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Lecciones de Antropología para la psicología clínica
fenómenos psíquicos como fenómenos-de-un-ser-humano y, más precisamente,
fenómenos-de-una-persona76. Por eso, como veremos, toda psicología ha de estar
fundamentada en una antropología. Significa esto que la psicología es una ciencia
experimental, por cuanto debe observar y registrar fenómenos del sujeto. Pero significa
también que la psicología desborda con mucho lo experimental: es una ciencia humana.
Por tanto, aunque emplee el método experimental, no es el único que ha de emplear,
habida cuenta de que los fenómenos observables de la persona tienen un significado más
allá de lo observado. La psicología, como ciencia, debe atender a fenómenos cuantitativos
y cualitativos, si quiere comprender a su objeto material.
El objeto formal de la psicología es el alma en tanto que principio de vida íntima,
de vida psíquica, de actividad interior (que puede ser intelectiva, afectiva y volitiva o
tendencial)77. En este sentido, estudia el comportamiento humano, pero no sólo sus
manifestaciones externas, sino su comportamiento íntimo78. Estudia, por tanto, la
actividad íntima de la persona (y, por extensión, su posible manifestación exterior).
El ámbito de lo interior, de lo psíquico o de la intimidad, es lo que en filosofía se
ha llamado siempre el ámbito del alma. Estamos convencidos de que sigue siendo muy
iluminador recurrir a la primera definición histórica de psicología: la psicología como
ciencia de la psijé o ciencia del alma. Lo corporal y lo personal interesan a la psicología
en cuanto que intrínsecamente unidos a lo psíquico.
En nuestros días, más a causa de prejuicios cientificistas que por tener argumentos
en contra, se desprecia esta definición por obsoleta, por no “científica”, prefiriéndose
otras más acordes con la mentalidad dominante (y, por supuesto, más reductivas) como
“ciencia de la conducta” o “ciencia de la mente”. Ciertamente, la psicología como ciencia
del alma encierra dificultades: “La ciencia que trata del alma es ciertísima en el sentido
de que cada uno experimenta en sí mismo que tiene alma y que los actos del alma le son
interiores; pero conocer qué es el alma resulta dificilísimo” (Tomás de Aquino, De
76
Sobre la distinción entre persona e individuo, y la importancia de la categoría de persona, ver el epígrafe
1.1 del cap. II en este mismo libro.
77
Remitimos, para la explicación de estas dimensiones, al epígrafe 5 del cap. I en este mismo libro. Ha de
tenerse en cuenta que en el De anima de Aristóteles se define la psicología como ciencia del alma, siendo
el alma el fundamento o principio vital de un cuerpo natural organizado. La psicología trataba, pues, de los
seres vivos, tanto vegetales, animales como seres humanos. Pero, en sentido estricto, tomaremos por
psicología sólo el estudio de la vida propiamente humana, de la vida íntima del ser humano, sin desdeñar
dos dimensiones del alma que también están en el ser humano, la vegetativa y la sensitiva, pero que no son
lo que constituyen su forma propia, su esencia en tanto que humano. Teniendo en cuenta, eso sí, que sería
un reduccionismo no conforme a la realidad reducir la vida íntima a la conciencia.
78
Utilizamos el término ‘comportamiento’ y no ‘conducta’ para distinguir nuestra actividad psíquica,
intencional, libre, consciente, de la actividad animal.
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