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Transcript
(José Luis Corragio, De la Emergencia a la Estrategia. Buenos Aires:
Espacio Editores, 2004. José Luis Corragio, La Gente o el Capital.
Buenos Aires: Espacio Editores, 2004.) Comentario de Howard
Richards.
El autor se doctoró en el Wharton School de la Universidad de
Pennsylvania, la misma escuela con la cual Chile ahora tiene convenio
para asesorar la encuesta de protección social. Dirige el programa de
pos-grado en economía social de la Universidad Nacional General
Sarmiento en Buenos Aires. Los dos libros a comentar son
colecciones de presentaciones hechas por el autor ante diversos foros
profesionales en Argentina y en otros países. En los párrafos
siguientes intento realizar un resumen sintético de algunos de sus
conceptos principales, partiendo de un concepto de cambio
estructural que encuentro más implícita que explícita y sin embargo
fundamental.
La filosofía socioeconómica de José Luis Coraggio invita el
análisis de los conceptos de estructura social y de cambio estructural.
Tal análisis no es un juego verbal. Son cuestiones de vida y muerte.
Frases con la palabra “estructura” aparecen cuando el cambio social
es serio. Se trata, por ejemplo, de la experiencia negativa de los
“ajustes estructurales” impuestos al tercer mundo por el Fondo
Monetario Internacional. Dejaron saldos de millones de niños
1
muertos, especialmente en el continente africano. Por el lado
positivo, se encuentra la estrategia que propone José Luis Coraggio
para lograr el cambio estructural constructivo. Corragio rescata el
concepto “estructura” del sentido limitado que tiene cuando
economistas indagan si el desempleo sea “cíclico” o “estructural” y
valoriza el discurso de los sociólogos cuando hablan de “estructura
social.”
Muchos creemos que sin los cambios constructivos de las
estructuras sociales no puede haber soluciones reales a los problemas
sociales y ambientales. Sin cambios estructurales seguirán
funcionando aquellas estructuras anti-funcionales que hoy en día
generan miseria, violencia, y el envenenamiento del medio ambiente.
No se trata de un concepto de “estructura” abstracta. Al
contrario, se trata de conectar “estructura” con “construcción.” Las
diversas contribuciones reimpresas en los dos libros son aportes
concretos a la construcción de otro tipo de economía. No es ni el
antiguo “socialismo real” ni el actualmente dominante
neoliberalismo, ni la socialdemocracia europea. Es algo propio del
siglo XXI, aunque tenga antecedentes en el pasado; y algo propio de
América Latina, aunque tenga sus manifestaciones en otros
continentes, por ejemplo en España, Bélgica, y Québec.
Se llama a veces economía popular, economía solidaria o
economía del trabajo. Es una llave que abre las puertas a la
integración social de los excluidos. Significa trabajo y dignidad para
los sin empleo y los con empleo precario, muchos de quienes a estas
alturas no tienen esperanzas reales de conseguir buen trabajo en la
2
economía empresarial. También es la base de piedra que fundamenta
los movimientos sociales y políticos que eventualmente serán capaces
de hacer cumplir el sector empresarial con sus obligaciones sociales, y
capaces de reconstruir el sector público ahora destrozado por el
neoliberalismo.
Construir a partir de las alternativas socioeconómicas ya en
marcha, soldarlas para crear una economía popular consciente y
poderosa, capaz de protoganizar a nivel de la sociedad entera los
cambios estructurales necesarios, puede parecer una propuesta
abstracta y hasta soñadora para gente en muchas partes del mundo.
Para el autor comentado, ubicado en Buenos Aires, Argentina, su
propuesta no tiene nada de abstracto. La otra economía acontece. El
pensamiento de Coraggio refleja aspectos importantes aunque sean
minoritarios del diario vivir. El reflejo es recíproco. Coraggio dibuja
en sus obras teóricas las planillas de una economía popular en vías de
construcción. La economía popular en vías de construcción, a su vez,
debe mucho a sus arquitectos, entre quienes se destaca Coraggio.
Coraggio ha confeccionado varias listas de los haberes de la
economía popular existente, la base real de la economía solidaria en
vías de construcción. En una de aquellas listas se encuentran:
1. La cooperación educativa, en la cual padres y grupos de padres
colaboran para mejorar las vidas de los niños.
3
2. Las cooperativas de consumo, entre ellas varias formas de
comedores populares. Por ejemplo, un grupo de mujeres del barrio
comparten alimentos, consiguen alimentos donados, e invitan a todos
los vecinos del barrio a comer.
3. Las ruedas de trueque, con o sin una especie de moneda o créditos
locales para facilitar los intercambios.
4. Cooperación en la producción para el uso de las familias o vecinos
mismos, y quizás a veces para vender también, como por ejemplo en
el caso de las huertas comunitarias.
5. Comités de adelanto y mejoramiento local, que realizan diversas
actividades para el bien común del lugar, por ejemplo vigilancia, aseo,
obras de construcción.
6. Grupos étnicos que practican la ayuda mutua entre sus asociados,
por ejemplo los indígenas quienes conservan aun en las ciudades sus
antiguas costumbres solidarias, o logias fraternales de gentes cuyos
ancestros provienen del mismo país europeo.
7. Organizaciones vecinales deportivas, o de ayuda mutua.
8. Organizaciones de ayuda mutua ya mas formales y de mayor escala
como las son, por ejemplo, instituciones de obras sociales auspiciadas
por los sindicatos.
4
En otros lugares, Coraggio menciona otros haberes de la
economía popular naciente:
9. Casas. (La historia de Argentina es tal que hoy en día existen
muchas casas particulares que personas ordinarias pudieron
construir o adquirir en épocas de mayor prosperidad popular, que la
gente aun conserva, aunque carezca de dinero.)
10. El sector popular incluye también los dueños de pequeños talleres
y tiendas.
11. También entre los sectores populares se encuentran dueños de
vehículos, entre otros camionetas que son instrumentos de trabajo.
12. Es frecuente que artesanos y trabajadores especializados sean
dueños de sus propias herramientas.
13. Tierras disponibles son también haberes de la economía popular
existente. No ha sido difícil, por ejemplo, conseguir terrenos
cultivables para las huertas comunitarias. Hay individuos y familias
que prestan su tierra, hay diversos tipos de tierras publicas que las
autoridades ponen a disposición de iniciativas constructivas, hay
instituciones de beneficencia (iglesias, hospitales, escuelas…) listas a
aportar sus tierras subutilizadas.
14. Los fondos de jubilación son posibles fuentes de financiamiento
para la economía popular, porque mucha gente tiene algún derecho a
jubilación, y también porque los directores que manejan los fondos a
veces simpatizan con la causa popular.
15. Las destrezas y conocimientos de las personas son recursos para
la economía popular, como los son también sus actitudes y
sentimientos solidarios.
5
16. En Argentina hoy hay unas trescientas industrias recuperadas.
Son industrias quebradas que han sido asumidas por sus
trabajadores. La mayoría funcionan como cooperativas de trabajo.
Unas pocas, como la famosa Industria Zanon, aspiran a formar partes
del sector público bajo control obrero.
17. Las trescientos industrias recuperadas de quiebras recientes no
incluyen las cooperativas de trabajo que ya existieron, algunas desde
hace décadas, como por ejemplo las cooperativas de los lecheros.
Muchos de las viejas han ayudado a las nuevas.
18. Entre los recursos de la economía popular se incluye también la
ayuda sin fines de lucro, por ejemplo el trabajo de los familiares
quienes cuidan a los ancianos y a los chicos.
19. Además de los fondos de jubilación hay otras instituciones
populares de ahorro, del tipo que los españoles llaman "bancos
éticos." Ellas atienden de preferencia a las instituciones de la
economía popular. La misión del Banco Municipal de Rosario, por
ejemplo, según su carta orgánica, es atender a los pymes y a las
microempresas.
20. Otros haberes del pueblo se encuentran en las instituciones de
educación permanente, que promueven la adquisición de destrezas y
conocimientos durante toda la vida.
21. Coraggio considera también la prestación de ayuda técnica a la
6
economía popular de parte de varias instancias de gobierno, de ONG,
de instituciones internacionales, e incluso los abogados, contadores,
ingenieros y otros profesionales que prestan servicios a
organizaciones populares en forma voluntaria.
22. Se consideran también las cooperativas de consumo.
23. … y las cooperativas para la comercialización, por ejemplo las de
artesanos y pequeños agricultores, e incluso las ferias con auspicio
municipal.
24. También se consideran partes de la economía popular los
sindicatos que velan por los intereses de aquellos trabajadores que
son empleados del sector empresarial o del sector público.
25. … y cualquier asociación que promueve la solidaridad entre sus
asociados, por ejemplo las iglesias cuyos miembros atienden a sus cofeligreses enfermos o enfrentando cualquier crisis de la vida.
26. …y los espacios para intercambiar ideas y sistematizar el
aprendizaje colectivo, tales como las instancias de educación de
adultos inspiradas en la filosofía de Paulo Freire.
Uno podría confeccionar, a partir de diversos textos de José Luis
Coraggio, una lista más larga o más escueta de la lista de veintiséis
elementos susodicha, aglutinando o fraccionando los rubros. Mas
7
vale indagar, empero, si haya algún criterio científico que deslinde lo
que sea y lo que no sea elemento de la economía popular, existente o
construible. Para tal efecto, conviene regresar a los temas de
"estructura social" y "cambio estructural."
La promoción de la economía popular y solidaria debe
conducir al cambio estructural. Es cambio estructural. Sin pretender
hacer un inventario completo de los diversos factores que entran en
juego cuando se trata de “estructura social,” conviene considerar
algunos de los principales, a fin de comprender mejor por que José
Luis Coraggio propone la economía popular como estrategia para
lograr el cambio estructural. El análisis de los conceptos de
“estructura social” y “cambio social” servirá también para mostrar la
unidad que subyace la aparente heterogeneidad de los veintiséis
elementos susodichos.
Partimos con un ejemplo de una institución que forma parte de la
economía popular, el comedor popular. Hay muchos tipos de
comedores populares. Imaginemos, por ejemplo, ocho o más
mujeres, muchas de ellas madres solteras, y quizás unos pocos
hombres, recolectando alimentos para abastecer a un barrio donde
casi todos son cesantes y hambrientos. Logran conseguir donaciones
de ONGs; de comerciantes; de autoridades a nivel municipal,
provincial, o federal; de partidos políticos… de cualquiera que tenga
comestibles y ánimo para cooperar. Recolectan también los
elementos necesarios para cocinar. Consiguen un local, por ejemplo
una sala de una parroquia. Convidan a todo el barrio a comer el día
8
miércoles a las nueve de la tarde. Imaginemos que una sola persona
acuda al comedor popular para gozar de una cena gratuita, o muy
barata. Una sola persona.
Evidentemente, en este caso el comedor popular no es un
ejemplo de cambio estructural. Atiende a una sola persona una sola
vez.
Podríamos, sin embargo, emitir un juicio distinto si fueron
cien, o mil, o ….n.
Imaginemos que hay comidas todos los días.
Imaginemos que las mujeres del barrio (y quizás unos hombres)
establezcan turnos rotativos para compartir las tareas. Imaginemos
una red permanente que abastezca el comedor popular con los
alimentos y otros insumos necesarios. Imaginemos que el comedor
popular llega a ser el núcleo del cual nazca una asamblea barrial, en la
cual todos los vecinos participen, aúnen criterios, y tomen decisiones.
Imaginemos que los vecinos del barrio ya pueden confiar que tienen
una fuente seguro de comestibles cuando no haya alimentos en casa,
o cuando, por cualquier motivo, prefieran no comer en casa.
Imaginemos que los comedores populares multipliquen hasta que
aseguren la seguridad alimenticia de diez millones de personas, o sea,
para todos aquellos habitantes del Gran Buenos Aires que se
encuentren en situaciones de inseguridad económica.
Diría yo, por lo menos, que el sistema de comedores populares
que hemos imaginado sí seria un ejemplo de cambio estructural.
Pero quizás me equivoco. Quizás alguien me podría convencer que
9
faltan todavía unos factores necesarios para poder decir
correctamente que la estructura social hubiese cambiado. Quizás
unos factores que justifican el discurso de “cambio de estructuras”
estén presentes, y otros no.
Por lo menos podemos decir que el factor escala tiene algo que
ver. Si un cambio es masivo, aumenta la probabilidad que lo vamos
a llamar “estructural.”
Otro factor, que determina si se trata o no de cambio estructural,
es si haya cambio en las relaciones de mercado. Si se habla de la
“estructura” del mundo moderno, o de la “estructura” de la economía
global, se alude siempre a la institución principal que define la
modernidad y la globalidad: el mercado. Antes, cuando decíamos
que si un sistema de comedores populares pudiese llegar a garantizar
la seguridad alimenticia de diez millones de personas, diríamos que
hubo cambio estructural, fue subentendido que con un sistema de
comedores populares tan masivo los mercados no pudieron
mantenerse iguales. Seria seguramente menos rentable vender
alimentos en una sociedad abastecida sistemáticamente con
alimentos baratos, y para los más pobres gratuitos. Una razón por
decir que los fenómenos masivos tienden a ser estructurales es que
los fenómenos masivos tienden a alterar los mercados.
Coraggio quiere resignificar el concepto de mercado. Vale
decir, es partidario de la reorganización de las instituciones que
llamamos mercados. Dice que la palabra “mercado” no debe ser
10
siempre asociada con el mercado capitalista existente. Otros
mercados son posibles. Otros mercados existen. Existen mercados
solidarios. Los mercados son necesarios, porque sin mercados no
puede haber economías de escala. Sin embargo, los mercados deben
ser regulados y organizados. El sentido social de los actores que
participan en los mercados debe cambiar.
El concepto de mercado
debe ser definido como “un arreglo para el intercambio de bienes,
acordado y normado.” Los mercados deben ser segmentados adrede
según criterios sociales. Por ejemplo: para prohibir la venta de
productos cuya baratura se debe a la sobreexplotación de los
trabajadores; para promover la venta de productos verdes
compatibles con una biosfera sana; para subir los sueldos; para
estabilizar los precios; para respaldar las economías locales; para
incluir a los excluidos; para incrementar la producción de bienes y
servicios útiles, y disminuir la especulación golondrina y frívola.
Los mercados deben ser solidarios, deben ser éticos, pero no por eso
dejaran de ser mercados.
La relación entre el amo y el esclavo se asemeja a la relación
entre el ser humano y el mercado en el paradigma de Coraggio. El
ser humano es el amo. El mercado es el esclavo. Una economía es
una serie de arreglos que un grupo humano se da para producir y
repartir bienes. Un mercado existe al interior de una economía,
donde cumple funciones y tiene propósitos. Es un instrumento. Es
una herramienta. En la medida en que cumple sus funciones y logra
sus propósitos, sus dueños (los seres humanos que integran el grupo)
11
dejan que su esclavo sigue igual. De otro modo, si sea el mercado
anti-funcional, si no logra los propósitos determinados por sus
dueños, ellos dictan otras normas para regir su esclavo. No hay
ninguna violación de los derechos humanos en eso, porque el
mercado es una cosa. Res publica. Cosa social. No tiene derechos.
Al contrario, la dominación del mercado por los seres humanos
favorece la realización de los derechos económicos y sociales
declarados en los tratados internacionales. Favorece la racionalidad.
El paradigma dominante es al revés. El mercado es amo. El ser
humano es recurso humano, cuya función es ser insumo. Una
economía es una maquina que tiene su propósito propio y endógeno,
v. gr. la acumulación de la plusvalía. Funciona según leyes
mecánicas que son los objetos de estudio de las ciencias económicas.
Los alumnos de aquella facultad aprenden aquellas leyes a fin de
conocer las órdenes que el amo da a sus esclavos. El amo emite
juicios. Emite juicios, por ejemplo sobre si las cooperativas de
trabajo deben existir o no. Si sobrevivan los tormentosos vientos
calurosos y fríos de la competencia internacional, deben existir. Si
no, no. (Se subentiende que los mercados son cada día el más el
Mercado, o sea el mercado único global.) Ni las cooperativas de
trabajo ni la lavandería de la esquina de Sra. Pérez deben existir si
alguna empresa multinacional puede producir el mismo producto a
un precio menor. Manda la voz metálica y ronca del amo. Levantar la
voz en otro sentido es (según el paradigma dominante) rebeldía. Es
atentar contra la propiedad. Es negar el derecho de la propiedad
privada (no el derecho de la propiedad privada de Sra. Pérez, lo cual
12
es, según la terminología de Manuel Kant, un derecho de propiedad
meramente empírica, porque Sra. Pérez opera su maquina lavadora;
sino el derecho de la propiedad de los inversores quienes no trabajan,
lo cual es un derecho de propiedad racional, porque el sudor del
dueño no contamina la pureza del concepto jurídico). Es negar el
derecho de contrato, la base jurídica del comercio. Es tocar
conceptos intocables, como lo son, por ejemplo, el concepto de
ventaja comparativa, el concepto del consumidor soberano, el
concepto de crecimiento....
En la práctica, Coraggio observa repetidas veces, las
microempresas y las cooperativas de trabajo a menudo fracasan.
Suelen comenzar con optimismo. A menudo comienzan con
subvenciones, préstamos, y ayuda técnica de una ONG o agencia de
gobierno. La expectativa es que van a ser "sustentables." A menudo
no lo son, porque no están en condiciones de competir en los
mercados dominantes, los mercados que son amos y no esclavos de
los seres humanos. "Sustentable" vale decir que producen algo que
se puede vender. Lo que vale decir, las más de las veces, que
producen algo que los consumidores van a preferir a los productos de
aquellas empresas que ya dominan los mercados, por ejemplo
aquellas que utilizan la mano de obra baratísima de Asia y los
capitales grandotes del Primer Mundo.
La propuesta de respaldar la economía popular es, por lo dicho y
por otras razones también, una propuesta que pide otra política. Otra
cultura. Otro concepto de mercado.
13
Además, el mercado libre no existe. Mejor dicho, existe en los
medios de comunicación de masas, existe en los textos escolares,
existe en el discurso político, existe en las mentes de las personas,
pero no existe en el comercio. Existe como discurso, pero no como
práctica. Existe en calidad de disfraz, mentira sofisticada. Pinta
color de ética, pinta color de racionalidad, procesos que trituran los
valores humanos y contradicen las finalidades de la convivencia.
Destaca Coraggio que los mercados reales no son lugares de
libre intercambio de bienes y servicios. Son lugares donde hay
conflictos entre intereses, pugnas entre poderes. Donde hay
relaciones asimétricas entre pudientes y desamparados. Donde los
monopolios o casi monopolios ejercen poderes muy distintos de los
de consumidores pequeños.
Por eso la propuesta teórica de Coraggio (resignificar el
mercado, significar el mercado como herramienta, lo que también
propone, entre otros, Amartya Sen) es una propuesta para
desmitificar el mercado. Así se logra una claridad teórica que
favorece aquellas reformas estructurales que ponen los mercados al
servicio de la gente.
Hemos sugerido dos criterios para deslindar la frontera entre el
cambio a secas y el cambio estructural. El primero fue simplemente
el tamaño del cambio. El segundo fue el cambio del paradigma de
mercado –de amo a siervo. Un tercer criterio es la presencia o
14
ausencia de transformación de la relación entre el capital y el trabajo.
Cuando se trata de “estructura social” se refiere, directa o
indirectamente, a dicha relación.
La imagen de un edificio en vías de construcción sirve para
mostrar, en forma metafórica, el carácter fundamental de la relación
entre capital y trabajo en las estructuras sociales modernas. La
“estructura” se identifica con el marco de vigas de acero. La
estructura (las vigas de acero, interconectadas entre sí) se levanta
primero. Levantadas las vigas de acero, los constructores colocan los
elementos necesarios para que el edificio sea habitable, pisos y
paredes, cañería y alambres, calefacción y posiblemente aire
acondicionado, gradas y quizás un ascensor.
La relación entre el capital y el trabajo es básica, como el
esqueleto de acero del edificio es básico, y por eso se la llama
estructural. Desde el punto de vista del trabajador (o trabajadora)
quien vive por vender su trabajo, en un mundo donde los
compradores de trabajo son principalmente capitalistas, lo básico es
conseguir empleo. Cuando la trabajadora (o trabajador) consiga
empleo, consigue dinero. Levantada la estructura fundamental, el
trabajador (o trabajadora) consigue con dinero los elementos
necesarios para vivir, alimentos y ropa, medicamentos y bebidas,
boletos de transporte colectivo y posiblemente un auto, un
apartamento y quizás una casa. Los trabajadores pueden casarse y
criar hijos e hijas.
15
El problema “estructural” no es precisamente lo señalado por
los críticos académicos del “estructuralismo.” Cuando la pareja tiene
hijos necesitan estabilidad en el empleo para poder criar a sus hijos.
El patrón, en cambio, necesita flexibilidad en el empleo para poder
competir en el mercado sin tener que pagar a obreros cuando no los
necesitan. El conflicto entre las dos necesidades es correctamente
llamado “estructural.” En las ciencias sociales también se hablan de
“estructuras” por buenas razones, hasta con buenas razones que en el
fondo tienen algo que ver con el problema del compromiso asumido
con la pareja cuando tienen hijos. Cuando se trata de pensamiento
holístico a menudo se trata también de “estructuras” y por ende de
“estructuralismo” Ha habido en la lingüística, en la antropología, en
las matemáticas, en la critica literaria, y en otras ciencias humanas
enfoques holísticos denominados “estructuralistas.” Niegan que la
ciencia debiera partir de datos empíricos aislados. Debe partir de
estructuras; vale decir, de totalidades compuestas de elementos
interconectados entre si; en una palabra, de relaciones. Sean lo que
sean los méritos del “estructuralismo” los ataques académicos contra
ello tienen poco que ver con Coraggio y poco que ver con el problema
estructural que complica las vidas del patrón y del obrero.
El estructuralismo ha sido criticado por determinista. Los
críticos dicen que según el estructuralismo la sociedad opera según
leyes determinadas por las estructuras sociales. Los seres humanos
no podemos cambiar la historia. Las leyes estructurales determinan
16
nuestra suerte. Coraggio explícitamente dice que él no es
estructuralista en este sentido.
El estructuralismo también ha sido criticado por despreciar el
saber popular. Dicen los críticos que según el estructuralismo
solamente los eruditos pueden comprender las palancas estructurales
que mueven la sociedad. El sentido común de la persona ordinaria es
producto de la historia pero no productor de ella. Coraggio
explícitamente dice que no es estructuralista en este sentido tampoco.
Sin necesariamente ser “estructuralista,” Coraggio es partidario de
cambios estructurales. Como Paulo Freire, Coraggio critica como
“focalista” los intentos de solucionar problemas sociales específicos
(las elevadas tasas de crimen y violencia, la desnutrición, la
mortalidad infantil, la contaminación ambiental, el analfabetismo, la
juventud alienada, la falta de trabajo….etc.) sin abarcar nunca los
cambios estructurales necesarios. El focalismo ostenta ser práctico.
Propone aislar un problema delimitado para poder analizarlo con
claridad, e investigar científicamente su etiología. En la realidad, no
es práctico, porque en realidad los problemas no son aislados.
El discurso oficial es focalista. (Hoy en día en creciente medida
el discurso oficial es igual en todos los países, porque cada vez más es
generado por las agencias internacionales.) Propone focalizar la
extreme pobreza. A menudo focaliza aquellas variables que son
medidas anualmente, con el resultado que los gobiernos toman
medidas que suben los puntajes del país según las variables medidas,
17
mientras la miseria y sus causantes en el fondo no cambien.
Coraggio no confía en los programas diseñados para atender a aquella
minoría constituida por los más pobres de los pobres. No confía en
las metas cuantitativas derivadas de marcos teóricos focalistas.
Hay que rescatar aquellos usos de la palabra “estructura” que
nos permiten decir que la relación entre capital y trabajo es
estructural; y que nos permiten ver, imaginar, y construir estructuras
distintas de las actualmente dominantes. Según el paradigma
dominante en la práctica, y según la ciencia económica liberal que le
acompaña en el plano teórico, el trabajo es un costo. Es un factor de
producción. Producción es para la venta. La venta es para la
rentabilidad. Coraggio no niega que existe una economía
empresarial que de hecho tiene la rentabilidad como su finalidad, y de
hecho considera la contratación de personal como costo; ni tampoco
proponga como objetivo político acabar con la existencia de aquella
economía empresarial. Sin embargo, propone modificar las
estructuras existentes. Apoya los cambios solidarios que de hecho se
están gestionando en la práctica en América Latina con un enfoque
teórico solidario.
Enfoca la economía popular, también llamada economía de
trabajo y economía solidaria, partiendo de la actividad cotidiana de
las unidades domésticas que viven de su trabajo. Ahí la voz “trabajo”
cobra sentido amplio. Es lo que haya que hacer para poder vivir,
aunque sea enviar a los niños a mendigar, aunque sea pasar las
noches revisando basurales; aunque sea remodelar una sala de la casa
18
para que sea un cyber salón o una tiendita para vender hierbas
medicinales; aunque sea salir todos los días buscando trabajo como
jornalero gasfitero o albañil; aunque sea ser vendedora ambulante de
globos para niños, o mariposa. Los miembros de las unidades
domesticas suelen compartir sus aportes, a fin de mantener a todos, e
incluso a los más nuevos y a los más viejos. El enfoque teórico de
Corragio parte de hechos reales.
Para explicar el sentido de la economía popular, Coraggio recoge
un distingo de Aristóteles entre quienes venden para comprar, y
quienes compran para vender. La economía popular es la economía
de quienes venden para comprar. Venden su trabajo para comprar lo
necesario para vivir. Sus inversiones tienen el propósito de fortalecer
el trabajo que venden, como es el caso del carpintero o pequeño
agricultor quien invierte en una camioneta, a fin de llevar materiales
de construcción o fertilizantes en su trabajo. Típicamente la mayor
inversión de quienes viven por el trabajo es la educación, sea la lucha
diaria para que los niños terminen la primaria, o sea el préstamo
sacado para que la hija permanezca en la universidad.
La economía empresarial, en cambio, compra para vender. El
distingo teórico y estructural es fundamental. Contrata a gente y
compra insumos con la finalidad de producir mercancías para vender.
El resultado del proceso es el resultado de la venta, el dinero. La
contabilidad ha sido típicamente la ciencia que rastrea los esfuerzos
racionales de los empresarios para invertir el dinero en forma
rentable, aunque hoy en día no faltan ni contadores ni profesores de
19
contabilidad quienes se sumen a quienes elaboran herramientas
técnicas para construir una sociedad más sostenible y solidaria.
Se trata de dos dinámicas: la dinámica de la vida, ejemplificada
por la pareja con hijos, y la dinámica de la acumulación de capitales.
No estamos en condiciones de prescindir de la segunda, pero estamos
en condiciones de complementarla; y de canalizarla, de socializarla.
La razón por lo cual no estamos en condiciones de prescindir de
la dinámica de la rentabilidad es la siguiente. Sucede que en el
mundo actual, la gente ordinaria, para conseguir el dinero necesario
para vivir, necesita empleo. Si se puede conseguir empleo o no
depende (no totalmente pero en parte importante) de si la economía
empresarial, cuya dinámica es la acumulación de dinero, genera
empleo. La dependencia no es absoluta. Sin embargo, en grado
importante, la condición que tiene que cumplirse para que las
personas consigan empleo, es que tiene que ser rentable contratarlas.
Se trata de una relación estructural entre quienes venden para
comprar y quienes compran para vender. Los primeros venden
trabajo para conseguir lo indispensable. Los segundos son los
empresarios. Compran fuerza de trabajo con el fin de vender las
mercancías que ella produce. Si la compra de fuerza de trabajo no es
rentable, no la compran. De este modo la vida de los primeros
depende de las ganancias de los segundos.
20
Desde el punto de vista del empresario inversionista la estructura
tiene la forma:
D ……. M ……….P………..M’…………D’
Leído de izquierda a derecha, el diagrama dice que el punto de
partida es el dinero D.
Con el dinero se compra mercancías M.
El
primer M del diagrama representa lo que el empresario compra.
Compra una mercancía especial que se llama fuerza de trabajo y
también compra otras mercancías, que son los otros insumos
necesarios para echar a andar el proceso productivo.
El proceso
productivo (no importa si sea industria, agricultura, o comercio) se
representa con la letra P. El resultado del proceso productivo se
representa con la letra M’. Esta segunda letra M, distinguida como
M’, representa otra mercancía, lo que ha sido producido, por ejemplo
automóviles, granos, o servicios telefónicos. La finalidad del proceso
se representa con la letra D otra vez, distinguida como D’. Es el
dinero recibido en cambio de la venta de las mercancías producidas.
La dinámica que motiva el proceso es la expectativa que la cantidad
de dinero final D’ sea mayor que la cantidad de dinero inicial D.
Desde el punto de vista del trabajador, el diagrama indica que si a
nadie se le va a ser rentable contratarle, no va a conseguir empleo.
21
El cambio estructural es necesario para dar seguridad económica
a la gente. No tiene que pasar por el camino de deshacer la dinámica
existente. Puede pasar por el camino de complementarla con otras
dinámicas.
Coraggio destaca que otras dinámicas ya existen. Ya funcionan.
Se puede potenciarlas.
Repito el diagrama:
D ……. M ……….P………..M’…………D’
Los editorialistas de la prensa, los economistas comunes, los
políticos comunes, y en general todos los presos del paradigma
dominante, leen el mismo diagrama y sacan conclusiones distintas.
Suelen decir: “Puesto que la producción depende de la
rentabilidad, para subir la producción hay que subir la rentabilidad.
Los sueldos elevados perjudican la rentabilidad y por ende el empleo,
y por lo tanto quienes sufren mas de los sueldos elevados son los
pobres. Además, destapan la inflación, porque a la vez frenan la
producción y ponen más dinero en manos de consumidores. Sin
mayor producción, dar mas dinero al pueblo significa subir los
precios. Hay que producir antes de repartir. Para producir hay que
tener inversiones. Para tener inversiones hay que tener ahorros.
Con mayor razón hay que dividir los ingresos productos de la venta de
22
mercancía de una manera favorable al capital, a fin de motivar más
ahorro.”
A menudo agregan: “ Puesto que los ahorros nacionales son
insuficientes, hay que atraer a inversores extranjeros. Hay que
darlos incentivos para que inviertan acá y no en otro país. El camino
hacia la prosperidad para todos es el camino del crecimiento
económico. Para poder transitar semejante camino hay que
convencer a los inversores, especialmente a los inversores
extranjeros, que nuestro país es estable y rentable.”
Contesta Coraggio: “No hay alternativa a buscar alternativas.
Las estrategias centradas en bajar los sueldos y en dar toda clase de
subsidios y garantías a los inversores han sido intentadas y no han
resultado.”
En la práctica diaria, la gente está buscando y creando
alternativas. La necesidad es madre de la invención. Corragio se
encuentra entre quienes aportamos alternativas teóricas mientras
colaboramos con quienes están elaborando alternativas en la práctica.
La alternativa teórica de Coraggio parte de la lucha diaria de la
gente para vivir. El trabajo no figura tan solo como uno de los tres
factores (siendo los dos otros la tierra y el capital) que el empresario
tiene que combinar para armar una empresa. El trabajo figura como
actividad vital con fines vitales. El enfoque metodológico de
Coraggio destaca los métodos de la antropología social.
23
Su enfoque teórico abierto y pragmático y su metodología
aterrizada hacen visibles las actividades humanas cotidianas y
normales que movilizan recursos para mantener los procesos de la
vida. Muchas de ellas no pasan por aquel cuello de botella que es la
expectativa de ganancias monetarias, tan necesaria para generar
empleo en el sector empresarial.
El paradigma cambia. Los mercados, el empleo, y las empresas,
se leen como arreglos sociales que más o menos exitosamente
cumplen funciones. Son siempre revisables. La democracia sirve
para eso. Sirve para revisar las instituciones según su rendimiento.
Los mercados, el empleo, y las empresas son importantes, pero sus
formas actuales no son necesariamente sus formas eternas. Ni son
las únicas instituciones que cumplen las funciones necesarias para
mantener la vida. Hay otras. Algunas de ellas son más antiguas que
el capitalismo, y más probadas por la experiencia, como las son por
ejemplo las relaciones de parentesco, las familias, o como prefiere
decir Corragio las unidades domésticas. Algunas de ellas se mueven
con otra dinámica, o con una serie de dinámicas distintas, o con una
mezcla de dinámicas. Quizás algún día veremos instituciones con
normas y con dinámicas motivadoras que hoy en día ni siquiera
imaginemos.
Una de las dinámicas más antiguas y más poderosas es el amor
de las madres y de los padres por su prole. La atención a los niños
chicos suele ser una parte importante del trabajo de los padres, como
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se ve en las antiguas obras de arte donde figura el niño Jesús, la
madre Maria, y el padre José. Otros familiares suelen ayudar, como
son las hermanas mayores, y hasta los tíos políticos y los compadres.
La familia también se da el trabajo de cuidar a los ancianos. Los
niños atienden a los viejos en su vejez, como los mismos viejos antes
atendieron a los niños.
Aunque en el neoliberalismo haya una
tendencia a comercializar todo, y hasta la atención parvularia y los
asilos para ancianos, la atención de parte de los seres queridos sigue
siendo la más común y la más confiable.
Típicamente también la gente hace mejoramientos de la
vivienda propia, y quizás planta frutales. Se da el caso de vecinos
que cooperan para mejorar las viviendas, y hasta para construir
viviendas. A veces los vecinos cooperan para conseguir
alcantarillado o pavimentación, o por exigir atención de parte de las
autoridades, o por acción propia, o por la combinación de aportes
propios y aportes de afuera. La gente cocina en sus casas, y también
organiza comedores populares. Los niños a menudo se visten con
ropa que era antes la ropa de sus hermanos mayores, y también las
madres del barrio pueden cooperar para coser juntas e intercambiar
ropaje entre varias familias. Con un poco de ayuda de una
municipalidad o parroquia u otra organización, y hasta sin ayuda a
veces, los vecinos pueden arrendar un autobús para llevar a los niños
a un paseo mas extensivo que lo que seria posible con los recursos de
una sola familia. Son actividades típicas que movilizan recursos
para servir las finalidades de la vida. Muestran que a veces se puede
conseguir lo necesario y conveniente para vivir a través de
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instituciones que no necesariamente requieren que el dinero final D’
sea mayor que el dinero inicial D.
Cuando los vecinos acostumbrados a cooperar a nivel local
entran a participar en aquella institución de mayor escala que se
llama mercado, no olvidan las normas de convivencia que han
aprendido en sus familias y en sus barrios. Las industrias
recuperadas muestran que pueden hacer funcionar un bar, o un
supermercado, o un hotel, o una clínica; o una fabrica que produce
pastas, baldosas, o tractores, o herramientas especializadas para el
agro, con criterios éticos y solidarios. (Son todos ejemplos reales de
la Argentina actual). La experiencia enseña que las dinámicas de la
cooperación son capaces de funcionar también en los procesos
productivos de escala mayor.
Los cambios que propone Coraggio son cambios
estructurales.
Son estructurales por su envergadura. Se trata de pasos
específicos y factibles que conducen a lo largo al mejoramiento
general de las instituciones. Sirven para generar a lo largo cada vez
mas el dialogo, la conciencia, la ética, la acción mancomunada por el
bien de todos. Todo eso no queda en el aire, frustrado por los
mecanismos automáticos de una economía que determina los
destinos en forma ajena a la voluntad humana. Parte de la nueva
economía que acontece hoy en este continente.
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Son estructurales porque resignifican la voz “mercado”. El
mercado llega a ser una casa, edificado por los seres humanos para
vivir en ella. Es una casa que se puede modificar según las
necesidades de la familia. El mercado deja de ser una jaula de hierro,
en la cual los seres humanos, tratados más bien como animales,
permanecen presos a regañadientes.
Son estructurales porque se cambia la relación entre el trabajo y
el capital. En el sector popular el trabajo emplea el capital y no al
revés. Por ende en el sector público y en el sector empresarial y en
los varios otros sectores identificados por distintos autores, los
movimientos sociales deben llegar a poder hacer responsable el
gobierno y el capital; promoviendo la participación, las normas éticas
solidarias, y los marcos legales transparentes. El principio que las
instituciones deben servir la vida es general, aunque la estrategia de
cambio recalca con cierta prelación la economía popular.
Son estructurales porque se cambian las dinámicas. La que fue
pensada como la dinámica única de la economía, la acumulación de
dinero, se reconoce como una dinámica entre otros. Eventualmente
se va a poder restringir la acumulación exagerada con criterios de
justicia, precisamente porque la gente ya no dependerá
excesivamente de ella para conseguir empleo y por ende para vivir.
Las ciencias económicas cambian porque ya no se exagera el
papel de la acumulación en echar a andar la producción y en
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determinar la distribución. Pero el cambio no es solamente
académico. A la par con la teoría, la práctica cambia.
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