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INFRUCTUOSOS INTENTOS DE ESPAÑA
POR RESTABLECER LA PAZ
Ante la omnipresente realidad de una guerra que ya estaba irremediablemente
perdida, los diplomáticos españoles, representando a una lejana nación, de 16
millones de habitantes, venida a menos entre 1808 y 1826 con la pérdida de la
mayor parte de su otrora vasto imperio y arruinada luego por medio siglo de
guerras dinásticas carlistas en su propio suelo peninsular79 que se extendieron por
el País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y Valencia, y por décadas de onerosas
insurrecciones en Cuba80 y finalmente en Las Filipinas81; una nación que se
encontraba sin recursos para enfrentarse efectivamente a un rico y poderoso coloso
industrial como los Estados Unidos, que era cuatro veces más grande que ella, con
67 millones de habitantes e ilimitados recursos industriales y que, además estaba
ubicado mucho más cerca del teatro de operaciones de la guerra, particularmente el
de Cuba, lo cual le facilitaba todo movimiento de tropas y abastecimientos, y
viendo que no iban a poder contar con el apoyo de las poblaciones nativas en
aquellas islas que ya llevaban años levantadas en armas contra España,
comenzaron a cifrar todas sus esperanzas y concentrar todos sus esfuerzos en hacer
gestiones para buscar una paz honrosa, por mediación del Vaticano y de otras
naciones de Europa, intentando, al menos, conservar, en el seno de la nación
española, esta provincia autónoma de ultramar, Puerto Rico, precursora, en lo que
a autonomía se refiere, de las comunidades autónomas que hoy constituyen la
nación española.
Las gestiones diplomáticas españolas por conseguir la paz resultaron infructuosas
también a causa de la taimada actitud del gobierno de los Estados Unidos, el cual
interesaba retrasar lo más posible las negociaciones de paz, para tener tiempo de
apoderarse también de Puerto Rico o, al menos, para desembarcar exitosamente
algunas tropas en la Isla, cosa que hasta entonces no había hecho, y tener así una
79
En la Península: Primera Guerra Carlista: 1839-1840. Segunda Guerra Carlista: 1846-1849. Tercera Guerra
Carlista: 1872-1876. Estas guerras se reflejaban en la moral y en la combatividad de las tropas peninsulares en Cuba,
a las cuales se les escatimaba los necesarios recursos y no se les enviaban tropas frescas de refuerzo o de reemplazo.
80
En Cuba: La Guerra Grande: 1868-1878, la Guerra Chiquita: 1879-1880 y La Guerra de Independencia: 18951898. Según una nota del Ministerio de Ultramar publicada en San Juan en el diario El Liberal en su edición del 5 de
marzo de 1898, los gastos en que incurrió España para sofocar estas insurrecciones ascendieron a 220 millones de
pesos. De no haber sido por la tenaz persistencia de estas insurrecciones alentadas y apoyadas por intereses
estadounidenses, el conflicto armado entre España y los Estados Unidos no hubiese ocurrido entonces.
81
Sublevación de 1896.
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