Download la guerra del 98 y mayagüez

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ser arrastrado por un caballo o mula, o cargado desarmado en partes. La pieza
pesaba 102 kg, y tenía un alcance de 3,262 m. para 20º 35' de elevación. Como
municiones empleaba la granada ordinaria, la de metralla y el bote de metralla.
Al conocerse en San Germán, a las dos de la tarde del mismo día 25 de julio de
1898, que los estadounidenses habían invadido la Isla por la sureña bahía de
Guánica, el Comandante militar de San Germán, don Ramón Espiñeira Fernández,
natural de Verines, en La Coruña, quien se había distinguido por su valor en la
Guerrilla de Corralillo, en la campaña de Cuba, por lo que luego fue nombrado
Caballero de la Orden del Mérito Militar, proclamó la Ley Marcial y asumió el
mando de todas las fuerzas locales, las cuales estaban adscritas al Departamento
Militar de Mayagüez, las del orden público, la Guardia Civil y el Cuerpo de
Voluntarios, saliendo de inmediato al frente de todas ellas hacia el puerto de
Guánica, por el camino carretero de Sabana Grande, quijotescamente decidido a
enfrentarse al enemigo invasor y resuelto a intentar cortarle el paso tal y como lo
hubiese hecho el mismísimo Caballero de la Triste Figura, en momentos en los
que España ya había dado por perdida la guerra y se aprestaba a pedir la paz,
gestión que formalizó al día siguiente.
El Comandante don Ramón Espiñeira Fernández, un gallego de porte marcial, con
cuarenta y un años de edad, de ojos y pelo castaño, lampiño y de cejas pobladas,
había sido labrador en su pueblo natal y a los 19 años de edad se había enlistado en
1876 en la Guardia Civil, en cuyo servicio fue trasladado de inmediato a Cuba,
avecindándose allí en la Sierra Morena, en el término municipal de Ceja de Pablo,
llegando a ser Comandante de Santa Clara.
Las fuerzas de la Guarnición de Mayagüez habían recibido órdenes del Estado
Mayor de San Juan, para que, avanzando por el camino carretero de Sabana
Grande, cayesen sobre el enemigo invasor en Guánica, pero luego, ante la rapidez
con que se estaban sucediendo, uno tras otro, los acontecimientos, y para no dejar
desguarnecida la ciudad, en vista de los rumores sobre los desmanes y tropelías de
algunas partidas sediciosas que habían comenzado a aparecer por los montes, y la
ominosa presencia de barcos enemigos en el mar, ya avistados en el horizonte de
las costas del Oeste precisamente frente a la ensenada de Mayagüez, se dejó esta
orden en suspenso.
La guarnición de Mayagüez permaneció en la ciudad, para defenderla, tal y como
lo había pronosticado el año anterior el general cubano don José Lacret Morlot119
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Don José Lacret Morlot (1848-1904), cubano, general del Ejército Libertador de Cuba, "Héroe de Jicarito". Sus
planes para invadir Puerto Rico incluían desembarcos simultáneos de dos expediciones: Una entre Ponce y Cabo
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