Download la guerra del 98 y mayagüez

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Transcript
únicamente rivalizado en barbarie, por el otro, la sistemática persecución y el
notorio holocausto de los judíos en la Alemania Nazi.
En aquellos años, la mayor parte del comercio de Puerto Rico era con los Estados
Unidos, los cuales eran en realidad la metrópoli comercial de la Isla y su principal
proveedor. La Península había sido relegada al rol de metrópoli política, ya que su
participación en el comercio de Puerto Rico era solamente un 25% del total. El
comercio de Estados Unidos con Cuba y Puerto Rico sobrepasaba al de cualquier
otro país hispanoamericano. Había un gran interés privado en evitar que esta
contienda entorpeciese el libre flujo de dicho comercio.
El 17 de junio se previno al puerto de Mayagüez que los vapores destinados a
romper el bloqueo estadounidense al amparo de la oscuridad nocturna tocarían tres
pitadas y encenderían tres luces, dos blancas y una roja entre ellas, para que las
lanchas torpederas del puerto les dejasen paso libre.
El 27 de junio de 1898 el Coronel don Julio Soto Villanueva recibió una carta del
Capitán General, instándolo a oponerse con energía a cualquier intento de
desembarco de las fuerzas armadas estadounidenses, pero cuidando de que no
hubiese bajas, colocándolas en sitios convenientes para ello seleccionados de
antemano.
Esta orden resultaba incongruente con la opinión pública más generalizada entonces
en la Península, pues los periódicos españoles informaban allá, al pueblo peninsular,
que el Capitán General de Puerto Rico había dado instrucciones para que las fuerzas
españolas solo atendieran a su propia defensa y conservación mientras se fuesen
retirando ordenadamente hacia San Juan, que era la única plaza fuerte y la única
población que reunía condiciones apropiadas para ser defendida con éxito.
Ante esto, el Coronel volvió a encender el entusiasmo de los mayagüezanos, y aun
cuando carecía de recursos en metálico para hacer todo cuanto iba a ser necesario,
logró, mediante una suscripción popular, reunir fondos para sufragar los gastos de
hacer múltiples obras defensivas, realizar labores de inteligencia militar o contratar
prácticos a fin de oponerse a cualquier intento de desembarco del enemigo, según
las órdenes que habían recibido, con el menor número de bajas posible.
Las obras defensivas fueron ejecutadas bajo la dirección del Capitán de Ingenieros
y consistieron en la construcción de "bunkers" o abrigos a prueba de bombas, y en
la excavación de zanjas y el acondicionamiento de trincheras de campaña por toda
la parte del litoral de Mayagüez. El Coronel Soto Villanueva asignó las posiciones
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