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AVIVAMIENTO
MENSAJE 20170506
Después de esto
Derramaré mi Espíritu sobre toda carne
Lectura Joel 2: 12-19 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y
lamento. 13Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso
es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. 14¿Quién sabe si volverá y se
arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?
15Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. 16Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a
los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. 17Entre
la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues
al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde
está su Dios?
18Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. 19Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os
envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.
Aprender Joel 2: 28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras
hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
Todo creyente debe procurar la llenura del Espíritu, ya que es una promesa del Padre para su pueblo; y es necesario
recibir el Espíritu Santo para poder vivir para Dios y poder servirle y hacer su obra en la tierra.
Para recibir esta promesa es necesario convertirse al Señor. Joel 2: 12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos
a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.
Convertirse a Dios es venir a él reconociendo que hemos pecado y hemos hecho lo malo delante de él; convertirse a
Dios es arrepentirse y lamentarse por el pecado y volverse con todo el corazón. Se demuestra el verdadero
arrepentimiento con ayuno lloro y lamento delante de Dios.
Es necesario humillarse. Joel 2: 13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro
Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
Rasgar el corazón. En la antigüedad, cuando alguien reconocía su maldad y quería convertirse a Dios, mostraba su
arrepentimiento rasgando sus vestidos. Pero el Señor quiere que el hombre o la mujer muestre un verdadero
arrepentimiento desde su corazón, que se duela por haber estado alejado de Dios, reconozca y confiese sus pecados
y se humille delante de él. “rasgad vuestro corazón, no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios”.
El es tardo para la ira y grande en misericordia. Dios es misericordioso y clemente, él se duele del castigo; él perdonará
a todo aquel que venga arrepentido de todos sus pecados; él perdonará aquel que se convierta de todo corazón con la
disposición de apartarse del pecado y de la maldad.
Es necesario que se convoque a todos a buscar a Dios de todo corazón. Joel 2: 15-17 Tocad trompeta en Sion,
proclamad ayuno, convocad asamblea. 16Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a
los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
Que se convoque a todos. Dios espera de su pueblo una verdadera conversión, y hace el llamado al ayuno, a la oración,
y que se convoque y congreguen a todos; él manda que su pueblo se santifique, que los ancianos, los niños y los que
maman, los recién casados, y todos se reúnan para humillarse ante él, con la disposición de buscarle de todo corazón.
Debemos pedir perdón a Dios. 17Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona,
oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué
han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
Los pastores, los líderes, los supervisores, los ministros del Señor, todos debemos llorar, confesar los pecados,
reconocer el alejamiento que hemos tenido y pedir perdón.
Y Dios perdonará a su pueblo. Joel 2: 18-19 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. 19Responderá
Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré
en oprobio entre las naciones.
Cuando su pueblo se convierte y se humilla, rasga su corazón, llora, se santifica, y pide perdón, Dios se mostrará solícito
y perdonará. Dios responderá a su pueblo que le busca y se vuelve a él de todo corazón; Dios enviará pan, mosto, y
aceite, y seremos saciados. Dios enviará su bendición.
Y después de esto. Joel 2: 28-29 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros
hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29Y también sobre los
siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
Después de volverse a él de todo corazón, después del arrepentimiento de todos los pecados, después de llorar, ayunar,
rasgar el corazón, y pedir perdón a Dios; después de esto, él perdonará, quitará el oprobio y enviará la bendición;
“después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne”.
AVIVAMIENTO
VISION 20170504
La promesa del Padre
Hechos 1: 1-5 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús
comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber
dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes
también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables,
apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4 Y estando
juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre,
la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros
seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Después de la resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos durante cuarenta días.
Después de haber dado mandamientos a sus discípulos, Jesús fue recibido arriba. Y uno de
los mandamientos que le dio a sus discípulos antes de ascender a los cielos fue que no se
fueran de Jerusalén; Jesús les dijo que esperasen la promesa del Padre. El había prometido
el Espíritu Santo, él dijo que no los iba a dejar solos, sino que enviaría a otro Consolador. Y
antes de irse al cielo, él les dijo a los discípulos que dentro de no muchos días iban a ser
bautizados con el Espíritu Santo.
La promesa del Padre. Hechos 1: 4 “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de
Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí”. La
promesa del Padre es el derramamiento del Espíritu santo; es el don prometido por el Padre.
La promesa del Padre es el bautismo en el Espíritu Santo. La promesa del Padre es el ser
lleno del Espíritu Santo. La promesa del Padre de bautizar o llenar con el Espíritu Santo es
para todo creyente. Si tu aceptaste a Jesucristo como tu Salvador, si tu has creído en tu
corazón que él es el Hijo de Dios, y que Dios le levantó de entre los muertos, entonces esta
promesa del Padre es para ti; solo tienes que orar y pedir a Dios que te bautice con su Espíritu
Santo; solo tiene que pedir a Dios que te llene de su Espíritu Santo.
Dentro de no muchos días. Hechos 1: 5 “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas
vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”.
Jesús está declarando a sus discípulos el inminente derramamiento del Espíritu Santo. Que
dentro de no muchos días vendría el bautismo del Espíritu Santo prometido por el Padre. El
Espíritu Santo nos anhela, si le buscas él viene a llenarte.
Investidos de poder desde lo alto. Lucas 24: 49 “He aquí, yo enviaré la promesa de mi
Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis
investidos de poder desde lo alto”. Jesús está dando indicaciones para que recibieran la
investidura. Dios nos reviste de poder desde lo alto. La iglesia de Jesucristo necesita esta
investidura o revestimiento de poder. Ese revestimiento es el derramamiento del Espíritu
Santo. Para poder tener una vida que le agrade a Dios, para poder tener temor de Dios,
necesitamos la ayuda del Espíritu Santo. Solos no podemos continuar adelante.
Para que ellos recibieran este revestimiento, debían obedecer el mandato del Señor, quien
les dijo que se quedaran en la ciudad de Jerusalén. Ellos debían quedarse, obedeciendo así
al Señor; y debían quedarse hasta que fueran investidos. Ellos no debían irse hasta que
llegara la promesa. Había que obedecer quedándose en Jerusalén, hasta ser investidos del
poder desde lo alto.
Es lo que el Señor le dice a sus seguidores, no dejen de buscar ese revestimiento de poder
desde lo alto, no se cansen de buscarlo; búsquenlo, hasta que lo reciban.