Download la guerra del 98 y mayagüez

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Debe advertirse que, en ausencia de una notificación oficial y de una orden formal
de parte de sus superiores, en ausencia de alguna intención de abandonar la
persecución y detenerse, de parte de un enemigo que se hubiese tomado la
iniciativa de suspender unilateralmente las hostilidades y, careciendo de un sistema
de comunicaciones que le permitiese constatar lo que su familia le había mandado
a decir, el Teniente Coronel Osés no podía proceder con ligereza y actuar como si
fuese cierto que la guerra había terminado, pues bien podía ser que solo se tratase
de otro rumor, como los muchos que en ese mismo sentido habían circulado ya por
Mayagüez aún desde días antes de su partida. De haberlo hecho, ello habría quizás
causado la pérdida de muchas vidas más, pues las fuerzas invasoras
norteamericanas al mando del Brigadier General Schwan que venían en
persecución de su columna tampoco tuvieron conocimiento oficial de nada de esto
sino hasta dos días después y habrían continuado sus ataques contra quienes ya no
estuviesen defendiéndose.
LOS IDUS DE AGOSTO
Mientras al alba del 13 de agosto de 1898 en el otro extremo del mundo se iniciaba
el asedio de la ciudad de Manila, y en Europa el periódico "El Imparcial" de
Madrid reportaba sobre la fuerte resistencia que había ofrecido en Hormigueros la
guarnición de Mayagüez ante el embate de los estadounidenses, en Mayagüez, el
nuevo alcalde purgaba el Concejo Municipal de individuos leales a España quienes
representaban el "viejo orden", como don Salvador Suau (Quien en esos momentos
estaba cruzando el Guasio), don Juan Rocafort, don Tomás Oramas (Rechazado
por antiamericano), al mallorquín don Rafael Blanes y don José Antonio
Fernández.
La guarnición de Mayagüez intentaba continuar su marcha hacia San Juan y
comenzó la búsqueda de otros vados para cruzar el Guasio, la cual resultó
infructuosa. Cerca de las nueve de la mañana de ese día 13173 se recibió aviso de
173
Los idus, llamados así por los agradecidos romanos en honor de un ciudadano que, en una época de gran
carestía de víveres, alimentó a toda Roma durante quince días, eran la última de las tres partes en las que los
romanos dividían cada mes. En marzo, mayo, junio y octubre, los idus comenzaban el día 15. En los demás meses
del antiguo cómputo romano y en el calendario eclesiástico comenzaban el día 13. Los idus quedaron trágicamente
ensombrecidos por una connotación fatídica cuando Julio César fue asesinado frente a la estatua de Pompeyo al
entrar al Senado de Roma precisamente en el inicio de los idus de marzo.
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