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5. SEPTIEMBRE
MES DE LA BIBLIA
CONTENIDOS
1. Septiembre, Mes de la Biblia.
2. Especial de cómo esperamos vivir este mes de la Biblia 2010.
3. Fichas mes de la Biblia 2010.
4. Entronización de la Palabra.
5. Disposiciones para leer y escuchar la Palabra de Dios.
6. Aprender a alimentarse de la Palabra de Dios.
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1. Septiembre, Mes de la Biblia
La intención es que durante este mes, en todas las comunidades cristianas, se
desarrollen algunas actividades que nos permitan acercarnos mejor y con más provecho a
la Palabra de Dios
Durante todo el mes de Setiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia. La intención es
que durante este mes, en todas las comunidades cristianas, se desarrollen algunas
actividades que nos permitan acercarnos mejor y con más provecho a la Palabra de Dios.
Propuestas para escuchar la Palabra
- La lectura diaria de los textos bíblicos litúrgicos es una excelente ayuda para profundizar
en la Palabra de Dios. De esta manera nos unimos a toda la Iglesia que ora al Padre
meditando los mismos textos. También nos acostumbramos a una lectura continuada de
la Biblia, donde los textos están relacionados y lo que leemos hoy se continua con lo de
mañana. La lectura diaria de los textos (para lo cual Liturgia Cotidiana es una excelente
herramienta) constituye una "puerta segura" para escuchar a Dios que nos habla en la
Biblia.
- ¿Has leído alguna vez un evangelio entero "de corrido"? Es muy interesante descubrir la
trama de la vida de Jesús escrita por cada evangelista. Muchos detalles y relaciones entre
los textos que cada evangelista utiliza quedan al descubierto cuando uno hace una lectura
continuada. Este mes es propicio para ofrecerle a Dios este esfuerzo. Te recomendamos
la lectura del evangelio de Marcos. No es muy largo, en unas horas se puede leer. Al ser
el primero de los sinópticos, los otros (Mateo y Lucas) lo siguen en el esquema general.
Por lo tanto es una muy buena "puerta de entrada" al mensaje de Jesús.
- Otra posibilidad para poner en práctica este mes (y tal vez iniciar un hábito necesario y
constructivo) es la oración con los salmos. Los mismos recogen la oración del pueblo de
dios a lo largo de casi mil años de caminata del pueblo de Israel. Nos acercan la voz del
pueblo que ora con fe, y la palabra de Dios, que nos señala esta manera de orar para
acercarnos y escuchar sus enseñanzas. En los salmos podemos encontrar una inmensa
fuente de inspiración para la oración.
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Hay salmos que nos hablan de la alegría, de las dificultades y conflictos, de la esperanza,
del abatimiento, del dolor, de la liberación y la justicia, de la creación, de la misma Palabra
de Dios (salmo 118, el más largo de todos). Aprender a rezar con los Salmos es una
"puerta siempre abierta" para el encuentro con el Dios de la Vida.
- La lectura orante de la Palabra (Lectio Divina), realizada en comunidad, nos pone en
sintonía con la voluntad de Dios. Es un ejercicio clave para el crecimiento en la fe. La
fuerza de la comunidad nos alienta para encontrar en los textos la fuerza del Espíritu.
Todos aprendemos juntos y nos enriquecemos con el aporte de cada uno. Existen
muchos métodos de lectura orante. Simplificando al máximo podemos decir que los
siguientes cuatro pasos son los más comunes:
Lectura
Meditación
Oración
Contemplación
La lectura orante siempre desemboca en un desafío para vivir. La Palabra de Dios nos
desafía a seguir los pasos de Jesús y cambiar nuestra vida.
La lectura orante, practicada en comunidad, es una "puerta-espejo" que nos interpela y
nos ayuda a discernir cómo vivir y practicar su Palabra en nuestros días.
¿Por qué celebramos en Septiembre el Mes de la Biblia?
Porque en un día 26 de Septiembre de 1569, se termina de imprimir totalmente la Biblia
en español llamada “Biblia del Oso”. Fue traducida por Casiodoro de Reina. En esa
oportunidad salieron 260 ejemplares en Basilea, Suiza. De ese acontecimiento hace ya
434 años. La tapa esta Biblia tiene un oso comiendo miel desde un panal, por esa razón
se le llama “Biblia del oso”.
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De la la Encíclica Fides et ratio
Capítulo V. N´55 (parcial)
"Tampoco faltan rebrotes peligrosos de fideísmo, que no acepta la importancia del
conocimiento racional y de la reflexión filosófica para la inteligencia de la fe y, más aún,
para la posibilidad misma de creer en Dios. Una expresión de esta tendencia fideísta
difundida hoy es el « biblicismo », que tiende a hacer de la lectura de la Sagrada Escritura
o de su exégesis el único punto de referencia para la verdad. Sucede así que se identifica
la palabra de Dios solamente con la Sagrada Escritura, vaciando así de sentido la doctrina
de la Iglesia confirmada expresamente por el Concilio Ecuménico Vaticano II.
La Constitución Dei Verbum, después de recordar que la palabra de Dios está presente
tanto en los textos sagrados como en la Tradición, afirma claramente: « La Tradición y la
Escritura constituyen el depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Fiel
a dicho depósito, el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la
doctrina apostólica ». La Sagrada Escritura, por tanto, no es solamente punto de
referencia para la Iglesia. En efecto, la « suprema norma de su fe » proviene de la unidad
que el Espíritu ha puesto entre la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio
de la Iglesia en una reciprocidad tal que los tres no pueden subsistir de forma
independiente.
No hay que infravalorar, además, el peligro de la aplicación de una sola metodología para
llegar a la verdad de la Sagrada Escritura, olvidando la necesidad de una exégesis más
amplia que permita comprender, junto con toda la Iglesia, el sentido pleno de los textos.
Cuantos se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras deben tener siempre presente
que las diversas metodologías hermenéuticas se apoyan en una determinada concepción
filosófica. Por ello, es preciso analizarla con discernimiento antes de aplicarla a los textos
sagrados."
Juan Pablo II
Fides et ratio
Fuente: http://www.es.catholic.net/celebraciones/120/302/articulo.php?id=24960
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2. Especial de cómo esperamos vivir este mes de la Biblia 2010
a. Invitación a sacar y colocar la Biblia en nuestras casas, en un lugar especial de
tu pieza y/ o de tu casa.
Puede ser algo muy simple, pero que invite a la familia a suscitar este encuentro con la
palabra.
+ Además puedes dejar pequeños trozos de papel, en donde invitar a la familia, a
colocar sus intenciones y que las dejen dentro de las hojas de la Biblia familiar.
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b. En muchas librerías católicas, venden el Pan de la Palabra, para ser leídas, antes
de un almuerzo o cena familiar, lo que sería una maravillosa formar de celebrar este
mes.
c. También se venden pequeños trozos de papel de diferentes colores, que salen
citas bíblicas, las cuales puedes dejar a un costado, de la Biblia familiar en una
bandeja o copón, e invitar a todos a que saquen al azar una cita cada día.
d. Para toda la familia, antes de ir a misa, sería muy hermoso aprovechar a entrar a
la web http://www.celam.org/cebipal/ en donde encontrarás muy valiosa
información, desde noticias, jornadas, cursos on line y principalmente una sección
de Lectio Divina (Lectura Orante de Palabra de Dios) muy valiosa y que contiene:
Entrar a: http://www.celam.org/cebipal/index.php?name=lectioDivina
Estudio Bíblico Dominical
Material para Niños
Material para familias
Pistas para la semana
Como verás hay material muy hermoso para niños, que en formato power point explican el
evangelio del día, como también para los más grandes hay estudios dominicales que les
ayudarán a sacar mayor riqueza y comprensión del Evangelio del día.
Fuente: CEBIPAL (Centro Bíblico para América Latina del CELAM)
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e. También queremos invitar a todas las comunidades, movimientos, institutos
religiosos, a comenzar con una oración o cita bíblica y que brevemente guarden unos
minutos de silencio y compartan lo que Dios ha tocado en sus corazones, a través de
su Palabra. Al mismo tiempo, pueden elegir textos y preparar una oración.
Ejemplos de citas y oraciones:
Mateo 18,15-20
-15 Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tu con él. Si te escucha,
habrás ganado a tu hermano.-16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para
que -todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos - 17 Si les desoye a
ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y
publicano.-18 Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y
todo lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo. –19 Os aseguro también
que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere,
lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. -20 Porque donde están dos o tres
reunidos dos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
(Compartir oraciones personales)
Oración conclusiva
“Padre, hoy quiero pedirte por mis hermanos.
Tú los conoces personalmente conoces su nombre, sus virtudes y sus defectos, sus
alegrías y sus penas, su fortaleza y su debilidad, sabes toda su historia, los aceptas como
son y los vivificas con tu Espíritu.
Tú Señor los amas no porque sean buenos sino porque son hijos tuyos.
Enséñame a quererlos de verdad a imitación de Jesucristo, no por sus palabras o sus
obras, sino por ellos mismos, descubriendo en cada uno, especialmente en los más
débiles, el misterio de tu Amor infinito.
Te doy gracias, Padre, porque me has dado hermanos.
Todos son un regalo para mí, un verdadero sacramento, signo sensible y eficaz, de la
presencia de tu Hijo.
Dame la mirada de Jesús para contemplarlos, y dame su corazón para amarlos hasta el
extremo, porque también yo quiero ser para cada uno de ellos sacramento vivo de la
presencia de Jesús”.
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LUCAS 6,20-26
Bienaventuranzas y malaventuranzas
20Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: “ Bienaventurados los pobres, porque
vuestro es el Reino de Dios . 21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque
seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados
seréis cuando los hombres os odien , cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro
nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23Alegraos ese día y saltad de gozo,
que vuestra recompensa será grande en el cielo; pues de ese modo trataban sus padres a
los profetas. 24”Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro
consuelo.25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre.¡Ay de
vosotros reís ahora, porque tendréis aflicción y llanto 26¡Ay cuando los hombres hablen
bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas!
(Compartir oraciones personales)
Oración conclusiva
Jesús, hoy me enseñas que la verdadera felicidad, la que llena, la que dura, la que nadie
me puede quitar, es la alegría que procede del amor a Dios y a los demás, y por tanto, de
la entrega y del sacrificio. Para los que la escogen, dices: alegraos en aquel día y
regocijaos. Sin embargo, a los egoístas adviertes: ¡ay de vosotros; ya habéis recibido
vuestro consuelo!
Jesús, a veces estoy triste porque no hago más que pensar en mí mismo, como si yo
fuera siempre el centro: si me miran o me dejan de mirar, si tienen un buen concepto de
mí, si me esfuerzo «demasiado», si los demás hacen menos, si en el
futuro podré tener esto o lo otro, etc...
Jesús, Tú me indicas el camino de la felicidad, de la bienaventuranza. El camino, aunque
en apariencia paradójico, es claro: amarte a Ti y a los demás; servirte a Ti y a los demás.
De estos dos mandamientos pende toda la Ley y los Profetas. Tú me has dado ejemplo
hasta el punto de morir por mí. Dame también tu gracia para que sea capaz de vivir el
espíritu de las bienaventuranzas.
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f. ORACIONES PARA EL MES DE LA BIBLIA
Tú, Señor, nos dejas tu Palabra para que vayamos aprendiendo el arte de vivir,
el arte de saber vivir, el arte de vivir conforme a tu Palabra.
Que, al leer y rezar con tu Palabra, encontremos tu sabiduría
para saber adaptar nuestra vida a tus enseñanzas
y así encontrar la vida que solamente Tú nos puedes dar.
Maestro, descúbrenos las huellas del Reino.
Muéstranos los senderos que nos conducen al Padre.
Ayúdanos a desprendernos de todo lo que nos ata e impide ser libres para seguirte.
Danos valentía, Señor, para dar el paso que libera para vivir en tu Proyecto.
Amén
Haz, Señor, que la acción de tu Palabra, que es creadora, nos habite,
Danos, Señor, tu Espíritu que inunde nuestros corazón y nos vuelva sensibles
y receptivos a la transparencia de tu Palabra, Palabra de Verdad.
Que Ella gobierne nuestros actos y actitudes y nos conduzca hasta ti.
Amén.
Tu Palabra señor es una palabra viva, te pedimos que hoy aquellas experiencias de fe del
pasado tienen iluminen las experiencias de fe de cada generación y, dentro de cada
generación, las experiencias que se viven en diversas situaciones personales y en diversos
contextos sociales.
Que los creyentes leemos la Biblia desde nuestro puesto en la vida, para que la relectura
que los primeros cristianos hicieron revelen el sentido de los acontecimientos y que los
acontecimientos revelan el sentido de las Escrituras. Permítenos comprender, desde la
mirada de Dios y desde su plan salvador, lo que nos sucede hoy con claridad y con la
certeza de no poderla alcanzar de otra forma. Acompáñanos a caminar de tu lado y
encuéntranos en el actuar de cada día.
Haz Señor, que la acción de tu Palabra que es creadora, me habite, porque me desgasto
inútilmente perdiendo energías y no termino de visualizar el rumbo y el camino que debo
tomar para enfrentar todo lo que me sucede. Hoy siento que debo pedir tu sabiduría. Quiero
rezar y orar para que tu Espíritu inunde mi corazón y me vuelva sensible y receptivo a la
transparencia de tu Palabra, Palabra de Verdad.
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Siento Señor, que sin sabiduría todo es necedad y dificultad; no tenemos armas para
resolver con éxito aquello imprevisible. En cambio si pedimos y adquirimos la sabiduría, Ella
viene y se hace presente y actúa sin que nos demos cuenta.
Hay como una protección especial cuando Ella está y se hace sentir. Cada día compruebo
más que debo orar y orar para buscar la sabiduría y esperarla sin desconfianza. La deseo y
la necesito para que Ella gobierne mis actos y mis actitudes y pueda con Ella mostrar algo a
los demás que les de confianza y tranquilidad. Es decir emitir palabras con vida que
convenzan, motiven y ayuden a cambiar los comportamientos y a vivir un poco más en
armonía.
Tú Señor nos dejas tu Palabra para que vayamos aprendiendo el arte de vivir, el arte de
saber vivir, el arte de vivir a tu estilo. Que al leer y rezar con tu Palabra encontremos tu
sabiduría para saber adaptar nuestra vida a tus enseñanzas y así encontrar la vida que
solamente Tú nos puedes dar.
Somos seguidores de Jesús. Hemos aceptado tu invitación al seguimiento.
Sintonizamos Señor con la sabiduría, de tu Reino, porque ya no podemos escudarnos
frente a tu Palabra.
Ella nos pide hoy una confirmación sincera de nuestras opciones cristianas...
Maestro, descúbrenos las huellas del Reino. Muéstranos los senderos que nos conducen al
Padre.
Ayúdanos a desprendernos de todo lo que nos ata e impide ser libres para seguirte. Danos
valentía, Señor, para dar el paso, que libera para vivir en tu Proyecto.
- Que así sea –
Señor, abre mis oídos a tu Palabra. Señor, despierta mi corazón a la esperanza.
Tú vienes, vienes siempre a mi encuentro. Tú vienes siempre con amor.
Haz que me ponga en camino para recibirte. Te abriré la puerta de mi vida.
Nos daremos el abrazo entrañable. Y al oír los pasos de tantos caminantes del mundo, me
sentiré hermano de todos y compartiré con ellos mi paz y mi esperanza. Amén
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g. Invitación a las parroquias a dejar un lugar especial decorado y celebrativo para invitar
a la comunidad a vivir el mes de la Biblia, invitación a promocionar las fichas del mes de la
Biblia.
ORACIÓN PARA ANTES DE LEER LA SAGRADA ESCRITURA
Señor Jesús, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra.
Que lea y escuche yo tu voz y medite tus enseñanzas.
Despierta mi alma y mi inteligencia, para que tu Palabra penetre en mi corazón
y pueda yo saborearla y comprenderla.
Dame una gran fe en ti, para que tus palabras sean para mí otras tantas luces
que me guíen hacia ti por los caminos de la justicia y de la verdad.
Habla, Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina,
porque tus palabras son para mi, vida, gozo, paz y Felicidad
Habla, Señor tú eres mi Señor y mi Maestro y no escucharé a nadie sino a ti.
Amén.
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h. Encuentro Arquidiocesano de Biblia. ( Santiago)
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3. Fichas mes de la Biblia 2010
Fichas para trabajar el Mes de la Biblia
El material ofrece 5 fichas, para que durante el mes de septiembre, Mes de la Biblia y bajo
el lema «Chile, una mesa para todos», realicemos sencillos ejercicios con cuatro pasajes
bíblicos del Nuevo Testamento, vividos con el método de la Lectio divina y una ficha para
ser trabajada con los niños.
Una parte importante de nuestra vida acontece en torno a “las mesas”. De este modo,
queremos degustar los sabores que nos ofrece para nuestra vida la mesa de la Palabra
de Dios en cuatro dimensiones: la misericordia (Mt 9,9-13), la solidaridad (Lc 14,1.7-14),
el servicio (Jn 13,1-15) y la vida (Jn 21,1-14).
Las fichas del Mes de la Biblia se encuentran a la venta en la Librería Pastoral
CECh (Echaurren 4, piso 5) a un valor de $1.000 pesos.
Fuente: Prensa CECh
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Oraciones para acompañar las fichas mes de la Biblia 2010.
1. Mt 9, 9- 13 Mesa y Misericordia
Amado Señor, condúceme a orar con tu Palabra y de esta manera sumergirme en tu
presencia, abrazarme en tu Palabra y entrar en un diálogo en donde aprenda a escuchar
con paz, lo que quieras comunicarme a través de este texto y de esta manera pueda
expresarte con total sinceridad lo que nace desde mi corazón.
Hoy me regalas una mesa, y en ella quiero aprender a vivirla con tu misericordia. Tú
llamaste a Mateo, un hombre recaudador de impuestos, un hombre considerado impuro,
perteneciente a una clase social despreciada y hasta odiada, y aún así te sientas en su
mesa junto a los más despreciados.
Inúndame Señor, a través de tu Espíritu a vivir esta mesa de mi vida, a través de tu
llamado; Misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a los justos, sino
a los pecadores.
De esta manera te pido también que la mesa de mi hogar se llene de tu misericordia
porque….
que la mesa de mis acciones se haga Palabra viva para que…
que la mesa de mi país en estos tiempos tan duros se ilumine con tu presencia porque…
Finalmente, que por medio de esta Palabra y de la capacitación de tu Espíritu, pueda dar
vida a este llamado de misericordia que me das, porque Tú me invitas a seguirte, a vivir tu
estilo de vida, a encontrar en ti, el sentido y la plenitud de vida a través de una mesa
abierta a los más necesitados, pero especialmente hoy frente a los más despreciados. Tú
me pides una opción, una decisión, un compromiso, un testimonio que manifieste mi
seguimiento, mi fe en ti, que te dé a conocer con mis actitudes, confío que este texto por
medio el poder de tu Palabra se dará vida.
- Que así sea -
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2. Lc 14,7-14 Mesa y solidaridad
Tú Señor nos dejas tu Palabra para que vayamos aprendiendo el arte de vivir, el arte de
saber vivir, el arte de vivir a tu estilo. Que al leer y orar con tu Palabra encontremos tu
sabiduría para saber adaptar nuestra vida a tus enseñanzas y así encontrar la vida que
solamente Tú me puedes dar.
Hoy me entregas una nueva mesa a vivir, y oro desde lo profundo de mi corazón
porque…
- Me llamas a entrar y encontrar mí puesto en tu Reino, haciéndome pequeño, sin
formularme falsas pretensiones teniéndome por justo y por eso te pido…. «Dios revela su
secreto a los pequeños» (Eclo 3,20).
- También me llamas a vivir la mesa de mi vida, con el distintivo del amor de ser discípulo,
que es entregarlo todo sin esperar nada a cambio e invitando sólo a aquellos de los que
espero algo a cambio, permíteme Señor lograr….
Señor, abre mis oídos a tu Palabra. Señor, despierta mi corazón a la esperanza, de saber
que esta Palabra se hará mesa viva en mis acciones.
Tú vienes, vienes siempre a mi encuentro y me llamas a tu mesa. Tú vienes siempre con
amor.
Haz que me ponga en camino para recibirte y también de invitar a todos a la mesa de mi
hogar, de mi servicio, con solidaridad. Te abro la puerta de mi vida y al oír los pasos de
tantos caminantes del mundo, sepa compartir, invitar sin distinciones y que tu amor me
llene y me desborde para seguir tus pasos.
- Que así sea 3. Jn 21, 1-14 Mesa y Vida
Amado Jesús, entro en oración en contacto con la Palabra que me entregas hoy, a través
de un diálogo en donde tu Espíritu me guíe y me infunda una vida renovada por medio de
este pasaje bíblico.
Quiero que esta oración sea ante todo, como dice santa Teresa, “un diálogo con Aquel
que sabemos nos ama”. No es sentir ni pensar sino saberse amados, especialmente
porque me llamas a vivir una nueva mesa, en donde sentir y creer en tu poder resucitador.
Gracias Señor, por esta mesa de vida, porque al estar tus discípulos necesitados, me das
la certeza de que haces milagros de entregarme la pesca que pueda necesitar en mi vida,
por eso te pido….
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Gracias Señor, por esta mesa que me enseña a confiar más en ti, pues si me dices
«Echad la red a la parte derecha de la barca y encontraréis.» sé que en mis necesidades
y siguiendo con fe lo que me pides, hallaré el milagro que necesito, por eso, te clamo
por…
Finalmente te pido por todos mis hermanos que hacemos esta lectura orante, para que
podamos darle vida, y que esta mesa nos permita saber y reconocer tus milagros y tu
presencia resucitando en cada momento de mi día. Permíteme comprender, el poder de
esta Palabra aconteciendo y actuando en mí ser.
Haz Señor, que la acción de tu Palabra que es creadora, me habite, porque muchas
veces me desgasto inútilmente perdiendo energías y no termino de visualizar el rumbo y
el camino que debo tomar para enfrentar todo lo que me sucede. Hoy siento que debo
pedir tu sabiduría para sentir y disfrutar la gran mesa de vida que me entregas. Quiero
orar para que tu Espíritu inunde mi corazón y me vuelva sensible y receptivo a la
transparencia de tu Palabra, Palabra de Verdad y de Vida.
- Que así sea 4. Jn 13, 1-20 Mesa y servicio
Amado Jesús, hoy me entregas una de las mesas más grandes que me puedas dar. La
última cena junto a tus discípulos, que es la mesa en donde me invitas a entregar mi vida
como tú, a servir a mis hermanos como tú serviste a tus discípulos.
Gracias Señor, por la acción simbólica del lavatorio de pies, que es el símbolo de la
purificación total y completa, y explica la eficacia de tu muerte salvífica, que opera
entregándonos la purificación completa en cuantos quieren acogerla, por eso te pido…
Gracias Señor, por ser el Maestro que me guía y que me enseña a servir antes de querer
ser servido, así lavarnos los pies los unos a los otros, me llama a que la mesa de mi
comunidad y/o de mi familia, sea una mesa en donde aprendamos a servirnos los unos a
los otros, ayúdame Señor por medio de tu Espíritu a que esta Palabra se haga vida en mi
acciones y en mis seres queridos.
Haz, Señor, que la acción de tu Palabra, que es creadora, nos habite y que esta mesa
que me entregas sea fuerzas y ejemplo para servir con más amor.
Dame, Señor, tu Espíritu que inunde mi corazón y me haga más receptivo a la
transparencia de tu Palabra. Que Ella gobierne mis actos y actitudes y me conduzca a
servir como Tú.
- Que así sea Escrito por: María del Rosario Pavez Diez, miembro de la Comisión Nacional de
Animación Bíblica de la Pastoral
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4. Entronización de la Palabra
María del Rosario Pavez D.
Comisión Nacional ABP
Índice Temático
Introducción
1. Ambientación externa e interna.
2. Invocación del Espíritu Santo, con cantos y
alabanzas.
3. Entronización de la Biblia para encuentros
comunitarios.
4. Entronización de la Biblia a nivel personal.
Introducción
La entronización de la Palabra es especialmente significativa en el desarrollo de una
Lectio Divina, o para la celebración del mes de la Biblia, pues en ésta nos preparamos
tanto externa como internamente para recibir, por la capacitación del
Espíritu Santo, el alimento de la Palabra de Dios.
La palabra “Entronizar” significa:
1. tr. Colocar a alguien en el trono, hacerlo rey:
lo entronizaron tras la muerte de su padre.
2. Ensalzar a uno, colocarlo en una dignidad superior:
la entronizaron como vencedora.
Por lo tanto, la entronización de la Palabra es la presencia misma de Dios, que la
hacemos centro de nuestra vidas.
Esperamos mediante este trabajo dar claves orientadoras en donde hacer de este acto,
un momento clave en la experiencia de lectura orante de la Palabra de Dios.
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1. Ambientación externa e interna.
1.1 Ambientación externa
La entronización de la Palabra es un acto en donde Dios se revela en el lugar más
solemne de la comunidad reunida en torno a Su Palabra, por lo tanto, organizar y
disponer de toda nuestra creatividad es fundamental para honrar y agradecer a Dios por
todas las bendiciones que nos regala.
Para ambientar externamente, colocar:
El arte y la creatividad son también medios para alabar a Dios. Usa tu imaginación para
combinar los colores y ambientar con los recursos que tienes. La música (suave) es
también una forma de introducirnos en la oración.
A continuación te presentamos algunos ejemplos para la ambientación:
1.2 Ambientación interna
Colocarnos ante la presencia de Dios, lejos de los ruidos del mundo, de nuestras
preocupaciones y dejar que la presencia de Dios nos inunde con su paz y con su amor.
Se aconseja dejar unos segundos de silencio a los participantes para ofrecer todos estos
ruidos y escuchar a Dios entrando en nuestras vidas por medio de su Palabra.
Cuando entramos en comunión con el Señor a través de su Palabra viva y eficaz,
debemos, como Moisés, “sacar las sandalias de los pies” (cf Ex 3, 5). Es necesario
despojarse de todo cuanto impida una comunicación con Dios. Un profundo respeto
por la presencia real del Señor que viene a nosotros a través de su Palabra debe
llevarnos a crear en nosotros y en nuestro alrededor, un clima propicio para la escucha.
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Ejemplo 1:
Ambiente externo en una sala de clases. Para ambientar la Lectio Divina, se ambientó
colocando las 4 etapas de la Lectio en el pizarrón.
Ejemplo 2:
Ambiente externo en una parroquia.
Para ambientar la Lectio Divina, se ambientó colocando telas de diferentes colores que
brotan desde la Palabra.
19
Ejemplo 3:
Ambiente externo en una capilla. Para ambientar la Lectio Divina, se ambientó
colocando telas de diferentes colores que brotan desde lo alto hacia la Palabra.
Ejemplo 4:
Ambiente externo en un salón. Para ambientar la Lectio Divina, se ambientó colocando en
una mesa, velas que representan a la comunidad..
20
El ambiente interno, es del corazón que escucha, que se prepara asumiendo los ruidos
personales que estorban nuestro encuentro con Jesús vivo. Para esto, debo tomar clara
conciencia a lo que voy, pedir el don del Espíritu, cerrar nuestros ojos por unos momentos
para abrir los ojos de la fe y recibir la Palabra como Palabra de Jesús: ¡cuando se ama de
verdad, se escucha de verdad! Una característica necesaria para una buena escucha es
rumiar la Palabra en el corazón de una manera completamente desinteresada. No se lee
la Palabra de Dios, con la única finalidad de que me de las respuestas que quiero sino
sencillamente querer estar íntimamente con el Señor, gozar de su presencia.
De esta manera comprendemos que esta lectura orante debe ser pausada, alejada de
toda prisa y atenta a lo que Dios verdaderamente me quiere comunicar.
2. Invocación del Espíritu Santo, con cantos y alabanzas.
Todo encuentro con la Palabra parte por la invocación del Espíritu Santo, porque es Él
quien abre nuestra inteligencia para comprender lo que Dios quiere comunicarnos, y es él
quien nos fortalece para hacer realidad el querer de Dios en nuestra vida cotidiana. Se
trata de pedir el mismo Espíritu que descendió sobre los apóstoles, haciendo posible su
comprensión y aceptación de Jesús (Jn 16,13). Él viene sobre nosotros para que la
Palabra sea engendradora de vida y verdad. Lo que buscamos es vivir una lectura orante
de la Palabra de “manera espiritual”, es decir, bajo la acción sabia del Espíritu, el mismo
que inspiró a los autores de la Biblia. Sin la asistencia del Espíritu, la lectura de la Biblia
se transforma en un ejercicio intelectual, un indagar la letra escrita quedándose en
detalles, sin llegar al mensaje de Dios que el texto contiene.
Esta invocación se puede hacer a través de una oración o un canto al Espíritu Santo.
21
Escúchanos, Espíritu Santo, tú que eres nuestro amigo. Tú que estás siempre cerca de
nosotros, llena nuestros corazones de tu amor. Te damos gracias, Oh Padre, porque,
cuando Jesús volvió contigo nos enviaste al espíritu Santo para que ocupara su lugar.
Aunque no podemos verle, sabemos que está
actuando en el mundo, en todo lo que es bueno y santo, y en nuestras vidas para que
cumplamos tu voluntad. Envíanos al Espíritu Santo, te rogamos, para que moldee
nuestras vidas y nos guíe siempre.
Señor Jesús, tu Palabra nos indica el camino a ti, nos revela tus proyectos y planes nos
hace conocerte más, nos hace saber qué te gusta y cómo quieres que actuemos. Tú
Palabra nos revela tu estilo de vida.
Señor, danos tu Espíritu Santo para que nos ayude, nos ilumine, nos inspire, nos revele tu
voluntad.
Que tu Espíritu Señor, nos identifique contigo, que nos transforme, que nos ayude a vivir
como tú, a amar como Tú, a dar toda nuestra vida como Tú.
3. Entronización de la Biblia para encuentros comunitarios.
En el centro se ha colocado un ambón. Una persona camina hacia el ambón con la Biblia
en alto y la presenta a la comunidad. El resto del grupo levanta también su Biblia.
Luego se comparte una breve oración y se puede encender un cirio a cada miembro del
grupo.
22
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia desde el corazón y
atentos a la escucha de lo que nos quieres comunicar.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los
acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros podamos experimentar la fuerza de
tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como
fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Gracias Señor por tu Palabra, porque ella nos
anima a la esperanza, nos impulsa a vivir el amor, nos hace fuertes en la fe. Danos la
comprensión que hace falta para encarnar tu mensaje. Ayúdanos a decir sí con la vida.
Enséñanos Padre con tu Palabra.
Queremos ser discípulos, caminar junto a Jesús, descubrir los caminos del Reino,
aprender a servir, vivir en el espíritu de las bienaventuranzas. Danos fuerza,
Señor, anima nuestro caminar, contagiamos la sed del peregrino.
Tu Palabra es la fuente viva, acércanos a ella. Enséñanos a
beber en el pozo de la vida, muéstranos la novedad permanente del Evangelio. Haz de
nosotros, hombres y mujeres nuevas. Testigos comprometidos de la Palabra viva,
actuante en la historia que vivimos. Danos fidelidad, coherencia evangélica, pasión por el
Reino.
Tu Palabra, Señor, nos enseña a vivir. Nos revela el camino,
nos hace pensar, nos invita a discernir, nos ayuda a ser protagonistas. Tu Palabra está
viva. Compromete, des-instala, llama al desierto, abriga en la intemperie, enseña a vivir.
Queremos ser, Señor, testigos fieles, transmisores auténticos, discípulos que enseñan
porque se han encontrado con El que enseña, y lo llevan adentro. Ahora que hemos
preparado el ambiente externo e interno para acoger la Palabra de Dios, te invitamos
a hacer el ejercicio de la lectio divina: leer, meditar, orar y contemplar/actuar.
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5. Disposiciones para leer y escuchar la Palabra de Dios.
1)- Disposiciones para vivir el mes de la Biblia
La Iglesia nos invita a vivir un nuevo mes de la Biblia. La
presente reflexión se centra en tres disposiciones básicas para
hacer que la Sagrada Escritura sea Palabra de Dios que
interpela la vida y la modela para «que Cristo llegue a tomar
forma definitiva» en cada uno de sus discípulos (Gál 4,19).
Las tres disposiciones son:
a- leer la Sagrada Escritura tratando de entenderla como el ministro de la Reina de
Candace (Hch 8,26-40);
b- sentarse a los pies de Jesús para escuchar su Palabra como María de Betania (Lc
10,38-42), y
c- tener un corazón limpio como Lidia de Filipo (Hch 16,11-15).
2)- Darse tiempo para leer y entender la Sagrada Escritura
Mientras un ministro importante de Candace, reina de Etiopía, se dirige de Jerusalén a su
país después de haber venerado al Dios de Israel, el diácono Felipe -alentado por el
Espíritu del Señor- se acerca a él y le pregunta qué viene leyendo. El ministro le contesta
que un pasaje del profeta Isaías sobre el Siervo de Yahveh, pasaje que no logra entender,
pues nadie se lo explica.
¿Cuántas veces, como este ministro, tomamos la Escritura, la leemos y no la entendemos
porque nos falta la ayuda necesaria para penetrar en el sentido de los textos bíblicos?
Felipe, el catequista de este importante ministro, nos enseña que:
a- Por la lectura atenta hay que conseguir la comprensión del texto bíblico.
La Sagrada Escritura necesita ser leída con atención, buscando conocer el significado de
los términos y de las frases, buscando entender los acontecimientos que se narran. La
Biblia necesita que hagamos el esfuerzo de captar la mentalidad de sus autores que
pertenecen a una cultura diversa a la nuestra. Así comprenderemos el sentido de los
pasajes bíblicos en sus adecuados contextos culturales, sociales y religiosos.
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b- Por la comprensión del texto bíblico se crece en la comunión con Jesucristo.
Felipe, mediante la explicación de la Biblia como libro inspirado por Dios, conduce al
funcionario a la fe en Jesús en cuanto Mesías e Hijo de Dios. Felipe entiende y explica el
texto de tal manera que provoca el encuentro del ministro con Jesucristo, Palabra de Dios.
Para que la Biblia nos ayude a conocer mejor a Jesús y a adherirnos con fidelidad a él
hay que leerla con atención y orarla con devoción.
c- La comunión con Jesucristo se celebra en los sacramentos.
La comprensión y adhesión por la fe al misterio de Jesús que la Sagrada Escritura
contiene suscita en el ministro el anhelo del encuentro sacramental con Jesús: llegan a un
lugar donde hay agua y Felipe bautiza al ministro. Gracias a la comunión con Jesucristo
mediante la Palabra comprendida y el Sacramento celebrado, el ministro goza de la
salvación y continúa alegre su camino.
3)- Sentarse a los pies de Jesús para escuchar su Palabra
La segunda disposición es darse tiempo no sólo para leer la Sagrada
Escritura, sino para leerla “sentado a los pies” de Jesús, es decir,
como discípulo del Maestro (Lc 10,38-42).
Cuando Jesús llega a la casa de sus amigos Marta, María y Lázaro
en la aldea de Betania, cerca de Jerusalén, se encuentra con el
cariño de siempre, pero con una María que se esfuerza en preparar
las cosas para atenderlo debidamente y con su hermana Marta que
simplemente se despreocupa de las cosas de la casa y se ocupa de
escuchar a Jesús. Para escucharlo, “se sienta a los pies” del Señor.
“Sentarse a los pies” es una de las metáforas que mejor define quién es discípulo de
Jesús y quién pertenece a su comunidad. Discípulos son aquellos que “se sientan”
alrededor de Jesús a escuchar su enseñanza: «Y mirando a los que estaban sentados a
su alrededor, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de
Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”» (Mc 3,31-35). Esta es la nueva familia
de Dios, el nuevo Israel, luego del rechazo de sus parientes que estiman que el
comportamiento de Jesús deshonra a la familia (3,21), y del rechazo de los maestros de la
ley, un grupo oficial venido de Jerusalén, que piensan que Jesús está endemoniado
(3,22). El nuevo pueblo de Dios son los discípulos del Mesías que se sientan a sus pies a
escuchar la propuesta del Reino. Por tanto, quien no se sienta a los pies de Jesús pone
en peligro su identidad de discípulo, pues terminará escuchándose sólo a sí mismo.
25
Marta, probablemente la mayor de las dos hermanas, está «atareada» con todo el servicio
que exige la buena atención al huésped esperado. San Lucas retrata con dos verbos el
ánimo que domina en Marta: anda inquieta (“preocupada, afanada”) y anda afligida
(“turbada, molesta”; Lc 10,41). María, en cambio, escapa a la lógica y a la urgencia de las
cosas y acepta la lógica de Dios: ella se da tiempo para sentarse a los pies de Jesús y
escuchar al «Hijo amado» del Padre (3,22). Mientras Marta se afana por alimentar al
Maestro con su febril actividad, María se afana por alimentarse del Maestro sentada a sus
pies.
La presión de las actividades, la urgencia de las acciones puede ser de tal intensidad que
no nos deje tiempo ni tranquilidad espiritual para aquella vida interior necesaria que
sustenta la escucha del Señor. Y al no escuchar a Jesús se termina perdiendo el sentido
de las mismas acciones. Y, peor aún, se termina obedeciendo los requerimientos de los
instintos, de los propios proyectos e intereses.
En la Biblia, “escuchar” es obedecer. Sólo se escucha de verdad cuando la Palabra se
pone en práctica, de modo contrario sólo “se ha oído” la Palabra (por tener oídos), pero no
“se ha escuchado”. Para escuchar y obedecer la Palabra no bastan los oídos, se requiere
sobre todo un corazón limpio.
Lo sustantivo del discípulo y, por lo mismo, de la nueva familia del Padre celestial es
escuchar/obedecer a Jesús, su Verbo. Solamente quien se sienta a los pies de Jesús, el
Maestro, para escuchar su Palabra (Sagrada Escritura) puede vivir su vocación de
discípulo, formarse como discípulo y realizar la misión de los discípulos del Señor en los
cambiantes y desafiantes tiempos de hoy.
4)- Escuchar la Palabra con un corazón limpio
La tercera disposición para escuchar la Palabra la manifiesta Lidia,
una mujer que no es judía, pero practica el judaísmo y adora al Dios
de Israel (Hch 16,11-15). Lidia se destaca por su hospitalidad y su fe
sincera a Dios y, más tarde, por su adhesión a Jesús, el Mesías
anunciado por el apóstol Pablo.
Un sábado, cuando Lidia escuchaba a Pablo, Dios «le abre el
corazón para que aceptara las palabras de Pablo» que anunciaba el
camino de la salvación (Hch 16,14). Con la conversión de Lidia y la
de los suyos se inicia la primera comunidad cristiana en Filipos.
26
El “corazón” representa en el mundo bíblico el centro de la persona donde “se guardan” como en una “bodega”- pensamientos y sentimientos, decisiones y recuerdos que pueden
ser malos o buenos, es decir, pueden pertenecer a los espíritus impuros o a Dios.
Dios abre el corazón cuando lo purifica de obstinaciones e impurezas de modo que
albergue sólo aquellos pensamientos, sentimientos, recuerdos… que estén en
consonancia con la voluntad de Dios. Dios abre el corazón cuando lo fortalece de modo
que no viva dominado por la maldad y la idolatría. Dios abre el corazón cuando le regala
al discípulo un «corazón sincero», de «fe auténtica» (1 Tim 1,5), es decir, una «conciencia
pura» y limpia «de todo mal» (Heb 10,22). Este corazón es capaz de escuchar la Palabra
y dar frutos de justicia, caridad y paz.
Lo contrario a un discípulo de corazón abierto es uno de “corazón obstinado” o “corazón
de piedra” que, por incrédulo y rebelde, rechaza el plan salvador de Dios (Rm 2,5-8), y
uno de “corazón impuro” que, por no tener en él cabida la fe, se aleja «del Dios vivo» (Heb
3,12).
La Palabra de Dios se escucha-obedece de verdad cuando Dios abre el corazón y lo
transforma -al derrotar la maldad y la idolatría- en tierra buena para la semilla de la Buena
Nueva.
27
6. Aprender a alimentarse de la Palabra de Dios.
María del Rosario Pavez D.
Comisión Nacional ABP
La Palabra de Dios es alimento para nuestra vida cristiana en la medida que aprendemos
a escucharla. Uno se alimenta de la Palabra cuando la escucha y cuando la práctica. El
pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía son alimentos indispensables en nuestro
seguimiento del Señor como discípulos, alimentos para el hoy de nuestras vidas que nos
conducen hasta la vida eterna.
Para que sea así debemos “comer la Palabra” y el ejercicio de lectura orante llamada
Lectio divina nos ayudará a ello.
Para alimentarnos de la Palabra tengamos en cuenta lo siguiente:
1. Disposiciones para escuchar la Palabra.
2. Invocación al Espíritu Santo
3. El alimento de la Palabra mediante la Lectio divina.
EL ALIMENTO DE LA PALABRA
PASO 1: Disposiciones para escuchar la Palabra
Cuando entramos en comunión con el Señor a través de su Palabra
viva y eficaz debemos -como Moisés- “sacarnos las sandalias de los
pies” (Ex 3,5), es decir, despojarnos de todo cuanto impida una
comunicación viva con Dios. El alimento de la Palabra nos pide
tener, como Moisés, un profundo respeto ante la presencia real del
Señor que sale a nuestro encuentro por su Palabra. Nos invita a
creer en lo que nos dice y, para que esto sea posible, crear en
nosotros y entre nosotros un clima de oración propicio para la
escucha.
Las dos siguientes orientaciones nos ayudarán:
Si es un ambiente grupal, la primera invitación es a sacarse los
zapatos porque están entrando a “tierra sagrada” y a vaciar sus
bolsillos para despojarnos de todo aquello que es innecesario para orar.
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 El ambiente externo para el alimento de la Palabra
Una comida celebrativa o una cena especial nos exigen una preocupación especial no
sólo por preparar muy bien los alimentos, sino también por tener un ambiente adecuado
para hacer de este encuentro un momento de alegría y comunión. Algo semejante nos
ocurre cuando tenemos que alimentarnos con el pan de la Palabra.
- Así como las cenas importantes no las hacemos en cualquier lugar, busquemos un
lugar apropiado para sumergirnos en una lectura orante lejos de los ruidos
habituales, fuera de las urgencias que impone la vida: ¡hay que darse tiempo y un
corazón con ganas de escuchar a Dios!
- Así como adornamos nuestras casas para un invitado especial, así también
ambientemos el lugar donde nos vamos a reunir para escuchar a Jesús: velas,
ambón para poner una Biblia abierta, flores, aguayo, alguna frase alusiva…
- Así como pensamos en los detalles de nuestra comida importante así también
pensemos en todo aquello que debemos tener para alimentarnos con el pan de la
Palabra: preparar el encuentro llevando el texto leído, los cantos que vamos a
emplear, tener más Nuevos Testamentos…, es decir, seamos creativos para que
todos nos ayude a que el alimento de la Palabra nos anime y guíe.
* Ambiente interno para el alimento de la Palabra
El ambiente interno, el del corazón que escucha, se prepara saliendo de los ruidos
personales que estorban nuestro encuentro con Jesús vivo. Para esto, debo tomar clara
conciencia a lo que voy, pedir el don del Espíritu, cerrar nuestros ojos por unos momentos
para abrir los ojos de la fe y recibir la Palabra como Palabra de Jesús: ¡cuando se ama de
verdad, se escucha de verdad!
PASO 2: Invocación al Espíritu Santo
En nuestra preparación para recibir el alimento de la Palabra hay un protagonista
fundamental: ¡el Espíritu Santo!
Todo encuentro con la Palabra parte por la invocación del Espíritu Santo, porque es Él
quien abre nuestra inteligencia para comprender lo que Dios quiere comunicarnos, y es él
quien nos fortalece para hacer realidad el querer de Dios en nuestra vida cotidiana.
Se trata de pedir el mismo Espíritu que descendió sobre los apóstoles, haciendo posible
su comprensión y aceptación de Jesús (Jn 16,13). Él viene sobre nosotros para que la
Palabra sea engendradora de vida y verdad.
29
Lo que buscamos es vivir una lectura orante de la Palabra de “manera espiritual”, es decir,
bajo la acción sabia del Espíritu, el mismo que inspiró a los autores de la Biblia. Sin la
asistencia del Espíritu, la lectura de la Biblia se transforma en un ejercicio intelectual, un
indagar la letra escrita quedándose en detalles, sin llegar al mensaje de Dios que el texto
contiene.
Invoquemos al Espíritu Santo
para que él se derrame sobre nosotros
y nos haga criaturas nuevas a imagen de Jesús,
capaces de amar, creer y esperar.
PASO 3: El alimento de la Palabra mediante la Lectio divina
La Lectio divina es un método de lectura orante de la
Palabra de Dios. Porque es “lectura” buscamos
comprender el texto para descubrir el mensaje de
Jesús, y porque es “orante” entramos en diálogo con
Jesús dejando que su mensaje nos anime y guíe. Un
“método” es simplemente un camino gracias al cual
llegamos a nuestra meta o destino.
Si la meta es el encuentro personal y comunitario
con Jesucristo vivo, Palabra plena y definitiva del
Padre, entonces un buen método o camino nos debe
ayudar a conseguir esa meta. A esto nos ayuda la Lectio divina con sus cuatro pasos de
lectura, meditación, oración y contemplación.
Se trata de cuatro actitudes básicas del discípulo que, porque anhela seguir al Señor, se
sienta a los pies de su Maestro para escuchar su Palabra (Lc 10,39). Esta disposición de
escucha lo lleva a comprender la Palabra (Lectura), a hacerla realidad en su vida
(Meditación), a suplicar fuerza y luz para seguir el camino de Jesús y a dar gracias por su
obra en la Iglesia (Oración), y a impregnarse del Reino de Dios y a trabajar por su venida
(Contemplación).
30
Recordemos que la Lectio divina es una lectura atenta de la Sagrada Escritura como la de
un discípulo pendiente a no perder ninguna palabra de su maestro. Esta lectura prepara la
conversión, pues la Biblia es “como un espejo” que pone al descubierto nuestras
incoherencias y disfraces, porque es camino de revelación de Jesucristo y, por lo mismo,
manifestación de la propia y más íntima verdad, pues “penetra hasta la división del alma y
del espíritu, hasta lo más profundo del ser y discierne los pensamientos y las intenciones
del corazón” (Heb 4,12).
CUADRO RESUMEN DE LOS PASOS DE LA LECTIO DIVINA:
Sagrada Escritura es…
Palabra de Dios
escrita
por inspiración del Espíritu Santo
confiada a la Iglesia
para la salvación

Leer

Meditar

Orar

Contemplar/practicar




¿Qué dice el texto
bíblico?
¿Qué nos dice el
Señor por su
Palabra?
Comprender
la Palabra…
Actualizar
la Palabra…
Orar
la Palabra…
Practicar
la Palabra…
para descubrir lo
que Dios nos
enseña mediante el
autor inspirado.
para interpelar la
vida, conocer su
sentido, me-jorar
nuestra misión y
fortalecer la
esperanza.
para dialogar con
Dios y celebrar
nuestra fe en
familia o
comunidad.
para conducir la
vida (practicar)
según los criterios
de Dios
(conversión).
¿Qué le decimos ¿A qué conversión
al Señor motivados
y acciones nos
por su Palabra?
invita el Señor?
31
RECURSOS QUE AYUDAN A LA LECTIO DIVINA:
Para alimentarnos de la Palabra mediante la Lectio divina podemos ayudarnos con varios
signos:
Palabras, frases o acontecimientos que MARCO con mi lápiz

Para Leer

Para Meditar

Para Orar

Para Actuar
Con el Signo de
interrogación (?)
y el subrayado (ej.: salvar)
Con el Signo de
exclamación (¡)
cuando no entiendo.
cuando considero que se trata del
mensaje central del texto.
cuando interpelan intenciones y
acciones.
Con el Asterisco (*)
cuando me ayudan a orar.
Palabra al margen del
texto
escribo una palabra (ej. “diálogo”)
que me indique el camino a
seguir.
ES TIERRA BUENA PARA JESÚS SEMBRADOR...
Hagamos un ejercicio de Lectio divina con San Lucas 10,38-42:
Encuentro de Jesús con Marta y María de Betania.
A
No podemos abrir el corazón a la Palabra sin el don del Espíritu Santo. Lo
invocamos como hijos e hijas para que el Padre envíe sobre nosotros los dones de
inteligencia y sabiduría y así abrir nuestros ojos a la comprensión del mensaje, y el don de
fortaleza para disponer nuestro corazón a la práctica de su Palabra.
Luego, se proclama con voz clara y fuerte el texto bíblico. Acogemos la Palabra con algún
canto.
32
B
Dejamos un tiempo para que, en ambiente de oración, cada uno marque el texto
bíblico con un signo de interrogación cuando no entiende alguna palabra o frase, subraye
aquello que le parezca que es el tema central del texto, y ponga un signo de exclamación
cuando la Palabra lo interpela.
No es necesario emplear todos los signos, se puede optar por alguno de ellos.
C
Siempre en ambiente de oración y fraternidad ponemos en común los signos.
Primero el de interrogación, y expreso por qué no entiendo; todos, con la ayuda del
animador, se esfuerzan por explicar lo que no se comprendió. Luego, lo que subrayé y
digo por qué creo que esa palabra o acontecimiento es el mensaje central del pasaje
bíblico; los que participan llegan a un acuerdo sobre el tema más importante del pasaje
(mensaje) y los temas menos importantes. Finalmente el de exclamación y comparto por
qué esa palabra, frase o acontecimiento interpela mi vida.
Si la comunidad es numerosa, se puede compartir en grupos más pequeños.
D
Volvemos a leer el texto bíblico. De nuevo dejamos un tiempo para que cada uno,
en ambiente de oración y teniendo en cuenta lo que se ha dicho, lo marque esta vez con
un asterisco cuando la palabra o frase me mueve a una oración de petición, acción de
gracias, alabanza…, y anoto al margen del texto alguna palabra que indique el cambio de
conducta que Dios me pide.
E
Ponemos fraternalmente en común estos dos signos. Oramos guiándonos por lo
marcado con asteriscos y teniendo en cuenta nuestra vida y el mensaje central del texto.
Luego compartimos los compromisos que el Señor nos hace ver siguiendo las palabras
puestas al margen del texto. Terminamos con una oración y un canto. Se puede también
compartir la mesa con sencillez.
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DESARROLLO DE LOS ENCUENTROS PARA EL MES DE LA BIBLIA
1. Antes del encuentro:
Se motiva con insistencia el MES DE LA BIBLIA en comunidades parroquiales y colegios.
Es un encuentro por semana y se pueden aprovechar las mismas reuniones ya
programadas.
Se invita a que todos traigan su Biblia.
Se prepara el lugar para la realización del encuentro. ¡Que todos se sientan a gusto y
acogidos! Que la Sagrada Escritura de la que se va a proclamar la Palabra de Dios
permanezca siempre en un lugar adornado dignamente (ambón, velas, flores…).
El animador del encuentro tiene que haber leído antes el texto bíblico y conocer bien el
contenido de cada ficha.
2. Durante el encuentro:
Se inicia el encuentro con un canto y la oración inicial para invocar la presencia del
Espíritu Santo. Él nos dispone a acoger con corazón limpio el mensaje de Dios.
Se encienden las velas que están junto a la Biblia y el animador (u otro) motiva el
encuentro resaltando la importancia de la Palabra de Dios y las disposiciones para
escucharla. Se puede entrar en procesión con la Sagrada Escritura acompañada por el
canto de todos. Antes de proclamar la Palabra de Dios se indica el texto bíblico y se
espera que todos lo encuentren en su Biblia.
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Luego, el encuentro se desarrolla del siguiente modo:
1-
Leamos la Palabra de Dios
1.1- Proclamamos la Palabra
2-
3-
4-
Dios como Padre nos habla; nosotros, la
familia de los discípulos de Jesús,
acogemos de corazón lo que nos quiere
decir.
1.2- Compartamos la vida
Dios habla por la vida. Nos fijamos en los
aspectos de nuestra vida que nos ayudan
a entender el mensaje de Dios y que, a la
vez, necesitan ser iluminados por su
Palabra.
1.3- Escuchamos a Dios
Dios habla en la Sagrada Escritura. Nos
fijamos en el mensaje que el pasaje
bíblico señala. Ese mensaje es Palabra
de Dios viva y eficaz que alimenta
nuestra condición de discípulos.
Meditamos el mensaje y la Dios habla para la vida. El mensaje de Dios
vida
nos interpela: dejemos que ilumine
nuestra vida y nos muestre el camino a
seguir.
Oramos el mensaje y la vida Desde la vida iluminada por la Palabra
dialogamos con Dios y, como comunidad
orante, celebramos nuestra fe alabando,
dando gracias, pidiendo…
Practicamos la Palabra
La vida puesta a la luz de la Palabra cobra
nuevo sentido y se descubren los
desafíos que nos ayudan a imitar mejor a
Jesucristo en su Iglesia.
35
Terminamos el encuentro con una oración y algún canto apropiado. Si es
posible, se comparte un pan o una tortilla con sencillez.
Es importante que el encuentro no dure mucho tiempo. No es necesario
hacer todo lo que la ficha indica. Se pueden seleccionar los signos a
marcar, las preguntas a compartir o darle en un encuentro más
importancia a la oración que a la meditación y en otro a la meditación que
a la comprensión del texto…
Oración inicial
Para los encuentros con la Palabra de Dios
Dios nuestro, Padre de la luz, tú has enviado al mundo tu Palabra,
sabiduría que sale de tu boca,
y que ha reinado sobre todos los pueblos de la tierra (Eclo 24,6-8).
Tú has querido que ella haga su morada en Israel
y que a través de Moisés, los Profetas y los Salmos (Lc 24,44) manifieste tu voluntad,
y hable a tu pueblo de Jesús, el Mesías esperado.
Tú has querido que tu propio Hijo, Palabra eterna que procede de ti (Jn 1,1-14),
se hiciera carne y plantara su tienda en medio de nosotros.
Él fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la Virgen María (Lc 1,35).
Envía ahora tu Espíritu sobre nosotros:
Él nos dé un corazón oyente (1 Re 3,9),
nos permita encontrarte en tus Santas Escrituras y engendre tu Verbo en nosotros.
El Espíritu Santo levante el velo de nuestros ojos (2 Cor 3,12-16),
nos conduzca a la Verdad Completa (Jn 16,13) y nos dé inteligencia y perseverancia.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor,
quien sea bendito y alabado por los siglos de los siglos.
Amén.
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