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Transcript
La necesidad del debate bioético ambiental en la educación argentina para el
logro de un desarrollo sustentable
Aliciardi María Belén
UNC.
RESUMEN
La interacción del hombre con la biosfera suscita problemas: contaminación del suelo,
aire y agua; y cuestiones: hambre y perdidas de flora y fauna. Estos interrogantes pertenecen
a la ecología y a la Bioética. Pues la ecología se ocupa de la biología e interdependencia de
los sistemas y subsistemas biológicos, en los que se incluye el hombre, pero no indaga la
eticidad. Por el contrario, la Bioética, apoyada con los datos de la ecología y de otras
disciplinas, puede reflexionar más allá de la misma ecología, estableciendo la eticidad de las
relaciones del hombre consigo mismo y con la naturaleza. Entonces: ¿De qué manera colaborar
para la conservación y desarrollo de la naturaleza amenazada? Con el "desarrollo
sostenible”, que es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Y ¿Es la
educación ambiental una oportunidad de acción y generación de acciones en el desarrollo
sostenible? Para la construcción del desarrollo sostenible es necesario una educación
ambiental que fomente un pensamiento participativo, crítico y propositivo.
La relación del hombre con el medio ambiente
Como todos sabemos, la interacción de la sociedad humana con la biosfera suscita
problemas (contaminación del suelo, aire y agua) y cuestiones (hambre y perdidas de flora y
fauna) que solo hasta nuestra época empiezan a cobrar un grave significado. El comportamiento
sui generis del hombre como especie hace pensar que su presencia sobre la biosfera es de radical
importancia en relación con el planeta, pues su capacidad de acción plantea interrogantes de
supervivencia, de interdependencia consigo mismo y con las demás especies, junto a
cuestionamientos de justicia y de responsabilidad con el futuro de la especie y de la biosfera en
general. Estos interrogantes pertenecen, de una parte, a la ecología, y de otra, a la Bioética.
Pues la ecología es una disciplina que se ocupa de la biología e interdependencia de los sistemas
y subsistemas biológicos, en los que se incluye el hombre, pero no indaga la eticidad de las
relaciones entre la especie humana y su comportamiento interno, ni sus relaciones con el
ecosistema. Por el contrario, la Bioética, apoyada con los datos de la ecología y de otras
disciplinas, puede reflexionar más allá de la misma ecología, investigando cuestiones aún más
difíciles, como la determinación del lugar del hombre dentro del cosmos y la conducta que, en
consecuencia, puede asumir, considerando su libertad y su capacidad racional para conducirse
en medio del alto poder tecnológico obtenido en los últimos años. En el marco de esta
problemática, la Bioética, en relación con el medio ambiente, se inscribe con una aspiración
en concreto: establecer la eticidad de las relaciones del hombre con la naturaleza, es decir, de
terminar no que la preservación del ambiente sea un deber y una necesidad -lo cual ya ha sido
formulado y suficientemente reiterado por otras disciplinas-, sino establecer un campo de
reflexión sobre las relaciones del hombre, como especie y como grupo, en relación con la
biosfera, de modo que se investiguen no solo los mecanismos de preservación del ambiente, sino
también la legitimidad ética de los mismos, dentro de una filosofía de la naturaleza que
justifique el lugar del hombre y el sentido de su acción sobre sí mismo y el ecosistema.1
El ambiente no es un lugar ajeno a las condiciones sociales de vida del hombre, sino, por
el contrario, es dependiente de las relaciones sociales que el hombre establece consigo mismo.
Economía liberal, mercado de países desarrollados y subdesarrollados, pobreza, marginación y
riqueza, son factores que necesariamente tienen que ver con el ambiente. Esto muestra la
interdependencia que hay entre lo ecológico y lo social, pero también –y en modo
considerable- lo político. No puede pensarse el problema ecológico al margen de las relaciones
naturales que establecen las sociedades del momento. El modelo de la economía liberal ha
permitido que todo esfuerzo de productividad debe ser puesto en el contexto del mercado, el
cual se rige por leyes de oferta y demanda, capacidad de pago, existencia de materias primas,
etc. La explotación de los recursos planetarios está mediada por estas relaciones de economía
de mercado. Esta es la razón por la cual puede reafirmarse que el desequilibrio económico
planetario es perjudicial para el ecosistema. Debe decirse que la ignorancia, el hambre y la
pobreza son enemigos del ecosistema, por dichas razones. Pero también es indudable que los
problemas del hambre y la pobreza deben ser solucionados, no solo por razones de orden
ecológico, sino ante todo humanitarias. En este punto, graves errores se han cometido, como el
de pensar que es necesario acabar con la pobreza mediante el exterminio de los pobres, y no a
través de la eliminación de los factores generadores de pobreza. Este es un vértice importante
entre la Ecología, la Bioética y la Economía, que demuestra que no basta la ecología para
asumir responsabilidad sobre el ambiente, sino que es preciso considerar aspectos
bioéticos, sociales, económicos y de justicia, de cara al ecosistema, y adoptar decididas
conductas políticas frente al problema.2
La relación entre las ciencias naturales (Ecología) y sociales (Economía) puede
establecerse desde la ética ecológica, factor de unión entre estas dos áreas, que a su vez tiene
soporte en la ética económica como factor de conexión con la realidad; es decir, se debe incluir
la economía cuando se hace ética ecológica, y establecer parámetros éticos y ambientales que
contrasten el principio de maximización de utilidades como único criterio válido, sin sustituir la
ética económica por la ecológica.3
Pues la Ecología, es un término muy escuchado en estos tiempos, que proviene del griego
"oikós", que significa "casa", que estudia las relaciones entre los seres vivientes en relación con
su espacio vital, pero sin indagar en la eticidad.
1 Sarmiento Medina, Pedro José. “Bioética Y Medio Ambiente: Introducción A La Problemática Bioético –
Ambiental Y Sus Perspectivas”. Revista Persona y Bioética, Vol 5, No 13 (2001)
2 Sarmiento Medina, Pedro José. “Bioética Y Medio Ambiente:Introducción A La Problemática Bioético –
Ambiental Y Sus Perspectivas” Revista Persona y Bioética, Vol 5, No 13 (2001)
3 Salazar Barragán, Diana Marcela. Serna Mendoza, Ciro Alfonso. “Ética, Medio Ambiente y Economía”. Revista
Persona y Bioética. Vol. 10. Nº 26 (2006)
La ética le brinda a la ecología el estatuto de la conciencia,4 traduciendo conclusiones
científicas en imperativos de comportamiento, facilitando orientación ecológica a la
normatividad jurídica y a las prácticas tecnológicas. Frente al desarrollo centralizado,
comienzan a reivindicarse los valores de la subjetividad, de la diversidad cultural, de la
democracia participativa, de la tolerancia, del etno-desarrollo, de los saberes tradicionales en
intercambio comunitario: la etología humana. 5 Por su parte la ecología introduce en la ética el
sentido de globalidad en torno a la vida y a la naturaleza como sistema. Por lo tanto la ética
ambiental se centra en la defensa del medio ambiente, proponiendo los derechos ecológicos (de
tercera generación) que implican una apropiación de la naturaleza y la redefinición de estilos de
vida de acuerdo con las prácticas culturales e identitarias de los pueblos, rompiendo con la
homogeneización y centralización del poder en el orden económico, político y cultural
dominante.
Por esta razón, la llamada ética ambiental busca la preservación y restauración del
ambiente, incluyendo al hombre mismo, las plantas y animales, y su hábitat dependiente de
ecosistemas. Aire limpio, agua potable, mundo libre de basuras y contaminantes, puede ser la
bandera de un ecologismo simple, en cuyos propósitos se inscribe también la Bioética
contemporánea, incluso la de Potter. Una ética sobre la vida, una bio-ética, debe considerar
todos estos elementos, pero no con exclusividad. El problema radica en afrontar un auténtico
punto de vista: una preservación ética del hombre y del ambiente sí, pero, ¿desde dónde?
¿Desde el hombre y en referencia a lo humano? ¿Desde «la vida" en general? ¿ Desde la
biosfera? He aquí un sobresaliente problema, que afrontan de modo simultáneo e
interdependiente las dos disciplinas. Tanto la ecología como la bioética hacen
cuestionamientos sobre la relación del hombre con el ambiente. Pero solo esta última puede
hacer cuestionamientos en materia eco-social. La Bioética puede hacer manifiesto cómo la ética
social está en constante colisión con la ética del capitalismo liberal, y cómo la ética sobre el
ambiente, en un discurso liberal, puede estar impregnada de deformaciones y serios
condicionamientos políticos, y, sin embargo, mostrarse todas ellas bajo una perspectiva
ecologista.
Por esta razón, el pensar el ambiente desde la ética, es decir, incluir al ambiente
dentro de las responsabilidades humanas, del mismo modo que se incluye al género
humano como responsabilidad del mismo hombre, es en realidad un imperativo. No un
imperativo ecológico, sino ante todo ético.. De ahí la necesidad de que frente al ambiente se
construya una bio-ética ambiental. Esta bio-ética ambiental como tal no existe, sino que debe
ser construida.
La pregunta de la ética es entonces ¿cómo debemos vivir?, al menos para sobrevivir,
pero conciliando el imperativo de supervivencia con el de dignidad humana y con el de libertad.
Adaptando un principio ético de Kant podríamos decir: "Actúa de tal manera que las
4 Cuenca Roberto E. Seminario medio ambiente y bioética. (Versión mimeografiada, Escuela de Salud Pública).
Cali: Universidad del Valle; 2003.
5 Cuenca, Roberto E. “¿La bioética en la educación ambiental?” Revista Colombia Médica, Vol. 37, No. 4 ,
(Oct./Dec. 2006): 299-307
consecuencias de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuina en la
tierra".
Debemos partir del principio que el hombre es parte de la naturaleza y debe vivir en
armonía con ella .Esto significa que las actividades humanas deben desenvolverse de tal manera
que ellas sean compatibles con el mantenimiento y el mejoramiento del entorno ecológico , que
lo sustenta y que lo condiciona , y , además , con el respeto y el progreso de los factores
culturales que son el fruto de su conciencia moral y de su ser racional.
De ello se trata el denominado "desarrollo sostenible", que no se refiere a un desarrollo
que no toque o no transforme la naturaleza, sino un tipo de desarrollo que no la degrade o no la
erosione en sus propias bases ambientales de producción y habitabilidad. Es éste un concepto a
la vez filosófico y natural, un camino ético hacia la calidad de vida, en el que la manipulación de
la estructura y función de los ecosistemas no entra en colisión con ellos, minimizando el
conflicto de intereses y maximizando los beneficios a obtener. Es decir un adecuado balance de
la ecuación costo-beneficio, tan cara a la reflexión ética en los problemas del ambiente y el
hombre.
Desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades:
“solidaridad intergeneracion”6. Trata de integrar el doble desafío de los problemas del
ambiente y la grave situación de pobreza en el mundo. Al igual que la bioética, pretende
establecer un puente entre la ciencia y la sociedad; busca el crecimiento económico y la
elevación de la calidad de vida y el bienestar social sin deteriorar ni agotar los recursos.
Pero, continuó pesando el imperativo económico sobre el ético, quedando claro que la
incorporación de consideraciones económicas y ecológicas a la planificación del desarrollo
requería toda una revolución en la toma de decisiones económicas en el mundo.
La sostenibilidad propugna por un crecimiento sostenido, que significa internalización de
las condiciones de soporte del proceso económico y no sólo durabilidad de dicho proceso.
La ecoética centrada en la solidaridad antropocósmica y próxima a la filosofía de la
naturaleza, acoge el nuevo concepto de desarrollo sostenible dentro del campo de la
macrobioética, aludiendo a la marcada preocupación de solidaridad entre el hombre y la
naturaleza, vinculada a ámbitos políticos y económicos.
Por eso Bioética, ambiente y desarrollo sustentable son términos íntimamente conectados
que en definitiva apuntan a ensayar una respuesta inteligente a la crisis ambiental.
¿De quién es la naturaleza? ¿Quién otorga los derechos para poblar el planeta, explotar
la Tierra y los recursos naturales y contaminar el ambiente? Preguntas que fijan un derrotero al
nuevo paradigma que se debe legitimar. Cely 7dice: «El conocimiento es la base de la
6 Schumann, H. El Mundo no es una mercancía. Deutschland, 2003; 41-46.
7 Cely G. La bioética en la sociedad del conocimiento. Bogotá: El Búho; 1998.
conciencia refleja e intencional de la cual se ocupa la ética. Sin experiencia no hay
conocimiento, sin él no hay sujeto moral, y sin esto, no es posible la ética de la vida, que
llamamos bioética». Requiere la construcción de una educación y formación que sustituya la
racionalidad (social, económica, cultural) del más tener, por una del más ser. Porque una ética
del ambiente (eco-ética y porque no bioética) no tiene sentido si no es en relación con los
individuos, las personas y las sociedades que han de habitarlo, utilizarlo, gozarlo o rechazarlo,
estando estrechamente unida a una ética orientada hacia el futuro, que pide calma, prudencia y
equilibrio, es decir lo que Jonás llama «El principio de responsabilidad». Viéndolo así, se
impone una nueva responsabilidad bioética de parte de todo ser humano, que se pregunta ¿De
qué manera colaborar para la conservación y desarrollo de la naturaleza amenazada? ¿En qué
medida tenemos incorporada, a nuestra visión del mundo, la ecología, no sólo como un tema de
estudio, sino además como una nueva responsabilidad por el futuro incierto de nuestra
comunidad y del medio ambiente?¿Es la educación ambiental una oportunidad de acción y
generación de acciones en el desarrollo sostenible de las comunidades de nuestras regiones?8
Esta visión, como otras, requiere sin duda de un esfuerzo educativo permanente, que
permita el reconocimiento de estos valores y, en consecuencia, puedan asumirse conductas
conscientes y coherentes con nuestra condición.
“La educación ambiental implica un proceso de concientización sobre los procesos socio
ambientales emergentes, que movilizan la participación ciudadana en la toma de decisiones,
junto con la transformación de los métodos de investigación y formación desde una mirada
holística y enfoques interdisciplinarios.”
Finalizo estas reflexiones insistiendo en el punto de que lo que hoy vemos y oímos quede
en lo más íntimo de nuestro ser y que la inclusión del ecosistema en nuestro pensamiento se
apoye en la preocupación por la "casa", la nave tierra. Que se haga carne en nosotros una bella
frase del Deuteronomio de Washington:
"Para que no olvides cosas que tus ojos vieron y para que estas cosas no partan de tu
corazón todos los días de tu vida, habrás de hacerlas saber a tus hijos y a los hijos de tus
hijos".
Por lo tanto la educación ambiental debe fomentar un pensamiento participativo, crítico y
propositivo que involucre la valorización de espacios interactivos en la construcción de un
desarrollo sostenible y apropiado a las condiciones físicas y espirituales de la vida de los
pueblos, en un mundo lacerado por la polarización entre ricos y pobres, en avanzado proceso de
deterioro ambiental, de depredación de los recursos naturales y humanos, centrando la reflexión
en un paradigma regenerador de las circunstancias. La incorporación del saber ambiental
involucra el saber en sí, el saber pensar y el pensar en forma reflexiva, apropiación de varios
modos de pensamiento, e investigación a profundidad de la dialéctica del ambiente. Las
universidades deben salir al paso a las crisis de valores de una sociedad en continua turbulencia y
fragmentación por los cambios de la tecnociencia. La brecha entre lo científico, tecnológico,
humanístico, ecológico y la sociedad lo debe cerrar la bioética.
8 Cuenca, Roberto E. “¿La bioética en la educación ambiental?” Revista Colombia Médica, Vol. 37, No.
4 ( Oct./Dic. 2006): 299-307
El enfoque planteado requiere adoptar estrategias pedagógicas diferentes a las
tradicionales; es un proceso y no es educación al aire libre o educación para la conservación y
estudio de la naturaleza; una evolución hacia la educación para la sostenibilidad, sobre cómo
continuar el desarrollo al mismo tiempo que se protege, preserva y conservan los sistemas de
soporte vital del planeta.
Una metodología que permita acometer la problematización del conocimiento y sus valores
(ABP: aprendizaje basado en problemas), la investigación activa de los asuntos locales (IA:
investigación en acción), el desarrollo de una voluntad y de habilidades para participar en la
protección y mejoramiento del ambiente, en interacción interdisciplinaria (AC: aprendizaje por
competencias).
En pocas palabras una educación para el desarrollo sostenible orientada hacia:
· Primer nivel: Los fundamentos ecológicos.
· Segundo nivel: La conciencia conceptual.
· Tercer nivel: La evaluación de problemas.
· Cuarto nivel: La capacidad de acción.
Esta educación debe tener presentes los Principios de la Bioética ambiental, a saber son: 9
1. - Toda ética se apoya en una premisa: el individuo es miembro de una comunidad
de partes interdependientes.
2. - Una ética de la naturaleza amplía los límites de la comunidad humana, para
incluir el suelo, el agua, las plantas y los animales.
3. - Una ética ecológica requiere una meditación crítica acerca de las consecuencias de
nuestras acciones y nuestros estilos de vida.
4. - Los seres humanos necesitan de la naturaleza para realizar todo el potencial de su
humanidad. Recordemos que no somos dueños de la tierra sino meramente sus
administradores y que debemos optimizar nuestra función día a día.
5. - La ética humana no debe separarse de los hechos biológicos.
6. - Toda especie tiene derecho a la supervivencia continuada en el ambiente en que
vive.
9 Parte de estos principios, han sido obtenidos de publicaciones de otros autores y adaptados para la
confección de una guía de trabajos prácticos de estudiantes de Antropología Médica y cursantes del
Modulo de Humanidades Médicas de nuestra Escuela de Medicina de Tucumán, titulada "Bioética y
Medio Ambiente ",de Armando M. PEREZ DE NUCCI ediciones Sophrosyne, Tucumán, Argentina, a
partir de 1989 y hasta 1996, mientras se desempeñaba como Profesor de ambas materias.
7.- Para el desarrollo en pleno de un organismo es esencial que éste se encuentre bien
en el ambiente donde está evolucionando.
8. - La ciencia y la tecnología deben utilizarse para resolver los problemas
ambientales, dentro del marco que establezca la ética y sin vulnerar nunca los derechos de
los individuos a su autonomía y realización física, cultural y espiritual.
9. - Nuestro bienestar actual no debe tener preferencia sobre el de las generaciones
futuras. Al contrario, nuestro trabajo es para los que habrán de venir después de nosotros.
Entonces, el reto que se plantea para la bioética en este campo sugiere lo siguiente:10
a. El estudio del hombre se debe realizar con visión ecológica de totalidad, como entidad
biopsicosocial-espiritual;
b. La necesidad imperiosa de conocer plenamente el sistema ecológico dentro del cual el
hombre vive;
c. El analizar al individuo, al grupo y a la comunidad como relación ecológica;
d. El introyectar el sentido ético para promover y preservar toda forma de vida;
e. El evitar la destrucción previsible de los hábitats de las comunidades naturales y seminaturales que aún quedan en la Tierra y de las especies que en ellos viven;
f. El mantenimiento de los equilibrios ecológicos en los ecosistemas creados por el
hombre, actuando más racionalmente y con vista a los intereses prioritarios de la especie
humana.
Para la solución de los mismos, debemos centrarnos, al menos en cinco niveles básicos:11
*Conocimiento del problema del medio ambiente.
*Toma de conciencia de su importancia para la sobrevida del planeta.
*Educación suficiente y real sobre el problema.
*Planificación de soluciones a corto, mediano y largo plazo.
*Decisión política de cumplir con los objetivos propuestos.
10 Cuenca,Roberto E. “¿La bioética en la educación ambiental?” Revista Colombia Médica, Vol. 37, No. 4,(
Oct./Dec. 2006): 299-307.
11 Perez De Nucci, Armando M. “Ética Y Medio Ambiente: El Desafío De Fines Del Siglo XX” ver
http://www.sem.intramed.net.ar/revista/009.htm
No es necesario arrogarse la estatura descomunal del “sabio” para poder afirmar que el
futuro se nos presenta hoy con un diseño desmesuradamente abierto. Y seremos nosotros, los
seres humanos, quienes habremos de ofrecer el perfil máximo y mínimo de la apertura
propuesta. Como sostuvo a su tiempo Karl Popper,12 el futuro “depende de lo que usted, yo y
mucha gente, haga hoy, mañana y pasado mañana. Y lo que hagamos depende a su vez de
nuestras ideas y deseos, de nuestras esperanzas y temores. Depende de cómo veamos el mundo
y de cómo evaluemos las posibilidades abiertas del futuro”. Evidentemente, de las palabras del
filósofo e investigador contemporáneo, se deriva que nuestra gran responsabilidad como género
humano, se sitúa esencialmente al momento de intentar sentar las nuevas bases de la cultura.
Se requiere de un proceso estratégico para formar valores, habilidades y capacidades para
orientar la transición hacia la sustentabilidad.
UNESCO (1975) estableció el Programa Internacional de Educación Ambiental y la ONU
el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), el cual ha tenido un papel fundamental en la
promoción de la educación ambiental como un proceso mundial.
La Declaración de Estocolmo(1972), en su principio 19 dice: «Es indispensable una
educación en labores ambientales, para jóvenes y adultos, que preste atención a la población
menos privilegiada...inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y
mejoramiento del medio en toda su dimensión humana…»
La Carta de Belgrado (1975), otorga a la educación importancia capital en procesos de
cambio. Recomienda la enseñanza de nuevos valores y actitudes claves para conseguir el
mejoramiento ambiental, señala la necesidad de replantear el concepto de desarrollo y concibe la
educación como herramienta para la formación de una bioética que reconozca las relaciones del
hombre y la naturaleza, transformaciones de las políticas nacionales hacia una repartición
equitativa de las reservas mundiales y satisfacción de necesidades. Se definieron metas y
objetivos de la educación ambiental.
La Declaración de Tbilisi(1977), acuerda incorporar la educación ambiental (EA) a los
sistemas de educación, a las estrategias, modalidades y cooperación internacional en materia del
ambiente. Mencionó la necesidad de sensibilizar y modificar actitudes, promover la participación
directa y la práctica comunitaria en soluciones de los problemas ambientales. Una EA basada en
la pedagogía de la acción y para la acción, considerando al medio ambiente en su totalidad.
La Cumbre de la Tierra en Río citado por Cuenca, dedica el Capítulo 36 al fomento de la
educación hacia el desarrollo sostenible, capacitación y aumento de conciencia de la comunidad.
El tratado de EA hacia sociedades sustentables y de responsabilidad global, señala a la educación
como un acto político de transformación y como proceso permanente basado en el respeto a
todas las formas de vida, con perspectiva holística y pensamiento crítico e innovador.
El Congreso Iberoamericano de EA, consideró la profesionalización de los educadores
ambientales, el replanteo de las universidades en sus modelos de formación de recursos humanos
incorporando los problemas ambientales. La Declaración de Comodoro Rivadavia, advierte el
12 Popper, Karl. La lección de este siglo. Edit. Temas,1998, pag.123
rumbo sin sentido de un modelo en fase agónica de crisis, crisis ambiental, sustentada en la
racionalidad economicista que multiplica la pobreza, promueve inequidades y destruye
equilibrios ecológicos, biodiversidad y diversidad cultural. El concepto de sustentabilidad abarca
no sólo el ambiente, sino la pobreza, la población, la salud, la seguridad alimentaria, la
educación, los derechos humanos y la paz.
En nuestro país, la ley General del Ambiente, en los art. 14 y 15 prevé la educación
ambiental constituye el instrumento básico para generar en los ciudadanos, valores,
comportamientos y actitudes que sean acordes con un ambiente equilibrado, propendan a la
preservación de los recursos naturales y su utilización sostenible, y mejoren la calidad de vida
de la población.
Y a nivel provincial, proveen la educación ambiental: Ciudad de Buenos Aires (Const. art.
27 inc. 14), Pcia de Bs. As. (ley 11723 art. 5 inc e, 26/31), Formosa, (ley 1060, art. 7); Tierra del
Fuego (ley 55, art. 20/26); Río Negro (Const. art. 84); La Pampa (Const. Pcial. Art.18), Formosa
(ley 1060, art. 7 inc. f., 8, 9, 127/132).
Se observan los cambios del concepto de EA, pasando de ser considerada en términos de
conservación biológica (reduccionista) a una visión integral de interrelación sociedad-naturaleza,
señalando los estilos de desarrollo como principales responsables de la problemática ambiental.
«Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de
piedra que ahora tienen y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y
haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes136
Siendo la meta general operativa de la «educación para el desarrollo sostenible» el dotar
de:· Los conocimientos necesarios;
· Las oportunidades, habilidades para investigar y evaluar la información;
· Las oportunidades, capacidades para ser activo e involucrarse en resolución y prevención
ambiental;
· Las oportunidades, habilidades para enseñar.
BIBLIOGRAFÍA
Cely, G. La bioética en la sociedad del conocimiento. Bogotá, El Búho, 1998.
13 Sagrada Biblia. Nueva Versión Internacional. Miami: Sociedad Bíblica Internacional, Editorial Vida. 1999.
Ezequiel 36: 26-27.
Cuenca, Roberto E. Seminario medio ambiente y bioética. (Versión mimeografiada, Escuela
de Salud Pública). Cali: Universidad del Valle; 2003.
Cuenca, Roberto E. “¿La bioética en la educación ambiental?”. Revista Colombia Médica,
Vol. 37, Nº 4 (Oct./Dec. 2006): 299-307
Popper, Karl. La lección de este siglo: Edit. Temas,1998.
Sagrada Biblia. Nueva Versión Internacional. Miami: Sociedad Bíblica Internacional,
Editorial Vida. 1999. Ezequiel 36: 26-27.
Salazar Barragán Diana Marcela. Serna Mendoza, Ciro Alfonso. “Ética, Medio Ambiente y
Economía”. Revista Persona y Bioética, Vol. 10, Nº 26 (2006)
Sarmiento Medina,
Pedro Jose. “Bioética y Medio Ambiente :Introducción a la
Problemática Bioético – Ambiental y sus Perspectivas”. Revista Persona y Bioética, Vol 5,
Nº 13 (2001)
Schumann, H. El Mundo no es una mercancía. Deutschland, 2003.