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en la dirección de Los Consumos, que es por donde venía acercándose el enemigo,
dicho puentecillo se desplomó justo al paso del Coronel y este cayó al fondo de un
foso o barranco de diez pies de profundidad donde quedó tendido, herido y sin
sentido.
Aunque fue rescatado enseguida por el Teniente Coronel Osés y otros soldados que
le acompañaban, los médicos que reconocieron al Coronel Soto Villanueva
encontraron días después, que además, de otras heridas y golpes que había sufrido,
tenía rota la tibia, en la pierna derecha, con la rodilla desconcertada y dos costillas
hundidas en el costado derecho, pues había caído sobre un revólver que llevaba de
ese lado.
Entonces se supo que el enemigo se aproximaba rápidamente, así que el Coronel
Soto alquiló los servicios de doce paisanos para que, haciendo turnos, lo llevasen
cargado en camilla hasta Las Marías, de modo que no se cansara, con esa tarea, a
sus soldados. Después de dar alcance a la columna, entró a Las Marías al frente de
ella, a las cuatro de la tarde, sin haber perdido ni un hombre, ni una cabalgadura en
dicha marcha.
El Teniente Coronel Osés y los demás Jefes de Infantería y el Oficial de Artillería,
quien era el Teniente don Rodolfo de Olea y Mora, condecorado por su
participación en la defensa de San Juan durante el infructuoso bombardeo a que la
escuadra norteamericana había sometido a la capital, tres meses antes,
reconocieron el terreno y señalaron los lugares y posiciones que cada cual habría
de ocupar, entendiendo que esas eran las mejores posiciones que había por toda
aquella zona para esperar al enemigo y rechazarlo o detenerlo hasta que llegaran
otras tropas españolas desde Lares o San Sebastián, que defendieran el paso del
Río Guasio y les proporcionasen o les llevasen medios para atravesarlo, pues se
sabía que para esa época de fuertes lluvias, los vados estaban en condiciones
infranqueables, a causa de las crecientes de los ríos.
El Coronel Soto Villanueva envió un mensaje a Lares, para que desde allí fuese
telegrafiado al Capitán General, en el cual decía:
"Espero al enemigo en la próxima mañana, he tomado posiciones para
defensa y ataque, y estamos dispuestos a quemar el último cartucho...He
tenido la desgracia de haber sufrido la fractura de una pierna pero
mantengo el mando desde mi camilla"
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