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1768 - 1774: QUINTA GUERRA RUSO - TURCA
En 1763, el año en que culminó la Guerra de los Siete Años, murió el rey de Polonia, Augusto III.
Por este motivo, los representantes de la República de las Dos Naciones convocaron al Semj –
Parlamento polaco – para definir quien sería el sucesor de Augusto III al frente de la
mancomunidad polaco – lituana.
Por ese entonces, Polonia atravesaba un notable retroceso político, económico y militar, que se
produjo a causa de las malas administraciones anteriores. Por ello, la estabilidad del reino había
comenzado a depender, en gran medida, de la influencia de la corona del Imperio Ruso. En ese
marco, las opiniones de los zares, así como las fuerzas militares rusas, poseían un enorme grado
de importancia a la hora del nombramiento del próximo soberano.
En 1764, el Semj designó al noble Estanislao Antonio Poniatowski como nuevo rey de Polonia,
nominándose Estanislao I Poniatowski. Su elección se derivó de la buena relación que había
mantenido con la zarina rusa Catalina II, de quien había sido amante. Además, Estanislao II había
ocupado cargos representativos en la corte rusa.
Desde entonces, la República de las Dos Naciones se vio inmersa en una dependencia casi
absoluta del Imperio Ruso. La influencia de Catalina II resultaba crucial en las decisiones políticas
polaco – lituanas, cuyos representantes defendían continuamente los intereses rusos.
Ante esta postura de buena parte de los legisladores, un grupo de nobles polacos fundó la
Conferencia de Bar.
Esta agrupación, creada en 1768, es considerada como el primer levantamiento polaco de la
historia, tenía como fin la eliminación de la influencia rusa en las posturas de los representantes
de la mancomunidad. Por ello, los confederados pasaron a desarrollar continuos ataques contra
las tropas polacas y rusas dentro del reino. Luego, para evitar las represalias, los atacantes
buscaban refugio en los estados aledaños.
ESTANISLAO ANTONIO PONIATOWSKI.
Ese mismo año, para exterminar a estos grupos rebeldes, los aristócratas polacos buscaron la
ayuda militar de Rusia y Prusia, quienes empezaron a perseguir y a exterminar a los
confederados. En ese orden, una delegación de confederados fue seguida por soldados rusos
hasta una región de Ucrania, que era parte del Kanato de Crimea. Allí, los rusos eliminaron a los
rebeldes y regresaron a sus territorios.
LA ZARINA RUSA CATALINA II.
RUMBO A LA MODERNIDAD: REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y REVOLUCIÓN FRANCESA
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GUERRA RUSO – TURCA
Sin embargo, al poco tiempo, los militares rusos fueron culpados por los tártaros de haber
matado a algunos lugareños durante su campaña en Crimea. Por ello, el Kanato acudió al líder del
Imperio Otomano, el sultán Mustafá III, quien les brindó su ayuda, ya que Crimea continuaba
formando parte de sus posesiones. Inmediatamente, Mustafá III se unió a los confederados de
Bar y le declaró la guerra a Rusia.
Por su parte, Catalina II, que negó incesantemente la acusación sobre sus tropas, se movió rápido
para dar inicio a las hostilidades. Con la garantía de la unión con Prusia y Polonia para combatir a
los confederados, la zarina realizó un pacto con Inglaterra. Así, los rusos obtuvieron vía libre para
navegar el mar Mediterráneo, en dirección al este, donde se hallaban los dominios otomanos.
EL SULTÁN MUSTAFÁ III.
ALEKSANDR SUVÓROV.
En el frente polaco, los confederados y los otomanos se vieron sobrepasados ante la
superioridad, militar y estratégica, de sus enemigos. Luego de declarar la guerra, los turcos no
realizaron grandes movimientos en la región. Por ello, en menos de tres meses, las fuerzas rusas,
lideradas por el general Aleksandr Suvórov, conquistaron los bastiones enemigos y, además,
exterminaron a la mayor parte de la resistencia a Estanislao II. Igualmente, algunos focos menos
persistieron, aunque fueron combatidos por los soldados de Suvórov.
En este contexto, con la Conferencia de Bar destruida, Estanislao II y Catalina II pudieron
avanzar con su proceso de reforma en la República de las Dos Naciones. En los siguientes años,
y también junto a Prusia y Austria, emprenderían la Primera partición de Polonia, que sería un
reparto de algunas regiones de la República de las Dos Naciones.
Por su parte, en 1770, el avance ruso hacia las tierras otomanos prosiguió a lo largo del
Mediterráneo. Allí, la flota rusa se instaló en el sur de Gracia, donde los invasores
generaron una revuelta popular contra el sultán. Pero, los inconvenientes no se
extendieron por el territorio imperial, por lo que los rusos decidieron seguir su viaje
hacia el centro de las posesiones turcas.
Mapa de europa indicando el mar mediterráneo.
MAR MEDITERRANEO
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Poco tiempo después, la resistencia de las fuerzas otomanas comenzó a doblegarse ante las
ofensivas enemigas. Por mar, la flota rusa derrotó a la turca en Chesna.
En tanto, la región donde se inició el conflicto, el Kanato de Crimea, había sido seriamente
desprotegida por el sultán.
Mustafá III había ordenado la movilización del grueso de su ejército hacia Grecia, donde los rusos
habían provocado revueltas en la población.
Por este motivo, en el mismo momento que la flota turca era barrida en Chesna, el ejército ruso,
comandado por el mariscal Pyotr Rumyantsev, ingresaba a Crimen sin inconveniente alguno.
Posteriormente, las tropas de Rumyantsev tomaron gran parte de los asentamientos de la región,
luego de vencer a las fuerzas otomanos, que habían sido reforzadas con tártaros.
Aprovechando la evidente superioridad sobre el ejército otomano, los representantes rusos le
ofrecieron a los tártaros unirse a sus huestes.
EL MARISCAL PYOTR RUMYANTSEV.
Ante ello, el kan Sahib II Giray desistió rotundamente el hecho de enfrentar a los turcos, aunque la
continuidad de los ataques rusos sobre Crimea hizo que Sahib II Giray cambiase su parecer.
Inmediatamente, el kan envió a su sobrino, Şahin Giray, quien era también su sucesor en la
corona, hacia San Petersburgo, la capital del Imperio Ruso.
Allí, Catalina II pactó la paz y, luego, la alianza militar entre Rusia y Crimen con Şahin Giray.
Poco más tarde, en 1772, se concretó Primera partición de Polonia, que le concedió a Rusia,
Austria y Prusia algunas porciones del territorio polaco. Así, Rusia se fortaleció de cara al
desenlace de la guerra.
PRIMERA PARTICIÓN DE POLONIA.
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ÚLTIMOS AÑOS DE COMBATE
Mientras tanto, el Imperio Otomano se había debilitado considerablemente.
A SU VEZ, LOS TURCOS HABÍAN
PERDIDO EL APOYO DE LOS TÁRTAROS
DEL KANATO DE CRIMEN, ESTADO
QUE OFICIABA DE BARRERA ENTRE EL
IMPERIO RUSO Y OTOMANO.
Por un lado, no había tenido más que reveses militares a lo largo de toda la contienda. A su vez, los
turcos habían perdido el apoyo de los tártaros del Kanato de Crimen, estado que oficiaba de
barrera entre el Imperio Ruso y Otomano.
Al año siguiente, 1773, luego de la consumación del reparto territorial en Polonia, las tropas rusas
del general Suvórov se trasladaron hacia la zona de conflicto.
En 1774, luego de sufrir aún más derrotas a manos de los enemigos, Mustafá III entabló las
negociaciones de paz con Catalina II. Igualmente, el sultán murió en el proceso de pacificación,
siendo reemplazado por su hermano, Abd-ul-Hamid I, quien siguió con las tratativas comenzadas
por su antecesor.
Después de algunos meses de negociación, en junio de ese mismo año, el Imperio Otomano y el
Imperio Ruso firmaron el Tratado de Küçük Kaynarca. Con la guerra terminada, el conflicto que se
había desatado en Polonia, dando origen a esta contienda, no resultó nada significativo a la hora
de entablar las condiciones de paz.
Por su parte, las pérdidas de los otomanos fueron tan grandes como las ganancias rusas. En el
reparto de tierras, el Imperio Otomano debió cederle a Rusia el control de la región de Yedisán,
así como también extensas propiedades en Ucrania y en el Cáucaso. Además, los rusos
obtuvieron el control sobre algunos puertos otomanos, que le facilitaron el ingreso al mar Negro.
En tanto, como les indicaba el tratado, los otomanos, además de pagar una indemnización por los
daños ocasionados a los rusos durante la guerra, debieron reconocer la independencia del
Kanato de Crimea. Pese a la liberación de la influencia turca, Crimen se encontraba sumida en una
grave crisis económica y social, donde había varias facciones enemistadas.
Por ello, años más tarde, Rusia intervino en el conflicto, tomando el control sobre el kanato,
hecho que nunca fue reconocido por el Imperio Otomano.
EN EL REPARTO DE TIERRAS, EL
IMPERIO OTOMANO DEBIÓ CEDERLE
A RUSIA EL CONTROL DE LA REGIÓN
DE YEDISÁN, ASÍ COMO TAMBIÉN
EXTENSAS PROPIEDADES EN UCRANIA
Y EN EL CÁUCASO.
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