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Transcript
que había paso por el Vado de Zapata, y de que las fuerzas invasoras enemigas ya
estaban casi llegando a Las Marías.
El Excmo. Sr. Teniente Coronel don Salvador Suau y Mulet, Jefe del Batallón de
Voluntarios de Mayagüez, conocía bien el lugar y guio la columna al mando del
Teniente Coronel Osés Mozo hacia el Vado de Zapata que, por estar cinco
kilómetros río arriba más allá de la confluencia con el Río Mayagüecillo,
usualmente traía menos caudal de aguas, pero el aviso de Cirilo Blandín resultó ser
demasiado optimista, la columna "Osés" llegó hasta el Vado de Zapata,
encontrándolo igualmente infranqueable a causa de la turbulenta creciente del
Guasio, por lo que, al verse impedida de pasar al otro lado del río, tuvo que
acampar a sus orillas y esperar el descenso de las aguas, lo cual ocurrió una hora
después.
Es notable que la jornada de Mayagüez a Las Marías, la cual había sido cubierta a
pie en un sólo día por la guarnición de Mayagüez, le tomó dos días a los invasores
que venían detrás persiguiéndola, quienes, al final del primer día sólo habían
llegado a la mitad del camino. Al ser informado después, de que una parte de las
fuerzas españolas procedentes de Mayagüez había tomado posiciones defensivas
en Las Marías, refiriéndose a las del cementerio del pueblo, mientras que otra parte
marchaba hacia el Río Guasio contra las fuerzas al mando del Coronel Burke, lo
cual se refería a las posiciones ocupadas por la guerrilla de Bascarán en la ladera
de la Loma Maravilla, el General Schwan decidió marchar, con su Estado Mayor y
la caballería, que estaba al mando del Capitán Augustus Macomb, para unirse con
las fuerzas de Burke y reforzarlas, alcanzándolas a dos millas y media al Norte de
Las Marías, en las cercanías del Río Guasio.
Como el área del peligroso Vado de Zapata era obviamente vulnerable, por estar
completamente dominada por una altura cercana, la Loma de La Maravilla, los
guerrilleros mayagüezanos de Bascarán tomaron posiciones defensivas en la ladera
de dicha loma para cubrir el paso del vado. Ante las dilaciones y contratiempos que
estaba experimentando la columna compuesta por la Guarnición de Mayagüez para
cruzar las aguas crecidas del Río Guasio, los voluntarios de la ciudad y sus propios
guerrilleros, el Capitán Juan Bascarán Quintero regresó él solo, a caballo, al pueblo
de Las Marías, a cerciorarse del avance de las tropas invasoras, pero al doblar una
esquina del poblado, se encontró de frente con toda la caballería enemiga, al
mando del Teniente W. S. Valentine. Al verle, los invasores galoparon hacia él,
sable en mano. Bascarán reaccionó rápidamente, volvió a grupas, hincó espuelas y
escapó a sus enardecidos perseguidores, regresando a todo galope a las laderas de
la Loma de La Maravilla, adonde lo estaban esperando los mayagüezanos y se
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