Download Apuntes de antropología para la psicología clínica

Survey
yes no Was this document useful for you?
   Thank you for your participation!

* Your assessment is very important for improving the work of artificial intelligence, which forms the content of this project

Transcript
La libertad humana. Biografía y sentido. El problema del dolor
espontaneidad. Elegir es renunciar, y tanto lo uno como lo otro se deben realizar con
tenacidad, por un motivo y con vistas a un objetivo: busco mi bien, un bien a menudo
arduo y que incluye igualmente el bien de las personas a las que amo.
Desde esta perspectiva, vivir es “autorrealizarse”, autoperfeccionarse en la línea
de lo específico de mi naturaleza y lo particular de mi persona, a través de un compromiso
consigo mismo y con los otros. Los canales en los que ese proceso de autorrealización se
desarrollan están demarcados por los cauces de nuestra condición natural, como lo está el
fin al que tiende y que no es otro que la felicidad (se sea o no consciente de ello), pero su
caudal se conforma merced a actos de libre elección que se expresan en el orden de lo
social y lo profesional, de lo ético y de lo religioso, y que —en su realización— acaban
siendo generadores de cultura.
De este modo el hombre puede potenciarse a sí mismo con sus decisiones y sus
acciones, se enriquece, troquela su personalidad de forma armónica y equilibrada a la vez
que contribuye al bien de la sociedad. Si así lo hace podemos decir que su vida es una
vida lograda, creativa, fecunda, con sentido, inteligible tanto en sí —para quienes la
contemplen desde fuera y participen en ella y de ella— como para sí; en definitiva, feliz.
Pero también puede suceder lo contrario, que el ser humano malogre su vida, que haga de
su existencia una existencia herida y sin rumbo, fragmentaria y fragmentadora, estéril o
dañina; en una palabra, infeliz.
Por ser proyectiva, por su condición vectorial, la vida humana tiene
necesariamente un carácter teleológico. Todo ser humano busca la felicidad, todo
proyecto vital apunta tendencialmente a una vida plena, pero para que pueda albergar la
esperanza de alcanzarla o, cuanto menos, para poder gozar de un saludable estado
psíquico, cada persona tiene que descubrir en su vida un “porqué” que haga a ésta
inteligible y dotarla de un “para qué” que la impregne de un valor especial y oriente acerca
del “cómo”.
El ser humano no se conforma con el mero vivir, con la supervivencia en el
tiempo, ni siquiera le basta una alta calidad de vida entendida como simple bienestar.
Como ha mostrado Víctor Frankl, necesita una razón para vivir, para sufrir, para dar lo
mejor de sí mismo, incluso para morir. Por eso este autor ha creído descubrir en el
hombre, como dimensión cuasi-ontológica fundamental, lo que llama “voluntad de
sentido”. Cuando esta se ve frustrada, se tiene campo abonado para todo género de
trastornos psíquicos.
96