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Transcript
1823
que duró hasta cerca de las cinco, hora en
que el Presidente suspendió la junta, para
reanudarla al día siguiente a las 12. Calhoun
[el secretario de Guerra], con muchas manifestaciones de desconfianza y duda hechas sólo para avivar la discusión, preguntó
si sería conveniente en­tregar ese memorándum al ministro de Ru­sia. El memorándum contenía un desplie­gue ostentoso de
principios republicanos, y provocaba una
cuestión, acaso prematura, con la Santa
Alianza. Tal vez sería ofensivo para el emperador de Rusia, y tal vez para el mismo
gobierno británico, al que no pa­recería
grato tanto republicanismo.
Las objeciones de Calhoun no fueron
apo­yadas; pero Mr. Wirt [ministro de Justicia] presentó una cuestión muy importante, que yo mismo había formula­do en
una de nuestras primeras deliberaciones.
Esta cuestión era si estaríamos apoyados
al ocupar con tanta amplitud el terreno de
la resistencia a la intervención armada de la
Santa Alianza para restablecer la dominación de España en la América del Sur. Ésta
es, y siempre ha sido para mí, una cuestión
que me arredra. No fue discutida. Pero Mr.
Wirt habló del peli­gro de adoptar una actitud amenazadora sin la intención de hacerla efectiva y preguntó si en el caso de una
directa hostilidad de los Santos Aliados con-
tra la América del Sur, este país se opondría
por medio de las armas. Mi memo­rándum
y el párrafo [del mensaje de Monroe] nos
llevarían hasta donde pueden llegar las facultades constitucionales del ejecutivo en
este punto, y si seguimos tal conducta, yo
desearía que se propusiese y aprobase una
resolución conjunta de las dos Cámaras
del Congreso para el mismo objeto. Pero
esto haría necesario comunicarles, por lo
menos confidencialmente, el actual estado
de cosas.
26 de noviembre
2.7 y 3.1 ESTADOS UNIDOS-EUROPA
Continúa refiriendo Adams en su diario:
Asistí a la diferida reunión del gabinete en
la casa del Presidente […] Hice una reca­
pitulación de todo lo que se ha dicho en las
anteriores reuniones del gabinete, y advertí
que las cuestiones actuales tuvieron su ori­
gen en un proyecto de introducción al mensaje, proyecto que el Presidente presentó
sólo para que fuese considerado. Esa introducción es de solemnidad no acostumbrada
e indica extraordinaria preocupación, y aun
alarma, por el estado actual de las cosas.
Se relaciona con dos párrafos, el uno que
contiene fuertes y penetrantes censuras a
Francia y los Santos Aliados por la invasión
de España, y el otro la indicación del voto
de una partida para enviar un ministro a los
griegos, con lo que en suma se les reconoce su independencia. Ahora se propone la
sustitución de esto, con el fundamento de
que si plantea una cuestión entre nosotros
y la Santa Alianza, sea en un terreno exclusivamente americano, de tal modo que
nos desliguemos de todos los intereses europeos, que repudiemos toda intención de
intervenir en ellos y formulemos nuestra
oposición sólo por una causa americana.
La respuesta a las notas de Rusia serviría
simultáneamente para con­testar a las proposiciones de Mr. George Canning [el canciller británico], y para asumir la actitud que
los Estados Unidos deban mantener en
relación con los designios de la Santa Alianza respecto de la América del Sur. Dados
estos puntos de par­tida, observé que todos
los documentos hasta hoy redactados forman parte de un sistema sujeto a estudio,
y que la única cuestión impor­tante por determinar, según mi opinión, era la presentada ayer por Mr. Wirt [ministro de Justicia],
discutida antes incidentalmente; a saber:
si debemos asumir esta actitud con relación
a la América del Sur, y si obtenemos alguna
ventaja comprometién­donos en una línea
de oposición a la Santa Alianza […]
Con relación a las objeciones de Mr.
Wirt, dije que las creía merecedoras de
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