno de un espacio homogéneo:
dentro del cual <se combinan> o se suman magnitudes homogéneas, en
este caso monetarias. Ahora bien, los conceptos marxistas no están
construidos en un <espacio> semejante, sino que se refieren a una
estructura compleja no espacial, en la que se combinan las
relaciones de producción y las fuerzas productivas." (Bettelheim
1969:315)
El llamado "intercambio desigual" no es según Ernmanuel mas que
una forma particular, un "caso especial", de transferencia de
valor entre economías de distinto grado de desarrollo y
capacidades productivas. Pero en realidad su teoría desvirtúa
tanto los conceptos marxistas que poco tiene ya que ver con ellos.
En este punto nos parece muy pertinente la critica que le hace
Bettelheim, primero por reducir la desigualdad del desarrollo a la
desigualdad de los salarios, y segundo, por negar un "intercambio
desigual", transferencias, en el sentido amplio, es decir sobre la
base de las diferencias de composiciones orgánicas de capital: "si
se quiere utilizar el término <intercambio desigual> , no existe
una razón teórica para limitar su empleo a un caso particular de
<desviación> del precio de producción en relación con el <valor> [
... ] y para rehusarse a su empleo en los demás casos. De hecho,
esta <desviación>, como se sabe, es la ley del modo de producción
capitalista y produce efectos que se pueden designar corno
<transferencia de valor>." (Bettelheim 1969:321) Sabemos que las
razones que esgrime Emmanuel para limitar su concepto son las
diferencias en la perecuación de tasa de ganancia y tasa de
salario. Pero sobre ello ya hemos hablado. Otro error de Emmanuel
que señala Bettelheim es que al considerar el salario come
variable independiente cree que este puede variar
independientemente
de
todo
cambio
en
las
condiciones
de
producción, y que al moverse puede actuar sobre la composición
orgánica (olvidando que esta corresponde a la composición
técnica), sobre los precios y sobre el intercambio internacional.
Lo que habría que saber, y explicar, es por qué una hora de
trabajo de aquí no vale lo mismo que una hora de trabajo de allá,
si finalmente las dos medidas no son más que trabajo expresado en
tiempo. Pero ese es el problema, que no se contiene la misma
cantidad de trabajo en toda unidad de tiempo igual. Ni entre un
país industrializado y uno atrasado, ni entre empresas ni ramas.
"La discusión debe partir, evidentemente, de una reflexión
concerniente al hecho de que en el mercado mundial capitalista el
producto de una hora de trabajo, proporcionada en un país de
fuerzas productivas débilmente desarrolladas, no se vende en
promedio más que por una suma inferior a aquella por la que se
vende el producto de una hora de trabajo proporcionada por un país
de fuerzas productivas más desarrolladas. Es éste el hecho que A.
Emrnanuel designa como <intercambio desigual>. Ahora bien, lo
primero que debe explicarse, porque es lo más fundamental, no es
una <desigualdad de intercambio> (imposible de definir con rigor)
sino la desigualdad de la productividad social del trabajo tal
como se manifiesta sobre el mercado mundial. Sin embargo, y éste
es el punto que debe mantener nuestra atención, lo que está en
entredicho, también, es la forma específica de socialización del
trabajo que se opera a través del mercado mundial capitalista (lo
que A. Emmanuel comprende parcialmente en la noción descriptiva de
<movilidad de los trabajadores»". (Bettelheim 1969:330-331)
Aquí está planteada la cuestión central, lo medular del problema.
Resulta que Emmanuel ha caído en el error de confundir los efectos
diferenciados que producen la generación e intercambio de valor en
el mercado capitalista con una violación de la ley del valor a
nivel internacional como resultado de la diferente remuneración
del trabajo. "Aquí el problema central es el siguiente: la ley del
valor, tal como funciona en el seno de la formación social
capitalista, ¿funciona de la misma forma en el mercado mundial
capitalista, o esta misma ley está profundamente transformada en
este mercado?
"La tesis de A. Emmanuel es que la ley del valor funciona de la
misma manera en el mercado mundial capitalista y en el interior de
cada formación social, pero que produce
efectos diferenciados a causa de la desigual remuneración del
factor trabajo según los países, desigual remuneración hecha
posible por la <no movilidad> de los trabajadores de un país a
otro". (Bettelheim 1969:331)
Aun cuando para Bettelheim Emmanuel no plantea que se esté
violando la ley del valor a nivel internacional, la verdad es que
si se acepta que existe intercambio desigual se está afirmando que
se está violando la ley del valor ya que no se da un intercambio
de equivalentes sino de no-equivalentes.
Para acabar con el subdesarrollo, según Bettelheim, no basta
modificar los precios de las materias primas que producen estos
países, sino exactamente salirse del lugar en el que se encuentran
dentro de la división internacional del trabajo. Este es uno de
los planteamientos más sugerentes de Bettelheim, y aquí es donde
precisamente se establecen las diferencias de carácter político
que se derivan de las diferentes concepciones respecto al
intercambio comercial internacional. Para Bettelheim está claro
que el problema es el de las distintas fuerzas productivas que dan
lugar a determinadas mercancías que se lanzan al mercado mundial.
La cuestión es que esas diferentes fuerzas productivas se han
"legalizado" dentro de un esquema de producción global que asigna
la
división
internacional
del
trabajo,
a
los
países
subdesarrollados les corresponde la producción prioritaria de
materias primas mientras que a los países desarrollados les
corresponde producir productos industrializados. De aquí se
desprende la conclusión de que para romper con el subdesarrollo es
necesario romper con el esquema impuesto por la división
internacional del trabajo.
Existe
una
experiencia
de
la
superación
del
estadio
de
subdesarrollo vía el planteamiento de Bettelheim, que es la de los
"tigres asiáticos" que lograron por una serie de mecanismos,
estudiados acuciosamente por Pablo Bustelo, 17 superar el lugar
que les asignaba la división internacional del trabajo y que los
condenaba al subdesarrollo. Existen también experiencias de
defensa de los precios, como han sido los diversos carteles como
la OPEP, pero han terminado por ser poco efectivos para sus
propósitos (volveremos a ello en otro
17 Véase, entre otras
Economía política de
Madrid, 1990; Los
industrialización en
1994.
obras del mismo autor, Pablo Bustelo Gómez:
los nuevos países industriales asiáticos. Ed. Siglo XXI,
cuatro dragones asiáticos. ESIC, Madrid, 1994; La
América Latina y Asia Oriental. Ed. Complutense, Madrid,
capítulo).
Otro error de Emmanuel es postular que son los obreros de los
países desarrollados los beneficiados de la explotación de los
obreros de los países subdesarrollados, cuando que está claro. Son
los capitalistas de las empresas y ramas más avanzadas los que se
apropian del valor producido por los obreros de las empresas y
ramas más atrasadas. "Marx señala, en numerosas ocasiones, que son
los capitalistas los que sacan ventaja del desigual desarrollo
internacional de las fuerzas productivas, [lo desigual no es el
intercambio sino las condiciones de producción] especialmente
porque <el trabajo del país más adelantado se valoriza aquí como
un trabajo de peso específico superior> y añade esta nota: <ya que
el trabajo no pagado corno un trabajo cualitativamente superior se
vende corno tal> (El Capital, libro 111, capítulo XIV, p. 237).
Marx añade un poco más adelante: <El país favorecido obtiene en el
intercambio una cantidad mayor de trabajo que la que entrega,
aunque la diferencia, el superávit, se lo embolse una determinada
clase, como ocurre con el intercambio entre capital y trabajo o en
general> (Ibid. , p. 238; [ las cursivas son de Bettelheim])" .
(Bettelheim 1969:340)
Pero no sólo en el intercambio de mercancías y a través de él se
manifiestan
las
diferencias
de
desarrollo
de
las
fuerzas
productivas entre países, sino que éstas se van a expresar también
en y a través de el fenómeno financiero. En este sentido dice
Bettelheim: "la red bancaria internacional constituye, de hecho,
un eslabón esencial de la dominación imperialista, lo cual es
cierto, claro está, en las <instituciones internacionales> corno
el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento o el Fondo
Monetario Internacional. La red bancaria internacional interviene
como un instrumento de coacción a la reproducción de una
especialización
desventajosa
para
los
países
débilmente
desarrollados". (Bettelheim 1969: 337) Cierto, es una forma de
reproducir y preservar la división internacional del trabajo, pero
además
de
eso
es
necesario
señalar
que
las
crecientes
desigualdades entre el polo de los desarrollados y de los
subdesarrollados son aprovechadas por los países ricos para
traducir esa desigualdad comercial en relaciones financieras en
las que mantienen un férreo control sobre los subdesarrollados a
través de mecanismos como el de la deuda o las inversiones de
capital.
Bettelheim, criticando la concepción de Emmanuel de que los
países ricos explotan a los pobres (en vez de hablar de clases
sociales), afirma lo siguiente respecto a la tiranía que
establecen los movimientos de capitales a nivel internacional,
tanto en los países receptores como en los exportadores: "esta
formulación
coloca
en
un
segundo
lugar
la
explotación
imperialista: aquella a la que son directamente sometidos los
trabajadores de los países dominados por los monopolios y los
trusts internacionales, mientras que esta explotación está ligada
a la vez al hecho importante de la <penetración> del modo de
producción capitalista en los países dominados y a los cambios de
estructura que los movimientos de capitales provocan en el seno de
la economía mundial capitalista. En efecto, estos movimientos
tienden a producir una estructura cada vez más jerarquizada de la
economía mundial capitalista, ya que en forma creciente aun los
países ya industrializados tienden, también ellos, a ser sometidos
a un imperialismo dominante, precisamente por el hecho de los
movimientos internacionales de capitales". (Bettelheim 1969:340341)
De hecho la gran derrota sufrida por la clase obrera en los
últimos veinticinco años de este siglo, se debe a la gran
movilidad de los capitales; a que los capitales se han acogido a
ese fenómeno que se ha llamado "globalización" de la economía, lo
que les ha permitido someter a una especie de chantaje universal a
la clase obrera de ciertos países: si se "extralimitan" en sus
exigencias
de
mejores
salarios
o
condiciones
de
trabajo,
simplemente el capital tiene la facilidad de salir huyendo al
lugar que más le convenga para seguir explotando a la clase obrera
que, por sus condiciones de miseria o simplemente por cuestiones
históricas, se somete a esa explotación del capital.
De esta forma hemos asistido a la desindustrialización de países
completos como Inglaterra. Recuérdese, por ejemplo, la cuenca del
carbón de Gales o las zonas industriales de Liverpool y
Manchester.
Los trabajadores de los países ricos no son los que explotan a los
trabajadores de los países pobres, como se desprende de la
formulación de Emmanuel: "Estos proletarios habrían cesado
entonces ellos mismos de ser explotados, lo que significaría que
su trabajo no sería ya una fuente de
plusvalía. Ahora bien, en
realidad, esos trabajos adores en general son más explotados (en
el sentido estricto de la palabra) que los trabajadores de los
países pobres. Es este lo que ya Marx había señalado. Hace
observar, en efecto, que en razón del nivel elevado de la
intensidad y de la
productividad del trabajo en los países ricos, el salario de los
trabajadores en esos países, aunque nominalmente más elevado,
tiene un menor grado de poder de compra que en los países pobres,
correspondiendo ahí en general a una proporción más débil del
valor producido .. En esta forma, hablando de un país A (país
rico) que compra a un país B (país pobre), Marx escribe:
<... encontramos con frecuencia que el salario diario, semanal,
etc., es más alto en los primeros países que en los segundos,
mientras que el precio relativo del trabajo, es decir, el precio
del trabajo en relación tanto con la plusvalía como con el valor
del producto, es más alto en los segundos países que en los
primeros.> (Marx; El capital, tomo 1, p. 470)
"En otras palabras, mientras más se desarrollan las fuerzas
productivas, más explotados son los proletarios, es decir, más se
acrecienta la relación del sobre trabajo al trabajo necesario. Es
ésta una de las leyes fundamentales del modo de producción
capitalista (recíprocamente, claro está, esto significa que, a
pesar de sus bajos salarios, los trabajadores de los países
débilmente desarrollados son menos explotados que aquellos de los
países desarrollados, y por lo tanto dominantes)." (Bettelheim
1969:341-342)
Los planteamientos de Emmanuel fueron muy socorridos por los
revolucionarios de los años sesenta. En aquella época de los
movimientos foquistas, teóricos como Debray, Franz Fanon, etc.,
hacían énfasis en el papel revolucionario de los trabajadores del
campo en contraposición de los trabajadores de las ciudades, de
los proletarios, claro; luego se derivaría de esto la tesis de la
complicidad del proletariado de los países desarrollados en la
explotación del proletariado de los países subdesarrollados. Sin
embargo fue precisamente el movimiento del mayo del 68 el que puso
en entredicho estos planteamientos, al evidenciar el carácter
revolucionario y de vanguardia de la clase obrera. Hoy parece un
tanto olvidada, pero es indudable que jugó su papel y fue la
fuente de inspiración de muchos movimientos de carácter social.
Existe una serie muy grande de bloqueos, (aunque este término no
le gusta para nada a Emmanuel), uno de ellos es precisamente el
proteccionismo que practican los países industrializados, la
sustitución creciente de ciertas materias primas provenientes de
los países subdesarrollados por sintéticos, las políticas de
dumping, etc., etc. Pere indudablemente el bloqueo más poderoso es
en sí mismo la
competencia a que son sometidas las mercancías producidas en los
países subdesarrollados. Esto puede ser comprendido con base en el
siguiente símil entre el proceso de industrialización y el
desarrollo darwinista de las especies: una vez que logra
desarrollarse una especie de la naturaleza, el solo hecho de su
existencia hace difícil que otras especies alcancen ese mismo
nivel de desarrollo, porque ahora la propia especie "realizada"
puede impedirlo, inclusive se da una selección de las especies en
las que las fuertes sobreviven a costa de las débiles. En las
relaciones económicas internacionales sucede algo parecido en la
medida en que los países industrializados, con su competencia
comercial
y
su
influencia
financiera,
impiden
que
los
subdesarrollados salgan de su estado de atraso, constituyendo,
consolidando y reproduciendo una determinada estructura de la
economía mundial en la que se establece una férrea división del
trabajo que, por dondequiera que se le mire, proporciona ventajas
incomparables a los países desarrollados. Ciertamente las especies
animales inferiores no pueden acceder a los niveles de desarrollo
que
han
logrado
las
más
evolucionadas,
pero
los
países
subdesarrollados conocen la revolución de sus estructuras para
poder acceder al desarrollo.
3. SAMIR AMIN y EL DESARROLLO DESIGUAL A NIVEL MUNDIAL18
La polémica se vuelve a plantear más o menos en los mismos
términos, esto es, la ley del valor no opera igual en los planos
nacional e internacional. En la base del análisis, la teoría de
los costes comparativos de David Ricardo, según la cual "...
mientras en la esfera de los intercambios internos la ley del
valor implica la igualdad de los valores de cambio de dos
mercancías que contienen la misma cantidad de trabajo, en la
esfera de los intercambios exteriores las mercancías cambiadas
contienen cantidades de trabajo desiguales, que traducen la
desigualdad de los niveles de productividad".
(Amín 1973:127) Las razones son variadas según el autor de que se
trate. Hemos visto que para Emmanuel las diferencias surgen en el
nivel internacional por la diferente retribución al trabajo. Ahora
Amín nos plantea la existencia del intercambio desigual también en
el plano doméstico, por la diferencia de productividades y
composiciones de capital.
Según Ricardo, analiza Amín, un país puede estar atrasado en todos
los renglones de la producción respecto a otras economías, sin
embargo, existirá una rama en la que es relativamente más
eficiente, luego entonces debe especializarse en esa rama. Como la
eficiencia va ligada a la dotación natural de recursos, sucede en
la realidad, siguiendo el argumento ricardiano, que el país
atrasado tenderá a especializarse en la producción de algún
producto
primario
que
luego
van
a
necesitar
los
países
desarrollados, porque es en lo que pueden obtener ventajas: "Toda
la demostración ricardiana consiste en afirmar que, aunque
Portugal esté más atrasado en todos los terrenos, le interesa
especializarse." (Amín 1973:130) Y señala que las posteriores
elaboraciones de la teoría ricardiana han conducido a un círculo
vicioso, dado que se concluye que "cada nación debe especializarse
en aquello en que tiene mayor ventaja, sabiendo que esta situación
se da porque posee en abundancia un factor adecuado a esta
producción". (Ibíd.)
18 Samir Amin (1973) El desarrollo desigual. Ensayo sobre las formaciones
sociales del capitalismo periférico, Ed. Fontanella, Barcelona, 1975.
A todos los países les conviene el intercambio aunque este pueda
ser desigual, de acuerdo con los clásicos. La base de la
desigualdad es la especialización que viene dada por la división
internacional del trabajo basada a su vez en la dotación de
factores. Si se rompen esos supuestos de la especialización, es
decir cuando progresan las naciones atrasadas, pues se rompe
también el fundamento de las ventajas comparativas: "... si la
desigualdad de la productividad del trabajo no es natural, sino
histórica, la ventaja comparativa se modifica cuando la economía
atrasada progresa". (1973: 128) Si para Emmanuel la condición de
la teoría de los costes comparativos era la no movilidad de los
capitales, para Amín es la no posibilidad de progreso. Amín se
encarga entonces de "dinamizar" la teoría ricardiana de los costes
comparativos para demostrar que la ventaja inmediata de la
especialización puede volverse en contra si se ha escogido una
rama poco susceptible de modernización: "el país que acepte
especializarse en las ramas menos dinámicas saldrá perdiendo a
largo plazo", lo que procede es "desarrollar las ramas de la
producción donde el progreso posible es mayor y someter sus
opciones en materia de comercio exterior a las exigencias
prioritarias de este desarrollo". (Amín 1973: 129-130) Amín borda
sobre la teoría de Ricardo, pero en realidad propone tener
ventajas absolutas, es decir, desarrollar aquellas ramas en donde
la creación de valor representa una superioridad muy importante
para situarse en una relación favorable dentro de la división
internacional del trabajo. Como es sabido esta teoría de las
ventajas absolutas pertenece a Smith y no a Ricardo como hubiera
sido lógico de suponer.
Si el intercambio resulta ser ventajoso a todos, entonces la
simple relación comercial sería un mecanismo a través del cual la
producción y la distribución de los productos del trabajo social
encontrarían su justa asignación en las proporciones adecuadas
dentro de la sociedad, y por supuesto quedarían fuera las
consideraciones previas al acto del intercambio como es el caso de
la explotación del trabajo:
"La
condición
necesaria
y
suficiente
para
el
intercambio
internacional es que las relaciones de intercambio en aislamiento
sean diferentes de un país a otro. Estamos encerrados en la
tautología
fundamental
de
toda
la
economía
subjetivista
convencional: el intercambio, por el simple
hecho de producirse, proporciona una <ventaja> a cada uno de los
países que intervienen. Pero entonces la <teoría> deja de ser
útil; impide comprender la historia, puesto que elude la cuestión
del nivel de partida y de la dinámica del desarrollo de las
fuerzas productivas". (Amín 1973:131)
Aceptando las tesis ricardianas Samir Amín afirma que si la
especialización es desigual también el intercambio puede serlo, y
que la explicación de este hecho ha sido el mérito de Emmanuel con
la teoría del intercambio desigual. (Amín 1973:131-132)
¿Cuál es la lógica de la argumentación según la cual el monopolio
de los salarios constituye la causa del intercambio desigual? Dice
Amín que la hipótesis de la movilidad de trabajo y capital
corresponde al funcionamiento del modo de producción capitalista,
es decir a un nivel de abstracción superior que el de las
formaciones sociales concretas. En éstas surge el intercambio
desigual por las imperfecciones en la movilidad del trabajo y del
capital, que impiden la perecuación de salarios y ganancias, pues
una libre movilidad de trabajadores y capital implica que los
trabajadores y los capi tales se movilizarían libremente hacia
donde mayores rendimientos tuvieran, y como esto no sucede,
entonces se da una especie de monopolio en el que tienden a
prevalecer tanto salarios como ganancias que no se someten a la
perecuación. Luego entonces los salarios, y también las ganancias,
se beneficiarían de esta situación que no admite la competencia.
En unos países se pagarían salarios por abajo de su valor real, y
en otros por encima. El resultado de todo esto es que a la hora
del intercambio éste sería desigual puesto que se realiza una
operación mercantil a través de la cual ciertos productos fueron
producidos con unos costes de producción en los que está
sobredimensionado el salario, es decir, se están pagando salarios
y productos por encima de su verdadero valor, y al revés.
Generalmente
las
mercancías
donde
se
dan
fenómenos
de
"sobredimensionamiento" del salario son las que producen y
exportan los países más ricos, y las mercancías dimensionadas a la
baja provienen de los países subdesarrollados. Como es lógico a la
hora del comercio se produce un intercambio favorable a los
primeros y desfavorable a los segundos. Pero
esto sucede tanto entre naciones como dentro de cada nación.
Amín señala que Emmanuel demuestra que la especialización no puede
ser un óptimo absoluto sino sólo relativo porque "[s]i ambos
factores, trabajo y capital, fueran perfectamente móviles, el
comercio desaparecería, como demostró Heckscher.1I y que de allí
la especialización y el intercambio desigual: "podemos descubrir
dos formas de intercambio internacional en que los productos no se
intercambian por su valor. En el primer caso, los salarios (y las
tasas de plusvalía) son iguales, pero como las composiciones
orgánicas son diferentes, los precios de producción -que implican
la perecuación de las tasas de beneficio- son tales que la hora de
trabajo total (directo e indirecto) del país más desarrollado
(caracterizado por una composición orgánica más elevada) obtiene,
en el mercado internacional, más productos que la hora de trabajo
total del país menos desarrollado". (Amín 1973:133) Señala que
para Emmanuel, como hemos visto, este no es un caso de intercambio
desigual, pues está presente en las relaciones económicas internas
de cada país. Sin embargo, "[c] como destacó Charles Bettelheim,
el intercambio aquí es desigual, esencialmente, porque las
productividades son desiguales y, accesoriamente, porque las
composiciones orgánicas diferentes determinan, a través del juego
de la perecuación de la tasa de ganancia, precios de producción
diferentes de los valores aislados". (Amín 1973:134) El precio no
coincide con los valores individuales. Claramente Amín llama
"intercambio desigual" a toda transferencia de valor, y en este
sentido es más consecuente que Emmanuel, aunque en rigor no esté
hablando ya de "intercambio desigual".
El segundo caso, dice, es en el que se basa la argumentación de
Emmanuel, y es el de composiciones orgánicas iguales pero con
salarios desiguales, donde el país que paga salarios inferiores
recibe menos en el intercambio mundial. Con salarios iguales y cac
igual, se daría un intercambio "rigurosamente de equivalentes"
afirma, concediendo así que con salarios desiguales el intercambio
es de no equivalentes.
(Amín 1973:135) 1') Y que este caso "corresponde efectivamente a
la situación real", donde los países subdesarrollados exportan
productos no necesariamente de sectores atrasados de baja
productividad, pero sí siempre con una baja remuneración del
trabajo. Y como el productor directo no recibe lo que le
corresponde, entonces hay transferencia de valor de los países de
la periferia al centro, "debidas al mecanismo del intercambio
desigual", que representa "un auténtico pillaje". (Amín 1973:136137)
¿Qué es lo que permite que los países desarrollados obtengan más
bienes a cambio de las mercancías intercambiadas con los países
subdesarrollados? Emmanuel y Amín contestan que los sueldos
artificialmente elevados de los países desarrollados hacen que
esos productos se vendan a más de lo que realmente costó
producirlos. Sin embargo los dos olvidan que existe el trabajo más
simple y el trabajo más complejo, y que los productos de los
países desarrollados cuestan menos porque son el resultado de
trabajo más simple, además de que socialmente hablando aunque un
determinado producto sea el mismo puede ser que desde el punto de
vista del tiempo de trabajo necesario tenga distintos orígenes,
esto es, distinta sofisticación en la tecnología y las fuerzas
productivas que lo produjeron, incluyendo la misma fuerza de
trabajo. Siendo así, es probable que no sea un intercambio
desigual el que se está produciendo, sino simplemente que existe
alguna razón por la que se perpetúan ciertos problemas del
desarrollo en los países subdesarrollados, mientras que por otro
lado se da un desarrollo más acelerado y sofisticado en los países
llamados desarrollados. Si la producción en los países atrasados
es más intensiva en trabajo, aunque se paguen menos salarios (que
por otra parte no tienen porque no corresponder necesariamente con
el valor de la fuerza de trabajo) su composición orgánica de
capital será más baja, y sus productos tendrán más valor del que
se realiza en el mercado
19 Pero en el ejemplo de Amín (p.135) los salarios más bajos no mantienen una
cae igual en los dos países, sino una reducción del capital variable y por tanto
un aumento de la cae del país que reduce los salarios. Resultaría que el que
sale perdiendo, en contra de toda su argumentación, es el de la COC mayor. En
todo caso si el salario es más bajo tiene que aumentar el número de trabajadores
para que la COC se mantenga igual, o incluso más baja. Así se explicaría la
transferencia de valor. Y lo que presenta como precio de producción no es tal.
internacional, porque están produciendo por arriba del trabajo
socialmente necesario sea por su atraso tecnológico, por una mala
organización del trabajo o porque las condiciones del mercado no
les favorecen. No es entonces que no se cumpla la ley del valor,
sino lo inverso, porque se cumple es que se dan las transferencias
y las pérdidas, porque lo que rige como medida es el trabajo
socialmente necesario. El llamado intercambio desigual no es tal;
en verdad se trata de transferencia de valor porque finalmente el
precio se establece de acuerdo a las condiciones medias (y con
exceso o déficit de demanda por las condiciones mejores o peores
respectivamente).
Según Samir Amín existen tres tipos de críticas a la teoría del
intercambio
desigual:
"Situándose
dentro
del
marco
del
razonamiento de Emmanuel, Bettelheim se abstiene, Sin embargo, de
sacar la conclusión lógica de la extensión de los modelos, debidos
a Marx, de transformación de los valores en precios de producción
en el terreno de las relaciones internacionales, y de su propia
hipótesis según la cual la tasa de plusvalía sería más elevada en
el centro: efectivamente, ¡habría que llegar a la conclusión de
que las víctimas del intercambio desigual serían los países
desarrollados! Otras críticas plantearon que los salarios son más
elevados en el centro porque la productividad del trabajo es más
fuerte, cosa que <justificaría> esta desigualdad. Recordemos, con
Emmanuel, que, en Marx, el valor de la fuerza de trabajo es
independiente de su productividad. Más sutil en apariencia es la
actitud de un grupo de críticos que niegan la misma expresión de
intercambio desigual y no aceptan que Emmanuel se Sirva de los
modelos de transformación del valor. Estos modelos sólo tendrían
sentido, según ellos, en el marco del modo de producción
capitalista y no podrían extenderse a las relaciones entre
formaciones diferentes. En realidad, esto significaría negar la
existencia de un sistema capitalista mundial único, es decir, en
definitiva, negar el propio imperialismo. Es evidente que estos
modelos de transformación no pueden extenderse a todas las
situaciones; por ejemplo, no sirven para el análisis de las
relaciones comerciales de Grecia antigua con Persia. Pero en este
caso es distinto: centro y periferia forman parte del mismo
sistema capitalista." (Amín 1973:137-138). Amín afirma que el
problema en Ricardo es que
mezcla su hipótesis abstracta del modo de producción capitalista
con el análisis de las formaciones sociales concretas, por eso
cree que la solución es ajustar las leyes descubiertas por Marx a
las situaciones "reales", y que son las relaciones económicas
internacionales las que se sitúan en el marco analítico de
formación social.
Evidentemente no se puede sacar la conclusión de que las víctimas
del intercambio desigual son los países desarrollados. En primer
lugar por la sencilla razón de que lo que sostiene Bettelheim es
que no hay tal intercambio desigual. Para él no se da esa
transgresión de la ley del valor a nivel internacional, por el
contrario sostiene que aún dándose el intercambio de equivalentes,
y
precisamente
en
ese
caso,
los
países
industrialmente
desarrollados pueden sacar ventaja por la razón de que los
productos que intercambian son tecnológicamente más sofisticados
lo cual les permite apropiarse de una cierta masa de valor que
incorporaron las economías menos desarrolladas. En segundo, porque
en todo caso la víctima sería no el país, sino la clase
trabajadora. y en tercero, y esto es fundamental, porque lo que no
ve Amín es que ni para Bettelheim ni, mucho menos, para Marx, el
aumento incesante de la cae y la explotación de los obreros de los
países desarrollados es resultado del intercambio desigual, sino
producto necesario del capitalismo, y que existe y existirá sin
necesidad de dicha desigualdad de los intercambios.
Ahora que si la tasa de plusvalía es más elevada en el centre eso
es clarísimo y no quiere decir que en la periferia las condiciones
de explotación no sean más descarnadas, inclusive rayando en la
infrasubsistencia, lo que sucede es que de acuerdo a la masa de
valor
generada
por
la
clase
obrera
de
los
países
más
desarrollados, el tiempo de trabajo necesario que cubre los
requerimientos para su reproducción es apenas una porción muy
pequeña en comparación al producto generado. Y esto a pesar de lo
elevado que pueda ser el valor de le fuerza de trabajo y su
retribución en esos países por cuestiones de cualificación,
históricas o morales.
Se concibe el comercio internacional como un escape a las
limitaciones impuestas por el mercado interno a la obtención de
lucros, esas limitaciones las impone en primer lugar le
agricultura ya sea porque es una actividad que deja pocos
beneficios, según Smith, o por la ley de los rendimientos
decrecientes de Ricardo. En el plano internacional existe una
serie de condiciones que los clásicos se encargaron de investigar
y brindarnos bajo su ropaje teórico ("economicista" y "alienado"
dice Arnín). Sustancialmente se trataría de dos planteamientos,
uno el de las ventajas o costes comparativos, de Ricardo, según el
cual se debería dar una especialización dentro de la división
internacional del trabajo que se determinaría por las ventajas que
cualquier país puede tener, ventajas pueden no serlo en términos
absolutos respecto a otras naciones, pero derivada del hecho de
que todo país siempre tendrá alguna actividad más ventajosa en
relación a las otras actividades. y el criterio es que los países
que primero se plantearon el problema de la especialización
invariablemente se decantaron por las actividades más sofisticadas
desde el punto de vista de la complejidad de las producción, es
decir la producción de manufacturas; luego los otros países, los
que irremediablemente quedaron en la periferia y que constituyeron
la gran mayoría de países subdesarrollados, se adaptaron a la
producción de materias primas y alimentos; luego vendría el
planteamiento según el cual las ventajas comparativas están dadas
por la dotación de recursos naturales más que por cualquier otra
cosa.
El planteamiento de Smith es diametralmente opuesto y es más
cercano al de Marx. Es decir, es un antecedente muy bueno de la
aplicación
de
la
teoría
del
valor
trabajo
al
comercio
internacional. Para Smith la división internacional del trabajo
está en función de la conveniencia de que las naciones se ocupen
de aquellas actividades que más beneficios dejen, se entiende que
estos beneficios se logran en el intercambio internacional,
gracias a la posibilidad de incorporar más valor a la producción
con la que se va a comerciar. Esto es, es absolutamente absurdo
especializarse en algo que no representa ninguna sofisticación
productiva por la razón de que sea aquello en lo que se tienen
ventajas comparativas. y el planteamiento de Smith es tan
contrapuesto al de Ricardo que su consecuencia sería cuestionar el
orden internacional, no justificarlo, y su aplicación, el
rompimiento de la situación de subdesarrollo y no su reproducción
que es a lo que finalmente conduce la ilusión
del planteamiento de Ricardo.
NO cabe duda de que existen situaciones en las que se da un
intercambio de no equivalentes, es decir de abuso, robo y despojo,
de exacción y pillaje, como la que se dio durante mucho tiempo en
las relaciones metrópoli-colonias. Sin embargo desde el momento en
que se establecen una serie de condiciones en el modo de
producción capitalista, es decir desde el momento en que se rompe
formalmente el sistema colonial y se crea un mercado mundial al
que acuden los países para realizar sus productos, lo que impera
ya no es el intercambio desigual, sino que se da el pleno
funcionamiento de la ley del valor, de los intercambios de las
mercancías en función del tiempo de trabajo socialmente necesario.
Lo que pasa es que a nuestros autores les parece que la situación
de precariedad en la que siempre se revelan los países del área
subdesarrollada es a causa del intercambio desigual. Ciertamente
las
condiciones
prevalecientes
en
la
llamada
división
internacional del trabajo significan un flagelo permanente para un
número muy grande de países, pero esto no tiene que ver con el
llamado intercambio desigual.
La división internacional del trabajo es producto directo de las
necesidades que en materia de saturación de sus propios mercados
internos experimentaron países que como Inglaterra habían llegado
a un cierto desarrollo de sus fuerzas productivas, y que les
obligó a lanzarse a la conquista del mercado internacional.
Siempre se están invocando explicaciones en las que se demuestra
la transgresión de las propias leyes que rigen el movimiento del
sistema capitalista, se habla de que el monopolio ya abolió el
funcionamiento de la ley del valor, de que las mercancías ya no se
intercambian de acuerdo a su valor, etc., etc. Sin embargo el
sistema capitalista no necesita transgredir sus propias leyes para
la acumulación de capital, sino que se cumplan. Ciertamente los
salarios que se pagan en la periferia son ridículos en relación a
los salarios que se pagan en los países desarrollados; también es
cierto que existe una gestión de parte de los monopolios y del
propio Estado para establecer determinados criterios en la
contratación de la fuerza de trabajo, lo cual no deja
de producir una serie de ~distorsiones" de todo tipo. En el plano
internacional están ahí los villanos de siempre, es decir, los
monopolios, las grandes transnacionales que también llevan a la
práctica políticas para abaratar las materias primas. Sin embargo
esto no significa que se transgreda el funcionamiento de la ley
del valor, y esto por una sencilla razón: porque las violaciones
de la libre movilidad de la fuerza de trabajo y de la libre
concurrencia de las materias primas en el mercado internacional no
son transgresiones de la correcta y normal manifestación de la ley
del valor, sino su funcionamiento real, que no impide que se
imponga en el sistema capitalista de producción en su conjunto.
Los datos que se salen del comportamiento general no niegan el
funcionamiento de la ley, sólo condicionan su manifestación, es
decir, las excepciones, que las hay, no alcanzan a cuestionar el
fundamento de la operatividad de la ley del valor, lo confirman.
De acuerdo a nuestra definición de ley, esto es de que se trata de
un vínculo necesario, general y estable, la ley del valor comporta
infinitos momentos de ese fenómeno que es el capitalismo.
Efectivamente
podemos
encontrar
transgresiones,
vaya
¡hasta
trabajo esclavo!, pero esto no es lo general, necesario y estable
en el capitalismo.
La fuerza de trabajo es una mercancía más y en el caso que nos
interesa, es decir como factor constitutivo del valor de los
productos, no hay que perder de vista que su valor está
determinado por las condiciones materiales y espirituales que son
necesarias para su reproducción y la de su especie, lo que implica
componentes históricos y sociales, esto es, que el salario es una
variable que cobra sentido en función de las condiciones mínimas
indispensables para que la fuerza de trabajo pueda desarrollar su
actividad, reponga el desgaste y pueda seguir trabajando, pero que
estas condiciones son variables y tienen bases históricas y
sociales (o morales) . De aquí se desprende la conclusión de que
si un cierta remuneración nos parece alta, ésta quizá no lo sea si
tomamos en cuenta que para que la clase desarrolle su actividad es
necesario respetar factores culturales, costumbres y conquistas
adquiridas, como ciertos niveles de bienestar y de calidad de
vida. Además es necesario tener en cuenta que en el desarrollo
capitalista los salarios tienden a ocupar
una parte cada vez menos importante dentro del valor total del
producto, y que por el contrario aumentan constantemente los
gastos en capital constante, en tecnología, en las nuevas
máquinas, etc.
Esto quiere decir que el problema de la transformación de valores
en precios abordado con una metodología ricardiana en que el valor
de las mercancías se puede reducir al valor de otras mercancías y
que en esta maniobra resulta que las mercancías se intercambian,
no por su valor, sino por relaciones de no equivalencia dado que
el salario de los países desarrollados están sobrevalorizadas, es
totalmente falso, y con ello se pretende echar la culpa de las
desigualdades que existen en el mundo a la clase obrera.
El sistema de Sraffa de la transformación de valores en precios
permitía utilizar un argumento más en favor del intercambio
desigual, dado que en esta transformación siempre quedaba la
posibilidad de tener un tipo de valor, al inicio, y terminar con
otro tipo de valor al final de la transformación, luego entonces
se
daba
un
intercambio
desigual
dependiendo
de
ciertas
circunstancias: "La formulación de la teoría del intercambio
desigual en los términos de transformación de valores en precios
de producción es esencial en la medida en que permite dar al
concepto su contenido científico, y definir en consecuencia sus
condiciones,
pero
no
es
<práctica>.
Efectivamente,
la
transformación de los valores en precios, según el método de Marx,
no tiene en cuenta que los elementos constitutivos del capital
constante, los inputs, son también mercancías, incorporadas al
proceso de producción y contabilizadas, por tanto, no según su
valor sino según su precio. Lo mismo ocurre con las mercancías
consumidas por los productores, que dan al salario su contenido
real. Para tomar en cuenta esta interdependencia generalizada, hay
que situarse al nivel de las apariencias inmediatas, los precios,
como hace Sraffa. Este, a partir de un análisis realizado en
términos empiristas positivistas, se suma a las conclusiones
esenciales de Marx: que el sistema de los precios relativos y la
tasa media del beneficio están determinados por el nivel del
salario real. Esta demostración desmonta el edificio de la
economía subjetiva, arrebata a la <racionalidad económica> basada
en el valor subjetivo sus pretensiones universales y
la reduce a la elección en un sistema dado, caracterizado ante
todo por una relación social que define el valor de la fuerza de
trabajo. Lo que aquí nos interesa es que el sistema de Sraffa
puede ser utilizado para medir el alcance del intercambio
desigual, como hizo Oscar Braun." (Amín 1973:142)
Inglaterra accede a la industrialización gracias a su librecambio
oportuno. Lo cierto es que las tarifas protectoras, a diferencia
de lo que plantea el liberalismo, son unos poderosos instrumentos
que permiten el desarrollo de determinadas industrias, esto es las
protegen. No es extraño que, por ejemplo, Estados Unidos siga una
política sumamente proteccionista y discriminatoria de las
importaciones, pero en relación a los otros países, y más
directamente a aquellos con los cuales tiene un gran intercambio
comercial, exija la apertura indiscriminada de sus fronteras para
así poder introducir al mercado de estos países sus productos.
Este es particularmente el caso de su relación con México.
Amín se ha ocupado de llevar a la práctica una investigación
histórica de la evolución de los términos del intercambio que se
resume en lo siguiente: "El movimiento de los términos de
intercambio mercantiles simples (net barter terms of trade) se
modifica a partir de 1880. De 1800 a 1880, los términos de
intercambio de Gran Bretaña se deterioran regularmente, pasando
del índice 245 en 1801-1803 a 118 en 1843-48, 110 en 1848-56 y 100
en 1880. Si admitimos que Gran Bretaña es entonces el principal
proveedor de productos manufacturados y que sus importaciones
están formadas en gran parte por materias primas y productos
agrícolas procedentes de las regiones menos avanzadas del mundo cosa que en principio es cierta-, esto significa que, en 1880, con
la misma cantidad física de exportaciones (de algodón, por
ejemplo), las regiones subdesarrolladas recibían dos veces y media
más productos manufacturados (metros de tejido de algodón, por
ejemplo) que en 1800 y un 1,2 veces más que a mediados de siglo.
Después de 1880, el movimiento se invierte; los términos de
intercambio se deterioran para los proveedores de materias primas
y productos agrícolas, pasando del índice 163 en 1876-80 al índice
120 en 1926 y 100 en 1938. Esto significa que en 1938 los países
subdesarrollados no podían
comprar, con la misma cantidad de productos primarios exportados,
más que un 60% de la cantidad de manufacturados que habrían
obtenido en 1880.
"El periodo contemporáneo se subdivide en dos subperiodos: durante
la segunda guerra mundial y después de ella hasta finales de la
guerra de Corea, más o menos en 1953-55, los términos del
intercambio mejoraron efectivamente en favor de los países
subdesarrollados. El periodo en que entró el mundo contemporáneo a
partir de aquel momento, muy próspero, está marcado por un fuerte
deterioro de los términos de intercambio que, según los productos
exportados por los países subdesarrollados, oscila como mínimo de
un 5 a un 15% y, desde luego, de un 8 a un 25%." (Arnín 1973:155156)
Parece ser que Arnín menciona la clave del problema que plantea
sin darse cuenta de que tiene la solución. Esto es, que la causa
del llamado intercambio desigual no es propiamente la transgresión
de la ley del valor. La no equivalencia de las mercancías
intercambiadas es la forma fenoménica que oculta otros procesos
que parece que ni Arnín ni Emmanuel son capaces de determinar
claramente. Amín dice que el intercambio desigual se hace evidente
una vez que se producen una serie de fenómenos a nivel de
desarrollo del capitalismo, esos fenómenos en concreto se refieren
a las necesidades que plantea la acumulación, esto es, que en la
medida en que un proceso de producción valoriza al alza una
determinada materia prima o producto porque existe un auge en la
producción de una manufactura determinada en la que entra como
componente, entonces su precio se eleva porque detrás de su
demanda incrementada se encuentran ciertas necesidades de la
acumulación de capital. Y a la inversa, si se da el caso de una
desvalorización en el precio de una determinada materia prima
porque la acumulación de capital encontró alguna forma de
sustituirle o es capaz de implementar algún mecanismo tipo dumping
o simplemente la oferta de esa materia prima sobrepuja a las
posibles necesidades o, por último, ciertos productos se valorizan
más en el mercado internacional y la materia prima a la que nos
referimos no forma parte de aquellos productos que encuentran más
posibilidades de valorización, pues entonces el precie de esa
materia prima tenderá a la baja. De aquí que las necesidades de la
acumulación de capital sean las que
determinan si ciertas materias primas se valorizan a la alta o a
la baja. Y no es que en el mercado internacional se transgreda la
ley del valor, por el contrario es precisamente porque rige el que
ciertas materias primas tienden a desvalorizarse mientras que
otras tienden a valorizarse. Este fenómeno lo podemos ver muy bien
en el caso del petróleo.
La cuestión es que invariablemente los productores de materias
primas siempre van a resultar perdedores en la relación de
intercambio salvo ciertos periodos de auge de aumento de los
precios (como durante las guerras mundiales) . y aquí lo que cabe
señalar es que el problema de fondo es que en el mundo un cierto
número de países se especializan en la producción de materias
primas o productos pobremente elaborados mientras que otro ocupa
el lugar de países altamente industrializados, ¿por qué razón se
configuró de esta forma la di visión internacional del trabajo? Es
la pregunta que es necesario contestar.
4. PREBISCH y EL DETERIORO DE LOS TERMINOS DEL INTERCAMBIO20
Prebisch plantea que el aumento de la productividad en la
producción de materias primas en los países subdesarrollados no se
refleja en los beneficios obtenidos por quienes venden estas
mercancías,
en
cambio
la
productividad
de
los
productos
manufacturados producidos en los países desarrollados se ha visto
compensada con creces por las ganancias obtenidas por los
capitalistas de estos países. Y para demostrar esta paradoja
Prebisch nos remite a los datos estadísticos de un documento de la
CEPAL, en que se observa que hasta la crisis del 29 el aumento del
precio de las materias primas y de los productos manufacturados
corría parejo a 1% de incremento anual, sin embargo a partir de
ese año, las materias primas incrementaban sus precios a una tasa
de 1% mientras que los productos manufacturados lo hacían a 1.5%.
La pregunta es: ¿por qué precisamente el año de 1929 representa
una frontera entre lo que se podía llamar el intercambio igual y
lo que se denomina el intercambio desigual que se daría en
adelante?, la respuesta de Prebisch y de Emmanuel olvida que
20 Raúl Prebisch: The economic Developlllent of Latin America.
Nueva York, 1950.
la crisis del 29 marcó exactamente una fase de acumulación del
capitalismo, es decir, la fase que conocemos como segunda
revolución industrial, (la primera abarcaría desde el último
tercio del siglo XVIII hasta principios del siglo XX; la segunda
desde los años 20, hasta los 70; y la tercera estaría en marcha) y
que justamente a causa de una serie de necesidades de la
acumulación capitalista es que se empezó a desvalorizar el precio
de las materias primas en relación a los productos manufacturados.
Es el nuevo ciclo del capital, la producción en masa y el
fordismo, el que va a imponer el nuevo papel de las materias
primas en el proceso de producción en la ley de la oferta y de la
demanda. El capitalismo echará mano de recursos que antes no
utilizaba, como es el caso de los sintéticos, aunque también
utilizará recursos ya empleados.
Pero lo que queda claro es que las necesidades de la acumulación
son nuevas con el advenimiento de un nuevo ciclo de revolución
industrial, y no es que ahora sí se violen las leyes del valor a
nivel del mercado internacional, como nos lo han sugerido los
teóricos de la corriente del intercambio desigual: "Si los precios
hubieran
sido
reducidos
en
proporción
al
aumento
de
la
productividad, la reducción habría sido menor para los productos
primarios que para los productos manufacturados [ ... ] Los
beneficios del progreso técnico, en esta forma, hubiesen sido
distribuidos igualmente a través del mundo de conformidad con las
premisas implícitas en el esquema de la división internacional del
trabajo.
"Si el aumento del ingreso [se refiere a los salarios] en los
centros industriales y en la periferia era proporcional al aumento
de sus respectivas productividades, la relación de precios entre
productos primarios y manufacturados hubiese sido la misma que la
que resultara de una disminución de precios en estricta proporción
con la productividad. En vista de la productividad más alta de la
industria, la relación de precios hubiera evolucionado en favor de
los productos primarios. [Ya que] de 1870 a 1930 esa relación ha
evolucionado, de hecho, en contra de los productos primarios, es
evidente que, en el centro, el ingreso de los empresarios y de los
factores
productivos
aumentó
relativamente
más
que
la
productividad, mientras que, en la periferia, el aumento del
ingreso fue menor que el de la productividad. En otras palabras,
mientras que los centros
guardaban el beneficio total del desarrollo técnico de sus
industrias, los países subdesarrollados les transferían una parte
de los frutos de su propio progreso técnico". (Prebisch 1950:8-10)
Prebisch correctamente incluye la relación productividad salarios
en su análisis, pero la establece mal. Efectivamente son más altos
en los países desarrollados, pero ya hemos abundado sobre las
causas de este hecho. Para Prebisch los salarios aumentan en
general en proporción al aumento de la productividad, y entonces
el problema es que en unos países han aumentado más que la
productividad, y en otros menos. Pero esto no es cierto. Además de
que oscurece el problema pues incluye en "ingresos" tanto salarios
como ganancia, sabemos que el aumento de la productividad permite
un aumento de salarios pero normalmente los salarios reales se
quedan rezagados, constreñidos a los límites que la rentabilidad
les confiere.21
Y en épocas de recesión económica, dice Prebisch, como en los
países desarrollados hay una resistencia muy fuerte a la reducción
de los salarios, en gran medida por la acción de los sindicatos,
entonces la cuenta se la pasan a los subdesarrollados. Según esta
argumentación son los trabajadores de los países desarrollados,
otra vez, que no dan su brazo a torcer, los culpables de que los
países subdesarrollados obtengan precios en el comercio exterior
por abajo del valor de sus productos y en consecuencia sea más
difícil, a su vez, pagar salarios más altos a los trabajadores de
estos países. Esta argumentación exculpa a las clases capitalistas
de los países subdesarrollados de su responsabilidad en el
mantenimiento de unas relaciones de producción sumamente atrasadas
que en definitiva son las que explican los salarios bajos, la
persistencia en la producción de productos poco elaborados y en
resumidas cuentas son 10E culpables de la ruina del país: "durante
la reanudación, une parte de las ganancias es absorbida por el
aumento de 10E salarios, provocado por la competencia entre los
empresario~ y por la presión de los sindicatos. Cuando las
ganancias deben ser reducidas durante la depresión, la parte
absorbida por los aumentos de los salarios pierde su fluidez, en
el
21 Aquí tendría que incluirse también el papel del ejército de
reserva. Un muy buen análisis de este tema se encuentra en
Botwinick (1993).
centro, a causa de la bien conocida resistencia hacia la
disminución de los salarios. La presión repercute entonces hacia
la periferia, con una fuerza mayor que aquella que se hubiera
ejercido si las limitaciones de la competencia no hubieran vuelto
rígidos los salarios y las ganancias del centro [ ... ] La
ausencia
característica
de
organización
entre
los
obreros
empleados en la producción primaria les impide obtener aumentos de
salarios". (Prebisch 1950:13)
Una de tesis que más estragos ha causado y que se esgrime en la
argumentación a favor de la hipótesis del intercambio desigual, es
aquella que señala a la clase obrera de los países desarrollados
como la causa de la explotación de los países subdesarrollados, se
asocia este pretendido hecho a la aparición de los monopolios, y
es precisamente este fenómeno el que habría posibilitado la
obtención de unos salarios en el país desarrollado que no tienen
nada que ver con el aumento de la productividad, es decir, se
trataría de unos salarios de monopolio. Y es la posición de Amín
cuando hace precisiones a Prebisch: "Raúl Prebisch se sitúa en un
terreno diferente, el del análisis de la evolución secular
comparativa del progreso técnico y de la remuneración de los
factores. Parte de la hipótesis de que el progreso técnico ha sido
más rápido en la industria de los países desarrollados que en la
producción,
primaria
de
los
países
subdesarrollados.
Los
beneficios del progreso técnico pueden traducirse de dos modos: o
bien los precios bajan, mientras que las rentas monetarias
permanecen estables, o bien estas rentas se elevan, mientras que
los precios permanecen constantes. Si en ambos países los precios
bajan como consecuencia del progreso, las modificaciones en los
términos del intercambio traducen simplemente la velocidad
desigual de este progreso. Lo mismo ocurre cuando las rentas de
ambos países se elevan como la productividad. Por el contrario, si
el progreso engendra en un país la baja de los precios, y en otro
el alza de las rentas sin baja de los precios, los resultados son
muy diferentes. Prebisch dice que esto es lo que ocurrió en las
relaciones internacionales: en el mundo industrializado, los
asalariados obtuvieron aumentos de salarios, posibles gracias al
aumento de la productividad; en los países predominantemente
agrícolas, el excedente constante de la oferta de trabajo impidió
que estos ingresos participaran de la prosperidad. Pero esta
observación nos
incita a hacer intervenir un nuevo elemento, que aparece en 1880 y
que a Prebisch se le escapa: la transformación del capitalismo
central a través de la aparición de los monopolios, que hizo que
el sistema económico se resistiera a la baja. Esto es lo que
explica que a lo largo de todo el siglo XIX el progreso técnico se
tradujera por la baja de los precios mientras que después de 18801890 asistimos al alza continua de los precios y aún más a la de
las rentas (conjunto de los salarios y de los beneficios), que
traduce el progreso. El monopolio posibilita el alza de los
salarios, puesto que la competencia ya no se basa sólo en los
precios. Así se explica que el deterioro de los términos del
intercambio se diera en los países subdesarrollados al nacer los
monopolios, el imperialismo y la <aristocracia obrera>." (Amín
1973:160-161) Pero esto no es así, porque en todo caso el progreso
técnico puede permitir bajar precios y subir salarios al mismo
tiempo. La cuestión es que, y como ya lo dijimos, de esta posición
teórica se derivan una serie de planteamientos equivocados en
relación a la actitud a tomar frente a la clase obrera de los
países desarrollados, ya lo dijo Bettelheim, ahora resulta que el
enemigo de clase no sólo es la clase explotadora de uno y otro
lado de la relación económica, es decir del desarrollo y del
subdesarrollo, sino que el enemigo también sería la clase obrera
de los países desarrollados, ¿no nos estaríamos echando encima
demasiados enemigos?
5. UDRY y LA LOGICA DE LA ACUMULACION DE CAPITAL22
A. Udry no rechaza en principio la teoría del intercambio
desigual, pero ofrece una explicación de cierta manera novedosa.
Hasta el año de 1974 el precio de las materias primas se mantuvo
en general elevado, o, mejor dicho, había comenzado a observarse
una tendencia a su aumento en los años inmediatamente anteriores,
pero fue la crisis del 74 la que revirtió este comportamiento y el
precio de las materias primas empezó a experimentar una caída.
Udry trata de explicar este fenómeno acudiendo a las leyes de la
22A. Udry: "Auge y caída de las materias primas ", en La crisis,
Ernest Mandel (coord.), Ed. Fontamara, Barcelona, 1975.
acumulación capitalista.
La recuperación que se genera en el año 72-73 provoca una
explosión en la demanda de las materias primas y esto se traduce
en el aumento de su precio. El aumento de la demanda provocó
ciertas tensiones en el mercado de materias primas. "A ello se
agrega el hecho de que los stocks de numerosas materias primas,
dada la tendencia de los precios en el periodo precedente, eran
relativamente débiles entre los utilizadores en el momento del
ascenso de los precios. Y más aún porque, después de la
disminución y el retroceso de la producción manufacturera en 197071, se hicieron sobre los stocks las deducciones necesarias para
responder a la primera fase de la reactivación de 1972. Hay aquí
uno de los elementos que dan su elemento específico a la última
alza, en comparación con la de la guerra de Carea. En efecto,
tanto en previsión de un conflicto armado o como prolongación de
las reservas constituidas durante la segunda guerra mundial, el
nivel de los stocks estratégicos era sumamente elevado. La
constitución de stocks estratégicos se agrega al boom industrial
(la producción industrial en EE. UU. y Europa occidental aumentó
en 8,1% en 1950 y 9,3% en 1951) para suscitar un alza de los
productos de base. Pero, en una segunda etapa, al declive de la
producción industrial se agregan los efectos de la eliminación de
stocks, para ejercer una fuerte presión a la baja de los precios
de las materias primas." (Udry 1975:223-225)
Es evidente que la acumulación de stocks de materias primas
responde a dos tipos de necesidades, por un lado se trata del
aprovisionamiento de materiales necesarios para una economía que,
como la norteamericana, normalmente se encuentra en situaciones de
conflicto, esto es, de guerra, por otro lado se trata de hacer que
el precio de las materias primas no se eleve demasiado, y en este
sentido los stocks son a las materias primas lo que el ejército
industrial de reserva a los salarios.
Pero existen una serie de materias primas estratégicas, como el
petróleo, cuyo control es muy importante, no sólo porque pesan de
una manera decisiva sobre las balanzas de pagos de los muchos
países que tienen necesidad de ellas sin posibilidades de
producirlas, sino debido a otras dos
razones: el importante excedente que generan, y que se manifiesta
no sólo por los recursos obtenidos de su venta sino también,
cuando está en manos de un determinado estado nacional, por la vía
de los impuestos, es decir, -como en el caso de PEMEX en Méxicollegan a constituir el principal sostén de la recaudación fiscal;
y, adicionalmente, por ser factores clave para futuros procesos de
industrialización. Los países subdesarrollados que posean petróleo
se verán empujados a su nacionalización porque aún teniendo
yacimientos si éstos caen en manos de compañías extranjeras el
país en cuestión se verá en la necesidad de comprar combustible a
esas compañías, con lo cual se daría una salida muy importante de
recursos. Es precisamente por el desbalance que esto provocaría en
sus cuentas con el exterior que los países se ven obligados a
decretar la nacionalización de las empresas productoras de las
materias primas estratégicas, y ha sido la historia de la
nacionalización del petróleo en México, en Irán, etc. Pero como
decíamos la cuestión no para ahí, ya que el petróleo se constituye
en la base de un proceso de industrialización muy importante (sin
embargo en el caso de la industria petroquímica mexicana estamos
asistiendo a un amenazador proceso de privatización): "En lo que
respecta al petróleo, durante las dos últimas décadas las
inversiones se desarrollaron sobre todo -aunque relativamente- en
el cercano y medio Oriente. El cártel mundial del petróleo se
sirvió del precio del Golfo de México, para fijar los precios del
cártel mundial, pese a que los costos de extracción en el cercano
Oriente son apenas la novena parte de los de Estados Unidos. Esto
se reflejó evidentemente en el rendimiento del capital invertido
en el sector petrolero, que se elevó a 3,8% para el periodo 195051 en los países industrializados y a 27.7% en los países <en vías
de
desarrollo>.
He
ahí
por
qué
los
magnates
petroleros
multiplicaron las restricciones de capacidad de refinamiento en
Estados Unidos, con los efectos de penuria que este provocó
durante la explosión de la <crisis del petróleo>."
(Udry 1975:230-231) El precio de las materias primas es una
variable dependiente de la acumulación de capital, así, en la
medida en que la acumulación no requería de determinadas materias
primas, éstas observaron una tendencia a la desvalorización porque
se podían obtener en el mercado sir problemas, sin embargo cuando
un proceso productivo determinado requiere de esas materias primas
y no existen los
medios para suplirla en el mercado, ya sea a través de la
producción sintética o habilitando nuevas producciones, tenderán a
valorizarse: "el alza de precios, en el sector de las materias
primas, desató una ola de inversiones que exigieron ser
rentabilizadas, a lo cual se agrega el alza de los costos de
producción (elevación de los precios del combustible, etc.). Esto
indica que, pese al repliegue de los precios, frente a la
extensión de la recesión -especialmente en el sector de la
energía-, es poco probable que, en su mayoría, las inversiones
recobren rápidamente los niveles de 68-69, a menos que la recesión
se profundice más allá de 1975. Paradójicamente, eso se combina
con penuria potencial en los sectores donde los proyectos de
inversiones anulados en 1971-72, no han sido reemplazados. Desde
luego, una nueva reactivación, aún moderada, de la economía
imperialista, podría sacar del marasmo actual -aunque menos
profundo que el de los años 60- a diversos productos, y, bajo el
impacto de una nueva alza, estimular las inversiones que han sido
aplazadas
en
1973/74."
(Udry
1975:231-233)
Las
leyes
del
movimiento de los capitales ya estudiadas por Marx establecen que
su flujo va en sentido de la obtención de las tasas de ganancia
más elevadas: donde se aglomeran capitales los precios de las
materias primas por ellos producidas tiende a bajar, y en donde no
se han iniciado explotaciones de materias primas y el campo para
la producción y venta está abierto, los precios se mantienen
elevados.
Cuando el proceso de acumulación se ve entorpecido o interrumpido,
los stocks de mercancías ven incrementadas sus existencias, y esto
necesariamente lleva a la caída de los precios, sean estos
materias primas o manufacturas, y a la inversa, cuando se reactiva
el proceso de la acumulación de capital entonces los stocks
disminuyen y por lo tanto los precios de las mercancías tienden a
aumentar, y aunque parezca una explicación demasiado simple, este
es el mecanismo básicamente: "Desde el segundo semestre de 1974,
los efectos de la recesión se hicieron sentir a nivel de los
precios de los productos base. Ola tras ola, la recesión alcanzó
el conjunto de las ramas de la industria manufacturera. La demanda
de materias primas decreció rápidamente. Los stocks recomenzaron a
acumularse en los mercados, especialmente los productos más
sensibles a la coyuntura industrial: Zinc, estaño, plomo, cobre,
caucho,
algodón ... El alza de los costos de los créditos comportó una ola
de eliminación de los stocks. Los especuladores inundaron el
mercado después de haberse sobreaprovisionado en 19'/3-74, como
fue el caso de las compañías japonesas en el mercado del cobre. El
repliegue de los precios golpearía con tanta brutalidad como
numerosas eran las esperanzas de cierto crecimiento industrial, en
1975, que permitiese mantener los precios". (Udry 1975:233)
Ciertamente existe la necesidad de importación de bienes de
equipo, de maquinaria y manufacturas pero los ingresos en divisas
obtenidos a partir de las exportaciones tiende a disminuir por
efecto del deterioro de los términos del intercambio, ¿resultado?,
el estrangulamiento de las economías subdesarrolladas, la caída de
su disponibilidad de divisas, la incapacidad de sostener el ritmo
de importaciones, estancamiento económico: "Durante los últimos
once meses [está hablando a mediados de 1975J los recursos en
divisas de los países subdesarrollados disminuyeron drásticamente,
dada la conjunci6n entre el declive de los precios y del volumen
de las exportaciones, suscitado por la extensión de la recesión.
Además, se produce una inversión de los términos de intercambio y
los
países
subdesarrollados
que
comprarán
máquinas,
para
modernizar la producción de productos de base, van a sufrir al
mismo tiempo una transferencia de valor en favor de los países
imperialistas. Los proyectos de desarrollo agrícola y minero, que
implican un crecimiento substancial de las compras de bienes de
equipo, van a recargar aún más los gastos por concepto de
importaciones, o bien van a ser anulados." (Udry 1975:235) Y para
colmo de males escuchemos lo siguiente:
"Actualmente, esos países intentan escapar al estrangulamiento.
The Economist señalaba: <Una recesión en las naciones industriales
en 1975 repercutirá con dureza duplicada sobre el mundo en
desarrollo: no solamente sus ganancias por exportaciones bajarán
agudamente el año próximo (disminuyendo su desarrollo y su
capacidad de importación de bienes industriales en alza) si no que
sus gastos en petróleo les impondrán déficit relativamente mucho
más grandes que los de las naciones ricas>." (Udry 1975:235) Y
todo como resultado de la especialización a que se han visto
sometidas las economías subdesarrolladas. Los efectos negativos
son mayores o menores en función del grado de especialización y el
producto, pero ninguno escapa a este p:r"oceso si no modifica
radicalmente su estructura productiva y exportadora.
6. PALLOIX, INTERCAMBIO y DESARROLLO23
Palloix pone énfasis en las diferencias de la composición orgánica
de
capital
como
determinante
de
las
diferencias
en
la
incorporación de valor a las mercancías que se intercambian en el
comercio internacional, y de ahí que ésta sea la causa de las
transferencias de valor y del intercambio desigual. Pero para
llegar a esta conclusión Palloix se va hasta los clásicos.
Smith plantea que el comercio representa un escape para las trabas
que encuentra el capitalismo en su desarrollo. Tiempo después se
daría la polémica entre los populistas y Lenin en donde los
primeros decían que existían unos límites para el desarrollo del
capitalismo que sólo podían ser superados a partir del comercio
externo. Ciertamente el comercio externo representa una ampliación
a los límites nacionales, y tiene una función muy importante como
contratendencia a la caída de la tasa de ganancia, pero Lenin
demuestra que el capitalismo crea su propio mercado interno. Sin
embargo para los clásicos la cuestión se deriva de que de acuerdo
a la división internacional del trabajo se puede lograr una
potenciación extra de las economías al seguirse los principios
derivados de las ventajas comparativas (Ricardo) o absolutas
(Smith).
Contrariamente a la doctrina mercantilista, Smith plantea que lo
que un país obtiene a través de su comercio externo no es sólo oro
o dinero, sino dos tipos de ventajas distintas para cada país. El
comercio: "1. Arrebata, del producto de sus tierras o de su
trabajo, lo superfluo para lo cual no hay demanda en el país y
ofrece en su lugar cualquier cosa para la que hay demanda. Da un
valor a lo que es inútil, cambiándolo por cualquier otra cosa que
pueda satisfacer una parte de sus necesidades o aumentar sus
satisfacciones. Gracias a ello, los marcos estrechos del mercado
interno ya no impiden que la división del trabajo sea elevada al
más alto punto de perfección en todos los ramos particulares de
23 Christian Palloix (1971). A Economía mundial capitalista.
Ed. Estampa, Lisboa, Portugal, 1972.
los oficios o de las manufacturas.
"2. Al abrir un mercado más extenso para todos los productos del
trabajo que exceden el consumo interior, estimula a la sociedad a
perfeccionar el trabajo, a aumentar su poder productivo, a
engrosar su producto anual y a multiplicar, por ese medio, las
riquezas y el rendimiento nacional". (A. Smith, citado en Palloix
1971:219-220)
Según Palloix, lo expresado por Smith significa: "l. El mercado
externo sirve de <escape de excedentes>, teniendo en cuenta la
estrechez del mercado interior, en el que la división del trabajo
es limitada durante la fase de industrialización;
"2. El mercado externo permitirá, por sí mismo, la ampliación de
la división del trabajo en el interior del espacio nacional, la
cual, sólo por este, estaba trabada considerablemente." (Palloix
1971:219-220)
Para Adam Smith este problema y la necesidad del comercio exterior
provenía de la exigüidad del excedente agrícola que estrechaba el
mercado interno y limitaba la generación del excedente industrial
y la división del trabajo. El sector industrial, y la división del
trabajo, se desarrollaría entonces recurriendo al comercio
externo: "En verdad, es bien posible que la ciudad no tome siempre
la totalidad de las subsistencias del campo que la rodea, y ni
siquiera del territorio al que pertenece, más que la tome de
campos
extremadamente
retirados;
esta
circunstancia,
sin
constituir una excepción a la regla general, ha hecho, todavía,
variar considerablemente en diferentes pueblos y en diferentes
siglos, la marcha del progreso de la opulencia." (A. Smith citado
por Palloix 1971:227) El comercio exterior coadyuva entonces a la
división del trabajo, y ésta a la ampliación del mercado interno.
Adam Smith, propugna una política de industrialización en la que
se
puede
utilizar
el
proteccionismo
para
desarrollar
las
industrias nacientes, y no sólo eso, sino que además piensa que es
posible darle una orientación estratégica determinada a dichas
políticas. Esto, si lo vemos con más calma, representa ni más ni
menos que la intervención del Estado en la economía, la negación
absoluta de la "mano invisible" y el liberalismo propugnado por el
mismo Smith. En verdad lo
que sucede es que por muy liberal que sea una persona si se quiere
desarrollar un sector industrial en un país "en vías de
desarrollo", el liberalismo radical es indefendible, y ya vemos
cómo hasta los clásicos más clásicos de la economía liberal acuden
a políticas intervencionistas, porque si no, ¿qué otra cosa puede
significar echar mano del proteccionismo y desarrollar una
política de industrialización orientada a cierto fin? Se necesita
desconocer la historia o estar deslumbrado por teorías corno la de
los costes comparativos para optar por una política de apertura
indiscriminada y sin ningún objetivo concreto para la resolución
de los problemas del subdesarrollo. Tal es el caso de las
posiciones adoptadas por los últimos gobiernos mexicanos, pero de
esto nos ocuparemos más adelante.
El intercambio internacional corno resultado de la apertura del
mercado que significó América se convirtió en un medio para llevar
a cabo la industrialización en Europa, ya que esto le permitió
sacar provecho de sus ventajas absolutas de producción: "Adam
Smith pone en evidencia la función del intercambio internacional,
en la calidad de medio para llevar a cabo la industrialización, en
razón, por un lado, de la limitación ejercida por la exigüidad del
mercado nacional y, por otro lado, teniéndose en consideración la
obtención de una ventaja absoluta de bienes manufacturados a
partir de islotes industrializados, ya establecidos. Sin embargo
esto sólo está asegurado en la medida en que el mercado agrícola
externo, como el mercado americano, sirve de sustituto al mercado
agrícola interno". (Palloix 1971:228-229) En palabras de Adam
Smith: "Al abrir a todas las mercancías de Europa un mercado nuevo
y casi inagotable, (América) dio origen a nuevas divisiones del
trabajo, a nuevos perfeccionamientos de la industria, los cuales
nunca se podrían haber realizado en el círculo estrecho a que el
comercio estaba antiguamente restringido, el cual no les ofrecía
un mercado suficiente para la mayor parte del producto". (A. Smith
en Palloix 1971:228-229)
La cuestión esencial, y que debe ser subrayada, dice Palloix, es
que el intercambio se efectúa entre una economía en vías de
industrialización y una economía agrícola, y el hecho de que “Adam
Smith, contrariamente a la doctrina del libre comercio, señala el
justo fundamento de los derechos sobre
las importaciones, a título de protección a la industria naciente,
en el caso en que el intercambio no pudiera situarse entre
economías en vías de desarrollo:
"<Al dificultar, a través de pesados derechos arancelarios o
de una prohibición absoluta, la importación de las categorías de
mercancías que pueden ser producidas en el país, se asegura más o
menos a la industria nacional, que se esfuerza por producirlas, un
monopolio en el mercado interno ...
"<... No hay duda de que este monopolio en el mercado interno
no proporciona, en la mayoría de los casos, un gran estímulo a la
especie particular de la industria que de él goza, y de que, en la
mayoría de los casos, no desvía, para esta especie de utilización,
una porción de trabajo o de capital del país que sea mayor que
aquella que de cualquier manera habría sido empleada. Mas lo que
no es tal vez tan evidente consiste en saber si tiende a aumentar
la industria en general de la sociedad o a darle la dirección más
ventajosa>." (Palloix 1971:229-230)
Este tipo de protección se contemplaba como posible, entonces, con
economías del mismo nivel de desarrollo cuyos productos se hacían
la competencia. Pero durante mucho tiempo Inglaterra no tuvo tal
reto. "La libertad del comercio se inscribe naturalmente en la
línea del desarrollo económico, a partir del momento en que
Inglaterra no tiene competidores industriales". Una serie de
cambios que tienen como punto más alto la revolución industrial
inglesa, se tradujeron en una división internacional del trabajo a
la medida de las necesidades de la industrialización... inglesa,
claro. Para Smith los países en proceso de industrialización
deberían exportar productos manufacturados a cambio de los
productos agrícolas o las materias primas. Bien a bien estos son
los fundamentos de la gran división internacional del trabajo a la
que dan lugar los efectos combinados de la revolución industrial
inglesa, sólo que hace falta señalar que Inglaterra quedará
firmemente ligada a la actividad industrial mientras que el resto
de los países se convertirán en sus proveedores de materias primas
y alimentos.
Al analizar la concepción de David Ricardo del comercio
internacional Palloix descubre las claves ricardianas de Emmanuel.
Para Ricardo el problema no es la estrechez del
mercado interno dado que la propia industria crea las condiciones
para la absorción de su excedente, "el problema fundamental es el
del crecimiento del producto, en razón de los elementos que lo
componen, en particular la masa de los bienes, tal como el autor
esclarece sin equívoco posible:
"<A lo largo de toda esta obra procuré probar que la tasa de
ganancia no puede elevarse nunca a no ser en razón de una baja de
los salarios y que esta baja no puede ser permanente a no ser en
la medida en que haya una disminución en los precios de los
géneros que el trabajador compra con su dinero>." (Palloix
1971:232)
Esta concepción sobre la relación salario-ganancia y su papel en
la creación del excedente constituye la base de la teoría
ricardiana del comercio internacional. Y se deriva, como hemos
señalado anteriormente, de ignorar las diferencias entre ganancia
y plusvalía y entre tasa de ganancia y tasa de plusvalía. El
sector agrícola constituye entonces una traba al desarrollo no
porque restringe el mercado, señala Palloix, sino porque debido a
los rendimientos decrecientes de este sector los salarios son
altos y las ganancias limitadas, y absorbe "factores" que serían
más productivos en la industria.
Para Ricardo entonces el comercio internacional es una fuente
fundamental para el aumento de las ganancias, lo que justifica
sobradamente la especialización: "<Las ganancias se elevarán, por
el
aumento
del
comercio
con
el
extranjero
o
por
el
perfeccionamiento de las máquinas, si se puede suministrar a los
trabajadores por un precio más barato, alimentos y otros objetos
de primera necesidad. Si, en vez de abastecernos del trigo de
nuestro país y en vez de fabricar nosotros mismos el vestido y los
objetos necesarios para el consumo del trabajador, descubrimos un
nuevo mercado en el que podamos obtener estos objetos más baratos,
los salarios deberán bajar y las ganancias aumentar. Pero si estas
cosas que se obtienen más baratas, sea por la extensión del
comercio con el extranjero o por el perfeccionamiento de las
máquinas, sólo sirven al consumo de los ricos, la tasa de ganancia
no sufrirá alteración>." (Ricardo en Palloix 1971: 234) Por lo
tanto las importaciones deberán ser de artículos que consumen los
obreros, o sea, alimentos, vestidos, productos relativamente poco
sofisticados.
Los salarios caen y las ganancias crecen, esa es la ventaja de
comprar en el extranjero, pero si no se hace un use adecuado de la
especialización a la que conduce la apertura externa, ninguna de
estas primicias se puede conseguir. Aunque no por la misma razón,
sino porque los trabajadores no compiten a nivel internacional, a
Emmanuel le parece ver que se da un intercambio desigual si
ciertas clases trabajadoras se ven beneficiadas con sueldos por
encima del trabajo que aportan al producto que generan, en
consecuencia también tendrán que disminuir las ganancias, y los
capitalistas se resarcen subiendo los precios, etc., etc. Esto lo
que nos permite ver es que Emmanuel es más ricardiano de lo que
aparenta.
Y el más ricardiano de todos los planteamientos es aquel de que al
aumentar los salarios caen las ganancias: "La ventaja comparativa
de Inglaterra en los productos manufacturados desempeñará la
función de la acumulación del capital al aniquilar el alza nominal
de los salarios, los cuales disminuyen, en la misma proporción,
las ganancias industriales y corren el riesgo de alcanzar un nivel
tal que los capitalistas ya no sean incitados a ahorrar y a
invertir; tal alza de salarios conduciría a un estado de
estancamiento." (Palloix 1971:235) Emmanuel también le echa la
culpa a los salarios. A los bajos, a diferencia de Ricardo, de que
no haya desarrollo. A los altos, de extraer el excedente de los
otros. A ambos del intercambio desigual. Todo lo cual introduce un
elemento de mecánica tradicional en la determinación del precio de
los productos, esto es, considerar al componente salario la parte
más importante en la determinación de los precios y por lo tanto
de las ganancias. Esta, lo reiteramos, es una explicación de corte
ricardiano.24 Pero en Ricardo, como hemos visto en otro apartado,
el problema era el encarecimiento progresivo de los productos
agrícolas debido a un aumento de la demanda y la ley de los
rendimientos decrecientes en la agricultura: "Por consiguiente, el
precio de los productos agrícolas aumenta, lo que repercute en el
costo de subsistencia de la fuerza de trabajo, con alza de
salarios y baja en las ganancias." (Palloix 1971:235) Este es un
razonamiento mecánico, decíamos
24 Para una refutación del punto de vista ricardiano es necesario remitirse al
trabajo de Marx: Salario, Precio y Ganancia.
más arriba, porque presenta una relación causa-efecto sumamente
simple, no se mete en complicaciones ni mucho menos en
consideraciones de carácter dialéctico, es decir, no toma en
cuenta a la ley del valor en la determinación de la plusvalía y de
la ganancia y de los salarios.
Según el planteamiento de Ricardo y de acuerdo a los principios
establecidos por la teoría de los costes comparativos, el comercio
internacional tiene como objetivo hacer que baje el precio de los
medios de subsistencia y con ello que baje el valor de la fuerza
de trabajo. Y fomenta el
crecimiento "al transferir, en
particular, los factores de producción del sector agrícola para el
sector industrial, aproximándose así a la concepción de Adam
Smith." (Palloix 1971:236)
Según el planteamiento de los clásicos partíamos del hecho de que
se había producido un atasco en la acumulación de capital a causa
de las limitaciones que impone la agricultura al desarrollo
industrial, que de cierta manera -en la concepción ricardianaimponía un "deterioro en los términos del intercambio" interno a
favor de la agricultura. Para Ricardo y para Smith la única salida
es el mercado internacional al abaratar los productos agrícolas y
con ello al abaratar el precio de la fuerza de trabajo, aumentar
las ganancias y estimular la industrialización y el crecimiento
económico. En la base, las ventajas, relativas o absolutas, de la
especialización, en materias primas para unos y en productos
manufacturados para otros: "A través de la aplicación de la ley de
los costos comparativos al sector agrícola, implicando que ciertas
naciones reciban la misión de proveer medios de subsistencia a los
países industrializados, David Ricardo defendía la construcción de
una red internacional de cambios entre países desarrollados y
países subdesarrollados, pues la agricultura interna estaba
condenada por las necesidades de un capitalismo triunfante."
(Palloix 1971:236-237) Marx habla de la abolición de los aranceles
como la palanca que permitió a Inglaterra destinar cuantiosos
recursos a la industria mientras que las necesidades en materia de
consumo alimentario y de materias primas sería satisfecho por la
periferia capitalista, es decir por los países subdesarrollados.
El origen lejano de la teoría del intercambio desigual se
encuentra en la teoría de las ventajas comparativas de Ricardo al
postular que el abaratamiento de los elementos constitutivos de la
fuerza de trabajo se traduce en un aumento de las ganancias, luego
entonces si se aumenta el precio de esos elementos constitutivos
del valor de la fuerza de trabajo y al mismo tiempo se mantienen
altas las ganancias, quiere decir que se está succionando de algún
lado el valor faltante, esto es, se tiene que tornar valor de los
salarios de los países con los que se está comerciando
internacionalmente. Se produce así un intercambio desigual del
cual sale beneficiado un cierto país a costa de otro. Los ataques
de Ricardo iban contra la protección a la agricultura, esa especie
de monopolio de que hablaba Smith. Los de Ernrnanuel contra el
monopolio de los salarios.
Es entendible que sin la concepción marxista del valor en el
análisis de los fenómenos sociales se llegue a las conclusiones a
las que llega Ricardo, es decir que se da una transgresión de la
ley del valor en el intercambio de materias primas y productos
agrícolas en general por productos manufacturados. Sin embargo es
del todo sorprendente que se acepte esta transgresión cuando con
base en la economía crítica reconocemos la operatividad de esta
ley en el sistema capitalista. Es decir, si reconocemos la
existencia de todas las condiciones que hacen operativa la ley del
valor (corno la propiedad privada de los medios de producción) y
aceptamos que la fuerza de trabajo es una mercancía corno
cualquier otra y al mismo tiempo con características particulares
únicas, entonces no se explica que se postule su inoperancia en un
campo de la realidad capitalista.
Los continuadores de Ricardo llevaron su tesis del aumento de los
precios de los productos agrícolas en el plano nacional, al
internacional, de donde dedujeron que el libre comercio no sólo
beneficiaría a los países que se industrializaban, sino que a
largo plazo se verían beneficiados los productores de materias
primas y productos agrícolas en virtud de la tendencia al aumento
del precio de estos productos. Pero esta transportación es
incorrecta,
señala
Palloix:
"En
el
cuadro
nacional,
el
agravamiento de los términos del intercambio de los productos
manufacturados
en relación a los productos primarios resulta, en efecto, de una
dinámica menos progresiva de la agricultura, en comparación con la
de la industria, lo que limita el excedente agrícola disponible
destinado a la manutención de la fuerza de trabajo; la demanda de
bienes de subsistencia conduciría, al exceder a la oferta, a una
sobrevaloración de los bienes primarios y alimenticios.
"Por el contrario, al colocarnos en la perspectiva del nivel
internacional, la lógica de Ricardo exige que el comercio
internacional venga a contrabalancear, o hasta invertir, ese
movimiento interno de los precios. Para que el comercio externo
desempeñe su función en relación al proceso de generación de
excedente, o sea, para que no se paralice la acumulación del
capital a través de un precio excesivo de la manutención de la
fuerza de trabajo, se debe inevitablemente asistir a una
degradación de los términos de intercambio de los productos
primarios en relación a los productos manufacturados. Es un
aspecto, inconfesado sin duda, más notable e indiscutible, de la
teoría ricardiana. El problema del mejoramiento o del agravamiento
de los términos del intercambio -que, tan largamente, ha
preocupado a los autores- no es así, en sí mismo, un asunto para
discusión, pero depende de las exigencias del modo de creación y
realización del excedente de las economías dominantes." (Palloix
1971:238-239)
Para Palloix, por tanto, el comportamiento de los términos del
intercambio está en función de las necesidades de la acumulación
de capital en los países desarrollados, y a manera de síntesis
Palloix plantea que esto se caracteriza por: "1. El intercambio
desigual, sobre la base del valor internacional, fundamentado en
la desigualdad de salarios en el proceso de las operaciones de
producción, desigualdad de salarios que refleja la desigualdad en
el desarrollo de las fuerzas productivas.
"2. El intercambio desigual sobre la base de la correspondencia
valor nacional-valor internacional, que se va a consolidar y a
ampliar el mecanismo del intercambio desigual basado en el valor
internacional.
"3. El intercambio desigual entre el sector tradicional y sectores
capitalistas que tienen las mismas funciones que los precedentes,
a
saber,
ampliar
y
consolidar
el
intercambio
desigual
internacional." (Palloix 1971, t. 2, p. 301, 302)
Y es justamente en relación al fenómeno de la movilidad de
capitales en el que Palloix aporta las ideas más originales,
aunque como ya lo señalábamos más arriba, es partidario de la
teoría del intercambio desigual.
En la base del problema de lo que se ha llamado intercambio
desigual está el desigual desarrollo de las fuerzas productivas.
El proceso de centralización y concentración que produce la
concurrencia capitalista determina un desarrollo desigual y la
concurrencia desigual entre países. Los avances técnicos y
científicos son administrados por los países más desarrollados. De
esta forma los países subdesarrollados, si no sucede algo fuera de
los esquemas ya establecidos, se ven privados del uso de la
tecnología más avanzada y la que utilizan es, en general,
obsoleta. Esta situación determina que se de no sólo una brecha
entre riqueza y pobreza, sino algo peor, una brecha creciente en
el desarrollo tecnológico. Y esto en el comercio internacional es
terriblemente penalizado, de hecho los países subdesarrollados
están
condenados
a
competir
en
unas
condiciones
muy
desfavorables.25 En el comercio internacional, por tanto, sólo se
constata lo que sucede en la producción.
25 Para una discusión sobre este tema ver Osvaldo Rosales:
"Competitividad, productividad e inserción externa de América Latina". Revista
Comercio Exterior, N°8, agosto de 1990, México.
Los obreros aspiraban a que no
se les obligara a cortar y
embarcar banano los domingos, y
la petición pareció tan justa
que hasta el padre Antonio
Isabel intercedió en favor de
ella porque la encontró de
acuerdo con la ley de Dios.
Gabriel García
años de soledad
Márquez
Cien
Capítulo 11
LA TEORIA DE LAS VENTAJAS ABSOLUTAS
1.
LA TEORIA DEL VALOR TRABAJO EN EL COMERCIO
INTERNACIONAL1
En relación a las posiciones de Marx sobre el comercio
internacional es necesario decir que nunca desarrolló una posición
clara en el sentido de única, y que en muchas ocasiones
encontramos dos y hasta tres puntos de vista respecto a un mismo
problema. Sin embargo su teoría del valor aporta los elementos
suficientes para desarrollar lo que podemos llamar una teoría
marxista del comercio internacional. El comercio exterior, cuya
expansión es a su vez base y producto del desarrollo capitalista,2
tiene en la teoría marxista las siguientes características: está
regido por la ley del valor; da lugar a que se produzcan
transferencias de valor entre países; estimula la creación de
nuevos valores; contribuye al aumento de la cuota de
1 En este apartado nos remitimos básicamente a las siguientes obras: Carlos
Marx, El Capi tal, varias ediciones; Carlos Marx, Elementos Fundamentales para
la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857¬1858, ed. S. XXI, Madrid,
1976; Lenin, Contribución a la caracterización del romanticismo económico, ed.
Progreso, Moscú, 1975.
2 ver Marx, 1894:238.
ganancia; acelera la acumulación y el aumento de la composición
orgánica del capital; contribuye a la baja tendencial de la cuota
de ganancia. Hay que señalar que quienes primero incursionaron en
este terreno con una metodología marxista fueron precisamente los
teóricos del intercambio desigual, autores que nosotros pensamos
que se encuentran equivocados, pero que sin embargo aportaron un
primer intento de aplicación de la teoría del valor trabajo al
comercio internacional.
Para Marx las mismas leyes que rigen el comercio interno son
válidas para el comercio exterior. En el intercambio no se crea
ningún nuevo valor, ni se intercambia más valor que el que se ha
producido en términos sociales. Pero el valor de uso no se
convierte en valor si no es a través del cambio, por tanto sólo a
través del intercambio los valores se valorizan, se convierten en
tales3 (inclusive bienes que inicialmente carecían de valor), y
sólo en el intercambio el tiempo de trabajo se realiza como valor,
existiendo por tanto la posibilidad de que alguno se realice y
otro no. Esto es válido tanto en lo que concierne a la cantidad
total de productos producidos como para cada producto individual y
el trabajo que contiene. Los precios, por tanto, no aumentan ni
disminuyen la masa de valor creado, pero permiten que unos ganen y
otros pierdan. En su crítica a Ricardo Marx afirma que aunque no
se pueda intercambiar en conjunto más valor que el producido, esto
no significa que un país no pueda en el intercambio recibir más
valores.
De acuerdo con las tesis de Ricardo resultaría que con el
intercambio "no podemos crear ningún valor nuevo, sino sólo va1eur
uti1e, [valor de uso] puesto que el valor nuevo está determinado
por los productos existentes del trabajo, y el trabajo se mide por
el valor preexistente por el cual es menester que se intercambie.
Nunca, pues, podría aumentarse el valor existente. ¿Pero no
podemos poner en movimiento nuevo trabajo? y el dinero, sólo
guarda relación con los valores creados, o con los que se puede
crear? ¿y una nación no puede despojar a la otra, al igual que un
individuo a otro?" (Marx 1976:55)
Para Ricardo pues, el valor de las importaciones se mide, por
tanto, por el valor "del trabajo y la tierra" que se da a cambio.
"Por consiguiente, mediante el comercio
3 De allí que valor=valor de uso+valor de cambio.
exterior nunca se puede aumentar los valores.
"Una nación originariamente pobre, como los holandeses, nunca
podría pues, ganar valores de cambio mediante el comercio exterior
y volverse burguesamente rica. Ricardo) propone esta paradoja.
"A no dudarlo, todo esto sería correcto si yo intercambiara el
nuevo valor -que yo mismo he tomado del país- por el valor viejo.
Pero puedo: poner en movimiento nuevo trabajo con el valor nuevo,
y por tanto traer a luz nuevos valores por los cuales voy
intercambiando reproductivamente otros valores nuevos;
"Puedo valorizar lo que antes carecía de todo valor,
convirtiéndolo en objeto del intercambio;
"Puedo reexpedir una parte al extranjero e intercambiar una
parte por el mismo valor que he exportado con beneficios. De esta
suerte puede enriquecerse una nación comercial.
“Y tal vez importo más, eva1uándo10 en tiempo de trabajo, que
lo que he exportado.” (Marx 1953:57)
Ciertamente, con base en esta cita de Marx se podría argumentar
que se produce un "intercambio desigual" entre países en el
comercio internacional, particularmente en el último punto en que
se dice que un país puede obtener más valores de los que lanza al
exterior. Y aquí surge otra ilusión, pues se piensa que si esto es
así la ley del valor no opera de cierto modo dentro del comercio
internacional, y que esto se debe a la existencia de agentes
perturbadores, como pueden ser los monopolios, que impiden las
nivelaciones necesarias (de salarios, de tasas de ganancia, etc.).
Pero estas transferencias de valor no niegan la vigencia de la
ley, por el contrario obedecen a ella y al mecanismo de formación
de los precios en la competencia capitalista. El problema de
Ricardo se deriva de que su teoría del valor trabaj o, como
sabemos, no incorpora el concepto de socialmente necesario.
Seamos más precisos en relación a los planteamientos de Marx.
Efectivamente plantea que una determinada nación se puede
beneficiar a través del comercio internacional y obtener más
valores que los que aporta a cambio. Pero esto no es otra cosa que
transferencia de valor, a la manera que se da entre empresas de la
misma industria o entre industrias de un mismo país. Puede darse
una apropiación de valores en el mercado, en este caso el mercado
exterior, que no sea equivalente a la aportada. Y sin embargo no
darse un intercambio desigual. ¿Cómo está esto?
La clave radica en lo siguiente. Ciertamente sólo se intercambian
equivalentes cuando las mercancías que se intercambian han sido
producidas empleando el tiempo medio de trabajo socialmente
necesario. y esto en un doble sentido, en las condiciones medias
(normales)de eficiencia e intensidad y en la proporción que
socialmente se requiere. Todas las mercancías que se lanzan al
mercado, y para esto es indiferente que sea un mercado nacional o
internacional, costaron más o menos tiempo de trabajo y esto
determina su valor individual, pero el valor en el intercambio se
va a medir por el Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario para su
producción.
Sin
embargo,
¿qué
mercancías
se
intercambian
rigurosamente de acuerdo a equivalencias iguales?, pues sólo
aquellas que costó producirlas un TTSN, las otras, las que están
por arriba o por abajo del TTSN pierden o ganan valor a la hora de
ser intercambiadas, esta pérdida o esta ganancia es una
transferencia de valor. ¿Significa esto que se esté dando un
intercambio desigual?, no, de ninguna manera. Esta transferencia
es una especie de "castigo" y "premio" para quienes son menos o
más eficientes respectivamente, para quienes se separaron de la
media invirtiendo más tiempo de trabajo que el necesario y para
quienes produjeron con menos del necesario. La complejidad
conceptual del valor queda clara con los ejemplos sencillos que
pone Marx:
"Hoy el producto satisface una necesidad social. Tal vez mañana lo
desplace, total o parcialmente, un tipo similar de producto.
Aunque el trabajo es también, como el de nuestro tejedor, eslabón
patentado de la división social del trabajo, ello en modo alguno
basta todavía para garantizar el valor de uso precisamente de sus
20 varas de lienzo. Si los tejedores que compiten con él ya han
saturado la necesidad social de lienzo --que, como todo lo demás,
tiene su medida--, el producto de nuestro amigo se volverá
excesivo, superfluo y por tanto inútil. A caballo regalado no se
le miran los dientes, pero el no concurre al mercado a hacer
obsequios. Supongamos, sin embargo, que el valor de uso de su
producto satisface las exigencias y que, por consiguiente, la
mercancía atrae dinero. Pero, nos preguntamos ahora, ¿cuánto
dinero? La respuesta está ya anticipada en el precio de la
mercancía, en el exponente de su magnitud de valor. Dejamos a un
lado cualesquiera errores de cálculo puramente subjetivos que haya
cometido el poseedor de mercancías, los cuales se corrigen de
inmediato, objetivamente, en el mercado. El poseedor tiene que
haber empleado en el producto nada más que el tiempo
medio de trabajo socialmente necesario. El precio de la mercancía,
pues, es sólo la denominación dineraria de la cantidad de trabajo
social objetivado en ella. Pero sin la autorización de nuestro
tejedor y a
sus espaldas, las condiciones de producción
tradicionales de la actividad textil entran en efervescencia. Lo
que ayer era, sin duda alguna, el tiempo de trabajo socialmente
necesario para la producción de una vara de lienzo, deja hoy de
serlo, como lo comprueba con toda diligencia el poseedor del
dinero, al ver los precios fijados por diversos competidores de
nuestro amigo. Para infortunio de éste, existen muchos tejedores
en el mundo. Supongamos, por último, que cada pieza de lienzo
disponible en el mercado sólo contiene tiempo de trabajo
socialmente necesario. Puede ocurrir, sin embargo, que la suma
total de esas piezas contenga tiempo de trabajo gastado de manera
superflua. Si el estómago del mercado no puede absorber la
cantidad total de lienzo al precio normal de dos chelines por
vara, ello demuestra que se consumió, bajo la forma de la
fabricación de lienzo, una parte excesivamente grande del tiempo
social en su conjunto. El resultado es el mismo que si cada uno de
los tejedores hubiera empleado en su producto individual más
tiempo de trabajo que el socialmente necesario. Aquí se aplica lo
de que pagan justos por pecadores. Todo el lienzo puesto en el
mercado cuenta como un artículo único; cada pieza, sólo como una
parte alícuota. Y, en realidad, el valor de cada vara individual
de lienzo no es más que la concreción material de la misma
cantidad, socialmente determinada, de trabajo humano homogéneo".
(Marx 1975a:130¬131)
Los productos se intercambian por su valor social. La diferencia
entre valor individual y valor social permite la obtención de una
ganancia extraordinaria al capitalista. Mientras exista la
sociedad de productores privados independientes, estos tienen que
asistir al proceso de circulación para "socializar" su producción,
y es aquí donde el valor individual se socializa. Es aquí también
donde el productor individual puede ganar o perder, o recibir lo
que
ha
invertido
(con
su
plusvalía,
evidentemente).
Esta
tendencia, necesaria por lo demás, es lo que explica que el
capitalismo
busque
incesantemente
desarrollar
las
fuerzas
productivas y que las desarrolle como ningún régimen anterior lo
había hecho, en la medida en que cada capitalista desea disminuir
el valor individual de sus productos, y apropiarse, a través del
intercambio, del valor obtenido por otros capitalistas.
Y sin embargo no se da intercambio desigual, esto es, se da una
transferencia de valor de los capitalistas que producen empleando
más tiempo de trabajo que el necesario a favor de aquellos que
producen empleando menos. Pero esto va implícito en el intercambio
de mercancías, sea de industria a industria, sea dentro de una
industria, sea entre países. No es además fenómeno exclusivo de
los países subdesarrollados.
¿De qué manera es posible hacer que aumente la tasa de ganancia de
la producción capitalista? Existen dos posibilidades, una es
aumentando la tasa y con ello la masa de plusvalía, y la otra es
disminuyendo el valor de los elementos del denominador del
cociente de la tasa de ganancia. Ahora bien, ¿cómo se puede
aumentar la plusvalía?, pues aumentando la explotación, el tiempo
de trabajo excedente sobre el necesario. ¿Cómo se puede disminuir
el
capital
invertido
(c+v)?,
abaratando
materias
primas,
disminuyendo el valor de la fuerza de trabajo, etc. Ahora bien, ¿a
través del comercio exterior se puede influir en alguno de estos
movimientos? Pensamos que sí, que el comercio puede incrementar la
tasa de ganancia, y que esto puede hacerse desde el horizonte del
intercambio igual en el mercado internacional. "Cuando el comercio
exterior abarata los elementos del capital constante o los medios
de subsistencia de primera necesidad en que se invierte el capital
variable, contribuye a hacer que aumente la cuota de ganancia, al
elevar la cuota de plusvalía y reducir el valor del capital
constante." (Marx 1894: 236) Y esto lo logra al ampliar la escala
de la producción, y porque en el mercado internacional, al
competir con países menos eficientes los más avanzados pueden
vender sus mercancías por arriba de su valor y al mismo tiempo más
baratas.
El comercio internacional es visto por Marx corno una de las
formas que el capital tiene para contrarrestar, que no anular, la
caída tendencial de la tasa de ganancia. El comercio exterior
permite a los capitales desahogar posibles saturaciones a nivel
nacional, etc., etc.
"Otro problema --que cae realmente, por su especialidad, fuera
de los ámbitos de nuestra investigación-- es éste: ¿contribuye a
la elevación de la cuota general de ganancia la cuota de ganancia
más elevada que obtiene el capital invertido en el comercio
exterior, y principalmente en el comercio colonial?" (Marx
1894:237)
Es cierto que en el tema del comercio exterior Marx tiene como
referentes constantes los conceptos de los clásicos (A. Smith y D.
Ricardo), y que en muchos aspectos no se pronunció de manera
directa y explícita sobre su validez o no validez, sin embargo
éstos muy bien podían ser reformulados en el proceso de
elaboración teórica de Marx hasta llevarlos a formar parte de su
concepción. Al respecto dice Palloix: "Los análisis hechos por
Marx acerca de la naturaleza de los intercambios internacionales
se inscriben en un cuadro muy próximo al de los autores clásicos:
el de la baja tendencial de la tasa de ganancia, sirviendo de base
a todo el proceso de acumulación de capital". (Palloix 1971:256)
Pero Marx señala que mientras los economistas se preocupaban por
explicar por qué baja la tasa de ganancia, la dificultad era la
inversa: explicar por qué es que no cae más de prisa, esto es por
qué es que se da sólo como tendencia. y aquí introduce el estudio
de las contra tendencias y del comercio exterior como una de
ellas.4
En este proceso de constante búsqueda de aumento de las ganancias,
las capacidades productivas de la sociedad aumentan de una forma
considerable, pero lo que aumenta aún más, diríamos que de forma
exponencial, es el consumo de las materias primas para fines
productivos. El proceso de desarrollo capitalista tiene como
únicas palancas para aumentar las ganancias incrementar la tasa de
explotación, aumentando la jornada o la intensidad del trabajo y
por lo tanto el uso del capital fijo y la escala de la
acumulación, o directamente logrando el abaratamiento de los
componentes del capital constante por la vía de su uso continuo
con objeto de sacarle más provecho y por lo tanto aumentando
también la escala de la acumulación de capital. De cualquiera de
las dos formas se necesitarán más materias primas para su
transformación: "La prolongación de la jornada de trabajo aumenta,
por consiguiente, la ganancia, aunque el sobretiempo se retribuya
e incluso, hasta cierto límite, aunque se retribuya a un tipo más
alto que las horas normales de trabajo. De aquí que la necesidad
sin cesar creciente de aumentar el capital fijo sea, en el
4 Las otras "causas que contrarrestan la ley" son: el aumento del grado
explotación del trabajo; la reducción del salario por abajo de su valor;
abaratamiento
de
los
elementos
que
forman
el
capital
constante;
superpoblación relativa; y, el aumento del capital acciones. Ver Marx ,
Capital, Vol.III, cap.XIV.
de
el
la
El
sistema industrial moderno, el acicate principal que mueve a los
capitalistas ambiciosos a prolongar la jornada de trabajo.
"No ocurre lo mismo cuando se trata de una jornada de trabajo
constante. En este caso, es necesario emplear uno de dos
procedimientos. O aumentar el número de obreros, y con ellos,
hasta cierto punto, la masa del capital fijo, de los edificios, de
la maquinaria, etc., para poder explotar una masa mayor de trabajo
(pues aquí se prescinde de los descuentos de salario o de la
reducción de éste por abajo de su límite normal). O allí donde se
acreciente la intensidad del trabajo o se eleve la capacidad
productiva de éste, tratando de obtenerse, en general, más
plusvalía relativa, aumentará en la ramas industriales que empleen
materias primas la masa de la parte circulante del capital
constante, ya que se elaborará una cantidad mayor de materias
primas, etc., dentro de un periodo de tiempo dado; y, en segundo
lugar, aumentará la cantidad de maquinaria puesta en movimiento
por el mismo número de obreros, aumentando también, por tanto,
esta parte del capital constante". (Marx 1894:91-92)
Existen una serie de mecanismos que echa a andar el propio capital
para el abaratamiento de las mercancías a pesar de que la demanda
crezca de una manera exponencial a partir del aumento de la
productividad, o más aún, precisamente por el vertiginoso aumento
de la demanda de materias primas por parte del capital, es que se
hacen necesarios una serie de mecanismos que impidan que su precio
se dispare. Uno de esos mecanismos es el de la reutilización de
los
desperdicios,
de
la
transformación
de
los
detritos
industriales en nuevas mercancías, etc. Sin embargo el capitalismo
conoce muchos otros métodos para este fin, lo cual, dentro de los
límites estrictos del ámbito del mercado, se traduce en una
contratendencia al aumento del precio de las materias primas.
También
se
puede
decir
que
los
capitalistas
desplegarán
determinados procesos productivos a sabiendas de que existen las
materias primas en la cantidad y oportunidad en que las necesiten,
y si no para eso están los estudios de factibilidad.
Marx, en
lugar de
éste, el
natural
materias
producto
el tomo III de El Capital capítulos V y VI, analiza el
las materias primas en el capital constante, y dentro de
del capital circulante. Ahí señala que dentro del proceso
del capitalismo al aumento de la productividad, las
primas transformadas son cada vez más, y dentro del
final
el peso de las materias primas en términos de valor ocupa una
proporción cada vez mayor. Sin embargo el precio de las materias
primas cae en relación al precio de los productos manufacturados.
La explicación que da Marx de este fenómeno es que lo que
determina la subida o la bajada del precio de las materias primas
son los ritmos que adquiere la acumulación capitalista, lo que
hace que a veces se demanden más materias primas de cierta especie
y a veces menos, y eso mismo hace que suba o baje su precio.
Además, el capitalismo se las ingenia para sustituir ciertas
materias primas que le son caras o de difícil acceso por productos
sintéticos y así ser menos vulnerable a las necesidades que tiene
de ellas; actualmente se conocen muchos productos que sustituyen
satisfactoriamente a las materias primas originales dado el gran
desarrollo que han tenido la química y las ciencias ligadas a
ella.
Abaratamiento de los medios productivos es la divisa del
capitalismo, y no sólo se abarata la materia prima, también se
abaratan las máquinas, ya sea por su perfeccionamiento o por los
nuevos materiales empleados en su fabricación. y esta es una
tendencia general que abarca todos los elementos del capital
constante. Lo que sucede es que las máquinas, a diferencia de las
materias
primas,
tienen
una
sofisticación
que
las
hace
infinitamente más valiosas en términos de sus equivalentes, a
pesar de que se abaraten las anteriormente utilizadas, que se
vuelvan obsoletas. Marx dice que inclusive ciertas máquinas no han
completado el periodo de su rendimiento después del cual se puede
hablar de desgaste moral y ya esas máquinas valen menos. Con
respecto a las materias primas éstas son desplazadas por productos
sintéticos, reutilización de desperdicios, etc., y también se da
una desvalorización de las tradicionales. El problema de las
materias primas es que no existe un grado de sofisticación en su
elaboración que las haga receptáculo de mucho valor por cada
unidad material, en cambio en el caso de los productos
manufacturados es más que evidente el valor agregado que se puede
incorporar a este tipo de mercancías.
Es claro que un aumento de las fuerzas productivas abarata cada
unidad de producto, si bien aumenta la masa de valor corno
resultado del aumento de la masa de productos producidos, esto es,
las mercancías en lo individual valen menos pero como masa valen
más: "Todo lo que reduce el desgaste de la maquinaria y del
capital fijo en general durante un determinado periodo de
producción no sólo
abarata cada mercancía, ya que ésta reproduce en su precio la
parte alícuota del desgaste que a ella corresponde, sino además
reduce la inversión alícuota de capital para ese periodo. Los
trabajos de reparación y otros gastos semejantes figuran en los
cálculos, en la medida en que son necesarios, entre los gastos
originales de la maquinaria. Su disminución como consecuencia de
la mayor duración de la maquinaria reduce proporcionalmente su
precio." (Marx 1894:94)
La acumulación de capital es el elemento clave para entender las
tendencias que en términos de valor se desarrollan en las materias
primas, el capital fijo, el capital variable, etc. Son las propias
exigencias de la acumulación de capital las que determinan que el
capitalista
busque
incesantemente
la
forma
de
abaratar
y
economizar el empleo de los elementos que intervienen en el
proceso productivo. "De la calidad de la materia prima depende, en
parte, la cuota de ganancia. Un buen material arroja menos
desperdicios y esto hace que se necesite una masa menor de
materias primas para absorber la misma cantidad de trabajo.
Además, una buena materia prima ofrece menos resistencia a la
máquina con que se trabaja. y esto repercute en parte incluso en
la plusvalía y en la cuota de plusvalía. Con una materia prima de
mala calidad, el obrero necesita más tiempo para elaborar la misma
cantidad; y a igualdad de salario esto se traduce en una reducción
del trabajo sobrante. Esto influye además, muy considerablemente
en la reproducción y acumulación del capital, las cuales, [ ... ]
dependen más aún de la productividad que de la masa de trabajo
empleado". (Marx 1894:96)
La clave de todo el asunto está en la afirmación de Marx de que el
valor de las mercancías está determinado por el tiempo de trabajo
socialmente necesario para su producción y no por el tiempo de
trabajo que ellas encierran. Esto quiere decir poco más o menos
que una cierta mercancía pudo haber costado cierta cantidad de
trabajo, digamos 10 horas, de un obrero, y su valor es 2x, sin
embargo la sociedad descubre la forma de producir esa misma
mercancía con unos medios de producción más desarrollados, y ahora
el mismo obrero la produce en 5 horas. Pues aunque la primera
producción no haya sufrido ningún tipo de desgaste, el valor de la
misma disminuye porque antes costaba 10 hora3 y ahora la media
social emplea 5 horas en su producción por lo tanto vale tan sólo
x. Y esto ocurre tanto con las
materias primas como con los productos manufacturados, lo que
sucede es que las materias primas normalmente encuentran más
dificultades en aumentar de la misma forma lo que en teoría
ortodoxa se denomina "valor agregado": "Si el valor de las
mercancías se determina por el tiempo de trabajo necesario
contenido en ellas y no por el tiempo de trabajo que en ellas se
encierra, sea necesario o no, es el capital el que realiza esta
determinación y el que, al mismo tiempo, acorta el tiempo de
trabajo socialmente necesario para la producción de una mercancía.
De este modo se reduce a su mínimo el precio de la mercancía,
reduciéndose al mínimo todas y cada una de las partes del trabajo
necesario para su producción." (Marx 1894:100) La economía en el
empleo del capital constante no contradice el aumento de su masa y
de la suma de su valor conforme aumenta la acumulación de capital,
sino que es parte de este proceso. Los ahorros en capital
constante aumentan con la concentración de capital, que es
producto de la acumulación capitalista. "Cuando se habla de la
economía en el empleo del capital constante, hay que distinguir.
Si aumenta la masa y con ella la suma de valor del capital
empleado, esto sólo representa por el momento la concentración de
mayor capital en una sola mano. Pero es precisamente esta masa
mayor, empleada por una sola mano a la que casi siempre
corresponde,
además,
una
masa
absolutamente
mayor,
aunque
relativamente más pequeña, de trabajo empleado- la que permite
esta economía de capital constante. Si nos fijamos en el
capitalista individual, vemos que aumenta, principalmente con
respecto al capital fijo, el volumen de la inversión necesaria del
capital; pero con referencia a la masa de la materia elaborada y
del trabajo explotado disminuye en términos relativos". (Ibíd.)
Como hemos visto, la argumentación de Emmanuel gira alrededor de
que las diferencias salariales producen modificaciones apreciables
en los precios vía la obtención de las ganancias, estos es, que al
aumentarse los salarios en los países desarrollados, y para
mantener constantes e aumentar las ganancias, es necesario
aumentar los precios de los productos. Ya lo dijo Palloix, este es
un desliz ricardiano de Emmanuel. En realidad cualquier reducción
del capital constante, sea por economías sea por disminución de
precios, aumenta la cuota y la masa de plusvalía, y por tanto la
tasa de ganancia, aunque los salarios se mantengan
iguales.5
Las materias primas no sólo son el objeto de transformación del proceso productivo y auxiliares en éste, sino que, y esto es
fundamental para explicar las variaciones de la cuota de ganancia,
también entran - en la propia sustancialidad de las herramientas y
la maquinaria, y por lo tanto en su precio: en su propio precio se
halla, por tanto, afectado por las fluctuaciones de precios de las
materia-s primas que entran en su construcción. En la proporción
en que su precio aumenta, bien por las oscilaciones de los precios
de las materias primas que entran en su construcción, bien por las
de los precios de las materias primas auxiliares empleadas en su
funcionamiento, disminuye la cuota de ganancia. Y a la inversa".
(Marx 1894:116-117)
Las fluctuaciones de los precios de las materias primas afectan el
movimiento de la cuota de ganancia, esto ya se dijo. Ahora se verá
con más claridad cómo interesa a los capitalistas abaratar las
materias primas para mantener a un nivel más alto la tasa de
ganancia, y cómo contribuye a ello el comercio exterior. Y cómo en
este movimiento se puede prescindir del de los salarios. El
abaratamiento de las materias primas por parte del capitalista se
logra por entero a través de los mecanismos del mercado, es decir,
sobre la base de la ley del valor y no por su transgresión.
De acuerdo con Marx: "Siendo la cuota de ganancia ple~/c+v, es
evidente que todo lo que determine un cambio en cuanto a la
magnitud de c, y por tanto de C, se traduce también en un cambio
en la cuota de ganancia, aún cuando permanezcan invariables los
factores p y v y la relación existente entre ellos. Las materias
primas constituyen una parte fundamental del capital constante. En
las ramas industriales en las que no figuran materias primas en
sentido estricto figuran, sin embargo, materias auxiliares o
intervienen aquéllas como parte integrante de las máquinas, etc.,
y las fluctuaciones de sus precios afectan proporcionalmente a la
cuota de ganancia. Si el precio de las materias primas disminuye
en una suma=d, [la] fórmula pie o p/c+v se convierte en p/C-d o en
p/(c-d)+v.
5 Ciertamente los salarios están en el denominador de la tasa de plusvalía
(p/c+v) como capital variable, pero su nivel más alto en los países
capitalistas, que es el caso de Emmanuel, significa una tasa de plusvalía mayor
y por lo tanto no reducen la tasa de ganancia.
Aumentará, por tanto, la cuota de ganancia. Y a la inversa. [ ...
] De aquí se desprende, entre otras cosas, cuán importante es para
los países industriales la baratura de las materias primas, aun
cuando las fluctuaciones de su precio no vayan, ni mucho menos,
acompañadas por cambios en la órbita de venta del producto, es
decir, prescindiendo en absoluto de la relación entre oferta y
demanda". (Marx 1894:117) Esta relación, veremos más adelante,
acentúa los efectos señalados.
El comercio internacional tiene una influencia determinante en el
comportamiento de la cuota de ganancia a través del papel que
juegan las materias primas en el proceso de producción. De hecho
el mundo se especializa en dos grandes áreas dentro de la división
internacional del trabajo; una de esas áreas se concentra en la
producción de materias primas, mientras que la otra parte es
preferentemente productora de manufacturas. Evidentemente el
movimiento de la cuota de ganancia tiene como uno de sus sustentos
la existencia de esta división del trabajo, y más en concreto la
cuota de ganancia puede aumentar gracias a que a través de los
mecanismos del mercado se pueden abaratar las materias primas;
cuando esos mecanismos son impotentes ante el aumento de los
precios de las materias primas, la tasa de ganancia se va a la
baja: "Y se desprende asimismo que el comercio exterior influye en
la cuota de ganancia, aún prescindiendo de toda la influencia que
pueda ejercer en los salarios mediante el abaratamiento de los
medios de subsistencia de primera necesidad. Afecta, en efecto, a
los precios de las materias primas o auxiliares necesarias para la
industria o para la agricultura. Y si hasta ahora, por una parte,
los economistas, que destacan la importante influencia indicada
por la experiencia práctica, de los precios de la materia prima
sobre la cuota de ganancia, explican esto de un modo completamente
falso teóricamente (Torrens) y, por otra parte, los economistas
como Ricardo que se atienen a los principios generales desconocen,
por ejemplo, la influencia que el comercio mundial ejerce sobre la
cuota de ganancia, ello se debe a la comprensión absolutamente
defectuosa que se tiene de la cuota de ganancia y de su diferencia
específica con respecto a la cuota de plusvalía". (Marx 1894:117118)
En el artículo sobre el librecambio,6 Marx deja muy claro que para
los industriales era fundamental que se aboliesen
6C. Marx, "Discurso sobre el problema del librecambio" (1848).
las barreras arancelarias para que la industria pudiera servirse
de los recursos que liberaba la agricultura, y esta medida no sólo
sirvió para que Inglaterra se concentrara en la actividad
industrial, también sirvió para que los precios de las materias
primas de importación cayeran y fuera posible abaratar uno de los
componentes
fundamentales
de
todo
proceso
productivo.
(Es
necesario hacer la observación de que casi doscientos años después
Inglaterra
<Tatcher>
procura
llevar
a
la
práctica
otra
especialización, esta vez la de las finanzas sacrificando la
industria -como antes sacrificó la agricultura-, sin embargo los
alemanes fueros más astutos porque sin renunciar a la industria
fueron capaces de erigirse en el principal centro financiero de
Europa).
Hay muchas razones por las que el precio de las materias primas es
fundamental para la producción, y que lo hacen más importante que
el precio de cualquier otro componente de las mercancías. Marx
señala cada una de ellas. En primer lugar tenemos la forma en que
se incorpora su valor al producto: "El valor de las materias
primas y auxiliares pasa en bloque y de una vez al valor del
producto en que se emplean, mientras que el valor de los elementos
que forman el capital fijo sólo pasa a medida que se va
desgastando, es decir, paulatinamente. De donde se sigue que el
precio del 'producto resulta afectado en mucho mayor grado por el
precio de las materias primas que por el capital fijo, aunque la
cuota de ganancia se determina por la suma total de valor del
capital invertido, cualquiera que sea la parte mayor o menor que
se consuma o quede sin consumir. Es evidente, sin embargo -si bien
esto sólo lo señalamos de pasada, puesto que aquí partimos todavía
del supuesto de que las mercancías se venden por su valor y de
que, por tanto, aquí no nos interesan aún para nada las
fluctuaciones de precios determinadas por la concurrencia,¬ que la
ampliación o restricción del mercado depende del precio de cada
mercancía y se halla en razón inversa al alza o la baja de este
precio. En la realidad nos encontramos, pues, con que, al subir el
precio de las materias primas, el precio de los artículos
fabricados no sube en la misma proporción que aquél, y lo mismo
cuando el precio de las materias primas baja. Por eso, en un caso,
la cuota de ganancia baja más y en otro caso sube más de lo que
ocurriría si las mercancías se vendiesen por su valor". Marx
(1894:118-119) Si al subir el precio de las materias primas el
precio del producto sube en mayor proporción y se toma en cuenta
su efecto en el mercado,
este va a llevar a una contracción de la demanda de ese producto
(o pérdida de cuota de mercado para un capitalista individual), lo
que va a incidir en la cuota de ganancia. (Y exactamente lo
inverso se produce si baja el precio de las materias primas). Por
lo tanto la cuota de ganancia se va a ver doblemente afectada
porque al variar el valor de c (capital constante) varían la cuota
de plusvalía y la de ganancia, y al ser más caros (o más baratos)
los productos baja (sube) su demanda y el precio de mercado se
desvía del precio de producción. Entendemos que es a esto a lo que
Marx se refiere al decir que en este comentario levanta el
supuesto de que las mercancías se venden por su valor. Nos parece
claro que el valor al que se refiere Marx no es al de su última
expresión, por decirlo de alguna manera, sino el valor individual,
que
posteriormente
en
su
socialización
sufrirá
distintas
transformaciones como precio directo, precio de producción y
precio de mercado (o de venta). Pero no es difícil comprender que
este pasaje de Marx llevara a equívocos como los cometidos por la
teoría del intercambio desigual. Siguiendo a Diego Guerrero
podríamos decir que la consideración de la oferta y la demanda
constituiría el tercer paso en la socialización del valor:
"El valor es el trabajo socialmente necesario, y lo que significa
ese <socialmente> en este contexto requiere una explicación en dos
pasos. En primer lugar, en cada rama de la producción se produce
una primera <socialización> (competencia intrasectorial) que
supone una primera desviación entre los valores individuales y
sociales en cada rama. En segundo lugar, se produce una segunda
socialización en la interrelación entre las diversas ramas
productivas (competencia intersectorial): el cálculo del trabajo
socialmente necesario ha de tener en cuenta que el sistema se basa
en el libre movimiento del capital, y que éste huirá de los
sectores donde la rentabilidad de los capitales reguladores sea
inferior a la media y afluirá 2 las ramas con una tasa de ganancia
superior a la media. Esto significa una tendencia permanente a la
igualación sectorial, pero una tendencia que se realiza en medio
de la permanente desigualdad real de dichas tasas sectoriales (si
no, no tendrían sentido dichos movimientos de capital), y en medio
de una turbulencia de precios efectivos que se desvían de estos
precios de producción (los precios que permiten unos beneficios
proporcionales al capital adelantado y no proporcionales al
trabajo medio sectorial) , Este segundo tipo de desviación no
supone una negación de la ley del valor, igual que el primer tipo
tampoco la suponía: ambos son parte integrante de la teoría del
valor
los precios y la competencia de Marx". (Guerrero 1996:5)
Otra de las razones de la importancia del precio de las materias
primas es el aumento de la productividad. Conforme se perfecciona
la producción son necesarias más materias primas y éstas pasan a
formar una mayor parte en el valor de la mercancía: "Además, la
masa y el valor de la maquinaria empleada aumentan a medida que se
desarrolla la capacidad productiva del trabajo, pero no en la
misma proporción en que aumenta ésta, es decir, en la misma
proporción en que la maquinaria suministra un producto mayor. Por
tanto, en las ramas industriales que necesitan materias primas, o
sea, en aquellas en que el objeto sobre el que se trabaja es ya de
por si producto de un trabajo anterior, la creciente capacidad
productiva del trabajo se expresa precisamente en la proporción en
que una cantidad mayor de materias primas absorbe una determinada
cantidad de trabajo, es decir, en la masa cada vez mayor de
materia prima que se convierte en producto, se transforma en
mercancía, en una hora de trabajo, por ejemplo. Por consiguiente,
en la proporción en que se desarrolla la capacidad productiva del
trabajo, nos encontramos con que el valor de la materia prima
forma una parte integrante cada vez mayor del valor productomercancía, no sólo porque se incorpora íntegramente a éste, sino
porque en cada parte alícuota del producto total van reduciéndose
constantemente la parte que repone el desgaste de la maquinaria y
la que constituye el trabajo añadido. Y como resultado de esta
curva descendente aumenta relativamente la otra parte de valor que
forma la materia prima, siempre y cuando que este aumento no se
vea contrarrestado por la correspondiente disminución de valor de
la materia prima, derivada de la creciente productividad del
trabajo empleado en su propia producción". (Marx 1894: 119)
Tenemos por tanto dos tendencias. Por un lado se utiliza cada vez
más materia prima en la composición del producto final, en
términos de la masa total de elementos empleados en la producción,
lo que se acentúa con el avance y modernización de las fuerzas
productivas: cada vez tienen más capacidad productiva, más
capacidad de transformar más materias primas. A su vez el propio
desarrollo del proceso productivo tiene la capacidad de abaratar
la producción de las materias primas y por lo tanto esto se
manifiesta como una tendencia a la disminución de su valor.
Otra de las causas es la importancia de la reposición
constante de su valor para la reproducción del capital. El proceso
de acumulación se puede ver interrumpido en virtud de un aumento
del precio de las materias primas, y esto se puede ver con toda
claridad en el caso de los shock petroleros, cuando el aumento del
precio del barril de crudo significó serias dificultades para las
economías industrializadas: "Además, como las materias primas y
auxiliares son, exactamente lo mismo que el salario, parte
integrante del capital circulante, razón por la cual deben
reponerse constantemente en su integridad con los resultados de la
venta del producto en cada caso, mientras que tratándose de la
maquinaria sólo hay que reponer el desgaste, y, además, por el
momento, en forma de un fondo de reserva -sin que sea, en
realidad, esencial saber si cada venta contribuye con su parte a
este fondo de reserva, siempre y cuando contribuya a él con su
parte anual la venta total realizada durante el año-, volvemos a
ver aquí cómo un alza en el precio de las materias primas puede
cortar o entorpecer el proceso de reproducción, si el precio
obtenido por la venta de las mercancías no basta para reponer
todos los elementos de éstas o si resulta imposible proseguir el
proceso sobre una fase adecuada a su base técnica, de tal modo que
sólo se emplee una parte de la maquinaria o que la maquinaria en
su conjunto no pueda trabajar todo el tiempo acostumbrado." (Marx
1894:119-120)
Hemos visto que el mismo aumento de la productividad general
conduce a la disminución del precio de las materias primas, pero
el proceso de acumulación y sobre todo los periodos de acumulación
acelerada lleva a una su producción de materias primas que puede
desencadenar un aumento de precios. Debido a que la oferta de
algunas de ellas es inelástica o poco elástica, ante cambios
significativos en la demanda no se puede responder aumentando la
producción en la misma magnitud, y por tanto se tienen que
encontrar formas de impedir que aumente su precio, buscando
constantemente sustitutos, sustituyendo su importación (producción
en
el
país
industrializado),
incorporando
nuevas
regiones
(lejanas) o inclusive con "reservas estratégicas", todo lo cual lo
único que hará será poner la oferta al nivel de la demanda y en
algunos casos provocar una sobreoferta que haga caer los precios.
Todo dependerá de los ritmos y necesidades de la acumulación del
capital: si resulta más rentable encontrar nuevas fuentes de
suministro, explotar nuevas regiones, sustituir lo natural por lo
sintético, etc., pues a ello se avocarán los
capitales. El objetivo será siempre el mismo: aumentar la tasa de
ganancia, o contrarrestar su caída. El problema entonces no es que
las materias primas se intercambien en forma desigual, sino que
las necesidades de la concurrencia conducen a la disminución de su
precio: "es lógico que las materias vegetales y animales, cuyo
desarrollo y producción se hayan sujetos a determinadas leyes
orgánicas,
sujetas
a
ciertos
plazos
naturales,
no
puedan
incrementarse súbitamente en la misma medida en que puede hacerse,
por ejemplo, con las máquinas y con otro capital fijo, con el
carbón, el mineral de hierro, etc., cuyo incremento, dando por
supuestas las demás condiciones naturales, puede llevarse a cabo
en el período más corto tiempo, siempre que se trate de un país
industrialmente desarrollado. Es posible, por tanto, y allí donde
la producción capitalista se halle desarrollada es, además,
inevitable, que la producción y el incremento de la parte del
capital constante formada por capital fijo, maquinaria, etc., le
lleven una ventaja considerable a la parte del capital constante
formada por materias primas orgánicas, de tal modo que la demanda
de esas materias crezca con más rapidez que su oferta, haciendo
por tanto que aumente su precio. Este aumento de precio hace, en
efecto, 1° que estas materias primas se traigan desde mayores
distancias, puesto que el mayor precio cubrirá los gastos más
elevados de transporte; 2° que aumente la producción de estas
materias primas, circunstancia que, lógicamente, aunque tal vez al
cabo de un año, hará que aumente realmente la masa de productos, y
3° que se empleen diversos sustitutivos que antes no se empleaban
y se economice más que antes con los desperdicios. Cuando el alza
de los precios comienza a repercutir muy visiblemente sobre la
extensión de la producción y de la oferta es que ya se ha
producido, en la mayoría de los casos, el momento decisivo en el
que, a consecuencia del alza, mantenida durante largo tiempo, de
las materias primas y de todas las mercancías de que forman parte,
disminuye la demanda y se acusa, por tanto, una reacción en el
precio de las materias primas." (Marx 1894:128)
Volviendo a la tesis de Ricardo según la cual ningún país puede
obtener del comercio exterior más valor del que él mismo
intercambia, y que no se pueden crear valores nuevos a partir de
éste, nos ha quedado claro que Marx plantea que en el intercambio
lo que se rescata es el precio de producción (con base en el
TTSN), y que el plus que contienen las mercancías de acuerdo con
las condiciones en
que fueron producidas se puede perder o se puede ganar según sean
las circunstancias. Esto es lo que sucede cuando el valor
individual de la mercancía entra en el circuito de la circulación
y se coteja con el de las demás mercancías y se forma un valor
social.
El hecho de que Marx no haya criticado explícitamente la teoría
ricardiana de la especialización en el comercio internacional en
consonancia con las ventajas comparativas, y las dificultades de
interpretación de muchos pasajes sobre Ricardo, condujo a que los
teóricos marxistas, apoyándose exclusivamente en la autoridad de
Marx, no se pararon a pensar en lo cierto o equivocado de muchos
planteamientos. Algunas pruebas de este extravío fueron los
teóricos del CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica) que hicieron
suyo el planteamiento de las ventajas comparativas para establecer
la división del trabajo en el campo socialista. Otro seguidor
incondicional de Marx fue Ernmanuel, sólo que Ernmanuel, por
decirlo de alguna manera, hizo una mala lectura del planteamiento
de Marx sobre la transferencia de valor y asumió en realidad las
tesis ricardianas. Aquí más que en ninguna otra parte es cierto
aquello que planteaba Lukacs en el sentido de que la esencia del
marxismo, la ortodoxia del marxismo, sólo se podía decir que era
su método, esto es, que sólo la dialéctica marxista era la única
cuestión inamovible del marxismo. Y si es así, es equivocado hacer
de ciertas categorías históricas nociones perpetuas, como tanto
gustó al "marxismo" hacer de categorías como modo de producción, o
intercambio desigual. Aquí vale lo que decía Lenin de que el
marxismo era un método para la acción y que para comprender la
realidad era necesario el análisis concreto de la realidad
concreta.
Un ejemplo de lo que hemos dicho es el siguiente párrafo sobre las
ventajas comparativas en los Grundrisse: "La diferencia, [ ... ]
entre un país solo y muchos países se explica fácilmente si
consideramos la dificultad con que el capital se desplaza de un
país al otro, para buscar allí una ocupación más lucrativa, y por
otra parte el dinamismo con que invariablemente pasa de una
provincia a otra en el mismo país. De esto se desprende que un
país con grandes ventajas en maquinaria y destreza, y por tanto en
situación de producir manufacturas con mucho menos trabajo que los
países vecinos, puede importar, a cambio de tales mercancías, una
parte del trigo requerido para su consume incluso si sus tierras
fueran más fértiles y en él se pudiera
producir el trigo más barato que en el país exportador. Dos
personas pueden hacer zapatos y sombreros, pero uno es superior en
los dos ramos; sin embargo, en la elaboración de sombreros aquél
puede sobrepujar a su competidor en un 20%, en la elaboración de
zapatos en un 33%: ¿no es en interés de ambos, entonces, que el
superior se ocupe de la elaboración de zapatos y el inferior de la
(de) sombreros?" (Marx 1953:57)
El comercio exterior es un arma en manos de las economías más
poderosas, a través de él un país desarrollado puede domeñar a uno
subdesarrollado. El libre comercio conduce al dominio del más
fuerte sobre el más débil, sin que para ello sea necesaria la
presencia de los monopolios, pero un tratado comercial entre
países de distinto desarrollo, sobre la base de un principio
librecambista, puede ser todavía más "efectivo" a este propósito
(o dañino, desde el punto de vista del país atrasado). A través de
un tratado comercial, un país puede imponer a otro el dejarle vía
libre para introducir a su mercado sus productos en exclusiva al
mismo tiempo que impedir que terceros países abastezcan al país
subdesarrollado, esto no significa otra cosa que la exclusividad
(derecho de pernada ha dicho alguien), el monopolio del comercio,
que
un
país
desarrollado
ejerce
en
perjuicio
de
uno
subdesarrollado. y qué mejor ejemplo de estos efectos (y premisas)
desiguales, bajo la aparente igualdad de las condiciones pactadas
(trato igual a desiguales), que el caso del Tratado de Libre
Comercio entre Estados Unidos y México (y Canadá), a través del
cual Estados Unidos se asegura la introducción libre de sus
productos al mercado mexicano, sin que esto, en contraparte,
beneficie gran cosa a México, porque este país no tiene la
capacidad de ingresar el mismo número de mercancías a los Estados
Unidos, ni de competir con sus empresas. Eso por una parte. Por
otra está la aplicación de criterios generales en situaciones
desiguales en cuanto a la jurisdicción de las leyes dentro de cada
país, esto es, que en el caso México se trata de leyes nacionales
mientras que en la economía estadounidense cada estado tiene sus
leyes particulares y decide hasta dónde aceptar o no los preceptos
de la ley de asociación comercial que es el TLC. También está el
problema de la permanente desigualdad comercial entre una economía
desarrollada y otra subdesarrollada, desigualdad que se traduce en
balances comerciales permanentemente deficitarios para la primera
y superavitarios para la segunda, algo que ya demostró Shaikh, y
que como veremos
más adelante, se saldan con movimientos de capitales hacia la
economía subdesarrollada. Marx anotaba en los Grundrisse: "Las
restricciones a una colonia pueden otorgar una ventaja especial a
la metrópoli. Que la pérdida sufrida a causa de una distribución
desventajosa del trabajo entre dos países puede ser beneficiosa a
uno mientras que el otro padece por ella, lo admite el propio Adam
Smith. Pero esto demuestra que una medida que puede ser muy
perjudicial para una colonia, puede ser parcialmente provechosa
para la metrópoli. El mismo Adam Smith dice, hablando de los
tratados comerciales que obligan a una nación a permitir la
entrada de ciertas mercancías procedentes de un país, entrada que
prohíbe a otras naciones, o a eximir de impuestos a las mercancías
de un país, impuestos a los que están sujetas todas las demás:
<Los fabricantes y comerciantes de una nación así favorecida ganan
... Disfrutan, en -el país ligado por el convenio, de una especie
de monopolio. Este país se convierte en un mercado, más amplio y
al mismo tiempo más lucrativo, para sus mercancías; más amplio,
porque las mercancías de otras naciones están excluidas, o sujetas
a pesados gravámenes, esto quita de en medio una cantidad mayor de
ellas; más ventajoso, porque disfrutan de una especie de
monopolio, y sus mercancías, a menudo, se pueden vender más caro
que si estuvieran expuestas a la libre competencia de las otras
naciones.> Por tanto, si uno de esos países es colonia y el otro
metrópoli, este último puede ser beneficiado por la opresión del
primero. Sin duda, esto se vería obstaculizado de una parte por la
competencia entre los comerciantes de la metrópoli misma (si el
comercio no estuviera monopolizado en las manos de una compañía)
... Pero incluso en este caso la colonia, cuando más, puede
comprar la mercancía al precio natural de l~ metrópoli, mientras
que, siendo libre el comercio, quizás pudiera comprarla al precio
natural, mucho más bajo, de otros países", (Marx 1953:59) Ricardo
se decantaba, sabemos, a favor del libre comercio, mientras Marx
insiste en que no hay ni a quién irle, ni al libre cambio ni al
proteccionismo. y los tratados de libre comercio en realidad
combinan ambos. Lo sorprendente es que se sigan repitiendo
situaciones como la de México en relación a EUA, con el consenso
explícito o implícito de todos (con algunas excepciones); que se
adopten un conjunto de leyes y restricciones que a lo único que
conducen es a que el país menos desarrollado se vea estrangulado a
través de un comercio desigual, estrangulamiento que le llevará a
sucesivas crisis que le mantendrán en una permanente
debacle al experimentar la salida de cuantiosísimos recursos,
fenómeno que, cierto, se daría con o sin trata de (si todas las
demás condiciones se mantuvieran iguales),pero que sin duda se ve
favorecido e intensificado por los preceptos que establece un
acuerdo comercial muy disparejo. Pero en vez de abundar aquí sobre
este tema, que dejaremos para más adelante, pasamos a un aspecto
final de la polémica del intercambio desigual.
La variación de los salarios afecta a la plusvalía pero no a la
cuota de ganancia. La baja de la cuota de ganancia se da por la
reducción del trabajo vivo frente al trabajo muerto, pero esta
tendencia lleva aparejada otra, que es la del aumento de la tasa
de plusvalía, y esto se da incluso con aumento de salarios. De
acuerdo con la fórmula de la tasa de ganancia
g' =p/ c+v, g' se ve afectada por los factores c+v. Un aumento de
v (v=trabajo retribuido o trabajo necesario) afecta (disminuye)la
tasa de plusvalía que es p/v, pero si este aumento va acompañado
por un aumento de la productividad, que normalmente suele ser
mayor que el eventual aumento de v, entonces aumenta p (p=trabajo
excedente o trabajo impago), y la cuota de plusvalía se mantiene o
aumenta. Entonces la tasa de ganancia quedará determinada
solamente por lo que suceda con el capital constante, que,
sabemos, tiende a aumentar en relación al capital variable con el
desarrollo capitalista, y ocasiona la baja de la tasa de ganancia.
Pero, las mismas causas que provocan la caída de g' provocan el
aumento de p/v. la tendencia a la caída de la tasa de ganancia
lleva aparejada la tendencia al aumento de la tasa de plusvalía:
"Aunque disminuya la cantidad total de trabajo vivo adicional
contenido en ella, aumenta la parte no retribuida en proporción a
la pagada, al disminuir en términos absolutos o proporcionalmente
a la parte retribuida, pues el mismo régimen de producción que
disminuye la masa total del trabajo vivo adicional contenido en
una mercancía va acompañado por el aumento de la plusvalía
absoluta y relativa. La tendencia a la baja de la cuota de
ganancia lleva aparejada la tendencia al alza de la cuota de
plusvalía, es decir, del grado de explotación del trabajo. No hay,
pues, nada más necio que pretender explicar la baja de la cuota de
ganancia por el alza de la cuota del salario, aun cuando
excepcionalmente puedan darse casos de éstos." (Marx 1894:239)
Si esto es así es equivocada la formulación que hace
Emmanuel en el sentido de que las variaciones de los salarios
afectan las ganancias. Hace esta formulación porque le interesa
introducir el problema de las diferencias salariales en la
determinación de ganancias diferenciadas y, por lo tanto, el que
salarios diferentes a nivel internacional producen ganancias
diferentes, es decir, que países que pagan salarios altos están
afectando sus propias ganancias a no ser por un mecanismo que les
permita resarcirse a costa de otros, que serían los países que
pagan bajos salarios, es decir succionando porciones de valor
creado por otros, y ahí es donde entra el intercambio desigual.
2. SHAIKH y LA CRITICA A LA TEORIA DEL INTERCAMBIO DESIGUAL7
Comienza Shaikh su capítulo sobre el comercio internacional
señalando que la "ley de los costes comparativos" ha dominado el
análisis de esta materia desde David Ricardo hasta Samuelson.
(p.156) En cada país alguna mercancía se producirá relativamente
más barato que en los otros. Este argumento central del principio
de las ventajas comparativas descansa en el hecho de que todo país
tiene necesariamente que ser más eficiente en algo en relación a
los demás productos que produce. Puede ser que sea más (menos)
eficiente en todas sus producciones y que produzca más barato
(caro) en todo que los demás países, pero debe existir una
producción que dentro del propio país es más eficiente que los
demás en términos de todo lo que produce. Dada esta situación el
país en cuestión debe especializarse en esa producción dejando las
otras a los países que a su vez sean relativamente más eficientes
en ellas. De aquí resulta que si un país tiene costes comparativos
menores en varias ramas tendrá ventajas en ellas en el comercio
internacional, y como cada país goza de esta condición siempre
tendrá una ventaja comparativa, por lo tanto se beneficia con el
libre comercio. Esto independientemente de los costes absolutos,
independientemente por tanto del avance tecnológico de cada país.
Entre países de desigual desarrollo la
7 Anwar Shaikh: Valor, Acumulación Crisis, Tercer Mundo Editores Colombia, 1990.
especialización debe producirse donde la inferioridad es menor
(país atrasado en términos absolutos) o donde la superioridad es
mayor (país avanzado en términos absolutos): "El comercio puede
ser ventajoso si el país con eficiencia inferior en todo respecto
se especializa en las líneas de producción donde su inferioridad
es más leve y el país con eficiencia superior en todos los bienes
se especializa en las líneas con superioridad mayor. "8 Por lo
tanto, "Esta proposición sostiene que, si se estuviera en las
condiciones apropiadas [ ... ], cada país, sin importar lo
atrasado de su tecnología, se beneficiaría del comercio." (p.156)
Esta es la proposición prescriptiva de la ley, dice Shaikh, pero
existe otra, que es una proposición descriptiva y que es la que
explica el mecanismo por el cual se establece el orden prescrito.
Esto es, si cada país debe especializarse en su producción más
ventajosa y como el comercio es libre, este postulado tiene que ir
complementado con otro que explique el por qué no se podría dar
una superioridad comercial abrumadora en un solo sentido, es
decir, que el país más eficiente(ventaja absoluta) sea el que
exporte todo, sino que automáticamente se distribuyan las
supuestas ventajas y el comercio se equilibre, es decir, se
necesita un mecanismo que garantice que el principio de las
ventajas comparativas se imponga como regulador del comercio entre
países, y que reserve alguna exportación para los menos
eficientes. Y aquí es donde entra en escena, como mecanismo
automático, la teoría cuantitativa del dinero que reza más o menos
así: cuando determinado país exporta de más, digamos Inglaterra, y
otro país importa de más, digamos Portugal, se produce una
transferencia de oro del segundo al primero que va a tener efectos
diferenciados en cada uno, en Inglaterra, que es el país que
recibe el oro, los precios tenderán a subir, mientras que en el
país de donde sale, es decir Portugal, los precios tenderán a
bajar. La acción simultánea de estas dos tendencias haría que en
cierto momento Inglaterra
8 L.B. Yeager: International Monetary Relations: Theory, History and Policy.
citado por Shaikh, op. cit., p.156.
9 Y no es que los países se pongan de acuerdo entre sí, como podría ser el caso
dentro de un bloque económico, o como se organizaba la división del trabajo en
el antiguo campo socialista.
dejase de exportar a Portugal, porque sus productos se habrán
encarecido, y Portugal empezase a ganar competitividad y alcanzar
a Inglaterra en aquel producto en que tenía menor desventajar y
por tanto va a exportar más a Inglaterra, porque sus productos se
habrán
abaratado.
El
déficit
comercial
se
traduciría
en
disminución de precios, ganancias en competitividad y por tanto,
al final, ajuste y equilibrio.
El desarrollo neoclásico de esta ley, señala Shaikh, aunque deja
intacto el principio básico, tiene dos características diferentes
a la formulación ricardiana. Una es la de sustituir el tiempo de
trabajo por el coste de oportunidad en la determinación del valor,
y la otra es la de basar la especialización en la dotación
nacional de factores. Los países mejor dotados con capital deben
especializarse en productos intensivos en este factor (productos
secundarios), y los que tienen más trabajo deben hacerlo en
productos intensivos en trabajo (productos primarios). De esta
manera, dice Shaikh, se llega a la conclusión de que "las
diferencias que existen entre países capitalistas desarrollados y
subdesarrollados son eficientes desde el punto de vista del mundo
considerado en su totalidad", y Si para Ricardo el comercio libre
es lo mejor el desarrollo neoclásico de su teoría postula que la
desigualdad internacional es lo mejor. (p.159) El argumento de la
determinación del comercio por la dotación de factores excluye
además las posibles diferencias en la eficiencia absoluta, algo
que no se descartaba en Ricardo. A pesar de las diferencias el
resultado es el mismo: el patrón de comercio está determinado por
las ventajas comparativas y no por las absolutas. (p.160) Existen
evidencias históricas que muestran que en un momento de su
desarrollo la India era poseedora de una industria textil más
avanzada que la inglesa, y fue precisamente esta la razón por la
cual Inglaterra se dio a la tarea de desmantelar esa competencia
para hacer, ahora sí, que la India se especializara en la
producción de algodón mientras que Inglaterra hacía lo propio con
la producción textil. Si esto es cierto ¿dónde queda el principio
de la especialización de acuerdo a las celebérrimas ventajas
comparativas?,
Y
en
todo
caso
¿dónde
queda
la
vocación
librecambista de los ingleses?
Se entiende fácilmente el esfuerzo neoclásico por mantener
intacto, aunque más desarrollado, el principio de Ricardo. Las
críticas de otras corrientes han versado sobre los supuestos de la
ley y casi siempre sobre los supuestos de la versión neoclásica
(sea con argumentos teóricos o con datos empíricos), pero todas
"implícitamente (y a veces explícitamente) aceptan la ley como
teóricamente válida en sus propios fundamentos", no son por tanto
refutaciones s sino desarrollos o complementos de la misma ley.
(p. 162) Tratan de explicar cuáles son las consecuencias de
cambiar las hipótesis, o las variables que contrarrestan la ley, o
su inoperancia debido a que se han modificado sus premisas, en
lugar de explicar cuáles son las determinantes del comercio. Y
muchos marxistas caen en esto. ¿Por qué los marxistas no han
refutado la ley de los costes comparativos como patrón del
comercio? Como decíamos más arriba, esto se debe en gran parte a
que el propio Marx nunca se manifestó claramente en relación a
esta "ley". Los marxistas casi no analizan el tema, y cuando lo
hacen "el intento por parte de Ricardo para determinar los límites
del intercambio internacional es reconocido solamente de manera
implícita, aceptando una de sus conclusiones centrales: mientras
que la ley del valor regula el intercambio dentro de una economía
capitalista competitiva, no lo hace entre economías de este tipo.
"¿Por qué este sorprendente silencio? Viene, en parte, del hecho
de que Marx mismo nunca acepta ni refuta en forma directa el
principio de los costos comparativos de Ricardo". (p.164) y Marx
no lo hace porque este era asunto que abordaría en los temas que
no desarrolló.
Aún más, Marx mismo parece aceptar la teoría de las ventajas
comparativas en los Grundrisse,10 y esto, como es natural, es un
elemento que ayuda a sembrar el desconcierto, y no sólo eso, sino
que el mismísimo Marx en ese mismo apartado plantea la teoría del
intercambio desigual como válida, y aquí ya tenemos un problema
muy severo para nuestros amigos dogmáticos porque si lo dijo Marx
es que tiene 100% por 100% de fundamento para ser un
10 Supra
planteamiento absolutamente veraz. Pero, como bien lo señala
Shaikh: el desarrollo de la ley del valor en El Capital contiene
todos los elementos necesarios para su extensión al intercambio
internacional". (p. 165)
Así, autores marxistas como Sweezy y Emmanuel terminan por aceptar
la propuesta de Ricardo. Shaikh hace una crítica de las
argumentaciones de ambos, particularmente de las de Emmanuel. El
error de Sweezy, como el de muchos otros marxistas y no marxistas,
es abandonar la ley de formación de los precios por la existencia
del monopolio, y con ello: ~La ley del valor, como el capitalismo
competitivo mismo, se desvanece en la historia". (p .166) Mientras
que se acepta la ley de los costes comparativos en el caso del
capitalismo competitivo. Si éste existiera la ley sería válida, o
lo fue cuando aquél existió.
Las desiguales condiciones de circulación de los capitales ya sea
que se trate del mercado nacional o del internacional es lo que
según Emmanuel determina la especialización por países, pues de
otra manera los capitales con su libre movilidad acabarían con esa
especialización: Emmanuel acepta la ley de Ricardo en sus propios
fundamentos. Pero, argumenta, su estructura fundamental resulta
del hecho de que Ricardo restringe su análisis a las situaciones
en las cuales solamente fluyen mercancías entre países. El mundo
moderno, por otra parte, se caracteriza por movimientos masivos de
capital". (p.167) Esto es, postula que el supuesto fundamental
para la operatividad de la ley de los costes comparativos es la
inmovilidad del capital. Y va a intentar refutarla con el
argumento de que este supuesto no se cumple, por la existencia en
el libre comercio moderno tanto de flujos de mercancías como de
capital.
Para Emmanuel, la pregunta esencial es ¿cómo afectan los
movimientos internacionales de capital la ley de Ricardo sobre el
intercambio internacional, anteriormente válida? [...] Lo que
Emmanuel se propone hacer, es integrar este movimiento en la ley
misma". (pp.167-168). Esto es, afirma Shaikh, no abandona la ley
de Ricardo, sino que trata de ver cuál es su forma apropiada en el
mundo moderno, y con ello lo que hace es complementaria, no
refutarla.
Uno de los postulados fundamentales de la teoría del intercambio
desigual es que la ley del valor no opera igual a nivel nacional
que a nivel internacional, de hecho se acepta que a nivel
internacional no opera (que los precios no corresponden a los
valores), y esto quiere decir que se acepta la formulación
esencial de las ventajas comparativas; el mismo postulado pero con
movimiento de capital. Con Ricardo la ley del valor-trabajo no
opera por las restricciones a la movilidad del capital. Con
Ernrnanuel no opera aunque haya movilidad de capital. El
planteamiento, a groso modo, es el siguiente.
Hay flujo de capital entre países. Fluyen porque hay diferencias
de rentabilidad. Las diferencias no son por el desarrollo
tecnológico, porque la tecnología es móvil y cualquier país puede
tener acceso a ella. Tiene que ser por factores no móviles o poco
flexibles: disponibilidad de recursos naturales o bajo coste del
trabajo asalariado. Como lo que interesa es la relación entre
países desarrollados y subdesarrollados, el factor determinante
son
los
bajos
salarios.
Debido
a
esto
en
los
países
subdesarrollados se generan tasas de ganancia muy elevadas, lo que
atrae mucha inversión extranjera. Este capital extranjero acepta
en esos países una tasa de ganancia menor que los nacionales, lo
que hace que ésta baje y bajen los precios de los productos que
producen
estos
países.
Esto
acarrea:
menor
crecimiento,
estancamiento, desempleo y dominación extranjera. Si no fuera por
esta entrada masiva de capitales, se mantendrían altas las cuotas
de ganancia y al tos los precios, y los países subdesarrollados no
perderían su mayor excedente. (pp.169-170)
Como supone que cada país es el único que produce el producto en
cuestión no tendría dificultades en venderlo. De esta manera
Ernrnanuel explica cómo es que teniendo mucho valor los productos
de los países subdesarrollados se cotizan a bajos precios en el
mercado internacional. Es por tanto un intercambio desigual.
Pero
resulta
que
existe
un
intercambio
desigual
porque
supuestamente no existen los elementos necesarios para que se de
una perecuación de salarios a nivel internacional, por el
contrario, elementos de carácter monopólico hacen
que en una parte del mundo, en los países desarrollados, se paguen
salarios muy por encima de su valor, mientras que en otra parte
del mundo, en los países subdesarrollados, los salarios contienen
más trabajo que el retribuido. Al intercambiarse los productos de
estos dos tipos de países, los subdesarrollados estarían cambiando
mercancías que valen más por mercancías que valen menos.
De esta manera los marxistas sostienen que la desigualdad del
desarrollo se da en lo nacional por la acción del mercado,
mientras que la desigualdad internacional se da por la acción del
monopolio. Estas son las conclusiones a las que se llega en virtud
de sobredimensionar el papel de los monopolios, cuestión que
acontece muy a menudo desde la existencia misma de la teoría del
imperialismo.
Sin
embargo
los
monopolios
no
impiden
el
funcionamiento de la ley del valor a nivel internacional: "Marx
deja descubierta la estructura del capitalismo sobre la base de su
forma <ideal>, la de la libre competencia, precisamente porque
esta forma da la expresión más clara de las leyes inmanentes del
sistema. Sobre esta base deriva Marx la explotación, las crisis,
la concentración y centralización y muchos otros fenómenos
característicos del capitalismo. ¿No es curioso, pues, que
mientras el intercambio libre e igual dentro de una nación
capitalista da origen a todos estos fenómenos, no parece hacerlo
cuando se lleva a cabo entre naciones capitalistas? ¿Cómo es que
mientras Marx deriva la desigualdad del desarrollo en el interior
de una nación capitalista sobre la base de la libre competencia,
los marxistas generalmente tienen que recurrir al monopolio para
explicar
la
desigualdad
del
desarrollo
entre
naciones
capitalistas?" (p.171) El monopolio es al comercio internacional
lo que el modo de producción a la historia, es el todopoderoso que
lo explica todo.
Lo que tendrían que demostrar es que es el libre comercio el que
conduce al desarrollo desigual (haya o no haya intercambio
desigual). Detrás de las teorías de Emmanuel y Samir Amín, dice
Shaikh, se oculta la ley de los costes comparativos. Si
consiguieran refutar la ley de Ricardo en sus propios fundamentos
no necesitarían echar mano de factores adicionales como el
monopolio, la inversión extranjera, el poder político, etc.
(P.172)
El argumento central de Shaikh es que "los fenómenos del
desarrollo desigual internacional se originan directamente en el
llamado libre comercio de mercancías". (p.172) El libre comercio
no niega las desigualdades entre las naciones sino que las
agudiza. Las ventajas absolutas no se convierten en ventajas
relativas para todos. El libre comercio produce déficit permanente
de un lado y superávit permanente por el otro: "el comercio libre
mismo asegurará que los países capitalistas avanzados dominarán el
intercambio internacional, y que los países menos desarrollados
terminarán con déficit crónico y con una deuda también crónica".
(p.173)
El secreto de por qué el libre comercio puede ahondar las
desigualdades estriba en que va a poner en relación universal, sin
restricciones, los tiempos de trabajo individuales que ha costado
producir cada mercancía y de esa relación va a surgir un tiempo de
trabajo socialmente necesario, que va a regular la formación de
los precios. y sucede que unos países producen con arreglo a la
media, otros por abajo y otros por arriba. Como es natural los
menos eficientes siempre estarán en desventaja transfiriendo valor
a los más eficientes, luego entonces tenemos un círculo vicioso,
porque las economías más atrasadas son las que más valor
transfieren, y las economías desarrolladas son las que más valor
reciben, ¿cuándo saldrán los más atrasados de su subdesarrollo?
Bajo este esquema la respuesta es simple, ¡nunca!
El capital extranjero puede convertirse en un alivio pasajero a
los déficit de la balanza comercial de un país, sin embargo esta
es una solución que no es duradera y que en un momento determinado
se puede convertir en su opuesto, esto es, puede ser la fuente de
más salidas de capital. Este recurso es entonces salvación y
condena de los países subdesarrollados.
Como se ha visto no existe ajuste automático por vía de la teoría
cuantitativa del dinero, los déficit comerciales no bajan los
precios y vuelven más competitivos a quienes los padecen, sino que
más bien tienen que compensarse con entradas de capital vía deuda
o inversión directa, lo cual viene a subsanar el déficit comercial
pero al mismo tiempo
significa más obligaciones y más salidas de capital. "La
desigualdad misma del desarrollo (tal como se reproduce e
intensifica por el comercio de mercancías) coloca a la inversión
extranjera como salvación y al mismo tiempo como condena de los
países capitalistas subdesarrollados." (p.174)
Pero ni el intercambio desigual ni la inversión extranjera son la
causa del subdesarrollo, sino en todo caso aspectos de éste que lo
agudizan:
"la
causa
intrínseca
del
desarrollo
desigual
internacional
es
el
comercio
libre
mismo,
completamente
independiente de los villanos tradicionales, tales como el
monopolio, la inversión extranjera, el poder político, etc."
(173-174)
Shaikh afirma que aunque no hubiera transferencia neta de valor de
los países subdesarrollados a los desarrollados se daría el
desarrollo desigual. Y que no necesariamente la hay pues, como
dice Amín, la estructura de las exportaciones es dual y el
resultado neto de las transacciones puede ser cero. Sin embargo lo
que sí está claro es que los países atrasados son en general menos
eficientes, y esto implica transferencia intersectorial, y que en
general producen con composiciones orgánicas más bajas, lo que
implica transferencia intersectorial. La idea de Shaikh es que
aunque no existieran estas transferencias de todos modos en el
comercio libre los países menos eficientes tendrán déficit
comercial y perpetuarán su situación de subdesarrollo.
Shaikh va a desarrollar las implicaciones internacionales de la
teoría marxista del valor y del dinero para demostrar que el
patrón del comercio internacional no obedece al principio de las
ventajas comparativas, sino al de las absolutas. Lo primero es
insistir en la vigencia de la ley del valor marxista en la
formación de los precios de mercado reales, esto es, que
empíricamente se ha podido comprobar la regulación de los precios
del mercado por los valores trabajo, dado que es el valor trabajo
el que constituye el centro de gravedad de los precios de
producción y éstos configuran a su vez el centro en torno
al cual giran los precios de mercado.11 "si la distribución del
trabajo social es tal que las mercancías producidas corresponden a
las diferentes necesidades sociales, la oferta será igual a la
demanda, y el precio en dinero de una mercancía será igual a su
precio regulador -a los precios directos si suponemos el cambio en
proporción a los valores-: los precios de producción, a un nivel
más alto de análisis. En ambos casos, las cantidades de tiempo de
trabajo determinan estos precios reguladores" (p.188) En este caso
el precio en dinero expresa en última instancia el valor creado en
las condiciones medias.
Por otro lado, va a demostrar la falacia de la teoría cuantitativa
clásica y cómo, de acuerdo con la teoría del dinero de Marx, no
funciona ningún mecanismo compensador de los déficit comerciales,
sino que el funcionamiento de las leyes capitalistas tiende a
perpetuarlos, es decir recompensa al que más tiene.
De acuerdo con la teoría cuantitativa del dinero, el ajuste de
precios y producciones implicaría "que a la larga, los términos
internacionales del intercambio de cada país (la cantidad de
importaciones
que
puede
comprar
con
una
unidad
de
sus
exportaciones) serán necesariamente mejores que sus términos
domésticos", proposición esgrimida para probar que cada país se
beneficia del comercio. (p.183-184) Pero en realidad el proceso es
muy diferente: "Gracias a su ventaja absoluta en las dos ramas,
los capitalistas [ingleses] pueden vender más barato que la
competencia [portuguesa]. La tela y el vino [ingleses] invaden los
mercados [portugueses] y el oro [portugués] empieza a entrar a
[Inglaterra]. En [Portugal] disminuye la oferta de oro mientras
que en [Inglaterra] aumenta." (P.196)
Pero la mayor oferta de oro no va a producir aumento de precios en
Inglaterra y a desencadenar el proceso de ajuste ricardiano.
Aunque puede producirlo temporalmente a través del aumento de la
demanda efectiva, tarde o temprano ésta
11 El precio de mercado depende de la necesidad social expresada como demanda
efectiva. Tiene que ver con el valor total producido en relación con las
necesidades de ese producto, necesidades que en el capitalismo no pueden
expresarse sino a través del mercado y que tienen mucho que ver con la
estructura de clases.
se traducirá en una expansión de la producción. Y al aumentar la
producción disminuyen los precios a su nivel original y al mismo
tiempo aumentan las necesidades de dinero de la circulación. La
mayor cantidad de oro producto del superávit comercial se
destinará entonces a cubrir las necesidades incrementadas de la
circulación, a aumentar las reservas bancarias (con lo cual baja
la tasa de interés que eventualmente conduce a una expansión de la
producción), o producir artículos de lujo (de oro), o a ser
reexportado al extranjero vía préstamos o inversiones directas.
(pp.192-194) El país con superávit comercial no ha sufrido
entonces ningún daño: ni aumentan sus precios, ni pierde
eficiencia, ni reduce sus exportaciones.
Consecuentemente, el país con déficit no sufre ningún beneficio:
no disminuyen sus precios, no se vuelve más competitivo, no
aumentan sus exportaciones. De acuerdo con Marx, "el primer efecto
de una salida de oro [ ... ] será disminuir la oferta de capitaldinero prestable. Por otra parte, a medida que la producción [ ...
] sucumbe ante la competencia extranjera, la demanda de capitaldinero también disminuirá. Sin embargo, cuando estos sectores
hayan llegado a su tamaño mínimo [ ... ], la fuga continua de oro
tenderá a elevar la tasa de interés; a medida que todo ello reduce
la inversión, baja la producción de otras mercancías. [ ... ] por
lo tanto, el drenaje de lingotes conducirá a una disminución de
las reservas bancarias, a frenar la producción y a una tasa de
interés más alta." (p.197)
El resultado de todo esto es, continúa Shaikh, que la desventaja
absoluta (menor eficiencia) "se manifestará en un déficit
comercial crónico compensado por la salida persistente de oro", y
la ventaja absoluta (mayor eficiencia) "se manifestará en un
superávit comercial crónico, compensado por una acumulación
continua de oro." Pero las cosas no paran allí, sino que en la
medida en que en el país deficitario las reservas bancarias
disminuyen, se pierde credibilidad en su moneda, "eventualmente
tiene que derrumbarse, y con ella el comercio" entre los dos
países. (p .197)
La superioridad comercial de un país, conduce por tanto
indefectiblemente a la acumulación de lingotes de oro en sus
arcas, y estos lingotes se ven acompañados también por el aumento
de las reservas de capital prestable, recursos para el consumo
suntuario, para la inversión y la exportación, mientras que la
inferioridad comercial del país menos desarrollado, conduce a la
disminución de las reservas, debilitamiento de la moneda, escasez
de recursos crediticios y disminución de consumo e inversión. Esta
situación se va agudizando hasta que se vuelve insostenible y
conduce a un derrumbamiento de las relaciones comerciales y al
colapso económico. Pero antes de que esto suceda, señala Shaikh,
se produce un flujo de capitales del país superavitario al
deficitario. Y el cuadro se completa. Pareciera que por efecto del
flujo de capitales la situación se equilibra, pues el país con
déficit lo cubre con inversión extranjera y el país con superávit
exporta capitales. Pero esto no es correcto: "los préstamos
capitalistas se hacen para obtener ganancias (en la forma de
intereses). Así, [el país con déficit] tendrá que pagar finalmente
no sólo el préstamo original sino también los intereses. El efecto
neto debe ser una salida de oro de [el país con déficit], aunque
en una fecha posterior. Con todas las demás circunstancias iguales
hay que pagar: al final, acosad[o] por déficit comerciales
crónicos y deudas acrecentadas, [el país con déficit] debe
sucumbir." (p.196) Dice Shaikh que esto suena tristemente familiar
cuando se expresa en términos de países subdesarrollados y
desarrollados. Qué más triste y más familiar que el caso de México
y su derrumbe reciente (desencadenado en diciembre de 1994)
precisamente corno resultado de sus acrecentados déficit comercial
y corriente, su acrecentada deuda y obligaciones y su acrecentada
vulnerabilidad económica dependiente cada vez más de la inversión
extranjera de corto plazo. El país con déficit sucumbe como
sucumbió en la realidad México. Y la firma del Tratado de Libre
Comercio (TLC) con Estados Unidos, uno de los países más
eficientes del mundo -evidentemente con ventajas absolutas sobre
México casi en todos los productos-, y Canadá, no hará más que
reproducir e intensificar esta situación.
El ajuste automático pretendido por la teoría cuantitativa del
dinero no se produce en la realidad, sino que
justamente los efectos que produce la desigualdad comercial
tienden a arruinar a un país (al que estaba en desventaja) y
elevar a otro (al que estaba con ventaja). No hay ningún mecanismo
de ajuste automático que compense al perdedor y reduzca al
ganador. Lo que sucede es que el país que tiene superioridad
comercial se hará de medios financieros que el país con
inferioridad tendrá que solicitar para nivelar su déficit. Luego
entonces se crea una dependencia financiera de la que no se podrá
safar el país con déficit. No existe, por lo tanto, compensación
para los perdedores, sino una condena permanente que no se podrá
remontar si no se alteran las condiciones económicas que la
generan. Esto es, finalmente se tiene que romper la relación de
subdesarrollo e insertarse en otro sitio
en la división
internacional del trabajo: promover la investigación y desarrollo
que permitan la generación y aplicación de tecnología propia,
impulsar la cualificación de su fuerza de trabajo, proteger
sectores clave y sensibles de la economía, no especializarse en
productos de bajo valor agregado, diversificar las exportaciones y
los socios comerciales, controlar los flujos de capital y la
inversión extranjera. Se conoce en la historia del desarrollo
económico sólo un caso en el que países subdesarrollados han
logrado salir de esta situación de inferioridad y colocarse en una
nueva relación comercial, es el caso de los nuevos países
industriales asiáticos (NPIAs). 12 Este paso del subdesarrollo al
desarrollo les permitió convertirse en grandes prestadores de
capital e inversores en áreas menos desarrolladas, como es el caso
de Singapur con Indonesia.
El comercio en las condiciones en las que hemos descrito, no sirve
para borrar las desigualdades, sino para perpetuarlas. Y aunque la
realidad sea más compleja y la consideración de la producción
global de los países introduzca algunas modificaciones, como el
hecho de que el país desarrollado pueda ser menos eficiente en
términos absolutos en la producción de algunas mercancías e
inclusive no tener condiciones para producir otras, el resultado
de los flujos comerciales y financieros sigue
12 Hablaremos sobre esto con más detalle en otro capítulo.
siendo el mismo: reproducir y profundizar las desigualdades. Como
el principio regulador es la ventaja absoluta de costes, el país
subdesarrollado podrá exportar solamente las ~mercancías que se
pueden producir a menor valor y/o mercancías que sólo dicho país
posee". (p .199) Esto le permite sobrellevar su situación, porque
siempre podrá exportar algo, pero sigue siendo un país con déficit
y deudor: "De manera general estos tipos de mercancía reflejarán
ventajas locales específicas lo bastante grandes para sobreponerse
al menor nivel de eficiencia general del PCS: un buen clima,
abundancia de recursos naturales, ubicación propicia, etc.", y,
haciendo alusión a la tesis de Emmanuel (aunque Emmanuel sólo se
refiere a los intercambios entre sectores), añade Shaikh que "no
importa que haya salarios más bajos, pues en el caso de precios
directos13 el nivel de salarios afecta las ganancias, pero no
tiene efectos sobre los precios. Bajo estas circunstancias el país
subdesarrollado
puede
efectuar
con
dificultad
unas
pocas
exportaciones; aunque, por supuesto, su comercio global quedará
todavía en déficit y su posición seguirá siendo la de un país
deudor." Y al considerar los precios de producción14 el resultado
sigue siendo el mismo. (p.199) Son pues pocos los productos en los
que puede competir con ventaja.
¿Cómo salir de la trampa del comercio desigual? Como dice Shaikh,
el problema no reside en que los precios de mercado sean menores a
los valores producidos en los países atrasados pues inclusive sin
intercambio desigual, o más propiamente sin transferencia neta de
valor, las desigualdades en el desarrollo se darían. Pero competir
en condiciones de costes más elevados los coloca en una situación
de desventaja absoluta. El sólo hecho de que en la división
internacional del trabajo un conjunto de países tengan como
función
producir
básicamente
productos
primarios
o
poco
elaborados, de bajo desarrollo técnico y científico, y otros
concentren la producción de manufacturas y alta tecnología, esto,
independientemente
13 EL precio directo es el valor (c+v+p) social medio del sector.
14 El precio de producción es el coste de producción (c+v) medio más la ganancia
(la ganancia es la tasa media o general de ganancia multiplicada por el coste de
producción).
de cualquier otra consideración, representa una desigualdad
comercial de primer orden que se tenderá a reforzar en la medida
en que opera el mecanismo financiero del que ya se ha hablado, es
decir, a la desigualdad comercial se añade la dependencia
financiera.
Como explica Shaikh, en el libre cambio se expresa la mayor de las
desigualdades,
es
decir,
la
desigualdad
de
las
fuerzas
productivas. No es necesario introducir a los monopolios para que
operen este tipo de desigualdades, simplemente el desarrollo
diferenciado de las fuerzas productivas conduce a esta desigualdad
en las relaciones comerciales: ~por lo general los países
capitalistas desarrollados dominarán el comercio ya que su mayor
eficiencia les permitirá producir la mayoría de las mercancías a
valores absolutamente más bajos y, por tanto, venderlas a precios
de producción absolutamente más bajos, en promedio.
Sobre todo, se debe tener
presente que estos resultados
representan las tendencias automáticas del comercio libre y sin
impedimentos entre naciones capitalistas con diferentes niveles de
desarrollo. No es el monopolio o la conspiración sobre lo que
descansa el desarrollo desigual, sino la libre competencia misma:
el comercio libre es un mecanismo para la concentración y la
centralización del capital internacional como el intercambio libre
dentro de una nación capitalista lo es para la concentración y la
centralización del capital doméstico". (pp .199-200)
La doctrina del libre comercio es la más clásica de las doctrinas
del capitalismo, y ya desde la época de Marx, esto es en la etapa
de mayor auge del liberalismo, las desigualdades producidas por el
libre comercio hacían de éste un sistema lleno de grandes
contradicciones. Realmente no se tiene que acudir al monopolio
para explicar cualquier desigualdad si éstas ya se producían desde
que existía el libre comercio, más aún, es necesario acotar las
perturbaciones que produce la existencia de los monopolios para
hacer un juicio correcto de su influencia en el modo de producción
capitalista.
Los
monopolios
no
son
la
fuente
de
las
desigualdades, éstas son causadas por el capitalismo de libre
concurrencia. Lo que incorpora el monopolio en el
funcionamiento del sistema capitalista es la exportación de
capital financiero y la lucha por las áreas económicas, pero no el
surgimiento de las desigualdades ni los fenómenos a los que dan
lugar éstas, aunque es verdad que las acrecienta.
La competencia entre países con el mismo o aproximado nivel de
desarrollo, digamos México y Brasil, o Francia y Alemania, da
resultados diferentes. Como a escala agregada tienen el mismo
nivel de eficiencia, basada en el mismo grado de adelanto
tecnológico y de productividad, y de cualificaciones, no hay
superioridad productiva ni comercial de ninguno de ellos sobre el
otro. "En este caso límite, factores como el clima, la
localización, la disponibilidad de los recursos, la experiencia,
las inversiones y, sobre todo, la lucha competitiva entre
capitalistas, se vuelven de suma importancia. Se esperaría un
patrón de comercio más o menos balanceado en este caso, con una
gran variedad de bienes producidos en ambos países, y con las
ventajas alternándose en ciertas mercancías en el corto plazo."
(p.200) Si los países tienen el mismo o aproximado nivel de
desarrollo, no tienen ventajas absolutas generales entre ellos,
luego entonces la competencia entre ellos tiene efectos más o
menos semejantes, y si tienen déficit comercial, estamos pensando
por ejemplo en el comercio entre Estados Unidos y Japón, no es por
la ineficiencia general absoluta de uno frente al otro sino por
otros factores, como pueden ser los patrones de consumo e
inversión que determinan un alto grado de importaciones. Pero
entre países de diferente nivel de desarrollo, lo determinante en
el desbalance comercial deviene precisamente de las diferencias de
desarrollo de las fuerzas productivas, diferencias tecnológicas y
científicas, diferencias de productividad, diferencias de costes,
diferencias de competitividad.
La superioridad económica de los países industrializados se
manifiesta, por un lado, a través de la baratura de las mercancías
que vende a los países subdesarrollados y que los inundan, y esto
ya activa el funcionamiento de los mecanismos de desigualdad de
los que se ha hablado, pero también se traduce, por otro lado, en
la exportación de capitales, que es otra forma de vender, sólo que
se vende
comprando recursos y medios en el país subdesarrollado. Esto a
través de las inversiones extranjeras directas. Y, como en el caso
de las mercancías, esta es también una forma de acrecentar las
desigualdades: "En el análisis del comercio internacional es
tradicional separar los flujos de mercancías de los flujos de
capital (inversión directa). La ley de costos comparativos se usa,
entonces, para justificar los patrones de comercio de mercancías,
mientras que la inversión directa se trata (separadamente) como
transferencia de ahorro de las naciones capitalistas ricas a sus
parientes pobres. Los países capitalistas subdesarrollados salen
entonces
doblemente
benditos:
la
abrumadora
superioridad
productiva de las naciones desarrolladas se manifiesta únicamente
en la baratura de sus exportaciones, mientras que su riqueza
incomparablemente más grande se manifiesta en una masa de capital
deseosa y dispuesta a ir hacia ellos para ayudar a la propagación
de la libertad, de la igualdad, de la propiedad ~ de la Cocacola." (p.200)
La desigualdad productiva, y por tanto comercial, permite acumular
cuantiosísimos recursos en un solo lado, en el lado de los países
desarrollados, y la penuria de los otros se trata de paliar con
los préstamos de estos recursos, ¿alguien había pensado en una
fórmula más diabólica que esta? y así como es falso que el
principio de las ventajas comparativas se imponga en la asignación
internacional del trabajo, también es falso que la inversión
directa sea un mecanismo de redistribución de los excedentes
mundiales que favorece la reducción de la "brecha" entre países
ricos y pobres. (p.201)
Dornbush15, y toda la teoría económica convencional, habla de que
la inversión extranjera pone a disposición de los países que la
reciben el ahorro externo, pero no habla de las obligaciones
contraídas por el país que la recibe, de las deudas, de las
remesas que van al exterior, de las industrias desplazadas y
arruinadas en el interior. Adicionalmente la inversión extranjera
tiene abiertas las
15
R. Dornbush: Economía abierta, Fundación Calouste Gulbenkian, Lisboa, 1991.
razón de que se mantiene en un circuito de flujos comerciales y
financieros muy ligado al extranjero pero con pocas repercusiones
nacionales, aunque pueda dinamizar las exportaciones.
Efectivamente la inversión directa trae una cierta modernización,
pero esa modernización está perfectamente localizada en los
circuitos dentro de los que se mueve el capital extranjero; la
tecnología e inclusive, en muchos casos, el personal técnico
especializado son del extranjero. Esto es, difícilmente se puede
hablar de un efecto multiplicador con respecto a la economía
subdesarrollada en su conjunto. Para que la inversión extranjera
jugara el rol de locomotora del desarrollo sería necesario que
estuviera regulada por una legislación nacional que la controlase
en muchos aspectos, por ejemplo en lo referente a la utilización
de las ganancias, pago de impuestos y movimiento de capitales,
líneas de desarrollo seleccionadas, transferencia de tecnología,
etc. El uso y difusión de la tecnología es un tema muy importante,
como su fuente se encuentra ubicada en los países desarrollados, y
su válvula regulada por las compañías transnacionales, son éstas
las deciden a quien proporcionarle el fluido y hasta dónde. A los
países receptores les queda una de dos: que de los países
desarrollados les llegue la mayor cantidad de fluido, sólo que van
a tener que cumplir con toda una serie de condiciones (la primera
es garantizar a las transnacionales que nunca los subdesarrollados
accederán a la propiedad de la fuente), o ser capaces de generar
su propio fluido tecnológico, pero aquí se rompe el subdesarrollo.
ciertamente el capital siempre está buscando la manera de
incrementar su tasa de ganancia, y esto lo lleva a buscar países
con bajos salarios y sectores susceptibles de operar con alta
productividad. En el caso del TLC este factor estaba clarísimo en
la medida en que en los EUA existían una serie de empresas en
peligro de quiebra por sus altos costes. Con la firma del TLC, y
la libre movilidad de mercancías y de capitales que establece,
estas empresas no dudaron en trasladarse hacia México aprovechando
los bajos
salarios,17 las exenciones fiscales, la desregulación estatal y el
desmantelamiento de las barreras arancelarias.
Estamos perfectamente de acuerdo con Shaikh en el sentido de que
los
bajos
salarios
son
el
principal
atractivo
para
los
capitalistas, pero que también intervienen otros factores como la
disponibilidad y precio de las materias primas, el clima, etc. Es
necesario ponderar este segundo grupo de razones porque resulta
que en un mundo en el que algunas materias primas son estratégicas
y fuertemente disputadas, el petróleo por ejemplo, las inversiones
extranjeras lucharán por el control de algunas de estas riquezas
naturales. ¿Alguien duda que el interés de Estados Unidos en
México no sólo se centra en los bajos salarios sino también en la
existencia de abundantes recursos naturales?
El país que recibe la inversión extranjera ¿se beneficia? "Desde
el punto de vista del capital local, los efectos de la inversión
extranjera serán desastrosos, por lo general. [ ... ] los
capitalistas locales serán expulsados del comercio a áreas todavía
no afectadas o a nuevas industrias creadas para satisfacer las
necesidades de los sectores dominados por el extranjero". (p. 205)
Sobre la suerte de los capitalistas nacionales no hay pues ninguna
duda.
Paul De Grauwe18 demuestra que en los procesos de
17 Sobre las tesis de Emmanuel del aumento de los salarios y e] antagonismo de
los trabajadores de los países desarrollados con los de los subdesarrollados"
señala Botwinick que en el mejor de los casos peca de poca visión: "Por
supuesto, como muestra claramente el ejemplo de la General Electric, una vez que
los capitales estadounidenses empiezan a ejercer sus opciones de construir sus
plantas nuevas en estas regiones de salarios más bajos, los limites para
aumentar las tasas de salario se restringen mucho más. De hecho, en la medida en
que las técnicas reguladoras de producción se establecen de manera creciente en
estas naciones de bajos salarios, el fracaso continuo en organizar estos
capitales reguladores va a resultar finalmente desastroso para los trabajadores
estadounidenses. De esta manera, en vísperas del Tratado de Libre Comercio de
Norteamérica, la vieja divisa de Marx <Proletario, del mundo ¡uníos!> adquiere
incluso mayor significancia en el periodo moderno en que tanto el mercado de
capitales como el de trabajo se están verdaderamente internacionalizando".
Botwinick (1993:274)
18
Paul
De
Grauwe:
Teoría
de
la
Economistas de Madrid, Madrid, 1994.
integración
monetaria,
ed.
Colegio
de
integración se producen desplazamientos de capitales de las zonas
en las que los costos son más elevados a aquellas en que son más
bajos. Si México es un país en el que los costes del trabajo son
más bajos, pues es lógico que los grandes capitales que pueden
combinar sus técnicas productivas más avanzadas con los bajos
salarios, se disloquen de Estados Unidos y Canadá hacia México
(producto de esta preferencia es el surgimiento de las llamadas
"maquiladoras" a todo lo largo de la frontera norte).19 Esto para
una serie de industrias norteamericanas en dificultades se
presenta como su oportunidad de sobrevivencia; sin embargo, para
aquellas empresas mexicanas que son susceptibles de ser tomadas o
desplazadas es una gran tragedia porque serán automáticamente
eliminadas y en su lugar quedarán las empresas norteamericanas.
Así, al efecto devastador de la competencia de los productos
extranjeros que entran al país se suma ahora la competencia
devastadora del capital extranjero invertido dentro del propio
país: "Luchando para explotar a sus trabajadores en paz, los
capitalistas
locales
se
encuentran
rodeados
por
demonios
extranjeros: en primer lugar, sus industrias son arruinadas por
importaciones baratas y, después, las que sobreviven, ¡son tomadas
por el capital extranjero! No es de extrañar que el proteccionismo
se convierta en su religión". (p.205)
Aquí se entiende por qué existen una serie de posturas
nacionalistas, que no es necesariamente el nacionalismo por el que
abogaríamos nosotros, pero que es una fuerza que no debe ser
ignorada ni despreciada. Nosotros planteamos que el nacionalismo
debe ser de inspiración popular, que trate de preservar una serie
de intereses de la "nación", pero no de una nación a conveniencia
del empresario doméstico. Aquí es muy adecuada la diferenciación
que hacen tanto
19 "[...] La rápida expansión de las plantas <maquiladoras> a lo largo de la
frontera Estados Unidos /México es un dramático ejemplo del creciente acceso del
capital estadounidense a las reservas de trabajo barato de los países menos
desarrollados. Como ha señalado recientemente Rachel Kamel (1989), las dos
décadas pasadas han presenciado la creación de más de 1.000 plantas
ensambladoras empleando aproximadamente 300.000 trabajadores mexicanos a tasas
de salario que son generalmente inferiores al 10 por ciento del promedio
estadounidense." H. Botwinick, Persistent Inequalities, Princeton University
Press, N.J., 1993. Volveremos al tema en otro capítulo.
Víctor Rico Galán20 como René Zavaleta 21 en el sentido de que del
único
nacionalismo
del
que
se
puede
fiar
un
movimiento
verdaderamente revolucionario es del nacionalismo que tiene
raigambre popular (léase, para el caso de México, Lázaro
Cárdenas). Y es que este nacionalismo tendría como su enemigo
fundamental
al
imperialismo,
a
la
invasión
de
capitales
extranjeros y a la intervención de las fuerzas que querrían
sojuzgar al país, mientras que el otro sólo lucharía por sus
intereses particulares, que no tienen por qué coincidir con los de
la nación, la propiedad de las industrias de las que serán
presuntamente despojados los capitales locales. Y ya se ha visto
que la burguesía "nacional" tarde o temprano termina por claudicar
frente al capital extranjero, pasando a ser con frecuencia su
empleado o socio menor.
Digamos que los capitalistas nacionales que quieren prevenir la
toma de industrias por parte de los extranjeros serán partidarios
de una leyes restrictivas a la inversión extranjera, esto es,
leyes que limitan la participación y la propiedad extranjera (por
ejemplo las existentes anteriormente en México donde sólo se le
permitía la posesión máxima del 49% de las acciones), control de
cambios e impuestos a las ganancias del capital extranjero. Y
serán partidarios, por supuesto, de exenciones para el capital
nacional, subvenciones, transferencia de tecnología y, quizá lo
más importante, de que a través del proteccionismo el estado les
reserve un mercado en exclusiva, es decir, libre de competencia
extranjera, para la venta de sus mercancías. Pero estas prebendas
se acabaron con la llamada "globalización": ni existen límites a
la propiedad de extranjeros, ni existe proteccionismo, ni
subvenciones ni apoyos ni exenciones para el capital nacional, y
por supuesto las barreras arancelarias dejan de serlo permitiendo
la importación de todo tipo de mercancías. Resultado, la
liquidación de la llamada industria nacional. En México el año de
1995 fue particularmente crudo para el capital local que
20 Víctor Rico Galán: Escritos políticos, ediciones Proletariado y Revolución,
México, 1984.
21 René Zavaleta Mercado: Lo nacional popular en Bolivia, ed. Siglo XXI, México,
1986.
prácticamente
desapareció
y
sólo
sobrevivieron
aquellos
capitalistas que se asociaron con los extranjeros. Sobre la
historia de la economía mexicana durante el año de 1995 habría
mucho qué decir, y trataremos de exponer algunos de estos aspectos
en el capítulo sobre las crisis en la economía global".
Pero no solamente los capitalistas de los países subdesarrollados
se ven amenazados por la entrada de la inversión extranjera, sino
que se llega un momento en que ésta se convierte en una amenaza
también para los productores de los países desarrollados, porque
las nuevas industrias les van a hacer la competencia con productos
más baratos. Porque al final de cuentas son siempre los países más
desarrollados o los capitales de los países más desarrollados los
que producen a costes más bajos. "Vemos entonces que la atracción
de la mano de obra más barata para el capital extranjero puede ir
en detrimento, no solamente del capital local en el PCS, sino
también de ciertos tipos de capital en el PCD. Esta es la razón
por la que el llamado proteccionismo resuena en ambos lados de la
brecha del desarrollo. Allí donde el capital mercantil domina, o
donde la inversión extranjera todavía no amenaza al capital del
país de origen, se escucha solamente el gemido lastimero de los
capitalistas del PCS reclamando el proteccionismo. Pero cuando la
inversión extranjera se desarrolla, al punto de competir con la
producción misma del país de origen, la protección se vuelve
rápidamente la realidad del momento. Solamente quedan los
partidarios
del
libre
comercio,
ofreciendo
en
venta
incansablemente la medicina patentada de los costos comparativos."
(p.206)
La divisa del libre comercio no es más que un engaño. No lleva a
ningún equilibrio, a ninguna armonía. Finalmente se impone siempre
el que tiene ventajas productivas absolutas. No es casual que por
ello en la historia de la economía mundial predomine el
proteccionismo.22
22 "Por años hemos tratado de imponer economías de mercado, con privatizaciones,
con menos gobierno, menos subsidio [...] decimos que creemos en este modelo,
pero s610 creemos en el modelo cuando se trata de otros. Nunca hemos creído en
el mercado para nuestra propia economía. [...] Esto es lo que llamamos libre
"empresa, creada él través de la intervención directa del Estado. Y esto no es
exclusivo de Estados
Pero Si a los capitalistas del país subdesarrollado los arruina
irremediablemente, y puede arruinar también a sus competidores en
los países desarrollados, los efectos de la inversión extranjera
directa para el comercio y el país en su conjunto no van en un
solo sentido. Esto es, afirma Shaikh, si contribuye al deterioro
de los términos del intercambio y al empeoramiento de la balanza
comercial, al hacer bajar los precios del país en que se instala,
por otro lado puede crear nuevas industrias y por lo tanto
aumentar la capacidad de exportación y mejorar la balanza
comercial, aunque a la larga intensifique la desigualdad del
desarrollo. (p.207) La inversión extranjera directa es como un
préstamo a largo plazo, en todo caso preferible a los préstamos de
corto plazo. Eso sí, porque la inversión directa no puede ser tan
volátil, pero, si bien en un primer momento significa aumento de
la producción y el empleo, o modernización, a la larga los efectos
terminan por ser más negativos que positivos porque contribuye a
la salida neta de recursos, no sólo vía productos más baratos que
en todo caso podrían eventualmente contribuir a ganar cuotas de
mercado, sino porque no hay ningún control sobre sus ganancias.
Las empresas extranjeras obtienen recursos del exterior, es
verdad, pero son reciclados a las matrices y salen del país
subdesarrollado como remesas al exterior. A pesar de las ventajas
de la inversión directa sobre los préstamos de corto plazo y las
inversiones especulativas que pueden desestabilizar a un país en
cuestión de horas, sería más provechoso que los recursos que se
lograran obtener del exterior fueran prescamos que el país en
cuestión pudiese canalizar a los sectores que más le interesan, y
claro, también serían necesarias ciertas condiciones que hicieran
pagables estos créditos Sin demasiadas sangrías para la economía
nacional. Si la inversión extranjera tiende a empeorar la balanza
comercial (México), ésta es perjudicial, pero si tiende a mejorar
la balanza comercial (Corea), es benéfica. Ni los bajos salarios
de los países subdesarrollados ni la inversión extranjera son por
tanto las causas del desarrollo Unidos. Todo país desarrollado lo
ha hecho con base en una política de intervención estatal,
mediante proteccionismo para las industrias locales y destruyendo
industrias en otros países que estaban en condiciones de competir
y no de complementar su industria". Noam Chomsky, discurso
pronunciado en 1993.
desigual, y por ello es errónea la conclusión de Emmanuel de que
la solución a este problema es nivelar los salarios entre países:
"independientemente de la inversión directa, el intercambio de
mercancías, por sí mismo, traerá como resultado la pobreza del
PCS". (P.207)
La desigualdad económica hace las de garante de la relación
desarrollo-subdesarrollo, es decir, crea y reproduce una situación
en la que prevalece determinada división internacional del trabajo
que se traduce en desigualdad comercial, la cual se va a convertir
en la barrera más grande para superar los problemas del
desarrollo. Sería necesario poder romper este círculo vicioso
superando las limitaciones en la generación de las innovaciones
tecnológicas y captando recursos que pudiera potenciar las fuerzas
productivas. Pero para esto sería necesario un modelo de
desarrollo que priorizara las políticas de I+D, de formación de
los recursos humanos, de captación de recursos y su canalización
hacia áreas productivas de interés nacional, de protección de
sectores sensibles de la economía, etc.
La cuestión es que mientras se mantengan las relaciones existentes
no hay elección. "El aspecto clásico, que la solución propuesta
por Emmanuel pasa completamente por alto, es que se está
condenando si se hace y también condenando si no se hace. Lo que
Emmanuel ve como desigualdad entre naciones es en realidad la
manifestación internacional de la desigualdad entre capitales,
inherente al desarrollo necesariamente desigual de las relaciones
capitalistas de producción". (p.207)
Si se quiere algún ejemplo de lo que aquí se dice, tenemos la
prueba de su verdad en la crisis que se manifestó en México en
diciembre de 94 y todo el año de 95, come resultado de la apertura
indiscriminada de su sector externo y la liberalización general de
Su economía. México se vio inundado de capital extranjero que
además entró en una proporción muy importante como préstamos a
corto plazo (tesobonos). Este sobreendeudamiento terminó por hacer
fallecer al peso y condujo una devaluación y a una crisis
generalizada. Pero, ¿cuántas veces se tiene que repetir esta
historia?, pues mientras existan las causas que le
originan, esto es la apertura comercial indiscriminada, la libre
circulación de capitales y la renuncia a cualquier tipo de control
de cambios, este fenómeno se repetirá una y otra vez.
"El problema está en el capitalismo, no en sus síntomas: reclamar
el mismo salario en todas partes es en realidad argumentar que la
explotación de los trabajadores debería ser igual en todos los
países sin discriminación de raza, de color, de religión o de país
de origen. Democrático es, s in duda, pero limitado en sus
implicaciones! (p. 2 08) Además de que, como señala Bettelheim,
los salarios más elevados de los países desarrollados no quiere
decir que a esos trabajadores se les explote menos, sino que suele
ser lo inverso, pues allí la productividad es más alta y los
salarios representan cada vez una parte menor de los costes
totales.
Dado que hay un gran flujo de inversión extranjera a los países
subdesarrollados y ésta puede contribuir a modernizar ciertos
sectores de la economía, a volverlos más eficientes y a aumentar
la relación CíV (al introducir una técnica productiva más
avanzada), se pueden incluso reducir las transferencias de valor.
Entonces, dice Shaikh, se ha creado una "estructura dualista" de
las exportaciones de los países subdesarrollados. El análisis que
hizo Shaikh sobre las transferencias de valor es muy esclarecedor,
sobre todo de los errores de interpretación del marxismo y del
análisis del comercio internacional de autores come Samir Amin y
Emmanuel, sin embargo nos parece que sobrevalora la posibilidad de
un resultado cero en las transferencias netas de valor en las
relaciones
comerciales
entre
países
desarrollados
y
subdesarrollados. Si bien teóricamente esto es correcto, nos
parece que se puede afirmar que los países subdesarrollados son
efectivamente en la realidad en general menos eficientes que 10E
desarrollados, más atrasados en la aplicación de la ciencia y la
tecnología a la producción (con menor composición orgánica de
capital), y con mayores problemas de competitividad en el mercado
internacional. Pero la idea de Shaikh es clara: aun sin inversión
extranjera, aun sin intercambio desigual o transferencia neta de
valor, y aun sin déficit comercial, los países atrasados no
podrían
salir del subdesarrollo mientras sigan sujetos a la dinámica de
las leyes de la acumulación capitalista.
Shaikh va a analizar los efectos cruzados de las diferentes
transferencias de valor que se dan entre países tanto por las
diferencias de eficiencia productiva como de composición orgánica
de capital. Señala claramente que hay dos tipos principales de
transferencias de valor: el más familiar es el que se basa en las
diferencias
de
composiciones
orgánicas
de
capital
(C/V),
relacionado con la formación de la tasa general de ganancia y los
precios de producción; el otro es el que se basa en las
diferencias de costes de producción (C+V), relacionado con la
formación del precio directo como valor social medio.
El primero depende de las diferencias en la composición orgánica
de capital de las diferentes industrias. Es por tanto una
transferencia entre industrias. "Las industrias que tienen altas
composiciones orgánicas (C/V) tendrán precios de producción por
encima de los precios directos, mientras aquellas con bajas C/V
tendrán precios de producción por debajo de los precios directos.
De esta manera la formación de precios de producción transfiere
plusvalía de las industrias con baja composición hacia las de alta
composición." (p.208) Los precios directos equivalen al valor
social medio, mientras que los precios de producción incorporan la
tasa general de ganancia de todos los sectores. Con una COC alta
los precios directos, y el valor producido, están por abajo del
precio de producción; con una COC baja los precios directos, y el
valor producido, están por encima del precio de producción. En el
intercambio entre estas ramas se transfiere valor de las de COC
baja a las de COC alta.
Al mismo tiempo, la formación del precio directo o del valor
social de un producto implica transferencia de valor, pues el
valor social es el promedio de los valores individuales, por tanto
unos productores producen por encima y otros por abajo de este
valor. Esta es una transferencia dentro o en el interior de la
industria. "Se deduce que si la mercancía fuera vendida a un
precio proporcional a su valor social (es decir, a su precio
directo), los capitales más eficientes realizarían más
valores de los que producen, ya que tienen valores individuales
bajos. Y al contrario para los capitales menos eficientes. En
otras palabras, los precios directos implican que dentro de una
industria dada, la plusvalía es transferida desde los productores
menos eficientes a los más eficientes." (P.209)
Las transferencias netas en un país dependen de los efectos
combinados de eficiencia y de composición, así como de la
estructura de las exportaciones y de las importaciones, pues a lo
mejor no se pierde valor en lo que se vende sino en lo que se
compra, al pagar las importaciones por encima de lo que valen
(individualmente).
Shaikh demuestra claramente que el extravío de los teóricos del
intercambio desigual se debe a que tratan de explicar las
transferencias de valor que se dan en el mecanismo propio del
comercio capitalista, por efecto de la regulación de los precios
por la ley del valor, con casos particulares en los supuestamente
no rige esa ley. Serían entonces partidarios de la nivelación de
los salarios (Emmanuel) entre las dos áreas del desarrollo como
forma de eliminar las causas del subdesarrollo, y de asociaciones
de productores para la defensa de los precios de sus mercancías.
En cambio conocer las desigualdades comerciales como resultado del
funcionamiento normal del capitalismo y del desarrollo desigual
que produce y reproduce la competencia internacional, conduce a la
conclusión de que para superar el estadio del subdesarrollo es
necesario salir del encajonamiento de las relaciones sociales de
producción a que los ha condenado el lugar que ocupan dentro de la
división internacional del trabajo, esto es, romper esa estructura
de productores de bienes primarios o poco elaborados (de bajo
desarrollo técnico y científico) que a su vez los condena a
permanecer en el atraso, y desarrollar industrias de punta.
Para Emmanuel el intercambio desigual es una forma específica de
transferencia de valor, la ocasionada por la disparidad de los
salarios
entre
países,
donde
los
países
subdesarrollados
transfieren valor a los desarrollados. Shaikh demuestra cuál es el
impacto de las diferencias salariales en las transferencias de
valor. Indica que éstas
no afectan la productividad sino solo la rentabilidad, y que por
tanto no tienen ningún efecto en las transferencias intraindustria. Las transferencias entre industrias "son un poco más
complejas, ya que cualesquiera diferenciales salariales entre
países que dejen sin cambio la tasa media de ganancia mundial en
valor dejan, en general, los promedios industriales intactos. [
... ] El único efecto de los diferenciales salariales es
incrementar las magnitudes de [los] flujos opuestos, con lo cual
es aún perfectamente posible obtener una transferencia neta de
plusvalía igual a cero, entre países." Por lo tanto las
diferencias de salarios entre países no afectan necesariamente las
transferencias netas de valor. (pp.211-212)
El subdesarrollo no implica necesariamente transferencias netas de
valor, concluye Shaikh. En todo caso, si éstas se dan no son más
que resultado del desarrollo desigual y no su causa. Y enfatiza
que "el intercambio desigual no es necesario como factor primario
en el subdesarrollo y que, además, su existencia y tamaño no son
establecidos de la forma tan simple como los teóricos del
intercambio desigual parecen creer." (p.218) Hay muchos errores de
concepción e interpretación en las teorías del intercambio
desigual: Emmanuel ignora las transferencias intra-industria y
sesga los efectos de las diferencias salariales; Mandel niega la
nivelación internacional de las tasas de ganancia e ignora las
transferencias inter-industria (por eso su análisis es opuesto al
de Emmanuel); Samir Amin considera los dos tipos de transferencia
basados en la estructura dual de las exportaciones, con lo cual
podría llegar a la conclusión de que el resultado neto puede ser
cero, pero no llega a ella porque no se da cuenta de que mientras
"la competencia de capitales nivela las tasas medias de ganancia a
lo largo de las industrias, al mismo tiempo diferencia las tasas
de ganancia individuales dentro de una industria." Confunde la
competencia dentro de una industria con la competencia entre
industrias. Y que este error lo comparte Mandel. (Pp.213-215)
Los análisis de Mandel y Amin deberían conducirlos a una
refutación de la teoría de Emmanuel, pero sus errores los llevan a
apoyarla. De allí la importancia de las objeciones de Bettelheim,
y sobre todo del estudio más riguroso que
presenta Shaikh sobre el comercio internacional a la luz de la
teoría marxista del valor, que lo lleva a la conclusión de que .el
libre comercio no sólo no acaba con el desarrollo desigual sino
que lo profundiza, y conduce al control del fuerte sobre el débil.
Pero "ninguno de estos resultados se deriva de las transferencias
de valor entre países desarrollados y subdesarrollados del mundo
capitalista. Por el contrario, puesto que el desarrollo desigual a
escala mundial es consecuencia directa del libre comercio, estas
transferencias de valor, y las teorías del intercambio desigual
que descansan sobre ellas, emergen como fenómenos secundarios, no
causas primarias, del subdesarrollo en sí mismo. (P.217) El
estudio de Shaikh permite abordar los problemas y debates sobre el
libre comercio no sólo con más claridad sino sobre bases más
sólidas. No es el comercio la causa del subdesarrollo, sino la
división internacional del trabajo a la que dio lugar la
integración de la economía mundial a fines del siglo XIX.
3. A MANERA DE
INTERNACIONAL23
CONCLUSION:
LA
LEY
DEL
VALOR
EN
EL
COMERCIO
Una de las aportaciones más importantes de D. Guerrero es su
crítica a la línea generalizada y postulada por los manuales al
uso en el sentido de que el modelo alternativo al de las ventajas
comparativas de Ricardo es el de Heckscher-Ohlin,24 que no es más
que un desarrollo de aquél, y demostrar de manera rigurosa que el
modelo alternativo, y el que verdaderamente rige, es el de las
23 Nos basamos para nuestras conclusiones de este capítulo
especialmente
en
el
libro
de
Diego
Guerrero
Jiménez,
Competitividad: Teoría y Política, Ed. Ariel, España, 1995.
24" [A]ñadiendo a los tres componentes ricardianos conocidos (a
saber: ventaja comparativa, rechazo de la teoría del valor-trabajo
y automatismo monetario) la teoría de la competencia perfecta, lo
que tenemos es el modelo neoclásico predominante, más conocido
como modelo de Heckscher-Ohlin. Y si a los citados tres elementos
se le añade la teoría de la competencia imperfecta, en vez de la
de competencia perfecta, a lo que arribaremos será a alguna
versión
de
las
llamadas
«nuevas
teorías
del
comercio
internacional» (NTCI)". Guerrero (1995:39)
ventajas absolutas. Pero en estos conceptos y todos los relativos
a la competitividad hay comúnmente mucha confusión -cuya raíz es
teórica y que se origina en las propias universidades-, o, en el
mejor de los casos, poco rigor en su uso. Es necesario pues
desmitificar conceptos y categorías; que se han convertido ya en
un verdadero obstáculo epistemológico" y adoptar un nuevo enfoque
con capacidad explicativa real. (Guerrero 1995)
Como hemos visto, la teoría de los costes comparativos tiene su
origen en David Ricardo, y su fundamento en su teoría del valor
trabajo, aunque su aplicación al comercio internacional sea la
negación de ésa teoría. La concepción marxista sobre el comercio
exterior encuentra su expresión en el desarrollo también de la
teoría del valor trabajo, pero que en Marx se ha enriquecido con
la categoría compleja del Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario.
Y ello marca una diferencia radical con la tesis ricardiana sobre
conceptos como el de explotación, tasa de ganancia, valor y, por
supuesto, el papel del comercio exterior y de la libre competencia
en el desarrollo del capitalismo. La ley del valor está en la base
y el desarrollo de toda la obra de Marx, de la concluida y la no
concluida, esto es, concebida como un solo proyecto: ""Según mi
interpretación, esta teoría comprende:
“1.- una teoría completa del valor, el dinero, los precios y
sus medidas;
"2.- una teoría completa de la competencia (intra e
intersectorial), basada en el libre movimiento del capital (y no
en el monopolio) y en el intercambio de equivalentes (y no en el
imperialismo, como una mezcla de monopolio y de intercambio
desigual), que es al mismo tiempo una teoría de la ventaja
absoluta y del desarrollo desigual;
"3.
una
interpretación
hylemórfica
de
la
sociedad
capitalista, según la cual es necesario distinguir entre la
materia o contenido de las variables económicas y su específica
forma social debida a las relaciones de producción capitalistas;
esta interpretación está en el origen de la teoría marxista de la
crisis y de su teoría del socialismo". (Guerrero 1996:8)
De acuerdo con Marx, entonces, en un comercio internacional se
establece una relación entre países donde se impone el
principio de las ventajas absolutas,25 es decir, el predominio de
la producción que se realiza en las mejores condiciones técnicas,
y por tanto con costes unitarios menores. Todo ello en el marco de
la libre competencia, la cual 110 desaparece con el desarrollo del
capitalismo, y bajo el principio del intercambio de equivalentes,
es decir, de la ley del valor. "-[L] os principios generales de la
teoría de la competencia son enteramente válidos para el espacio
internacional. Marx desarrolló la teoría de la ventaja absoluta de
Smith sobre la base de la teoría del valor-trabajo. Según esto,
tendrá ventaja absoluta intrasectorial la empresa que ofrezca el
menor coste para la misma calidad de producto (o mayor calidad
para un determinado coste), y este coste unitario menor, que se
refleja en precios absolutos menores, no es sino el reflejo de la
mayor productividad o eficiencia ligadas a condiciones de
producción superiores. Los países desarrollados, que cuentan con
empresas eficientes en sectores inexistentes en los países
subdesarrollados, o con empresas que tienen ventaja absoluta
frente a las de los correspondientes sectores de este segundo
grupo
de
países
(porque
compensan
los
mayores
salarios
comparativos con diferenciales de productividad aún mayores),
tienen, frente a los subdesarrollados, ventaja absoluta en una
mayoría de sectores, lo que los hace, como conjunto, ser países
con tendencia al superávit comercial estructural, frente a la
tendencia al déficit de los otros países. No existe, pues, un
ajuste automático de las balanzas comerciales, sino que los
déficit comerciales habrán de ser compensados con flujos de
capital financiero y productivo procedentes de
25 Después de demostrar con ejemplos numéricos la superioridad de la ventaja
absoluta, D. Guerrero concluye: "En cualquier caso, lo que hemos pretendido
demostrar con el uso de estas tablas no es que no se pueda utilizar el concepto
de ventaja comparativa como un instrumento útil cuando se quiere comparar la
posición relativa de distintos sectores de un mismo país en términos de su
capacidad competitiva exterior, por ejemplo, sino el hecho de que las pautas del
comercio entre países vienen determinadas por la ventaja absoluta de que gozan
sus empresas en cada uno de los bienes objeto de LraD5acciones comerciales, y en
ningún caso por sus ventajas comparativas, sin que esto sea óbice para que pueda
darse el caso, entre países de parecido potencial competitivo medio, de que 81]8
ventajas comparativas coincidan aproximadamente con sus ventajas absolutas. De
hecho,
ésta coincidencia está en el origen de una parte considerable de la
confusión teórica al respecto." (Guerrero 1995:48-49)
los países desarrollados, que harán posible la reproducción de la
brecha que separa a los dos conjuntos de países (Shaikh 1979í80),
aunque algún país aislado pueda saltarla (en ambas direcciones)."
(Guerrero 1996:8).
El planteamiento ricardiano de las ventajas comparativas, que ya
de por si excluye la teoría del valor trabajo como reguladora de
los intercambios, tiene su complemento en la teoría cuantitativa
del dinero, que anula la teoría del valor-trabajo en la formación
de los precios, por lo que resulta que en el ámbito del comercio
internacional Ricardo abandona su propia teoría del valor. La
teoría marxista del comercio internacional se basa en el principio
de las ventajas absolutas más la teoría del valor trabajo y un
mecanismo monetario diferente, basado en el papel de los tipos de
interés.
No
son
los
precios.
Los
que
responden
a
los
desequilibrios comerciales, sino los tipos de interés. El
resultado en uno y otro caso es muy diferente, en lugar del
equilibrio, la permanente desigualdad: "La primera consecuencia de
este análisis, según el cual los tipos de interés tenderán a subir
en los países pobres y poco competitivos y tenderán a bajar en los
países ricos y eficientes, es que el diferencial de tipos
resultante genera un incentivo para que los primeros tiendan a
endeudarse con los segundos en el mercado de capitales de estos
últimos. A la exportación de capital-mercancías, que está en la
base y origen del problema, los países más desarrollados unirán
ahora la exportación de capital¬ dinero, creando de esta manera
una segunda forma de dominación que se entrelaza y combina de
formas diversas con la primera. (Guerrero 1995:37) Y como
consecuencia de la carga de la deuda vendrá luego una tercera
interrelación, la inversión extranjera directa o importación de
capital productivo en los países subdesarrollados.
Una de las paradojas más llamativas es el hecho de que en el
análisis del comercio internacional Marx se encuentra más cerca de
Adam Smith que de Ricardo, y que mientras Smith pone las bases
para la aplicación de la teoría del valor-trabajo al comercio
exterior, Ricardo, que fue quien más desarrolló la teoría del
valor y más cerca quedó de la concepción marxista, sienta las
bases para la
interpretación neoclásica y subjetiva del problema. La posición de
Smith, autor de la teoría clásica de la ventaja absoluta, se
corresponde con la de Marx, mientras que Ricardo se traiciona a sí
mismo y ofrece la ocasión para el surgimiento y desarrollo de una
concepción que abandona toda teoría del valor, no sólo en el
ámbito internacional sino también en el de las relaciones
económicas internas.
De allí que, como señala Guerrero, aunque los modelos del comercio
internacional mezclen continuamente las ideas de uno y otro sean
las
categorías
de
Ricardo,
destacadamente
la
de
ventaja
comparativa, las que se hayan extendido y popularizado", y
resistido todas las crisis de la teoría económica convencional:
"El
que,
en
el
ámbito
de
las
relaciones
económicas
internacionales, Smith Se mantuviera mucho más fiel a la teoría
clásica del valor-trabajo que Ricardo explica la simpatía
neoclásica por la teoría de este autor y el rechazo casi
patológico con que se ha interpretado la teoría de Smith. Esta es
una de las claves del éxito de la teoría de Ricardo: el que puede
transformarse sin mayores problemas en algo completamente ajeno, e
inclusive opuesto, a la teoría del valor-trabajo”. (Guerrero
1995:32)
La ventaja absoluta se explica por situaciones históricas, en
cambio la ventaja comparativa se apoya en la dotación “natural de
recursos. Las consecuencias prácticas de ambos principios son
distintas. Aunque ambos conduzcan a una teoría especialización, la
teoría de las ventajas comparativas implica una especialización
completa y la aceptación de las condiciones de producción
existentes, al postular que cada país debe producir aquello en lo
que tiene menores desventajas y que de esta manera todos se
benefician. No importa que unos se especialicen en ordenadores e
industrias de alta tecnología y otros en Carbón, azúcar o pesca, o
turismo.26 Mientras que la teoría
26 Esto se puede constatar en las conclusiones a que llegan los “especialistas"
en asuntos de competencia y competitividad cuando analizan la realidad concreta
de algún país a la luz de las condiciones de la libre competencia ("modelo de
competencia abierta"). En un estudio sobre la industria portuguesa encargado y
financiado por un grupo de empresas y el gobierno portugués y realizado (en
1993) por la Monitor Company de Michael, se concluyó que Portugal debía
continuar, dinamizando, con los sectores tradicionales: vino, corcho, calzado,
textil, cerámica y Turismo, y no apostar a nuevas industrias, alta tecnología y
economías
de las ventajas absolutas permite concluir €n la necesidad de
remontar las desventajas de costes.
En la ventaja absoluta lo que cuenta es la eficiencia productiva
(que tiene que ver con la productividad y los costes salariales,
elementos cuya diferente combinación determina diferentes costes
unitarios), y que se mide por el valor-trabajo; en cambio en el
desarrollo neoclásico la ventaja relativa se mide subjetivamente
por la utilidad o por los "costes de oportunidad". Otra diferencia
es que la teoría neoclásica de la competencia, basada en el
principio de las ventajas comparativas 1 está sujeta a un análisis
estático,
que
considera
las
condiciones
técnicas
dadas,
inalterables e iguales para todas las empresas, mientras que el
análisis bajo el principio de las ventajas absolutas es dinámico.
El enfoque clásico parte de la acumulación y de la teoría del
valor trabajo. Los clásicos tienen un análisis dinámico en el que
se introduce el cambio tecnológico.
Esta es una cuestión importante en la medida en que si es
justamente la superioridad tecnológica la que genera las ventajas
absolutas, puede darse el caso de que un país que no tiene
ventajas absolutas en determinado producto o sector y que esté sin
embargo interesado en desarrollarlo, introduzca medidas de
política económica para proteger su producción. La protección en
el modelo neoclásico simplemente es impensable, y el concepto de
ventaja comparativa lleva a una aceptación implícita, por parte de
un país determinado, de sus desventajas absolutas, con el consuelo
de que por lo menos en algunos productos es más competitivo, y que
siempre habrá alguno en que lo sea.
El modelo Heckscher-Ohlin presupone que se exporta aquello en lo
que se es más competitivo, y se importa aquello en lo que no se es
competitivo. Pero no se puede saber a priori en qué productos se
tiene ventaja comparativa. Y aunque se supiera no existe ningún
mecanismo
que
garantice
que
un
bien
que
se
produce
comparativamente pero no absolutamente más barato pueda colocarse
en el mercado de escala, porque en esos sectores nunca podrían
competir. Esto desilusionó a interesados y patrocinadores.
mundial. Las economías de escala hacen disminuir los costes pero
es absolutamente imposible saber qué empresas aprovecharán esas
economías, o si podrán hacerlo. Producir con desventaja absoluta
lleva a un país a importar, y a la inversa, lo cual conducirá
necesariamente a un desequilibrio en la Balanza comercial que se
constituirá en la causa de un flujo de oro y divisas del país
importador al exportador, y un endeudamiento del país importador.
La competitividad es por tanto ventaja absoluta de costes; es
esencialmente
una
cuestión
de
eficiencia
productiva,
de
mecanización y capitalización, de aumento del trabajo muerto
respecto al trabajo vivo, de aumento de la composición orgánica de
capital (intensidad del capital). En el valor final del producto
tiende a ocupar un lugar más destacado el elemento objetivo
(instrumentos de trabajo) y a quedar en segundo término el factor
subjetivo (la fuerza de trabajo y los salarios). Se pueden pagar
"altos" salarios cuando la remuneración del trabajo representa
cada vez una parte menor en el coste total de las mercancías. y
esto es lo que hace que los capitalistas se lancen a la búsqueda
incesante de bajar costes tratando de utilizar exhaustivamente la
más alta tecnología, o a buscar los bajos salarios, pero una
empresa se irá a un país de bajo coste de la mano de obra sólo si
puede reproducir allí la misma técnica, y en muchos casos, sobre
todo en los de las industrias más sofisticadas, no es posible. Así
sucede que 1I10s productos complejos se producen más baratos en
los países muy desarrollados, pero los productos simples y medios
pueden producirse a menor coste en países de bajo o medio nivel de
desarrollo". (Guerrero:1995:195) Existe, pues, una paradoja que le
podríamos llamar la paradoja del subdesarrollo, que se refiere a
que existen costes unitarios elevados en los países de salarios
bajos,27 es
27 "La mayor productividad no implica mayor capacidad de exportación si no va
unida al disfrute de una ventaja absoluta, y ésta la otorga, como se ha dicho,
el menor coste unitario. Pero el coste unitario puede ser inferior en el país
menos productivo si la diferencia en salarios respecto al más productivo es más
grande que la diferencia en niveles de productividad. Inversamente, si la
diferencia en productividad es mayor que en salarios, será el país con salarios
más al tos el que produzca más barato y el que tendrá, por tanto, ventaja
absoluta".
(Guerrero 1995:27)
decir en los países subdesarrollados, lo cual impide que se
instalen industrias de alta tecnología, y sólo cuando los métodos
productivos se han banalizado entonces es costeable "echar mano"
de esos países, que tienen que especializarse (porque todos los
postulados de la teoría de las ventajas comparativas son falsos)
en los productos más simples o en aquellos que por condiciones
naturales no producen otros países.
Estos planteamientos son una herramienta imprescindible para
abordar el moderno debate sobre las relaciones económicas
internacionales,
desentrañar
los
"secretos"
de
fenómenos
recientísimos como la integración económica, la formación de los
bloques regionales y eso que se ha llamado la economía global".
Constituyen por tanto el hile conductor de nuestro análisis de las
relaciones que SE establecen en la economía mexicana como
consecuencia de su situación de atraso económico y su inserción en
el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.
¿Qué es el subdesarrollo?
Un enano de cabeza enorme y tórax
henchido es "subdesarrollado" en
cuanto a sus débiles piernas o sus
cortos brazos no articulan con el
resto de su anatomía; es el
producto
de
un
fenómeno
teratológico que ha distorsionado
su desarrollo. Eso es lo que en
realidad
somos
nosotros,
los
suavemente
llamados
"subdesarrollados",
en
verdad
países coloniales, semi coloniales
o dependientes. Somos países de
economía
distorsionada
por
la
acción
imperial,
que
ha
desarrollado
anormalmente
las
ramas industriales o agrícolas
necesarias para complementar su
compleja economía.
Che Guevara
Capítulo III
LA CONTROVERSIA LIBERALISMO-PROTECCIONISMO EN LOS PROCESOS DE
INDUSTRIALIZACION DE MEXICO y ESPAÑA
Parafraseando lo dicho por Marx para el siglo XIX, nosotros
podemos decir que en relación al siglo XX el triunfo más grande
del librecambismo lo constituyó la firma del Tratado de Libre
Comercio de Norteamérica. Y esto es así porque mientras la
derogación de los aranceles que gravaban la importación del trigo
para
Inglaterra
significó
de
hecho
que
los
ingleses
se
especializaban definitivamente en la producción de manufacturas,
haciendo que la periferia se ocupase de la producción de alimentos
y materias primas, en el caso de los Estados Unidos la firma del
Tratado de Libre
Comercio, significa, en definitiva, que este país recupera la
hegemonía en una área económica que hasta ese momento había
opuesto un fuerte nacionalismo. Vencido el nacionalismo mexicano
se les abren a los norteamericanos, además, las puertas de
economías tan importantes como la brasileña y las del resto del
subcontinente
latinoamericano.
Este
movimiento
se
pretende
concretar a través de la llamada "Iniciativa de las Américas", que
crearía una zona de librecambio a lo largo y a lo ancho de toda
América.
Aquí cabe una analogía, y esta se refiere al caso de México,
puesto que en el siglo XIX la lucha entre librecambistas y
proteccionistas era la lucha entre liberales y conservadores. La
razón por la que luchaban se debe al lugar que ocupaban las
naciones dentro del la división internacional del trabajo y que
hacía que se definieran los bandos que postulaban una u otra
alternativa.
Ciertamente esto sucedió a raíz de la integración de la economía
mundial y la división internacional del trabajo que de ahí surgió.
El tercer mundo se convertiría en la fuente de materias primas y
de alimentos de los países industrializados, representados no sólo
por Inglaterra, ya que si bien es cierto que se colocaba a la
cabeza sería acompañada más tarde por Alemania, Francia, etc., y
después por Estados Unidos y Japón. Las políticas económicas de
los
industrializados
fueron
consolidando
toda
un
área
de
subdesarrollo conformada por los países más atrasados o sobre los
que tenían algún tipo de influencia. Es el caso clásico de la
relación de Inglaterra con la India, donde este país fue obligado
a renunciar a sus intentos de desarrollar la industria textil, y a
comprar las telas a los ingleses, lo cual se dio gracias a ese
espantoso espectáculo de muerte y desesperación de los artesanos
hindúes que trabajaban en los telares. Existe indudablemente un
símil entre países como México y España, primero, y México y
Estados Unidos, después, en donde se da también esta misma
relación económica de la India e Inglaterra.
Pero, ¿qué sucedía al interior de la economía y la sociedad
inglesas? De hecho se dio el abandono de las tierras que se
sacrificarían en aras de la industria y un proceso extensivo de
proletarización. Cuando Marx se decide a determinar el momento en
que se puede hablar de la génesis del capitalismo, siempre se
remite al momento en que el productor directo es despojado de sus
medios de producción (y de vida) y se crea en el mercado la oferta
de un bien, la fuerza de trabajo, que
en un proceso de "libre" compra-venta le da al sistema la
característica más importante de su existencia: la fuerza de
trabajo se ha convertido en una mercancía. Se puede hablar de
capitalismo a partir de este hecho, que es el proceso de la
acumulación
originaria.
Sin
embargo,
la
expulsión
de
los
agricultores por gracia de la libre importación de cereales es un
suceso del desarrollo del capitalismo que nosotros podemos situar
más adelante, y no corresponde exactamente a la génesis del
capitalismo como modo de producción, porque esto sucedió mucho
antes, más bien es propio del momento en que se da la primera y
más importante división internacional del trabajo, la que condujo
a la aparición de países desarrollados y países subdesarrollados.
La peculiaridad de este hecho consiste en que los mecanismos de
"despojo" no son la coerción sino la libre importación de
cereales. Por supuesto para una discusión extraordinariamente
brillante sobre este tema, aunque un poco breve, es necesario
remitirse a Marx en su escrito "Discurso sobre el problema del
libre cambio". (Marx y Engels 1987)
Pero Inglaterra no sólo arruinará a sus pequeños productores muy
ligados a la agricultura, también se encargará de convertirlos en
asalariados, y aquí una acción se traduce en dos efectos, es
decir, la abolición de las tarifas cerealeras deprimirá al sector
agrícola al dar vía libre a la entrada de cuantiosos volúmenes de
granos al mercado interno, y además los productores de cereales se
verán arruinados y se proletarizarán. Se <liberan> recursos para
la industrialización, se suministra mano de obra a la industria y,
por otro lado, se incrementa la competencia entre los obreros. En
palabras de Marx: "El incremento del capital productivo obliga al
capitalista industrial a trabajar con medios sin cesar crecientes,
arruinando con ello a los pequeños industriales y lanzándolos a
las filas del proletariado. Además, como el tipo de interés
desciende en la medida en que se acumulan los capitales, los
pequeños rentistas que no pueden seguir viviendo de sus rentas se
ven también obligados a recurrir a la industria, engrosando con
ello el número de los proletarios.
"Por último, cuanto más crece el capital productivo más obligado
se ve a producir para un mercado cuyas necesidades desconoce.
Tanto más precede la producción a la necesidad, tanto más trata la
oferta de imponer la demanda y se hacen más intensas y más
repentinas las crisis. y cada crisis acelera a su vez la
centralización de los capitales y aumenta el proletariado". (Marx
1848:549)
Pero a los pequeños productores hindúes no les esperaban las
puertas de la fábrica, como no les esperan a tantos otros
trabajadores que en la actualidad ven cerrados sus centros de
trabajo, como resultado del liberalismo a ultranza, y que
simplemente pasan a engrosar el ejército industrial de reserva.
En el argumento de que las naciones se deben ocupar de aquello en
lo que tienen "ventajas comparativas" se esconde la condena a los
países menos eficientes a especializarse en actividades en las que
las condiciones de incorporación de valor hacen a sus productos
perfectas víctimas en la competencia internacional, se entiende,
de producciones mucho más eficientes y sofisticadas. No es difícil
darse cuenta de que al primer grupo pertenece el área de los
países subdesarrollados, mientras que el segundo corresponde al
conjunto de países que genéricamente se les conoce como países
desarrollados. Ahora bien, el libre cambio en el régimen
capitalista actual tiene como papel fundamental garantizar que se
dé esta reespecialización en producciones más o menos primarias de
los países subdesarrollados, y de productos con alto contenido
técnico y científico y por tanto de mayor valor agregado en los
países más avanzados.
A diferencia de Inglaterra, España se condenó a una situación
similar a la de un país subdesarrollado a raíz del papel que
ocupara
en
la
división
internacional
del
trabajo
como
reexportadora de los productos ingresados de las colonias a otras
metrópolis más desarrolladas. Esto se puede ver como una ironía de
la historia económica, en el sentido de que un país que se ubicaba
en el centro de la relación comercial y productiva internacional,
por una serie de circunstancias se reubica en la periferia, esas
circunstancias, sabemos, son la pérdida del imperio colonial que
le permitía tener en exclusiva el mercado que necesitaban sus
productos. Aquí queda claramente establecido que el papel que
juegan los países en la división internacional del trabajo define
su situación como desarrollados o subdesarrollados. Es necesario
añadir, además, que la propia relación que se establece opera como
una especie de compromiso forzado, es decir, a los países
subdesarrollados
les
estará
vedado
el
camino
de
la
industrialización porque esto significaría que los países situados
en el centro de la relación perderían a sus abastecedores de
materias primas y el mercado para sus productos. Justamente cuando
se logra romper esta relación, y esto lo han logrado los países de
reciente industrialización como es el caso de los <tigres
asiáticos>,
es
que
se
puede
subdesarrollo.
hablar
de
superación
del
estadio
del
El propósito de este capítulo es relacionar la problemática de las
políticas económicas con la del desarrollo, a la luz de la
controversia liberalismo-proteccionismo y los efectos que ha
tenido en la práctica y evolución de las economías de países como
España y México, vinculándolo además con el efecto a nivel
microeconómico en el comportamiento, evolución y consecuencias
para la empresa.
Abordamos en el primer apartado la polémica que se generó en
Inglaterra, a partir del siglo XIX, relativamente a la abolición o
vigencia de las medidas arancelarias como una forma de coadyuvar,
o no, a la formación de un mercado interno que posibilitase el
desarrollo de la industria. En esta discusión se involucraron
personalidades como Marx y Friederich List. En el caso de España
consideramos las posiciones más recientes de Gabriel Tortella y
Pedro Fraile. Analizamos cómo la industrialización a lo largo del
siglo XX fue un producto, fundamentalmente, del proteccionismo.
En el segundo apartado abordamos esta misma discusión en el caso
de México, en donde los bandos proteccionista y librecambista
dieron lugar a las dos corrientes fundamentales de carácter
político económico que con su lucha van a dar la clave para
entender la historia mexicana del siglo XIX. Seguidamente, y con
el impulso del proyecto nacionalista de la revolución mexicana, se
van a dar las condiciones para la industrialización a partir del
crac del 29.
En el tercer apartado explicamos cómo fue que, siguiendo una
política que supo combinar el librecambismo con el proteccionismo
de manera inteligente, los nuevos países industriales asiáticos
sustentaron un proceso de industrialización sumamente innovador y
eficiente.
Finalmente, en el apartado cuarto, analizamos cómo es que la~
distintas situaciones de librecambio o protección afectan le
marcha particular de una empresa, en este caso Petróleos Mexicanos
(PEMEX).
l. LA CONTROVERSIA EN ESPAÑA
Mientras en el caso inglés la abolición de las leyes cereal eras
se da en unas condiciones que permiten a Inglaterra despejar de su
territorio las actividades agrarias, en el caso de las economías
"latinas" no se da este movimiento, esto es, los países latinos
siguen siendo esencialmente agrarios hasta bien entrado el siglo
XX, y algunos continúan siéndolo. Esto posibilitó que desde el
siglo XIX Inglaterra se incorporase tempranamente al centro de la
relación
países
industrializados-países
subdesarrollados.
Lo
interesante de toda esta cuestión es que mientras Inglaterra
utiliza oportunamente el mecanismo del libre cambio para colocarse
en
un
lugar
muy
ventajoso
de
las
relaciones
económicas
internacionales, muchos países porfiaban en un proteccionismo que
finalmente les habría de dejar con un gran atraso económico, lo
que apunta con toda claridad que ese momento, el siglo XIX, era
fundamentalmente de enarbolar el librecambio. Claro que la
situación era diferente de país a país, por ejemplo los Estados
Unidos fueron proteccionistas cuando Inglaterra era liberal, y eso
no les perjudicó, al contrario.
Esta verdad perfectamente válida para el siglo XIX (por lo menos
hasta que comienza la crisis del liberalismo hacia 1870), se
quiere hacer válida para todos los tiempos y lugares, es decir, un
postulado universal para todos los países, lo cual ya tiene tintes
históricos. Y es que la cuestión, cuando se presenta el problema
un siglo después, es decir en el último tercio del siglo XX, nos
hace pensar que insistir en los beneficios de las fórmulas
neoliberales porque en el siglo XIX Inglaterra fue capaz de
industrializarse con ellas, levanta la sospecha de que lo que
realmente está detrás de todo es que, nuevamente bajo el argumento
de las ventajas comparativas, se quiere que la industrialización
se reconcentre en países que ahora ocupan el lugar de la
Inglaterra de aquellos tiempos, verbigracia Estados Unidos,
Alemania y Japón, mientras que por otro lado se vuelva a repetir
el fenómeno de un nuevo subdesarrollo en donde un conjunto de
países
especializados
en
sus
correspondientes
"productos
ventajosos"
(baratos)
SE
concentran
en
actividades
poco
sofisticadas desde el punto de vista de la incorporación
tecnológica.
Ciertamente se puede atribuir a la debilidad del liberalismo del
siglo XIX en España los males de su desarrollo en ese
siglo, pero imputar los males del desarrollo español del siglo XX
a la ausencia de liberalismo, o a sus debilidades, nos parece
incorrecto.
La modernización agrícola que necesitaba España para despegar
desde el punto de vista industrial no se logró. La causa
fundamental de este retraso se debió a la falta de una auténtica
reforma agraria, esto es, las clases interesadas en crear un
mercado agrícola de productos y de mano de obra se toparon
normalmente con la trabas que imponían los rezagas feudales. El
único intento de reforma agraria fracasó y se contentó con una ley
de desamortización de los bienes del clero que según todas las
evidencias sólo sirvió para fortalecer a las grandes propiedades
latifundistas, eso por un lado. Por otro, y como consecuencia de
lo anterior, los grandes terratenientes presionaron a los
sucesivos gobiernos del siglo pasado para que impusieran tarifas
proteccionistas que impidieron el ingreso de cereales y productos
agrícolas a bajo precio lo cual les hubiera desplazado, pero
justamente ese desplazamiento era necesario para crear un mercado
agrícola de productos y fuerza de trabajo que le permitiera a la
industria contar con estas dos condiciones fundamentales para un
verdadero despegue industrial, y al no efectuarse esto lo único
que se dio fue un cambio lentísimo de la agricultura, mientras que
la industria nunca se separó realmente de las actividades
artesanales. Ahora bien, en este contexto es correcto decir, como
dice Tortella (1994) que:
"Los altos aranceles, retrasando el crecimiento, contribuyeron a
mantener la paz social y el status qua." Afirmación ésta que si no
se le contextualiza correctamente puede ser un concepto que
trasladado a otra época, otras condiciones y otra situación
concreta puede resultar equivocado, y eso es justamente el error
en el que cae Tortella al llevar este juicio sin más al
proteccionismo del siglo XX, concretamente al que sirvió a España
para industrializarse durante los años 1950 en adelante.
De aquí que se pueda decir, como lo repiten los historiadores, que
el siglo XIX contempló <el fracaso de la Revolución industrial en
España>. Esta afirmación de Jordi Nadal (Tortella 1994:65) se
desprende claramente de le anterior y es la causa de que España se
encontrara en el siglo XX con la asignatura pendiente de una
reforma agraria que le permitiera el desarrollo de su industria.
Se ha dicho frecuentemente que la causa fundamental de la no
reforme agraria se debe a que España contaba con un extenso
imperio colonial que le impidió la modernización de diversos
sectores
de la producción al contar con un mercado en exclusiva para sus
productos (recuérdese que los últimos restos de ese imperio los
tenemos hasta el final del siglo XIX con Cuba y Puerto Rico así
como con las Filipinas), tal es el caso de los textiles de
Cataluña y del trigo, así como de otros productos mediterráneos
como el aceite de oliva y la vid. Y esto no sólo afectó a España,
también afectó a las colonias puesto que inhibió cierto tipo de
producción dentro de su territorio al ser España el abastecedor en
exclusiva de determinados productos, este es el caso de la
producción de trigo que apareció floreciente en lo que se llama el
triángulo del trigo en México (Tehuacán, Córdoba y la ciudad de
México) y que tuvo que cancelarse para volver al tradicional maíz
para no hacer la competencia a la importación de harina
proveniente de la metrópoli.
Con toda seguridad se puede decir que el debate más importante del
siglo XIX, no sólo en España sino en toda Europa, lo fue la
controversia
entre
librecambismo-proteccionismo:
"Algunas
conclusiones
provisionales
pueden
extraerse
de
los
hechos
enumerados. El debate entre librecambistas y proteccionistas que
tuvo lugar en España como en varios otros países estuvo en gran
medida centrado en torno a la industria algodonera. Muchos se
quejaban de que ésta había crecido a costa de los consumidores,
hecho difícil de negar: gracias a la protección los fabricantes
podían vender su mercancía a precios más altos que los del mercado
internacional,
lo
cual
evidentemente
perjudicaba
a
los
consumidores. También perjudicaba a los contribuyentes (que eran
esos mismos consumidores) porque los ingresos impositivos de los
casi prohibitivos aranceles eran menores de lo que hubieran sido
con más importaciones legales y menos contrabando. Por añadidura,
como han señalado varios historiadores, Sánchez Albornoz (1977)
entre ellos, los fabricantes hicieron causa común con los
terratenientes a finales de siglo y lograron formar un bloque o
lobby proteccionista invencible (como en muchos otros países
europeos por entonces)." (Tortella 1994:70-71)
Con base en la doctrina liberal clásica, se señala frecuentemente
el costo que se ven obligados a pagar los consumidores siempre que
se imponen ciertas medidas que van contra la lógica del mercado.
Así se hacen cálculos en teoría económica del impacto en los
consumidores de cierta medida arancelaria, y esta cuantificación
se esgrime como un argumento supremo en contra de ciertas medidas
que limitar, la liberalización. La limitación de estos cálculos es
que
siempre suponen unos escenarios en los que el mismo modelo pone
los supuestos que finalmente van a producir el resultado esperado,
esto es, siempre se hacen suposiciones de carácter matemático que
indefectiblemente
conducen
a
la
obtención
de
los
índices
esperados. Generalmente este método es el que se aplica para
dilucidar si una medida de política económica resulta beneficiosa
o no, y puede ser que acierte desde un determinado punto de vista,
el del mercado, pero también es cierto que olvida consideraciones
de carácter histórico muy importantes como es el caso de la
génesis
de
la
relación
países
desarrollados-países
subdesarrollados. Y desde esta perspectiva también es necesario
juzgar el papel de España en toda esta historia. Reproducimos a
continuación las palabras de un funcionario de una empresa
estadounidense respecto al lugar que ocupaba España en la división
internacional del trabajo: "Este país interesante y bien dotado,
pero retrógrado, no hace ningún progreso notable en el desarrollo
de su propia industria siderúrgica, aunque muestra energía
bastante para exportar todos los años su precioso mineral de
hierro para enriquecimiento de otros países. Ni aún gana España
tanto como pudiera suponerse a primera vista de este saqueo de sus
tesoros, porque el capital dedicado a extraer y exportar su
mineral es principalmente inglés, francés, alemán y belga, los
beneficios de la expoliación ni siquiera acrecen en producción
considerable a los españoles: se van con los minerales". (James M.
Swank, secretario de AISA, en Tortella 1994:88)
España productor de materias primas que luego serán transformadas
por economías más desarrolladas, ¿no es este exactamente el
escenario de los países subdesarrollados? Pero se argumentará que
la exportación de mineral de hierro dejaba abundantes recursos.
Sí,
ciertamente,
la
exportación
de
determinados
productos
representa ingresos muy importantes para un país, y aquí cabría
mencionar el caso del petróleo que, junto con los productos
minerales, es muy cotizado en el mercado internacional. Sin
embargo, indefectiblemente se revierten estas tendencias cuando
estas materias primas "privilegiadas" se someten a las leyes de la
determinación del precio en el comercio internacional, es decir,
se deprecian en relación al incremento en valor de los productos
manufacturados.
En las relaciones con sus excolonias se manifiesta también este
problema. En el caso de México, por ejemplo, una vez roto el
sistema monopólico comercial de la época colonial,
España no aparece entre los principales países con los que se
establecen relaciones comerciales. Por otro lado, mientras los
productos manufacturados que importaba México, (principalmente
textiles de algodón, lana, lino y seda, y a finales del siglo
equipo, materiales, combustible y maquinaria para la construcción
y los ferrocarriles) provenían de Inglaterra, Francia, Alemania o
Estados Unidos, de España se importaba básicamente vinos, licores,
alimentos y abarrotes.
El paso fundamental que tenía que dar España para el desarrollo
del capitalismo a gran escala era introducir una verdadera reforma
agraria que le permitiera liberar las fuerzas económicas que
estaban ocupadas en exceso en la agricultura y trasladarlas a la
industria, pero para hacer esto era necesario remover todos los
obstáculos que impedían la creación de un verdadero mercado
interno: "Como señalan Frax y Matilla [(1988), pp.246-7] desde
comienzos
del
siglo
XIX,
e
incluso
desde
antes,
fueron
removiéndose los obstáculos legales a la unidad del mercado. Las
Cortes de Cádiz y el Código de Comercio de 1829 proclamaban el
principio de libertad de comercio, aunque esta proclamación
abstracta necesitaba, para tener validez, la abolición de una
serie de trabas específicas. Los gremios quedaron definitivamente
abolidos en 1834 (en Francia lo habían sido con la Revolución
Francesa, y en Inglaterra casi simultáneamente), los portazgos
(derechos de puertas que se pagaban cuando una mercancía entraba
en una ciudad), pontazgos (por cruzar un puente), peajes (por
utilizar un camino), barcazgos (por utilizar una barca), etcétera,
fueron abolidos o moderados gradualmente. Los aranceles interiores
separando unos reinos y territorios de otros fueron también
abolidos gradualmente: los que separaban el Reino de Aragón ya lo
habían sido en el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión. Los
últimos, los del País Vasco, lo fueron, tras la primera Guerra
Carlista, en 1841 (aunque el País Vasco ha logrado mantener, con
intermitencias, un régimen fiscal especial)." (Tortella 1994:114115)
Lenin, en El desarrollo del capitalismo en Rusia, (1899),
demuestra claramente cómo es que la creación de un mercado interno
se
constituye
en
pieza
clave
para
el
propio
desarrollo
capitalista, es decir, se tienen que elevar a la categoría de
mercancía todos los bienes y productos, incluyendo la fuerza de
trabajo, si no es prácticamente imposible desarrollar cualquier
tipo de producción que se precie de ser capitalista. Y en esta
labor el principal
obstáculo es precisamente el de las trabas feudales que
ciertamente hasta las leyes de Cádiz fueron removidas del espectro
de las relaciones económicas de España. Aquí es necesario señalar
que estas leyes se propusieron muy claramente una serie de
objetivos, sin embargo, como el mismo Tortella había dicho
parafraseando a Marx, "España es el país de las proclamas s in
pasar a la acción", esto es, no se pusieron en práctica sino de
forma muy gradual y lenta.
Una polémica que se origina a partir del siglo XIX es la que
discute
si
darle
más
importancia
al
librecambismo
o
al
proteccionismo. Fiedericht List es proteccionista, y plantea que
es necesario proteger a las industrias nacientes, mientras que
Adam Smith es librecambista, y plantea que toda protección
favorece a las industrias ineficientes. Los mercantilistas están a
favor de exportar más e importar menos, mientras que los liberales
piensan que no se le debe dar demasiada importancia a una u otra
cuestión. En España se protegió todo, se originaron oligopolios
pasivos, cuando es evidente que se debe buscar un proteccionismo
selectivo:
"La contribución del comercio exterior al crecimiento económico es
un tema muy controvertido. Hasta hace unos quince años en España
predominaba
la
opinión
de
que
el
comercio
internacional
perjudicaba a los países no industrializados y que, por lo tanto,
a España, como país atrasado, le convino cerrarse al comercio,
como efectivamente hizo. La idea simple que respalda esta opinión
es la vieja doctrina de las <industrias nacientes>: las industrias
del país atrasado nunca podrán desarrollarse en competencia con
las del país adelantado. Pero esta idea es excesivamente simple.
Ya en el siglo XIX la complejidad industrial era tal que en muchos
casos el desarrollo de una industria estimulaba el de su
complementaria: Suiza utilizaba hilo inglés, Italia lingote
español, etcétera; por otra parte, ya Adam Smith había descubierto
que la división del trabajo (el progreso técnico) es función del
tamaño del mercado, y Ricardo había ya mostrado , con su teorema
de la <ventaja comparativa>, luego refinado por John Stuart MilI,
que cuanto peor dotado estuviese un país más se beneficiaba del
intercambio exterior. Las bases de la teoría del comercio
internacional eran bien conocidas a mediados del siglo XIX. Ni la
teoría ni la práctica ya entonces confirmaban los temores de los
proteccionistas". (Tortella 1994: 125-126)
Aquí está el argumento esencial de Tortella. Como es clásico en
toda concepción neoliberal, se basa en la teoría de las ventajas
comparativas de Ricardo, lo cual quiere decir, como
hemos visto en los capítulos anteriores que ningún país debe temer
al libre comercio y a la especialización que de él se deriva, así,
por ejemplo Portugal deberá producir vino y corcho, corno México
plata, petróleo y garbanzo, etc. Luego entonces si cada cual
produce aquello que mejor puede producir pues salen sobrando las
barreras al comercio. Lo que no dice Tortella es que el
planteamiento de A. Smith es opuesto al de Ricardo, es decir, que
para Smith lo que rige en el comercio internacional es el
principio de las ventajas absolutas, esto es que los países
deberán especializarse en aquellos productos en que sean más
eficientes en términos absolutos, y que son los costes absolutos
menores los que dominan el comercio internacional. Como dice
Shaikh: "Las exportaciones y las importaciones, después de todo,
son llevadas a cabo por los capitalistas para obtener ganancias,
no provecho para la 'nación'. Además, las ganancias dependen de
manera crucial de los costos absolutos en dinero: el productor de
menores costos siempre está en posición de superar a sus
competidores. En el comercio entre dos países avanzados se puede
esperar que cada país tenga algunos productores absolutamente
eficientes, de suerte que, en este caso, la ventaja absoluta y la
ventaja comparativa coincidan: cada país tendrá una mercancía que
produce con menores costos y que, en consecuencia, exporta. Pero,
¿cómo puede un país atrasado, en competencia con un país avanzado,
tener la esperanza de disfrutar las 'ganancias del comercio'
cuando sus productores en las dos mercancías incurren en los
mayores costos?" (Shaikh 1990:157) Aquí David Ricardo introduce la
necesidad de un mecanismo automático, la teoría cuantitativa del
dinero, tema que hemos desarrollado en el capítulo anterior. Se ha
demostrado que la realidad no funciona de acuerdo con esta teoría.
El comercio libre, así como la libre competencia al interior de un
país, es la causa de las desigualdades, su reproducción y
persistencia. Aunque Adam Smith no lo haya dicho, sí que tiene
sentido instrumentar de una manera inteligente el proteccionismo
que sea necesario para que se desarrollen aquellas industrias que
por
razones
históricas
ciertos
países,
concretamente
los
pertenecientes al área subdesarrollada, no hubieran podido
desarrollar, y que luego van a garantizar un tipo de producción
con una fuerte incorporación de tiempo de trabajo (se puede
utilizar el término exacto de Marx de tiempo de trabajo
socialmente necesario), o mayor valor agregado. De otra manera el
país subdesarrollado tendrá dificultades para exportar, y aunque
lo lograra su posición sería la de un país con déficit, y por lo
tanto eternamente endeudado. "El comercio no servirá para eliminar
la desigualdad sino para perpetuarla". (Shaikh
1990:199) Y esto no quiere decir que la economía se mantenga por
completo en la autarquía, se puede dar una apertura importante
manteniendo protegidos sectores clave de la producción. Luego
volveremos sobre esto tratando de ejemplificar utilizando un caso
concreto corno es el de los llamados "tigres asiáticos".
Existe la reflexión que plantea que el librecambismo ha
significado invariablemente progreso para la economía. Aquí hay
una gran confusión porque el hecho de que una economía se abra en
el sentido de que comercie con otras no significa un librecambismo
a ultranza, es decir, el dejar el estadio de autarquía no
significa que se abolan absoluta e indiscriminadamente todas las
barreras arancelarias, esto es, que se ponga en acción la doctrina
librecambista. Por el contrario, se puede dar el caso de que se
esté comerciando con el mundo y al mismo tiempo se mantengan
restricciones y barreras respecto a determinados sectores clave, y
este es precisamente, como ya mencionábamos, el caso de los tigres
asiáticos y también de Japón. La cuestión es que Tortella plantea
que la economía dejó de aplicar el proteccionismo como instrumento
de política económica desde mucho antes de que lo abandonara
efectivamente. Para ser precisos plantea que España dejó de usar
esta política desde los cincuentas, y como la industrialización
fuerte se inicia exactamente a partir de esta fecha luego entonces
concluye que España se industrializó gracias al liberalismo. Pero
éste sólo vendría efectivamente después, es decir, con la entrada
de España a la CEE, Y es justamente cuando se pone en práctica
este liberalismo cuando se da el proceso no de industrialización,
sino de desindustrialización. Pero se quiere hacer creer que los
mecanismos de mercado fueron los que hicieron crecer a la economía
española durante el franquismo y que la activa intervención del
Estado de la que era portador Franco (gracias o a pesar de él) no
hicieron otra cosa que entorpecer ese crecimiento.
Como se puede ver Tortella resuelve su problema de postulados
teoréticos
atribuyendo
al
liberalismo
un
proceso
de
industrialización que no le corresponde, y después ignorando que
el liberalismo que realmente existió fue el que desindustrializó a
España. Ninguna economía se abre indiscriminadamente salvo casos
excepcionales, y en este último casillero habría que ubicar a
México como un caso de apertura desenfrenada, sin períodos de
transición y en formé completamente unilateral, es decir, sin
correspondencia por parte de las otras economías. Pero de este
problema nos
ocuparemos más adelante.
No se puede utilizar el proteccionismo o el librecambismo
exclusivamente, éstas políticas deberán instrumentarse de acuerdo
a los fines que se quieran y de una manera flexible, no dogmática.
El proteccionismo puede ser flexible, es decir, orientarse a
aquellos sectores más vulnerables, además de que se debe combinar
con una activa intervención del estado en la economía que tenga
como propósito incentivar el desarrollo tecnológico y centrarse en
el fomento a las actividades productivas que más lo requieran (a
pesar de las objeciones de las teorías del "rent seeking" ). Por
otro lado el estado puede y debe regular las actividades de
aquellos capitales que se inviertan en el país para que se sometan
a las modalidades que más convengan al desarrollo de la economía.
Los nuevos países industriales asiáticos lograron proteger
sectores
clave,
incentivar
sectores
que
les
interesaba
desarrollar, invertir en I+D y controlar la inversión extranjera,
todo esto hizo posible que los "tigres asiáticos" se convirtieran
en una de las zonas más competitivas ligadas al comercio exterior,
lo cual demuestra que oponerse frontalmente al proteccionismo,
como lo hace Tortella, es equivocado. En estos países hubo una
sabia combinación de apertura comercial y proteccionismo, y en
forma simultánea no sucesiva.
Aquí es necesario hacer una aclaración relativamente a la
intervención del estado en la economía. Por supuesto que no todo
intervencionismo reviste las mismas características, tenemos
intervencionismo en el fascismo, pero también lo tenemos en la
economía socialista, y en el americanismo. Evidentemente existe un
interés muy concreto de los enemigos de todo intervencionismo de
poner un signo de igualdad entre intervención y fascismo, pero
entre la planificación socialista, por un lado, y el fascismo, por
el otro, existen diferencias de esencia, a pesar de que el
intervencionismo del estado en la economía de la URSS se haya
visto empañado por una serie de errores. Este no es el momento de
hacer grandes disquisiciones sobre este problema pero sí que es
cierto que es erróneo el rechazo a todo tipo de intervención del
estado en la economía. Se pueden encontrar ejemplos de las
"virtudes" del otro extremo, es decir, de la falta de regulación
estatal en la economía (que no deja de ser otra forma de
intervenir), de cómo la negativa a esta intervención, es decir el
ultra liberalismo, ha engendrado algunas de las experiencias más
costosas en vidas humanas, como es el caso de la dictadura de
Pinochet, por poner sólo
un ejemplo.
Intervención del estado en la economía en países como México y
España la tenemos en un largo período de la historia. En España
durante
el
franquismo,
en
México
todo
el
período
pos
revolucionario hasta antes de los ochentas. Una de esas
intervenciones en España, que por su interés merece mencionarse,
es la del SNT (Servicio Nacional del Trigo), que tiene su
equivalente
en
la
CONASUPO
(Compañía
Nacional
para
las
Subsistencias Populares) de México, que por otro lado también
compra en el mercado externo productos en exclusiva, como es el
caso de la leche en polvo y otros.
Pero demos un repaso a las posiciones teóricas relativamente al
proteccionismo y el desarrollo económico de España. Según Tamames
(1990): "La nueva industria destinada a cubrir la demanda del
mercado interior no pudo comenzar a surgir ( ... ) sino con la
protección arancelaria ( ... ) En 1892 quedó instaurado el
proteccionismo industrial en España de un modo definitivo y a
partir de esa fecha la industrialización ya no dejó de progresar";
Jurgen Donges: "El sistema de protección actuó como catalizador
del arranque del proceso de industrialización por su efecto
inherente de mejorar la relación de intercambio interior del
sector manufacturero y de traer, por consiguiente, factores
primarios de producción de otras ramas de la economía. A este
efecto es preciso añadir el hecho de que la protección del mercado
interior ofrece posibilidades atractivas de inversión y conduce,
por lo tanto, tendencialmente a la importación de capital, que es
precisamente lo que más escaseaba en la economía española a
principios de este siglo" (en Tortella 1994); Pedro Fraile: " el
trabajo de Pedro Fraile relativo a una de las industrias más
protegidas, la siderurgia, sugiere que el arancel dio lugar a la
formación de un oligopolio siderúrgico en los años veinte y
treinta que a la postre <impidió que la siderurgia creciese, se
diversificase y se convirtiese en el sector dirigente que fue en
otras economías europeas> [Fraile (1985) en Tortella 1994J En
general, para Fraile, "el efecto de la protección prohibitori~1
sobre la industria española durante la primera mitad del siglo XX
fue un retraso relativo al resto de Europa que se fue crecentando
a lo largo de los últimos años del siglo XIX y primera mitad del
XX" (FrailE 1991:216); Tortella: "La protecfi6n arancelaria,
encareciendo los inputs, ahogando la competencia, y contribuyendo
a cerrar los mercados exteriores, no hizo sino retrasar le
industrialización.
En
el
siglo
XX,
el
mayor
crecimiento
demográfico, la innovación tecnológica, propiciada por la
importación de técnicas extranjeras y por la incorporación de
nuevas generaciones de trabajadores, empresarios y capitalistas
(incorporación que fue resultado de un lento proceso acumulativo)
f favoreció la diversificación y el crecimiento industriales. Es
muy dudoso que la política de fomento industrial tuviera un
importante papel en este proceso. El paralelismo entre la
evolución económica española y la de sus vecinos europeos induce a
pensar que la creciente integración de España en la economía
europea tuvo mucho más influencia en el desarrollo económico del
país que aquellas políticas que tendían a aislarla impidiendo tal
integración". (Tortella 1994:256-257)
Como decíamos más arriba, es muy difícil entender la naturaleza de
una categoría si no tomamos el contexto concreto en el que se
sitúa. Así, si el liberalismo tuvo en el siglo XIX un efecto
industrializador para Inglaterra, para la India fue lo contrario,
de la misma manera el liberalismo-proteccionismo tiene otro
significado en el caso de la Unión Europea.
Aquí conviene hacer un par de observaciones respecto a esta serie
de planteamientos sobre el proteccionismo y el librecambio
referidos a los procesos de integración económica. Primero, el
proceso de la integración económica consiste fundamentalmente en
dos aspectos: por un lado el bloque que se crea como resultado de
la integración mantiene una política de protección comercial hacia
el exterior al tiempo que, por otro lado, internamente se mantiene
una política de librecambio entre los integrantes del bloque
económico. Esto lo que nos viene a mostrar es que de hecho los
procesos de integración no son otra cosa que un momento particular
de la relación que se ha establecido entre proteccionismo y
librecambio. Lo novedoso ahora de esta relación es que se trata de
la constitución orgánica de estos dos procesos que pasan a formar
una unidad de contrarios, es decir, entre proteccionismo y
librecambio ahora se da esa unidad orgánica bajo la forma de una
lucha de contrarios en el proceso mismo de la integración, y como
rasgo inherente, necesario al mismo proceso. Anteriormente la
relación entre proteccionismo y librecambio estaba ligada de una
forma un tanto casual por una suerte de alternancia, esto es, que
se imponía una forma a costa de la otra o sucedía 10 inverso.
Ahora proteccionismo y librecambio coexisten en una unidad que da
como resultado el proceso de integración económica. En el
planteamiento de Marx, cuando una relación se constituye en el
soporte del resto de los procesos que
componen un fenómeno, es decir, cuando cierta relación es el
aspecto decisivo y determinante que influye a lo largo de todas
las etapas de un fenómeno, se le llama la base de ese fenómeno, o
para ser más exactos, se trata de la base de aquellos aspectos que
componen la esencia del fenómeno. Justamente el capitalismo sería
la articulación de múltiples relaciones y vínculos de los cuales
la mercancía se constituiría en la base de esta formación
económico-social,
de
igual
manera
esa
relación
entre
proteccionismo y libre cambio estaría en la base del fenómeno de
la integración.
El gran argumento del librecambismo es el abaratamiento de los
productos producidos en una situación de competencia. Este es
justamente el argumento supremo que se formuló por primera vez con
los economistas clásicos y que sigue en pie hasta la actualidad.
Sin embargo la contraparte de este argumento es que la competencia
muchas veces le pasa la cuenta a sectores de la producción que
tendría un interés especial mantener y desarrollar hasta que
pudieran sobrevivir por sí mismos en un contexto de competencia,
es decir, se puede plantear la necesidad de preservar ciertas
industrias, sobre todo el tipo de industrias más vulnerables de
los países subdesarrollados, a la feroz competencia de los países
más aventajados en términos de tecnología, fuerza de trabajo y de
control de mercados en estas mismas ramas. El concepto darwiniano
de capitalismo nos acostumbró a atribuirle a la competencia un
efecto de desarrollo absoluto al ejercer un efecto depurador de
las fuerzas productivas, ignorando la necesidad de ofrecer
determinadas condiciones propicias para que se pueda desarrollar
la producción en ciertas circunstancias y sobre todo una
producción de carácter industrial en países que, como la India,
habían sido sometidos a una serie de distorsiones en su
desarrollo.
La historia de la relación librecambismo-proteccionismo tiene
muchos capítulos, y es especialmente abundante cuando se estudian
las causas que originaron las sucesivas divisiones internacionales
del trabajo que ha conocido la historia económica. Una de las
causas de la independencia de las colonias del dominio colonial
español lo fue el monopolio con el que España enfrentaba la
producción de la colonia; en el caso de Cuba es clarísimo que si
España cerraba las fronteras al dulce cubano éste iba a tener
muchos problemas puesto que el único mercado al que podía tener
acceso era exactamente el de España, entonces los productos de las
colonias se encontraban en un callejón sin salida porque no tenían
acceso
al libre mercado internacional, la única salida era bajar los
precios hasta niveles exagerados o de plano sucumbir. No me cabe
la menor dudad de que esta fue una de las causas de la
independencia de Cuba de la Corona española. En el siguiente
pasaje aparece muy clara esta idea: "Ahora resulta claro cómo la
protección a las industrias de consumo peninsulares, en concreto
la algodonera y la azucarera, a la larga contribuyó al <desastre
del 98> a través del agravio económico infligido a las colonias
ultramarinas. Las Leyes de Relaciones Comerciales con las Antillas
de 1882 y las disposiciones fiscales y arancelarias que las
acompañaban crearon un dispositivo por el cual estas islas se
veían obligadas a consumir tejidos de algodón (y harinas) [más
arriba hemos mencionado el dato de que España desincentivó la
producción de trigo en México para así poder introducir la harina
que producía ella misma] peninsulares en tanto que su principal
producto de exportación, el azúcar, se veía excluido del mercado
español". (Tortella 1994:260)
Según Tortella se pueden señalar una serie de errores del
franquismo en el proceso de industrialización: poca disponibilidad
de materias primas; autarquía; pocos recursos para la formación de
capital fijo; tipo de cambio sobrevaluado; control de cambios y de
divisas; control sobre los salarios; congelamiento del precio de
la electricidad; intervencionismo del estado a ultranza con el
"pretexto" de proteger industrias; control del comercio exterior,
de las inversiones, etc.
Aquí es donde se puede ver el grado de autonomía relativa del
estado en un régimen como el de Franco. Ciertamente Franco se
apoya
en
clases
que
para
nada
están
interesadas
en
la
industrialización, y sin embargo lleva adelante el proyecto
industrializador porque lo que le está interesando es desarrollar
unas bases de apoyo económico que le permitan enfrentar su
aislamiento del resto del mundo al tiempo de poder hacer circular
cierta porción de plusvalía entre la población que le permita
ganar consenso, tener un control corporativo sobre todo de los
trabajadores. Ese era el propósito inicial, más adelante las cosas
se
le
complicarían
porque
junto
con
la
industrialización
sobrevendría la clase que es inherente a ella, es decir, la clase
obrera, y aquí Franco tiene que inventar fórmulas corporativas que
le permitan establecer el control de las masas. Entonces la
autonomía relativa del estado se torna en una de sus formas
particulares que es un régimen corporativo que frecuentemente cae
en posiciones de equilibrio (bonapartismo diría Carlos Marx
Pero Franco supo utilizar, a pesar de las distorsiones, el
instrumento proteccionista para industrializar España, y es que
España se enfrentaba a una serie de problemas, corno su
aislamiento, frente a los cuales era difícil desarrollar una
política de industrialización que no fuera la que se basaba en un
fuerte proteccionismo. Claro, todos lo sabemos, el industrialismo
de Franco le dio respiro hasta el día mismo de su muerte. Y el
industrialismo de Franco no se crea que está cortado con un solo
patrón de política económica, el proceso de industrialización
contó con dos políticas cuando menos, una de autarquía cerrada que
se cubre en sus líneas generales hasta el año de 1960, y el plan
de estabilización que abarca de 1960 hasta 1975: "El plan de
estabilización y las medidas que le siguieron marcaron un claro
cambio en las directrices de la política económica española; pero,
( ... ) cuanto más cambiaba la política de la dictadura más
permanecía lo esencial [Tortella seguramente conoce la divisa del
Gatopardo de "cambiarlo todo para que nada cambie", aunque
prefiere utilizar el adagio francés plus 9a change, plus cést la
meme chose]. La realidad económica se fue imponiendo, y el régimen
se fue adaptando (ése fue su acierto), pero muy lentamente,
resistiéndose! y con muchas marchas atrás. Así, si los controles
más férreos y visibles desaparecieron, muchos subsistieron, y se
crearon otros nuevos y más sutiles, pero igualmente reales y
operativos. En materia de política industrial, que era uno de los
sectores predilectos del <jefe de estado>, el intervencionismo, el
proteccionismo, y los factores monopolísticos subsistieron aunque
con formas diferentes, más complejas y refinadas. Desapareció un
símbolo del industrialismo autoarquista con la airada dimisión de
Suanzes de la presidencia del INI a finales de 1963; pero el INI
sobrevivió y, aunque con otro estilo siguió desempeñando un papel
clave en la política industrial del régimen. Las limitaciones
cuantitativas al comercio exterior se redujeron mucho: pero fueron
sustituidas por el arancel de 1960, muy proteccionista, a lo que
se añadieron más tarde nuevas intervenciones directas en el
comercio exterior. En 1963 se promulgó la Ley sobre Prácticas
Restrictivas
de
la
competencia,
pero
la
política
siguió
favoreciendo las prácticas, y sobre todo las estructuras,
monopolísticas".
(Tortella 1994:287). Nos parece que Tortella se contradice con lo
dicho en esta cita y lo que ha venido diciendo antes; según él,
con el plan de estabilización, el país SE liberalizaba, pero ahora
resulta que fue un movimiento de
revolución pasiva. La verdad es que es muy difícil demostrar que
el proceso de industrialización de España es obra del liberalismo
a ultranza, entonces era necesario atribuirle, aunque fuera un
poco, cierto liberalismo a Franco.
Paradójicamente el régimen de la democracia, que se inicia a fines
de los 70 hasta la fecha, ha dado como resultado, en términos
generales, la desindustrialización. Es justamente a partir de la
liberalización progresiva y hasta ni veles alarmantes, que España
fue perdiendo su anterior base industrial, y claro, ya sabemos que
se argumenta que era pura industria ineficiente, pero era
industria, y se podía haber conservado y mejorado, no destruirla
simplemente. "La llegada de los socialistas al poder a finales de
1982, con clara mayoría parlamentaria y un claro mandato
reformista, implicó la puesta en marcha de una política económica
más estructurada y coherente. En materia de reconversión, en lugar
de abandonar, se tuvo el acierto de reconocer lo imprescindible de
tal política, y la necesidad de aplicarla de manera más
determinada y consecuente que sus antecesores. El espíritu de la
Ley de Reconversión y Reindustrialización de 1984 era no tanto
compensar a las empresas por las pérdidas experimentadas cuanto
fomentar las inversiones que facilitaran la creación de nuevas
industrias y el trasvase de la mano de obra de las viejas a las
nuevas. Para ello se preveían créditos y subvenciones a nuevas
inversiones
y
la
creación
de
<Zonas
de
Urgente
Reindustrialización>,
tratando
de
aprovechar
las
economías
externas de las regiones desindustrializadas y aminorar los
desplazamientos de los trabajadores. También se llevaron a cabo
planes de jubilación anticipada y se obligó al INI a aplicar
también los principios y la lógica de la reconversión, reduciendo
plantilla, acelerando las amortizaciones, y racionalizando la
inversión". (Tortella 1994:295) No cabe duda que Tortella ha
tenido aquí la gran capacidad para exponer de manera muy sintética
las causas de la catástrofe a la que se enfrenta España hoy día.
Resulta que el plan de reconversión fue en realidad un plan de
desmantelamiento de la industria porque desaparecieron las
anteriores sin lograr impulsar la creación o asentamiento de
nuevas, y el trasvase de trabajadores sólo se dio a la categoría
de pensionados y desempleados. Y no podía ser de otra forma cuando
el ingreso de España a la CEE la hacía sujeto de todas las
obligaciones que en materia de política económica se impone a los
estados miembros. Una política que al favorecer a los países más
eficientes genera desigualdades crecientes a través de lineamentos
de observancia obligatoria a favor de la libre competencia y que
en lo fundamental se traducen en el traslado de las industrias, la
agricultura, los servicios, la banca, a los lugares en los que se
tenga más eficiencia en el ejercicio de estas actividades.
Nuevamente el criterio de las ventajas comparativas. y como España
tenía industria, agricultura y otras actividades pero no eran las
más eficientes éstas han tenido que irse cerrando una a una para
que reaparecieran en Alemania, en Francia, países bajos e
Inglaterra y hasta en Italia, ¿con qué se ha quedado España?, con
el turismo, pero la industria que se creó desde la era del
intervencionismo de Estado, de eso quedan pocos rastros. A cambio
de
seguir
estas
directivas
se
benefició
de
los
Fondos
Estructurales y de Cohesión, ahora se tienen mejores carreteras y
más telefonía a cambio de ofrecer el mercado que antes abastecía
su propia industria a países que ahora se hacen de él porque la
producción de España es poco competitiva y la de ellos se ha
ampliado. ¿Cuántas veces se tiene que repetir la misma historia?
Existe un dicho inglés que dice que "no hay que tirar al niño con
el agua de la bañera", efectivamente la existencia de la industria
española durante el franquismo es el producto de una cerrada
protección, que amamantó bajo el escudo protector de una coraza
una industria que todo lo bloqueaba, y es muy probable que fuera
ineficiente bajo el esquema de protección que se dio, porque
existe otra forma de protección que es eficiente, es decir que
permite que se desarrolle la productividad de las empresas, pero
de esto nos ocuparemos más tarde. Muchas empresas se mantuvieron
en condiciones muy precarias de desarrollo científico-técnico, y
por tanto de productividad, sin embargo, la medida de "corrección"
que se tornó fue corno dejar que se fuera por el desagüe el niño
con el agua, esto es, que de una protección cerrada se pasó a un
liberalismo suicida en las relaciones comerciales. Por último, he
aquí otras de las afirmaciones de Tortella: "la intervención del
estado contribuyó a aislar a la economía española, [...] la
protección significó una carga, ya que encarecía la mano de obra y
las materias primas sin ninguna contrapartida frente a los
competidores en el mercado internacional. [...] si el Estado
español ha renunciado con desgana al proteccionismo a ultranza ha
sido a cambio de nuestra entrada en Europa". (Tortella 1994:374)
Pero la cuestión es que del proteccionismo a ultranza se pasa al
liberalismo a ultranza que no protege nada y todo lo deja a merced
de las leyes del mercado. Y pudiera ser que se argumentase que
dado que la tasa de apertura de España es baja en relación a la
media de la Unión Europea -los países
más abiertos son Holanda y Bélgica-, el desmantelamiento de las
barreras
arancelarias
poco
tendría
que
ver
con
la
desindustrialización. Sin embargo, en los hechos con la entrada a
la UE la empresa española no se vuelve competitiva, sino que
experimenta problemas para sobrevivir y de ahí la necesidad del
proteccionismo.
Falta
investigación,
innovación,
tecnología,
internacionalización y el tamaño adecuado. El estado tenía gran
capacidad de intervención, un entorno proteccionista hace difícil
que la empresa busque competir, pero a raíz de la integración caen
las barreras y la empresa española se lanza a competir sin tener
los niveles de eficiencia necesarios para ello. Los resultados no
son los mejores, ya que se da el fracaso de muchas empresas. Con
lo cual queda demostrado que la hipótesis liberal inicial es
falsa, España no se industrializa con su ingreso a la Comunidad
Europea sino que se da una merma apreciable en su tejido
industrial.
¿Por qué las empresas españolas, una vez que desaparece su
protección, resultan poco competitivas? Uno de los problemas que
se han señalado es la estructura de propiedad y control (falta de
especialización) así como la carencia de personal cualificado para
la I+D.
¿Por qué fracasan las empresas españolas en el momento de abrirse
a Europa?, ¿es España un país subdesarrollado?, no creemos que sea
subdesarrollado, pero sí que tiene pocas ventajas absolutas frente
a los otros competidores europeos, lo cual hace necesario que se
instrumente una política inteligente de protección-librecambio. En
la
simple
relación
de
libre
comercio
de
los
países
subdesarrollados con respecto a los más desarrollados, los
primeros perpetúan su situación de desventaja, y esto es así por
la razón de que sin más elementos que el cambio por equivalentes,
los países subdesarrollados están condenados al atraso. ¿Cómo
romper este cerco? Tradicionalmente se ha echado mano de
instrumentos como el proteccionismo para permitir el desarrollo de
las llamadas industrias nacientes. Paralelamente se habla de un
"proteccionismo competitivo" como es el caso del instrumentado por
los NPIAs (nuevos países industriales asiáticos), que consiste en
proteger hacia afuera y alentar la competencia hacia adentro entre
distintas industrias sin permitir que se formen monopolios
internos. Lo importante no es el proteccionismo en sí mismo, sino
la estrategia global a la que obedece. Así, aunque en América
Latina el patrón de industrialización ha tenido un al to
componente de protección el resultado ha sido muy
distinto al de los países asiáticos en cuanto al desarrollo de la
industria de bienes de capital, eficiencia de la estructura
productiva, innovación tecnológica, articulación entre el sector
industrial y el agrícola, efectos de los flujos comerciales sobre
la
balanza
comercial,
etc.
En
los
países
asiáticos,
particularmente en Corea y Taiwán, "la presencia de las empresas
extranjeras obedece a una estrategia endógenamente definida, en la
cual se les asignan funciones a esas empresas convergentes con los
objetivos internamente definidos y que consisten básicamente en la
penetración
en
los
mercados
internacionales
con
productos
manufacturados localmente, aunque con un contenido elevado de
importación." (Fajnzylber 1983:179) La función normativa y
reguladora del estado, la "vocación industrial" y la fuerza del
empresariado nacional, y la articulación del sector empresarial
con el estado en la definición de un proyecto macroeconómico de
largo plazo, son factores decisivos. En América Latina la
presencia de las empresas extranjeras ha sido de gran magnitud e
indiscriminada, y "si la protección ha servido para amparar
masivamente la ineficiencia de empresas a las que difícilmente
podrían aplicarse los criterios de <infant industry> ha sido
fundamentalmente
por
la
relativamente
frágil
vocación
industrializadora de la cúpula dirigente, cuya constitución y
composición ha variado según los países y períodos, pero que ha
incluido,
como
tendencia
general,
con
una
ponderación
no
despreciable,
al
sector
empresarial."
(Fajnzylber
1983:179)
Fajnzylber llama "proteccionismo para el <aprendizaje>" al
instrumentado, por ejemplo, en Japón, y "proteccionismo <frívolo>"
al implementado en América Latina. En el primer caso se trata de
una protección que "favorecía un proceso de aprendizaje liderado
por grupos nacionales vinculados con el Estado, articulados en
torno a los pivotes químico y metalmecánico, cuya demanda futura
se preveía dinámica, donde las importaciones se sustituían,
dinamizando un mercado cautivo, se innovaba, se integraba
selectivamente la matriz de relaciones interindustriales y se
preparaba
para
penetrar
en
los
mercados
internacionales,
incluyendo en ese objetivo los países que, como los Estados
Unidos,
constituían
la
fuente
principal
de
inspiración
tecnológica. La protección estaba al servicio de una estrategia
concebida por agentes internos y orientada a la conquista futura
del mercado internacional." (Fajnzylber 1983:181) En el segundo
caso, el del "proteccionismo <frívolo>", "la protección amparaba
une reproducción indiscriminada pero a escala pequeña, de le
industria de los países avanzados, trunca en su componente de
bienes de capital, liderada por empresas cuya perspectiva
a largo plazo era ajena a las condiciones locales y cuya
innovación no sólo se efectuaba principalmente en los países de
origen sino que, además, era estrictamente funcional a sus
requerimientos." (Fajnzylber 1983:182) Así aunque ambos grupos de
países tengan en común el proteccionismo, su contenido y
perspectivas fueron diferentes, y sus efectos sobre el desarrollo
contrastantes.
2. PROTECCION y LIBRECAMBIO EN MEXICO
Inglaterra presionó a los países que recién dejaban la tutela de
España para que adoptaran el libre cambio, se trataba ante todo de
que floreciera la exportación de materias primas de los nacientes
países
subdesarrollados
hacia
la
metrópoli
industrial
de
Inglaterra, así como el interés de poder venderles sus productos
manufacturados. Por eso el siglo XIX se puede definir como el
siglo del liberalismo.
Una de las causas que impidieron que se diera un proceso de
industrialización a lo largo del siglo XIX en México fue la falta
de una cobertura que permitiera el desarrollo de los embriones de
industrialismo: "Aún cuando los obrajes no fueron prohibidos,
nunca gozaron de la protección estatal sin la cual la victoria de
la industria hubiera sido imposible en Inglaterra, Holanda,
etcétera". (Enrique Semo 1977:118)
La intervención del estado en la economía arranca de fechas muy
anteriores a la del keynesianismo, de hecho el estado se involucra
con el propio desarrollo del capitalismo. El estado "vigilante
nocturno" o "estado policía" en realidad no ha existido nunca,
decía Gramsci, pues el mismo liberalismo es una forma de
regulación estatal y no expresión espontánea del hecho económico.
Son las distintas formas de relación entre estado y economía las
que
permiten
definir
determinados
situaciones
y
periodos
históricos como liberales o intervencionistas. Además, los
procesos históricos concretos no se apegan al modelo "clásico",
esto es, el "modelo" que se repite es en realidad no clásico, esto
se verifica tanto en los acontecimientos políticos, como el de la
revolución burguesa (nos referimos a la francesa como "clásica")
como en los económicos, sea acumulación originaria, capitalismo o
liberalismo (donde el "clásico" es el caso inglés). En este
sentido se puede afirmar que en México durante el siglo XIX y las
tres primeras décadas del XX predominan un estado y une
política económica liberales, pero con muchas contradicciones y
matices. Es lo que lleva sin duda a Reyes Heroles (1957)1 f cuyo
estudio es un "clásico" en este tema, a insistir sobre la
originalidad del liberalismo mexicano, originalidad que consiste
básicamente en que mientras se sostienen posiciones liberales en
general, al doctrinarismo liberal se opone por momentos un
liberalismo sin libre cambio, o más bien, posiciones moderadas y
pragmáticas
que
proponen
un
librecambismo
condicionado,
racionalizado,
y
algunos
periodos
de
proteccionismo,
particularmente entre 1821 y 1856.
La forma en que México se insertó en el capitalismo mundial, y la
manera en que esta inserción fue asumida tuvo un papel
determinante en su desarrollo económico: no sólo se bloqueó la
industrialización, sino la formación de la clase que debía
impulsarla como proyecto, es decir, la burguesía nacional. El
largo proceso de acumulación originaria que comenzó con la colonia
y continuó con la independencia, la Reforma y el porfiriato
solamente cumplió con su tarea "negativa", la disociación del
productor directo, pero su obra no culminó en la integración de la
fuerza de trabajo a la fábrica capitalista más que en una mínima
parte. Esto no quiere decir que en México no se desarrollara el
capitalismo ni la industria. De hecho, la industria en México se
empezó a establecer desde 1830. De 1870 a 1880 la industria se
desarrolló muy poco; en la segunda mitad de 1890 se inició la
implantación del parque industrial moderno... En 1902-03 surge la
industria del cemento y la siderúrgica (cuyo principal accionista
era el capital francés). Se puede afirmar que "hacia 1910 México
era en la América Latina el país más industrializado". (Rozensweig
1962:489) Sin embargo la población en México pasó a ser
mayoritariamente urbana hasta 1960. En ese año la población rural
representaba el 49,3 por ciento del total. Y si nos remitimos a
las cifras de la fuerza de trabajo ocupada por sector vemos que
según el Censo de 1960 en ese año más de la mitad de la población
activa ocupada estaba en las actividades agrícolas y similares (el
54,21%), y que en 1994 más de la cuarta parte se dedicaba a estas
actividades (ver Cuadro 1).
1 Ver: Jesús Reyes Heroles (1957), El liberalismo mexicano. FCE, México, 1974, 3
tomos.
Cuadro 1
Población ocupada por sectores (En
porcentaje del empleo total)
Año
Agricultura
Industria
Servicios
No
especificado
1895
62,50
14,55
16,23
6,72
1900
61,93
15,66
16,33
6,07
1910
67,15
15,05
16,57
1,23
1920
71,43
11,49
9,30
7,78
1930
70,20
14,39
11,36
4,05
1940
65,39
12,73
19,07
2,79
1950
58,32
15,95
21,45
4,29
1960
54,21
18,95
26,12
0,72
1970
39,39
22,95
31,88
5,77
1980
25,98
20,35
23,81
29,86
1990
22,65
27,79
46,13
3,43
1993 1/
26
22
52
*
1994 1/
26
22
52
*
Fuente: lNEGl, 1994, Tomo l.
Todos los datos hasta 1990, menos los de los años 1895, 1900 Y 1910, se basan en el
Censo General de Población y Vivienda.
1/0CDE: Perspectivas del empleo 1996.
* El sector no especificado no existe en las estadísticas de la OCDE.
En los primeros años de vida independiente los liberales mexicanos
se debaten entre una política librecambista sin cortapisas y otra
mediatizada.
Así,
se
presentan
posiciones
que
se
apoyan
francamente con los postulados de Say, Smith y Ricardo. Se dice
que los aranceles y las prohibiciones son un atentado a la
libertad y a la propiedad, que fomentan la ineficiencia interna y
perjudican a los consumidores, además se sobrestiman los recursos
naturales y la actividad agrícola: "Se dirá asimismo: que esta
importación libre arruinará nuestras fábricas, quedándose sin
empleo una multitud de nuestros operarios, a lo que contesto. El
que tales fábricas necesiten de prohibiciones absolutas para poder
sostenerse, es señal clara de que no son muy productivas en sí
mismas; y siendo así, conviene a la prosperidad pública
abandonarlas, destinando los brazos que se empleaban en ellas a
otras labores más ventajosas, las
cuales nunca faltan a un país, por infeliz que sea, pues todos
tienen algunas mercaderías análogas a su suelo, situación y demás
circunstancias que producen exclusivamente o con especial ventaja,
siendo esto mucho más cierto y claro con respecto a nuestra
América, cuyo territorio es tan vasto y tan feraz, que, según los
mejores cálculos, puede con solas sus producciones de agricultura,
dar subsistencia a más de doscientos millones de habitantes. Pero
prescindiendo de eso, esta reflexión es decisiva en la materia. El
comercio no da sino en razón de lo que recibe. Por consiguiente,
cuanta mayor cantidad de mantas recibamos del extranjero, en caso
de libertad, tanta mayor cantidad de otros productos les hemos de
dar en cambio". 2 Otras posiciones se declaran a favor del fomento
de la industria y señalan problemas como las diferencias de costes
y de desarrollo técnico y la falta de competitividad de la
producción mexicana. Pero se pide protección no para llevar
adelante un proyecto de industrialización sino solamente para las
industrias ya existentes. Francisco García, connotado liberal
mexicano se opone a que México base su desarrollo en la minería,
hacerlo, di ce "Supone que hemos renunciado a las artes, de que
depende la prosperidad de los estados. Las minas son de tal
calidad, que toda la industria del hombre no puede darles más
extensión que la que les da la naturaleza: son por consiguiente
incapaces de sostener más que una población determinada. Es muy
dudoso que la suma de todos sus productos exceda en la proporción
debida a la de sus gastos. Es verdad que atendida la disposición
de las nuestras pueden aumentar mucho su extracción; pero a más de
que se requiere cierto estado de tranquilidad para invertir los
capitales que demanda su giro, sólo podrán fomentar aquella parte
de industria agrícola, fabril y comercial que baste para sus
consumos, y todo esto es muy poca cosa." y por todo ello propone
"prohibir todas aquellas manufacturas que han principiado a
desarrollarse: conceder una absoluta libertad a todas las demás".3
Cuando el país pudiera "rivalizar sin riesgo con los extranjeros"
se podría adoptar sin temores el libre comercio.
En México fracasa el proceso de industrialización una vez que se
logra la independencia, (1810-1821), por varias causas. Una fue la
destrucción y desorganización que resultó de la guerra y que dejó
al país en total bancarrota. A la pérdida
2 Manuel Ortiz de la Torre, citado en Reyes Heroles 1957:176.
3 Francisco García, citado en Reyes Heroles 1957:202.
de vidas humanas (se estima que murieron 600 mil personas: 10 por
ciento de la población y la mitad de su fuerza de trabajo) se suma
la emigración y la fuga de capitales que precedió a la consumación
de la independencia y que redujo los recursos financieros del país
a la cuarta parte. (Vázquez 1976:768) Otra fueron las catástrofes
producto de la competencia del exterior frente a la cual no
existían restricciones, o las que existían eran ineficaces, y que
significó la inundación del mercado mexicano de productos
ingleses, franceses, alemanes y norteamericanos. Adicionalmente la
deuda externa amenazaba a la nación mexicana; el país nacía a la
vida independiente endeudado, y con el pretexto de garantizar el
cumplimiento de sus compromisos fueron mandados ejércitosintervencionistas. México fue víctima de varias intervenciones
extranjeras. Sufrió además constantes invasiones y agresiones de
los Estados Unidos, y una guerra que le costó la pérdida de más de
la mitad de su territorio.4 En los tiempos actuales no se estila
mandar ejércitos a cobrar una deuda así sea muy desproporcionada,
sin embargo se aplican equivalentes. La amenaza para la nación,
como lo separaba Marx de una forma clarividente, está más que nada
en la apertura-indiscriminada de la economía ya que merced a este
mecanismo operan unas desigualdades de carácter comercial que
indefectiblemente tienden a convertirse en problemas financieros
crónicos sumamente graves: "las finanzas son como un arma y la
política su gatillo" (palabras puestas por Coppola y Puso en uno
de sus personajes del (El Padrino III). Evidentemente estos
métodos no se conocían en aquel entonces y Marx planteaba que el
librecambio amenazaba a los estados nacionales porque al hacer la
competencia la nación más desarrollada a las menos desarrolladas
la base económica era cuestionada y con ello el sustento de esos
estados.
Pero la causa más importante en el abandono de los intereses
industriales fue que el sector social que se impuso aceptaba la
ubicación de México en el mercado mundial como productor de
materias primas. Y si se adoptaron políticas arancelarias
4 Durante la guerra México-norteamericana (1846-48), que fue en realidad una
guerra de conquista, Estados Unidos controló los puertos mexicanos dando lugar a
una entrada masiva de textiles y ropas que afectaron gravemente a la industria
de hilados y tejidos mexicana, en aquel entonces la más importante de todas. Así
se tiene por ejemplo, que en la Ciudad de México se pasó de tener 6 fábricas de
hilados de algodón con un total de 10 mil 53 husos en 1843, a una fábrica con
600 husos en 1849. (INEGI 1994)
no fue para promover la industria, sino para proteger la
producción de ciertos productos primarios o con objetivos
fiscales. La lucha entre liberales y conservadores se tradujo en
la lucha entre librecambismo y proteccionismo. Los liberales
tuvieron su base de apoyo en la oligarquía agroexportadora que
estaba ligada al mercado internacional y los comerciantes, en
cambio los conservadores estaban ligados a otro tipo de
oligarquía, terrateniente, semifeudal, que era cercana a algunos
intereses de la colonia española, por aquel entonces derrotada, y
a una naciente clase empresarial. Siguiendo esta argumentación,
los interesados en un cierto proteccionismo que diera la cobertura
para la industrialización eran los terratenientes conservadores,
en cambio los que no tenían proyecto industrializador eran
justamente los liberales. En esto se puede notar que en la
historia de México mientras gobernaban los conservadores hubo
intentos industrializadores, pero cuando gobernaron los liberales
nunca se desarrolló ninguna iniciativa en este sentido. También
los conservadores fueron centralistas, mientras que los liberales
fueron federalistas. Los terratenientes agroexportadores eran
liberales y aquí la clave del asunto estriba en el distinto
carácter de las clases sociales ligadas a la agroexportación que
determinaba que sus intereses estuvieran ligados a la libre
exportación e importación de mercancías, lo cual los hacía
liberales y no conservadores como pareciera indicarnos la lógica
de las cosas. Así, los liberales en México eran los grandes
hacendados terratenientes ligados al mercado mundial, y los
conservadores serían otro tipo de terratenientes, aquellos más
ligados a la tradición del monopolio.
Hay que decir que el liberalismo del siglo XIX en Inglaterra,
sobre todo con las leyes cerealeras, prohijó la industria de ese
país, mientras que el liberalismo de la misma época en México fue
un obstáculo para la industrialización. Esto se explica por el
distinto lugar que ocupan estos dos países en la división
internacional del trabajo.
Ciertamente existen una serie de parámetros que ubican en un
determinado lugar en orden descendente a las industrias por su
productividad, a éstas estadísticas es a las que con frecuencia se
echa mano para calificar a las distintas economías y generalmente
dirigir o no las inversiones hacia ellas. Sin embargo no se puede
negar que la productividad, para ser entendida , necesita
asociarse a las condiciones estructurales que hacen más barata la
fabricación de un
lingote de hierro en Estados Unidos que en Venezuela, sólo para
poner un ejemplo, y es que muchas veces la productividad arroja un
sólo dato expresado en costes de producción, pero, se da el caso,
corno sucede en la realidad, de que, siguiendo nuestro ejemplo, a
pesar de que tanto Venezuela como Estados Unidos tienen recursos
tanto energéticos como de mineral de hierro semejantes para sus
necesidades, resulta que existen diferencias abismales simplemente
por el poder del capital que explota ambas fuentes minerales, es
decir, mientras que en el caso de Estados Unidos tenemos a la
industria de la siderurgia más grande de la tierra y más
sofisticada desde el punto de vista de la tecnología, en el caso
de Venezuela nos encontramos con la industria de la siderurgia de
un país subdesarrollado. Si aceptamos la lógica del libre cambio,
tendríamos que cerrar la factoría venezolana, entonces se estaría
desplegando un proceso de des industrialización generalizada en
los países subdesarrollados. Siguiendo la lógica neoliberal,
simplemente Venezuela debería cerrar la industria siderúrgica y
dedicarse al turismo, porque parece ser que tiene playas más
bonitas que las de los Estados Unidos. Esta es la lógica del
neoliberalismo; lógica que exige que nos abandonemos a las leyes
puras y duras del mercado; lógica que justifica en gran parte lo
que está sucediendo en el mundo. Y es por esta razón que es
necesario encontrar una forma de "destruir el mercado", esto es,
salirse de su lógica y hacer que las industrias sean lo
productivas que puedan ser en virtud del fomento de la ciencia y
la tecnología y el mejoramiento de la producción por las vías que
se requiera, normalmente la intervención del estado. Pero no se
puede
desindustrializar
a
aquellos
países
que
operan
en
condiciones de menor eficiencia que la de los estándares
internacionales, porque de ser así se debería dejar toda la
industria del mundo en Estados Unidos, Japón y Alemania, y el
resto convertirse en países agroexportadores a la usanza de la de
división internacional del trabajo del siglo XIX.
Existen casos en los que para que se abrieran los puertos al libre
comercio se enviaron poderosas flotas para lograr este fin, uno de
esos ejemplos es el de Venezuela que tuvo que abrir sus puertos al
comercio exterior luego de que la armada inglesa lograse
"convencerlos" a principio de este siglo.
La libertad de comercio requería de un nuevo estado, sin embargo
no sería un estado intervencionista ya que las clases interesadas
en fundar este nuevo estado estaban a favor del liberalismo
económico. En el México independiente se abren
los puertos a las mercancías extranjeras, y se establecen
aranceles bajos que no entorpezcan este movimiento. Los puertos
mexicanos, sobre todo los del Golfo pero también los del Pacífico,
quedaron, por el Decreto del 15 de diciembre de 1821,5 "libres de
toda carga que no fuera el impuesto de importación del 25 por
ciento ad valorem." (Vázquez 1976:769) Este impuesto sustituyó a
todos los existentes anteriormente y constituyó uno de los logros
más importantes del enfoque liberal y "desató una violenta
respuesta por parte de una fuerte corriente que rechazaba la
inserción de México en el contexto internacional corno país
productor de materias primas. En 1824 este arancel se modificó en
buena medida debido a presiones que ejercieron los talleres
artesanales y los obrajes; en noviembre de 1827, el presidente
Guadalupe Victoria decretó una ley que estableció gravámenes ad
valorem del 40% a todos los artículos". (Villarreal 1988:268-269)
Aún así el mercado mexicano se veía inundado por artículos
extranjeros, principalmente ingleses y franceses. En 1935 la
importación legal procedía en un 48 por ciento de Inglaterra, 17,3
por ciento de Francia, 17,3 por ciento de Estados Unidos y 7,1 por
ciento de Alemania. Y el contrabando era incontrolable. Se estima
que en 1845 "el total de artículos importados consumidos en la
ciudad de México ascendió a siete y medio millones contra once
millones de artículos del país, incluidos los comestibles. Los
puertos florecieron con todo este comercio extranjero, llegando al
grado de que en ciudades europeas se fabricaran artículos
destinados a la feria de San Juan de los Lagos, que se
desembarcaban en San Blas". (Vazquez1976:784)
No es sino hasta el momento en que existe una clara intención
industrializadora, de parte de Lucas Alamán, que se echa mano de
los aranceles protectores: "Hasta 1847, el liberalismo doctrinario
se vio obligado a ceder ante la opuesta concepción pragmática,
vinculada estrechamente a los intereses de los hombres de empresa
de la época, atendiendo más a la tradición y la experiencia
heredada de la colonia.
"La tesis manejada por los pragmáticos para alentar las
manufacturas establecía la necesidad de aranceles protectores pero
no prohibitivos, así como la libre entrada de maquinaria comprada
en el exterior." (Villarreal 1988:269)
Las diferencias que en materia de política económica habían
mantenido liberales y conservadores durante la primera década
5 Este decreto lo calificó Miguel Lerdo de Tejada "sin disputa, el más liberal
de cuantos ha habido en México". (Reyes Heroles 1957:204)
de vida independiente, se agudizaron en los años 30, cuando los
intereses industrializadores recibieron un fuerte apoyo de Lucas
Alamán, ministro de Economía, con la fundación del Banco de Avío
como instrumento de crédito a las actividades productivas y un
plan de fomento industrial. "Alamán se percató con claridad de los
problemas que suponía el desarrollo industrial, la necesidad de
capital, de mecanizar las manufacturas existentes, eximir de
impuestos la importación de maquinaria y decretar tarifas
protectoras". (Vázquez 1976:780) Con la protección arancelaria y
el apoyo financiero del Estado se pensaba desarrollar industrias
básicas, principalmente textiles. Es de hacer notar la oposición
que levantaron medidas como las emprendidas por Lucas Alamán, y es
que en el siglo pasado no era claro que se debía seguir el camino
de la industrialización, por el contrario el debate, como hemos
visto en párrafos anteriores, era precisamente si se buscaba la
industrialización o simplemente se entraba al mercado mundial como
productor de materias primas, lo que suponía concentrase en la
agricultura y/o la minería. 6 Las posiciones eran bastante
encontradas. La oligarquía exportadora importadora luchaba por la
monoproducción y una naciente clase ligada a la intervención del
estado que originalmente eran los conservadores, luchaba por la
industrialización. Sabemos que esta última fue derrotada y esto
hizo que el siglo pasado fuera el del liberalismo. En 1842 el
Banco de Avío fue liquidado, declarándolo de "nula utilidad y
provecho para la nación".
(Vázquez 1976:780) Esta institución encontraría su traducción en
el siglo XX en Nacional Financiera, creada en 1934. En realidad no
fue sino hasta ya entrado este siglo cuando en México se concibió
la industrialización como eje del desarrollo: "Aunque mucho antes
de la década de los 40 -inclusive en un periodo previo al
porfiriato y durante el mismo- existían sectores reducidos de la
élite que justificaban sus deseos de industrialización en términos
de mayor justicia social, de acuerdo con la filosofía liberal en
boga y aunque algunas de las condiciones objetivas para su
expansión
ya
existían,
se
puede
afirmar
que
fueron
las
circunstancias prevalecientes durante la primera mitad de los 40
las que lograron que amplias capas del sector público y de los
negocios tomaran conciencia del crecimiento industrial como medio
para alcanzar no sólo la riqueza sino también la meta de cierta
justicia social -ya definida como un
6 Las exportaciones mexicanas durante todo el siglo XIX estuvieron compuestas en
su mayor parte por metales preciosos. Solamente la plata representaba entre el
70 y el 50 por ciento del total. (INEGI 1994)
incremento en el ingreso medio- y de independencia nacional".
(Wallace 1979:27-28) Con el cierre del Banco de Avío se puso fin
también a la política proteccionista para la industria. Hubieron
otras dos tentativas para fomentar la industria, pero todas
fracasaron. A partir de 1856 y hasta después de la revolución
mexicana va a imperar el liberalismo, con las políticas económicas
de Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Juárez y Porfirio Díaz. Hasta
el breve imperio de Maximiliano fue de corte liberal, y eso que su
base de apoyo eran los grupos conservadores de Querétaro, Puebla y
Veracruz vinculados a la industria textil, paradoja que se explica
por sus vínculos con Francia.
Una de las condiciones de la industrialización era establecer el
proteccionismo, y en este sentido ya hemos argumentado por qué un
país subdesarrollado no podía seguir otro camino, sin embargo si
un estado, y en este caso se trata del régimen de Benito Juárez,
levanta ese proteccionismo es para favorecer a la oligarquía
agroexportadora que es ultraliberal, liquidando todo intento de
industrialización. Ahora bien, una de las cuestiones que más llama
la atención es que el tiro de gracia a la industria se lo dan
precisamente aumentándole los impuestos. La intención es clara:
por un lado desalentar las actividades industriales, y por otro
hacer que cambiaran de dueño las industrias rentables que
quedaran. Curiosamente, y un siglo y medio después, nos parece que
esto es lo que está haciendo el régimen de Zedillo, y de ahí que
haya recientemente surgido un movimiento de resistencia que se
denomina "El Barzón" y que agrupa principalmente a pequeños y
medianos empresarios.
Y de ahí que el siglo XIX sea el del fracaso de la
industrialización, tal y como sucedió en España: "[ ... ] la razón
más importante desde el punto de vista de la inexistencia de
condiciones para impulsar la actividad industrial fue el hecho de
que el nuevo Estado vinculó el desarrollo de la economía nacional
al mercado mundial, a través de actividades ligadas a la
exportación, [ ... ] Corno se ha mencionado ya, la propuesta de
desarrollo de los liberales giraba en torno a la aceptación de la
división internacional del trabajo como norma de desarrollo, y la
consecuente especialización del país cormo primario¬ exportador.
"Los conservadores luchaban por la centralización del gobierno y
el proteccionismo económico como únicas vías para garantizar un
vigoroso desarrollo autónomo; negando la división internacional
del trabajo como cauce del desarrollo,
postulaban la necesidad de crear las condiciones económicas
internas que propiciaran la industrialización, a través de una
transferencia de capitales del agro a la industria."
(Villarreal, 1988:272-273) Pero mientras los liberales concebían
la necesidad de que el estado acabara con los restos del sistema
colonial, los conservadores consideraban que bastaba con aumentar
la producción, sin alterar las estructuras sociales y económicas.
Las
limitaciones
al
desarrollo
en
este
periodo
fueron
determinantes y esto se puede ver en los contrastes del producto
nacional entre México y los países industrializados. En el Cuadro
2 se puede apreciar la separación en el crecimiento o ampliación
de la brecha del desarrollo a lo largo del siglo XIX entre México,
por una parte, y Gran Bretaña y los Estados Unidos, por otra, dos
países no solamente de los más industrializados sino con los que
México mantenía mayores relaciones comerciales. Mientras que en
1800 la producción de México equivalía a la quinta parte de la de
Gran Bretaña y a la mitad de la de Estados Unidos, esta proporción
baja en 1910 al 5 por ciento y al 2 por ciento respectivamente.
Cuadro 2
Ingreso nacional
(Dólares de 1950)
Año
I
México
I
Gran Bretaña
I Estados
Unidos
1800
438
2094 (21 )
1845
420
6293 (7)
1860
392
8510 (5)
1877
613
16690 (4)
21629
1895
1146
27930 (4 )
50754 (2 )
1910
2006
36556 (5 )
95201 (2)
Fuente: INEGI
()
porcentaje
1994.
del ingreso
mexicano
dentro de cada
858 (51)
5493 (8 )
10900 (4)
(3)
estimación.
Ya vimos que una de las condiciones del desarrollo industrial es
la llamada "revolución verde", la creación del mercado interno por
parte de la agricultura para que se desarrolle la industria. En
los hechos esta revolución verde se dio
primero en Inglaterra y sólo después le siguieron países como
Francia, Alemania, etc., sin embargo esta primicia les valió a los
ingleses incorporarse al desarrollo mundial desde el centro y no
desde la periferia, como les sucedería a países como México. Aquí
en el proyecto triunfante desde el punto de vista del desarrollo,
es decir el proyecto liberal, se puede ver cómo se dio esa
inserción a la división internacional del trabajo.
Durante el porfiriato se promulgó la ley comercial de 1887 que
abre a México al comercio mundial. El porfiriato significó, luego
entonces, el auge del modelo agroexportador bajo la concepción
liberal de la economía, concepción en la que no cabía mayor
involucramiento del estado, por el contrario, se quería que el
estado se mantuviera como agente externo al proceso productivo,
como
"vigilante
nocturno",
sólo
garantizando
las
medidas
necesarias de apertura de la economía al mercado mundial. El
estado sólo vendría a jugar un rol activo cuando se hizo necesaria
la protección que sirviera de cobertura a la industrialización.
Pero este rol activo del estado sólo lo veremos después de la
crisis del 29, cuando se combinan una serie de condiciones que
hacen que se hable de un modelo de desarrollo "hacia adentro".
Además la industria que surgió durante el siglo XIX fue
básicamente
de
capital
extranjero,
al
que
se
ofrecieron
condiciones
favorables.
Esta
política
hacia
la
inversión
extranjera fue remarcada durante el porfiriato. La burguesía
nacional quedaba al margen de este proceso. "El gobierno
porfirista estaba fuertemente imbuido de las ideas del liberalismo
económico, lo que favorecía la colocación de capitales extranjeros
en nuestro país, ya que significaba que dicho capital contaba con
un <Estado Policía> dedicado a atender las tareas mínimas de la
seguridad
nacional
y
de
aquellos
servicios
públicos
que
consideraba le eran propios, y que en materia económica se imponía
la responsabilidad esencial de crear el clima favorable para que
la inversión privada pudiera operar en condiciones óptimas de
redituabilidad". (Ceceña 1970: 53) La política del 1aissez faire y
la creencia en el principio de las ventajas comparativas se
refleja no sólo en la penetración del capital extranjero, sino
también
en
la
orientación
de
las
inversiones:
petróleo,
ferrocarriles, minería y actividades agrícolas, quedando en una
proporción menor las industriales. De 1901 a 1910 las dos terceras
partes de la inversión total fue de capital extranjero, y se
calcula que cerca de la mitad de los recursos naturales eran de
propiedad estadounidense.
(Himes 1986:167)
La industria nacional no se desarrolló. Las causas de ello fueron
la orientación del crecimiento "hacia afuera" que expuso siempre
al sector industrial a la competencia externa; que "[e]l ahorro y
acumulación de capital provino básicamente de rentas, intereses y
beneficios, los cuales, aunque originados internamente, estuvieron
en manos extranjeras y en muy corto plazo fueron repatriados al
exterior"; y la inestabilidad y deterioro de los términos del
intercambio comercial: "la relación de intercambio en el comercio
exterior tendió a decaer durante el período porfirista, al
incrementarse en 51% el precio de las importaciones y sólo en 28%
el de las exportaciones. En tanto que los cultivos exportables
fueron estimulados, la producción agrícola para el consumo interno
quedó desprotegida". (Villarreal 1988:276¬279)
Fiederich List elabora una teoría relativa a la necesidad de que
las industrias nacientes, para poderse desarrollar, cuenten con la
protección que les brinda el estado. Bajo este esquema es que
Alemania logró arribar a la industrialización cuando otros
estados, Inglaterra y Francia, que le habían sacado una ventaja
considerable, le hacían la competencia y era imposible que bajo un
esquema de librecambio total se pudiera desarrollar su industria.
Esto lo que nos muestra es que en la medida en que se
industrializan ciertos países, existen una serie de dificultades
derivadas de la competencia en el mercado internacional para que
los países que no se han industrializado lo hagan por primera vez.
Si esto es así, entonces la protección del estado se convierte en
una necesidad para poder desarrollar ciertos sectores clave de la
economía. Sin embargo durante todo el siglo XIX el estado mexicano
se abstuvo de brindar esta protección a sus industrias nacientes y
esta fue la causa de que hubieran fracasado todos los intentos de
industrialización en México durante ese siglo.
La falta de protección determinó que la industria mexicana fuera
ineficiente desde el principio: sus productos manufacturados eran
más caros que los de los países industrializados, en parte debido
a su atraso tecnológico y en parte a que la maquinaria era
extranjera. "Los empresarios mexicanos quedaron circunscritos al
mercado interno, y dado que sus productos no sólo no eran
competitivos en el exterior, sino que tampoco lo eran en el
mercado interno contra las manufacturas importadas, requirieron de
la
protección activa y el soporte del estado." (Villarreal 1988:277)
Pero el proyecto de desarrollo basado en el sector externo,
descuidó la expansión del mercado interno y de la industria, y
dejó al país dependiente del mercado mundial en una situación
totalmente desfavorable.
La ineficiencia que se genera en la industria mexicana desde el
siglo pasado la convierte a ésta en depositaria de una herencia de
atraso de la que ya nunca se podría librar, y aún en sus mejores
momentos tendrá que contar con el apoyo activo del estado para no
sucumbir, y de hecho ha sucumbido no una, sino muchas veces a
causa de su debilidad estructural inicial. Está claro que no se
hizo ineficiente por la intervención estatal, sino que ésta
intervención se hizo necesaria por su clara ineficiencia.
Después del periodo de guerra civil (1910-1917), se inicia la
reconstrucción
económica,
enmarcada
en
una
situación
de
equilibrios inestables y fuertes tensiones económicas, políticas y
sociales. Ante la incapacidad de las clases económicamente
fundamentales para dirigir la reconstrucción, fue el Estado quien
asumió la tarea, con un papel cada vez más interventor y
regulador. "A partir de los años veinte se asiste a una
participación más activa del Estado en la economía, persiguiendo
la política estatal esencialmente la modernización económica. Para
ello se creará un aparato institucional como soporte de la
actuación racionalizadora estatal: construcción de infraestructura
física, modernización monetaria y financiera y utilización del
gasto público como estímulo al capital privado. Se pretende
dinamizar el proceso de acumulación de capital que favorezca el
fortalecimiento de los nuevos grupos dirigentes y empresariales."
(Palazuelos 1992:1472) Visto en la perspectiva global del
desarrollo capitalista en México, el periodo 1920-1934 (periodo
que incluye los gobiernos de Obregón, Calles y el llamado
"maximato") puede ser caracterizado de transición entre el viejo
esquema liberal y el intervencionismo moderno. Sin duda los dos
grandes artífices de la intervención del estado en la economía
mexicana son Plutarco Elías Calles (1924-1928) y Lázaro Cárdenas
(1934-1940), sin embargo las diferencias son sustanciales en
cuanto nos ponemos a analizar las bases de apoyo de cada uno de
ellos. Para Calles la estrategia era apoyarse en los sectores más
retrógrados de la sociedad mexicana, los nuevos ricos, el capital
externo y todo aquello que aspirara a la revancha de aquellos que
habían sufrido los estropicios que les había causado la revolución
mexicana. En
cambio en el proyecto de Cárdenas tenemos un bloque de
organizaciones de masas que apoyan un proyecto nacionalista
(nacional revolucionario) y que impulsan un proyecto de reforma
agraria y desarrollo industrial. Siempre se ha especulado en torno
a la posibilidad de qué hubiera pasado si hubiera tenido
continuidad el proyecto cardenista, y se ha dicho que la lógica de
este era conducir al socialismo, siempre y cuando se hubieran
presentado una serie de condiciones que en ese entonces no se
dieron. Sin embargo como un escenario de lo que hubiera sido la
lógica continuidad del cardenismo es posible intuir cómo habría
sido éste desde el momento en que su dirigente, Cárdenas, se
radicalizó extraordinariamente después de pasar al retiro como ex
presidente.
¿Cuándo se puede decir que se inicia realmente el proceso de
industrialización
de
México?,
¿qué
modalidades
manifestó?
Ciertamente la historia de la industrialización guarda diferencias
notables respecto a los modelos clásicos en los que es la
descomposición del régimen anterior lo que da lugar al desarrollo
industrial. En el caso de la industrialización en México, y cuando
menos de parte de Brasil y Argentina, son factores externos los
que juegan el papel más destacado:
"Durante decenios, historiadores y economistas latinoamericanos
han sido fuertemente influidos en la interpretación de las
secuelas que la Gran Depresión dejó en las economías de esa
región. Una versión general argüía que el mecanismo de transmisión
de la crisis desde dentro hacia la periferia latinoamericana fue
el comercio exterior, en particular el abrupto descenso en las
exportaciones del área como resultado de la reorientación en la
actividad económica de los países desarrollados. Esta situación
creó profunda escasez de divisas que restringió el flujo de
importaciones, generando una especie de protección natural a la
sustitución de éstas, desde 1929 y durante los años subsiguientes.
Así, la crisis sentó las bases para iniciar un proceso de
industrialización sustentado en la sustitución de importaciones de
bienes de consumo final y algunos insumos que estos países
producían." (Villarreal, 1988:289-91)
España también tuvo un proceso de sustitución de importaciones, lo
cual nos hace ver que no se ajustó como el resto de Europa a las
modalidades de la industrialización clásica. La industrialización
se dio fundamentalmente acicateada por factores de carácter
externo, por una aguda contracción de la oferta de ciertos
productos imprescindibles para el país y que para no verse
privados de ellos tuvo que
fabricar internamente. Para México la sustitución de importaciones
se inicia, según Villarreal, después de le segunda guerra mundial,
y para España, según Turtella, durante los años cincuenta.
Corno es sabido el proceso de sustitución de importaciones
comprende fundamentalmente tres etapas; la primera se refiere a la
sustitución de bienes de consumo básico, la segunda a la
sustitución de bienes intermedios y finalmente la tercera fase
sustituye bienes de capital. La lógica del procese conduce a un
estrangulamiento en virtud de que siendo el propósito fundamental
hacer menos dependiente a la economía de importaciones del
exterior, sucede que al avanzar el proceso de sustitución de
importaciones, las necesidades de importaciones que surgen de
sustituir determinados productos del exterior son cada vez mayores
implicando más dependencia de importaciones de bienes y equipos7.
Así las cosas, en México, ya en los años sesenta la relación
sustitución
de
bienes
del
exterior-nuevas
necesidades
de
importación, mostraba cierta rigidez, y es en la década de los 708 O cuando esa relación deviene en un estancamiento agravado por
el advenimiento de fenómenos de la deuda y la caída de los precios
de las materias primas, particularmente del petróleo.
El proceso de industrialización bajo la modalidad de sustitución
de importaciones se llevó a la práctica con el impulso de la
intervención del estado que proveyó de protección a la industria,
ofreció materias primas subsidiadas, energía barata y toda la
infraestructura necesaria para que se desarrollara. Y aquí es
necesario hacer una distinción entre la intervención del estado en
la economía en los países
subdesarrollados y los países
industrializados, porque en los primeros esa intervención tiene
como propósito el desarrollo de las fuerzas productivas mientras
que en los segundos opera corno fuerza contrarrestante a la crisis
capitalista.
En la obra de Pietro Barcellona, Más allá del Estado Social,
aparecen muy claramente delimitadas las formas de intervención del
estado en la economía y también se da una versión de las causas de
la crisis del intervencionismo. Ahí se dice en esencia que el
problema
consistió
fundamentalmente
en
que:
"Si
definimos
esquemáticamente al estado keynesiano
7 Este mecanismo es expuesto con claridad por Osvaldo Sunkel y Pedro Paz en: El
subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo, ed. Siglo XXI, México,
1970.
como un sistema específico de acuerdos entre la función de
gobierno del ciclo y sostén de la acumulación y la función de la
organización del consenso y legitimación del comando estatal, o
más precisamente como un entrelazamiento de los interventores para
determinar a través del gasto público y la maniobra monetaria el
crecimiento de la demanda y la expansión productiva, así como
determinar a través de la distribución y el desarrollo de los
servicios sociales, la ampliación del consenso y la estabilización
política; es inevitable que el estancamiento y la desintegración
del mercado, la crisis fiscal, la inflación y deflación, se
reflejen sobre el conjunto de las relaciones y los sujetos que se
han desarrollado en este contexto". (Barcellona 1981) La fórmula
keynesiana se apoyaba en el constante aumento de la demanda
efectiva como forma de contrarrestar la sobreproducción y la
crisis, crisis que inevitablemente tuvo que acontecer porque la
expansión
de
la
demanda
efectiva
era
sólo
una
causa
contrarrestante y nunca anulante de las leyes de la acumulación
capitalista, y es justamente cuando esa demanda no se puede ya
expandir, lo que implica pérdida del control sobre las masas y
pérdida del control del ciclo, que sobreviene la crisis.
Finalmente los hechos han demostrado que la intervención del
estado en la economía bajo su modalidad keynesiana no era capaz de
burlar las leyes del mercado y mucho menos las leyes capitalistas
de la crisis, esto es, que la intervención del estado en la
economía capitalista es sólo una medida contrarrestante a la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia (causa de las crisis)
r no la anula. Sin embargo el intervencionismo de estado pudo
sacar de la crisis (en su manifestación violenta, pues la crisis
orgánica es permanente) al capitalismo por un largo período, hasta
la década de los 7 O en todo el mundo; una vez que entra en crisis
el propio intervencionismo es sustituido por el neoliberalismo que
se va a plantear como tarea fundamental el de "podar" al capi tal
improductivo de los excesos del "rent-seeking" a que lo sometió la
versión keynesiana. Sin embargo llevar a fondo esta tarea lo único
que ha logrado es crear todas las condiciones para que se dé con
toda la fuerza despiadada del capitalismo el fenómeno de la
sobreproducción:
se
echan
al
arroyo
del
desempleo
masas
gigantescas de trabajadores, se aumenta la productividad de una
forma histérica al tiempo de constreñir de forma suicida las
capacidades de consumo de la sociedad y, finalmente, se acaba con
el papel regulador del estado. Esto no puede conducir a otro lado
que a una crisis de las dimensiones de las siete
pestes bíblicas.
El instrumento arancelario tiene una doble función, por un lado
recaudatoria y por otro protectora. Hasta antes del modelo de
industrialización por sustitución de importaciones el arancel sólo
era usado en su primera acepción, sin embargo cuando se impone la
necesidad de industrializar al país se empieza a usar corno
instrumento protector para permitir que las industrias se
desarrollen y que no sean sofocadas por la competencia exterior.
En México, fue con Cárdenas que se inició la utilización de la
política fiscal con fines de fomento industrial, en el marco del
Plan Sexenal (1934-1940) que no sólo compendiaba las reformas
sociales (plasmadas en la Constitución de 1917) como programa de
gobierno,
sino
que
representaba
el
afianzamiento
del
intervencionismo estatal. En él se planteaba "la necesidad de
disminuir la dependencia del país de los mercados extranjeros
[romper con la economía primario -exportadora], la promoción de
industrias
pequeñas
o
medianas
más
que
grandes
unidades
[industrialización] y el desarrollo de empresas mexicanas, más que
empresas bajo el control de intereses extranjeros [rompiendo la
economía de enclave]". (Primer Plan Sexenal, citado por Villarreal
1988:300)
El
primer
Plan
Sexenal
postulaba
principios
nacionalistas en lo referente a la economía nacional. Se asume
como una política de "legítima defensa" regular la explotación de
los recursos naturales y el comercio; hacer efectiva la
nacionalización del subsuelo (postulada en la Constitución de
1917); regular las actividad de de los particulares; evitar el
acaparamiento de terrenos y ampliar las zonas nacionales de
reserva petrolera; impedir que empresas extranjeras continúen
acaparando las riquezas minerales; modificar el régimen de
concesiones a la industria petrolera, negando o cancelando
aquellas que fueren contrarias a los intereses nacionales;
intervenir para equilibrar las fuerzas económicas en la industria
petrolera estimulando a las empresas nacionales. Se propone
aumentar la capacidad nacional de producción para lo cual, entre
otras cosas, el Estado impulsará la importación de medios de
producción que tiendan a crear nuevas unidades productivas; se
dará suministro barato de energía a las empresas agrícolas e
industriales; se controlará y dirigirá por parte del estado la
actividad de los concesionarios y se formará un sistema nacional
en materia de generación, transmisión y distribución de energía
eléctrica.
Para
evitar
los
desajustes
entre
producción
y
distribución, mientras "se logra que se efectúe la transformación
del régimen de la propiedad", el estado intervendrá en las
relaciones entre fabricantes, comerciantes
y consumidores; se fijarán normas legales uniformes para las
empresas industriales; se limitará la libre competencia, regulando
precios; se estimulará la creación de industrias nuevas; se
mantendrán consejos consultivos de planeación y regulación. El
estado fomentará la organización de cooperativas de consumidores,
y en tanto eso se logra se regulará el comercio interior,
combatiendo la especulación, interviniendo en la competencia entre
comerciantes, etc.8
La dependencia de los mercados extranjeros significaba un serio
obstáculo para el proyecto nacionalista de Cárdenas, y dentro de
ese proyecto lo que estaba más seriamente amenazado era justamente
el proceso de industrialización, luego entonces era necesario
tomar una serie de medidas de política económica, como establecer
un cierto proteccionismo y promover la política de sustitución de
importaciones.
Con la segunda guerra mundial se inicia el verdadero proceso de
sustitución de importaciones, esto puede ser cierto; sin embargo,
fue a raíz de la crisis del 29 que se crearon todos los
instrumentos que van a hacer posible dicho proceso: política
fiscal, política comercial, nacionalización del petróleo y de la
tierra,
transportes,
inversiones
estatales
en
sectores
productivos, etc.
El proceso de sustitución de importaciones tenía como propósito
fundamental superar la vulnerabilidad externa, y sin embargo el
propio proceso hizo más vulnerable al país -en este punto es
preciso introducir la experiencia de los NPIAs que llevaron a la
práctica un esquema de sustitución de importaciones que les
permitió' superar esta limitante.
Hemos dicho que la condición sine qua non de la industrialización
fue precisamente la intervención estatal en la economía. Entre
1940 y 1950 las inversiones estatales en la formación bruta de
capital fijo total representaron el 50 por ciento del total.
(INEGI 1994) Las altísimas cuotas de inversión por parte del
estado fue lo que de hecho permitió que se generara la base
industrial que no fue capaz de crear la iniciativa privada.
Gramsci dice que en una sociedad en la que la clase burguesa es
débil, el estado juega el papel de fábrica de fabricantes. Este es
el caso de México, y como podemos ver la intervención activa del
estado en la formación y acumulación de capital corrió paralela al
8 Texto oficial del Plan Sexenal. En PRI-ICAP, Historia documental del Partido
de la Revolución. 2 tomos, México, 1981.
proceso de industrialización.
En la primera fase del proceso de sustitución de importaciones,
como hemos dicho, se agotan los bienes de consumo y aumentan las
de los bienes de capital intermedios, y se acometen éstos últimos
y se crean otras necesidades para poder sustituir éstos. Esta
lógica de la industrialización es lo que llevará al proceso en sus
últimas fases a un estrangulamiento, lo que se conoce dentro de la
teoría del subdesarrollo como estancamiento. Pero para que sea
factible seguir con el proceso de sustitución es necesaria la
cobertura que da la protección: "Durante la segunda guerra mundial
se brindó protección necesaria al desarrollo de la naciente
industria mexicana; sin embargo, al finalizar la contienda México
tuvo que reforzar esa política, devaluando la moneda tanto en
1948-49 como en 1954, [...] Además de la política comercial (tasas
de cambio, arancel y control cuantitativo) otros instrumentos de
fomento a la inversión industrial promovieron el proceso de
sustitución de importaciones: la Regla XIV de la Tarifa General de
Importación y la Ley de Industrias Nuevas y Necesarias (1945), que
amplió los beneficios que otorgaba a la inversión productiva la
Ley
de
Industrias
de
Transformación
promulgada
en
1941."
(Villarreal 1988:312) A través de estas dos disposiciones se
exentaba del pago de impuestos a las "industrias nuevas y
necesarias" y se eliminaban, total o parcialmente, los impuestos a
la importación de maquinaria y equipo. El estado aceptaba dejar de
recibir ingresos de parte de las empresas al permitir la libre
importación de bienes de capital siempre y cuando estos recursos
se revirtieran en crecimiento de las industrias. No sabemos en
cuánto habrán contribuido estas medidas a dicho propósito, sin
embargo en un principio es probable que dieran buenos resultados.
Ciertamente también puede ser que se les haya protegido de más y
hayan "fallado" los mecanismos de control. Se sabe además que casi
en todos los sexenios presidenciales imperó el favoritismo, el
nepotismo, y el uso del poder en beneficio del grupo gobernante,
lo cual sin duda tuvo sus efectos en la estructuración económica.
Pero ahora ese error quiere ser magnificado proponiendo que no se
proteja absolutamente nada, como si intervencionismo estatal fuera
sinónimo de ineficiencia y corrupción. En todo caso las políticas
de protección y de subsidios, y las inversiones directas del
estado, deberán estar perfectamente fiscalizadas por alguien que
no se constituya en un eslabón más de la cadena protectora.
El esquema de protección se continuó en los años sesenta. El
principal instrumento frente al desequilibrio externo fue el
permiso de importación. El tipo de cambio se había mantenido fijo
desde 1954 (y hasta 1976), y a esas alturas se considera que
estaba sobrevaluado, convirtiéndose así en un elemento des
proteccionista, "mientras que, por otro lado, el arancel y el
control cuantitativo impusieron marcadas restricciones a la
importación. [ ... ] En 1962, se aplicó una tarifa adicional ad
valorem del 10% a un grupo de bienes importados y el permiso
previo se convirtió, en 1970, en el principal instrumento
proteccionista, alcanzando a cubrir el 68% de las 14 000
fracciones arancelarias". (Villarreal, 1988: 315-316)
En la década de los 70 se registraron pocos cambios en la política
comercial. Es necesario recordar que estos son los períodos
previos a la entrada de México al GATT, es decir, durante los
sesentas y setentas se conservó en lo fundamental la estructura
proteccionista de los treintas. Entre 1970 y 1975, se acentuó
significativamente el desequilibrio externo. "Fue hasta 1975
cuando
se
actuó
sobre
las
políticas
de
sustitución
de
importaciones con el objeto de racionalizar la protección, [ ... ]
se buscó modificar la estructura arancelaria imponiendo un tope de
75%, [ ... ] y eliminar algunos ineficientes subsidios a la
importación de ciertos bienes". (Ibíd. 319) Cruje el principio
pero no se modifica, poco falta para que se deje venir el cambio
radical al proteccionismo en México que se impondría con toda su
fuerza en el año de 1986, cuando México ingresa al GATT. Durante
todo el sexenio de López Portillo (1976-1982) se dio una fuerte
polémica y se manifestaron posiciones muy encontradas al respecto.
La sustitución de importaciones alcanzó sus límites máximos. Había
modificado la estructura de las importaciones, pero agravado
seriamente los problemas de la Balanza de Pagos. "La ineficiencia
de este modelo se tradujo en un desequilibrio externo que
condicionó la capacidad de crecimiento futuro de la economía [ ...
] Una industria sobreprotegida y poco articulada en su interior, y
con otros sectores productivos, fue el resultado de la aplicación
indiscriminada de esta estrategia". (Villarreal, 1988:322¬337)
Dentro de este panorama, ¿cuál es la situación de las empresas en
México? ¿Es que se han vuelto más competitivas a raíz de la
liberalización de la economía? Si el proceso de industrialización
(en
su
forma
de
sustitución
de
importaciones)
conduce
indefectiblemente al estancamiento de la economía es lógico que
las empresas, como elementos
constitutivos de esa economía, de ese tejido industrial, se
encuentren con una serie de carencias como es el caso del crédito,
de materias primas, de tecnología, etc. Pero el nuevo modelo de
desarrollo adoptado en los 80 no ha mejorado, todo lo contrario,
la situación. Una empresa endeudada en la que el pasivo supera al
activo se encuentra en una clara situación de suspensión de pagos.
Se declara suspensión de pagos para poderse recuperar y luego
volver a pagar, y si no se puede volver a pagar se declara en
quiebra. Una gran cantidad de empresas mexicanas sometidas
violentamente a la "prueba de la competencia" empezaron a cerrar
sus
puertas
desde
1986,
otras
simplemente
a
cambiar
de
propietario, generalmente de nacional a extranjero. Salvo las
grandes empresas generalmente asociadas al capital extranjero,
todas aquellas que se "suponía" serían "estimuladas" por la
competencia franca y abierta y obligadas a ser eficientes o morir
han estado siguiendo este segundo camino.
3. LIBERALISMO-PROTECCIONISMO. UNA REFLEXION
Antes de introducirnos en el problema del proteccionismoliberalismo, echemos un vistazo a una de las herramientas
fundamentales de la política de protección con lo cual quedará
claramente establecido el vínculo entre la política económica y
las medidas arancelarias. Sobre el doble papel del arancel en
política económica dice Tortella: "El arancel de aduanas es un
impuesto más, entre los que han sido considerados al tratar del
presupuesto y del déficit. ¿Por qué ocuparse de él de nuevo? Por
una razón muy sencilla: el arancel es un impuesto que grava una
actividad muy importante, el comercio exterior, y al gravarlo lo
modifica. En otros términos, el arancel, además de un impuesto, es
un instrumento de política comercial. En los manuales de economía
se distingue entre <arancel fiscal> y <arancel protector>, y esta
es precisamente la distinción que nos interesa aquí.
"El arancel fiscal es aquel que se concibe como un impuesto, cuya
finalidad es principalmente recaudatoria; y así eran en su origen
los aranceles: un impuesto más, fácil de recaudar, similar a los
derechos de puertas, a los peajes, o a los portazgos. Con el
desarrollo de los Estados Nacionales, sin embargo, pronto se echó
de ver que el arancel también puede servir para inhibir el
comercio; como cualquier otro impuesto, puede deprimir la
actividad sobre la que recae: basta fijarlo lo suficientemente
alto para que se convierta en un arancel protector. Ahora bien, un
arancel tan
alto que desanime la actividad sobre la que re cae equivale a una
prohibición: un impuesto que grava con un millón de pesetas cada
paquete de cigarrillos importado sin duda acabaría con la
importación de tabaco, al menos con la legal. Pero no recaudaría
ni un céntimo. Por eso cuando se trata de proteger a toda costa la
industria nacional de la competencia extranjera, o de impedir la
exportación de un determinado producto, en lugar del arancel se
recurre a la prohibición simple y pura. Es más sencilla y el
resultado es el mismo. A diferencia de la prohibición, el arancel
se emplea como arma doble: no sólo protege, sino que también
recauda. Debe observarse, sin embargo, que, aunque cumple ambas
misiones a un tiempo, lo hace de manera alternativa: cuanto más
protege un arancel menos ingreso produce, y viceversa."
(Tortella 1988:167) Si el arancel es un impuesto más, esto quiere
decir que dado que los procesos de integración tienen su sustento
en el desmantelamiento de los aranceles a lo interno, no así a lo
externo (frente a terceros), y como el impuesto que representa el
arancel se levanta, es exentado, pues para conducir un proceso de
integración es necesario apoyarse en una política impositiva,
fiscal, determinada, nada más que referida al comercio exterior.
Esto es importante subrayarlo porque precisamente la política
fiscal, referida al comercio exterior, es lo que está en la base
de los procesos de integración, y aquí Tortella lo dice muy
correctamente: "El arancel de aduanas es un impuesto más". Luego
los procesos de integración se complejizan, es decir a la aduanera
se van añadiendo otro tipo de políticas, la industrial, la
agrícola, la financiera, etc., pero la base está precisamente en
el instrumento fiscal referido al comercio exterior, y es por eso
que tiene una importancia crucial. Los hechos siempre son
altamente demostrativos y echan por tierra muchas teorías, pues
bien, resulta que el país más industrializado del planeta es el
que más restricciones antepone a las importaciones y el que exige
más libertades para introducir sus productos a los mercados de sus
socios comerciales, (esta fue exactamente la gran disputa que se
dio a principios del año de 1995 entre Estados Unidos y Japón
alrededor de las partes automotrices y la electrónica que Estados
Unidos exigía a Japón le fuera permitido exportar al mercado
japonés). Esta combinación de medidas, restricciones a la
importación más liberalismo para las exportaciones, es lo que ha
hecho de los Estados Unidos una de las economías más protegidas a
pesar de que es el territorio desde el que con más fuerza se
proclaman las bondades universales del librecambio.
Como siempre, en la justificación de situaciones como la que hemos
descrito, del neoliberalismo, se ocultan las referencias a las
desigualdades entre países, como punto de partida y de llegada, y
a las relaciones de clase. ¿Cómo explicar que en un mundo en el
que existen unas relaciones comerciales a nivel internacional en
las que una parte del orbe se industrializó, tiene en sus manos
las más altas tecnologías y produce y exporta en condiciones
óptimas, mientras que la otra parte carece de todo, no pueden
tener ambas partes las mismas actitudes frente al comercio
internacional? ¿Cómo explicar que justamente estas relaciones
anulan
la
posibilidad
de
desarrollo
industrial
en
los
subdesarrollados? ¿Cómo explicar que detrás de las "ganancias de
participación sostenidas" de las exportaciones de un país con
desventajas de competividad se encuentra el deterioro sostenido de
los estándares de vida, salario y empleo? Para salir del
subdesarrollo es necesario poner en práctica una serie de medidas
de política económica que rompan los esquemas vigentes, y una de
ellas
es
justamente
el
uso
del
proteccionismo,
no
indiscriminadamente pero sí de una manera inteligente. Y para
ofrecer alguna evidencia de la posibilidad y éxito de esas medidas
inteligentes de protección habremos de hacer referencia al caso de
los nuevos países industriales asiáticos (NPIAs).9
Los NPIAs van a concentrar su actividad económica en los sectores
clave, es decir, utilizan los sectores más avanzados para
diversificar el desarrollo. En este cometido manejan tres
estrategias: política industrial inteligente; apoyo del estado a
las empresas; protección al mercado interno. Es importante
mencionar que hubieron factores externos que facilitaron el
arranque y despegue de los llamados tigres asiáticos, como los
cambios internacionales de Japón y la ayuda que Estados Unidos dio
a Corea para contrarrestar a China, pero los factores internos
fueron los más importantes.
Como política estratégica general adoptaron el intervencionismo
estatal. Se apoyó a las empresas estatales, gestión del banco
central,
política
externa
comercial
común,
etc.
Así,
contrariamente a la idea muy difundida de que el éxito de los
NPIAs se debe a su gran apertura económica, es un uso inteligente
del proteccionismo y de las diversas formas de intervención
estatal lo que está en la base de este
9 En este punto nos remitimos a las notas tomadas en el curso del profesor Pablo
Bustelo impartido en el año académico 94/95 en la Facultad de Ciencias
Económicas y Empresariales de la UCM.
éxito. Lo que indica que
estatal de nuevo tipo al
reciente industrialización.
se debe buscar un intervencionismo
estilo de los países asiáticos de
En América Latina en cambio se dio una liberalización desmedida.
La senda liberal ha sido un error sobre todo en América Latina:
México, Argentina, Chile, liberalizaron todo y de golpe sin tomar
las debidas salvaguardias. La experiencia demuestra que los
procesos de liberalización, si han de realizarse, deben darse
despacio y con mucha cautela, además de que deben ajustarse a un
orden conveniente que va de la estabilización, a la liberalización
del sector comercio y a la del sector financiero, y no el orden
inverso, que fue lo que hizo, por ejemplo, España.
La política de protección es una política estratégica que para que
dé buenos resultados es necesario saber instrumentarla. Al tener
un mercado protegido, o al ser de propiedad estatal, las empresas
no tienen por qué disminuir su competividad. Las empresas públicas
en Taiwán, por ejemplo, son rentables, y el mercado coreano está
fuertemente protegido y tiene una productividad muy elevada, lo
que explica que la tasa de penetración a su mercado sea sólo del 5
por ciento. Las características del desarrollo económico de los
NPIAs han sido, a grandes rasgos, las siguientes:
-Evidencias de la intervención del estado. La información empírica
sugiere que ha habido una fuerte asignación de recursos por parte
del estado en Corea en los años 60 y 80 y esto es demostrativo de
la intervención del estado. El estado asignaba el crédito
preferencialmente a empresas que cumplieran ciertos requisitos.
-Incentivos al sector exportador. La razón por la cual los NPIAs
desarrollaron el sector exportador fue que el estado concedió a
estos sectores grandes y numerosos incentivos.
-Utilización de la protección para incubar industrias. El estado
no sólo regula los movimientos del capital logrando al mismo
tiempo captar recursos para luego invertirlos, sino que también
puede proteger de la competencia exterior a ciertos sectores clave
de la economía. La protección ha sido utilizada de distintas
maneras en los diversos modelos de desarrollo, así, mientras en
Asia
Oriental
sirvió
básicamente
para
incubar
industrias
exportadoras en América Latina sirvió para proteger empresas
ineficientes. La protección se ha utilizado básicamente para: a)
proteger industrias nacientes
(la teoría neoclásica sólo admite la protección para fomentar este
tipo de industrias); b) incubar sectores exportadores (en este
sentido se utilizó con mucho éxito en el Asia oriental); c)
promover las exportaciones. Asia Oriental protege la importación
para favorecer las exportaciones(" import protection as export
promotion"); d) impulsar el tejido productivo y diversificarlo.
-Protección
positiva.
La
protección
de
los
nuevos
países
industrializados asiáticos (NPIAs), fue positiva a pesar de que
los planteamientos convencionales dicen que por definición la
protección es negativa. En América Latina el tipo de protección
que se empleó fue únicamente respecto a las llamadas industrias
nacientes y esto representa una gran limitante porque se puede
continuar con la protección de industrias ya establecidas sin que
para esto éstas tengan que caer en la ineficiencia, precisamente,
el gran aporte de los NPIAs es que encontraron la manera en que
esas empresas protegidas se siguieran modernizando, compitiendo
entre sí en el marco nacional y no estar expuestas a una
competencia foránea que seguramente las vendría a poner en
cuestionamiento. Se fortalecieron gracias a la existencia de
mecanismos competitivos en lo interno, y una vez consolidadas
salieron al exterior, y aún en ese terreno son protegidas en un
gran número de casos. La diversificación puede dar origen a nuevas
industrias que justifican que se aplique la protección. Los NPIAs
la utilizaron de a) a d). Prebish sepala que se debe utilizar la
protección y exportar al mismo tiempo. Se dice que la protección
tiene un sesgo contrario a las exportaciones: afecta a los inputs
y provoca la sobrevaloración de la moneda, lo que perjudica las
exportaciones. Pero en Asia Oriental ese sesgo se corrigió con
incentivos a las exportaciones.
-Industrialización a partir de la industria ligera. La vía
asiática de industrialización se da a partir de la industria
ligera, esto fue mejor porque permitió intercalar una fase de
exportación, al ser estos productos altamente competitivos. Los
efectos de arrastre están más entre los bienes de consumo que en
los intermedios y de producción. La posibilidad de introducir la
fase exportadora la da una política deliberada de exportación,
política que no tenía América Latina y sí los NPIAs. Todo esto se
debe
a
las
políticas
de
industrialización
y
tecnológicas
deliberadas que lograron implementar "comprando" su tecnología y
recibiendo inversiones con vistas a poder prescindir de ellas y no
como en Brasil y México donde la adquisición de
inversión fue indiscriminada. La idea era "conectar la industria
pesada estatal con la industria ligera privada", no dejar que se
mantuvieran aparte.
Es conocido el éxito de estas políticas, que permitieron a los
NPIAs penetrar en uno de los mercados más importantes y a la vez
más cerrados del mundo, el de los Estados Unidos. En 1987 los
cuatro "dragones" eran responsables del 25% del déficit comercial
de EU. Taiwán es el segundo mayor acumulador de reservas en
divisas en el mundo. En la mayor parte de la acumulación de
divisas se han seguido políticas de balanza comercial.
Taiwán acumula reservas, ha seguido una política de adquisición de
divisas en el mercado internacional, al grado de que existe una
relación entre el precio del oro a nivel mundial y el Banco
Central de Taiwán por las grandes adquisiciones de oro de este
país.
Años sucesivos de superávit del comercio propiciaron grandes
reservas de divisas y también grandes flujos de inversión de estos
países hacia afuera (una contratendencia a estos superávit es el
aumento de los costes). Estados Unidos compite con los NPIAs
trasladando sus fábricas al territorio de éstos, lo que ha dado
lugar a las inversiones que se saltan o burlan el arancel ("tarif
jumping-investment").
El capital extranjero tiene diferentes razones por las cuales
invertir en un país: eludir el proteccionismo a través de filiales
relevo (países OCDE) y filiales taller (países con menos coste);
acceder a la tecnología; acceder a la mano de obra barata;
fabricar en un país protegido con mano de obra barata; acceder a
países con abundantes materias primas.
Una experiencia de los NPIAs es que las inversiones extranjeras
son controladas y condicionadas por el estado. En lugar de una
apertura indiscriminada se adopta la política de controlar al
capital extranjero: con base en los intereses de la estrategia de
desarrollo se decide qué sectores se deja entrar, y qué inversión
produce más progreso tecnológico y por lo tanto a qué inversión
extranjera se le deja instalarse en el país. En Corea, por
ejemplo, no se deja ingresar a la IED si no cumple ciertos
requisitos de transferencia de tecnología. La distinta actitud
ante la IED depende en mucho de la fortaleza del estado.
Estos países han demostrado que es mejor optar por
inversiones conjuntas que permitir inversión extranjera al 100% y
que es más rentable optar por los préstamos que por la IED. Optar
por la IED finalmente produce más endeudamiento. Dentro de la IED
es recomendable optar por la inversión que transfiera tecnología.
¿Por qué no se toma en cuenta la experiencia de estos países como
realmente fue y en cambio se insiste en su apertura en general
como ejemplo? Sin duda se retomaría nuevamente la senda del
intervencionismo estatal y la protección de la economía pero de
forma más inteligente.
La protección como vía de industrialización está vinculada a la
protección del mercado interno dado que éste puede cumplir un
papel importante de desarrollo y favorecer la competividad
internacional en la medida
en que internamente se creen
condiciones de eficiencia y competitividad para luego trasladarlas
al exterior. Esto vino a demostrar que abrirse de forma
indiscriminada no tuvo efectos aceptables. En los NPIAs la
protección fue un mecanismo de vinculación del mercado interno con
el externo, sólo las empresas que exportaban podían importar. La
protección sirvió para fomentar la competitividad.
A la escuela neoclásica le da lo mismo que el protagonista del
desarrollo sea el capital nacional o el extranjero, y de ahí que
países como Chile se abran indiscriminadamente, y esto es
exactamente lo que está sucediendo también en México, que se abre
totalmente a la competencia de Estados Unidos y Canadá y ve cómo
es mermada su industria. El modelo alternativo es la apertura
gradual y siempre controlada, como en el caso de China. Los chinos
han implementado una serie de medidas de apertura pero lo han
hecho en fases perfectamente predeterminadas, no han caído en esa
histeria aperturista y consumista que luego se les habría
revertido.
Se puede decir, por lo tanto, que es falsa la teoría convencional
que afirma que un sector protegido no es competitivo. Las
políticas de protección fueron instrumentadas en los países del
Asia oriental donde hubo una distorsión deliberada de los precios,
y esto lejos de retrasar el crecimiento lo aceleró. La distorsión
depende de cómo sea. Se justifica la represión del mercado en
aquellas manifestaciones que más perjudican ciertos objetivos de
desarrollo, y si esto tiene éxito puede producirse un salto
industrial. Esas distorsiones consistirían en alterar los precios
de forma proteccionista, esto es, subir los
precios de las importaciones y bajar el de las exportaciones.
4. ESTRATEGIAS DE UNA EMPRESA: PEMEX
El concepto de "rent seeking" utilizado por la "Public Choise",
particularmente por Tullock, se refiere a la búsqueda de rentas a
través de todos los medios al alcance de las empresas aprovechando
el marco de regulación existente (o sus lagunas). Este concepto
que se ha popularizado porque fue un argumento contundente en
contra de las políticas de subsidios, no encierra mayor
significado que el de que las empresas ineficientes se aprovechan
del estado. Ciertamente en muchos casos las facilidades otorgadas
a las empresas sólo sirvieron para eternizar su situación de
ineficiencia, sin embargo no se reparó en la idea de que para que
los subsidios tuvieran significado era necesario combinarlos con
políticas
de
mejoramiento
de
las
condiciones
técnicas
de
producción, de la productividad y de la fuerza de trabajo, y no
basar las expectativas de mayor eficiencia productiva en el
supuesto acicate de la competencia externa. Muchos países abrieron
la economía al exterior y sólo recogieron girones de empresas de
lo que anteriormente era un fuerte sector productivo, el mejor
ejemplo de esto ha sido la experiencia mexicana.
Veíamos en el capítulo en el que analizamos las teorías del
intercambio desigual que una de las pocas materias primas que se
escapan a esa tendencia secular a la desvalorización era
precisamente el petróleo, y eso ya hace a esta materia prima
objeto de consideraciones especiales desde el punto de vista
económico; la explicación de esto es que se trata de una materia
escasa y de carácter estratégico, y es por esa razón que aquellos
países subdesarrollados que la poseen tienen la posibilidad de
hacer un uso de ella de tal forma que a partir de determinadas
políticas sea factible desarrollar un sector industrial de
considerable importancia. Es por esa razón que se justifica que
frente al sector petrolero estos estados nacionales, nos referimos
a los de los países subdesarrollados, sigan ciertas políticas de
protección renunciando a su liberalización so pena de ser objeto
de las apetencias de las compañías trasnacionales.
Ciertamente la intervención del estado se encargó de generar una
serie de efectos "perversos" en la economía, pero frente a esto es
necesario ser un poco más analítico y señalar que se trató de una
intervención que tenía en su base al corporativismo. y los
críticos de la intervención del estado
en la economía tanto más ponen énfasis en sus críticas cuanto más
nos quieren prevenir de cualquier tipo de intervención, porque lo
que desean evitar a toda costa es una reedición de la intervención
del estado en la economía pero sobre bases de control democrático
de la actividad del estado, esto es, el socialismo. y como la
intervención del estado, al menos bajo las formas en que se ha
dado hasta ahora, no conoció esta modalidad de control democrático
de las masas (véase el caso de la URSS como una experiencia
fallida), el fundamentalismo neoliberal aparece fortalecido, pero
no significa que tenga razón. En México la nacionalización del
petróleo (1938) se dio en un momento en que la experiencia de la
planificación de la Unión Soviética ofrecía sus mejores frutos, y
aunque no fue un efecto imitación sí influyó de alguna manera la
experiencia de la URSS.
En México el petróleo no era desconocido por las poblaciones
autóctonas, que lo empleaban en ceremonias religiosas, usos
medicinales y como pegamento, y muchas crónicas del siglo XVI
reflejan su existencia. Las exploraciones organizadas para iniciar
su uso industrial datan de 1869. (INEGI 1994) A finales del siglo
XIX las compañías extranjeras (estadunidenses y europeas) se
disputan su control. La política y la legislación liberal del
porfiriato otorgaron al propietario de la tierra no sólo el
derecho de propiedad del suelo, sino también del subsuelo, lo que
significaba traspasar a los particulares la explotación del
petróleo, y los particulares que tenían posibilidades de hacerla
eran las compañías extranjeras no los indígenas ni los campesinos
mexicanos.10 "La ley de 1901, concedía franquicias y toda clase de
facilidades a los que encontraban petróleo en los terrenos baldíos
y nacionales. Entre ellas, la importación de maquinaria, libre de
impuestos; la libre exportación de los productos; y exención de
todo gravamen federal durante diez años al capital invertido,
excepto el del timbre".
(INEGI 1994: 548) Y este impuesto de timbre era de 2 al millar,
"[f]ue el régimen de la revolución el que tuvo que modificar esta
estructura fiscal insostenible. En 1911 por
10 Los "superficiarios" mexicanos difícilmente podrían salir beneficiados, todo
lo contrario: "Las regiones petroleras en México se han encontrado en zonas de
absoluto predominio de población indígena, cuyos habitantes durante el
porfiriato, dice José López Portillo y Weber, eran 90% analfabetos. Puede, pues,
comprenderse cuán indefensos se encontraban los superficiarios indios frente a
los experimentados y utilitaristas agentes de las compañías yanquis e inglesas".
(INEGI 1994:550) Un excelente testimonio del despojo a que fueron sometidos los
campesinos mexicanos es la obra La rosa blanca, de B. Traven.
180
ejemplo, el valor de la producción petrolera fue de 2 millones y
medio de dólares, pero sólo se pagaron en impuestos 13 mil dólares
o sea el 0.52 %. En 1912 se pagó (en impuestos) el 11.7 % de la
producción. En 1914 Carranza puso el primer impuesto a la
exportación". (Villarreal, 1988:281)
Es curioso constatar como es que Carranza, representante del ala
más conservadora de la revolución, es precisamente el primero que
introduce un impuesto a la exportación de petróleo, esto
evidentemente no le gustó a las grandes compañías petroleras
afincadas en México que por aquel entonces ocupaban el segundo
lugar en la/producción petrolera mundial. Durante la revolución
mexicana, y dado su carácter nacional ¬popular, los petroleros
estadunidenses veían peligrar sus intereses y presionaban por una
invasión que "pacificara" a México, y financiaron levantamientos
armados en las zonas petroleras.l1 La Constitución de 1917
concedió la propiedad de la riqueza petrolera a la nación y sentó
las bases legales para su expropiación. "La expropiación petrolera
vino a representar la forma más nítida y concreta del quiebre del
sistema de enclave, al cambiar la estructura de la propiedad de la
economía minero-petrolera -exportadora". (Villareal, 1988: 301)
Efectivamente,
es
necesario
considerar
las
condiciones
y
características de la inversión extranjera en México, como la del
sector petrolero, para darse cuenta de lo que el país perdía por
todos los conceptos en la operación de este tipo de actividades.
Los beneficios políticos y económicos fueron inmediatos para el
país; luego vendrían las críticas por el hecho de que se creaba un
"monopolio" en la producción y el comercio de hidrocarburos. Pero
el rostro de México, cuando menos hasta fines del presente siglo,
sería otro a no ser por la nacionalización de la industria
petrolera.
Ya vimos por qué surge la intervención del estado y su regulación
económica; si luego el capital se ve obstruido por el exceso de
regulación, no es ni más ni menos que una consecuencia del
salvamento primero al que lo sometió el propio estado.
En España fue José Calvo Sotelo quien creó el monopolio del
petróleo. "Fue en 1927, en plena expansión de la demanda de
hidrocarburos, cuando se instauró en España (salvo Canarias)
l1 Para un estudio detallado sobre el terna ver: Lorenzo Meyer, México y los
Estados Unidos en el conflicto petrolero 1917-1942. El Colegio de México, 1968.
el Monopolio de Petróleos, cuya administración se adjudico a la
CAMPSA. Como España por entonces no producía una sola gota de
petróleo, el monopolio se refería a la distribución y venta de
productos petrolíferos, pero incluía también <las manipulaciones
industriales>, es decir, el refino, y le producción nacional si la
hubiere. Obra emblemática de la Dictadura de Primo de Rivera y de
su Ministro de Hacienda José Calvo Sotelo, el monopolio de
Petróleos
era
una
institución
con
un
<altísimo
designio
nacionalizador y estatista> [Calvo Sotelo (1974), P .155], pero
con escasa justificación económica. Su historia lo prueba".
(Tortella 1994:298). Si se puede hablar de una industria
estratégica por excelencia esa es la del petróleo, esto ya
significa una justificación muy importante de por sí; pero si
además es el estado de un país subdesarrollado el que logra el
control de sus recursos, como en el caso de México, su significado
gana en importancia. México logró arrancar esta industria a las
llamadas "7 hermanas" (o "7 grandes"). El estado debe detentar la
propiedad de esta industria porque detrás está toda una
justificación de carácter económico, y es que la principal fuente
de riqueza de un país subdesarrollado no puede estar en manos de
compañías transnacionales, porque esa riqueza es la que puede
proporcionar el excedente para sacar adelante a una economía
sometida a los vaivenes de la crisis económica internacional y
para llevar a efecto los proyectos de desarrollo. Ciertamente el
estado creó un doble monopolio, el de la producción y el del
mercado, pero ambos están perfectamente justificados, y no sólo
eso, sino ahora que se intenta privatizar el sector de los
petroquímicos y se tiene hipotecado el petróleo a cuenta de la
deuda con los Estados Unidos -todo esto como consecuencia del
desplome de la economía mexicana del 20 de diciembre de 1994, que
"obligó" al gobierno a pedir cuantiosísimos recursos a cambio,
entre otras cosas, de hipotecar el petróleo-, se va a ver la
importancia de este bien que es fundamental para el desarrollo
económico de México. Pero en esto también España se nos adelantó.
España saca adelante la industria de la petroquímica que ahora se
privatiza: "Lo que sí se desarrolló, gracias al INI, fue una
industria que refino que terminó por hacer de España un exportador
neto de productos refinados. [ ... ] Más tarde cuando, a partir de
la entrada en la Comunidad Económica Europea, se hizo necesario
abolir legalmente el Monopolio de Petróleos, se estaba en
condiciones de llevar a cabo la transformación de manera
ordenada". (Tortella 1994:300) Pero esa transformación "ordenada"
no tenía por qué desembocar
necesariamente en la privatización de esa empresa. Un indicador
del desarrollo económico anárquico e ineficiente a su nivel más
macro y de largo plazo, provocado por el libre juego de las
fuerzas del mercado al que se encomiendan las privatizaciones, son
justamente las crisis del capitalismo que tienen como su causa la
propiedad privada de los medios de producción de la sociedad.
Entonces, ¿dónde está el orden en un proceso de privatización in
extremis?
El petróleo es una materia prima de importancia considerable tanto
por su función energética en un gran número de actividades o input
en sectores industriales (petroquímica), como por los montos que
representa en el comercio internacional. Desde el siglo XIX empezó
a jugar un rol de primer orden en el ciclo económico -por su papel
en la iluminación de las ciudades y el motor de combustión
interna¬, y los países más desarrollados establecen una feroz y
violenta
competencia
para
repartirse
regiones
enteras.
Su
importancia no deja de ir en aumento, hasta que como consecuencia
de las crisis de 1973 y 1978 se comienzan a tomar medidas
contrarrestantes a la dependencia petrolera de las principales
economías. El éxito de la lucha contra la inflación en los países
industrializados en la década de 1980 y la recuperación del
crecimiento en la segunda mitad del decenio, deben mucho a las
medidas y efectos del "contra-shock" de 1986.
Así, el petróleo es considerado como un producto estratégico y
vital para la seguridad económica, pero también política, de los
países, tanto de los productores como de los consumidores. El
petróleo existe en cantidades físicas limitadas no renovables y
geográficamente muy concentradas; además existen límites técnicos
a la explotación y no se conocen con certeza las reservas
potenciales. Durante algunos períodos a esta escasez de largo
plazo se suma la escasez artificial generada por políticas
deliberadas o por desajustes entre la oferta y la demanda.
El problema de la fijación del precio es esencial, y a pesar de la
vigencia temporal de precios fijos, oficiales o controlados, o de
los intentos por definir y establecer un "precio justo", son las
condiciones de la oferta y la demanda las que determinan el precio
internacional del petróleo. Las principales estrategias de los
distintos agentes económicos se ha dirigido entonces a incidir
sobre estas dos variables.
Estrechamente vinculado al problema de los precios está el
de la distribución y apropiación de la renta petrolera, esto es,
el de quiénes se han beneficiado de los diferenciales de costesprecios, o de los precios de monopolio, o coste de productos
alternativos-precio del petróleo. Hasta 1973 los principales
beneficiarios fueron las grandes compañías petroleras; de 1973
hasta 1986, los países productores (en forma desigual); a partir
de 1986, los compradores-consumidores (Estados Unidos y empresas,
básicamente).
Los
recursos
financieros
de
los
países
productores,
y
consecuentemente su actividad económica, dependen enormemente del
petróleo y son muy vulnerables a las bajas de precios. Aquí
conviene presentar un panorama de la situación de la empresa que
es objeto de nuestro análisis, es decir de PEMEX. Para esto
citamos en extenso el estudio sobre PEMEX del informe sobre México
de la OCDE del año de 91/92: "Aunque es, con mucho, la mayor
empresa pública, Petróleos Mexicanos (PEMEX) se encuentra ausente
de la lista de empresas privatizadas, lo cual refleja el papel
especial de esta compañía en la historia de México. La
Constitución de 1917 reserva todos los derechos de propiedad en
los yacimientos de hidrocarburos a la nación. Largas disputas
sobre las rentas petroleras entre los gobiernos sucesivos del país
y
las
compañías
petroleras
extranjeras
culminaron
en
la
nacionalización del petróleo en 1938 y en la fundación de la
compañía petrolera nacional, PEMEX. a producción, que había caído
a un nivel de sólo 0,09 millones de barriles diarios en 1933, se
recuperó lentamente para llegar a 0,45 MBD en 1973, nivel de
producción inferior a más alto registrado en 1921. Después del
descubrimiento e importantes reservas petroleras en la segunda
mitad de la década de 197 0, e impulsada por la política de
precios de la OPEP, la producción subió de manera espectacular,
creciendo en 23 por ciento al año en términos de volumen, mientras
que, en promedio, el valor nominal en dólares de las exportaciones
se duplicó cada año hasta 1982. Desd entonces, la producción ha
fluctuado en torno a 2,6 MBD. En la actualidad el petróleo y el
gas representan aproximadamente el 90 por ciento tanto de la
producción de energía primaria como del consumo de energía final.
"PEMEX se convirtió rápidamente en una de las compañías más
grandes del mundo: la tercera más grande en la producción total de
petróleo crudo; entre las primeras quince considerando sus
ingresos totales, que llegaron a 19 mil millones de dólares en
1989; y la número uno en términos de volumen de su personal, que
asciende a 168 mil personas (en
1988),12 O sea, cerca de tres veces el personal que trabaja en
Petróleos de Venezuela, que produce cantidades semejantes de
petróleo crudo (2,1 MBD). Cuando estalló la crisis de la deuda,
México había llegado a ser dependiente de PEMEX, que representaba
el 78 por ciento de las exportaciones totales de mercancías en
198213 y el 38 por ciento de los ingresos presupuestales del
sector público consolidado. La compañía no se ha visto sometida a
presiones competitivas, ya que ejerce hasta la fecha el monopolio
casi completo sobre la producción, procesamiento y distribución
del petróleo y sus derivados, incluyendo petroquímicos básicos.
Para supervisar la compañía, el gobierno colocó a PEMEX bajo
control presupuestal. Las transferencias de ingresos al, gobierno
fueron negociadas anualmente con base en los resultados de
explotación, ya que la compañía no está sujeta al sistema
impositivo regular. Cuando la consolidación fiscal llegó a ser una
prioridad política al comienzo de la crisis de la deuda, PEMEX se
convirtió en fuente primordial de incremento de los ingresos del
sector público. Al mismo tiempo, la reorientación del gobierno
acerca de la administración del sector público supuso un nuevo
examen de la organización y procedimientos de operación de PEMEX.
La estrategia de la reforma incluyó cuatro elementos:
-el control presupuestal y la maximización de los ingresos
procurados por PEMEX;
-una estrategia de producción enfocada a asegurar la
autosuficiencia interna y el mantenimiento de volúmenes de
producción para el petróleo crudo;
-incrementos en los precios internos de los productos
petrolíferos
para
llevarlos
a
niveles
internacionales;
reestructuración de PEMEX.
"El gobierno no intervino en la posición monopólica fundamental de
PEMEX y promovió sólo una entrada limitada de empresas privadas
nacionales y extranjeras en algunas de las áreas comerciales de
PEMEX.14
12 Para 1994 PEMEX había sufrido los efectos de una reestructuración a fondo que
la situaban con 119 928 empleados, o sea, un tercio menos que en 1988.
13 Actualmente las exportaciones de PEMEX no representan más del 30% del valor
total de las exportaciones de México, corno resultado de un proceso deliberado
de despetrolización de la economía.
14 La situación actual de la industria petrolera varía sustancialmente respecto
a este dato, ahora, y en virtud de los acuerdos a los que llegó el gobierno de
Zedillo para, se dice, salir de la crisis del 20 de diciembre, se pretende
privatizar parcialmente 61 plantas petroquímicas que pertenecían a PEMEX, esto
significa que se liberaliza
"Dado el alto nivel de reservas probadas de México(cerca de 51
mil millones de barriles de petróleo y 71 billones de pies cúbicos
de gas), se dejó que descendieran las actividades de exploración y
desarrollo,
y
las
reservas
probadas
totales
cayeron
paulatinamente. Sin embargo, México mantiene todavía reservas
suficientes para producir durante 50 años a los niveles de
producción actuales. Los pozos han llegado a ser más costosos dado
el aumento de la profundidad promedio en la década de 1980 en
comparación con la de 1970. A pesar de esto, PEMEX llevó a cabo
una reducción del 30% de los costos globales en términos reales,
manteniendo al mismo tiempo los niveles de producción durante la
década de 1980. Las reducciones potenciales de costos, del orden
del 40 por ciento en campos clave que se encuentran en la
plataforma marítima, proporcionarán un parapeto adicional para
mejorar la eficiencia de PEMEX.
"El volumen de producción de productos petroleros refinados y
de productos petroquímicos creció al tiempo que aumentó la
producción de petróleo crudo (por encima del 50 y del 150 por
ciento respectivamente), lo que hace de PEMEX una de las empresas
mexicanas de más rápido crecimiento. De esta manera, se aseguró la
autosuficiencia con el mínimo de importaciones y con exportaciones
niveladoras de productos petrolíferos. Se descuidó el desarrollo
del mercado de gas natural, aunque México comenzó a importar
cantidades modestas (aproximadamente 250 MCFD hacia fines de 1991)
de gas barato de los Estados Unidos para completar la producción
interna, más del 80 por ciento de la cual tuvo su origen en la
producción de gas asociada con la producción de petróleo.
"Después del primer choque petrolero ocurrido en 1973, México
ajustó los precios de los productos petrolíferos a la alza,
alineándose con los precios internacionales. En 1975, los precios
a los consumidores de la gasolina y el aceite combustible
superaron los de los vecinos Estados Unidos, en donde se habían
establecido controles. Sin embargo, cuando aumentó la inflación y
se depreció el tipo de cambio en 1976, los incrementos de precios
internos comenzaron a rezagarse. Hacia 1980/1981 los precios de
productos petrolíferos mexicanos se encontraban entre los más
bajos del mundo. Los precios de los combustible industriales y
familiares eran del orden de 10 a 45 por ciento de los
prevalecientes en los Estados Unidos, en donde por ese entonces se
estaba avanzando en la desregulación, mientras que los precios de
la gasolina al menudeo representaban aproximadamente el 40 por
ciento.
La producción y el mercado del petróleo y sus derivados.
Después de la crisis de la deuda en 1982, el gobierno ajusté los
precios a la alza. A principios de 1992, los precios de la
gasolina al menudeo en la mayor parte del país sobrepasaron los
precios de Texas, aproximadamente en un 30 por ciento. Sin
embargo, en la zona de la frontera norte, los precios de la
gasolina eran iguales a los precios practicados en la frontera
norteamericana, para evitar pérdidas tributarias a través de las
compras en el cruce de la frontera. Los precios al consumidor del
aceite combustible, del combustible de jets y del gas natural se
igualaron con los precios de la frontera, ajustados con base en
diferencias de calidad. Los precios al consumidor del combustible
diesel siguen equivaliendo a aproximadamente el 70 por ciento de
su nivel en los Estados Unidos, mientras que el GLP para uso
nacional (butano y propano) todavía recibe un fuerte subsidio, con
precios fijados entre 25 y 40 por ciento de los precios al
consumidor norteamericano. Los incrementos de precios graduales
programados para los dos últimos combustibles pretenden eliminar
los subsidios en 1993. Los incrementos de precios reales no han
sido capaces de detener el incremento en el uso de productos
petrolíferos en México, que aumentó al 2,7 por ciento anual, en
comparación con la tasa promedio de crecimiento del PIB real de
1,6 por ciento entre 1980 y 1990". Permítasenos aquí abrir un
paréntesis para señalar que no es un secreto que PEMEX
efectivamente subsidia a los consumidores con precios de sus
productos en general bastante por abajo de los similares en
Estados Unidos, tampoco es un secreto que el estado mexicano
recibe de PEMEX cuantiosas aportaciones por concepto del pago de
impuestos, sólo en el año de 1994 las ventas fueron de 98 mil
millones de pesos, 15 mientras que el pago de impuestos se situaba
en 62 mil millones de pesos, o sea que un poco más del 63% del
total de las ventas se pagaba por conceptos de impuestos; esto se
refleja en el hecho de que PEMEX es fuente de ingresos para el
estado en un 25% del total de sus ingresos, esto no quiere decir
otra cosa que PEMEX no sólo subsidia a los consumidores, también
subsidia al estado.
"Para mejorar la transparencia y la eficiencia, PEMEX ha sido
reestructurada como compañía tenedora con cuatro subsidiarias
separadas (exploración y producción, refinación, gas natural
15 Estamos hablando de nuevos pesos, que equivalen a 1000 viejos pesos.
y petroquímica básica, petroquímica secundaria), 16 que se rigen
por precios de transferencia basados en los precios fronterizos
ajustados por el costo del transporte. La subsidiaria que controla
la petroquímica secundaria puede eventualmente ser privatizada
[¿cómo se dieron cuenta de la tendencia que se iba a imponer con
tremenda fuerza tan sólo dos años después de que fue redactado
este informe? Lo que no previeron -o no dijeron- es que esta
fiebre privatizadora alcanzaría también a la petroquímica básica].
Las medidas para reforzar la autonomía administrativa y la
contabilidad y para mejorar la organización interna son parte del
esfuerzo de reestructuración. Se están realizando importantes
recortes de personal. El alcance del monopolio en la petroquímica
básica estatal se está reduciendo en forma considerable. 17 Las
empresas periféricas de PEMEX se están preparando para la
privatización: por ejemplo, las tiendas para el personal, las
cuales, sólo para las áreas de exploración y producción, emplean
cerca de 15 mil personas. Se está permitiendo a las empresas del
sector privado que se presenten en las licitaciones de contratos
de servicios para las operaciones de perforación de PEMEX, aunque
no sobre la base de compartir riesgos. Esta última medida es de
particular importancia, ya que en el pasado las compañías de
propiedad del sindicato de PEMEX tenían de facto el derecho de que
se les otorgara el 40 por ciento de la perforación y el 50 por
ciento de los contratos de servicios. Asimismo, en el marco del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se autorizarán
contratos basados en el rendimiento". (OCDE 1992b:98-101)
El proceso de privatización de PEMEX, como de tantas otras
compañías estatales, corre paralelo al proceso de liberalización
de la economía, sólo téngase en cuenta, sin incluir todavía la
privatización de las compañías petroquímicas, que en el año de
1982 había en México 1.155 empresas que eran propiedad del estado,
y tan sólo diez años más tarde el estado era dueño de 223. Ahora
con el nuevo marco económico exigido a México por el TLC es muy
probable que las empresas propiedad del estado sufran una nueva
merma, empezando por las petroquímicas de PEMEX.
16 Aquí también es necesaria una actualización porque la petroquímica secundaria
está en proceso de privatización. El anuncio de esta acción no pudo ser más
inoportuna, el aniversario de la expropiación petrolera (18 de marzo), en el año
de 1995.
17 Lo que se ha hecho es una "reclasificación" que reduce de 69 a 9 el número de
petroquímicos considerados básicos, los demás han pasado a ser "secundarios" y
por lo tanto privatizables.
La lucha competitiva se desencadena entonces por el control de los
yacimientos y reservas, por el control de la industria y por la
fijación de los precios en un mercado que ofrece poca movilidad.
Los estudios geológicos concuerdan en que más de la mitad de las
reservas probadas de petróleo se localizan en los países del Medio
Oriente, principalmente en los del Golfo Pérsico. En 1991 la
situación era la siguiente: (cuadro 3)
Cuadro 3
Reservas Probadas de Petróleo
Lugar
billones de barriles
Medio
Oriente
América
Latina
Africa
%
662,2
66,3
127,2
12,7
59,9
6,0
URSS
y
Este europeo
58,9
5,9
Asia
y
Australasia
50,2
5,0
Estados Unidos
26,2
2,6
Europa
14,5
1,5
TOTAL
Occidental
999,1
100
Datos a enero de 1991
Fuente: INEGI, El sector energético en México. México, 1994.
De las reservas del Medio Oriente, el 90 por ciento está
concentrado en cinco países: Arabia Saudita (con la cuarta parte
mundial), Kuwait, Irán, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
En cuanto al nivel de producción y en forma individual, son los
Estados Unidos los que ocupan el primer lugar mundial, si bien en
reservas el Medio Oriente domina ampliamente. Los Estados Unidos
son los que tienen una intensidad de explotación mayor sobre su
petróleo, y es ésta la que determina el tiempo de vida o duración
de los yacimientos. De acuerdo con este indicador de duración
(razón entre reservas y producción actual) se estima en cien años
la existencia que resta a los yacimientos de Arabia Saudita,
contra sólo 10 años para los de Estados Unidos y entre 30 y 40
para los de África y América Latina (para México la OCDE estima 50
años).
Este indicador no señala el término definitivo de las reservas,
pues estas son constantemente revaluadas y reconstituidas en
función de nuevos descubrimientos y progresos en el dominio
técnico de la explotación de los yacimientos. De hecho, en los
últimos 20 años han aumentado las reservas globales, lo que
significa que los descubrimientos y progresos tecnológicos han
compensado los volúmenes extraídos.
Es conveniente distinguir entre mercado de crudo y mercado
de productos petrolíferos, ya que ambos se encuentran dominados
por actores diferentes.
La fisonomía del mercado de crudo ha sufrido modificaciones en el
tiempo. Hasta 1973 la oferta de crudo estuvo dominada por las
grandes compañías petroleras internacionales, a saber, por las
"siete hermanas" o "siete grandes": Royal Dutch Shell, British
Petroleum, Mobil, Standard Oil of California (después Chevron),
Gulf, Texaco y Exxon, y otras grandes independientes: Arco y la
AMOCO. Estas compañías operaban a través de concesiones y
controlaban la zona petrolífera del Medio Oriente así como las
reservas de los principales países productores.
En 1973 tiene lugar la "toma de conciencia" por parte de la
mayoría de los países productores sobre la importancia y poder del
petróleo (en México esto sucede casi 40 años antes con la
nacionalización petrolera), y tiene lugar la emergencia de las
compañías
públicas,
el
control
de
reservas
y
las
nacionalizaciones. Esto modifica la fisonomía del mercado. La
parte que detentaban las "siete grandes" de las reservas mundiales
se reduce del 98% en 1950 a menos del 5% en 1973.
Los países subdesarrollados afirman su soberanía sobre sus
recursos naturales y la producción y comercialización de petróleo
crudo pasa al control de los países productores (de las compañías
petroleras públicas).
Las principales compañías de los países exportadores pasan a
dominar el mercado. De las 15 principales, 11 son públicas, y de
éstas 6 controlan el 36% de la producción mundial (sin los países
ex comunistas). Las seis principales son: Saudi Aramco (Arabia
Saudita), INOC (Irak), NIOC (Irán), PEMEX (México), PDVSA
(Venezuela) y KPC (Kuwait).
Casi todas las nacionalizaciones tuvieron lugar en los 70,
exceptuando la de México (1938) y la de Irán (1951). De estos seis
países solamente México no pertenece a la OPEP, aunque ocupaba la
categoría de observador y en ocasiones llegó a acompañar algunas
de sus medidas en cuanto a control y regulación de la producción.
Las compañías que pueden competir con las públicas de los países
productores son las mismas "siete grandes", que ya son 6 (por la
absorción de la Gulf por la Chevron en 1984), y principalmente
cuatro de ellas: la RD-Shell, la Exxon, la BP
y la Chevron. La parte de las "grandes" en la producción mundial
de crudo pasó del 57% en 1973 al 17% en 1990.
Como competidores marginales están otras compañías de los países
importadores, básicamente norteamericanas: Arco, Amoco y Conoco,
así como las europeas (públicas o semipúblicas): El (Francia), CFP
(Francia), ENI (Italia).
Por el lado de la oferta de derivados del petróleo sigue habiendo
un dominio de las grandes compañías de los países importadores,
las
cuales
controlan
las
actividades
de
refinación
y
comercialización.
La supremacía de las grandes compañías internacionales es sobre
todo en refinación. Cinco de las "grandes" siguen colocadas a la
cabeza, pero ya participan de manera importante algunas de las
empresas públicas de los países productores.
El mercado petrolero ha estado protegido por fuertes barreras a la
entrada, algunas de ellas de carácter natural. La exploración, la
producción y la distribución del petróleo favorecen importantes
economías de escala. Esto por las características físicas de las
disponibilidades, por la indivisibilidad de capital, por los
elevados costes fijos y por el principio de incerteza (riesgo de
no tener éxito en las exploraciones). Tienen una gran importancia
también las barreras tecnológicas, sobre todo en las fases
iníciales, el conocimiento y la experiencia así como las
habilidades
del
personal
cualificado,
las
habilidades
administrativas y de organización. La tecnología requerida en los
procesos es compleja. Una de las grandes hazañas de la
expropiación petrolera de México fue, no sólo haber enfrentado a
las siete grandes, sino que después se hizo necesario que los
trabajadores, ya sin los cuadros técnicos más cualificados que
evidentemente salieron con las transnacionales, pusieran en marcha
esta industria de una gran complejidad, y no lo hicieron mal,
PEMEX es una de las compañías más importantes del mundo y con una
tecnología extraordinariamente sofisticada en todas las ramas de
operación.
Otro tipo de barreras son las de "marketing". Las industrias de
materias primas difícilmente pueden tener éxito sin buenos
mercados y comercialización. Si, como es el caso del petróleo (en
casi todos los países) están orientados a la exportación,
requieren contactos a nivel internacional con los consumidores y
su éxito depende sin duda del grado de
integración vertical con los consumidores.
Aunque todas estas barreras se modifican y erosionan con el
tiempo, no dejan de existir, y aunque entran empresas nuevas la
movilidad es restringida y difícil.
La estructura de competencia del mercado petrolero corresponde al
modelo de oligopolio, que está dominado por un conjunto de grandes
empresas. Estas empresas han formado grupos de competencia que a
través
de
la
colusión
(oligopolio
cooperativo)
tratan
de
implementar políticas que llevadas de común acuerdo maximicen los
beneficios para el grupo y para cada empresa en particular. Como
parte
de
su
estrategia
competitiva
las
grandes
compañías
internacionales de los países industrializados acuerdan políticas
de distribución de mercados, control de reservas, participaciones,
etc. Y por otro lado los países productores deciden constituirse
en cartel (los productores más importantes, si bien no todos, como
es el caso de México).
Para defender sus intereses comunes, evitar maniobras de los
Estados Unidos para reducir el precio de referencia sobre el cual
se establecían las regalías que las compañías que tienen la
concesión de la exploración y explotación pagaban a los gobiernos
huésped, y para lograr una participación mayor en los beneficios
del petróleo, en 1960 se crea en Bagdad la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP). Sus fundadores fueron Irán, Irak,
Arabia Saudita, Kuwai t y Venezuela. En 1962 se suman Libia,
Indonesia y Katar.
Las estrategias de la OPEP se han modificado con el tiempo y han
sido básicamente: liderazgo en los precios; integración vertical;
diversificación geográfica; diversificación en la refinación;
innovaciones en los contratos; cuotas y techos de producción.
Estas estrategias han tenido resultados muy desiguales debido a
las diferencias de intereses entre los países miembros así como a
las reacciones de los competidores.
El liderazgo en los precios en los años 1973 y 1974 permitió a los
estados petroleros obtener altas ganancias (por arriba de las de
libre competencia) y apropiarse de la renta petrolera. Por tener
los costes más bajos Arabia Saudita resultaba la más beneficiada
de la renta diferencial. Las reservas del Medio Oriente son las
que tienen los costes de extracción más bajos, tanto por la
facilidad de acceso a los yacimientos (por ejemplo frente a la
dificultad de los del
193
Mar del Norte o Alaska) y por el
hace más rentables. Se estima que
crudo es de dos dólares el barril
dólares en Estados Unidos y Canadá
(Jacquet y Nicolas 1991:22)
entorno más favorable. Esto los
el coste medio de producción de
en el Medio Oriente contra ocho
y 10 dls. En Europa Occidental.
En diciembre de 1973 la OPEP estableció su política de precios.
Fijó un precio oficial de referencia para el petróleo árabe ligero
de Arabia Saudita (11, 6 dls. por barril, cuatro veces más alto
que seis meses antes) y las otras variedades de crudo definían su
precio
frente
al
de
referencia,
teniendo
en
cuenta
los
diferenciales de calidad, densidad y costes de transporte.
(Jacquet y Nicolas 1991:75)
Una estrategia importante de los exportadores de petróleo ha sido
la diversificación en refinación y comercialización, en un intento
de integración vertical. De este modo consiguieron ganar terreno
muchas compañías públicas y emergieron los países de la OPEP sobre
el mercado de refinación y exportación de productos refinados.
Quizás esto contribuyó a la sobrecapacidad observada a mediados de
los 80, mientras que la demanda ha sido relativamente débil tanto
para el crudo como para los productos refinados. Se ha intentado
así, por un lado, sustituir importaciones (cuando la refinación se
destina al mercado interno), y, por otro lado, captar una
proporción mayor del valor agregado (cuando los productos son de
exportación). La integración se ha hecho básicamente de dos
maneras: integración pura y simple, y a través de "joint ventures"
(participación
financiera).
Esta
estrategia
exige
gran
disponibilidad de recursos financieros, por eso la mayoría de los
países la ha seguido a través de la participación financiera con
compañías ya existentes (éxito de Kuwait, Venezuela y Argelia). En
el caso de México, recuérdese que uno de los propósitos del
gobierno en materia petrolera, siempre había sido el de lograr
tener en sus manos la totalidad de aspectos que componen la
extracción ~ procesamiento del crudo, y es en esta dirección que
desarrolló a partir de los años setentas un complejo petroquímico
de gran envergadura.
Algunos países han seguido una estrategia de diversificación
geográfica, como Kuwai t, donde la compañía esta tal KPC adquirió
la empresa norteamericana de Santa Fé y tiene presencia en muchos
países y opera con otras compañías.
Con el objetivo de ofrecer modalidades de comercialización
atractivas e innovadoras la OPEP ha implementado diferente;
tipos de contra tos que ofrecen buenas condiciones a los
compradores. Uno importante es el "netback" (o de valorización).
Aquí el precio de venta del crudo es calculado en función del
precio spot de los productos, del cual se deducen los costes
efectivos de transporte y de refinación.
Los riesgos de
fluctuación de precios recaen en el vendedor. Otros han sido los
contratos de venta /'por fórmula". Aquí el precio del crudo se
fija en función del precio spot del crudo determinado por el
mercado de destino. Las ventajas en períodos de inestabilidad
dependen de la dirección de la variación del precio. Las fórmulas
son complejas.
Ante la quiebra inminente del cartel y la irrefrenable baja de
precios en el mercado spot (libre), mucho más bajos que los
precios de la OPEP, en 1982 los países miembros deciden fijar
cuotas de producción a fin de sostener los precios. Se impone un
techo a la producción total del grupo. Esta estrategia se retama
posteriormente, en 1986, así como la de fijar un precio oficial, y
continúa en años siguientes.
En cuanto a las grandes compañías privadas, después de haber
tenido el dominio absoluto del mercado en los 70 pierden el
control directo de los yacimientos y el acceso privilegiado y
protegido a los crudos del Medio Oriente. A través de concesiones
y de una interacción vertical completa dominaban íntegramente todo
el proceso petrolero: de la exploración a la distribución, pasando
por la producción, el transporte y la refinación. Se aseguraban
así un aprovisionamiento bajo las mejores condiciones (abundantes
y baratas Su estrategia después de su desintegración consiste en
la diversificación geográfica de sus actividades y en tratar de re
apropiarse de algunos yacimientos (vía compra de reservas en
tierra.
Por lo que se refiere a la demanda de crudo (o sea los compradores
o "clientes") los principales consumidores son las refinerías,
esto es, esencialmente las grandes compañías internacionales. En
general lo hacen a través de contratos a plazo (cuya duración ha
bajado de 15 a 1 año), pero recurren también al mercado spot, que
cobró importancia para el crudo a raíz del desmantelamiento
parcial del sistema de integración de las grande empresas.
Los grandes consumidores son los países industria1izados (en
primer lugar los Estados Unidos) cuya prosperidad se basé
precisamente en el uso intensivo de energía barata. En 1993 los
Estados Unidos consumían casi 18 millones de barriles diarios de
petróleo, poco más de la tercera parte del consume
mundial total en ese año y casi la mitad del consumo total de los
países de la OCDE. La OCDE en su conjunto representaba en ese año
el 71 por ciento de la demanda mundial. (INEGI El sector
energético en México 1994:262)
A partir de la primera crisis del petróleo (el shock de 1973), 21
de los 24 miembros de la OCDE crearon la Agencia Internacional de
Energía (AlE), en 1974, como reacción al poder de los vendedores y
cuyo objeto era la cooperación de sus miembros para reducir la
dependencia excesiva del petróleo, crear un sistema de información
del mercado petrolero internacional y, sobre todo, un plan de
seguridad en el aprovisionamiento basado en la constitución de
stocks estratégicos por parte de los países miembros. (Los stocks
reglamentarios son de 90 días de importaciones. En la CEE se
estableció la regla de 90 días de consumo). (Jacquet y Nicolas
1991:95-98)
En cuanto a la demanda de productos refinados los principales
consumidores son también los países de la OCDE (en 1989 tienen el
70% del consumo mundial de refinados). Aquí se distinguen dos
sectores: la demanda de energéticos y la de no energéticos. La de
energéticos corresponde en más del 60% para transporte (en Europa,
EU y Japón), y en este sector no se han encontrado sustitutos de
importancia. En el porcentaje que resta, el petróleo puede ser
sustituido por energía nuclear (con grandes progresos en Francia y
Japón) u otros combustibles fósiles como el carbón (Inglaterra y
Alemania) y el gas natural (Países Bajos), y se ha hecho en forma
eficiente. De los no energéticos el principal consumidor es la
industria química. Para esta industria el petróleo es esencial y,
también, difícilmente sustituible, siendo muy vulnerable y
sensible a las fluctuaciones de aprovisionamiento. El precio de
los refinados constituye un factor muy importante de la
competitividad de la industria debido a que los productos
utilizados en los distintos países no son los mismos, y la
evolución diferencial de los precios tiene efectos de distorsión
en la competencia. La fuerte dependencia frente a los precios del
petróleo ha llevado a la petroquímica a desarrollar capacidades de
producción nuevas en las regiones que disponen de gas y de
petróleo a bajo coste (Medio Oriente y México). (Jacques y Nicolas
1991:39)
spot se cambian día a día las cantidades de crudo y de refinados
que no estén sujetos a contrato. Hasta 1973 el mercado spot era
casi exclusivamente de refinados. La producción y la refinación
estaban aseguradas por una misma entidad económica. Con la pérdida
parcial
de
acceso
directo
al
crudo
por
las
compañías
internacionales surgió un verdadero mercado de crudo.
El comportamiento de los productores también ha jugado un papel
importante en la emergencia e importancia del mercado spot. En
1973 algunos productores burlaban en forma clandestina el embargo
petrolero, sirviéndose del mercado libre de Rotterdam, dándole así
un primer impulso, aunque los volúmenes fueran limitados. Sin
embargo las transacciones continuaron efectuándose esencialmente
por la vía contractual.
El sistema contractual es al que se llama sistema OPEP, y ha
durado hasta 1978, aunque la duración de los contratos se redujo
sistemáticamente.
El
mercado
libre
permite
a
las
compañías
internacionales
equilibrar la oferta y la demanda. Con el segundo shock petrolero
(1978-79) el mercado spot cambia radicalmente y adquiere una gran
importancia en la misma medida en que la pierde el mercado de la
OPEP. A principios de los 80 el mercado spot se convirtió en el
mercado de referencia para el crudo. Esto obedeció a un efecto
combinado de sustitución de oferta de la OPEP, esto es, del
aumento de la oferta de países productores no pertenecientes a la
OPEP (como México, Gran Bretaña y Noruega), y la disminución de la
demanda. Esto último debido a la recesión económica y la
racionalización. Como resultado se da la baja del precio spot por
abajo del precio oficial de la OPEP y ello conduce a una
preferencia por el mercado libre y por los contratos a menor
plazo.
El mercado libre se convirtió más atractivo tanto para compradores
como para vendedores: cuando hay déficit de producción aumenta el
precio en el spot, entonces los productores prefieren las
transacciones de día a día y no los contratos, y viceversa, cuando
hay excedente bajan los precios spot y entonces son los
compradores los que prefieren las transacciones día a día.
Aunque lo esencial de las ventas de petróleo (75 por ciento de las
de crudo) se realizan todavía a través de contratos a "largo
plazo" (que raramente son superiores a un año), e]
sistema de precios directores (o marca) instaurado por la OPEP ha
desaparecido enteramente. Es el spot el que constituye el pivote
del sistema de determinación del precio. El mercado libre
determina el nivel de precios que se establece en los contratos.
Con la desaparición de los precios oficiales, los precios de los
productos son esencialmente determinados por las leyes del
mercado: variaciones estacionales de la demanda, precio de los
sustitutos, concurrencia de oferentes. En los 8 O culmina
definitivamente el gran poder que logró tener la OPEP, el cual fue
en aumento mientras se deterioraba el que ejercían "las grandes"
empresas petroleras.
La historia del petróleo de las últimas tres décadas marca el
periodo del ascenso y caída de la OPEP como organización efectiva
de los países productores, así como el de la tendencia creciente
de los países industrializados a depender de este recurso y la
búsqueda de medidas y productos contra restantes a esta
dependencia y al poder de la OPEP. A grandes rasgos los
acontecimientos fueron los siguientes. En los años 60 tiene lugar
el aumento de la dependencia de las economías occidentales
respecto al petróleo y la pérdida de poder de las grandes
compañías petroleras. Al mismo tiempo cae la producción de EU por
restricciones locales tendentes a la conservación de las reservas
así como por la disponibilidad de petróleo de importación a
precios bajos. En los años 50 "las 8 grandes" (las 7 señaladas
anteriormente más la CFP, Compañía Francesa de Petróleos)
controlaban el 90 por ciento del mercado mundial, a principios de
los 70 controlan el 70 por ciento. Simultáneamente las ganancias
están a la baja. Durante algún tiempo logran compensar esta baja
aumentando los volúmenes de ventas, pero a fines de los 60 sus
intentos de firmar contratos favorables en los países petroleros
no tiene éxito. Su poder de dominación en el mercado internacional
decae.
De 1970 a 1973 tiene lugar un período confuso de negociaciones
sobre precios y distribución de las ganancias. Se firman contratos
pero muchos de ellos son rotos por los productores. Finalmente la
OPEP establece un alza de los precios fijados, una revaluación
anual de los precios (conforme a la inflación), y una fórmula de
indexación a las variaciones de la tasa de cambio para proteger
sus ganancias de las devaluaciones del dólar (frecuentes después
de la ruptura del sistema monetario internacional de Breton Woods
en 1971). El precio del ligero árabe pasó de 1,8 dls. El barril en
1970 a 2,9 en 1973 (seis meses más tarde lo subiría
a 11,6 dls. el barril). Además la OPEP demanda una mayor
participación en el capital de las empresas. (Jacquet y Nicolas
1991:73-74)
El
shock
de
1973
generó
confusión
e
incertidumbre,
los
aprovisionamientos bajaron en un 9%. Los países petroleros
aprovecharon para aumentar excesivamente y en forma unilateral los
precios. En 1974-78 hay una calma relativa en el mercado petrolero
en materia de precios. Se confirma el poder de los productores. Se
dan nuevas nacionalizaciones. Toda alza es moderada por Arabia
Saudita (que quiere conservar sus buenas relaciones con Estados
Unidos y que a además es la menos afectada por tener los costes
más bajos). En términos reales inclusive se dio una baja de
precios.
En 1978 hay ya problemas de sobreproducción pero estos son
ocultados por los acontecimientos: la huelga de los obreros de la
refinería iraní (nov. 78) y la revolución de Irán (1979). Se
desató el 2° shock petrolero que habría de durar dos años. La
producción de Irán desapareció del mercado. Se crearon fuertes
tensiones en el aprovisionamiento. Cunde el pánico entre los
consumidores los cuales llenan al máximo su capacidad de
almacenamiento. Esto hace aumentar la demanda en tres millones de
barriles diarios, lo que a su vez hace aumentar el pánico.
En 1979 la estructura de precios de la OPEP es abandonada. Los
spot pasan a ser los precios directores. En el otoño de 1979 baja
la demanda, pero con la guerra Irán-Irak sube nuevamente. Sin
embargo esta situación de alerta fue mejor controlada que la
primera y pasado el shock se vieron las consecuencias. La
influencia de la Agencia Internacional de Energía dio buenos
resultados a los compradores.
La sobreproducción se puso en evidencia debido a varios factores:
des almacenamiento (uso de stocks) masivo; excesos de producción
del decenio anterior; el uso de fuentes de energía alternativas
que se volvieron rentables (ante la mejoría de sus precios
relativos) tales como la energía nuclear y el carbón, y el gas
natural; las inversiones tendientes a disminuir el consumo de
petróleo (conservación, ahorro); en suma, la reducción de la
intensidad del consumo de energía en los países industrializados.
A esto se sumó la "sustitución geográfica": el aumento de la
oferta por los países ajenos a la OPEP.
La OPEP no tuvo éxito para imponer una disciplina suficiente
entre sus miembros para que respetaran las cuotas establecidas.
Sucumbió ante las contradicciones de los cárteles en la vida real:
la tentación de violar los acuerdos, máxime cuando algunos de los
miembros del cartel tenían fuertes compromisos con los Estados
Unidos. La OPEP se convirtió en un conjunto de países que intentan
ejercer un poder de monopolio parcial, en una suerte de oligopolio
sin solidez, capaz de suscitar inquietud entre los consumidores,
que con el alza de los precios spot puso en alza sus propios
precios y que dejó fuera de cuestión el control de la producción.
Aquí es necesario señalar que si bien México mantenía una cierta
relación con la OPEP, era observador, y que en algunos casos
acompañó algunas de las medidas fijadas por el cartel, en cierto
momento, particularmente con los gobiernos de Miguel de la Madrid
en adelante (1982), se alineó con los países que menos interés
tenían en mantener un verdadero cártel petrolero, es decir, con
Arabia Saudita. El mercado se convierte en un mercado de
compradores.
Los compradores ya no se preocupan por el aprovisionamiento. Ahora
son los países productores de la OPEP los que descubren y sienten
su dependencia y vulnerabilidad respecto a la demanda de los
países industria1izados (casi como cualquier otra materia prima).
La preocupación por la seguridad cambió de campo.
Entre 1981 y 1985 las ganancias cayeron en un 80%. Tienen lugar
tentativas de acuerdo con los países productores de fuera de la
OPEP (1986) pero no se llegan a tornar medidas concretas. Los
precios siguen cayendo; para algunas variedades de crudo llega
hasta a 6 dls. el barril. En diciembre de 1986 la OPEP vuelve a
recobrar el control de la producción reinstaurando nuevas cuotas y
un precio oficial de 18 dls, por barril para un grupo
representativo de productos, pero se trata más bien de un precio
de referencia para intentar reorganizar que un precio líder. La
participación de la OPEP en el mercado internacional baja
considerablemente.
Entre 1986 y 1990, aunque sin altas ni bajas espectaculares como
en 1986, la inestabilidad es la regla, pero los precios se
mantienen más bien bajos. Los problemas devienen de la dinámica
clásica del cartel: cuando los precios son satisfactorios se hace
trampa con las cuotas, se provoca la baja de los precios y
entonces se intenta controlarlos por el lado de la producción.
Pero en el proceso otros les
sacaron ventaja.
Los países árabes reciclan gran cantidad de recursos financieros a
los países industrializados, lo cual esfuma el ingreso de recursos
que se obtiene por la venta del petróleo. Por otro lado, la crisis
del petróleo se traduce en una redistribución de la renta
petrolera a favor de aquellas potencias económicas y financieras
que tienen los mecanismos financieros que les permiten captar y
capitalizar esos recursos (EU por ejemplo). Mientras el petróleo
se comporta en el mercado internacional en forma parecida a
cualquier otra materia prima se ve sometido a un proceso de
desvalorización en el cual los términos del intercambio tienden a
favorecer a los países industrializados exportadores de productos
manufacturados.
Una utilización adecuada de la renta petrolera, esto es de los
recursos que se obtienen por la exportación de petróleo, podría
generar una industrialización del petróleo en un proceso de
integración hacia adelante (petroquímica), importante y factible
para países que tienen ya una cierta infraestructura para ello. Es
el caso de Irán e Indonesia, por ejemplo, y por supuesto México,
que ya había recorrido este camino de industrialización del
petróleo a través de su industria petroquímica.
Una serie de países subdesarrollados se enfrenta al problema de
que no han podido desarrollarse industrialmente porque las
condiciones estructurales y el acoso de otras producciones, sobre
todo de países industrializados, no se los han permitido. Faltan
recursos
financieros
e
infraestructuras
adecuadas
para
la
industrialización. Estos países, en el caso de ser productores de
petróleo, dieron un paso importante al afirmar su soberanía sobre
sus recursos, pero los efectos de este hecho se han ido diluyendo
frente al poder más organizado de los países industrializados y
las llamadas "reformas estructurales". Por otro lado son países
especializados en la producción-exportación de un solo producto
primario (o de un grupo muy reducido) y enfrentan las desventajas
competitivas frente a los productos manufacturados. En este
sentido la estrategia más importante a seguir nos parece debería
ser la diversificación geográfica y productiva, esto es, ser menos
dependientes de 10E "clientes" ampliando su número, pero sobre
todo, a partir de la generación y apropiación de valor agregado
del petróleo. Esto es, los cuantiosos recursos que fluyen por la
explotación petrolera deben servir a un proceso de reciclaje
hacia actividades industriales
productores de petróleo.
dentro
de
los
mismos
países
Es más redituable la industria petrolera que se integra en forma
vertical pues obtiene muchas economías de escala en los varios
procesos, pero no sólo por eso, sino porque está en mejor
posibilidad
de
competir
en
el
mercado
internacional.
La
integración, que puede ser total, casi total o piramidal, será
siempre provechosa. Así, si el volumen de la producción permite
economías de escala el beneficio más directo será el ahorro en
costes,
tanto
en
la
producción,
ventas,
compras,
control
mancomunado, etc. Muchas de las barreras a la entrada han sido
superadas por las compañías públicas de los países productores.
Será necesario que rompan las barreras que representan sus
relaciones de dependencia con los países industrializados.
Algunos de los países exportadores de petróleo tienen ya capacidad
instalada o posibilidades tecnológicas para hacerse cargo de estos
procesos. Por otro lado, la consolidación del cartel es una opción
teóricamente válida y recomendable y es evidente que en la medida
en
que
los
principales
productores
de
los
países
no
industrializados participen en él, su poder será mayor, sin
embargo en la práctica tiene muchas limitaciones, mismas que han
sido dramáticas en el caso de la OPEP tanto por la importancia
estratégica del producto como por la diversidad de intereses de
los productores, intereses incluso antagónicos que han sido causa
de guerras militares entre algunos de los socios más importantes,
como es el caso de la guerra entre Kuwait e Irak. Además el cartel
como todos los de materias primas, está muy expuesto al ciclo
económico lo que lo hace muy vulnerable a las recesiones. La
reunión de la OPEP, que se realizó en Ginebra a mediados de
febrero de 1992, terminó en un fracaso, porque existía la
intención de algunos de sus miembros, concretamente de Arabia
Saudita, de producir al máximo posible de su capacidad con el
objeto de abaratar el precio del barril de crudo y con esto sacar
del mercado los crudos producidos por Irak. Esta estrategia de
Arabia Saudita tenía como propósito provocar problemas a Sadam
Hussein, y con esto hacer factible su derrocamiento.
Como se ve, en estas condiciones no existe acuerdo posible. En
cambio una industria a partir de la elaboración de productos
petroquímicos puede ser la base para otras industrias, además de
que los precios de esos productos se encontrarían en una situación
competitiva mucho más favorable
que la del petróleo crudo. Los productores reducirían así el poder
del "cliente" posicionándose en una situación más ventajosa. Pero
muchos gobiernos han decidido lo contrario y se lanzan a
privatizar este sector estratégico.
La privatización de la industria petroquímica mexicana, teniendo
en cuenta todo lo que se ha dicho hasta aquí, representa un
retroceso de muchos años, una vuelta a la época en que las "siete
hermanas" controlaban una porción importante de la riqueza
petrolera de México. Y esto es posible por el auge liberalizador
de los últimos años. De haberse substraído México de esta
corriente habría tenido que mantener una cierta protección de su
industria respecto de las inversiones extranjeras que son las que
seguramente presionaron, con el arma financiera en la mano -las
ayudas para sortear la crisis declarada en diciembre de 1994-,
para la privatización de la industria petroquímica.
Normalmente se suele dirigir contra las empresas estatizadas el
argumento de que son monopolios que impiden la competencia de
otras empresas privadas y que por lo tanto anulan los incentivos
para el aumento de la productividad. En el caso de la industria
del petróleo este argumento, al menos en México, se refuerza por
el hecho de que como existe una fuerte protección que favorece a
los productos petrolíferos generados por PEMEX, esta empresa es
también "inmune a la competencia del exterior". Entonces se
critica aquí un doble monopolio, el de la producción y el del
mercado. Pero habría que preguntarse si en el caso de PEMEX la
intervención del estado ha derivado en una caída de la
productividad. Sabemos que PEMEX, aún siendo objeto de un doble
monopolio, se convirtió en una de las empresas de más alto
desarrolle tecnológico en el mundo. Por su volumen de producción
PEMEX es la tercera en importancia en el mundo, sólo después de la
Saudí Aramco (la más beneficiada por la eliminación de Irak del
mercado internacional) y la NIOC (iraní), y sin contar a la INOC,
colocada siempre entre las tres primeras hasta le "Guerra del
Golfo" y el bloqueo que le fue impuesto a Irak, de la cual no
tenemos cifras disponibles. No vamos a negar las burocracias y las
ineficiencias, pero estas limitaciones quedaron superadas por el
hecho de que esta industria fue capaz de levantar a uno de los
sectores más avanzados de la producción en México. Esto a lo que
nos lleva es a que no toda intervención del estado arroja los
mismos resultados¡ sobre todo si se dirige a desarrollar la I+D
que van ( requerir las industrias en las que interviene, como es
e. caso de PEMEX con el Instituto Mexicano del Petróleo.
y esto es tan cierto que actualmente uno de los objetos más
apetecidos por las transnacionales es justamente el complejo de 61
plantas petroquímicas que está privatizando el estado mexicano.
5. CONCLUSIONES
Una de las cuestiones más polémicas del desarrollo de la economía
de
los
países
atrasados
es
precisamente
el
papel
del
proteccionismo. Hay quien dice que sólo sirvió para frenar todo
desarrollo industrial, como es el caso de Tortella, pero hay
quienes insisten en que dio la cobertura para ese desarrollo
industrial. Lo que nosotros creemos es que el proteccionismo no se
puede desvincular del contexto histórico en el que se da, y así
puede ser que en unas condiciones determinadas y bajo ciertas
modalidades sirva para alentar el desarrollo industrial, segunda
mitad del siglo XX, mientras que en otro momento el proteccionismo
sólo sirvió para frenar el proceso por el cual un conjunto de
países se convertirían en el centro de la relación desarrollo
subdesarrollo, prácticamente todo el siglo XIX. Tortella cae en un
error a historicista, puesto que para el siglo XIX tiene muy claro
que el librecambismo sirvió a Inglaterra para convertirse en la
primera potencia industrial del mundo, (pero esto podía hacerla
Inglaterra; no cualquier país, mucho menos un país atrasado, que
impusiera el librecambismo se convertiría en potencia industrial).
Trasladar este juicio al siglo XX y querer demostrar cómo el
proteccionismo sólo trajo desgracias a quienes lo instrumentaron Tortella pone el ejemplo de España-, es muy desafortunado.
Ya en el siglo pasado Marx se declaraba partidario del
librecambio, y es que justamente en el siglo pasado, y
particularmente para Inglaterra, el librecambio tenía pertinencia,
ya lo hemos dicho, pero para los países subdesarrollados y al
final del siglo XX, la cosa no parece tan clara: " ... el sistema
proteccionista no es más que un medio para fomentar en un país la
gran industria, es decir, para hacerlo depender del mercado
mundial; y, a partir del momento en que se depende del mercado
mundial, se depende en mayor o menor medida del librecambio.
Además, el sistema proteccionista desarrolla la libre competencia
dentro de un país. Por eso vemos que en aquellos países en que la
burguesía comienza a abrirse camino como clase, por ejemplo en
Alemania,
hace
grandes
esfuerzos
por
obtener
aranceles
protectores. Estas son para ella las armas contra el feudalismo y
el Estado absoluto, representan para ella el medio de concentrar
sus fuerzas y realizar el librecambio dentro del país.
"Pero en general, el sistema proteccionista es hoy un sistema
conservador,
mientras
que
el
sistema
librecambista
actúa
destructivamente. Desintegra las nacionalidades
anteriores y hace culminar el antagonismo entre el proletariado y
la burguesía. En una palabra, el sistema de la libertad de
comercio, acelera la revolución social. Solamente en este sentido
revolucionario
emito
yo,
señores,
mi
voto
en
favor
del
librecambio". (Marx 1848:554)
El librecambio, y la doctrina que lo sustenta, el liberalismo, es,
seguramente, la idea más afín al desarrollo del capitalismo, esto
quiere decir que el capitalismo tiene en el liberalismo y en el
librecambio la más formidable herramienta ideológica y política
justificadora de su expansión
desarrollo. En este sentido el
capitalismo siempre ha corrido paralelo a la idea de la libertad
en el comercio, del dominio del mercado en todos los ámbitos; ya
sea que se hable del campo del derecho, de la moral, la
democracia, etc. Cuando Marx se declara partidario del librecambio
aclara fehacientemente que lo hace en el entendido de que el
capitalismo bajo su forma librecambista contribuirá a su propio
desarrollo y a su posterior acercamiento a la hora "del juicio
final", es decir, al acercamiento de las crisis del capitalismo, y
tan es así que Marx en su argumentación señala muy claramente que
el movimiento de expansión del liberalismo es la vía más corta
para el estallido de las crisis capitalistas.
Sin embargo, es necesario introducir una serie de elementos que
por diversas circunstancias históricas para Marx era muy difícil
de tener en cuenta. Nos referimos concretamente al hecho de la
existencia de los países conocidos como subdesarrollados para los
cuales la expansión ad-infinitum del liberalismo sólo los privará
de un proceso de industrialización propio y de constituirse, por
consiguiente, en estados nacionales, y esto por la simple razón de
que se ha constituido un mercado capitalista a nivel mundial en el
que a los países subdesarrollados les está coartado el camino de
la industrialización partiendo de impulsos nacionales propios; en
el mejor de los casos la industrialización será el producto del
desarrollo de cierta infraestructura que servirá para facilitar
las exportaciones de materias primas y alimentos a las metrópolis,
fuera de eso es prácticamente imposible que estos países puedan
desarrollar un proceso de industrialización autónomo. En estas
condiciones es que cobra vigencia la instrumentación de políticas
proteccionistas que permitan preservar ciertos sectores de la
feroz
competencia
que
representa
la
oferta
de
productos
manufacturados provenientes de las economías más industrializadas,
pero adicionalmente se trataría de que las clases interesadas en
desarrollar cierto proceso industrial al mismo tiempo están
llevando a la práctica un proyecto de estado-nación que, por lo
demás, siempre se ha visto coartado por la interferencia que
representan los intereses de la metrópoli al interior de los
propios
países
subdesarrollados.
Nos
estamos
refiriendo
particularmente a la fase de formación de los estados nacionales a
lo largo del siglo XIX. En este sentido podemos hablar de un
estado nacional incompleto en el caso de América Latina en general
y de México en particular. Baste recordar las vicisitudes por las
que ha pasado la formación del estado nacional en México, las
cercenaciones de su territorio por parte de Estados Unidos. Pero a
pesar de que Marx no pudo prever el fenómeno del subdesarrollo
porque creía que las economías más desarrolladas no hacían otra
cosa que colocar "el espejo de su propio desarrollo" frente a las
economías menos desarrolladas, es verdad que en este escrito Marx
traza unas líneas geniales de los efectos que tendrá sobre los
menos desarrollados el movimiento de expansión de las economías
más desarrolladas. y esto que aquí se traza con genial acierto
sería luego el tema de un artículo que Marx tituló "Discurso sobre
el problema del librecambio", al final del cual concluye que el
proteccionismo, sobre todo para los países atrasados, (Alemania
era uno de ellos) tiene sentido porque contribuirá a levantar la
industria, pero que esta protección hacia afuera deberá combinarse
con un régimen de librecambismo hacia adentro para que las
industrias no se quedaran pasmadas ante la falta absoluta de
estímulos para la modernización. Por el otro lado el librecambio
es una fuerza "depuradora" del capitalismo que tiende a sacrificar
a los "estados nacionales" anteriores, y esto podría parecer una
enorme virtud en el siglo XIX, pero en los albores del siglo XXI,
cuando el capitalismo está en busca de nuevas fórmulas para
sobrevivirse a sí mismo, constituye una afrenta a los estados que
no encajan totalmente en su lógica intrínseca, una destrucción de
naciones susceptibles de "reciclaje" en una lógica de capitalismo
decadente. Y aquí hay que mencionar tanto a las naciones del
extinto bloque socialista como a países como México que bien a
bien
nunca
han
podido
desarrollar
su
propio
proceso
de
industrialización y de consolidación de un estado nacional y que
sin embargo una vez que se vieron lanzados a la vorágine del
liberalismo a ultranza, por la Perestroika en un caso y por el TLC
en otro, perdieron el elemento nacional que les caracterizaba para
quedar
convertidos
en
unos
simples
apéndices
de
centros
capitalistas más desarrollados: léase UE en el caso de los restos
de Europa del Este, o EU, en el caso de México.
No es que se esté a favor o en
contra de la Unión Europea, no,
lo que está a discusión es el
papel de Portugal dentro de la
división europea del trabajo.
J. Saramago
Capítulo IV
EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO MEXICO-ESTADOS UNIDOS-CANADA
Los procesos de integración económica regional han sido impulsados
por la internacionalización de las economías y el objetivo de
explotar las ventajas potenciales de la complementación económica.
Estos procesos han tenido lugar en un escenario caracterizado por
una lucha por la hegemonía económica mundial y la expansión de los
mercados. Las revoluciones técnico-industriales, particularmente
en la información y comunicación a partir de los años 70, y los
nuevos sistemas de organización del trabajo han llevado al
protagonismo de diferentes países y a un aumento de la
productividad que ha agudizado la competencia internacional.
Así como las asimetrías entre Europa y América, después de la
segunda guerra mundial, condujeron a Europa a la realización de
proyectos de complementación que dieron lugar a la CECA (Comunidad
Europea del Carbón y del Acero, Tratado de París, 1950), la
EUROATOM (Unión Europea de Energía Atómica, Tratado de Roma, 1957)
y finalmente la CEE (Comunidad Económica Europea, Tratado de Roma,
1957), el rezago relativo de la economía norteamericana, evidente
en la década de los 70, frente a Japón y la Europa comunitaria
condujo a los Estados Unidos a la búsqueda de acuerdos comerciales
con sus vecinos más próximos, Canadá y México, en un intento de
formación de un bloque económico.
Pero Estados Unidos no sólo hace frente a Europa y al Japón en el
terreno económico, sino que si cumple sus propósitos de control
político sobre sus socios, extiende su hegemonía. y esto se
manifiesta desde el momento en que no sólo buscaba un simple
tratado de librecambio, si no, ¿cómo explicar que el TLC
represente grados de integración (nos referimos a la cuestión
financiera) que corresponden a un mercado común?, evidentemente la
cuestión financiera venía a añadir un instrumento más de sujeción
de
la
economía
desarrollada,
Estados
unidos,
hacia
la
subdesarrollada, México.
En el proceso de desarrollo económico mundial se han observado por
lo menos tres modalidades de integración: entre países iguales de
desarrollo económico relativamente bajo (Centroamérica); entre
países de peso económico poco diferenciado y alto grado de
desarrollo (los que iniciaron la CEE); y, entre países altamente
diferenciados donde uno de ellos tiene una clara hegemonía (el
Tratado de Libre Comercio, TLC o NAFTA) .
La estructuración de un bloque económico corno la Unión Europea no
tuvo
en
sus
orígenes
el
problema
de
los
socios
menos
desarrollados, éste sólo se presentó cuando fue preciso aceptar la
entrada de países como Grecia, España y Portugal. En este momento
fue necesario, entonces, hacer un estudio de las distintas
modalidades de los acuerdos y relaciones que se generaban entre
los miembros más fuertes y los más débiles. Una de las
conclusiones fue la de que se precisaba de una política que
permitiera que a lo largo de los años los socios más débiles se
aproximasen a las condiciones de producción y de bienestar de los
más desarrollados (la llamada "convergencia real"). En esta
situación se crearon diversos mecanismos de transferencia de
recursos para compensar a los países más deprimidos, como la
política de desarrollo social, los fondos estructurales y
programas específicos. Estas políticas de desarrollo han sido muy
importantes para estos países, lo que es claro, por ejemplo, en el
caso de España, donde efectivamente las acciones emprendidas han
reducido las distancias frente a los socios más desarrollados. Las
supuestas "ventajas comparativas" que representan los salarios más
bajos y las
materias primas baratas, y
las "desventajas
competitivas", basadas en indicadores de calidad y productividad,
son compensadas de algún modo por la Comunidad a través de estos
apoyos al desarrollo estructural. Y no se crea que estas políticas
se traducirán algún día en la supresión de la distancia que separa
a los países más desarrollados de los menos
desarrollados finalmente las desigualdades se reproducen-, antes
deberían producirse cambios más profundos, pero lo que sí es
cierto es que estas políticas han servido para que el shock de la
integración sea menos brutal.
Gracias a los recursos que representan los fondos estructurales y
de cohesión es verdad que se ha avanzado en una serie de sectores,
sin embargo se ha retrocedido en otros que no tienen poca
importancia, por ejemplo, España perdió prácticamente toda su
industria naval debido a su integración con Europa si bien es
cierto que desarrolló el sector turismo.
Sin embargo, es necesario dejar claro que aun en el caso de la
Unión Europea en donde se contemplan contra tendencias al
ahondamiento de las desigualdades entre regiones y países, esto
es, en donde los fondos estructurales y de cohesión se crearon
precisamente para impedir que las diferencias entre países más
desarrollados y países menos desarrollados se hicieran abismales,
aun existiendo estos mecanismos se ha observado una notable
asimetría en el desarrollo a causa del papel que cada cual juega
en la división europea del trabajo, esto es, que mientras que, por
ejemplo, Alemania tiende a desarrollarse sobre la base de la alta
tecnología, un país como Portugal tiende al rezago a causa de que
dentro de esa misma división del trabajo le ha tocado quedarse con
actividades que en su gran mayoría son de carácter extractivo,
turismo e industrias tradicionales como la textil que se encuentra
en franca crisis ante la apertura comercial frente a los llamados
"nuevos países industrializados" (NICs), o la vitivinícola, que ha
rebasado las necesidades del mercado y es objeto de fuertes
restricciones en el seno de la UE.
En el caso del TLC no se contempla ningún tipo de contra tendencia
que impida que se ahonden las asimetrías en el desarrollo de sus
participantes. Esto es, no se incluyó un capítulo equivalente al
de los fondos estructurales y de cohesión y esto se hizo así no
obstante la petición de México de que se contemplaran dichos
mecanismos de compensación. Como ya hemos dicho más arriba la
existencia de tales fondos sólo serviría para contrarrestar las
asimetrías, no para liquidarlas, sin embargo de cualquier forma
para un país como México que tiene rezagas tan notables respecto
de sus dos "socios", Estados Unidos y Canadá, contar con estos
recursos era sumamente importante, sobre todo para canalizarlos a
áreas como la de las comunicaciones y, particularmente, a la
educación y a la investigación tecnológica y científica, que son
las áreas en donde principalmente se aplican estos fondos en el
caso de los países que los reciben en la Unión Europea.
El resultado de las negociaciones del TLC fue que no se incluyeran
consideraciones especiales para el país de menos desarrollo, y no
está claro qué ventajas podría obtener México de su integración
con el país más poderoso del mundo en estas condiciones. México
tiene, además, una desventaja frente a los países menos
favorecidos de la Unión Europea, y es que estos últimos
constituyen unidos una fuerza acrecentada para negociar con los
más ricos, mientras que México está solo y no tiene a quien unir
sus fuerzas para exigir este u otro tipo de transferencias y
compensaciones.
México, que tiene un ingreso per cápita diez veces menor que el de
Estados Unidos y una fuerza de trabajo entre diez y quince veces
más barata que la estadounidense, es un poderoso polo de atracción
para las industrias estadounidenses que requieren de bajar sus
costos para no ir a la bancarrota. En México existen actualmente
cerca de 2000 maquiladoras,1 la mayoría de capital estadounidense,
casi en su totalidad ubicadas en las entidades fronterizas, las
cuales aprovechan los bajos salarios pagados a los obreros
mexicanos y emplean más de 700 mil trabajadores2• El "éxito" de las
maquiladoras, sin embargo, ha convertido el norte de México en una
zona deprimida, con grandes problemas de vivienda, de seguridad y
sanitarios.
Las maquiladoras, que están empleando cerca del 10% de la fuerza
de trabajo ocupada en la industria, y que constituyen la segunda
fuente de divisas para el país, no han tenido beneficios netos
para los trabajadores empleados en ellas: sus salarios pasaron de
ser los mejores del "tercer mundo" (en este tipo de "industrias")
al principio de los años 80, a ser los peores a principios de la
presente década, y se han seguido deteriorando, incluso en
relación al salario medio
1 Maquiladoras son las fábricas en que se realiza el proceso de ensamblado o
montaje de piezas que vienen de Estados Unidos (también hay de Japón y Carea).
En ellas se realiza una parte del proceso de producción de empresas extranjeras,
generalmente la parte que es intensiva en el uso de mano de obra. La materia
prima y los componentes vienen del extranjero y el producto final es
reexportado.
2 El personal ocupado en este tipo de "industria" era de 288.172 en enero de
1990, y 750.689 en junio de 1996. (INEGI, Cuaderno de información oportuna.
de la industria nacional. Este tipo de "industrialización" no ha
dejado ningún beneficio y es poco factible que su expansión vaya a
tener resultados diferentes.
Una de las particularidades más importantes del TLC en comparación
con los tratados de la Unión Europea es que no existen períodos de
ajuste de la industria en relación a la liberalización de las
barreras a los productos manufacturados, y si bien es cierto que
están contemplados los mecanismos de "salvaguardia" en los
sectores de la producción manufacturera más sensibles a la
competencia, como es el caso de la industria textil, éstas
salvaguardias se podrán aplicar siempre y cuando se produzca
"perjuicio serio" a quien pretende hacer uso de ellas. Esto es,
que solamente cuando una importación masiva de productos, en este
caso los textiles, produzca un perjuicio serio en el país que
importa, éste podrá hacer uso de las salvaguardias. Sin embargo, y
como es clásico cuando se aprueba una ley, la propia medida trae
sus contramedidas, esto es, que en el caso de que se aplique una
salvaguardia el país que haga uso de ella tendrá que dar a cambio
una compensación. Este tipo de restricción puede llevar a la
anulación del beneficio de la medida. Veamos lo que se dice en el
propio texto del TLC, Anexo 300-B (Bienes textiles y del vestido),
sección 4, punto 5: "La parte que adopte una medida de conformidad
con esta sección [esto es, que aplique un arancel para impedir la
entrada masiva de cierto producto a su país bajo la forma de una
salvaguardia], proporcionará a la Parte contra cuyo bien haya
adoptado la medida, una compensación de liberalización comercial
mutuamente acordada, en forma de concesiones que tengan efectos
comerciales sustancialmente equivalentes o que sean equivalentes
respecto del valor de los gravámenes adicionales que se esperen de
la medida. [ ... ] Si las Partes implicadas no pueden llegar a un
acuerdo sobre la compensación, la Parte exportadora podrá adoptar
medidas arancelarias con efectos comerciales sustancialmente
equivalentes a los de la medida adoptada conforme a esta sección
contra cualquier bien importado de la Parte que inicialmente
adoptó esta medida de conformidad con esta sección. La Parte que
adopte la medida arancelaria la aplicará solamente durante el
periodo mínimo necesario para alcanzar los efectos sustancialmente
equivalentes". (SECOFI 1994:89) Nos parece que el principal
problema de este clausulado es dar un trato igual a desiguales.
Pero ahora veamos el trato que se le da a una de las partes cuando
el afectado es el más débil, esto es, cuando la
aplicación de una medida, como las salvaguardias, pero en este
caso referidas a las inversiones extranjeras, va en contra de los
intereses de una de las partes, tomando en cuenta que ya desde las
negociaciones
México
tuvo
que
eliminar
los
requisitos
y
condiciones que aplicaba a la inversión extranjera. En los
documentos del TLC se establece que los gobiernos no podrán
imponer condiciones a los inversionistas extranjeros que no pongan
a los suyos propios, lo cual viene a afectar también la
transferencia de tecnología y el uso de personal y productos
nacionales. En resumen, en este punto el TLC restringe la
capacidad que tiene México de impulsar su desarrollo y decidir
sobre
su
política
económica
sin
crear
ningún
mecanismo
compensatorio que sí se contempló en el caso de que se aplicaran
las salvaguardias. Es obvio que quien tiene más necesidad de las
salvaguardias es México, y quien recibe más inversión extranjera
es también México. En ambos casos el acuerdo resulta, pues,
desventajoso.
1. ANTECEDENTES DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO
El Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá
tiene como antecedente inmediato el Acuerdo de Libre Comercio
(ALe) entre Estados Unidos y Canadá, mismo que sirvió de base para
el debate y la negociación del actual tratado trilateral.
El proceso de negociación entre Estados Unidos y México se inició
en marzo de 1990, y a partir de entonces tuvieron lugar gran
número de encuentros, reuniones y giras de trabajo a distintos
niveles:
comisiones
de
ministros
y
presidentes,
entre
representantes, funcionarios y mandatarios de ambos países, etc.
En febrero de 1991 Canadá se une a las discusiones y los gobiernos
de los tres países (los presidentes George Bush, Carlos Salinas y
el Primer ministro Mulroney) acuerdan y declaran que procederán
conjuntamente a la iniciación de negociaciones formales de un
Tratado Trilateral de Libre Comercio.
La agenda de negociaciones quedó conformada en junio de 1991, en
seis áreas: acceso a mercados, reglas de origen, comercio de
servicios, inversión, propiedad intelectual, y solución de
controversias. Las reuniones técnicas a lo largo de 1991 incluyen
discusiones sobre el sector automotriz, textiles, petroquímica,
estándares laborales, agricultura, aranceles y
barreras no
arancelarias, y salvaguardias. En septiembre
de 1992 el texto del TLC fue presentado por Bush al Congreso de
los Estados Unidos.
Aunque el gobierno mexicano manifestó desde el inicio su rechazo a
la formación de un mercado común (propuesta inicial de los Estados
Unidos) y que no se incluiría tema alguno fuera del ámbito
estrictamente
comercial,
así
como
que
se
respetarían
los
postulados de la Constitución mexicana, varios acontecimientos -como las reformas constantes a la Constitución-- y el contenido de
las discusiones, ya desde entonces permitían prever que en
realidad se trataba de algo más profundo que un simple acuerdo
comercial. En el documento final se incluyen temas que no son
exclusivos de un acuerdo comercial, como es el caso de las
inversiones y de los servicios financieros, temas que más bien
corresponden a una unión económica, esto es, a una fase de
integración muy desarrollada. En este sentido se logró lo que
inicialmente se planteaba Estados Unidos, porque si bien es cierto
que no se llegó a un mercado único están presentes algunos de los
aspectos más importantes de éste, como es el caso de la libre
movilidad del factor capital y la circulación de servicios, aunque
no está presente la libre circulación de personas. Quizá sólo por
esta última razón es que no se habla de mercado común, porque de
las cuatro libertades que caracterizan a un mercado común sólo es
esta última la que está ausente. La libre movilidad de personas
fue un tema que se planteó y el resultado fue que se incluyó muy
parcialmente
como
movilidad
de
técnicos
calificados
y
funcionarios, existiendo una rotunda negativa por parte de Estados
Unidos en negociar la libre movilidad de personas en general por
temor al flujo de migrantes mexicanos.
Se presentan, pues, en este proceso, rasgos que anticipan una
tendencia a alcanzar niveles de profundidad que sobrepasan a la
simple creación de una zona o área de libre comercio, por lo menos
a nivel de Unión Aduanera o Mercado Común. Si bien, como ya
dijimos, no se puede hablar todavía de una Unión Económica (con
Unión Monetaria), existen elementos de que se avanza hacia una
integración real.
Para estas fechas el gobierno mexicano ha llevado a cabo ya una
serie de medidas para adecuar la estructura productiva e
institucional del país a las necesidades del TLC. En noviembre de
1990 eliminó los permisos previos de importación para 118
mercancías, liberalizando con ello aún más su comercio que ya para
ese entonces era uno de los más abiertos (sobre todo frente a
Estados Unidos); a fines de 1990 se
aprobaron en el Congreso mexicano un conjunto de reformas a la ley
Aduanera, mismas que entrarían en vigor en 1991; en enero de 1991
el secretario (ministro) de Comercio Exterior afirmó que serían
necesarios cambios en el sistema legal mexicano para adecuarlo a
la nueva política de globalización, sobre todo en materia de
propiedad industrial; el gobierno de Estados Unidos señala que el
TLC debe incluir aspectos no sólo de acceso general al mercado,
sino también de reglamentación de inversiones, y "sugiere" al
gobierno mexicano que enmiende su ley de inversiones no sólo para
liberalizarla sino para dar más garantías a los inversionistas
norteamericanos. El 22 de noviembre de 1993 el presidente de
México, Carlos Salinas de Gortari envía una inicia ti va de ley
para modificar la anterior ley sobre inversiones extranjeras. Por
esas mismas fechas el secretario de Hacienda y Crédito Público,
Pedro Azpe, tiene una comparecencia en la cámara de diputados en
donde expone que para el año de 1994 operarán en el país 36 bancos
nacionales y 20 bancos de todo el mundo. Esto último es muy
importante porque en México hasta ese entonces la banca era
naciona13 y sólo operaban unas oficinas del City Bank. Con estas
nuevas modificaciones a la ley de inversiones extranjeras y a los
servicios financieros, se abrirían las puertas de México a la
inversión masiva de compañías y a los bancos estadounidenses. Y en
la lógica de las modificaciones anteriores y anticipándose a la
entrada en vigor del acuerdo, los negociadores norteamericanos
plantean la privatización de la compañía estatal de petróleos,
PEMEX. A fines de 1990 funcionarios de Estados Unidos declaran el
interés de su gobierno en incluir en las negociaciones a los
hidrocarburos y a la petroquímica básica; el presidente de México
declara que no cambiará la Constitución en materia petrolera. En
junio de 1991 se anuncia que México negociará la liberalización de
barreras arancelarias y no arancelarias en el sector energético y
petroquímico; en septiembre de 1991 se postulan modificaciones
para el marco jurídico de la agricultura mexicana, reformas a la
Constitución que ponen fin a la estructura agraria surgida de la
revolución de 1910, para facilitar la creación de empresas
agrícolas privadas nacionales o extranjeras.
3 La Banca en México fue nacionalizada por decreto del presidente José López
Portillo en septiembre de 1982, al final de su mandato. Con la entrada del nuevo
presidente, Miguel De la Madrid, en diciembre de ese mismo año, se inició su
reprivatización, misma que fue concluida durante los primeros años del gobierno
de Carlos Salinas de Gortari.
Como puede apreciarse, el proceso de negociación se dio de forma
acelerada, quizás en parte debido al alto grado de integración ya
existente, por lo menos entre las economías de Estados Unidos y
Canadá, por un lado, y las de México y Estados Unidos, por el
otro. Sin embargo los problemas a resolver eran complejos y a
pesar de la confianza de los organismos oficiales, surgían
exigencias y cuestionamientos en ambos lados de la frontera; la
principal oposición provenía de algunos sectores dentro de los
Estados Unidos. Inicialmente estaba prevista la firma del TLC para
junio de 1992, pero las dificultades en el proceso y los
acontecimientos políticos en los Estados Unidos, particularmente
las elecciones presidenciales de noviembre de 1992, no permitieron
que la firma tuviera lugar en ese año. No es sino hasta fines de
1993 que se aprobaría el TLC. Es en los Estados Unidos en donde se
logra la acción más trascendente para dar por cerrado el capítulo
de la aprobación del TLC. y es justamente en ese país en donde más
impacto tuvo su aprobación porque fue ahí en donde se levantaron
las protestas más serias y organizadas que luchaban por impedir la
ratificación del acuerdo. El mismo actual presidente de los
Estados Unidos, Bill Clinton, durante su campaña, se había
manifestado en desacuerdo con aspectos muy importantes del TLC.
Las organizaciones de trabajadores también guardaban serias
reservas y sólo después de una serie de operaciones complicadas
que finalmente el mismo presidente de los Estados Unidos encabezó
fue que se reunieron los votos necesarios para la aprobación del
acuerdo. El tratado obtiene una clara mayoría el día de su
votación: el 17 de noviembre de 1993, en la cámara de diputados de
Estados Unidos logra 234 votos a favor y 200 en contra, y en el
Senado 61 a favor contra 38. En México fue ratificado por el
Senado el día 22 de noviembre del mismo año con 56 votos a favor y
2 en contra. En Canadá el Parlamento lo aprobó el 23 de junio del
mismo año, con 47 votos a favor y 30 en contra en el Senado (días
atrás había sido aprobado por la Cámara Baja). La fecha acordada
para su entrada en vigor fue ello de enero de 1994. No deja de ser
paradójico que el país que sale menos beneficiado sea el que haya
encontrado más apoyo en su aprobación. Paradoja que se explica en
buena medida por el presidencialismo mexicano y el poder del
ejecutivo, pero también, como hemos señalado en otro capítulo, por
la falta de claridad y proyecto alternativo de los partidos de
oposición.
"a) eliminar obstáculos al comercio y facilitar la circulación
transfronteriza de bienes y servicios entre los territorios de las
Partes;
b) Promover condiciones de competencia leal en la zona de libre
comercio;
c) aumentar sustancialmente las oportunidades de inversión en los
territorios de las Partes;
d) proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los
derechos de propiedad intelectual en territorio de cada una de las
Partes;
e) crear procedimientos eficaces para la aplicación y cumplimiento
de este Tratado, para su administración conjunta y para la
solución de controversias; y
f)
establecer
lineamientos
para
la
ulterior
cooperación
trilateral, regional y multilateral encaminada a ampliar y mejorar
los beneficios de este Tratado." (SECOFI 1994:7)
2. SIGNIFICADO DEL TLC PARA LOS PAISES INVOLUCRADOS
El impacto en Canadá.
En 1988 Canadá y los Estados Unidos concluyeron las negociaciones
sobre un acuerdo de libre cambio. El TLC viene a ser, con la
incorporación de México, una especie de alargamiento del ALC pero
introduce una serie de aspectos nuevos, algunos de los cuales no
son del gusto de Canadá. Los negociadores del ALC por parte de
Canadá se vieron forzados a entrar al TLC y replantear nuevos
términos con Estados Unidos a causa del nuevo giro ocasionado por
la incorporación de México en las negociaciones.
Muchos
esperan
que
el
impacto
del
TLC
en
Canadá
tenga
consecuencias negativas. Algunas de las razones que se exponen
tienen que ver con la probable salida de muchas industrias, dado
que la distribución de la población se da básicamente a lo largo
de la frontera y las empresas norteamericanas pueden abastecer
fácilmente el mercado canadiense. No se espera que plantas
estadounidenses se trasladen a su territorio pues pueden cubrir el
mercado canadiense con una pequeña ampliación de las redes de
distribución ya existentes en el propio territorio estadounidense.
Sin embargo, es probable que se dé una pérdida de atracción de
nuevas industrias y el traslado de inversiones directas ya en
operación
(estadounidenses
y
canadienses)
a
territorio
estadounidense o mexicano. Aunado a esto podría darse una
disminución de los flujos comerciales
entre las diferentes provincias de Canadá y, por tanto, aumentar
los sentimientos separatistas ya existentes. Las organizaciones
sindicales consideran que el TLC traerá una reducción del empleo y
de los salarios de los trabajadores canadienses. y es que Canadá
salió "mal parado" de su asociación con Estados Unidos en el ALC,
y si no veamos la evaluación que hacen algunos estudios de esta
experiencia:
"Gastan y Trefler pasan entonces a examinar los efectos
potenciales del ALC sobre el empleo en Canadá y en Estados Unidos,
al estimar econométricamente un modelo de oferta de trabajo y
demanda de trabajo sobre el periodo 1979-1991. El ALC sólo está
representado en el modelo por su efecto sobre los aranceles. Los
efectos de los tipos de cambio, los cambios del PNB y los
diferenciales de la tasa de interés también son incorporados ya
que claramente afectan el empleo. [ ... ] Hay dos cosas que decir
acerca [ ... ] de las pérdidas de empleo en Canadá en relación con
las de Estados Unidos. En buen número de industrias, las pérdidas
de empleo canadienses son de tres a cinco veces mayores que las
pérdidas de Estados Unidos. En segundo lugar, en sólo tres
industrias hubo pérdidas de empleos en Canadá y aumento de empleos
en Estados Unidos: en alimentos y bebidas, minas metalúrgicas y en
papel." (Waverman, "El TLC: una perspectiva canadiense", en
Globerman y Walker 1994:73) Pero esta pérdida de empleos, dice
Waverman, no es por el ALC sino por la inferior productividad del
Canadá.
Canadá tiene justificadas reservas respecto a las pretendidas
bondades de un TLC en que se incluye además de EUA a México, y la
razón de esto estriba en el hecho probado de que en el ALC perdió
empleos a favor de EUA y vio corno numerosas inversiones salieron
de su territorio para instalarse en aquél. Sin embargo para Canadá
el costo de quedar fuera del TLC de Norteamérica hubiera sido muy
alto, para empezar habría tenido que enfrentarse a barreras
arancelarias acordadas entre México y Estados Unidos, y perdería
la oportunidad de gozar de las "ventajas preferenciales" (sobre
todo las ofrecidas por México, que tenía aranceles que triplicaban
el promedio de los de Canadá), luego las inversiones de capital,
sobre todo las estadounidenses, habrían preferido el paraíso
fiscal que representa México. Sin embargo, estar dentro del TLC no
es garantía de que a Canadá le vaya muy bien, y por supuesto a
México tampoco.
A fines de 1994 se decidió que la provincia de Quebec adoptara un
status de cierta autonomía dentro de la nación canadiense.
Ciertamente en las pretensiones de autonomía de
Quebec están involucrados muchos problemas, pero es indudable que
una de las causas por las cuales un 50% de su población estaría
dispuesta a escindirse de la República canadiense es el hecho de
que las diferencias regionales entre las provincias canadienses,
por un lado, y entre los Estados Unidos y Canadá, por otro, han
tendido a profundizarse, y que en la base del ahondamiento de
estas diferencias está el comercio desigual del Acuerdo de Libre
Comercio. Ciertamente los conflictos regionalistas del Canadá no
se pueden atribuir al ALC, pero la dinámica de diferenciación
regional hacia la que conduce el proceso de integración implícito
en él, y su moderna versión, el TLC, seguramente llevará a la
agudización de estos problemas. Ya veíamos cómo es que la falta de
compensaciones a un país con un nivel de desarrollo muy inferior
al de sus socios, como es el caso de México, seguramente traería
desajustes en el rango nacional, sin embargo no habíamos señalado
las desigualdades que a nivel de regiones se producirán con un
proceso de integración que hará que las inversiones, los flujos
comerciales, el desarrollo de infraestructuras, etc., se dirijan a
algunas provincias, regiones y grupos sociales privilegiados.
Tenemos, pues, un proceso de concentración y de centralización de
capital a lo largo y a lo ancho del área económica que representa
el TLC que producirá, o más propiamente, agudizará una serie de
problemas existentes o potenciales, como es el caso de las
diferencias regionales en países que por distintas razones son muy
sensibles a estos problemas, como es el caso de Canadá y México.
Importancia para Estados Unidos
El desarrollo de la economía mundial es actualmente un proceso que
tiene muchas dificultades por causa de la recesión de las
economías más industrializadas, particularmente la de Estados
Unidos y Europa, que han perdido terreno en la competencia frente
a Japón y las economías complementarias de Asía que forman parte
de su espacio económico.
Los Estados Unidos enfrentan graves problemas internos. Entre los
más importantes tenemos: declive de la rentabilidad de capi tal,
deterioro productivo notable, bajos niveles de ahorro e inversión,
una fuerza de trabajo cara, dependencia de las inversiones
extranjeras y un déficit comercial muy fuerte. En esta situación
la posición comercial de los
Estados Unidos frente a sus principales competidores mas directos,
Japón y los tigres asiáticos, es de pérdida de fuerza en términos
de hegemonía.
En la tentativa de invertir esta situación, cuanto mayores son las
fuerzas de la competencia y menor la posibilidad de captar cuotas
de valor dentro del comercio internacional, Estados Unidos busca
hacer frente al desarrollo de Japón y los NPIAs, y a las
iniciativas comerciales de la Unión Europea en Latinoamérica,
formando un bloque de comercio libre en el continente americano,
un bloque que le permita actuar libremente en un mercado de,
inicialmente, 400 millones de personas, y el acceso a materias
primas y mano de obra baratas que se traduzca en mayor
competitividad en el mercado internacional.
En el fondo, la causa de la pérdida de competitividad de Estados
Unidos es que opera con costes de producción más elevados que sus
competidores, es por eso que busca sin cesar métodos productivos
basados en los bajos costes, para que sin sacrificar ganancias sea
posible competir con precios más bajos y reconquistar espacio no
sólo en el mercado internacional sino en su propio mercado
interno, dado que las economías de escala en sus empresas
requieren de una dimensión de mercado de la que ya no gozan, por
una parte por la presencia japonesa y por la otra por las
transformaciones de la propia estructura de la demanda que exigen
productos diferenciados y que han originado una segmentación de
los mercados.
La estrategia de los bajos costos puede requerir tremendos montos
de inversión en líneas nuevas de producción, ahorro de materias
primas,
cambios
en
la
dimensión
de
las
nuevas
unidades
productivas, así corno la transferencia de operaciones y parques
industriales para otros territorios. Japón y Alemania han basado
gran parte de su eficiencia en un sistema industrial de unidades
más pequeñas y especializadas que aumentan su capacidad de dar
respuesta (y a la vez propiciar) a los cambios de la demanda, y su
desarrollo ha impedido la operación de las economías de escala de
los norteamericanos que es producto de toda la fase de producción
propia del fordismo. Hoy día el mundo industrial está mudando
hacia la adopción de la fábrica más pequeña pero sumamente
automatizada gracias al empleo de la robótica y del trabajo
flexible. Pero Estados Unidos se ubicó en el desarrollo del método
fordista de producción a la cabeza de sus competidores cuando
menos desde principios de
siglo hasta los años 80. Ahora ese método de producción ha quedado
obsoleto, y el cambio le está resultando muy costoso. Así, la
inflexibilidad de las grandes unidades ha convertido a muchas
empresas en industrias en decadencia, con poca eficiencia y exceso
de capacidad. Por ejemplo, en el caso de los automóviles, el costo
unitario en Japón es aproximadamente 500 dólares menor que en
Estados Unidos, por el hecho de que éstos no operan al costo
mínimo que tendrían si aprovechasen toda su capacidad instalada,
por las restricciones del mercado.
Los americanos tienen el desafío de cambiar todo su parque
industrial, y esto induce a una nueva onda de fusiones y
adquisiciones con el desprendimiento de las divisiones no
relacionadas, la creación de unidades más pequeñas con el objetivo
de conseguir la especialización. En Estados Unidos ha quedado
claro que las grandes dimensiones tienen grandes complejidades y
mucho burocratismo. Y es por esta razón que el neoliberalismo está
en busca de la nueva estructura industrial.
La empresa americana está cambiando hacia la conformación de
unidades más pequeñas, flexibles y eficientes, con una nueva
organización de la gestión y con autonomía administrativa de las
unidades de producción. Las grandes corporaciones no desaparecen,
pero se reconfiguran, están des centralizándose y un nuevo tejido
industrial se está creando. Los conglomerados, que controlaban una
variedad muy grande de actividades, son ahora anticuados y 30%
menos rentables que las compañías especializadas. En los Estados
Unidos el número de abandono de actividades no relacionadas casi
se cuadruplicó en la década de los años 80. La proporción de
compañías altamente diversificadas tuvo un descenso de 37%,
mientras que el número de corporaciones operando en una sola
industria aumentó a 54%. (Fortune International 1992) La regla
ahora es evitar la integración vertical y apoyarse en la
integración horizontal para que la empresa se concentre en
aquellas actividades en las cuales tiene mejores condiciones de
producción y delegue en otros las funciones en las cuales produce
a un coste mayor. A esta estrategia responden las "industrias"
maquiladoras a través de las cuales los países industrializados
aprovechan -muchas veces a través de subcontratos- las ventajas de
costes,
principalmente
de
mano
de
obra,
de
los
países
subdesarrollados. En este sentido, países como México son
utilizados
para
desarrollar
muchas
de
las
actividades
"complementarias" de las industrias estadounidenses, haciendo
posible la realización de grandes lucros para muchas empresas que
en Estados Unidos irían a la quiebra.
En el contexto del Tratado de Libre Comercio México he adquirido
el compromiso de crear las condiciones adecuada E a estas
necesidades de la industria americana: a cambio de la promesa de
inversiones y creación de empleo, la estructura productiva, la ley
de inversiones extranjeras, la creación de infraestructura, el
acceso y abastecimiento de materias primas y energéticos, e
inclusive
la
Constitución
política
del
país,
han
sufrido
alteraciones sumamente importantes. La "complementariedad" abarca
los tres sectores, industria, agricultura y servicios.
En Estados Unidos son las organizaciones sindicales las que han
levantado más objeciones y oposición al TLC. La AFL-CIC señala que
el TLC cambiará la economía norteamericana y proporcionará grandes
ventajas a los inversionistas a costa de los trabajadores
norteamericanos, pues provocará la pérdida de cientos de miles de
empleos. Argumentaban que se daría a una escala mayor el fenómeno
de las maquiladoras instaladas en la frontera norte de México, las
que han significado la desaparición de cientos de miles de puestos
de trabajo en Estados Unidos, en empresas como la General
Electric, Electrolux, Trico, Zenith, Westinhouse, General Motors,
Ford y Chrysler, fenómeno que afectaría sobre todo a los
trabajadores no cualificados, es decir, a una gran cantidad de
trabajadores
que
recibieron
la
formación
necesaria
para
incorporarse al proceso de producción fordizado y que eran
empleados en gran número. Ahora, o bien las industrias más
obsoletas se trasladan a países en los que aún son costeables,
como es el caso de la industria automotriz hacia México, o se
quedan en los propios Estados Unidos pero tienen que transformarse
radicalmente adoptando nuevas tecnologías y nuevas formas de
organización del trabajo. En uno y en otro caso los trabajadores
norteamericanos tienen que sufrir una serie de adaptaciones
importantes si es que quieren ser incluidos en las plantillas, y
aún así muchos de ellos ven peligrar su puesto de trabajo.
Solamente en Michigan, en 1992, la General Motors ha reducido sus
empleos de 80 mil a 52 mil, trasladando 28 mil a México para
aprovechar las diferencias en el costo de la mano de obra.
La diferencia salarial es de un dólar por hora en México contra
10.57 en E.U. (15 considerando las prestaciones obligatorias),
además de la ventaja para los industriales
estadounidenses de estar a un paso de su mercado. Se estima que
las ventajas del "mercado de trabajo más barato de Norteamérica"
se traduciría en un ahorro de cerca de 20 mil dólares anuales por
obrero para las empresas norteamericanas. Esto ha llevó a que los
sindicatos norteamericanos pidieran la inclusión de un paquete
social en el TLC que los protegiera a ambos lados de la frontera.
En la redacción final del TLC se incluyeron los llamados "acuerdos
paralelos" que regulan a las empresas que se instalen en
territorio de cualquiera de las partes firmantes. Estos acuerdos
versan sobre legislación laboral y sobre cuestiones ecológicas. De
hecho los "acuerdos paralelos" recogen los planteamientos de las
centrales obreras de Estados Unidos y representan un cierto freno
para que empresarios que se instalan en territorio mexicano
pudiesen hacer uso de los bárbaros diferenciales salariales y de
condiciones de trabajo para aprovechar en exceso las ventajas de
operar en territorio mexicano. Pero, evidentemente, a pesar de
ello las diferencias salariales persisten y se agudizan, no
solamente
por
razones
de
cualificación
y/o
experiencia
y
productividad, sino porque los componentes históricos y sociales
del valor de la mano de obra son diferentes, y por tanto los bajos
salarios siguen siendo un factor de atracción para el capital
norteamericano
que
pueda
invertirse
en
condiciones
de
productividad más o menos semejantes a las de su país.
El acceso a la fuerza de trabajo barata permitirá al capital
estadounidense mejorar su competitividad principalmente frente a
Japón, porque cerca del 35% de las exportaciones japonesas que
inundan el mercado de Estados Unidos es realmente producto de
reexportación de las áreas de bajos salarios del sureste asiático.
Por otro lado, se espera que al eliminarse en México las
restricciones a la inversión extranjera y a los sectores de
seguros financieros, se crearán puestos de trabajo cualificados
para ciudadanos de EU -lo que ya ha sucedido, observándose en los
últimos años un importante flujo de técnicos y funcionarios
estadounidenses hacia México-, y que los inversionistas tendrán
mayor seguridad en sus inversiones, pues el TLC afianzaría las
medidas
liberalizadoras,
garantizando
de
alguna
manera
su
irreversibilidad.
La situación en México
Para México, la negociación del Tratado de Libre
presentó en una situación de tendencia al déficit
Comercio
se
(ininterrumpido desde 1988) en la balanza comercial y de la cuenta
corriente, mientras se mantienen tasas de crecimiento moderadas de
la producción (decrecientes entre 1990 y 1993) . Para 1994 el
déficit en cuenta corriente representa casi el 8 por ciento del
PIB, lo que aunado a otros factores que analizaremos en el
siguiente capítulo, es decisivo en la crisis declarada de
diciembre de ese mismo año. En 1995 el PIB cae casi un 7 por
ciento. (Ver anexo)
Desde
1983
México
empezó
a
implementar
políticas
de
liberalización, redujo los aranceles de importación incluso a
niveles inferiores a los exigidos por el GATT, al que México se
incorporó en 1986; en 1984 eliminó el sistema de permisos previos
a las importaciones de gran cantidad de productos protegidos y
facilitó el establecimiento de maquiladoras. A partir de 1987
acentúa esta política la cual sin embargo no se ve correspondida
con una mayor liberalización y apertura por parte de los Estados
Unidos, país con el que México realiza el 68% de su comercio total
(si se incluyen las maquiladoras ese porcentaje aumenta al 80%).
Así, mientras en 1982 era sujeto de permisos el 100% del valor de
las importaciones en 1986 lo era solamente el 27%, y en 1990 el
18%; las categorías arancelarias se reducen de 16 a 5; el arancel
máximo pasa del 100 al 20% y el medio del 27,0 al 13,1% en el
mismo periodo. (Jaime Ros, "¿Zona de libre comercio o mercado
común de capitales?", en Ros 1993:81) La economía mexicana es cada
vez más abierta, como muestran las estadísticas del comercio
exterior en relación al PIB, donde el porcentaje de las
exportaciones de mercancías ha pasado del 17,5 en 1989 al 32,4 en
1995, y el de las importaciones del 16,8 al 29,4 del PIB en esos
mismos años. (Ver Cuadro 4 y en el Anexo Gráficas 1-4) Pero ello
no significa mayor riqueza, ni mayor desarrollo, ni mayor
bienestar para los mexicanos, como lo demuestran no sólo el PIB
per cápita, sino más claramente el deterioro de los salarios
reales y de los principales indicadores sociales, comenzando con
el empleo (volveremos a ello en el capítulo VII).
Exportación e
(Porcentajes)
Cuadro 4
importación de mercancías
respecto
al
Año
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
Exportaciones
17.5
16.6
14.9
13.6
14.3
16.3
32.4
Importaciones
16.8
17
17.4
18.3
18
21.3
29.4
Fuente: Banco de México e INEGI.
PIB
La apertura unilateral de México no ha se ha traducido en
modernización de la estructura productiva ni en aumento de la
productividad;
las
ganancias
de
competitividad
de
alguno~
productos manufacturados ha sido básicamente en lo~ producidos por
empresas transnacionales de capital extranjero. La falta de
reciprocidad en la apertura comercial por parte de los Estados
Unidos agudizó la tendencia al déficit comercial mexicano. Hasta
la fecha este déficit SE ha visto compensado por la entrada de
capitales, pero esa no es una solución estable, al contrario, y
por ello es que la búsqueda de reciprocidad en su apertura se
convirtió en une de los argumentos de mayor peso a favor de un
acuerde comercial, reciprocidad que en teoría está establecida por
el TLC pero que por una serie de circunstancias puede no llevarse
a la práctica, como es el hecho de que ya en su aplicación resulta
ser sumamente complejo para muchos empresarios mexicanos poder
aprovechar las posibilidades de exportación que se les presentan,
esto sin contar que en muchos casos no tienen los equipos de
personas
especializadas
que
puedan
interpretar
todas
las
posibilidades para trasponer las fronteras y colocar sus productos
al otro lado. Hasta en esto a los capitalistas mexicanos el
acelerado proceso de integración los tomó por sorpresa y en franca
desventaja. Bien a bien el futuro de la burguesía nacional no está
asegurado, cuando menos sufrirá una reestructuración profunda
porque muchos sectores ligados a las manufacturas y una gran
cantidad de sectores industriales están condenados a desaparecer;
otro sector, el que logre ligarse a las empresas transnacionales,
no sólo podrá sobrevivir, sino que inclusive logrará un nivel de
concentración de riqueza como nunca antes se había visto en
México. Sin embargo, este sector será sólo una pequeña fracción de
la
burguesía
actual.
Los
procesos
de
concentración
y
centralización se llevarán a la práctica del modo más despiadado,
pero
aunado
a
esto
también
se
dará
el
proceso
de
la
desnacionalización del capital mexicano si es que todavía se le
podía considerar como tal.
El gobierno mexicano estima que si el TLC cumple una serie de
condiciones de interés para México (como liberalización del
comercio de bienes, servicios y flujos de inversión; congruencia
con el GATT; gradualidad en la eliminación de aranceles;
eliminación de barreras arancelarias; negociación de las reglas de
origen; eliminación de subsidios) permitirá al país alcanzar los
objetivos que persigue: a) promover un acceso mejor y más seguro
de los productos mexicanos a los Estados Unidos y Canadá (y con
ello generar economías de escala); b) reducir la vulnerabilidad de
las exportaciones
ante medidas unilaterales y discriminatorias; c) profundizar el
cambio estructural de su economía al propiciar el crecimiento de
su industria mediante el fortalecimiento de su sector exportador y
con mayores niveles de competitividad; d) crear empleos más
productivos que incrementen el bienestar general.
Hasta la fecha, ni la política de apertura comercial, ni el
ingreso al GATT, ni los convenios firmados, han traído a México ni
la diversificación de sus relaciones comerciales con el exterior
ni la tan buscada reciprocidad, ni, mucho menos, empleo y
bienestar general. El TLC, en la perspectiva del gobierno, debería
mejorar esta situación, sin embargo, la diversificación se ha
trocado en mayor concentración comercial con los Estados Unidos, y
la reciprocidad existe formalmente pero en la realidad acceder a
los mercados de Estados Unidos con un nivel de competitividad como
el que es exigido para tener ciertas posibilidades se torna en un
problema muy complejo, aparte de todos los obstáculos técnicos y
no arancelarios que en la práctica se interponen a las mercancías
mexicanas cuando intentan cruzar la frontera.
En general, la evolución de la política de comercio exterior de
los Estados Unidos, contrariamente a la de México, apunta en el
periodo reciente hacia niveles crecientes y cada vez más
sofisticados de proteccionismo mediante barreras arancelarias y no
arancelarias. Las no arancelarias se han multiplicado en una
proporción mayor a la eliminación de aranceles comerciales. En
1972-75 imponía 29 barreras no arancelarias, en 1976-80 las
aumentó a 61 y para 1985 eran ya 152. (A. Dávila, en Caballero
1991) Usar el comercio como un instrumento para introducir las
mercancías y los capitales a través del mundo parece ser la divisa
de las administraciones norteamericanas cuando menos desde el
régimen de Reagan, quien es el que emite la nueva ley de comercio
de los Estados Unidos de 1988.4 En este sentido la actitud de
Estados Unidos está fuertemente influida por el espíritu de esta
ley, y si no véase cómo es que a principios de 1996 aplicó una
serie de medidas de control unilateral
sobre el flujo de autotransportes que llevaban mercancías
procedentes de México, el pretexto en ese entonces fue que los
vehículos mexicanos no respetaban las normas establecidas para la
circulación dentro de las carreteras estadounidenses porque los
conductores no tenían los conocimientos de inglés necesarios para
ello.
Uno de los instrumentos más eficaces para lograr la protección de
una economía es justamente el que constituyen las barreras
arancelarias, sin embargo también se ha argumentado en el sentido
de que la liberalización de estas barreras puede coadyuvar al
logro de determinados objetivos. Históricamente, como hemos visto
en el capítulo 111, se ha desarrollado una polémica muy importante
entre las corrientes proteccionistas y librecambistas. Como
señaláramos, ya desde la época de Marx se discutía sobre la
conveniencia de liberar de impuestos a los cereales para que
pudieran ser introducidos masivamente a Inglaterra desde Argentina
y Australia en el momento en que a Inglaterra le interesaba operar
una conversión de su economía y de su sociedad en el sentido de
especializarse en la producción manufacturera.
Sin embargo el proceso de integración en bloques económicos que
abarca distintas economías constituye en sí mismo una nueva
división internacional del trabajo, y como en aquel entonces un
cierto número de países reserva para sí las funciones de alta
tecnología y de oferta de servicios financieros mientras que otro
conjunto de países se especializa en ofrecer materias primas y
mano de obra baratas para industrias complementarias, generalmente
de bajo valor agregado, de los procesos que se originan en las
metrópolis. No creemos difícil comprender que este último papel es
el que se les reserva a países como México.
La forma en que esto se está llevando a la práctica ya presenta
algunas complicaciones. Para empezar es precisamente a través de
los procesos de integración y los instrumentos que le sirven para
concretarse que las distintas economías están convergiendo en un
sólo bloque económico. De estos instrumentos podemos distinguir
fundamentalmente el monetario y el fiscal. Y justamente es éste
último instrumento el que va a cobrar mayor relevancia para los
estados nacionales, puesto que es el que van a tener la
posibilidad de manipular por oposición al instrumento monetario
que rápidamente se va a colocar en manos de quienes tienen la
capacidad de alterar los grandes parámetros del mundo de las
finanzas internacionales, esto es, los bancos y los organismos
financieros internacionales.
Aunque la profundización del proceso de integración económica
apunta hacia la pérdida del manejo del instrumento monetario y
también del fiscal, los estados nacionales se pueden "agarrar" de
este resquicio, la política fiscal, para poder recuperar alguna
porción de soberanía sobre las variables macroeconómicas. y
justamente es el instrumento fiscal la herramienta fundamental
para poder regular los fenómenos de la inestabilidad financiera,
fenómenos que, de alguna manera, cobran en estas uniones una
trascendencia fundamental. Nos referimos concretamente a la libre
movilidad de capitales. Imponer una cierta carga fiscal a la
movilidad de capitales en interés de que no se produzcan fugas
especulativas, gravamen a las ganancias que salen como remesas, el
IVA, el impuesto sobre la renta, la progresividad de los
impuestos, etc., son sólo algunas de las atribuciones que tiene el
instrumento fiscal y que en una unión económica juega un papel
fundamental porque de hecho es el último reducto de "soberanía
económica" que les queda a los estados nacionales.5 y si es tan
importante el manejo del instrumento fiscal lo que no se explica
fácilmente es cómo fue que el gobierno mexicano se mostró tan
displicente en relación a éste, para mayor abundancia simplemente
basta con recordar que ya en los orígenes de la Comunidad
Económica Europea se creó un comité fiscal que tendría como
propósito estudiar y proponer las medidas en la materia que
condujeran a la armonización de los instrumentos fiscales entre
los miembros que recién habían decidido integrarse. En el caso del
TLC se puede argumentar que frente a la creación de un área de
libre comercio el único tipo de instrumentos que interesa manejar
son los de carácter comercial, es decir, los aduaneros, sin
embargo es necesario tener en cuenta que en el TLC se incluyen
algunos aspectos decisivos de cualquier mercado común como es el
caso de la libre movilidad de capitales y de servicios
financieros, esto es, aquel tipo de flujos para los cuales sólo
existe el instrumento fiscal como herramienta idónea de control. Y
en este sentido debería abrirse entre los miembros que integran el
TLC un capítulo que tuviera como propósito fundamental lograr la
armonización fiscal entre ellos: "Desde una perspectiva más
amplia, la armonización fiscal es susceptible de ser valorada,
además, como un instrumento necesario para forzar a los sistemas
fiscales nacionales a colaborar en la consecución de los objetivos
5 Ver el interesante trabajo de Paul De Grauwe:
monetaria, Colegio de Economistas, 1994, Madrid.
Teoria
de
la
integración
económicos de cada uno de los países integrados, en función de las
orientaciones comunes adoptadas por el tratado regulador de la
integración económica. [ ... ] según Cosciani, la realización de
un mercado común supone un conjunto de requisitos fiscales:
"1) Aplicación del principio del país de origen, es decir,
gravamen de los bienes y servicios en el lugar en que se producen
y de la renta allí donde se origina.
"2) Supresión de las fronteras fiscales y, por tanto, una gran
aproximación o, en su caso, unificación de los sistemas fiscales.
"3) La imposición según el país de origen exige, según Cosciani,
una armonización preventiva de la fiscalidad, particularmente en
aquellos sectores en los que la diferente presión fiscal puede
originar distorsiones." (Calle 1990:14¬15)
Es inconcebible que México haya aceptado una regulación nacional
de carácter bancario y financiero que permite la más irrestricta
movilidad de capitales, de remesas, de divisas, etc., a lo largo y
a lo ancho de todo su territorio y hacia el extranjero, mientras
que en los Estados Unidos estas actividades están supeditadas a
las legislaciones estatales, inclusive se da el caso de que en
algunos estados está prohibida la adquisición de entidades
bancarias por parte de instituciones financieras extranjeras,
mientras que en México en un plazo de diez años a partir del
primero de enero de 1994, cualquier institución financiera
norteamericana e extranjera que opere en Estados Unidos o Canadá,
se puede hacer con el 100% de la propiedad de cualquier banco
mexicano, (en esto consistía la legislación original del TLC
respecto a los periodos de liberalización de las actividades
financieras, sin embargo, como veremos en el capítulo V, SE
modificó a principios de 1995 eliminándose los límites sin atender
al periodo de transición) .
El " atractivo" del TLC a un nivel general y que ha sido
ampliamente manejado por los economistas y funcionarios mexicanos,
es el flujo de inversiones que irá a México y su importancia en la
generación de empleos. El gobierno mexicano se propone mantener
niveles de inversión sin precedentes ¬esta inversión sería
extranjera y nacional-, lo que SE traduciría en creación de
puestos de trabajo. Sin embargo, el TLC también está produciendo,
y esto ya lo señalábamos, quiebras de empresas, cierres y ajustes
en varias ramas come es el caso de la industria del juguete, la de
electrónicos, la textil y del cuero, la de impresión gráfica,
madera,
muebles, y muchas otras que no se han visto tan afectadas pero que
han generado importantes cuotas de despidos y cierres de empresas.
y como siempre los sectores que primero resienten las dificultades
son las pequeñas y medianas empresas, y muy marcadamente la
agricultura, lo que generará un gran desempleo. El saldo neto
entre generación de empleo y desempleo difícilmente será positivo,
con lo cual habrá una pérdida de bienestar para México. Se calcula
que sólo en el sector del maíz, con la liberalización de los
cereales, el 12% de la fuerza de trabajo del campo se verá
obligada a emigrar, es decir, 830 mil campesinos que son cabeza de
otras tantas familias.6 ¿A dónde van a ir?
En cuanto a un aumento de los salarios en el largo plazo mucho se
ha discutido en los medios gubernamentales mexicanos. Muchos
sectores progresistas de la sociedad mexicana insisten en que el
TLC no debe fundamentarse en los bajos salarios como la "ventaja
comparativa", o al menos la más importante junto con el acceso a
los energéticos, que se ofrece. Sin embargo todo indica que habrá
de mantenerse el diferencial salarial pues es objetivamente la
principal atracción para los inversionistas estadounidenses y
canadienses.
El sector empresarial ha sido muy cauteloso en su apoyo al TLC, y
hay diferencias según las confederaciones y ramas a las que están
vinculados. Los empresarios vinculados a las medianas y pequeñas
empresas temen que las quiebras que se han registrado por la
excesiva apertura al exterior se agudice con la puesta en marcha
del TLC, señalando que se corre el riesgo de perder muchas fuentes
de trabajo si no se establecen períodos razonables de ajuste para
que sus industrias puedan ser competitivas. Pero aquí cabe la
pregunta:
¿puede
la
industria
mexicana
llegar
a
ser
lo
suficientemente competitiva como su similar estadounidense en un
periodo razonable de tiempo para permanecer en el mercado? En
situación particularmente difícil se encuentran la vinicultura,
los
lácteos,
carnes
frías,
maquinaria
y
equipo
y
las
beneficiadoras de granos y cereales.
6 Ver José Luis Calva: Probables efectos de un Tratado de Libre Comercio en el
campo mexicano, Fontarama, México, 1991
El Canal Intracostero,
puerta grande para el TLC
Una compañía mexicana, en una alianza estratégica con otras empresas
nacionales y extranjeras, se encargará de hacer tangible el proyecto de
desarrollo que permitirá al estado, y al país entero, abrir la puerta al
flujo comercial más importante has té ahora desde la firma del Tratado de
Libre Comercio de Norteamérica.
Considerado un "sueño centenerio" porque el primer proyecto a] respecto
nació en 1895, el Canal Intracostero Tamaulipeco es prácticamente una
realidad que permitirá incorporar a Tamaulipas al desarrollo con Estados
Unidos, el mercado más importante de] mundo y, al mismo tiempo, ayudará a
establecer un conducto comercial más rápido con el resto del país.
Definido como "un proyecto de desarrollo integral de la región costera
tamaulipeca, el canal permitirá aprovechar los 45 mil kilómetros del
sistema de navegación fluvial e intracostera de Estados Unidos, para
integrar un sistema internacional de transporte multimodal de carga
eficiente, económico, seguro y con bajo impacto ambiental, entre los
centros de producción y consume más importantes de los países
involucrados en el TLC".
La frontera tamaulipeca tiene una conexión prácticamente directa con la
zona oriente, considerada la más productiva de Estados Unidos ya que en
ese sector se maneja el 80 por ciento de la economía del país más
poderoso del mundo.
Tan sólo por Tamaulipas, a través de sus doce puentes internacionales,
cruza casi 50 por ciento de la carga hacia Estados Unidos, de la cual
tres quintas partes pasan por la aduana de Nuevo Laredo, para conectarse
con San Antonio, Dallas y Houston hasta llegar a la zona de los grandes
lagos.
Este ambicioso proyecto consiste en el desarrollo, con inversión privada,
de una vía navegable de doble circulación con una longitud total de
438,85 kilómetros que abarcará, del río Bravo, en el municipio de
Matamoros, al norte, hasta el río Pánuco, en el municipio de Madero, al
sur, aprovechando las características de la región costera tamaulipeca
conformada por numerosas lagunas, esteros naturales, planicies de
inundación y terrenos bajos.
"Se pretende que la plantilla tenga un ancho de 38 metros y una
profundidad de 3,70 metros lo que permitirá el tránsito de embarcaciones
de bajo calado, es decir, barcazas, remolcadores y embarcaciones
pesqueras y turísticas. Además, la protección contra la influencia de los
fenómenos meteorológicos que brinda el cordón litoral, permitirá su
operación ininterrumpida durante todo el año". Con la utilización del
canal, en combinación con el transporte terrestre existente "se obtendrán
ahorros de hasta 60 por ciento en los fletes de los productos que sean
transportados por esta vía".
I
Las causas principales para pensar en el éxito del proyecto es que el 80
por ciento del comercio exterior entre ambos países se concentra en la
zona este de Estados Unidos, zona de influencia
del sistema de navegación fluvial americano; 56 por ciento de ese
comercio se realiza por vía terrestre, de éste, 55 por ciento por
ferrocarril y el resto por barcazas, remolcadores y embarcaciones
pesqueras y turísticas. Además, la protección contra la influencia
de los fenómenos meteorológicos que brinda el cordón litoral,
permitirá su operación ininterrumpida durante todo el año, ( ... )
con la utilización del canal, en combinación con el transporte
terrestre existente se obtendrán ahorros de hasta 60% de los
fletes de los productos que sean transportados por esta vía, ( ...
) 80% del comercio exterior entre ambos países se concentra en la
zona este de Estados Unidos, zona de influencia del sistema de
navegación fluvial americano; 56% de ese comercio se realiza por
vía terrestre, de éste, 55% por ferrocarril y el resto por
autotransporte, siendo este último el modo de transporte más caro
y contaminante.
Por otra parte, cabe destacar que el comercio exterior entre
México y Estados Unidos ha tenido un incremento anual sostenido de
6 por ciento en la década de los años 80, y de 18 por ciento en lo
que va de los 90. De acuerdo con los estudios de factibilidad
realizados, se sabe que actualmente hay 18 millones de toneladas
de carga que pueden ser transportadas por vía intracostera.
El sistema de barcazas es menos contaminante: "un tráiler que
maneja 30 toneladas de mercancía consume un litro de combustible
por cada 20,9 kilómetros; con el mismo combustible el ferrocarril
mueve 100 toneladas durante 71,5 kilómetros, mientras que una
barcaza traslada 1.550 toneladas a través de 181,9 kilómetros, lo
que nos dice que al manejar menos combustible, contamina menos."
Una barcaza es igual a 15 vagones de ferrocarril o 50 tráileres en
cuanto a su capacidad. "El canal ofrece mayores ventajas en
consumo de combustible, ya que el transporte en barcaza es 8,7
veces más eficiente que el autotransporte carretero y 2,54 veces
más que el ferroviario, mientras que el transporte de barcaza es
18,6 veces menos contaminante que el autotransporte carretero y
1,041 veces menos que el ferroviario".
Luego de tres años de estudios y una serie de cambios en su
proyecto original para no afectar el hábitat de miles de especies,
el Canal Intracostero Tamaulipeco podrá ser una realidad para el
desarrollo de la entidad que puede considerarse como la puerta de
entrada al TLC.
Tomado de la revista Época No.251,
25 de marzo de 1996
3. SECTORES Y ASPECTOS ESTRATEGICOS
Agricultura
Los sectores agrícolas de Estados Unidos y Canadá por un lado, y
de México por el otro, se caracterizan por ser totalmente
asimétricos. Mientras que la agricultura de Estados Unidos y
Canadá se basa en sectores fuertes :1 excedentarios, la de México
es
deficitaria
y
tiene
una
amplié
base
de
economía
de
subsistencia. El crecimiento agrícola medio anual de 1980 a 1989
fue en Estados Unidos de 3,0%, mientras que en México fue de 1.3%.
El peso de la producción del sector primario en el producto total
(1995) es en E.U. del 1,6%, y cuenta con una importante política
de subsidios; en México esta cifra es del del 5,6%, y se
caracteriza por su baja productividad, sobre todo en el centro y
sur del país.
México no alcanza la autosuficiencia en cereales, maíz J trigo.
Estados Unidos la sobrepasa. La población dedicada al sector
agrícola en México era en 1994 el 25,8 por ciento del total de la
población ocupada, mientras que en E.U. era sólo el 2,6%. En estas
cifras podemos ver no solamente el diferente peso relativo del
sector en estos países sino la~ diferencias de productividad. La
diferencia en la contribución al PIB entre los dos países es de
uno a tres, pero la diferencia en la población agrícola es de uno
a diez. México tiene una crisis de insuficiencia productiva en
grano E alimenticios; E.U. tiene una crisis de comercialización J
exceso de producción.
El TLC se propone entonces fomentar la producción en México y
expandir el mercado norteamericano de granos básicos (el fomento
en la producción en México sería por el acicate para mejorar la
productividad). Sin embargo muchos especialistas se inclinan a
pensar, con razón, que el único problema que podrá solucionarse es
el del exceso de la producción en E.U.
Se acepta que el TLC reducirá la producción de granos en México a
cambio de aumentar sus exportaciones de frutas y verduras.
México tiene ventajas absolutas en hortalizas y frutales (y café)
y podría, con el TLC, aumentar sus exportaciones. F. cambio
aumentaría sus importaciones de cereales pero, se dice, a un
precio menor al del mercado internacional, lo que haría que salgan
del mercado mexicano los productores ineficientes. Este análisis
económico simple reportaría
hipotéticamente un aumento en el bienestar de los consumidores.
Sin embargo la realidad es muy compleja. Cientos de miles de
campesinos pobres se verían arruinados, además de que a un nivel
de estrategia macroeconómica México pasaría a depender totalmente
de los Estados Unidos en materia alimentaria. En las negociaciones
concretas,
Estados
Unidos
y
Canadá
presionaban
por
la
liberalización de los productos en que ambos son eficientes y se
resguardaban en el caso de las frutas y hortalizas. Al final todo
se liberaliza, y en México queda la sensación de haber ganado
algo. Pero se estima que solamente como resultado de la
liberalización del mercado del maíz 800 mil campesinos perderán su
modo de vida y se verán obligados a abandonar el campo.
Lo conveniente para México habría sido liberalizar su agricultura
hasta que ésta estuviera consolidada, y eso si dejamos de lado el
que por una serie de condiciones concretas eso no acontecerá
mientras existan las relaciones de producción que son responsables
de las grandes desigualdades que prácticamente hacen imposible
cualquier nivelación. La estructura y la problemática agraria en
México y Estados Unidos son radicalmente diferentes. Pero
pongámonos en el mejor de los casos, esto es, que se le concediera
a México el plazo requerido para lograr la nivelación de
productividades, aun así se estima que se necesitarían no menos de
20 años para lograr que la apertura de los sectores críticos no
produjera una catástrofe y la supresión de los sectores
vulnerables a la tremenda competencia que representan los
productos agrícolas de Estados Unidos y Canadá. Pero la realidad
es otra, México cedió en los plazos de apertura de cereales como
el trigo, maíz y arroz aceptando la desgravación para estos tres
cereales en diez años a partir de la puesta en marcha del tratado
(primero de enero de 1994) debiendo concluirse la desgravación
total en diciembre del año 2003. Esto no significa otra cosa sino
que Estados Unidos logró que la desgravación de los cereales sirva
para facilitar la exportación de estos productos a México. Por el
contrario México estaba interesado en que estas medidas sólo se
aplicaran a hortalizas y frutas, pero ya se ve quién cedió. Y
también se cedió en otro rubro sumamente importante como es el de
la supresión de los subsidios. Aquí se vio el grado de
acoplamiento de los negociadores mexicanos a los planteamientos
que se les hacían tanto por la parte canadiense como la
estadounidense. En este asunto se aceptó la formación de una
comisión especialmente encargada de la eliminación de cualquier
tipo de subsidio.
En relación a los Subsidios a la exportación, en el Artículo 705,
se dice: "l. Las Partes comparten el objetivo de lograr la
eliminación multilateral de los subsidios a la exportación para
los productos agropecuarios y cooperarán en el esfuerzo para
lograr un acuerdo en el marco del GATT para eliminar esos
subsidios.
"2. Las Partes reconocen que los subsidios a la exportación para
productos agropecuarios pueden perjudicar los intereses de las
Partes importadora y exportadora y, en particular, trastornar los
mercados de las Partes importadoras. Por lo tanto, en adición a
los derechos y obligaciones de las Partes especificadas en el
Anexo
702.1
[se
refiere
a
acuerdos
sobre
cuestiones
agropecuarias], las Partes afirman que no es apropiado que una de
ellas
otorgue
subsidios
a
la
exportación
a
un
producto
agropecuario exportado a territorio de otra Parte cuando no
existan otras importaciones subsidiadas de ese producto a
territorio de esa otra Parte". (SECOFI 1994: 231)
En México existía un organismo público encargado de regular la
oferta de productos básicos y canalizar los subsidios a los
productores de maíz, trigo, frijol y arroz, este organismo, la
CONASUPO, automáticamente deja de tener razón de ser, ya que su
función se encuadraba casi exclusivamente en el sentido de la
canalización de los subsidios a los productos básicos. En 1989 se
eliminan todos los precios de garantía a los productos agrícolas,
subsistiendo (hasta 1993) sólo los del maíz y el frijol. Ahora
bien lo que está a discusión es si la política de liquidación de
subsidios agrícolas que se otorgaban a través de los llamados
"precios de garantía" para los productores de granos, será la
mejor vía para aumentar la producción cuando hay diferenciales en
la producción de maíz y trigo entre México y Estados Unidos que se
ubican en una proporción de uno a diez. Todo hace pensar que en
realidad nadie cree que el campesino mexicano se volverá más
productivo al quedarse sin subsidios, sino que se espera que sea
desplazado por empresas que exploten la tierra con métodos más
modernos, después de todo, se dice, no importa quién produzca, ni
si el capital es nacional o extranjero, ni el país de origen de la
inversión extranjera, lo que importa es la producción.
Ahorcamiento campesino
Se dice también que no hay inversión de capital en las actividades
agropecuarias y que, por consiguiente, se da el
Estancamiento, además, resalta las prácticas de usufructo parcelario y de
renta, de asociaciones y mediería, inclusive de venta de tierras ejidales
que se llevan a cabo al margen de la ley. Afirma que desde hace un cuarto
de siglo el crecimiento promedio de la producción agropecuaria ha sido
inferior al de la población, subraya la importación de alimentos, la
pobreza y la marginación que se dan en el agro.
Pero lo que no se dice, afirman los dirigentes campesinos, es que toda
esa realidad es producto de una estrategia gubernamental que se ha
agudizado en los últimos años. "Lo que siempre se ha querido es ahorcar
económicamente a los ejidatarios, para que no les quede otra que
asociarse con el capital, convirtiéndose de esta manera en peones de sus
propias tierras, pues quien da el dinero es el que dice qué sembrar, cómo
sembrar y a qué hora sembrar. Y el dominio sobre el ejido prácticamente
se pierde".
En efecto, los recursos del Estado hacia el campo, en lugar de aumentar,
se han reducido severamente en los últimos años. José Luis Calva,
estudioso de la crisis agrícola y alimentaria en el país, dice que "en
México tenemos cuatro millones de granjeros pobres, más descapitalizados
que antes, a causa de las políticas económicas". Su pequeño poder de
compra se ha visto reducido por el drástico deterioro de sus términos de
intercambio. Entre 1981 y 1988, el año más crítico, los productores de
granos sufrieron una pérdida del 48,7% en los términos de intercambio de
sus cosechas respecto a los insumos: mientras el Índice Nacional de
Precios de las Materias Primas de la Actividad Agrícola creció 9,222%, el
Índice Nacional de Precios de garantía sólo lo hizo en 4,734%. En
particular, los precios reales del maíz tuvieron una pérdida del 42.4%,
los del frijol, 49.9% Y los del arroz 41.6%. Si bien en la actualidad se
observa una recuperación, se está lejos de alcanzar la rentabilidad que
existía en 1981 y en casos como el del arroz y el de la soya la tendencia
decreciente se agudiza cada vez más".
De acuerdo con el investigador de la UNAM, el resultado de este
desaliento originado por el mismo gobierno, es que más de un millón de
productores han caído en la insolvencia, que cientos de miles hayan
abandonado sus campos y que la cosecha de granos básicos por habitante
sea hasta en 34.9% inferior a la de hace diez años.
La falta de interés del gobierno en el campo, explica, ha motivado que,
por ejemplo, el número de tractores y maquinaria agrícola, sea inferior a
las 170,723 unidades con que se contaba en 1985. "También ha declinado la
aplicación de insumos mejorados que inciden relevantemente sobre la
productividad agrícola. Tan sólo entre 1985 y 1989, el consumo de
fertilizantes declinó 14.5%. el área de granos básicos sembrada con
semillas certificadas disminuyó 28.8% entre 1982 y 1989; la aplicación de
plaguicidas se redujo en un 19.8%; la liberación de insectos benéficos
para el control de plagas declinó 54.5% en el mismo lapso. Por si fuera
poco, existe una brusca caída del crédito agropecuario y el desplome de
la inversión pública en el fomento rural ha sido tan brutal (de 80,877
millones de pesos en 1980 -a
precios de ese año- a sólo 17,518 en 1989), que ha hecho imposible
ampliar la frontera hidroagrícola y no sólo eso, ni siquiera da para
mantener en operación la• existente. Como resultado, las superficies
sembradas de tierras regadas, en vez de aumentar disminuyen de cinco
millones 497,000 hectáreas en 1981 a cuatro millones 286,000.
Actualmente, resalta, se estima que más del 25% de la infraestructura
hidroagrícola se encuentra inhabilitada por falta de inversiones de
mantenimiento.
"En suma: no estamos en un proceso de modernización de la agricultura,
sino en un proceso de des modernización". Respecto a la iniciativa de
ley, el catedrático manifiesta que todo está encaminado a repetir el caso
Vaquerías, de Nuevo León, en el que ejidatarios de la entidad se
asociaron con la empresa Gamesa para producir en 5,000 hectáreas. Ahora
lo que se quiere es que entren la Herdez, Del Monte, Pepsico y demás.
Pero "sería una ilusión, un auto engaño pensar que las asociaciones van a
resol ver el problema de la descapitalización del campo. Primero, porque
el capital privado no va a canalizar recursos si no encuentra los
márgenes de rentabilidad adecuados. Debe tomarse en cuenta que Vaquerías
sólo fue viable por el subsidio gubernamental que se dio a la empresa
mediante los swaps, además de inversiones federales y estatales, pues
Gamesa argumentaba que no era costeable sembrar granos si no había
apoyo".
Además "es un grave error centrar la capitalización del campo en reformas
jurídicas. Nuestro problema fundamental no está en la tenencia de la
tierra, sino en el rompimiento del equilibrio entre la agricultura y las
demás ramas económicas. No hay necesidad de ninguna reforma para sacar
adelante al campo y hacerla que, incluso, genere excedentes exportables.
Lo único que deben darse son los recursos que siempre ha negado el
gobierno".
Tomado de la revista Proceso No. 784 11 de
noviembre de 1991
Uno de los objetivos de la CONASUPO desde su creación (en los años
cincuenta como CEIMSA) fue regular la oferta nacional de maíz. En el caso
de excedentes estos podrían ser exportados a través de ella, y si hubiera
déficit este se compensaría con importaciones, también por su conducto.
De esta forma la CONASUPO regulaba la oferta nacional de maíz (hasta los
años 70 México fue exportador, después se convertiría en importador). La
CONASUPO deja de tener un papel predominante en la comercialización del
maíz al ir reduciendo progresivamente su participación en el manejo del
producto. Esto es resultado de una estrategia de desregulación y
disminución de la intervención estatal en busca por parte del gobierno de
una mayor participación del sector privado en la comercialización de
granos. Durante la segunda mitad de la década de los 80 y principios de
los 90
se dio una acelerada disminución de los subsidios agrícolas, los
cuales pasaron del 1,4 por ciento del PIB en 1982 al 0,6 por
ciento en 1991 (subsidios fiscales explícitos). "El principal
subsidio presupuestal restante es el de CONASUPO, que sigue
fluctuando entre 0.5 y cerca del 1 por ciento del PIB. Los otros
han sido eliminados en buena medida. Los subsidios al crédito,
otorgados por bancos de fomento de propiedad gubernamental,
cayeron de 1.3 por ciento del PIB en 1982 a cerca del 0.1 por
ciento en 1991. Los subsidios a los insumos (del agua para riego y
de las tarifas eléctricas para bombas de riego) son más difíciles
de cuantificar, pero probablemente no excedieron el 0.2 por ciento
del PIB en todo momento durante la década de 1980. Existen
programas para hacer desaparecer o reducir los restantes subsidios
a los insumos. Los precios de los fertilizantes se hallan ahora
cerca de los niveles internacionales, mientras que en 1968 estaban
en un 'nivel aproximado del 50 por ciento. Las tarifas de agua
para riego cubren actualmente cerca del 50 por ciento de los
costos de operación y mantenimiento, en comparación con el 16 por
ciento que representaban en 1988. Las tarifas de energía eléctrica
para bombas de agua se elevaron de aproximadamente el 25 por
ciento del costo marginal a largo plazo en 1988 a cerca del 40 por
ciento a principios de 1992." (OCDE 1992b:177-178) En marzo de
1990 se desreguló la industria del maíz con respecto a controles
de entrada y cuotas de producción. En el Cuadro 5 tenemos una
visión general de la política de liberalización del sector.
Cuadro 5
Cobertura de barreras a la importación en el sector agrícola
(Porcentaje de la producción)
1980
1985
1990
95,1
62,4
40,1
importo
-Aranceles
-Precios
oficiales
8,8
12,9
9,2
de
0,2
2, 6
-
68,5
56,0
20,2
24,0
31,5
11,9
2,0
8,7
-
Concepto
Agricultura
-Permisos
de
importación
Alimentos procesados
-Permisos
de
importo
-Aranceles
-Precios
oficiales
de
importación
Debidas y tabaco
-Permisos
de imp.-Aranceles
-Precios
oficiales
de
importación
18,3
72,9
99,5
77,0
19,8
19,7
42,2
57,5
-
Fuente: OCDE 1992b:174.
y tal y como sucedió con el tema de las barreras arancelarias,
México se anticipó a la liberalización de la tenencia de la tierra
aun antes que el propio TLC lo obligara a hacer cualquier reforma.
Después de que en 1989 se anunciara el "fin del reparto agrario",
el estado mexicano, en noviembre de 1991 y febrero de 1992,
modifica
sustancialmente
el
contenido
del
artículo
27
constitucional que garantizaba, al menos en las leyes, la vigencia
de la reforma agraria iniciada en 1917. Al reformar este artículo
clave de la Constitución: "el Estado mexicano contemporáneo,
surgido del pacto social del Constituyente de 1917, renuncia a la
obligación de dotar de tierra a los pueblos y comunidades que lo
requieran. Además, eleva a rango constitucional la concentración y
transferencia de tierras dentro de los ejidos, legaliza la
formación de neo latifundios, consolida el poderío de caciques que
por di versas vías se han apropiado de grandes extensiones de
tierras ejidales y legaliza la expulsión de las comunidades de
grandes
núcleos
de
campesinos
pobres
condenándolos
a
la
marginación y pobreza extrema." (Calderón 1992:82) Si hemos de
mencionar un símil de estas reformas con otras equivalentes en la
historia de México es necesario remitirse a las compañías
eslíndadoras durante el porfiriato. Después de todo el objetivo es
el mismo, incentivar la inversión privada en el campo.
La estrategia de des regulación consistió en que a partir de 1985
el organismo paraestatal CONASUPO dejó de ser el único importador
de granos. De la misma manera en que se le restaban facultades
para tener el control de las importaciones de estos productos
corrió paralelo el proceso de liquidación de los subsidios a los
productores. Después de la adopción de esta política de retiro
progresivo de los subsidios en la agricultura, es claro que el
factor principal que va a determinar la sobrevivencia yola quiebra
de los agricultores va a ser simplemente la productividad, pero
aquí hay que tener en cuenta lo que ya decíamos acerca de las
posibilidades del sector agrícola para poder competir con la
agricultura de Canadá y los Estados Unidos.
La actitud de los Estados Unidos se explica por los cambios
desfavorables que ha sufrido su agricultura en las condiciones
económicas y comerciales internacionales. Todas las predicciones
sobre el aumento en el consumo mundial de granos fueron
desmentidas, éste no sólo no subió sino que cayó. El mercado de
granos estaba saturado y los Estados Unidos, principal productor y
exportador de estos productos, veía su comercio mundial estancado.
En los últimos 25 años la Unión Europea se convirtió en una seria
competidora al lograr grandes excedentes de granos. Tanto Estados
Unidos como la UE se han enfrentado en una lucha por los mercados
que les ha llevado a mantener una política de fuertes subsidios a
la producción y a la exportación agrícola. A pesar de que en los
últimos años han bajado las reservas, se prevé que el comercio de
granos no va a ser suficiente para absorber sus excedentes de
producción. Y por ello se agudizaron los problemas en la Ronda
Uruguay del GATT, pues quien eliminara o bajara los subsidios en
forma unilateral estaría condenado a perder el mercado a nivel
internacional. Ahora parece que todos están de acuerdo en cómo se
van a manejar los subsidios de sus respectivas agriculturas, sin
embargo es un hecho el que a pesar del acuerdo existen fuertes
pugnas en torno a la forma en que habrán de cancelarse esos
subsidios. Habría que hacer aquí un análisis de los acuerdos del
GATT del 15 de diciembre de 1994, lo cual, sin embargo, rebasa los
propósitos del presente trabajo.
El Tratado de Libre Comercio en este aspecto se modificó en
función de los acuerdos de la Ronda Uruguay. Sin embargo, en el
texto del TLC se dice explícitamente que en caso de que existiera
alguna incompatibilidad con respecto al GATT prevalece el Tratado
en ese asunto particular, salvo que en él se disponga otra cosa.
Habrá que seguir de cerca no sólo lo dispuesto en el acuerdo final
del TLC sobre cuestiones de agricultura sino también los acuerdos
en el marco del GATT, y asimismo las implicaciones de las reformas
aprobadas por la Unión Europea a la Política Agrícola Común.
Industria
La industria mexicana, mejor dicho la industria ubicada en México,
es muy heterogénea. Junto a las grandes empresas transnacionales,
nacionales y estatales (cada vez menos estas últimas) coexisten
gran cantidad de empresas pequeñas y
medianas; cerca del 85% de las unidades industriales se encuentra
en esta última categoría. Por ello es que los efectos de la
liberalización externa de la economía mexicana han sido muy
diversos para los distintos tipos de empresas, y la posición de
los grupos empresariales frente al TLC, como hemos indicado
anteriormente, también difiere.
En el TLC México se compromete a la eliminación de los
instrumentos de política industrial. Como botón de muestra tenemos
el caso de la eliminación del "decreto para el fomento y
modernización de la industria manufacturera de vehículos de
autotransporte", pero también afecta medidas gubernamentales de
apoyo a otros sectores, como el textil, y particularmente a la
pequeña y mediana industria, en cuestiones como líneas de crédito,
devolución de impuestos, etc. Estas eran prácticas de uso común en
el pasado en donde el papel del estado respecto a una gama muy
amplia de industrias era realmente fundamental, de tal suerte que
en el momento en que ese papel de promotor que le correspondía se
ve cuestionado se produce una hecatombe en gran número de
empresas.
Históricamente fue el estado quien creó la cobertura necesaria
para que se desarrollara la industria en México; esto se puede
constatar en innumerables obras que así lo atestiguan. Uno de los
mejores estudios en este sentido es "La revolución industrial en
México" de Sanford Mosk,7 en esta obra se deja claro el papel
promotor del estado en las diferentes fases de desarrollo de la
industria; cómo creó la Nacional Financiera como banco de fomento
para financiar a los capitalistas en sus operaciones productivas;
la cobertura que significó el proteccionismo; el otorgamiento de
subsidios; la misma legislación que se tradujo en leyes como la de
"industrias nuevas y necesarias", y por supuesto la que
probablemente era la más proteccionista de todas las medidas, es
decir, la ley de inversiones extranjeras (de 1973) que limitaba la
propiedad extranjera al 49 por ciento del capital.
El TLC prevé el libre flujo de utilidades, no se podrá obligar a
las empresas a transferir tecnología, ni a comprar productos a
proveedores mexicanos ni a contratar personal mexicano; se
eliminan
los
"privilegios"
a
las
industrias
estatales
y
paraestatales y se les declara "sujeto de las
7 En la Revista editada
industriales de México.
por
Manuel
Marcué
Pardiñas:
Problemas
agrícolas
e
leyes de la competencia" y de recibir el mismo trato que reciben las
industrias y las empresas privadas; además se limitan y reglamentan
las nacionalizaciones o expropiaciones. El Artículo 1003, Trato
nacional y no discriminación, dice: "l. Respecto a las medidas
comprendidas en este capítulo, cada una de las Partes otorgará a los
bienes de otra Parte, a los proveedores de dichos bienes y a los
proveedores de servicios de otra Parte, un trato no menos favorable
que el más favorable otorgado:
"a) a sus propios bienes y proveedores; y
"b) a los bienes y proveedores de otra Parte.
"2. Respecto a las medidas comprendidas en este capítulo,
ninguna de las Partes podrá:
"a) dar a un proveedor establecido localmente un trato menos
favorable que el otorgado a otro proveedor establecido localmente, en
razón del grado de afiliación o de propiedad extranjeras; o
"b) discriminar contra un proveedor establecido localmente en
razón de que los bienes o servicios ofrecidos por ese proveedor para
una compra particular, sean bienes o servicios de otra Parte."
(SECOFI 1994: 311¬312)
Más adelante el propio TLC establece, y aquí hay que hacer la
observación de que los señalamientos llegan hasta lo obsesivo, las
reglas del juego: articulo 1102 trato nacional
"l. Cada una de las Partes otorgará a los inversionistas de otra
Parte un trato no menos favorable que el que otorgue, en
circunstancias similares, a sus propios inversionistas en lo
referente al establecimiento, adquisición, expansión, administración,
conducción, operación, venta u otra disposición de las inversiones.
"2. Cada una de las partes otorgará a las inversiones de
inversionistas de otra Parte, trato no menos favorable que el que
otorga, en circunstancias similares, a las inversiones de sus propios
inversionistas
en
el
establecimiento,
adquisición,
expansión,
administración, conducción, operación, venta u otra disposición de
las inversiones.
"3. El trato otorgado por una Parte, de conformidad con los
párrafos 1 y 2, significa, respecto a un estado o una provincia un
trato no menos favorable que el trato más favorable que ese estado o
provincia otorgue, en circunstancias similares, a los inversionistas
e inversiones de la Parte de la que forman parte integrante.
"4. Para mayor certeza, ninguna Parte podrá:
"a) imponer a un inversionista de otra Parte el requisito de que
un nivel mínimo de participación accionaria en una empresa
establecida en territorio de la Parte, esté en manos de sus
nacionales, salvo que se trate de acciones nominativas para
directivos o miembros fundadores de sociedades; o
"b) requerir que un inversionista de otra Parte, por razón de
su nacionalidad, venda o disponga de cualquier otra manera de una
inversión en territorio de una Parte." (SECOFI 1994:388)
Es claro que en la clase empresarial tanto de los Estados Unidos
como de Canadá pesan las experiencias y recuerdos de las
nacionalizaciones de la industria petrolera (1938) así como de la
industria eléctrica (1961), si no, no se explican las precauciones
que se toman para cuando existan fuertes inversiones directas de
aquellos países en sectores clave de México.
Quizá una de las cuestiones en la negociación del TLC en la que el
estado mexicano logró defender con éxito hasta cierto punto sus
intereses fue en lo referente al sector estratégico de la energía,
es decir, respecto a la producción y distribución de petróleo,
electricidad y minerales radioactivos que están reservados en
exclusiva al estado. Esto quiere decir que la parte mexicana logró
que se respetara uno de los preceptos más importantes de la
Constitución de 1917, que a su vez fue resultado de todo el
movimiento nacionalista de la revolución armada que tuvo su
consumación en el cardenismo.
Aquí es necesario hacer la aclaración de que este primer balance
tiene que ser modificado a la luz de las concesiones hechas por
México a EUA como resultado de las presiones a las que se vio
sometido a raíz de la crisis de diciembre de 1994. y son tan
importantes las modificaciones que se hicieron que dejamos su
análisis para un apartado, en este mismo capítulo, en el que se
examina el plan nacional de desarrollo energético.
Ciertamente en esta área se concentraron grandes tensiones en la
negociación, y si bien, como decíamos más arriba, el estado
mexicano logró algunos de sus propósitos, también es verdad que la
reestructuración a la que se está sometiendo el sector energético
le
abre
importantes
puertas
a
la
inversión
extranjera.
Concretamente en el sector del petróleo existen ya en operación
compañías
estadounidenses
de
prospección
y
exploración
de
yacimientos. Por otro lado, la compañía paraestatal de Petróleos
Mexicanos, PEMEX, ya ha sido subdividida en varias compañías que
se
especializan
en
exploración,
extracción,
refinamiento,
almacenamiento y comercialización y petroquímica básica. En
relación a esta última el gobierno llevó a la práctica una
reclasificación de los derivados del petróleo y muchos productos
que eran considerados dentro de la petroquímica básica ya han
pasado
a incluirse dentro de la petroquímica secundaria, esto es, pueden
ahora ser producidos por compañías extranjeras.
En relación a la industria eléctrica, el estado se reservaba la
facultad de generar y distribuir el fluido eléctrico, y aunque en
el texto del TLC se contempla la posibilidad de que se instale una
planta extranjera para la generación de energía eléctrica, si bien
no se dice la capacidad de ésta, no es sino hasta que se modifica
este precepto a raíz de del crack de diciembre del 94, que se abre
este sector a la inversión extranjera. Y finalmente en cuanto a la
exclusividad estatal en la exploración y explotación de minerales
radioactivos son conocidas las grandes limitaciones que en el
campo de la tecnología nuclear tiene nuestro país y la necesidad
de éste, si es que quiere mejorar sustancialmente su tecnología,
de acudir a las grandes compañías norteamericanas de esta rama
dadas las limitaciones que establece el propio TLC para entrar en
relaciones con compañías europeas o japonesas.
El balance de las transformaciones de la planta industrial como
producto
de
la
liberalización
no
es
muy
alagador:
"La
<modernización> de la economía ciertamente ha producido cambios
estructurales profundos, pero en sentido inverso a los de un
desarrollo integral e independiente. En realidad, ha significado
una reversión del progreso y cierta vuelta al subdesarrollo, hacia
sectores de enclave colonial; ha significado una profundización de
la crisis del sector agropecuario y la desindustrialización y el
desplome de la producción, excepto algunas ramas de exportación y
del sector eléctrico que responde a decisiones del gobierno.
"La industria manufacturera no sólo ha perdido importancia en
el PIE y en el empleo, sino que hay una pérdida de dinamismo en
casi todas las ramas que producen para el mercado interno.
"Más dramático aún ha sido el efecto de la política neoliberal
sobre el empleo, ya que en el decenio de 1982 a 1992 sólo logró
generar 3,353 mil empleos remunerados, o sea, 335,000 anuales en
promedios, mientras la PEA aumentaba de 7770,000 a 1,200,000
personas anualmente. Otro indicador que refleja la gravedad de la
desindustrialización es la descapitalización". (Ifigenia Martínez:
"La estructura industrial de México", en Martínez 1995:248)
En relación a las cifras de desempleo las publicaciones oficiales
manejan para México unas tasas que ya quisieran muchos países
desarrollados. Así por ejemplo, la tasa de paro
en 1991, 1994 Y 1995 manejadas por la OCDE eran del 2,6%, 3 f 7 %
Y 6,3% respectivamente. En estas tasas de cualquier manera se
refleja el crecimiento del desempleo a raíz de la crisis del 94 y
ninguna mejoría como resultado del TLC, claro que los efectos en
el empleo se verán en el largo plazo, pero en estos años ya se han
hecho notar el cierre de empresas y la pérdida de puestos de
trabajo debido a la liberalización de la economía, prácticamente
en todo el sector manufacturero, y particularmente en las ramas
más susceptibles de modernización tecnológica y racionalización de
la producción, como la de metales, y en las tradicionales, como
textil, cuero y madera, que ante la apertura no han podido
competir ni en el exterior ni en el mercado interno. En cuanto a
los
indicadores
del
paro
hay
que
tener
en
cuenta
las
características totalmente diferentes de los mercados de trabajo
de los países subdesarrollados. Una de las diferencias más
importantes es en cuanto a las medidas de "mantenimiento de los
ingresos", concretamente la no existencia del seguro del desempleo
(existe
para
ciertos
colectivos
en
algunos
países
latinoamericanos); otra es la extraordinaria dimensión del sector
informal. Se estima que en México entre un quinto y un tercio de
la fuerza de trabajo urbana se encuentra en el sector informal. En
1993 el 47,5% del total de trabajadores no estaba asegurado en el
Seguro Social; en 1995 el 44,4% de la fuerza de trabajo urbana
trabajaba por cuenta propia o en "empresas" de menos de cinco
trabajadores. (OCDE 1996b) Se entiende entonces que casi nadie
pueda declararse como desempleado, aunque las actividades que
realiza no cubran ni en tiempo ni en salario sus necesidades más
elementales. La tasas de paro, por tanto, no se corresponden con
la realidad, y en las publicaciones oficiales como las del INEGI
(Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) se
ofrecen algunos indicadores ("tasas complementarias de empleo y
desempleo") que reflejan mejor la situación. Si consideramos estas
categorías nos acercaremos a la cifra real del desempleo en
México. Así, mientras la "tasa de desempleo abierto general"8 en
1993 era del 3,4%, y en enero de 1996 era del 6,4%, la "Tasa de
ocupación parcial; menos de 35 horas semanales y desocupación",
era en ese año el 23% de la Población Activa,
8 "Personas de 12 años y más que en la semana de referencia no trabajaron, se
encontraban disponibles para desempeñar una actividad económica y buscaron
incorporarse a alguna actividad económica en los dos meses previos a la semana
de referencia, realizando algún trámite para conseguirlo, sin lograr su
objetivo." Es la definición del INEGI. Esta tasa es la que se maneja en las
publicaciones de la OCDE.
y en enero del 96 el 28,2%. La población desocupada más aquella
que ganaba menos del salario mínimo representaba el 12,4 % de la
PA en 1993 y el 17,7% en enero de 1996; v de la población ocupada
el 14,2% se hallaba en "condiciones críticas" en 1993 y el 16% en
enero de 1996. (INEGI 1994; INEGI 1996) La situación se agravó
claramente en los últimos años como consecuencia de la crisis del
94.
Las maquiladoras, que Ifigenia Martínez define como economía de
enclave, se han convertido en una de las pocas contra tendencias
al creciente desempleo tanto de la planta industrial como de la
fuerza
de
trabajo.
Así,
en
el
sector
manufacturero
sin
maquiladoras el empleo tuvo entre 1987 y 1994 una tasa media anual
de crecimiento de -2,2 por ciento, y en las maquiladoras del 9, 8
por ciento. (OCDE 199 6b) El problema de las maquiladoras es que
en sentido estricto no se trata de una industria como la que
resulta de un proceso de desarrollo, las maquiladoras emplean
materias primas, envases y empaques que provienen en un 98,2% del
exterior y son reexportados, generalmente, a los Estados Unidos,
dejando en el país sólo los salarios de los trabajadores, que todo
parece indicar también encuentran en Estados Unidos su destino
final. A cambio de estos "beneficios" para el país, el gobierno
otorga combustibles y energía eléctrica barata, infraestructuras y
un régimen fiscal sumamente favorable para estas empresas.
De hecho con las maquiladoras (cuya instalación se autoriza en
1965 pero que cobran auge a partir de los años 80) se experimentó
lo que serían las reformas a la ley de inversiones extranjeras,
pero el problema es que mientras se fomenta una "industria de
enclave", esto es las maquiladoras, se liquida la base industrial
de México: "El proceso de industrialización quedó trunco debido a
la política de apertura casi total que se inicia y avanza en el
sexenio de Miguel de la Madrid y se acelera y consagra con la
firma del TLC durante el sexenio siguiente. Se desmanteló todo el
aparato proteccionista y se dejó a los productores a la suerte del
mercado, pero en forma contradictoria se mantuvo una política de
crédito restrictiva y altas tasas de interés". (Martínez 1995:
252) El tejido industrial de la
9 “Se refiere a la
trabajando menos de 35
de 48 horas semanales,
de 35 horas semanales
INEGI
proporción de la población ocupada que se encuentra
horas a la semana por razones de mercado, que labora más
ganando de uno a dos salarios mínimos o que trabajan más
con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo”.
economía nacional sufrió enormes modificaciones a causa de la
incorporación de México al TLC: mientras que en 1988 los
establecimientos
micra
eran
el
89%
del
total,
en
1993
representaban el 91%; en contrapartida en 1988 las pequeñas,
medianas y grandes empresas representaban el 11% (7% pequeñas, 2%
medianas y 2% grandes) y en 1993 el 9% (6% pequeñas, 2% medianas y
1% grandes). (Martínez 1995:254-5) Habría que añadir que a esta
polarización de la dimensión de las empresas le acompaña otro
fenómeno consistente en que frente a una atomización extrema de
una gran porción de la planta industrial, las empresas que se
encuentran en el otro lado del espectro son cada vez menos
unidades productivas y cada vez más grandes, hasta adquirir, en
muchos casos, características de verdaderos monopolios, y como ya
dijimos, fuertemente penetradas por el capital transnacional.
Tenemos, pues, un fenómeno de concentración y centralización
industrial el cual va acompañado del surgimiento de nuevas élites
económicas, resultantes de la asociación de los empresarios y
grupos empresariales mexicanos más poderosos con el capital
extranjero. Es de hacer notar que en este proceso figuran como
personajes de primera plana ex altos cargos de la política y la
economía, tanto de México como de Estados Unidos, que actuando en
complicidad han hecho del Estado su principal fuente de
acumulación.
Los grupos económicos privilegiados por Salinas abren la puerta al
capital de Estados Unidos y se asocian con
ex ministros que impulsaron la apertura
El proyecto político de Carlos Salinas se derrumbó, pero el modelo
de apertura al exterior que impulsó sigue en marcha, mediante
diversos tipos de vínculos entre las corporaciones industrialesfinancieras
mexicanas
y
los
mercados
internacionales,
particularmente el de Estados Unidos.
Casualmente, algunos de los personajes principales en el diseño y
la ejecución de ese modelo tienen ahora presencia en grupos t:€g
iOIDofitano s , -COIDD P€dro Aspe en Pulsab, L1Qyd Benstenen
F€lItsa, y Nicholas Brady en Banorte, en calidad de accionistas y
miembros de los consejos de administración.
Los cambios en los grupos locales además, son parte de la
reconfiguración de las élites políticas y económicas del país.
En el nuevo orden económico mundial, el capital ya no tiene
fronteras ni sellos regionales. Por ejemplo, el llamado Grupo
Monterrey, que estuvo durante casi un siglo en manos de
prácticamente una sola familia -la dinastía Garba Sada-, tiene
cada vez más vínculos externos.
Asimismo, el Tratado de Libre Comercio abrió las puertas é nuevos tipos de
nexos entre los grandes consorcios, como le alianza entre Alestra y Unicom
en el negocio de las telecomunicaciones. También desató la necesidad de
contratar consultores externos, sobre todo estadounidenses, por parte de
empresas, instituciones y oficinas gubernamentales mexicanas.
En su ensayo Las empresas regiomontanas en el contexto internacional,
María de los Pozas afirma que en la política económica que desencadenó el
proceso de apertura destacan dos "errores".
Uno, relacionado con la "escasa sensibilidad del gobierno y la iniciativa
privada hacia la situación económica en que la prolongada crisis de los
ochenta había sumido a la mayoría de la población". El drástico
desmantelamiento del sistema de beneficios sociales rompió el equilibrio
que durante años garantizó la estabilidad económica.
El segundo error se relaciona con la ausencia de mecanismos de protección
y control sobre los flujos de capital. "Ambos elementos, combinados,
constituyeron sin duda una mezcla explosiva cuyas consecuencias aún
resiente el país."
Sin embargo, un grupo de grandes empresas mexicanas logró tomar ventaja de
la política de apertura y de los apoyos gubernamentales. Aparentemente,
algunas tuvieron tiempo suficiente para consolidar su situación en los
mercados internacionales y resistir las graves consecuencias de la
devaluación y la crisis de 1994 y 1995.
En general, las empresas que de alguna manera lograron vincularse al
sector exportador se colocaron en una situación ventajosa con la política
económica de Salinas. Además de las exportaciones, siguieron una serie de
estrategias, tales como asociaciones, coinversiones, alianzas tecnológicas
y el establecimiento de redes de proveedores. Algunas habían iniciado ya
desde los setenta, asociaciones y coinversiones con firmas extranjeras,
pero a partir de la década pasada se convirtió en la principal estrategia
para integrarse a la economía mundial.
"Ya desde 1988, observamos cambios en la configuración de las élites
políticas y económicas del país. Lo más sobresaliente a este respecto fue
la nueva alianza establecida entre el gobierno federal y los empresarios
del norte de la República, tradicionalmente reacios a la política
gubernamental. Al mismo tiempo, el regionalismo de las élites económicas
se rompió para dar lugar a un intercambio accionario entre los más
poderosos grupos empresariales del país.
Esos cambios, a su vez, provocaron "la configuración de un nuevo grupo
hegemónico cuya influencia en el poder político se reflejó en el proyecto
económico de Salinas, cuidadosamente diseñado para rescatar, primero, y
fortalecer, después, el sector de la gran industria. Se esperaba que este
sector sería seguido por la pequeña y mediana industria. Sin embargo, los
escasos programas orientados a lograr este último objetivo no recibieron
un apoyo serio y consistente."
La concentración del capital se ha acentuado en los últimos
meses como resultado de la expansión de las grandes empresas hacia un
número creciente de ciudades y a través de la asociación de los grupos
empresariales más importantes.
Unos ejemplos: Antonio Madero Bracho, Claudio X. González ~ Carlos Slim
forman ahora parte del consejo de administración de Alfa. Carlos Slim
cuenta con el 11% de las acciones de este grupo industrial que dirige
Dionisio Garza Medina. Gilberto Borja Navarrete, de ICA, se integró a la
cervecera y embotelladora Femsa, así como a Tremec y Tolmex, propiedad de
Cementos Mexicanos. Alberto Bailleres se incorporó al consejo de Femsa.
Madero Bracho es también consejero de Cydsa.
Varios empresarios regiomontanos forman parte de los consejos de
administración de otras compañías: Bernardo Garza Sada, del grupo alfa, es
consejero de Televisa, al lado de Emilio Azcárraga y Roberto Hernández.
Alfonso Romo, quien preside Pulsar, también es consejero de Televisa.
Lorenzo Zambrano, cabeza de Cemex, aparece en el consejo de ICA.
Más importante aún, subraya María de los Pozas, es la vinculación entre el
capital industrial y las instituciones financieras (bancos y casa de
cambio). En el caso particular de Monterrey, la reprivatización de la
banca significó la restauración de lazos entre la industria y el capital
financiero que existían antes de la nacionalización en 1982.
En la actualidad, puntualiza, esa fusión es aún más significativa, dada la
orientación hacia el exterior de las empresas y el proceso de
modernización por el que atraviesan.
Los dueños de Alfa tienen acciones en Banamex, Bancomer, Probursa,
Inverlat y Serfin. El propietario de Femsa, Eugenio Garza Lagüera, lo es
también de Bancomer. Los Clariond-Canales, dueños de Imsa, tienen acciones
en Probursa, Arka y Abaco. Los Sada González son propietarios de Vitro y
codueños de Serfin. Roberto González barrera es el accionista principal de
Maseca y Banorte...
La especialista afirma que la concentración de poder económico en no más
de diez grupos empresariales es en gran parte producto del proceso de
privatización puesto en práctica por el Estado desde el gobierno de Miguel
de la Madrid en adelante, "proceso que al parecer aún no termina, dados
los planes del presidente Ernesto Zedillo de privatizar la infraestructura
de
carreteras,
puertos,
aeropuertos,
plantas
petroquímicas
y
ferrocarriles."
"La privatización de la banca pretendió inicialmente crear un sistema
regionalmente balanceado, pero este proyecto se quebró rápidamente una vez
iniciado el proceso de venta, poniendo al descubierto los fuertes
compromisos contraídos por el gobierno salinista con ciertos grupos, así
como la fuerza del poder económico sobre el político. Algo similar ocurrió
con
las
paraestatales
de
comunicaciones
y
transportes,
ya
que
aparentemente se decidió trasladar los monopolios a manos privadas antes
de crear diversas compañías de menor tamaño”.
Un hecho novedoso es la incorporación de Hiromi Yokohama, presidente del
Barclays Bank de Japón, al consejo de administración de Cydsa, "lo que
podría significar un primer
ejemplo de posibles conexiones de las empresas regiomontanas COI la banca
internacional".
El ejemplo de Yokohama se multiplica con el arribo de Aspe é Pulsar, en
enero, seguido de la integración de Bensten a FemSé y de Brady a Banorte. La
entrada de estos personajes al escenario industrial-financiero de Monterrey
ha sido sigilosa: las empresa~ se han limitado a informar como si se tratara
de un asunto rutinario, sin entrar en detalles.
"Estoy muy contento de que el doctor Pedro Aspe haya aceptado la oportunidad
de colaborar con nosotros para desarrollar una institución de banca de
inversión de nivel internacional, con capacidad de atraer talento altamente
capacitado y una cartera de clientes de gran prestigio", dijo Alfonso Romo
sobre el ex secretario de Hacienda, de quien es amigo desde la infancia.
Al asociarse con Aspe, Romo dio otro salto en su trayectoria fulgurante, que
en menos de 15 años lo ha llevado a emparejarse con los grandes capitales
regiomontanos, entre ellos el de su tío político Eugenio Garza La güera.
Romo trabajó para Femsa hasta 1981, cuando perdió su empleo porque los
dueños -entre ellos su tío- argumentaron que su agresividad en los negocios
había agudizado los problemas de endeudamiento de su división, según contó a
Expansión.
A mediados de abril, Femsa anunció su relación con Bensten:
"Conoce toda Latinoamérica perfectamente bien, tiene una gran experiencia en
la economía de los países, fue tesorero de los Estados Unidos y nos puede
ayudar mucho a estudiar qué países nos conviene atacar; nos puede ayudar
mucho a resolver todos los problemas -que puedan surgir en la compañía. ,
üij-.0 -el üir-ec-bor -del consorcio, José Antonio Fernández Carvajal, yerno
de Garza Lagüera.
Los lazos entre Garza Lagüera y Benson son antiguos y se basan en su mut--ua
a-fición por la -ca-c-eria. -Por ci--erbo, -fue -el empresario regiomontano
quien allanó a Aspe su primer contacto personal con Bens~-en, -eR el ~GIRineZD -del S-€x.eni-o pasado, r-elaci-ón que lu-ego se cimentó en el
gusto de Aspe y Bensten por la caza, que lo misffi-e 105 ha ll-€va-d-o a Sot-o la Marina ---que a E-s-paña.
La participación accionaria de Bensten en Femsa está por definir-sB, -a-e-l-ar-á F---enán-dez -d-e -Carv--a3--al. -En ~ambi-G ,-a fiR-al-€s
de marzo se informó que el 16% de Bancomer fue adquirido por el el BarreD de -M-ontr-eal -€n 45--6 -m.ill--on-€-s -de -üélar-es.
No fue ese el primer trato de Garza Lagüera con un negocio canadiense. ER 3uli-G -de 19947 l-a empr-esa Laba-t~ -adquiri-á -2-2% --del capital de
Femsa-cerveza en 510 millones de dólares; se informó que -e-s-a -c-antidad
s-e --destin-aria a --disminuir -la -deooa -Ei-e -95-0 millones de dólares
que tenía en esa fecha. Además, se dijo que la ali-a-nza -de F--ems-a-Lab-at~ s-ervirí-a ..par-a re-eup-8r-ar --el tr-err--eno perdido frente a Modelo,
aproximadamente 2% del mercado.
El Grupo Fi-narrei-er--o Banor-t--e se -abri-é también al --capital
extranjero, con la adquisición de 2,5% de sus acciones de la seri-e "-B"7-a
-fin-ales Qe -abril, por p-a-r-t--e -de -Nid':±G1-as -Braciy, actual
presidente del Fondo Derby, que invierte en bonos y ac-cion-e-s -en mercado-s -em-erg-ent-e-s. -E-fl -f--eb-r-er-o, ---el -eK--s--ecre-tari-o -clel
Tesoro estadounidense se entrevistó aquí con directivos de Banorte.
Además, el grupo de Roberto González Barrera cambiará de presidente a
partir Del 10 de junio, con la llegada de Othém, Ruiz Montemayor, hasta
hace unos días tesorero del gobierno de Nuevo León. Los dos personajes
arrastran vínculos con Raúl Salinas de Gortari. El nombre de González
Barrera ha salido a relucir como uno de los aportadores al fondo de
inversiones suizo de Raúl Salinas.
Ruiz Montemayor figura como secretario del consejo de administración en dos
sociedades encabeza-das por Jesús Gómez Portugal, acusado de ser uno de los
prestanombres de Raúl Salinas. Las dos sociedades -una distribuidor-a de
autos y una inmobiliaria- fueron escrituradas en Tepeji del Río, Hidalgo,
pero tienen su domicilio en la colonia Cumbres de esta ciudad. Cuando se
constituyeron, en enero de 1993, Ruíz Montemayor era director general de
Femsa.
otro banco en vías de tener socio extranjero, con 16 a 20% de sus acciDnes,
es Serfin. En una nota reciente, Tbe Wall Street Journal (WSJ) informó de
los apuros financieros de Serfin, parte de los cuales resolvió J~P. Morgan
con la compra de 350 millones de dólares de bonos convertibles del banco de
la familia Sada, lo que proporcionará capital temporal.
Sin embargo, acotó ese diario, "el riesgo que asumiría J.P.
Morgan sería insignificante, ya que se espera que el gobierno mexicano
garantice el pago de la inversión". El mismo medio dijo que la inversión de
J.P. Morgan podría ser reemplaza-da por una adquisición de un socio
"estratégico".
La apertura de la banca mexicana al' capital extranjera es forzada por la
crisis económica, pero se inserta también en el proceso de globalización,
afirma el consultor y catedrático universitario Alejandro Dieck. Explica
que los cambios recientes a la Ley de Instituciones de Crédito incluyen una
serie de medidas que permiten que los extranjeros puedan convertirse en
accionistas mayoritarios en bancos, según su participación en el mercado.
Sin esas modificaciones, precisa, no hubiera sido posible que el español
Banco Bilbao Vizcaya comprara, a mediados del año pasado, 70% del Grupo
Financiero Probursa, ni que el canadiense Bank of Nova Scotia adquiriera
más de 50% del Grupo Financiero Inverlat.
Tras la última operación con Nava Scotia, en enero, Agustín Legorreta
conservó la presidencia de Inverlatt, "pero muchas de las decisiones
importantes serán tomadas por canadienses", dice una importante notl de
México Business a propósito del "rescate" de bancos mexicanos por bancos de
Canadá. La nota afirma también que el atractivo principal para los
inversionistas canadienses ha sido "el precio de ganga" de los bancos
mexicanos.
Las motivaciones para alianzas en el rubro de telecomunicaciones han sido
distintas. Bajo la divisa de "todos contra Telmex", se recompuso la fusión
de grupos regiomontanos con extranjeros, que en principio dio lugar a
Alestra y Unicom,
formados
respectivamente
por
alfa-AT&T
y
Bancomer-GTE-Telefónica
Internacional Española; ahora se reestructuró la propiedad accionaria de
Alestra, repartida entre los dos grupos.
Esa alianza es un reacomodo de mercado para competir mejor, dice
Alejandro Ibarra, catedrático del Tecnológico de Monterrey y coautor de
un texto sobre telecomunicaciones. Además, la asociación se enmarca en
otros movimientos estratégicos en este campo; por ejemplo, la fusión de
Bell Atlantic y Nynex. Dado el tamaño de los participantes, observa
Ibarra, se hubiera esperado un mayor grado de compromiso de inversión de
Alestra-Unicom.
Por otro lado, el TLC multiplicó los vínculos entre entidades
públicas y privadas de México con despachos de cabildeo y asesoría de
Estados Unidos.
Según Alberto Barranco, columnista de El Norte y Reforma, el año
pasado la Secretaría de Comercio gastó por ese concepto casi 6 millones
de dólares; Cemex tiene contratos con tres compañías, una de las cuales
cobra una iguala mensual de 18 mil dólares; Pulsar le paga a la firma de
Daniel J. Edelman 40 mil dólares al mes, "para tratar de prevenir más
goles en materia agropecuaria"; y Alfa desembolsa 4 mil dólares al mes,
más gastos, para el despacho de Thomas J. Scanlon, con el fin de que la
actualice en materia de legislaciones que afectan la política de apertura
en el ramo textil.
A principios de mayo, el Banco del Atlántico firmó un convenio con
la filial mexicana de Weyerhaeuser Mortage Co., compañía estadounidense
de préstamos hipotecarios, por el cual ésta podrá otorgar créditos a los
clientes de la institución mexicana. Es el primer acuerdo de este tipo de
subcontratación que celebra un banco grande de México.
En todo caso, el proceso de apertura es irreversible. La crisis de
1994 no sólo no frenó ese proceso, sino que puso al descubierto la
flexibilidad alcanzada por las grandes corporaciones. Bajo el nuevo
modelo, sus filiales se convierten en sí mismas en mercancías que pueden
ser compradas y vendidas para obtener recursos de acuerdo con una
planeación financiera mundial.
Tomado de la revista Proceso No.102D, 2D de mayo
de 1996.
Finalmente es necesario recalcar que el proceso de desnacionalización de
la economía, y esto se verá mejor en el siguiente apartado, ha avanzado
de manera importante. Basta con ver que como resultado del colapso del
sistema de créditos y pagos que se desencadeno en el año de 1995, muchas
propiedades industriales y negocios de toda índole cambiaron de manos o
simplemente fueron liquidados (12 mil empresas cerraron en ese año). Si
normalmente en el desarrollo económico nacional estaba presente una
tendencia importante
252
a la depuración de la planta industrial como efecto de las medidas
liberalizadoras implementadas a partir de 1982, ahora con el TLC
esta tendencia se ve reforzada por la intervención de factores tan
perturbadores
para
la
lógica
de
la
industrialización
por
sustitución de importaciones como la presencia de grandes
conglomerados transnacionales en el mercado nacional que captan
cuotas crecientes de mercado arruinando a las industrias más
pequeñas, y que llevan a cabo estrategias agresivas especialmente
dirigidas contra determinadas empresas.
Inversión Extranjera Directa
Se tiene previsto que el TLC venga a impulsar una reorganización
de los sistemas industriales en el territorio de los tres países,
lo cual implicará para México el arribo de nuevas inversiones. La
localización de éstas estará en función de sus diferentes
necesidades: fuerza de trabajo, estructura de costos (transporte,
energía, etc.), área de mercado y factores de estrategia
empresarial, así como en función del objetivo que persigan:
explotación de recursos naturales, participación en el mercado
interno o exportación a Estados Unidos y Canadá.
En el proceso de integración de dos economías de muy desigual
desarrollo, como es el caso de la estadounidense y la mexicana, se
produce un acelerado movimiento de "concentración industrial" en
la menos desarrollada por obra de la fusión o asimilación y
absorción de las empresas más débiles por las más fuertes,
generalmente de capital extranjero o con una fuerte participación
de éste (de lo que ya hemos hablado más arriba), y esto es
resultado de la famosa libertad de movimiento de los capitales,
(bien a bien es el aspecto medular de la llamada "globalización",
tema del que nos ocuparemos más adelante). El factor que más
influye en la relocalización de las industrias dentro de estas
zonas de librecambio es la rentabilidad de las inversiones, así,
las industrias establecidas en determinado lugar se verán
poderosamente tentadas a la reubicación si es que existen
condiciones para lograr más altas tasas de ganancia en otra zona o
lugar
geográfico.
Indudablemente
un
número
muy
grande
de
industrias de EUA se relocalizaron cuando tuvieron la oportunidad
de trasladarse a México y disfrutar de unas muy altas tasas de
ganancia, pero esas ventajas se esfuman cuando la economía empieza
a experimentar una serie de alteraciones en su comportamiento,
crisis, que hicieron que la obtención
de ganancias fuera mayor en otras partes del mundo. Entonces
sucedió que de ser México una de las economías emergentes más
atractivas súbitamente dejó de serio, siendo superado por otras
zonas, (estamos hablando de la lógica del procese porque bien
puede ser que después de la crisis de diciembre del 94, que duró
todo 95 y 96, algunos capitales decidan regresar a México, y luego
encontrar motivos para salir huyendo nuevamente). Entonces, y
frente a una serie de movimientos especulativos generalizados de
parte del capital que hicieron más atractivas otras zonas del
planeta, es hacia allá que están fluyendo los capitales.
Particularmente importante será la inversión en México de los
grupos interesados en los mercados de Estados Unidos y Canadá,
inversión que se caracteriza por ser parte de un proceso de
producción segmentado que lo único que necesita es una oferta
suficiente y constante de mano de obra y una oferta de servicios
medianamente satisfactoria. En México este tipo de inversiones se
ubicarán fundamentalmente, como lo han hecho hasta ahora, en la
frontera norte. Este movimiento significará un reacomodo de
empresas que ya están funcionando en Estados Unidos y Canadá, lo
que puede traducirse en cierres totales o parciales de plantas en
esos países. Estos traslados de procesos de producción al
extranjero van en busca de las ventajas de costos que significan
los bajos salarios, pero, como hemos señalado en otro lugar, los
procesos que se trasladan son aquellos de menor intensidad
técnico-científica.
Se espera también un flujo de inversiones hacia México de terceros
países. Muchas de éstas podrán ser de terceros países ya
instalados en Estados Unidos que invertirán en México para
reexportar a Estados Unidos, inversiones que seguramente no se
darán con procesos de trabajo altamente integrados, sino a través
de procesos segmentados que aprovechen los sitios que reúnan
mejores condiciones. Sin embargo, para evaluar el papel e
importancia de la inversión de terceros países hay que incluir el
análisis de las reglas de origen, pues estas afectan sin duda la
inversión de terceros, no sólo la nueva sino la que ya se
encuentra instalada, por ejemplo, en México.
Las reglas de origen no son aplicables de manera uniforme y
constituyen un instrumento no sólo de proteccionismo sino de
eliminación de los competidores. La diferencia en los criterios de
aplicación puede ser dirigida a afectar a determinados países y/o
a ramas específicas de producción.
En el TLC las reglas de origen van dirigidas fundamentalmente
contra Japón y la Unión Europea. A México le interesaba que en
este caso los porcentajes de integración nacional requeridos no
fueran muy elevados, pues de esta manera habría una mayor
inversión de terceros países.
En el TLC los más perjudicados serán los productos ensamblados, la
rama automotriz, y de países, Japón y Alemania que tienen
inversiones cuantiosas en el mercado mexicano, el cual les sirve
de base para exportar a Estados Unidos y a América del Sur.
Canadienses y norteamericanos están particularmente interesados en
obstaculizar la inversión japonesa en esta industria (aunque no es
la única) . La Ford, la Chrysler y la General Motors durante el
desenvolvimiento de las negociaciones exigían que el grado de
integración regional fuera del 70 o 75% para los automóviles, aún
cuando en el ALC con Canadá se había fijado en 50%, con el
objetivo de que las compañías japonesas no penetraran el mercado
norteamericano desde territorio mexicano. Finalmente para la
industria automotriz el porcentaje de componente nacional que se
exige para que un producto pueda circular libremente dentro del
mercado norteamericano se fijó en 60%. México proponía qu~ el
porcentaje de integración nacional fuera del 40%, posición que no
fue aceptada. Ante esta situación las compañías alemanas y
japonesas de la rama automotriz abrigaban muchas dudas de si
permanecerían en México o cerrarían sus plantas. Finalmente,
después de la aplicación de planes de viabilidad, con el
consecuente ajuste de plantillas optaron por quedarse.
Las reglas de origen pueden, pues1 afectar las inversiones de
terceros ya que serían pocas las que calificarían en esta prueba,
lo más probable es que sean las IED que ya operan en Estados
Unidos y que se reacomodarán en México.
La legislación que dimana del TLC prohíbe el establecimiento
normas de desempeño para la inversión extranjera, es decir, no
podrá, por ningún motivo, regular las siguientes actividades
las empresas extranjeras: 1) requerimientos de exportación;
contenido nacional mínimo; 3) requerimiento de fuente nacional;
equilibrio del comercio; 5) transferencia de tecnología;
requerimiento de "proveedor exclusivo".
de
se
de
2)
4)
6)
En las legislaciones anteriores sobre inversiones extranjeras el
gobierno mexicano se reservaba la facultad de establecer
cada uno de los contenidos antes mencionados para las empresas que
llegaban al país, adicionalmente tenía la facultad de regular las
transferencias de los dividendos al exterior, cuestión esta que
queda prohibida en el TLC. Así, en el Artículo 1109, sobre
Transferencias, se lee: "1. Cada una de las Partes permitirá que
todas las transferencias relacionadas con la inversión de un
inversionista de otra de las Partes en territorio de la Parte, se
hagan libremente y sin demora. Dichas transferencias incluyen:
a) ganancias, dividendos, intereses ganancias de capital,
pagos por regalías, gastos por administración, asistencia técnica
y otros cargos, ganancias en especie y otros montos derivados de
la inversión;
b) productos derivados de la venta o liquidación, total o
parcial, de la inversión;
c) pagos realizados conforme a un contrato del que sea parte
un inversionista o su inversión, incluidos pagos efectuados
conforme a un convenio de préstamo;
d) pagos efectuados de conformidad con el Artículo 1110
[expropiación e indemnización]; y
e) pagos que provengan de la aplicación de la Sección B
[solución de controversias entre una Parte y un inversionista de
otra Parte].
(SECOFI 1994:393-394)
Al poder circular libremente las transferencias., las empresas
transnacionales y nacionales, no sólo tienen en sus manos la
posibilidad de burlar al fisco teniendo en cuenta las graves
deficiencias del aparato impositivo de México, sino que también
pueden condicionar de una manera bastante evidente la marcha de la
economía puesto que una salida masiva de los dividendos puede
desestabilizarla.
Con la liberalización de las reglas de inversión se espera
incentivar y atraer capital del exterior. A partir de 1984 se
adoptaron medidas liberales en la materia, que poco a poco se
fueron ampliando: se desreguló la inversión extranjera, se anunció
una lista de sectores en los que el capital extranjero puede ser
mayoritario (anteriormente en ningún caso se permitía que tuviera
más del 49%) y se simplificaron los procedimientos para su
establecimiento. En 1989 se abrieron a la inversión extranjera
sectores hasta entonces reservados a los nacionales, como la banca
comercial (hasta 30 por ciento), los seguros (hasta un 49 por
ciento), y la petroquímica secundaria; además se reforzó el
carácter automático en la concesión de autorizaciones y se
derogaron las restricciones sobre permisos de tecnología. Las
negociaciones y la firma del TLC significaron mayores presiones
para liberalizar los sectores y actividades que
seguían bajo control estatal o vedados o limitados al capital
extranjero (sector financiero, petróleo y gas-, petroquímica
básica, electricidad, ferrocarriles, radio y televisión, y otros
servicios). La crisis del 94 haría otro tanto. En marzo de 1995 se
eliminaron las restricciones para la participación del capital en
la banca comercial; en mayo se aprobó un proyecto de ley para
permitir a las compañías privadas distribuir gas natural; en ese
mismo mes se modificó la legislación sobre transporte aéreo y
ferrocarril, sentando las bases para la apertura de estos
sectores; en junio se aprobó la Ley Federal de Telecomunicaciones,
que permite la competencia en este sector. En febrero de 1996 se
anunció un plan de cuatro años que permite el otorgamiento de
concesiones al capital privado para la construcción y operación de
plantas
de
energía
eléctrica;
en
octubre
se
anunció
la
privatización del 49% de la petroquímica secundaria y se autorizó
una inversión privada del 100 por ciento en las nuevas plantas.
Captación de capital foráneo, verdadero motivo de México para
integrarse con EU, dice la OCDE.
Los flujos de inversión que necesita atraer México a su economía
son el impulso dominante para que Disque un tratado norteamericano
de libre comercio, señala un informe publicado por la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Elaborado por los economistas Albert Fishlow y Stephan Haggard el
documento llamado "Los Estados Unidos y la Regionalización de la
Economía Mundial", asegura que más que el comercio es la inversión
lo que busca México.
"La decisión mexicana de buscar la integración con Estados Unidos
se deriva más de su necesidad de atraer capital que de los
cálculos del beneficio que dará un comercio más libre", señala el
informe
publicado
dentro
de
la
serie
Globalización
y
Regionalización del Centro para el Desarrollo de la OCDE.
Aun cuando el informe resalta que a partir de 1987 la inversión
extranjera en México se incrementó rápidamente, también destaca
que sus montos no respondieron a las necesidades de México tanto
derivadas de la década signada por la deuda externa como de
aquellas surgidas en ese mismo lapso como manifestación de las
reformas económicas emprendidas.
De acuerdo al texto el capital es importante para México por dos
razones, la primera para pagar las importaciones necesarias para
sostener su crecimiento y la segunda es la importancia de la
transferencia tecnológica.
Esos dos elementos básicos para el desarrollo futuro del país se
exacerban ante lo que los autores definen será la
característica de los movimientos del capital internacional en la
década de los noventa, el que los nuevos recursos se verán
"predominantemente en la forma de inversión extranjera directa en
lugar de créditos privados o públicos, como se dio en la década de
los setenta".
Los economistas indican que introducir el tema de la inversión
extranjera en la discusión acerca de la regionalización arroja una
luz diferente en los debates sobre bloques comerciales o regionales.
"Aun al grado de que si el comercio es preferencial, pero el capital
es tratado equitativamente en términos absolutos, los beneficios de
cualquier acuerdo comercial no serán excluyentes".
En el caso de Norteamérica en particular, pero haciendo extensivo su
argumento a los otros bloques comerciales en formación, se sostiene
que la inversión de terceros países en áreas que hayan abatido
barreras comerciales se beneficiará de ¡a liberalización derivada del
proceso.
"Así, la movilidad del capital tiende a prometer la garantía de un
mayor grado de consistencia entre la integración regional y las metas
de una liberalización global".
uA pesar de que por el momento 50 por ciento de los capitales
estadunidenses que se mueven hacia el exterior van en dirección de
Europa Occidental y que la mayoría del 50 por ciento restante va a
Asia, el estudio sostiene que con nuevos arreglos preferenciales como
el que está siendo negociado actualmente en Washington tiene el
potencial de alterar patrones de inversión para esos flujos.
"En cuanto a otra fuente importante de capital extranjero, Japón, el
informe destaca que a pesar de la concentración actual en el sureste
asiático, una recuperación latinoamericana, acompañada de garantías
de acceso al mercado estadunidense revertirá tendencias anteriores y
se planteará como una fuente de atracción importante para el capital
nipón.
"Y puede verse ese interés creciente en México", resalta el texto
pero también recuerda que no es realista anticipar que los
compromisos japoneses sean mayores que aquellos de Estados Unidos
cuando menos en lo que resta de la década de los noventa.
"El informe presentado por la serie abocada a estudiar temas del
desarrollo dentro de la organización que congrega a 24 de las
economías más ricas del mundo, sostiene inequívocamente que la
movilidad del capital puede además convertirse en una "válvula de
escape para las tendencias hacia un regionalismo degenerativo", y que
la inversión extranjera en países involucrados en un acuerdo regional
es además "un poderoso instrumento para evitar la dominación
hegemónica".
Tomado de El Financiero, 1992.
Sin embargo, como veremos en el siguiente capítulo, y contra todas
las predicciones de la OCDE, el mayor flujo de capital
extranjero no ha tenido la forma de inversión directa sino de
cartera, 10 lo que hace aún más vulnerable a la economía mexicana,
y no evita, sino que favorece, la "dominación hegemónica".
Servicios financieros
Después de la experiencia de la nacionalización de la banca ~n
1982 por primera vez en la historia del país el gobierno se hacía
de la casi totalidad de los activos financieros e inauguraba un
nuevo estilo de intervencionismo estatal, cuestión que, casi
inmediatamente (con la llegada de Miguel de la Madrid, a los 90
días), se empezó a revertir con la progresiva reprivatización de
la banca. Por otro lado, mientras se restringía la participación
privada en la banca cobraron impulso las casas de bolsa, las
cuales ampliaron &US operaciones "al ser los intermediarios
autorizados en el mercado de valores públicos asociado a
rendimientos variables y ofrecer instrumentos atractivos de
captación". (Sánchez G. en ITAM:1992:15)
A
partir
de
1988
tiene
lugar
un
acelerado
proceso
de
liberalización financiera que va de la privatización a la
desnacionalización. Las políticas liberales, la firma del TLC y la
crisis del 94 son las causas de este fenómeno. Desde 1983
comenzaron las modificaciones constitucionales en este sentido. En
1984 se autoriza la venta de hasta un 34 % del capital accionario
de los bancos comerciales nacionalizados al sector privado, los
cuales se habían reducido, mediante fusiones y/o cierres, de 60 a
29, en 1983, y de 29 a 19 en 1985. En 1990 se reforma la
Constitución par~ permitir la privatización de los bancos y se
emiten lineamientos para su desincorporación. En 1991 son vendidos
9 bancos estatales, y en julio de 1992 se privatiza el último
(Banoro). Paralelamente se va dando una apertura financiera. En
1989 se publicó el nuevo Reglamento de Inversión Extranjera
(válido para todas las actividades económicas) que reduce las
restricciones a los flujos de capital del exterior. Se
argumentó que de esta manera las instituciones se modernizarían y
se garantizaría una mayor competencia y
10 Ver Anexo cuadro y gráficas.
eficiencia entre los intermediarios financieros.” Al inicio de las
negociaciones del TLC se consideraba que, dado que en materia
comercial México tenía ya poco que ofrecer, el área de servicios
financieros era en donde podía hacer más 90ncesiones. Y las hizo.
No obstante que se volvió a dar a los grandes banqueros nacionales
la propiedad y control del sistema financiero, el gobierno mantuvo
una fuerte presencia en el mercado, ya que el sistema financiero
está especializado en el manejo de títulos del gobierno, a
diferencia de lo que sucede en Estados Unidos y Canadá: "En 1990,
los valores del Gobierno ocuparon el 92.4% del total de valores de
renta fija del mercado de valores, y cerca de la mitad del total
de activos financieros en poder del público. Esta cifra también
contrasta marcadamente con lo que se observa en Estados Unidos, en
donde los títulos del gobierno ocupan sólo un 25% de los activos
financieros del público". (Gavito M., Sánchez G. y Trigueros L. en
ITAM 1992:218) La importancia del sector: público y la liquidez
del sistema financiero mexicano al inicio de los 90, considerados
como signos de "atraso", mostraban el incipiente desarrollo del
sistema financiero mexicano, situación bastante atractiva para los
-intermediarios de Estados Unidos y Canadá: "El mercado mexicano
presenta
mayores
perspectivas
de
crecimiento
con
amplias
oportunidades de negocio, lo cual contrasta con la madurez y un
alto grado de competencia en los mercados de estos dos países".
(Ibid.) Los negociadores mexicanos tenían claro que en este sector
sería, aunque fuera sólo por estas razones, mucho más fácil la
penetración y expansión de las instituciones estadunidenses y
canadienses en México que la de éste en el espacio de sus socios.
Otra de las características del sector financiero que surgió de la
reprivatización es la acelerada concentración y centralización al
mejor estilo de las grandes corporaciones, acompañándose este
proceso con la imposición, en el plano de las nuevas normas
legales, de una serie de procedimientos que hacían muy difícil el
acceso al sistema a los pequeños competidores, como el requisito
de capital mínimo. Esto favorecía a los grandes, aún cuando se
consideraba que no existía justificación económica para ello: "Por
el contrario, con la incursión del mercado de valores en negocios
que tradicionalmente desempeñaban los bancos -fenómeno que se
11 Los acontecimientos posteriores echaron por tierra no sólo las expectativas
del gobierno sino los análisis neoclásicos elaborados por los economistas del
ITAM.
observa en los principales centros financieros internacionales-,
los bancos de tamaño intermedio conservan mayores ventajas por
cuestiones relacionadas con el manejo de la información. Por otra
parte, la forma en que se determina el capital mínimo hace que en
la medida en que el sistema bancario crece, el sesgo en contra de
los competidores potenciales sea cada vez pronunciado. Los nuevos
participantes enfrentarían un grado de capitalización excesivo y
creciente que les pondría en franca desventaja en relación a las
empresas existentes o tendrían que adoptar un tamaño poco realista
para una empresa que recién incursiona en el mercado de servicios
financieros". (Ibíd. ITAM 1992:229) Tenemos, pues, un proceso de
reprivatización de la banca y de los servicios financieros en
general sumamente excluyente de medianos y pequeños concurrentes,
esto se traduce en una gran concentración y centralización de los
activos financieros en manos de unos cuantos, decíamos que al
mejor estilo de la banca cuando se fusiona con los grandes
monopolios y da lugar al fenómeno de la oligarquía financiera. En
1992 de los 18 bancos comerciales existentes sólo 6 eran de
cobertura nacional; tres de las instituciones más grandes
concentraban más del 60% de los activos de la banca comercial y
sus activos eran en promedio 2 O veces mayores al promedio de los
de los bancos regionales. De las 25 casas de bolsa, ocho operaban
más del 60% del mercado de capitales. Sin embargo, esta
concentración no es gran cosa frente a
los competidores
norteamericanos que con la liberalización del sector tienen la
posibilidad de incursionar en el área de los servicios financieros
de México.12
Se decía más arriba que en el Tratado de Libre Comercio se
introduce la novedad de que se incluyen los movimientos de
capitales y dentro de éstos los servicios financieros. Decimos que
es una novedad porque normalmente, como esquema lógico y
experiencia histórica, la movilidad de capital es elemento de una
integración económica en su fase avanzada, proceso que se
caracteriza por la unión aduanera como primer eslabón de la
cadena, que sólo cuando va progresando en complejidad y pasa a un
Mercado Común y posteriormente a una
12 Una porción del sistema financiero quedará en manos de bancos extranjeros que
no son propiamente norteamericanos, inclusive en el mundo de la llamada
"economía global" existen bancas nacionales que son más poderosas que la
norteamericana, como es el caso de la banca japonesa. En México, dos bancos
españoles ya han incursionado en el sistema financiero, se trata de los bancos
Santander y Bilbao Vizcaya.
unión económica y monetaria es que incluye rubros como la libre
movilidad de capitales y liberalización del sector financiero,
inclusive en este último caso ya se encuentra presente la
coordinación de las políticas económicas con lo que se puede
hablar de espacio económico con políticas comunes y finalmente con
moneda única. Pero estos son niveles de integración sumamente
desarrollados. México ha pactado la formación de una aparentemente
simple área de libre comercio, en la que ni siquiera está presente
ningún tipo de integración, y sin embargo en el TLC se incluyen
cuestiones que pertenecen a un grado de integración sumamente
desarrollado.
En
el
TLC
se
establece
la
libertad
de
establecimiento de los prestadores de servicios financieros en
cualquiera de los países firmantes: "Artículo 1403. Derecho de
establecimiento de instituciones financieras
"1. Las Partes reconocen el principio de que a un
inversionista de otra Parte se le debería permitir establecer una
institución financiera en territorio de una Parte con la modalidad
jurídica que elija tal inversionista.
"2. Las Partes también reconocen el principio un inversionista
de otra Parte se le debería participar ampliamente en el mercado
de una Parte la capacidad que tenga tal inversionista para:
a) prestar, en territorio de esa Parte una gama de servicios
financieros, mediante instituciones financieras distintas, tal
como lo requiera esa Parte;
b)
expandirse geográficamente en territorio de esa Parte; y
c)
ser
propietario
de
instituciones
financieras
en
territorio de esa Parte sin estar sujeto a requisitos específicos
de propiedad establecidos para las instituciones financieras
extranjeras" (SECOFI 1994:443)
Y aunado a la libertad de establecimiento de los prestadores de
servicios financieros el TLC otorga otro tipo de libertad de
carácter excepcional, es decir se otorga la libertad de cambios a
los "prestadores de servicios financieros" sin que ningún control
impida comprar, vender o transferir divisas; veamos cómo se
plantea la cuestión: "Artículo 1404. Comercio transfronterizo
"1. Ninguna de las Partes podrá adoptar medida alguna que
restrinja algún tipo de comercio transfronterizo de servicios
financieros,
suministrados
por
prestadores
de
servicios
financieros transfronterizos de otra Parte, que la parte permita a
la fecha de entrada en vigor de este Tratado, excepto en la medida
de lo dispuesto en la Sección B de la lista de la Parte al Anexo
VII (se refiere a la prohibición de utilizar pesos mexicanos en
alguna
de
las
operaciones
transfronterizas
de
servicios
financieros)". (SECOFI
1994:444)
Tradicionalmente el Banco Central jugaba siempre con la carta en
la manga del control de cambios. No era usual que se aplicara
dicha medida porque en este terreno siempre se quiere dar la
impresión de que no se restringe la libertad de los inversionistas
extranjeras para hacer negocios en México, sin embargo en algunos
periodos más bien breves se ha aplicado con rigor el control de
cambios y ha estado vigente el impedimento a obtener divisas si no
es a través de instituciones financieras del estado. Uno de los
momentos en los que se llegó a aplicar el control de cambios
estricto fue con la crisis de 1982, cuando se decretó la
nacionalización de la banca, y fue una medida que paró bruscamente
la salida especulativa de capitales y al mismo tiempo la única
manera de que no se vieran vaciadas totalmente las arcas del
estado. Sin embargo con la legislación que establece el TLC esa
posibilidad queda totalmente vedada.
Decíamos más arriba que la tendencia de la rama de servicios
financieros una vez que se inició el proceso de privatización del
sector estaba marcada por un proceso de
concentración y
centralización de capitales, y esto por varias razones. Una de
ellas tenía que ver con la tendencia "natural" del sector a
concentrar una gran riqueza en unos pocos establecimientos y
propietarios, y otra razón eran las recién creadas legislaciones
por parte del gobierno en materia de operaciones financieras que
objetivamente ponían una gran cantidad de barreras a la entrada a
potenciales
competidores
de
menor
tamaño.
Pero
ahora
nos
encontramos con un tratado de libre comercio súper liberal en lo
que se refiere al trato que se les da a los concurrentes
extranjeros, y esto no quiere decir otra cosa que se está
legitimando otra fase de eliminación de competidores "menos
capaces", obviamente éstos se encuentran en el lado mexicano, que
dará corno resultado un proceso de selección entre los que
concurran de la parte extranjera en sociedad con los que
sobrevivan de la parte mexicana, esto es, la creación de una
oligarquía financiera de capital nacional y extranjero que casi
seguramente se va a ir haciendo de la propiedad y el manejo de las
empresas más significativas de la industria, del comercio, de la
agricultura y los servicios, dándose el caso de que también van a
tener
la
facultad
de
manejar
las
políticas
económicas
fundamentales.
La integración con Estados Unidos.
Los bancos, a los extranjeros
-¿El sistema bancario mexicano va a caer en manos de grandes grupos
bancarios extranjeros?
-Teniendo en cuenta la gran cantidad de capitales y del know how
que se requiere para poner orden en un sistema tan deteriorado, es
probablemente la solución que les parecerá más conveniente, más eficiente
económicamente a las autoridades mexicanas. La crisis es tan violenta,
tan dura y sobre todo tan duradera (a pesar de lo que se pretende
oficialmente), los recursos necesarios son tan importantes, que no hay de
otra; se tendrá que acudir masivamente al capital extranjero. Las
operaciones de compra de acciones que se ven actualmente, son tan sólo
las primicias de lo que, a mi juicio, ocurrirá de manera inexorable.
Hablo de "primicias", porque hasta ahora estos bancos sólo compraron
participaciones del 15% ó 20%. Pero eso no permitirá resol ver el
problema. Además, es inimaginable que bancos extranjeros inviertan
capitales para sólo quedarse con una minoría de 15% ó 20% de las
acciones.
- ¿Usted cree que estos bancos extranjeras aceptaron esa
participación minoritaria hoy, después de haber tenido la garantía de que
un poco más tarde tendrían acceso a una participación mayoritaria?
-No tengo datos sobre casos particulares. De todas maneras hay
muchas formas para pasar de una minoría a una posición de control. Puede
haber un acuerdo con un tercer banco para compartir a mediano plazo el
control del capital del banco correspondiente. El primer banco sólo
prepara el terreno y, en este primer lapso, confirma desde dentro sus
informaciones sobre la situación real del banco que piensa adquirir. otra
posibilidad es que la compra de una minoría de 15% ó 20% del capital se
haga, en realidad, por cuenta y riesgo de otro accionista potencial, que
tiene motivos propios para esperarse antes de darse a conocer. También
puede existir un acuerdo confidencial del banco extranjero inversionista
con las autoridades monetarias mexicanas para ir subiendo progresivamente
el nivel de participación hasta llegar a un control efectivo. En un caso
así, es un compromiso para ambas partes, aunque no se haga público.
-¿Usted descarta totalmente que los bancos extranjeros que hoy
tienen una participación minoritaria en los bancos mexicanos se queden
ahí?
- Por supuesto. En el universo financiero actual todos los bancos
de los países desarrollados han sido privatizados o están a punto de
serlo. Todos andan en busca de capitales. Para tener capitales hay que
tener rentabilidad. En ese contexto es difícil imaginar a un banco
inmovilizando un capital importante exclusivamente para ser accionista
minoritario de un banco mexicano y cobrar eventuales y en este momento
dudosos dividendos. Ese accionista extranjero, creo yo, debe tener un
objetivo preciso: tomar el control del banco, sea para sí, para
compartirlo con un socio o para traspasarlo a un tercero. Siempre
podrán quedar algunos accionistas mexicanos minoritarios, que estarán
allí para salvar las apariencias y disimular una toma de control que
podrá ser estadunidense, canadiense, alemana o francesa ... Quizás se
podrá salvar uno que otro banco mexicano, pero en un plazo más o menos
corto, estoy convencido de que se llegará a una gestión efectiva de un
número importante de bancos mexicanos por capitales extranjeras. Teniendo
en cuenta la amplitud de la crisis mexicana, las convicciones liberales
del gobierno mexicano y las características del sistema financiero
internacional, no veo cómo se podrá evitar esto.
-Es una perspectiva terrible y consternante para México...
-Fíjese, en Francia, en el Reino Unido, los Países Bajos,
Alemania, Italia, España, Japón, en Estados Unidos, todas las grandes
instituciones financieras están en manos de nacionales. Como estas
instituciones están cotizadas en la bolsa de valores, pueden tener como
accionistas a inversionistas extranjeros, pero el control real del
capital siempre es nacional. Lo contrario es inimaginable. El hecho de
que las finanzas de un país no están en manos de los nacionales puede
tener consecuencias considerables. Los bancos brasileños, por ejemplo,
que cuentan a nivel internacional, por su tamaño y sus actividades, están
en manos brasileñas. A mi juicio, el impacto del control extranjero de
grupos bancarios mexicanos de primer orden, sería probablemente más
decisivo que en cualquier otro sector de la economía nacional, sobre todo
si este control es estadunidense.
-¿Podría ser más explícito?
- Si se da este caso, la frontera norte se volverá aún más porosa.
En el marco del TLC los flujos financieros y de mercancías van a ser
completamente liberalizados. Imaginemos que un gran banco mexicano pase
bajo control de un gran banco de Estados Unidos, pues el mexicano será
integrado informáticamente al estadunidense. Toda su gestión de tesorería
será centralizada en las grandes plazas financieras de Estados Unidos...
La política de financiamiento de la economía será determinada a partir de
criterios de rentabilidad y de selección, de acuerdo con las perspectivas
de la institución matriz y sólo afectará a ciertas regiones de México. Es
difícil imaginar que un banco internacional tenga interés en desarrollar
una red de sucursales en Chiapas ... En cambio, no es difícil imaginar
que consolidará su red en Monterrey ... A la larga eso generará una
aceleración de la integración de ciertas zonas de México a la economía
estadunidense y el abandono de las zonas menos interesantes a nivel
financiero. Además, es bastante probable que los medios financieros
internacionales vean esa evolución con cierta satisfacción. Pensarán que
si grandes bancos de Estados Unidos, por ejemplo, toman en sus manos los
bancos mexicanos, pues se tendrán más garantías de seriedad y
rentabilidad. El gobierno mexicano y los dirigentes de los grandes
organismos financieros internacionales explicarán que todo esto es un
factor de progreso: la crisis bancaria mexicana será resuelta, las
instituciones financieras mexicanas actuarán de acuerdo con las normas
internacionales y se desarrollarán ciertas regiones del
país.
-¿Es imposible parar eso, dar marcha atrás?
-El gobierno mexicano y la gente que inspira las políticas
monetarias en el mundo, y particularmente en México, no sacaron las
lecciones de la crisis de 1994, no aceptaron ser mínimamente
autocríticos. La política financiera de Carlos Salinas consistió en
una liberalización muy rápida, de llamado generalizado a los
mercados, como si la hacienda mexicana pudiera financiarse con los
mismos instrumentos y los mismos métodos que el Tesoro estadunidense.
.. Cuando se dio la crisis del 94, se hubieran podido sacar sabias
lecciones: retroceder un poco, ser más prudente, aceptar que se había
avanzado de manera precipitada. El gobierno mexicano y las
autoridades monetarias internacionales hubieran debido reconocer que
no se podían aplicar en un país en desarrollo, como México, esquemas
de financiamiento de la economía derivados directamente de los
utilizados en Estados Unidos o Europa, que estos mecanismos no
estaban adaptados a la realidad mexicana. No se hizo eso. Por el
contrario, se llegó a la conclusión que se debían aplicar de una
manera aún más dura, más clara, más determinada las recetas
liberales.
Extractos de la entrevista realizada por
Anne Marie Mergier a un alto responsable de
un importante banco francés con intereses en
México. Revista Proceso No.1020, 20 de mayo
de 1996
Desde que el gobierno terminó de privatizar los bancos comerciales
(1992) ha tenido que mantener una intervención constante para
salvarlos de la quiebra o hacer frente a escándalos financieros. Ni
eficiencia ni competitividad, sino deterioro en la calidad de los
activos,
falta
de
liquidez,
capitalización
insuficiente,
especulación, fraudes y escándalos financieros (como el de Banca
Unión-Cremi y el Grupo Financiero Asemex-Banpaís), crecimiento
acelerado de la cartera vencida, caída de las utilidades, etc. Ante
esta situación, agravada con la crisis del 94, la banca reprivatizada
está cediendo al control extranjero porciones crecientes de su
capital. En 1994, las nuevas regulaciones establecidas según los
lineamientos del TLC permiten a los bancos, corredurías, compañías de
seguros y otras instituciones establecidas en Estados Unidos y
Canadá, abrir sucursales en México. En 1995, se "suavizan" las
restricciones para la participación del capital extranjero en el
sistema bancario mexicano, con el objetivo de ayudar a la
recapitalización de las instituciones con problemas, y dirigida
particularmente a los bancos establecidos en Estados
Unidos y Canadá. En ese mismo año el Banco Bilbao Vizcaya (español)
obtiene el control de Probursa (70% del capital), siendo éste el
primer banco mexicano en ser adquirido por uno extranjero. En 1996,
el Banco de Montreal adquiere el 16% de Bancomer (segundo banco más
grande de México), y el Banco de Nueva Escocia (canadiense) el 55% de
Inverlat (el cuarto en importancia de México). El capital extranjero
tiene además participación en los bancos Bital (20%), Banorte (24%) y
Serfin (20%).
Para salvar a los bancos, el gobierno lo ha intentado todo y todo ha
fracasado. Con todo y sus carteras vencidas, pasan poco a poco a
manos de instituciones extranjeras.
No hay dinero suficiente que levante a la banca:
-La cartera vencida, que no llegaba a los 20,000 millones de
pesos a finales de 1992, año en que concluyó la reprivatización,
ronda ahora los 160,DOO millones de pesos; al inicio de la crisis
desatada por la devaluación de diciembre de 1994, la cartera vencida
era de 53,500 millones.
-El índice de morosidad aumentó casi cuatro veces en los últimos
tres años.
-Prácticamente todos los bancos han tenido que ser socorridos
por el gobierno, que ya ha gastado más de 120,000 millones de pesos el triple de los 40,000 que obtuvo por su venta- para salvarlos de la
quiebra.
-Aun así, para muchos ha sido insuficiente el rescate
gubernamental, de tal suerte que han optado por dejar en manos de
bancos extranjeros buena parte de su capital: por ejemplo, el Banco
Bilbao Vizcaya, de España, controla 70% del Grupo Financiero
Probursa, de José Madariaga, y el Banco de Nueva Escocia, de Canadá,
es propietario de 55% del grupo Inverlat, de Agustín Legorreta.
-Para enfrentar su propia crisis, cada banco ha debido someterse
a severos ajustes internos, que se han traducido en cierre de
sucursales y en un espectacular despido de trabajadores: en tres
años, más de 33,000 empleados bancarios se quedaron sin empleo.
De hecho, Probursa, desde hace un año filial del español Banco
Bilbao Vizcaya, sentó el precedente de que un banco extranjero
entrara al país con un porcentaje superior al nacional. El Tratado de
Libre Comercio establecía que sería hasta el año 2000 cuando la
apertura en esa parte del sector financiero sería total. Sin embargo,
ante los problemas de liquidez en el país, producto de la crisis pos
devaluatoria, el gobierno del presidente Ernesto Zedillo decidió, en
febrero de 1995, introducir reformas al marco legal para que, con el
propósito
de
contribuir
al
saneamiento,
capitalización
y
competitividad del sistema financiero mexicano, bancos extranjeros
puedan adquirir instituciones nacionales.
El segundo caso en que un banco extranjero se queda con el mayor
parte del capital de un banco mexicano es el de Inverlat y el
Banco de Nueva Escocia.
El hecho probó que la crisis financiera desatada por la abrupt,
devaluación del peso en diciembre de 1994 no respetó ni a los
banqueros de prosapia, con sobrada experiencia en el ramo.
Es el caso de Agustín Francisco Legorreta Chauvet, quien había
presidido y dirigido el Banco Nacional de México de 1971 a 1982.
En febrero de 1992 ganó la subasta por el Multibanco Comerme~ (hoy
Inverlat), pero cuatro años después volvió a quedarse sir el
control de institución crediticia alguna: 55% del capital del
Grupo Financiero Inverlat es propiedad del banco canadiense.
A eso tuvo que llegar Legorreta, con toda la experiencia en el
sector financiero. Pero otros, más dedicados a la especulación,
hasta perdieron el banco, como Cabal Peniche y Rodríguez, ambos
prófugos de la justicia.
Los casos más recientes en que instituciones extranjeras llegan y
adquieren parte del capital de bancos mexicanos, son Banorte y
Serfin. El 24% de las acciones del Grupo Financiero Banorte está
en manos de 35 fondos de inversión estadunidenses e ingleses; la
última semana de marzo, el ex secretario del Tesoro estadunidense
Nicholas Brady compró 2.5% de las acciones del grupo.
Por su parte Serfin anunció la semana pasada que próximamente
venderá a algún banco extranjero entre 16% y 20% de su capital,
será una medida adicional a la decisión de