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heridos allí defendiendo su patria. Hoy nadie les rinde honores, se elogian a los
invasores y se celebra la invasión.
Así recibió Puerto Rico a las fuerzas expedicionarias invasoras de la nación que,
aparte de toda consideración moral o de justicia, era entonces, militarmente, la más
poderosa del mundo.
Al llegar los refuerzos solicitados por el Teniente Huse, los bravos voluntarios
defensores de Guánica tuvieron que batirse en retirada ante la dura realidad de unas
fuerzas que los superaba trescientas veces en número y que en dos días sería
duplicada a siete mil, y una semana después de eso sería cuadruplicada a quince
mil, cuando en toda la Isla, que casi tenía un millón de habitantes, solamente había,
en total, ocho mil soldados españoles.
Cuando ocuparon el desierto poblado, las tropas estadounidenses sólo encontraron
allí a un impávido habitante civil, Simón Mejil, conocido como "el maestro
Simón", un negro alto y fuerte, tonelero, de oficio, quien fue ipso facto designado
por los invasores como Jefe de Policía. Mientras tanto, en Yauco, los soldados
reforzados con voluntarios, guardias civiles y efectivos de Peñuelas y Guayanilla,
vigilaban las costas anticipando un posible e inminente ataque estadounidense.
Estando destacado en Yauco al mando de la tercera compañía del Batallón de
Cazadores de la Patria Nº. 25, prestando servicios de guarnición, desempeñándose
además como Comandante de Armas y efectuando paseos militares por la costa y
por las alturas y servicio de vigilancia en iguales puntos entre enero y julio de
1898, al ser informado el 25 de julio de 1898 de que en Guánica habían
desembarcado unos seis mil hombres del ejército de los Estados Unidos el Capitán
don Salvador Meca Gandía, sin detenerse a esperar refuerzos salió inmediatamente
a enfrentarse a los invasores marchando en dirección a Guánica con su compañía,
compuesta por ciento diez hombres y veinte guardias civiles de caballería, con el
propósito de impedir el avance del enemigo sobre el interior de la Isla.
En el camino de Guánica ocupó posiciones, reconociendo durante el día las del
enemigo y enfrentándose por la tarde al fuego de este a la altura de la Hacienda
Desideria logrando detener el avance de la 6ª. Compañía de Illinois.
En la madrugada del 26 de julio la columna del Batallón de Cazadores de la Patria
Núm. 25 bajo el mando del Teniente Coronel Puig y Manuel de Villena,
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