Download la guerra del 98 y mayagüez

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les prometiese que una vez la Isla, cayese en posesión de las tropas
estadounidenses, serían los puertorriqueños, quienes, por medio de un plebiscito,
determinarían su futuro político. McKinley le indicó que no habría el menor
inconveniente en ello, pero, una vez tuvo los planes y los mapas en su poder, su
Secretario de Guerra rehusó ponerle, por escrito al Dr. Henna su nombramiento de
Comisionado Civil. El General Miles insistió en que Henna lo acompañase como
miembro de su Estado Mayor, a lo que él se rehusó porque entendía que esto lo
obligaría a obedecer órdenes militares lo que quizás lo pondría en la incómoda
situación de llegar a tener que disparar contra sus compatriotas.
El Dr. José Julio Henna había sido siempre un convencido anexionista, pero al
asumir en Nueva York la Presidencia del Directorio Revolucionario de Puerto Rico
había prometido abstenerse de hacer propaganda anexionista y dejar que los
puertorriqueños, una vez fuesen independientes, decidieran lo que querían hacer
con su destino. Al ignorar las viejas y sabias advertencias de Betances sobre las
verdaderas intenciones del "minotauro americano" y decidirse a colaborar con la
invasión, nunca pensó que los Estados Unidos faltarían tan descaradamente a su
palabra. Pecó de incauto y sirvió de tonto útil, pues, para entonces, todo el mundo
intuía cuáles eran las verdaderas intenciones de los Estados Unidos sobre Puerto
Rico, tanto así que, cuando el general cubano Calixto García le propuso al coronel
puertorriqueño Guillermo Fernández Mascaró que acompañase al General Nelson
Appleton Miles en la proyectada invasión de Puerto Rico, este se negó a hacerlo
porque la Resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos que dio curso a
la guerra hablaba claramente de la independencia para Cuba pero, ominosamente,
no decía absolutamente nada sobre la de Puerto Rico.
El 31 de julio de 1898 desembarcó en Ponce la "Brigada Schwan", con casi tres
mil soldados del ejército regular de los Estados Unidos, dos baterías de artillería y
dos ametralladoras, con planes de encaminarse hacia Mayagüez.
El Dr. José Julio Henna, haciendo gala de una candidez y de un exceso de
confianza carentes de toda base real y neciamente rayana en lo increíble, esperaba
que los estadounidenses independizaran a Puerto Rico de España y luego le dejaran
seleccionar libremente su futuro político. Henna justificaba su apoyo a la invasión
diciendo:
"El objetivo principal de la invasión será la redención de los naturales
del país del poder de España, después de lo cual se les concederá la
oportunidad de votar por la forma de gobierno que crean mejor
adaptada a sus necesidades, futuro bienestar y felicidad".
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