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PAISAJES DE LA CELTIBERIA. TERRITORIO IBERKELTIA
La Celtiberia es el término mencionado por los escritores e historiadores grecolatinos, como
referencia de un territorio en la Hispania Citerior, en el que habitaban un conjunto de pueblos
con una serie de rasgos culturales comunes, los celtíberos.
Para los escritores de los siglos IV y III a.C., la Meseta Central era un país de celtas, ya que
Timeo (340-250 a.C.) se refiere a la Céltica montañosa. Será en el tránsito del siglo III al II a.C.
cuando se empiece a diferenciar en los textos el componente celtíbero, siendo Livio el que los
nombra por primera vez, en el año 218 a.C. y más explícitamente Polibio, siendo a partir de
este momento cuando las citas se multiplican.
Diodoro, tomándolo de Poseidonio, da la versión literaria de este componente poblacional:
“estos dos pueblos, ibero y celtas, en otro tiempo habían peleado entre sí por causa de
territorio; pero hecha la paz, habitaron en común las mismas tierras; después por medio de
matrimonio mixtos, se estableció afinidad entre ellos y por eso recibieron un nombre común”.
Pero a lo largo de los casi seis siglos, que dura la Cultura Celtibérica, los límites de estos
pueblos sufrieron continuos cambios y variaciones.
Los celtíberos desarrollaron su propia cultura en el centro de la actual España, una mezcolanza
de culturas entre celtas e íberos en un espacio geográfico concreto. El término étnico
“celtíbero” o el espacial “Celtiberia” responden a un término creado de forma externa y ajena
al propio grupo que define y representa. Son escritores greco-latinos quienes utilizaran el
término Keltiberoi en un momento tardío, en torno al siglo III antes de Cristo y describen la
zona celtibérica como “áspera, montañosa y por lo general estéril”, condicionada por la dureza
del clima, con fuertes heladas y abundantes nevadas, y azotada por el terrible viento norte,
denominado “cizicus” (cierzo). Las ciudades aparecen como centros organizadores,
administrativos y políticos de sus territorios e incorporarán la escritura, utilizando el signario
ibérico para plasmar su lengua celta, así como la acuñación de moneda, ya bajo concesión
romana.
Los celtíberos gozaron de un gran esplendor en su época, por su heroica resistencia a la
conquista del Imperio Romano y su pericia en la fabricación de espadas. Alguna de sus
ciudades llegó a acuñar moneda, incluso llegaron a cambiar el calendario romano debido a un
episodio en la legendaria Segeda. La conquista de la Celtiberia por Roma tuvo lugar a lo largo
del siglo II a.C., a partir del año 200. Emisarios de las dos provincias de Hispania se trasladaron
a Roma, en el 171, para protestar por abusos de los administradores romanos y exponer su
circunstancia, pero Roma hizo poco caso. Todo ello llevó a una situación insostenible, que
ocasionó un gran levantamiento de lusitanos y celtíberos, independientemente, en el 154 a.C.
Numancia encabezó la resistencia celtibérica, prolongándose a lo largo de 20 años como
protagonista exclusiva de la resistencia indígena, hasta su destrucción en el año 133 a.C. por el
cónsul Escipión Emiliano. A esta fase de la guerra, los historiadores romanos la denominaron
Bellum Numantinum.
Precisamente, será con la guerra de Numancia cuando encontramos una información más
depurada sobre pueblos y territorios. En estos momentos hallamos mención expresa a los
lusones, arévacos, belos y titos. Una visión de síntesis posterior nos la ofrece Estrabón, que
escribe en el siglo I d de C., y para el que la Celtiberia es una región desconocida, de la que
existen pocos testimonios y poco seguros, lo que explica la existencia de discrepancias, así
algunos la dividen en cuatro partes de las que cita a arévacos y lusones y otros en cinco.
También Plinio nos refiere un sentido amplio de Celtiberia, contrastando con la visión más
restringida que nos da posteriormente Ptolomeo, quien separa a los arévacos de los celtíberos,
penetrando en territorio Olcade y Carpetano.
Ciudades como Numancia, Uxama, Termes, Arecoratas, Clunia, Turiaso, Bursao, Segeda,
Contrebia Leucade, Contrebia Belaisca, Bilbilis, Augostobriga,Arcobriga, Segobriga, Ercavica, o
La Caridad, celtíberas o algunas romanas con población celtíbera, o pequeños castros como El
Ceremeño, El Castellar, La Oruña , el Castro de Ribatajadilla, La Necrópolis de la Punta del
Barrionuevo… por citar algunos de las yacimientos de una cultura única en el mundo que se
desarrolló en el interior de España forman parte de nuestro patrimonio, un patrimonio todavía
por descubrir.
Ahora, TERRITORIO IBERKELTIA pone en valor el pasado celtibérico de la zona apostando por
su interés como destino turístico.
www.celtiberiahistorica.com